CAB

tip, MEDI

vet,

Medida de capacidad equivalente a 1'65 litros (2 R. 6:25).

CÁBALA

tip, ESCU

vet,

Escuela de mística judía influyente a partir del siglo XIII.

Es mistizante en sus enseñanzas, como una reacción al materialismo de la escuela de Maimónides, influida por el aristotelismo. Su figura principal es el rabino Isaac, el ciego de Nimes (1210).

CABALLO

tip, FAUN CUAD LEYE

vet,

Los nómadas indoeuropeos domesticaron el caballo ya en un pasado muy remoto, en una zona al oriente del mar Caspio. Más tarde, los heteos y kasitas hicieron comercio con ellos, introduciéndolos en Asia occidental. Ya a principios del segundo milenio a.C. se empleaban los caballos con fines militares, y carros de guerra. En Génesis ya se menciona al jinete (Gn. 49:17). La zona montañosa de Palestina no era adecuada para el uso del caballo. Allí se empezó a usar en la llanura de Jezreel. Los soldados cananeos mandados por Sísara, general del ejército de Jabín, rey de Canaán, también los usaban (Jue. 4:15; 5:22).

Los israelitas los usaban solamente para la guerra, ya para arrastrar carros, o para la caballería; sin embargo, su utilización traicionaba falta de confianza en el Señor (cp. Os. 14:3). Se les había prohibido multiplicar sus caballos (Dt. 17:16) y, por ello, al principio desjarretaban los caballos de sus enemigos, y quemaban sus carros (Jos. 11:6-9). Sin embargo, David, después de la derrota de Hadad-ezer, se reservó 100 caballos para carros (2 S. 8:4). (Véase una descripción del caballo de guerra en Jb. 39:19-25.).

Salomón tenía 40.000 establos para los caballos de sus carros, y 12.000 jinetes (1 R. 4:26). Según el original del MS, esta cita se puede traducir como "pesebres". La V.M. traduce: "Y tenía Salomón 40.000 pesebres de caballos para sus carros [de guerra], y 12.000 caballos de montar".

CABELLO

tip, COSM LEYE COST

vet,

Los egipcios se rasuraban la cabeza, pero se dejaban crecer el cabello en señal de luto.

Los asirios lo usaban largo hasta los hombros.

Los israelitas varones se lo recortaban para no llevarlo muy largo (Nm. 6:5); pero las mujeres lo usaban bien largo (Cnt. 7:5; 1 Co. 11:15). Se prohibía a los sacerdotes rasurarse la cabeza (Lv. 21:5) y a todo israelita afeitarse el entrecejo por luto (Dt. 14:1). El leproso debía rasurarse el día de su purificación todo el cabello, así como la barba y las cejas (Lv 14:8, 9). La mujer cautiva escogida para esposa de un hebreo y los nazareos al terminar su voto tenían que rasurarse la cabeza (Dt. 21:12; Nm. 6:18).

La forma en que los creyentes llevan el cabello, hombres y mujeres, no es indiferente a Dios (1 Co. 11:14-16; 1 P. 3:3).

CABEZA

tip, TIPO CERE

ver, ORACIÓN

vet,

Además del uso generalizado que tenía este termino como «jefe», refiriéndose a los cabezas de familia y a los cabezas de tribus se usaba simbólicamente de gobierno y poder como cuando Dios declaró que la Simiente de la mujer heriría la «cabeza» de la serpiente (Gn. 3:15).

En el NT el término «kephalë» se emplea para denotar la posición relativa del hombre en la Naturaleza, y de Cristo y de Dios: la cabeza de la mujer es el varón; la cabeza de todo hombre es Cristo; y la cabeza de Cristo es Dios (1 Co. 11:3).

En otra relación, Cristo es el cabeza de la iglesia (Ef. 5:23; Col. 1:18); y Él es la cabeza de la iglesia por encima de todas las cosas (Ef. 1:22; Col. 2:10). Como cabeza de la iglesia, Cristo desplaza totalmente a cualquier otra autoridad controladora o directora. Así como la cabeza de un hombre conduce y controla su cuerpo, así Cristo tiene el control y la plena autoridad sobre Su iglesia.

En conexión con la autoridad, las instrucciones que ordenan a la mujer cubrirse la cabeza al estar en oración «no son debidas ni a las costumbres judías, que exigían que los hombres se cubrieran la cabeza (como sucede en la actualidad), ni a las costumbres griegas, por las cuales tanto hombres como mujeres iban descubiertos. Las instrucciones del apóstol eran "mandamientos del Señor" (1 Co. 14:37), y eran para todas las iglesias (1 Co. 14:33, 34)» (W. E. Vine, «Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento», Ed. Clíe, Vol. I, p. 352). (Véase ORACIÓN).

Es simplemente erróneo afirmar que en la Grecia antigua sólo las prostitutas salieran con la cabeza descubierta. La orden de Pablo está en marcado contraste con el hecho de que las mujeres del mundo grecorromano ofrecían sus sacrificios con la cabeza descubierta. No fue para mantenerse en armonía con las costumbres entonces corrientes que Pablo dio estos mandamientos, sino en franca oposición a los usos del medio pagano en que entonces, como ahora, se movía y se mueve la Iglesia de Dios.

En Apocalipsis 12:3 la «cabeza» simboliza una forma de poder o un reino; en 17:3, 9, las siete cabezas son siete montes sobre los que se sienta la mujer, representando a Roma, que comúnmente se menciona como «la ciudad de las siete colinas», la ciudad perseguidora del testimonio de Cristo, y del evangelio de la gracia de Dios.

CABEZA DE ÁNGULO

tip, TIPO CERE

vet,

Por lo general forma parte del cimiento del ángulo principal de un edificio. Es la piedra más importante del edificio, por el apoyo que brinda y por lo que simboliza.

Poner la cabeza del ángulo requería una ceremonia, durante la cual los cananeos de antes de Josué solían ofrecer sacrificios de infantes. En la piedra se inscribía el nombre de la institución (compañía o gobierno) que construía el edificio. Cristo es la piedra fundamental de la iglesia (Mt. 21:42).

CABRA

tip, FAUN LEYE ESCA TIPO CUAD

vet,

Este bien conocido animal, considerado como limpio en el ceremonial levítico, tenía una gran presencia en los sacrificios. Las cabras formaban una parte importante del patrimonio de los patriarcas.

En la profecía dada a Daniel con respecto a los imperios, el de Grecia es comparado con un «macho cabrío», con un notable cuerno entre sus ojos (Dn. 8:5, 8, 21). Las cabras, en el juicio de las naciones vivas, representan a los perdidos, en contraste con las ovejas (Mt. 25:32, 33).

Las cabras monteses eran animales más grandes, y vivían en estado silvestre en los montes (1 S. 24:2; Jb. 39:1; Sal. 104:18).

CABRAHÍGOS. Frutos de la higuera silvestre. (Véase SICÓMORO).

CABUL

tip, CIUD REGI

sit, a1, 364, 296

vet,

(a) Población situada en la heredad de la tribu de Aser (Jos. 19:27).

(b) Nombre de la región que Salomón dio a Hiram, el rey de Tiro, por sus servicios prestados para la construcción del Templo de Jerusalén (1 R. 9:13). El nombre le fue impuesto por Hiram, disgustado por la pobreza de esta tierra. La palabra hebrea significa «como nada».

CADEMOT

tip, CIUD

sit, a3, 576, 180

vet,

Ciudad del reino del reyezuelo amorreo Sehón, muy cercana al desierto del mismo nombre. Sehón fue derrotado cuando los israelitas invadieron su territorio ante su negativa de colaborar con ellos y dejarles el terreno franco para el paso de todo el pueblo (Dt. 2:26-36).

La ciudad fue asignada a la tribu de Rubén (Jos. 13:18) y llegó a ser una de las ciudades levíticas (Jos. 21:37). Estaba situada al este del Jordán.

CADENAS

tip, TIPO META COSM UTEN

vet,

Varios vocablos griegos y hebreos se traducen a las lenguas modernas con la palabra «cadenas».

(a) Después de la caída de Jerusalén en el año 586 antes de Cristo, Jeremías se encontraba «en cadenas», es decir, prisionero con varios compañeros (Jer. 40:1-4).

En sentido metafórico se usa para indicar las cadenas de la aflicción o del dolor, y a veces se usa la palabra «cuerdas», lo cual indica que muchos prisioneros eran atados con cuerdas y no con cadenas metálicas (Jb. 36:8).

(b) También indica la serie de estrellas en el firmamento, especialmente las constelaciones de las Pléyades y de Orión (Jb. 38:31). Algunas versiones como la Nueva Biblia Española traducen la palabra hebrea por «lazos» o «ligaduras», en este pasaje, en vez de «cadenas».

(c) La palabra, puede usarse también para designar joyas (Éx. 28:14). Algunas versiones como la Reina-Valera traducen aquí la palabra hebrea por «cordones». También designa motivos ornamentales en el templo de Salomón (1 R. 7:17; 2 Cr. 3:5) y las cadenas puestas de adorno a los ídolos (Is. 40:19).

(d) Designa, en sentido metafórico, el cuidado de Dios por Jerusalén (Ez. 16:11). A veces el rey regalaba a su favorito una cadena o collar (Dn. 5:29).

(e) En sentido general se usa de todo aquello que liga, ata o une, ya en sentido material o moral (Hch. 26:29; He. 11:36; Ef. 6:20; Jud. 6).

CADES-BARNEA (Ver CADES)

CADES

tip, CIUD

sit, a4, 162, 282

vet,

= «santo».

Mencionada por primera vez en relación con la batalla de los reyes, en la que Lot fue hecho cautivo (Gn. 14:7).

Fue una de las etapas de los israelitas. Estuvieron allí detenidos durante bastante tiempo.

De allí salieron los doce espías a reconocer la tierra de Canaán. Después de pasar 38 días recorriendo la tierra, volvieron a Cades.

Miriam murió allí.

Fue también allí que Moisés golpeó la roca cuando el pueblo murmuró ante la falta de agua. El agua entonces obtenida se conoce como el «agua de Meriba», o «contienda» (Nm. 20:13; 27:14; Sal. 81:7), y las «aguas de las rencillas en Cades» (Ez. 47:19; 48:28).

Estaba en el desierto de Parán, en el extremo meridional de la tierra de Canaán, desde donde Josué atacó a sus moradores, y vino a formar parte del límite de la posesión de Judá (Nm. 13:26; 20:1-22; 32:8; Dt. 1:2, 19, 46; 9:23; 32:51. Meriba de Cades: Jos. 10:41; 15:3, etc.). Está identificado como «Ain-Kadès», a unos 124 Km. al sur de Hebrón, y a 82 Km. al sur de Beerseba, 30° 33' N, 34° 32' E.

CAFARNAUM (Véase CAPERNAUM)

CAFTOR

tip, ISLA

sit, a9, 297, 271

vet,

Isla o costa de donde eran originarios los filisteos (Jer. 47:4; Am. 9:7). Probablemente la isla de Creta.

En Egipto había un Ka-pethor, de donde, seguramente, viene Caftor.

CAFTOREOS

tip, TRIB

vet,

Tribu originaria de Egipto, que habitaba Caftor (Gn. 10:14; Dt. 2:23).

En 1 S. 30:14, Ez. 25:16 y 2 S. 8:18, kereti o cereteos.

CAÍDA

tip, DOCT CRIT

ver, REDENCIÓN

vet,

(a) DEFINICIÓN.

Término teológico que no figura en la Biblia con respecto al pecado de Adán, si bien el hecho expresado por este término ocupa un lugar central: la caída de Adán y Eva del estado de inocencia al de pecado (Gn. 3; Ro. 5:12-21; 1 Co. 15:21-22, 45-47; 2 Co. 11:3; 1 Ti. 2:14).

La caída es un punto de inflexión en la historia moral y espiritual de la raza humana, con unos desastrosos efectos de una magnitud incalculable. El capítulo 3 de Génesis presenta la caída del hombre como un hecho indudable. El relato entero refleja, con una gran exactitud psicológica, la experiencia humana. La perspectiva bíblica con respecto al pecado y a la redención presupone la caída.

Dios creó al ser humano, varón y hembra; les dio «un alma viviente, razonable, inmortal; los creó a la imagen de Dios, esto es, inteligentes, capaces de ser justos... y capaces de caer» (Lutero, «Gran Catecismo», 17). Dejados ante la elección de hacer la voluntad de Dios o no, sucumbieron a la tentación y transgredieron el mandamiento (Gn. 2:16, 17; 3:1-8). Por su desobediencia, perdieron la inocencia y la pureza. El resultado de la caída es el estado de pecado en el que son concebidos y nacen todos los seres humanos, que reciben la herencia de una naturaleza malvada (Sal. 51:7; Jn. 3:6; Ro. 5:12). La consecuencia del pecado es la muerte espiritual, temporal y eterna.

Sin embargo, se debe matizar la doctrina del catolicismo romano acerca del pecado original según la cual todo descendiente de Adán, por el solo hecho de su nacimiento, es culpable y está perdido ante Dios de manera que «los niños pequeños que mueran sin bautismo no pueden ser salvos» (Monseñor E. Cauly, «El Catecismo explicado», p. 306). Es cierto que todos los hombres son pecadores «por naturaleza» (Ef. 2:3), pero los pecados por los que es condenado son los suyos propios. La muerte ha pasado a todos los hombres debido al pecado de Adán pero «todos» han pecado (Ro. 5:12) La responsabilidad en base a la que Dios juzga a cada uno es la responsabilidad personal (Ro. 2:1, 6, 12; 3:9-20; 5:12).

El instrumento de la primera tentación, según Génesis, fue la serpiente, el NT destaca el hecho de que Satanás mismo se sirvió de la serpiente (Gn. 3:15; 2 Co. 11:3; Ro. 16:20 y Ap. 12:9). El pasaje de Gn. 3:16-24 expresa intensamente las consecuencias de la caída: sufrimientos físicos y morales, desunión, maldición de la tierra y de la naturaleza (Ro. 8:20-22), trabajos penosos, más tarde la muerte física y también la muerte espiritual por la separación de Dios. Pero hay también allí la provisión llena de gracia, el remedio a la caída, el protoevangelio contenido en Gn. 3:15; ¡la posteridad de la mujer (Cristo) aplastará la cabeza de la serpiente!

Para Pablo no hay necesidad de demostrar la culpabilidad humana resultante de la caída de Adán. Adán es el origen del pecado y de la muerte de toda la raza. Al mismo comienzo de la historia de la raza, tenemos a Adán y la humanidad pecadora; a su fin, a Cristo, y la humanidad regenerada (Ro. 5:12-21; 1 Co. 15:21, 22, 45-49). (véase REDENCIÓN).

(b) Concepciones criticas de la caída.

Los teólogos racionalistas o evolucionistas consideran Gn. 3 como una alegoría o un mito.

La caída hubiera sido, para ellos, una etapa necesaria del desarrollo moral del hombre, una caída no hacia abajo, sino hacia arriba; el paso del estado salvaje, o animal, al conocimiento del bien y del mal, un paso hacia la pureza moral gracias a la experiencia del pecado. Pero un concepto así ignora totalmente la enseñanza de las Escrituras acerca de la esencia y de la terrible gravedad del pecado: solamente es considerada como un bien disimulado o imperfecto.

Los críticos creen que nuestro relato está inspirado en una fuente babilónica, y que tiene su paralelo en el «Mito de Adapa». Ea, el creador del hombre, advierte a su hijo Adapa que no tome ni el alimento ni la bebida que le ofrecen los dioses del cielo de Anu:

«Alimentos de muerte te ofrecerán: no los comerás.

Te presentarán para bebida el agua de la muerte: no la beberás.

Te mostrarán un vestido: ¡póntelo!

Ante ti pondrán aceite: ¡úngete!

No te olvides del mandamiento que te he dado.

Retén con firmeza la palabra que te he dicho.»

Sucedió después que los dioses le ofrecieron los alimentos y la bebida de la inmortalidad, pero Adapa obedeció a su padre y, por ello, perdió la vida eterna.

Uno se sorprende que se haya podido ver a este relato como la fuente de Gn. 3. En toda la literatura babilónica no se halla el concepto de caída: es totalmente contraria a todo su sistema de burdo politeísmo. Según la Biblia, el hombre ha sido creado a imagen de un Dios único y santo.

Los babilonios, como también los griegos, los romanos y muchos otros pueblos y naciones, se han hecho sus dioses, buenos y malos, a imagen del hombre. Estas divinidades se odian entre sí, se golpean, se hacen la guerra y se matan entre ellas: ¿Cómo se les podría jamás atribuir la formación de seres moralmente perfectos? Un hombre salido de manos de ellos hubiera tenido una naturaleza necesariamente tan corrompida como la de ellos. No hubiera podido conocer ninguna caída, puesto que en el pensamiento pagano no había conocido ningún estado de inocencia del cual hubiera podido caer. La leyenda de Adapa habla ciertamente de alimentos de vida, como Gn. 3:2 menciona el árbol de la vida. Pero aquí acaba todo parecido. Adapa pierde la vida eterna no debido a que su orgullo lo hubiera llevado a la desobediencia, como sucedió con Adán, sino porque obedece a Ea su creador, ¡que le engaña! De una historia así no podemos llegar a saber nada del origen del pecado, ni de su remedio, y no tiene nada que ver con el relato inspirado por Dios en Génesis 3 .

 

Bibliografía:

Custance, A. C.: «The Fall Was Down» (Doorway Papers, Ottawa 1967);

Chafer, L. S.: «Teología Sistemática» (Publicaciones Españolas, Dalton, Ga. 1974);

Lacueva, F.: «El Hombre: Su grandeza y su miseria» (Clíe, Terrassa 1976).

CAIFÁS

tip, BIOG SACE HOMB HONT

vet,

= «depresión».

José Caifás fue designado sumo sacerdote por el gobernador Valerio Grato en el año 18 d.C., y permaneció en este cargo hasta el año 36 d.C., cuando fue depuesto por el procónsul Vitelio. Fue él quien pronunció las proféticas palabras de que más valía que un hombre muriera por toda la nación, que no que pereciera la nación entera, pero sin darse cuenta del verdadero significado de sus palabras (Jn. 11:50, 51). Presidió el juicio del Señor Jesús (Mt. 26:3, 57; Lc. 3:2; Jn. 11:49; 18:13, 28), y estaba presente cuando Pedro y Juan comparecieron ante el Sanedrín (Hch. 4:6).

CAÍN

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

= «obrero», «artesano», «adquisición».

Caín fue el primogénito de Adán y Eva, agricultor y primer homicida (Gn. 4:1). Cometió su crimen a pesar de las amonestaciones de Dios y despreció la misericordia y la corrección divinas (Gn. 4:6-9). Desde el asesinato de su hermano Abel anduvo errante y fue separado del pueblo (Gn. 4:16). Caín se retiró a la tierra de Nod, al oriente del paraíso (He. 11:4; 1 Jn. 3:12). Tuvo hijos, entre ellos Enoc (Gn. 4:16). Dios puso una señal a Caín para que nadie lo matase, pero se desconoce en qué consistía dicha señal.

CAINÁN

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

= «adquisición».

(a) Hijo de Enós, y padre de Mahaleel (Gn. 5:9-14; 1 Cr. 1:2; Lc. 3:37).

(b) Hijo de Arfaxad y padre de Sela (Lc. 3:36). Se le llama comúnmente como el «segundo» Cainán (debido al ya mencionado en Lc. 3:37) y es notable por el hecho de que no aparece en los textos Masorético, Samaritano, Vulgata, ni Arábigo en Gn. 10:24; 11:12; 1 Cr. 1:18, y sin embargo se halla en la versión LXX. Se cree que de ella pasó al evangelio de Lucas, a no ser, como algunos suponen, que fuera añadido en copias posteriores de la LXX debido a que se hallaba en Lucas.

CALA

tip, CIUD ARQU

sit, a4, 400, 79

vet,

= «firme».

Ciudad de Asiria fundada por Nimrod; formaba parte de un grupo de ciudades que los hebreos englobaban dentro del nombre de «gran ciudad». Después de Assurbanipal, Cala fue edificada, o reedificada, hermoseada y fortificada por Salmansar I.

Al comenzar el siglo IX a.C., Cala estaba en franca decadencia. Assurnazirbal la restauró, erigió un palacio, e hizo de ella la residencia real. Durante más de 150 años, Cala fue la residencia favorita de los monarcas asirios.

Sus ruinas, que son conocidas en la actualidad con el nombre de Nimrod, se hallan a unos 32 Km. al sur de Nínive. Entre muchos otros restos arqueológicos, como los palacios de Assurnazirbal, de Salmansar I y III, y otros, se halló el célebre obelisco negro de Salmansar III, en el que aparece el rey Jehú como tributario de Asiria, así como otras estelas con inscripciones mencionando a Acab y varios incidentes relatados en la Biblia.

CALABACERA

tip, FLOR ALIM MILA

vet,

(hebreo, «kikayon») (Jon. 4:6, 7, 9, 10).

Según la LXX, se trata de una calabaza común, nativa de Astrakán; según otra versión, se trata del ricino, higuerilla o palmacristi, cuyo crecimiento es extraordinariamente rápido. De todos modos, el caso de la calabacera de Jonás se considera como milagroso.

CALCEDONIA (Véase ÁGATA)

CALDEA

tip, PAIS HIST

sit, a4, 536, 291

vet,

Originalmente se dio este nombre a la región sur del Imperio Babilónico que limitaba con el golfo Pérsico. En la parte sur se encontraba Ur y al norte Babilonia. Los habitantes del país de Caldea tenían fama de sabios (Gn. 9:51; Neh. 9:7; Dn. 1:4; 2:2).

Habitaron estas tierras desde el siglo X a.C. Por largo tiempo no se sometieron a la vida urbana, sino que continuaron su organización tribal. Esto les hizo foco de resistencia a la dominación asiria. Por tanto, al declinar el Imperio Asirio, los caldeos llenaron el vacío político producido en la región de Babilonia. Primero, dueños de la ciudad y región de Babilonia, y luego de Mesopotamia, y por último de un vasto imperio, que se extendía hasta las fronteras de Egipto, los caldeos gobernaron Babilonia durante la época de su máximo esplendor.

CALEB

tip, BIOG LUGA TIPO HOMB HOAT

sit, a3, 284, 256

vet,

= «temerario, impetuoso».

(a) Hijo de Jefone, fue uno de los enviados a reconocer la tierra. Confiado con el poder de Dios, dio un informe alentador. Cuando tenía 85 años, entró en posesión del territorio que Dios le había asignado, arrebatándolo de las manos de los gigantes anaceos. Así, recibió Quiriat-arba, o Hebrón (Nm. 13:6, 30; 14:6-38; Jos. 14:6-14; 15:14-18). El pasaje de Jos. 15:13 no implica, como algunos han afirmado, que Caleb no perteneciera a la tribu de Judá, sino sólo que él no era príncipe de la tribu, y que a pesar de ello se le dio una parte especial. Caleb es un tipo del cristiano que por la fe ocupa de una manera práctica y goza el puesto que Dios le ha dado, a pesar de todo lo que se le oponga.

(b) Hijo de Hezrón, y padre de Hur (1 Cr. 2:18, 19, 42; parece ser el mismo que Quelubai en el v . 9).

(c) Hijo de Hur (1 Cr. 2:50).

(d) El Neguev de Caleb está evidentemente en el sur de Palestina, ocupado por Caleb y sus descendientes (1 S. 30:14). Es probable que se trate de la llanura entre Hebrón y el sur del Carmelo.

CALENDARIO

tip, CALE LEYE

vet,

El cambio de los astros fue desde antiguo en los pueblos orientales el fundamento de la cronología o medición del tiempo.

En Israel se usaba, sobre todo, el año lunar (354 días = 12 meses de 29 o 30 días cada uno). Si se hubiera seguido el año lunar sin atención alguna al año solar, las fiestas, a lo largo de unos 40 años, hubieran recorrido del principio al fin todo el año. Para evitarlo se añadía, también en Israel, ocasionalmente un mes de compensación como se venía haciendo en Mesopotamia; el Antiguo Testamento no dice nada sobre esto. Algunos grupos judíos tenían otras divisiones del año: 1 año = 364 días = 52 semanas de 7 días cada una. Esta división mantenía consecuentemente la división semanal; las fiestas caían cada año en el mismo día de la semana. Pero como no se admitían días de compensación, las fiestas se movían a través del año lo mismo que en el calendario lunar, pero unas diez veces más despacio. Finalmente existió un sistema que dividía el año en 7 partes de 50 días cada una, a las que se añadían cada vez 16 días (cfr.: 50 días de Pascua a Pentecostés).

Como comienzo del año se mencionan primavera y otoño. Una cronología a partir de un punto determinado del tiempo es algo desconocido. Las sumas de años a lo largo de un período (por ejemplo 300 años en Jue. 11:26) son cálculos posteriores. En tiempo de los reyes se contaba según el tiempo de su reinado (1 R. 15:1, 25); después, a partir de un hecho importante (por ejemplo la cautividad: Ez. 1:2; 2 R. 25:27).

El año se dividía en 12 meses (sin contar los meses de compensación). El comienzo del mes se determinaba por la observación de la luna. Los nombres más antiguos de meses conocidos por las Sagradas Escrituras son:

Abib (mes de las espigas, Marzo/Abril; Éx. 14:4 y otros)

Ziv (mes de las flores, Abril/Mayo; 1 R. 6:1 y otros)

Etanim (mes de la cosecha, Septiembre/Octubre; 1 R. 8:2)

Bul (mes de las lluvias, Octubre/Noviembre; 1 R. 6:38)

Más tarde se contaban simplemente los meses, por ejemplo «el cuarto mes» (Ez. 1:1). Se unía la numeración con los antiguos nombres por medio de glosas, así por ejemplo en 1 R. 6:1 se habla del mes ziv, añadiendo «que es el 2º mes».

A partir de la cautividad, no antes, empezaron a usarse los nombres asirio-babilónicos de los meses:

Nisán (Marzo/Abril; Est. 3:7),

Iyyar (Abril/Mayo),

Siván (Mayo/Junio; Est. 8:9),

Tammuz (Junio/Julio),

Ab (Julio/Agosto),

Elul (Agosto/Septiembre; Neh. 6:15),

Tisri (Septiembre/Octubre),

Maresván (Octubre/Noviembre),

Kisleu (Noviembre/Diciembre; Neh. 1:1),

Tébet (Diciembre/Enero; Est. 2:16),

Sabat (Enero/Febrero; Zac. 1:7),

Adar (Febrero/Marzo; Est. 3:7).

Como mes de compensación se añadía o bien un segundo elul o un segundo adar. Estos nombres no fueron suprimidos cuando más tarde se introdujeron los nombres macedonios.

El ciclo de 7 días de la semana era independiente del curso del año y del mes. Su comienzo y su final no dependía del comienzo o final de un año o mes. La semana egipcia era de 10 días, y fueron precisamente los hebreos quienes introdujeron la semana de 7 días.

Los días de la semana no tenían nombre, se numeraban simplemente (cfr. Mt. 28:1), a excepción del sábado y, más tarde, del día anterior, llamado «día de preparación». El día se contaba de salida de sol a salida de sol (cfr. Gn. 1:5); más tarde, de puesta de sol a puesta de sol (de importancia para el cumplimiento de los preceptos sobre el sábado).

Cada séptimo año era año de reposo solemne para los terratenientes, los esclavos, los animales de carga y las tierras, y el año de libertad para los esclavos hebreos. Cada 50 años había un año de jubileo: las familias se reunían, se perdonaban las deudas y se devolvían las tierras a sus dueños originales (Lv. 25:8-17). El día judío comenzaba al atardecer con la salida de las primeras estrellas.

CALUMNIA

tip, LEYE

vet,

O falso testimonio, es condenada vivamente por la Ley. Los culpables de este delito debían sufrir la pena que habían intentado hacer recaer sobre la persona calumniada (Dt. 19:16-18). Si se refería a difamación contra el carácter de alguien, debía darse una compensación pública (Lv. 6:4). El Talmud sentencia: «El calumniador destruye la reputación de sus víctimas y se verá obligado a expatriarse.»

Los profetas atacan la calumnia (Is. 59:13; Ez. 22), así como otros libros (Pr. 10:18, etc.).

El cristiano es exhortado, sin embargo, a orar y a perdonar a sus perseguidores y calumniadores (Lc. 6:28; cp. 1 P. 3:16).

CALVARIO

tip, LUGA ARQU

vet,

Nombre latino del lugar donde crucificaron a Jesús (Lc. 23:33), no lejos de las murallas de Jerusalén, pero fuera del recinto de la ciudad (Jn. 19:17, 20; Mt. 27:33; Mr. 15:22; He. 13:12).

En el mismo lugar había un jardín privado y un sepulcro en que estuvo tendido el cuerpo de Jesucristo hasta su resurrección (Jn. 19:41, 42). La expresión «Monte Calvario» no tiene razón de peso que la apoye, si no es la que se implica en el nombre Gólgota, que bien pudo haberse dado a una ligera elevación con la forma de la parte superior de un cráneo, y la probabilidad de que tal lugar haya sido elegido para la crucifixión. Es muy dudoso que las verdaderas localidades del Calvario y del sepulcro sean las cubiertas por la actual «Iglesia del Santo Sepulcro», que es un vasto edificio hecho al norte del monte Sión, dentro de la ciudad moderna, construido en el sitio que se fijó en el año 335 d.C. por la emperatriz Elena, siguiendo en esto la tradición y atendiendo a un pretendido milagro.

La localización del Calvario que parece corresponder mejor a la descripción de los textos bíblicos es la del llamado «Calvario Gordon», por el arqueólogo que lo descubrió a mediados del siglo pasado. La gran mayoría de los estudiosos protestantes se adhieren a esta localización geográfica, ya que aclara los textos bíblicos, y además por el hecho de que la basílica que la madre de Constantino levantó fue edificada sobre las ruinas de un templo pagano.

CALZADO (Véase ZAPATOS)

CALLE

tip, CONS COST

vet,

En las ciudades antiguas las calles eran generalmente estrechas y sinuosas. Se las llamaba por su característica más sobresaliente y, así había calles llamadas «ancha», «recta», «del medio», «vieja», etc. (Esd. 10:13; Pr. 7:8; Jer. 6:11; Hch. 9:11; 12:10).

Había calles hechas únicamente para el tránsito de las personas, y las había especializadas en determinado tipo de ocupación o comercio; así había la de los carpinteros, la de los joyeros, la de los panaderos, etc. (Jer. 37:21).

CALLE DERECHA (también calle recta).

tip, CONS

ver, CALLE

vet,

Calle de Damasco en que vivía el tal Judas que tenía hospedado a Pablo (Hch. 9:11).

CAM

tip, BIOG LUGA HOMB HOAT

ver, CANAÁN

vet,

= «tostado, moreno».

(a) Uno de los tres hijos de Noé; padre de Cus, Mizraím, Fut y Canaán. Mizraím y Fut, sus descendientes, estuvieron principalmente conectados con Egipto. Nada se sabe personalmente de Cam, excepto su irrespetuosa conducta hacia su padre cuando éste se embriagó, y que atrajo la maldición de Noé sobre Canaán (Gn. 5:32; 6:10; 9:18, 22; 10:1, 6, 20; 1 Cr. 1:4, 8). A los estudiosos que les interese el tema de por qué fue Canaán, que no había participado en la acción de su padre, el objeto de la maldición de Noé, se les recomienda la lectura de «Why Noah Cursed Canaan Instead of Ham: A New Approach to an Old Problem» en Noah's Three Sons, de Arthur C. Custance (Zondervan, Grand Rapids, 1975). Ver también el tratamiento a este texto en el Comentario de Matthew Henry, loc. cit.

(b) La morada de los anteriores mencionados en Egipto es designada como «la tierra de Cam» (Sal. 78:51; 105:23, 27; 106:22).

(c) En su búsqueda de pastos para sus rebaños en el sur, los simeonitas llegaron a un lugar donde los de Cam habían morado antiguamente; otros creen que se trataba de nómadas cananeos.

CAMA

tip, UTEN LEYE

vet,

En la antigüedad existían camas de muchos tipos diferentes.

Para los pobres, se limitaban a unas esteras que podían arrollarse por la mañana, y se podían guardar en un rincón. Así, una persona sanada podía «tomar» su cama (Mt. 9:6; Mr. 2:9, 11, 12; Jn. 5:8-12).

Para cubrirse, bastaba un cobertor, y en invierno uno más grueso; pero a menudo usaban sus propios vestidos. Esto explica la ley de que una capa tomada como prenda debía ser devuelta cuando se pusiera el sol, para que su propietario pudiera dormir abrigado en ella (Dt. 24:13).

Como cama propiamente dicha se usaban divanes sencillos. En Proverbios se nos da una descripción de una lujosa cama, «con colchas recamadas con cordoncillo de Egipto» (Pr. 7:16).

Se hacían camas con verdaderas armaduras de madera o incluso de hierro, como la del rey de Basán, Og (Dt. 3:11), y de marfil (Am. 6:4).

CAMALEÓN

tip, FAUN LEYE REPT

vet,

Este animal se incluye en la lista de animales impuros (Lv. 11:30). Son varias las especies y existen diversos nombres hebreos para designarlo.

El camaleón cambia de colores según el ambiente donde se encuentra, confundiéndose en su medio; sus ojos son grandes y se mueven independientemente el uno del otro.

 

 

CAMBISTAS

tip, OFIC

vet,

Eran personas que cambiaban el dinero de los que venían lejos de Jerusalén, para que pudieran pagar el impuesto del templo, medio siclo, a cambio de las monedas que trajeran (dracmas griegas, denarios romanos, etc.).

Lo que les dijo el Señor al expulsarlos del templo implica que abusaban en los cambios (Mt. 21:12; Mr. 11:15).

CAMELLO

tip, FAUN LEYE CRIT ARQU TIPO CUAD

vet,

Hay dos especies de camello:

el camello propiamente dicho, o camello de dos jorobas («camelus bactrianus»), originario de Asia central, y

el dromedario («camelus dromedarius»), de una sola joroba. Esta se corresponde con la joroba posterior del «c. bactriano», aunque, en realidad, tiene otra más pequeña, que pasa casi inadvertida, y que se corresponde con la anterior del dicho «c. bactriano».

En Lv. 11:4 se dice que el camello «no tiene pezuña hendida». En efecto, aunque sus miembros acaban en dos dedos, como sucede con los otros rumiantes, estos dos dedos están cubiertos por una especie de amplio y fibroso cojín, recubierto de una resistente capa córnea, que hace el papel de suela, por lo que no presenta forma externa de pezuña hendida. Esta constitución del pie está admirablemente ajustada para la marcha por la arena del desierto.

El camello es uno de los animales domésticos más útiles, notable por su fuerza y resistencia. Puede subsistir con un forraje de lo más mísero y espinoso. Las jorobas están constituidas por una abundante reserva de grasa que va disminuyendo al ir pasando por un ayuno prolongado. Tiene también, debajo de la panza, un conjunto de celdas acuíferas que le proveen de una reserva de agua metabólica.

El camello llega a medir 2,5 m. de altura pero al arrodillarse se le puede cargar con tanta facilidad como a un asno. Puede llevar una carga de 250 kg. y marchar durante todo el día bajo un sol de justicia. Su carne, prohibida a los israelitas (Lv. 11:4), es sin embargo consumida por los árabes. Con su piel se hacen tiendas y prendas de vestir. La leche de camella es una de las bases de la alimentación de los beduinos.

Frente a las declaraciones de críticos hostiles a la Biblia, la investigación ha descubierto estatuillas representando camellos, y osamentas y otros vestigios que se remontan hasta el año 3.000 a.C. (cp. J. P. Fee, «Abraham's Camels», Journal of Near Eastern Studies, University of Chicago, julio 1944, PP. 187-193). Por ello, no es sorprendente que Abraham y Jacob poseyeran camellos (Gn. 12:16; 30:43), igual que los ismaelitas que llevaron a José a Egipto (Gn. 37:25). Está también demostrado que la domesticación de los camellos estaba muy desarrollada en el siglo XII a.C., y que no se puede argumentar ninguna dificultad histórica a las hordas de madianitas montadas sobre camellos (Jue. 6:5), ni ante las caravanas ricamente cargadas de la reina de Saba (1 R. 10:2).

Sentido figurado. En dos ocasiones hizo uso el Señor Jesús de la figura del camello como base de una comparación (Mt. 19:24; 23:24). Toda la fuerza de este doble paralelo se halla en la hipérbole. Jamás podrá pasar un camello por el ojo de una aguja, ni tampoco por el gaznate de un fariseo. Nada en esta figura parece confirmar la postura de que «el ojo de la aguja» sería un portillo abierto en el gran portalón de una ciudad oriental. Con todo este paralelismo, el Señor se refiere por una parte a la doblez de los fariseos, y a la imposibilidad de algo en el orden natural de las cosas, pero posible para Dios. En gracia, la nueva creación elimina todas las dificultades de acceso a Dios.

CAMINO

tip, CONS TIPO LEYE COST

vet,

Junto al significado literal (comunicación de ciudades y lugares), el Antiguo Testamento habla de la vida humana como un camino (Sal. 37:5) en el que el hombre es guiado por Dios (Éx. 13:21) y que cada uno puede andar (Jb. 23:11) o rechazar (Mt. 2:9). Por esto los profetas exhortan a apartarse de los falsos caminos (Jer. 25:5) y a dirigirse por los caminos verdaderos (Jer. 31:21).

El piadoso pide a Dios que le muestre el camino (Sal. 27:11; 119). El tiempo de la nueva alianza es iniciado con la llamada del Bautista a preparar un camino para el Señor (Mr. 1:3 y paralelos). Jesús es la coronación del camino que Dios ha planeado para la salvación (Ro. 11 :33 ss); se denomina a sí mismo camino (Jn. 14:6). Cristo, con su encarnación, ha abierto un nuevo camino por el que el hombre puede llegar hasta Dios (He. 10:19 s). Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento puede encontrarse la figura de los dos caminos, entre los que el hombre debe elegir (Sal. 1:6; Pr. 15:19; Mt. 7:13 s).

Los romanos construyeron carreteras y caminos por todo el imperio, algunas de las cuales todavía están en uso. Una de las más famosas es la Vía Apia (Hch. 28:13-16). Tan extensa era la red de caminos, que se llegó a decir que «todos los caminos conducen a Roma».

CAMINO DE UN DÍA DE REPOSO

tip, CONS TIPO LEYE COST

vet,

Denota la mayor distancia que un judío podía caminar en sábado.

No hay instrucción alguna sobre esto en la ley, sino que cuando algunos del pueblo salieron en sábado a recoger maná, Moisés les reprendió: «Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él el séptimo día» (Éx. 16:29).

En la época del NT se aceptaba que una persona podía caminar una distancia de 2.000 codos (alrededor de 900 metros); esta distancia se había fijado en base a que cuando los israelitas estaban marchando en el desierto habían recibido la orden de mantener esta distancia del arca, llegándose a la conclusión de que cuando estaban acampados había la misma distancia entre el tabernáculo y las tiendas, y que este espacio era constantemente cruzado para la adoración. Cuando estaban ya en la tierra, la distancia se contaba desde la puerta de la ciudad desde la que salía el viajero (Hch. 1:12). Es posible que el Señor se refiera a esta costumbre cuando instruyó a Sus discípulos a orar para que, en el juicio sobre Jerusalén, su huida no fuera «en sábado» (Mt. 24:20).

CAMPAMENTO

tip, CONS LEYE TIPO

vet,

El «campamento» era una expresión común para referirse a Israel en el desierto: el tabernáculo en el centro y las doce tribus, cada una en su lugar señalado, dispuestas a su alrededor constituían el campamento. Todo estaba ordenado por Dios, y cada tribu debía plantar sus tiendas en los lugares a ellas designadas (Nm. 2). Como sería de esperar, Moisés, Aarón, y los sacerdotes eran quienes estaban más cerca de la puerta del tabernáculo, y los levitas rodeaban los otros tres lados.

Ciertas impurezas excluían a quienes las contraían hasta que quedaban purificados, y muchas cosas tenían que ser llevadas afuera como indignas del lugar en medio del cual Dios moraba. Cuando el mismo campamento quedó contaminado por el becerro de oro, Moisés «tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de la reunión». No se trataba realmente del Tabernáculo, porque no había sido todavía erigido entonces. La palabra significa «tienda», e indudablemente se trataba de una tienda que anticipaba el Tabernáculo, sacado significativamente fuera del campamento, para mostrar que la morada de Dios no podía estar donde estaba un ídolo, porque se añade, «y cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento» (Éx. 33:7).

Los cuerpos de los animales cuya sangre era introducida en el santuario por parte del sumo sacerdote por el pecado eran quemados fuera del campamento (Éx. 29:14; Lv. 4:11, 12; He. 13:11). Con esto se relaciona el hecho de que Jesús también «padeció fuera de la puerta» ( de Jerusalén, que entonces respondía al campamento); sobre todo se basa la exhortación a los cristianos: «salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio» (He. 13:12, 13).

Todo el sistema religioso terreno adaptado al hombre natural, como el judaísmo de antaño, responde ahora al «campamento», que los cristianos están exhortados a abandonar. Los sistemas religiosos que tienen su lugar reconocido en el mundo se hallan en contraste con el carácter celestial y espiritual de la iglesia de Dios. El campamento de los santos y la ciudad amada en Ap. 20:9 se refiere a la nación de Israel en una escena que tiene lugar al final del milenio. No hay «campamento» para la iglesia en la tierra.

CAMPANILLAS

tip, UTEN TIPO ESCA

vet,

(a) (heb. «paamon», de «golpear»). (Éx. 28:33, 34; 39:25, 26).

Colgaban de la túnica de Aarón «una campanilla y una granada». El testimonio y el fruto debían marcar todos sus pasos, así como debieran acompañar el caminar del cristiano por su unión con Cristo.

(b) (Heb. «metsilloth»), «campanillas», por su repiquetear (Zac. 14:20), aunque una traducción alternativa es «brida». Se supone que se trata de las placas metálicas suspendidas de las cabezas de los caballos, sobre las que se pueden grabar inscripciones, y que suenan con un repiqueteo.

En la restauración y bendición de Israel se grabará en estas placas «Santidad a Jehová».

CANÁ

tip, LUGA CIUD

sit, a1, 403, 306

vet,

= «caña».

Nombre de lugar, por ejemplo:

(a) Caná de Galilea, mencionado sólo en Juan (Jn. 2:1, 11: bodas de Caná; Jn. 4:46; 21:2). Se discute sobre su ubicación exacta: probablemente no es el actual «Kerf kenna» (lugar de peregrinaciones), sino «Hirbet qana», unos 10 Km. más al norte.

(b) Caná de Aser (¿actual Qana?), mencionado en la lista del sorteo en Jos. 19:28.

 

CANAÁN

tip, BIOG HOMB HOAT

ver, CAM, MILAGRO, SOL

sit, a4, 176, 238

vet,

= «bajo, llano».

Hijo de Cam, nieto de Noé (Gn. 9:18-27).

De Canaán dijo Noé: «Maldito sea Canaán; siervo de siervos será a sus hermanos», y después se añade que será siervo de Sem y de Jafet. Puede parecer extraño a primera vista que Noé no maldijera a Cam personalmente, puesto que había sido él quien no había respetado a su padre; pero la maldición y deshonra sobre el hijo recaía también sobre el padre. Añádase a esto que Dios ya había bendecido a Cam juntamente con Noé, y había hecho pacto con Él. ¿Cómo podría llevar a Noé a maldecirle directamente? (cp. Gn. 9:1, 8). Además, no todos los hijos de Cam vinieron a ser siervos de Sem; fue sólo sobre Canaán que cayó la maldición. Nimrod, hijo de Cam, fue el fundador de los grandes reinos de Oriente, y no leemos que nunca fuera tributario de Israel como sí lo fue Canaán. Dios, en Su sabio gobierno, condujo a Noé a pronunciar la maldición sobre Canaán («Maldito sea Canaán....»: Gn. 9:25), en intenso contraste con la bendición de Jehová sobre Sem, que fue cumplida en Israel.

CANAÁN, LA TIERRA Y SU CONQUISTA.

(A) GEOGRAFÍA.

Geográficamente, el nombre de Canaán no fue dado inicialmente más que a la costa baja de Palestina, para distinguirla de la región montañosa vecina (Nm. 13:29; Jos. 11:3). Más tarde, esta designación llegó a comprender el valle del Jordán, y finalmente toda la Palestina al oeste del río. Canaán vino a ser uno de los nombres más corrientes para designar el país que habitaban los hebreos, por mucho que en realidad no ocupaban más que la zona montañosa de Palestina y el valle del Jordán, y sólo una insignificante sección de la costa marítima (Gn. 11:31; Nm. 13:2).

(B) LENGUA.

El hebreo, la lengua del pueblo de Dios, pertenece al grupo nororiental de lenguas semíticas. Después de la conquista israelita, se impuso en Canaán con las inevitables acomodaciones, sin dificultad, debido a los estrechos lazos que lo unían con la lengua de los cananeos vencidos. Si recibe el nombre de «lengua de Canaán» (Esd. 19:18), no se debe solamente por el hecho de que se hablara en Canaán: era una lengua cananea.

 

(C) CONQUISTA.

Después de la muerte de Moisés, los hebreos, acaudillados por Josué, conquistaron Canaán. El plan de guerra incluía el establecimiento de un campamento permanente en Gilgal, al este de Jericó, en la llanura (Jos. 4:19; 5:10). Desde allí, los israelitas subieron contra Hai y hacia Gabaón (Jos. 4:19; 5:10). La situación de este campamento ofrecía grandes ventajas. En Gilgal, Josué no tenía enemigos a sus espaldas; abundaba el agua, y las dos tribus y media más allá del Jordán podían suministrar provisiones; además, los botines obtenidos quedaban protegidos. El campamento presentaba las siguientes características:

La presencia del tabernáculo (Jos. 6:24; cp. Jos. 9:23; 18:1; 22:19);

del arca (Jos. 3:17; 6:11, etc., 7:6);

del altar (Jos. 9:27; cp. Jos. 22:19, 28, 29);

allí estaba Eleazar, el sumo sacerdote (Jos. 14:1, cp. Jos. 6);

además, la presencia de otros sacerdotes (Jos. 6:6, 12, etc., Jos. 8:33);

las 12 piedras colocadas sobre el lecho del Jordán, puestas allí para conmemorar el paso del río (Jos. 4:20).

El plan ulterior de Josué incluía una expedición preliminar contra los enemigos que amenazaban el campamento. Jericó dominaba la entrada de Canaán y el valle, y fue en seguida tomada. A continuación avanzó hacia el interior del país montañoso, y tomó Hai. Esta ciudad se hallaba a la entrada del valle situado frente a Gilgal. Las tropas de Hai hubieran podido lanzarse contra el campamento. Después de estas operaciones preliminares, Josué, siguiendo las órdenes de Moisés, erigió un altar sobre el monte Ebal (Jos. 8:30-35; Dt. 27). Durante estas solemnidades se presentaron unos embajadores de Gabaón, pretendiendo venir de un lejano país; Josué hizo alianza con ellos, sin consultar al Señor. Los sucesos posteriores muestran que esta fue una grave imprudencia (Jos. 9). Habiendo ya puesto un pie en el país, Josué efectuó dos campañas para conseguir su conquista. La alianza de los 5 reyes provocó la expedición contra el sur (Jos. 10). El rey de Jerusalén reunió consigo a los reyes de Hebrón, de Laquis, de Eglón y de Jarmut para atacar Gabaón; Josué se vio obligado a socorrer a los gabaonitas, con los que acababa de celebrar un tratado de alianza. Los 5 reyes fueron derrotados, y se lanzaron en retirada por la bajada de Bet-horón. En su victoriosa persecución, Josué se apoderó de Maceda, ciudad que debía hallarse en la llanura marítima, o cerca de ella. Allí plantó un campamento provisional, tomó Libna, que se hallaba también en la llanura, y después Laquis, donde venció al rey de Gezer. Dirigidos por Josué, los israelitas tomaron también Eglón, donde levantaron otro campamento provisional; después tomaron Hebrón, desde donde se lanzaron hacia la región montañosa, y se apoderaron de Debir. Así, Josué asumió el control de todo el país comprendido entre Gabaón, Gaza y Cades-barnea, y después se dirigió de vuelta a Gilgal.

Fue en el transcurso de esta campaña que Josué hizo detener el sol (Jos. 10:12-15). Este suceso tuvo lugar durante un período de milagros. (Véase MILAGRO). Éste es mencionado en el libro de Jaser, una recopilación de poemas con notas en prosa (véase SOL). Ya bien debido a la presión de la coalición del norte, o debido a que él lo juzgara oportuno, Josué decidió dejar a un lado las ciudades poco importantes de la costa marítima al norte de Filistea, para dar un golpe decisivo contra el populoso y poderoso Norte (Jos. 11). El rey de Hazor, jefe de una confederación de reyezuelos, oyó de las victorias israelitas en el sur, y ordenó a todo el resto de reyes que se unieran a él para aplastar a Josué. Los ejércitos aliados se reunieron en las aguas de Merom. Josué se dirigió hacia allí, y atacó a los reyes, derrotándolos y persiguiéndolos hasta Sidón al noroeste, y hasta Mizpa al este; después se dirigió a Hazor, tomándola e incendiándola, y se apoderó de las otras capitales de los pequeños reinos aliados. En Jos. 11:16-12:24 se resume esta fase de la conquista. Estas campañas quebrantaron el poder de los cananeos, pero no fueron totalmente destruidos. Quedaron muchos habitantes del país y les quedaron ciudades importantes (Jos. 11:13; 15:53; 16:10, etc.). Incluso allí donde la destrucción había sido total, una buena cantidad de gentes había conseguido huir o esconderse; al retirarse los ejércitos (Jos. 10:43) retornaban, reconstruían sus ciudades destruidas, y volvían a cultivar sus devastados campos. Años después, cuando las tribus de Israel se dispersaron por el país para instalarse, encontraron resistencias por uno y otro lado (Jue. 1). (Véase HEBRÓN, JOSUÉ).

 

(D) DURACIÓN DE LA CONQUISTA.

Fue larga, ya que ninguna ciudad hizo paz con Israel, a excepción de las ciudades de los gabaonitas (Jos. 11:18, 19; cp. Jos. 9:17). Se puede calcular con precisión la duración de este período: desde el envío de los espías, el segundo año después de la salida de Egipto (cp. Nm. 10:11; 13:20; Dt. 1:3) hasta el momento de la entrega de Hebrón a Caleb, durante la partición del país, transcurrieron 45 años; por otra parte, desde el envío de los espías hasta el tiempo en que se atravesó el torrente Zared (Dt. 2:14), hay 38 años; quedan, para la conquista del país, al este y al oeste del Jordán, alrededor de 6 u 8 años. Falta deducir el tiempo que se precisó para la conquista de la parte oriental del país, y los sucesos de Sitim. La muerte de Aarón (Nm. 33:38) sobrevino el día 1º del 5º mes del año 40, y el paso del Jordán (Jos. 4:19) tuvo lugar el día 10º del mes 1º. La conquista del país de Sehón y de Og, y los acontecimientos de Sitim ocuparon algo más de 8 meses, 9 días, porque se precisa de alrededor de 2 meses para los acontecimientos de Sitim (cp. Dt. 1, 3, 4 y Jos. 4:19; Dt. 34:8; Jos. 2:22, etc.; cp. Josefo, Ant. 5:1, 1-18), lo que deja entre 5 y 6 años para la conquista de la Palestina occidental. Dice Josefo que esta conquista tomó 5 años (Ant. 5:1, 9).

 

(E) ERRORES TÁCTICOS.

Hay tres hechos que pueden ser considerados como errores tácticos que tuvieron graves consecuencias posteriores:

la alianza con Gabaón,

la dejación de Jerusalén en manos de los jebuseos (Jos. 15:63)

y de la llanura costera en manos de los filisteos.

Un vistazo al mapa muestra que estos tres errores dejaron a Judá y Simeón aislados del resto de la nación. La principal ruta de Judá hacia el norte estaba dominada por los jebuseos de Jerusalén, y las colonias gabaonitas la flanqueaban al oeste a lo largo de 16 kilómetros entre Jerusalén y Jericó; al este había una región montañosa, agreste, desierta, cortada por gargantas infranqueables. De Jerusalén al Mediterráneo se extendía toda una serie de islotes cananeos: los gabaonitas, los cananeos de Dan, y los filisteos. Este aislamiento de Judá y de Simeón tendría gravísimas repercusiones que pueden dar explicación a la historia de los años posteriores.

 

(F) EXTERMINACIÓN DE LOS CANANEOS.

¿Es posible justificar la exterminación de los cananeos por parte de los israelitas? La expropiación de las tierras de los cananeos estaba conforme con el espíritu de aquella época. Los cananeos habían hecho a otros lo mismo que les hacían ahora los israelitas. En tiempos de guerra, los hebreos se condujeron mucho mejor que lo autorizado por las costumbres de la antigüedad. Desde el punto de vista de la época, no eran ni sanguinarios ni crueles. Los asirios nos han dejado relatos de sus propias guerras. Frecuentemente decapitaban a los habitantes de las ciudades conquistadas, y hacían montones con sus cráneos; crucificaban o empalaban a sus prisioneros, les sacaban los ojos con la punta de la lanza, o los despellejaban vivos. Los relatos de las batallas de Israel contra los cananeos hablan de muerte, pero no de tortura. La dificultad moral proviene del hecho de que la exterminación de los cananeos hubiera sido ordenada por Dios, con lo que para algunos Su carácter queda así en entredicho. Sin embargo, esta postura rechaza la soberanía de Dios, gobernada por Su conocimiento absoluto y designio justo (cp. Gn. 18:25 b). Recordemos aquí que Dios tenía un doble propósito en la orden dada de destruir totalmente y expulsar a los cananeos. Dios quería arrojar sobre ellos un juicio (Gn. 15:16; Lv. 18:25; Dt. 9:3, 4; 18:12) y evitar el contagio del mal (Éx. 23:31-33; 34:12-16; Dt. 7:2-4). Se trataba de lanzar un castigo sobre la inicua perversidad de los cananeos y de evitar que contaminaran moralmente al pueblo de Dios. La Biblia no dice en absoluto que los cananeos fueran los más culpables de todos los hombres. Sus costumbres no eran peores que las descritas de los paganos en Ro. 1. Pero los cananeos idólatras se habían entregado a vicios infames, a cultos abominables, y sobrepasaban a otras naciones en la práctica de los sacrificios humanos. Todos los hombres deben morir. Dios tiene en cuenta la responsabilidad de los individuos, así como la de las naciones, y trata a todos en consecuencia. Así, condenó a las naciones cananeas al exterminio, como castigo a su perversidad y para impedir que sedujeran a Su pueblo. En la época de Noé, Dios aniquiló, mediante el Diluvio, a una raza humana totalmente corrompida. Un cataclismo destruyó las ciudades de Sodoma y Gomorra, las inicuas ciudades de la llanura. Faraón y su ejército fueron arrojados al mar Rojo. Una convulsión de la tierra y un fuego hicieron desaparecer a Coré y a su grupo de rebeldes. En el caso de Canaán, Dios, en lugar de emplear las fuerzas de la naturaleza, se sirvió de los israelitas como ejecutores. Es de esta forma que Dios hacía comprender de una manera solemne a los israelitas que ellos, como ejecutores de la justicia de Dios por los hechos abominables de los cananeos, no debían ser sus imitadores; en tal caso, la tierra los vomitaría a ellos, como vomitaba a los cananeos, bajo los juicios de Dios (cp. Lv. 18:24-30). Es así como se justifica la destrucción de los cananeos por parte de los israelitas bajo las órdenes de Dios. Según los designios de Dios, este juicio justo tuvo que ejecutarse en interés de Su justicia, del pueblo, y de la humanidad. Al no llevar a cabo las instrucciones de Dios de una manera puntual para eliminar esta infección que la amenazaba, Israel se dejó finalmente contaminar, atrayendo sobre sí los juicios de Dios.

 

(G) DIVISIÓN DEL TERRITORIO.

La división del territorio conquistado al oeste del Jordán se hizo en parte en Gilgal y en parte en Silo, adonde había sido llevado el tabernáculo (Jos. 14-21). El sacerdote Eleazar, Josué y los diez jefes de las casas patriarcales (Jos. 17:4; cp. Nm. 34:17, 18) dirigieron las operaciones: se procedió a echar suertes (Jos. 18:6).

Ya se había precisado la ley de partición; las tribus más numerosas recibirían el mayor territorio, y cada uno debería dirigirse a donde le hubiera tocado en suerte (Nm. 26:52-56; 33:54). Los rabinos afirman que se emplearon dos urnas, conteniendo una de ellas los nombres de las tribus, y la otra los nombres de los distritos. Se extraía el nombre de la tribu y el del territorio que iba a ser su posesión. El número de miembros de la tribu decidía a continuación la extensión real del distrito que había caído en suerte. Es posible que la comisión de partición eligiera un distrito sin delimitarlo estrictamente, determinando solamente a qué tribu iba a corresponder.

También, en el reparto, se tuvo que proceder a resolver problemas particulares; Caleb, p. ej., tenía que poseer Hebrón, y ello independientemente de la heredad dada a Judá; también se debían respetar las palabras postreras de Jacob (Gn. 49). Así, Zabulón recibió una parte del territorio que no incluía la costa marítima; indudablemente, se le dio también una franja costera para ajustarse a lo que había indicado el patriarca. La zona asignada a Judá era considerable (Jos. 15:1-63); después que tuvo lugar el reparto efectivo, el territorio dado a Simeón se incluyó dentro del de Judá (Jos. 19:9). Efraín y Manasés tenían que morar como vecinos, según el deseo de Jacob; por ello no se echaron sus suertes por separado, sino conjuntamente como hijos de José. (Véase PALESTINA).

CANANEOS

tip, TRIB

vet,

Los descendientes de Canaán, hijo de Cam, agrupados en las distintas ramas de los jebuseos, amorreos, gergeseos, heveos, araceos, sineos, arvadeos, zemareos, y hamateos. Su territorio era «desde Sidón, en dirección a Gerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa» (Gn. 10:15-19). En Gn. 15:18-21, donde la tierra prometida a Abram se extiende al río Éufrates, se mencionan diez naciones: los ceneos, cenezeos, cadmoneos, heteos, fereceos, refaítas, amorreos, cananeos, gergeseos y jebuseos (cp. Dt. 7:1; Jos. 3:10). Aquí y en otros pasajes los cananeos son solamente un pueblo entre varios; en otros pasajes el término cananeo parece incluir a cualquiera de los habitantes de Canaán, como en Jos. 17:12, 13; Neh. 9:24; Abd. 20; Zac. 14:21.

Este mismo término es traducido «mercader» en Jb. 41:6; Pr. 31:24; Is. 23:8; también en Zac. 14:21 podía significar «no habrá más mercader en la casa de Jehová de los ejércitos» (como lo traduce la versión RV 1960; cp. Jn. 2:16).

CANCILLER

tip, FUNC

vet,

= «recordador».

Alto funcionario hebreo (2 S. 8:16), que con el mayordomo de palacio y el escriba representaba al rey en los negocios públicos (2 R. 18:18; Is. 36:3, 22).

CANDACE

tip, BIOG REYE MUJE MUNT

vet,

Reina de Etiopía, probablemente de Meroe, al sur de Nubia (Hch. 8:27).

Según varios historiadores, hubo varias reinas de ese nombre que gobernaron Meroe a principios de la Era Cristiana.

CANDELA (Véase LÁMPARA)

CANDELERO

tip, UTEN ESCA TIPO

vet,

Uno de los objetos sagrados, hecho de oro, del Tabernáculo (Éx. 25:31-37).

En el primer templo, el de Salomón, había diez candeleros de oro puro (1 R. 7:49).

Consistía en siete brazos tallados con figuras de copas, manzanas y flores.

En el segundo templo había sólo uno, que después de la toma y destrucción de Jerusalén (70 d.C.) fue llevado como trofeo a Roma. Se puede ver todavía una reproducción esculpida en el Arco de Tito.

En Apocalipsis se simboliza el testimonio de Dios en la tierra mediante candeleros (Ap. 1:12 ss, 20; 2:1, 5; 11:4).

CANELA

tip, LEYE ALIM

vet,

Se usaba como ingrediente del aceite aromático empleado en el Tabernáculo (Éx. 50:23; Pr. 7:17; Cnt. 4:14).

CANON

tip, MANU

ver, INSPIRACIÓN, APOCALÍPTICA (Literatura), APÓCRIFOS (libros)

vet,

(caña, regla).

Este término tiene diversos sentidos:

(A) Cualquier regla o vara que sirva para medir (p. ej., el nivel de un albañil).

(B) En sentido figurado, modelo que permite fijar las normas, especialmente de los libros clásicos; guía, norma (Gá. 6:16; Fil. 3:16).

(C) Doctrina cristiana ortodoxa, en contraste con la heterodoxia.

(D) Las Escrituras consideradas como norma de fe y de conducta.

El término canon procede del griego. Los Padres de la Iglesia fueron los primeros que emplearon esa palabra en el 4º sentido, pero la idea representada es muy antigua.

Un libro que tiene derecho a estar incluido dentro de la Biblia recibe el nombre de «canónico»; uno que no posea este derecho es dicho «no canónico»; el derecho a quedar admitido dentro de la Escritura es la «canonicidad».

(E) El canon es también la lista normativa de libros inspirados y recibidos de parte de Dios. Cuando hablamos del canon del AT o del NT, hablamos en este sentido.

 

1. CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Los documentos literarios con autoridad en Israel se multiplicaron poco a poco, y fueron celosamente conservados. Tenemos ejemplos de esta redacción de los libros santos. La ley fundamental de los 10 mandamientos escritos sobre tablas de piedra fue depositada dentro del arca (Éx. 40:20). Estos estatutos figuran en el libro del pacto (Éx. 20:23-23:33; 24:7).

El libro de la Ley, redactado por Moisés, fue guardado al lado del arca (Dt. 31:24-26). Josué adjuntó lo que él había escrito (Jos. 24:26). Samuel consignó el derecho de los reyes en un libro que puso ante el Señor (1 S. 10:25). Bajo Josías se encontró, durante las obras de restauración del templo, el libro de la Ley de Jehová. El rey, los sacerdotes, los profetas y el pueblo reconocieron su autoridad y antigüedad (2 R. 22:8-20); se hicieron copias de esta ley según la orden dada ya en Dt. 17:18-20. Los profetas dejaron escritas sus propias palabras (p. ej., Jer. 36:32), tomaban nota recíproca, y las citaban como autoridades (Esd. 2:2-4; cp. Mi. 4:1-3). Se reconocía la autoridad de la ley y de las palabras de los profetas, escritos inspirados por el Espíritu de Dios, y celosamente preservados por Jehová (Zac. 1:4; 7:7, 12).

En los tiempos de Esdras, la Ley de Moisés, que comprendía los 5 libros de Moisés circulaba bajo la forma de parte de las Sagradas Escrituras, Esdras poseía una copia (Esd. 7:14), y era un escriba erudito en la ley divina (Esd. 7:6). El pueblo le pidió una lectura pública de este libro (Neh. 8:1, 5, 8). Por aquella misma época, antes de consumarse la separación entre los judíos y los samaritanos, el Pentateuco fue llevado a Samaria. Jesús Ben Sirach da testimonio de que la disposición de los profetas menores en un grupo de 12 estaba ya implantada hacia el año 200 a.C. (Ecl. 49:12). En otro pasaje sugiere que Josué, Jueces, Samuel, Reyes, Isaías, Jeremías, Ezequiel y los Doce formaban un gran conjunto, que constituía la segunda parte del canon hebreo. Ya en el año 132 a.C. se afirma la existencia de la triple división de las Escrituras: «La ley, los profetas, y los otros escritos análogos»; o también «la ley, los profetas, y los otros libros», o «la ley, las profecías, y el resto de libros». Ya en la misma época se disponía de la versión griega LXX. Un escrito que data de alrededor del 100 a.C. menciona «los libros sagrados que poseemos» (1 Mac. 12:9). Filón de Alejandría (un judío nacido en el año 20 a.C., y que murió durante el reinado de Claudio) tenía la lista contemporánea de los escritos del AT. Dio citas de casi todos los libros del AT, pero no menciona ni uno de los apócrifos.

El NT habla de las «Escrituras» como un cuerpo bien determinado de documentos autorizados (Mt. 21:42; 26:56; Mr. 14:49; Jn. 10:35; 2 Ti. 3:16). Son Escrituras Santas (Ro. 1:2; 2 Ti. 3:15). Constituyen los oráculos de Dios (Ro. 3:2; He. 5:12; 1 P. 4:11). El NT menciona una triple división del AT: «La ley de Moisés, los Profetas, y los Salmos» (Lc. 24:44). A excepción de Abdías, Nahum, Esdras, Nehemías, Ester, Cantar de los Cantares y Eclesiastés, el NT da citas de todos los otros libros del AT, o hace alusión a ellos. Josefo, contemporáneo del apóstol Pablo, escribiendo hacia el año 100 de nuestra era, y hablando en favor de su nación, dice: «No tenemos más que 22 libros que contienen los relatos de toda la historia antigua, y que son justamente considerados como divinos.» Josefo afirma de una manera bien enérgica la autoridad de estos escritos: Todos los acontecimientos desde la época de Artajerjes hasta nuestros días han sido consignados, pero los anales recientes no gozan del crédito de los precedentes debido a que no ha existido una línea ininterrumpida de profetas. He aquí una prueba positiva acerca de nuestra actitud con respecto a las Escrituras: Después de muchos siglos, nadie se ha atrevido a añadir ni a quitar nada, ni a modificar el contenido, ya que para todos los judíos ha venido a ser cosa natural, desde su más temprana juventud, el creer que estos libros contienen enseñanzas divinas, el persistir en ellas y, si ello es necesario, morir voluntariamente por ellas (Contra Apión, 1:8).

 

Josefo divide las Escrituras en tres secciones, y dice:

(A) «5 libros son de Moisés; contienen sus leyes y las enseñanzas acerca del origen de la humanidad; tienen su conclusión con la muerte de Moisés.»

(B) «Los profetas que vinieron después de Moisés consignaron en 13 libros, hasta Artajerjes, los acontecimientos de sus tiempos.» Es indudable que Josefo seguía la disposición de la LXX y la nomenclatura de los alejandrinos. Los 13 libros son probablemente Josué, Jueces con Rut, Samuel, los Reyes, las Crónicas, Esdras con Nehemías, Ester, Job, Daniel, Isaías, Jeremías con las Lamentaciones, Ezequiel, y los Doce Profetas Menores.

(C) «Los cuatro libros restantes contienen himnos a Dios, y preceptos de conducta.» Éstos eran seguramente los Salmos, el Cantar de los Cantares, los Proverbios y el Eclesiastés.

Hasta aquí los hechos. Pero una tradición contemporánea decía también que el canon había estado establecido en tiempos de Esdras y de Nehemías. Josefo, ya citado, expresa la convicción general de sus compatriotas: después de Artajerjes, esto es, a partir de la época de Esdras y Nehemías, no se había añadido ningún libro. Una ridícula leyenda, que data de la segunda parte del siglo I de la era cristiana, afirmaba que Esdras restableció por revelación toda la ley e incluso todo el AT (ver el libro apócrifo 4 Esdras. 14:21, 22, 40), debido a que, se afirma, habían desaparecido todas las copias guardadas en el templo. En todo caso, lo que esta leyenda apoya es que los judíos de Palestina, en esta época, contaban con 24 libros canónicos (24 + 70 = 94). Un escrito de fecha y autenticidad dudosas, redactado posiblemente alrededor del 100 a.C. (2 Mac. 2:13) habla de Nehemías como fundador de una biblioteca, donde hubiera recogido «los libros de los reyes, y de los profetas, y de David; y las cartas de las donaciones de los reyes (de Persia)». Ireneo menciona otra tradición: «Después de la destrucción de los escritos sagrados, durante el exilio, bajo Nabucodonosor, cuando los judíos, 70 años más tarde, habían vuelto a su país, en los días de Artajerjes, Dios inspiró a Esdras, el sacerdote, que pusiera en orden todas las palabras de los profetas que habían sido antes que él, y que restituyera al pueblo la legislación de Moisés.» Elías Levita, escribiendo en el año 1538 d.C., expresa de esta manera la opinión de los suyos: «En la época de Esdras, los 24 libros no habían sido todavía reunidos en un solo volumen. Esdras y sus compañeros los recopilaron en 3 partes: La ley, los profetas, y los hagiógrafos.» Esta multiforme tradición contiene una parte de verdad. Hubo un momento en que cesó la revelación del AT. La tradición fija este tiempo en la época de Esdras, pero no está necesariamente atado a ella para el establecimiento de la fecha de redacción de ciertos libros, p. ej., de, Nehemías y de las Crónicas, Así, es también interesante considerar el final de la inspiración del AT, así como su comienzo.

(A) El Pentateuco, obra de Moisés, da la ley fundamental de la nación, constituyendo una sección del canon: era conveniente, a causa de su situación cronológica y fundacional, que ocupara el primer lugar en el canon.

(B) Los Profetas eran los autores de los libros asignados a la 2ª sección: así lo indicaban su cantidad y carácter. Eran 8 estos libros: los Profetas anteriores, Josué, Jueces, Samuel y Reyes; los Profetas posteriores: Isaías, Jeremías, Ezequiel, y los Doce. En cuanto a Josué considerado como profeta de Dios, cp. Ec. 46:1.

(C) Los Salmos y Proverbios constituyen el núcleo de la 3ª sección. Estos escritos tenían 2 características: se trataba de poesía cuyos autores no eran profetas en el sentido absoluto de la palabra; a los libros de esta 3ª sección se adjuntaron todos los escritos análogos de autoridad indiscutida. Debido a que había sido escrita en forma poética, se incluyó en esta sección la oración de Moisés, el Salmo 90, aunque había sido escrita por un profeta. De la misma manera, Lamentaciones, que había sido redactado por un profeta, pero obra poética, fue situado en la 3ª sección del canon hebreo. Hay otra razón que explica que Lamentaciones fuera separado del libro de Jeremías. Durante el aniversario de la destrucción de los 2 templos, se leía el libro de Lamentaciones; a esto se debe que fuera incluido con 4 libros de pequeñas dimensiones: El Cantar de los Cantares Rut, Eclesiastés y Ester, leídos en otros cuatro aniversarios. Constituyen los cinco rollos denominados Megilloth. El libro de Daniel fue situado en esta sección debido a que su autor, aunque dotado del don de profecía, no tenía una misión de profeta. Es muy probable que un sacerdote, y no un profeta, escribiera el libro de las Crónicas. Por ello es que sería situado en la 3ª sección. No es por el simple hecho de su tardía redacción que se explica la colocación de Crónicas en esta tercera sección. En efecto, hay libros y secciones de libros de esta tercera sección que datan de fechas anteriores a Zacarías y Malaquías, pertenecientes a la segunda sección. Es preciso añadir que en tanto que se había determinado de una manera definitiva el contenido de las diferentes partes del canon, el orden de los libros de la 3ª sección varía con el tiempo. El Talmud dice además que dentro de la segunda sección, Isaías se encuentra entre Ezequiel y los Profetas Menores. Los cuatro libros proféticos, Jeremías, Ezequiel, Isaías, y los Profetas Menores fueron evidentemente colocados por orden de tamaño.

Al final del siglo I de nuestra era se discutía aún el lugar dentro del canon de varios libros de la 3ª sección. No era asunto de discusión que estos libros formaran parte del canon; lo que se discutía era la relación que tenían entre sí; pero es probable que estos debates no sirvieran para otra cosa que para exhibiciones de oratoria. La intención no era en absoluto la de sacar ningún libro del canon, sino la de demostrar el derecho al lugar que ya ocupaba.

 

2. CANON DEL NUEVO TESTAMENTO

La iglesia primitiva recibió de los judíos la creencia en una norma escrita con respecto a la fe. Cristo mismo confirmó esta creencia al invocar el AT como palabra escrita de Dios (Jn. 5 37-47; Mt. 5:17, 18; Mr. 12:36, 37; Lc. 16:31), al emplearlo para instruir a Sus discípulos (Lc. 24:45). Los apóstoles se refieren frecuentemente a la autoridad del AT (Ro. 3:2, 21; 1 Co. 4:6; Ro. 15:4; 2 Ti. 3:15-17; 2 P. 1:21). Los apóstoles reclamaron a continuación, para sus propias enseñanzas, orales y escritas, la misma autoridad que la del AT (1 Co. 2:7-13; 14:37; 1 Ts. 2:13; Ap. 1:3); ordenaron la lectura pública de sus epístolas (1 Ts. 5:27; Col. 4:16, 17; 2 Ts. 2:15; 2 P. 1:15, 3:1, 2), las revelaciones dadas a la iglesia por medio de los profetas eran consideradas como constitutivas, con la enseñanza de los apóstoles, de la base de la iglesia (Ef. 2:20). Así, era justo y normal que la literatura del NT fuera añadida a la del AT, y que el canon de la fe establecido hasta aquel entonces se viera aumentado. El NT mismo nos permite señalar el inicio de estas adiciones (1 Ti. 5:18; 2 P. 3:1, 2, 16). En las generaciones posteriores a la apostólica, se fueron reuniendo poco a poco los escritos que se sabía tenían autoridad apostólica llegando a formar la segunda mitad del canon de la Iglesia, y al final llegaron a recibir el nombre del Nuevo Testamento.

Desde el comienzo, la apostolicidad constituía la prueba de que un libro tenía derecho a figurar dentro del canon; ello significa que los apóstoles habían ratificado su transmisión a la iglesia, siendo que el libro había sido escrito por uno de ellos, o que estaba cubierto por su autoridad. Era la doctrina apostólica. Tenemos numerosas pruebas de que a lo largo de los siglos II y III se fueron reuniendo bajo este principio los libros del NT; no obstante, por diversas razones, la formación del conjunto fue haciéndose lentamente. Al principio algunas iglesias solamente reconocieron la autenticidad de ciertos libros. No fue sino hasta que el conjunto de los creyentes del imperio romano tomó conciencia de su unidad eclesial que se admitió universalmente la totalidad de los libros reconocidos como apostólicos dentro de las diversas fracciones de la Iglesia. El proceso de reunión de libros no fue precisamente estimulado por el surgimiento, posterior, de herejías y de escritos apócrifos que se atribuían falsamente la autoridad apostólica. Pero, en tanto que la coordinación entre las iglesias era lenta, no importaba que una iglesia no admitiera un libro en el canon, a no ser que lo considerara apostólico. La doctrina de los apóstoles era la norma de la fe. Eran sus libros los que se leían en el culto público. Descubrimos que al principio del siglo II se les llamaba, sin reservas de ningún tipo, «las Escrituras» (Ep. de Policarpo 12; Ep. de Bernabé 4); se admitían los escritos de Marcos y de Lucas porque estaban apoyados por la autoridad de Pedro y de Pablo; se escribían comentarios acerca de estos libros, cuyas afirmaciones y fraseología conformaron la literatura de la época posterior a la apostólica. Los hechos posteriores, dignos de toda atención, muestran a qué ritmo se fue formando la colección de libros como un todo.

Desde el principio del siglo II los 4 Evangelios habían sido recibidos por todos, en tanto que, según 2 P. 3:16 los lectores de esta epístola conocían ya una colección de cartas de Pablo. Ya entonces se empleaban los términos «Evangelios» y «Apóstoles» para designar las dos secciones de la nueva colección. Asimismo, la canonicidad de Hechos ya estaba reconocida dentro de la primera mitad del siglo II.

Es verdad que ciertas secciones de la Iglesia discutieron algunos libros, pero ello también muestra que su final admisión en el canon estuvo basada en pruebas suficientes. La iglesia en Siria, en el siglo II, había admitido todo el Nuevo Testamento, como lo tenemos ahora, a excepción del Apocalipsis, la 2ª epístola de Pedro, las 2ª y 3ª de Juan. La iglesia de Roma reconocía el NT a excepción de la epístola a los Hebreos, las epístolas de Pedro, Santiago, y la 3ª de Juan. La iglesia en el norte de África reconocía también todo el NT, a excepción de Hebreos, 2. Pedro, y quizá Santiago. Estas colecciones no contenían así más que los libros oficialmente aceptados dentro de las respectivas iglesias, lo cual no demuestra que los otros escritos apostólicos no fueran conocidos. Por lo demás, se llegó a la unanimidad durante el siglo III con algunas excepciones. En la época de los Concilios quedó adoptado universalmente el canon de nuestro NT actual. En el siglo IV 10 Padres de la Iglesia y 2 concilios dieron listas de libros canónicos. Tres de estas listas omiten el Apocalipsis, cuya autenticidad había quedado sin embargo bien atestiguada anteriormente. El NT de las demás listas tiene el contenido del actual.

Señalemos, a la luz de estos hechos:

1) A pesar de la lenta coordinación de los escritos del NT en un solo volumen, la creencia en una norma escrita de la fe era el patrimonio de la iglesia primitiva y de los apóstoles. No implica a causa de la historia de la formación del canon que se haya revestido de autoridad a una regla escrita de la fe. Esta historia no revela más que las etapas que tuvieron lugar en el reconocimiento y reunión de los libros que evidenciaban su pertenencia al canon.

2) Tanto los Padres como las iglesias diferían en sus opiniones y prácticas en cuanto a la elección de los libros canónicos y en cuanto al grado de autenticidad que justificaba la entrada de un escrito en el canon. Este hecho tan sólo subraya, nuevamente, las etapas por las que se tuvo que pasar para hacer admitir poco a poco a la iglesia entera la canonicidad de los libros. Es también evidente que los cristianos de la iglesia primitiva no aceptaron el carácter apostólico de los libros sino después de haberlos examinado con detenimiento. De la misma manera, se revisó oportunamente la aceptación ocasional de libros apócrifos o pseudoepigráficos.

3) El testimonio de la historia nos da así una prueba de que los 27 libros del NT son apostólicos. Esta convicción merece nuestra gozosa participación sabiendo que nadie puede probar que sea falsa. Con todo, está claro que no admitimos estos 27 libros meramente porque unos Concilios hayan decretado su canonicidad, ni sólo porque tengamos a su favor el testimonio de la historia. Su contenido, visiblemente inspirado por Dios, contiene una prueba interna a la que es sensible nuestra alma, al recibir de Él la iluminación y la convicción. Por el testimonio interno del Espíritu, tan caro a los Reformadores, recibe la firme certeza de la fe. Sabe, con la iglesia apostólica y de los siglos ya idos, que Dios ha obrado un doble milagro al darnos Su revelación escrita. Inspiró toda la Escritura y a cada uno de sus redactores sagrados (2 Ti. 3:16). Además, dio a la iglesia primitiva el discernimiento sobrenatural que necesitaba para reconocer los escritos apostólicos, y descartar todas las imitaciones, fraudes y engaños, así como escritos buenos y edificantes, pero no apostólicos ni inspirados. Esta obra se llevó a cabo con lentitud, con titubeos y retrasos, pero conduciéndola Dios a la perfección y a la unanimidad. Actualmente, el canon de las Escrituras está cerrado, y la Biblia declara que nada se puede añadir ni quitar (Ap. 22:18-19).

4) Una última observación: el nombre «canon» no fue dado al conjunto de los libros sagrados antes del siglo IV. Pero si este término, tan universal en la actualidad, no fue empleado al principio, la idea que representa, esto es, que los libros sagrados son la norma de la fe, era ya una doctrina de los apóstoles.

 

La concepción de la formación del canon que aquí se expone está íntimamente unida a la fe evangélica, con la que concuerda la ciencia positiva, que nos hace aceptar los libros de la Biblia a causa de su inspiración divina, como ya de principio fuente de autoridad y parte integrante del canon. Evidentemente, es muy diferente para los que rechazan la autenticidad y la veracidad de estos libros. Según los críticos hostiles a la Biblia, Moisés no escribió sus libros; las «profecías» (las de Daniel y de la última parte de Isaías, p. ej.) hubieran sido redactadas mucho tiempo después de la época de estos grandes hombres de Dios, posiblemente muy cerca de la época de Jesucristo. Se comprende fácilmente que los partidarios de estas especulaciones abandonen las evidencias antiguas de la Iglesia y de la Sinagoga con respecto a la formación del canon. Y las especulaciones de los críticos hostiles a la Biblia no tienen más base que sus deseos de estar en lo cierto, en tanto que la historia de la formación del canon, tanto del Antiguo Testamento como la del Nuevo, reposa sobre unas bases firmes y fidedignas de autenticidad y realidad. Para un estudio acerca de cada libro, ver los artículos correspondientes a cada libro individual de la Biblia. (Véase también INSPIRACIÓN). Los lectores que deseen profundizar en el estudio de este tema pueden consultar, entre otras obras, las siguientes:

 

Bibliografía:

Bruce, F. F.: «¿Son fidedignos los documentos del Nuevo Testamento?» (Caribe, Miami 1972),

Bruce, F. F.: « The Books and the Parchments» (Pickering and Inglis, Londres 1975);

Dana, H. E.: «El Nuevo Testamento ante la crítica» (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso 1965);

Grau, J.: «El Fundamento Apostólico» (Ediciones Evangélicas Europeas, Barcelona 1973);

McDowell, J.: «Evidencia que exige un veredicto» (Clie, Terrassa, 1988);

McDowell, J.: «More Evidence that Demands a Verdict» (Campus Crusade for Christ, San Bernardino, California 1975).

Véanse también: APOCALÍPTICA (Literatura), APÓCRIFOS (Libros).

CANTAR (de los cantares)

tip, LIBR TIPO CRIT LIAT

vet,

El último de los 5 libros poéticos del AT, según la clasificación de la LXX. Figura entre Job y Rut, en los Escritos, la 3ª sección del canon judío. Este libro era uno de los 5 pequeños rollos (Megilloth) considerados como un todo, debido a que eran leídos durante las cinco grandes solemnidades conmemorativas. El Cantar era leído el 8º día de la Pascua, siendo interpretado alegóricamente, con relación al tema histórico del Éxodo. El título tiene un significado superlativo (cp. siervo de siervos, Señor de señores, cielo de los cielos, vanidad de vanidades), indicando que la obra tiene un carácter de lo más elevado. La Vulgata traduce literalmente «Canticum Canticorum», que es la base del título castellano: Cantar de los Cantares.

(a) PERSONAJES.

(A) Problema del nombre de los personajes principales.

Como las formas gramaticales del original hebreo indican el género y el número, los interlocutores se distinguen claramente. Sin embargo, a pesar de que generalmente se ha sostenido la existencia de dos protagonistas, la Sulamita y el rey Salomón, está tomando cuerpo en la actualidad la teoría de que hay en este libro tres protagonistas, y que recibe el nombre de «teoría del pastor». Según ella, los principales interlocutores son: una joven campesina, su prometido (un pastor), y Salomón. Durante un viaje al norte del país, Salomón y su séquito ven a la joven (Cnt. 6:10-13), se la llevan a Jerusalén, y la dejan entre las mujeres del palacio. El rey trata de seducirla, pero sin conseguirlo. La Sulamita responde a sus adulaciones con alabanzas dirigidas a su prometido, el pastor. Durante el día ella anhela verle, durante la noche se mantiene en vela. Se acuerda sin cesar de sus palabras y le permanece fiel. Finalmente, los desposados vuelven a reunirse (Cnt. 8:5-7). Los hermanos de la joven alaban su resistencia frente a la tentación. En todo el poema, Salomón, según esta teoría, jugaría un papel deslucido, esforzándose en llevar a la prometida a la infidelidad (Cnt. 7:1-9). Según esta teoría de tres protagonistas, el poema canta un amor puro que resiste a las seducciones de la corte y del monarca. La interpretación «del pastor» afirma que las exclamaciones apasionadas de la Sulamita se dirigen al prometido de quien está separada (Cnt. 1:4, 7; 2:16). Pero todos estos pasajes, y todo el conjunto del poema, son mucho más fáciles de comprender con solamente 2 protagonistas, y si las palabras de amor de la Sulamita se dirigen a Salomón. La campesina piensa en el rey como pastor del pueblo (cp. Jer. 23:4). La imaginería de la joven campesina de Sunem está sacada de la vida rural.

Un examen detenido del libro muestra que la teoría «del pastor» es tan artificial y forzada que puede ser desechada de entrada.

(B) En lugar de tomar a la Sulamita por una campesina, algunos exegetas han visto en ella la hija de Faraón, la esposa de Salomón: extranjera de tez morena e hija de príncipe (Cnt. 1:5; 7:1). Objeción: su tez morena se debía al sol (Cnt. 1:6), y el título «hija de príncipe» es probable que no indique su nacimiento, indudablemente oscuro (Cnt. 1:6; 2:9) sino el rango al que había sido elevada (cp. Cnt. 6:12; 1 S. 2:8).

(b) FORMA.

La forma del poema ha sido variamente apreciada; esta apreciación tiene importancia, puesto que de ella depende en parte la interpretación de la obra.

(A) Se cree habitualmente, y creemos que con razón, que se trata de un poema lírico con una forma dramatizada y dialogada.

(B) Otros asimilan el cántico a un verdadero drama (Orígenes, Ewald, Delitzsch, Godet). Estos autores dividen el Cantar en una cantidad variable de actos y de escenas (descubriendo 4, 5, o incluso 7 actos, variando entre 2 hasta 13 escenas). La objeción principal a esta opinión es la ausencia de acción y de desarrollo dramático. El poema no presenta argumento. Los comentaristas han impuesto transiciones para religar divisiones artificiales relativas a episodios bien distintos. Citemos así un argumento en favor del drama: La mente occidental busca en vano el desarrollo lógico que espera hallar en un drama, en tanto que el oriental no se llama a engaño. La estructura del poema está en línea con los métodos de redacción de los orientales.

(c) INTERPRETACIÓN.

Hay 3 principales métodos de interpretación: La alegórica, la literal y la simbólica. Los judíos siempre han considerado el Cantar de los Cantares como una alegoría espiritual destinada únicamente a mostrar el amor de Dios hacia Israel, su pueblo. El esposo representa a Jehová. La amada es Israel. La interpretación alegórica fue introducida en la iglesia cristiana por Orígenes, cuyo comentario sobre el Cantar es un clásico: Cristo viene a ser el esposo; la iglesia o el alma individual es la amada. La interpretación literal ve en este poema un relato histórico que describe el amor de Salomón por una Sulamita. La interpretación simbólica armoniza los dos métodos anteriores. El amor recíproco de un gran rey y de una joven representa el afecto que une al Señor con Su pueblo. Así como la institución del matrimonio es expresión de la verdad relativa a la relación de Cristo con la Iglesia (Ef. 5:31-32), este cántico literalmente referido al amor conyugal creado y querido por Dios pasa a ser también la expresión tipológica de la relación del Señor con los suyos. Este principio de interpretación es también evidente en los salmos mesiánicos que, a partir de las experiencias de David y Salomón, exponen las verdades relativas al Rey de reyes. P. ej., el Sal. 45 nos presenta al Rey, el más hermoso de los hijos de los hombres y que entra resplandeciente a su palacio (Sal. 45:1-3, 10-16). ¡Cómo no discernir en estos dos pasajes a Cristo (siendo que en He. 1:8-9 se le aplica a Él el pasaje de Sal. 45:6-7) y a su Esposa! Cp también Ap. 19:7-9; 21:9 etc.

 

(d) FECHA Y AUTOR.

Fecha de redacción y autor. Ni la misma interpretación «del pastor» (tres personajes) impide atribuir el poema a Salomón. El título afirma: «Cantar de los cantares el cual es de Salomón» (Cnt. 1:1). Esta afirmación se puede entender en hebreo de dos maneras:

(A) Salomón es el autor del Cantar (cp. He. 3:1).

(B) Salomón es el tema del poema (cp. Is. 5:1, heb.).

A pesar de la ambigüedad del título, queda totalmente justificada su atribución a Salomón. El ánimo expresado por el autor del poema se corresponde con lo que conocemos de este monarca. Las imágenes que emplea el rey le son inspiradas por las plantas exóticas de sus jardines. Se transparenta su gusto por la botánica y por la zoología. El poema presenta en miniatura una descripción exacta de la época de Salomón. Los partidarios de una fecha tardía de redacción posterior a Salomón alegan el empleo de términos arameos. Pero el Cantar no contiene más que tres arameismos, y las particularidades de la sintaxis se limitan al empleo de un pronombre relativo, que figura también en otros escritos, p. ej., en el cántico de Débora y en la historia de Eliseo. Y desde luego no hay duda que el cántico de Débora es una obra redactada muchos siglos antes de Salomón, y el relato de Eliseo es una obra hebrea antigua, preexílica.

Ewald y Hitzig han situado el Cantar en la época de oro de la literatura hebrea, en una era de una gran prosperidad nacional, atribuyéndolo a un poeta de la generación siguiente a la de Salomón. Estos exegetas consideran que las tres formas arameas «n'tar», guardar (Cnt. 1:6; 8:11, 12), «b'roth», ciprés (Cnt. 1:17), «s'thav», invierno (Cnt. 2:11) son características del dialecto de la Palestina septentrional. Esta es la razón de que atribuyan la obra a un poeta del reino del norte. Pero, admitiendo que sean términos norteños, no hay razón por la que Salomón no los hubiera podido emplear en la parte de la Sulamita, probablemente originaria de Sunem, de la zona norte de Israel, para dar al poema el giro de la región septentrional. Otras dos palabras han incitado a otros exegetas a situar la obra en una fecha posterior al exilio: «pardes», jardín. parque(Cnt. 4:13), y «'appiryon», litera (Cnt. 3:9); «pardes» es de origen persa: «'appiryon» sugiere el término griego «phoreion», palanquín. Este argumento carece totalmente de valor, por cuanto Salomón enviaba su flota a Ofir, y comerciaba con la India. Sus mercaderes traían a Palestina todo tipo de objetos y animales con nombres extranjeros. No es en absoluto extraño que el soberano diera un nombre ario a unos jardines que él mismo había ornamentado con plantas exóticas. El Cantar de los Cantares es una obra maestra donde el vocabulario y el sentido místico vinieron bien pronto a ser autoridad. La aplicación alegórica y mística de este poema, que tiene correspondencia con la imagen que dan los profetas de la alianza entre Jehová e Israel como un matrimonio (Os. 1-3; Ez. 16:8; Is. 50:1; 54:5; 62:4; Jer. 31:22), justifica plenamente su presencia en el canon.

 

Bibliografía:

Kelly, W.: «Lectures on the Song of Solomon», The Bible Treasury, mayo-dic. 1914;

Kelly, W.: «Inspiration of the Scripture» (Hammond, Londres 1066);

Nee, W.: «El Cantar de los Cantares» (CLC, Madrid 1974);

Vila, S.: «Comentario simbólico-expositivo al Cantar de los Cantares» (Clíe, Terrassa, 1982).

CANTERO

tip, OFIC

vet,

Obrero especializado en el arte de tallar las piedras a medida para los edificios y las fortificaciones (2 S. 5:11; 1 R. 7:9; 1 Cr. 22:2; 2 Cr. 24:12). Los egipcios eran sumamente diestros en este arte. Las pirámides de la IV dinastía y numerosos templos son muestra de ello. Durante su esclavitud en Egipto, los hebreos hacían ladrillos y preparaban la arcilla (Éx. 1:11, 14), pero no se habla que trabajasen la piedra. En la época de Salomón los fenicios eran mejores canteros que los israelitas, que no habían tenido aún ocasión de levantar grandes edificios de piedra. Salomón tomó a fenicios para la construcción del Templo y del palacio real. Los bloques de piedra que trabajaron tenían 12 ó 15 codos de lado, o más, y otro tanto de altura (1 R. 7:10). Posteriormente, los hebreos mismos construyeron fortificaciones, fortalezas, acueductos, depósitos, viaductos, puentes, y esculpieron columnas (2 Cr. 33:14; Esd. 3:10; Cnt. 5:15; Josefo, Ant. 15:11, 2). Se servían del nivel y de la plomada (Am. 7:7; Zac. 4:10; Is. 28:17).

CÁNTICO GRADUAL

tip, MUSI

vet,

o de las gradas.

Expresión en el título de 15 salmos (Sal. 120-134). Llamados así, ya sea porque se cantaban subiendo 15 gradas que había entre el patio de las mujeres y el de los varones, en el Templo, o porque en su composición hay cierta gradación, o, (y es la opinión general) porque los cantaban los peregrinos al ir subiendo hacia Jerusalén.

CAÑA

tip, FLOR MEDI LEYE COSM

ver, PESAS Y MEDIDAS

vet,

Algunas versiones traducen también cálamo.

(a) Una caña aromática, empleada en la preparación de los perfumes sagrados (Éx. 30:23; Cnt. 4:14; Is. 43:24, etc.).

(b) También se llama así en la Biblia al tallo de las plantas gramíneas, que crecen en sitios húmedos, y a veces tan altas y abundantes que el hipopótamo se esconde entre ellas (Jb. 40:16).

(c) Designa también una medida de longitud (Éx. 40:5; 42:16) que tenía probablemente un poco más de 3 m.

CAPADOCIA

tip, REGI

sit, a9, 594, 171

vet,

Provincia de Asia Menor, limita da al norte por el Ponto; al sur por Cilicia, Siria y Armenia; al oeste por Licaonia. Famosa por su trigo y caballos; sus habitantes eran incultos y de poca moral.

En el día de Pentecostés había capadocios (Hch. 2:9). (Véase 1 P. 1:1).

CAPERNAUM

tip, CIUD ARQU

sit, a1, 487, 269

vet,

«ciudad de Nahum», o también «ciudad de consuelo».

Ciudad sobre la ribera noroeste del lago de Galilea, en la región de Zabulón y Neftalí (Mt. 4:13-16; cp. Lc. 4:31; Jn. 6:17-24). Era lugar de residencia de un recaudador de impuestos (Mr. 2:1, 14) e indudablemente había una guarnición romana (Mt. 8:5-13; Lc. 7:1-10). Al comienzo de su ministerio procedente de Nazaret, Jesús fue a Capernaum, e hizo de esta ciudad su cuartel general con tanta frecuencia, que vino a ser llamada «su ciudad» (Mt. 9:1; cp. Mr. 2:1).

Allí fue que sanó: la parálisis al servidor del centurión (Mt. 8:5-13; Lc. 7:1-10);

de fiebre a la suegra de Pedro (Mt. 8:14-17; Mr. 1:29, 31).

Jesús también sanó en esta ciudad a un endemoniado (Mr. 1:21-28; Lc. 4:31-37);

un paralítico portado por 4 hombres (Mr. 2:1-13; cp. Mt. 9:1-8);

al hijo de un oficial real (Jn. 4:46-54),

y a un gran número de otros enfermos (Mt. 8:16, 17; Mr. 1:32-34; Lc. 4:23, 40, 41).

El discurso recogido en Jn. 6:24-71, (después del milagro de la multiplicación de pan con el que comieron 5.000 hombres, y después de otras alocuciones), fue pronunciado en la sinagoga de Capernaum o en algún otro lugar de la ciudad (Mr. 9:33-50).

Fue también en Capernaum que Jesús llamó a Mateo (también llamado Leví) al apostolado mientras estaba en el despacho de recogida de impuestos (Mt. 9:9-13; Mr. 2:14-17; Lc. 5:27-32; cp. Mt. 17:24).

A pesar de las enseñanzas y de las obras de Jesús, los habitantes de Capernaum no se arrepintieron. El Señor anunció la ruina total de su ciudad (Mt. 11:23, 24; Lc. 10:15), que efectivamente se cumplió. El AT no menciona Capernaum, siendo posible que no existiera sino hasta después de la cautividad.

Por lo general se sitúa Capernaum en «Tell Hum», a unos 4 Km. al suroeste de la desembocadura del Jordán en el lago. Se han hallado ruinas importantes, próximas a Betsaida y a Tabgha, con los restos de una sinagoga del siglo III d.C. No lejos de allí se halla la fuente de Capernaum, cuyas abundantes aguas regaban parcialmente la llanura de Genesaret. En la actualidad recibe el nombre de «Ain et-Tabighah».

CAPITÁN

tip, EJER OFIC FUNC

vet,

Jefe militar, empleado civil, tribuno, y en general un jefe superior. Designa jefes militares de diversa importancia (Gn. 21:22; 2 S. 18:2; Nm. 31:14; Dn. 2:14). En el Nuevo Testamento equivale a tribuno (Jn. 18:12) y jefe de una legión (Hch. 28:18), superior al centurión (Hch. 21:31).

CAPÍTULOS (División en)

tip, MANU

vet,

Muy pronto ya se dividió la Sagrada Escritura en partes según el sentido para su lectura en el culto. La mayoría de los manuscritos bíblicos en hebreo, griego y latín tienen divisiones en secciones.

La actual división en capítulos proviene, seguramente, de Esteban Langton (1206; entonces maestro en París; más tarde arzobispo de Canterbury).

La división del Nuevo Testamento en versículos es obra del impresor Roberto Estienne (Stephanus), quien la hizo en 1550 en un viaje de París a Lyon. No siempre es buena, y acusa las huellas de su origen: ser hecha durante un viaje; pero se introdujo rápidamente y por ello, por razones prácticas, se mantiene.

CARBUNCLO

tip, PIED LEYE

vet,

(a) (Heb. «bareketh» = «brillante como el relámpago»). (Ez. 28:13).

Era la primera piedra de la segunda hilera del pectoral del sumo sacerdote (Éx. 28:18-19). La LXX, la Vulgata y Josefo no traducen carbunclo, sino esmeralda.

(b) (Heb. «'hekdah» = «centella» (Is. 54:12).

Piedra luminosa que tiene el aspecto de un carbón ardiente. Se traduce como «anthrax» en la LXX, y en lat., «carbunculus».

Según el naturalista y minerólogo Dana, Plinio daba el nombre de carbunclo a tres piedras distintas: el granate, el rubí, y la esmeralda.

 

 

CÁRCEL

tip, LEYE

vet,

El Código Penal hebreo no conocía la cárcel como castigo legal, porque los israelitas no privaban a nadie de su libertad; pero se usaba como medida policíaca para mantener al transgresor a disposición de las autoridades.

Las cárceles eran conocidas en los pueblos vecinos. Las menciones de la cárcel se refieren precisamente a las cárceles egipcias (Gn. 39:21; 40:15; 41:14; Éx. 12:29), de las cuales hace mención también el historiador griego Herodoto.

Durante la peregrinación por el desierto son puestos temporalmente en prisión, en espera de sentencia, un blasfemador y un violador del sábado, que acaban siendo apedreados (Lv. 2:10-16; Nm. 15:34).

Sansón fue cargado de cadenas y puesto en la cárcel (Jue. 16:21).

En tiempos de la monarquía aparece el encarcelamiento por decisión regia, y los textos dan a entender que existía la cárcel permanente, en que los presidiarios eran puestos en cepos y mal alimentados (1 R. 22:26; 2 Cr. 16:10; 18:26). La agitadísima historia del profeta Jeremías incluyó también esta dura prueba y nos menciona la existencia de tales cárceles junto al Templo y cerca de la Puerta de Benjamín, para las que solían habilitarse cisternas secas (Jer. 20:2, 29:26; 32:2; 37:16; 38:6; cfr. Zac. 9:11; Is. 24:22). La palabra hebrea «bor» quiere decir precisamente «cisterna», y la cárcel es la «casa de la cisterna».

Isaías, en un pasaje profético, menciona las mazmorras como elemento primitivo del juicio de Dios (Is. 24:22). Después del destierro aparece como pena legislativa para los transgresores de la ley (Esd. 7:26).

En tiempos del Nuevo Testamento es castigo frecuente en la vida civil de Palestina por influjo de la legislación romana (Mt. 11:2; Lc. 7:18), y los apóstoles (especialmente Pablo) conocen la cárcel por Cristo y por el Evangelio y en ella dan testimonio de su fe (Hch. 4:3; 5:18; 12:6; 16:24; 26:29; 28:30). En la cárcel Pablo conoce a un esclavo fugitivo de su dueño y le convierte al evangelio, haciéndole su hijo espiritual y enviándolo de nuevo a su casa ya libre (Filemón). Cristo manda a los suyos que visiten y socorran a los encarcelados (Mt. 25:36).

CARDOS Y ESPINAS

tip, FLOR

vet,

Es planta abundante en Palestina y en la flora de las tierras bíblicas, juntamente con las hierbas, matojos y pequeños arbustos espinosos de varias clases (Gn. 3:18; Os. 10:8; Mt. 7:16; Hch. 6:8).

Se cree que la corona de espinas de Cristo fue hecha con la rama de una planta de hojas parecidas al laurel y de abundantes espinas, llamada hoy «Zizyphus spina Christi».

La «espina en la carne» de que hablaba S. Pablo era, probablemente, una dolencia o enfermedad física (2 Co. 12:7).

CARGA

tip, TIPO LEYE

vet,

La palabra designa:

todo peso grande o trabajo arduo (Éx. 1:11; 23:5; 1 R. 5:15; Mt. 20:12);

también las preocupaciones o aflicciones (Sal. 55:22),

la flaqueza y la condición humanas (Gá. 6:2),

la conciencia del pecado (Sal. 38:4),

la molestia que se causa a los demás (2 Cr. 11:9; 12:13),

como también las exigencias legalistas (Mt. 23:4; Hch. 15:28; Ap. 2:24).

CARIDAD

vet,

Amor inspirado por Dios a los demás (1 Co. 13).

Es una traducción del vocablo griego «agapao», que significa amor divino, inmerecido, espontáneo, abnegado (Jn. 3:16; 1 Jn. 4:8).

La versión de Casiodoro de Reina, en sus revisiones, usa la palabra «amor» en vez de «caridad».

CARISMAS

tip, DOCT

ver, LENGUAS (Don de), MILAGROS, SANIDAD (Don de)

vet,

Transliteración de la palabra griega «Charis», que significa «don, regalo, gracia, favor, poder, oficio, misión».

Son dones que, procedentes de Cristo ascendido, Cabeza de la iglesia, son distribuidos por el Espíritu Santo. Todos los creyentes, habiendo recibido la unción del Espíritu (Ap. 1:6; 2 Co. 1:21; 1 Jn. 2:20, 27), son receptores de el/los don/es del Espíritu (o dones espirituales), que son capacidades sobrenaturales concedidas a cada creyente, en vista del servicio y función que tienen dentro del cuerpo de Cristo (1 Co. 12:7, 11).

Pablo da relación de un cierto número de estos dones: sabiduría, conocimiento (1 Co. 12:8), fe, sanidades (1 Co. 12:9), milagros, profecía, discernimiento de espíritus, lenguas e interpretación (1 Co. 12:10).

En otro sentido, las personas son los dones a la iglesia (1 Co. 12:28; cp. Ef. 4:8, 11, 12), y la palabra usada para denotarlos es «doma»; se trata entonces de apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros (Ef. 4:11). Estos dones relacionados en Efesios tienen como propósito «perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios...» (Ef. 4:12, 13, etc.).

Es evidente que unos dones, como los apóstoles, ya no están entre nosotros; pero nos quedan sus enseñanzas en las Escrituras (cp. Hch. 20:32; 2 P. 13-15; 3:15-18). Lo que sí podemos tener por cierto es que, sean cuales fueren las tareas dadas, Dios dará la capacidad de cumplirlas.

Tenemos en las Escrituras cuatro listas de carismas o dones del Espíritu. Aunque muchos deducen de estos cuatro catálogos que no tenemos aquí la lista completa de carismas, es bueno recordar lo que dice el apóstol Pablo en 2 Ti. 3:16-17, y lo expresado en el párrafo anterior.

Con respecto a los dones de sanidades, milagros, profecía, don de lenguas, etc., hay dos posturas básicas:

(a) que siguen con nosotros;

(b) que cumplieron su objetivo de testimonio y acreditación al nuevo testimonio que Dios estaba levantando después del cierre del canon de las Escrituras, y que ya no operan en la actualidad.

Primeramente debemos señalar que todos y cada uno de los dones dados por el Espíritu son milagrosos, y no sólo los de manifestación externa espectacular como los de milagros, sanidades y lenguas. Dios es soberano en cuanto a en qué épocas da unos o no de una manera concreta. Los dones externos y espectaculares fueron dados en profusión en la época en que el Evangelio y el Nuevo Pacto debían ser acreditados (He. 2:4), y lo fueron con señales externas jamás renovadas (Hch. 2:1-3; 4:31). En la actualidad puede, ciertamente, manifestar Su poder, siempre según Su voluntad; de hecho, la mayor parte de los dones (sabiduría, ciencia o conocimiento, fe, evangelistas, ayudas, liberalidad) nunca han dejado de ser otorgados. En cambio, si bien Dios cura a ciertos enfermos, bien mediante siervos suyos o directamente, no se ha dado a nadie, que se sepa, que pueda curar a todos (que era la característica del don de Cristo y de Sus apóstoles: cp. Mt. 10:8; Mr. 6:56; Lc. 4:40; 6:19; 9:11; Hch. 5:16). Véanse LENGUAS (DON DE), MILAGROS, SANIDAD (DON DE).

La iglesia de Corinto había recibido todos los dones, y 1 Corintios es la única epístola en la que se mencionan los dones externo-espectaculares (1 Co. 1:7; 12; 14); todo ello no impidió que los corintios fueran carnales ni su tendencia a formar partidos sectarios. Lo esencial es estar totalmente sometidos al Señor y a toda Su Palabra, poder discernir el don otorgado a cada uno, y permitir que el Señor nos use para el bien de la iglesia en su totalidad.

CARMELO

tip, CIUD

sit, a3, 325, 273

vet,

= «campo fructuoso» o «parque».

Ciudad de las montañas de Judá (Jos. 15:55), a unos 12 Km. al sudeste de Hebrón (1 S. 25; 30:5; 2 S. 23:35).

CARMELO (Mte.)

tip, MONT

sit, a1, 242, 309

vet,

= «campo fructuoso» o «parque».

Cordillera de unos 22 Km. de largo, que termina en un promontorio que se introduce en el mar Mediterráneo (Jer. 46:18). Constituye el límite sur de la bahía de San Juan de Acre y corre al este-noroeste del valle de Esdraelón. Antiguamente debió ser notable por su vegetación (Is. 33:9; Cnt. 7:5). El suceso más famoso que ocurrió ahí fue el encuentro de Elías con los adoradores de Baal (1 R. 18:17-46). Hoy se llama Jebel Kurmul.

CARNE

tip, TIPO DOCT

ver, HOMBRE, SANGRE, VIDA

vet,

La palabra hebrea «basar», en su sentido físico, designa el cuerpo, sea humano (Gn. 40:19) o animal (Lv. 6:27). Significa lo exterior del hombre (Gn. 2:21; Éx. 4:7; Lc. 24:39; 1 Co. 15:39); su naturaleza humana, que puede, a veces, dominarle con gran perjuicio del amor, y por ello responde por cuerpo, vitalidad (1 Co. 5:5, 7:28; 2 Co. 12:7; también en relación con la redención; Col. 1:22; Ro. 2:28 s; Gá. 6:12 s; Jn. 6:51-56); designa la persona humana (Jn. 1:14; 1 Ti. 3:16; 1 Jn. 4:2). «Carne» significa: la comunidad de los individuos: Gn. 2:23 s; Mr. 10:8; 1 Co. 6:16; de los parientes: Gn. 29:14; Jue. 9:2; del pueblo: 2 S. 5:1 y la unidad de los hombres (Is. 40:5; Jer. 25:31; Jn. 17:2; Gá. 2:16).

Con frecuencia aparece la expresión «carne» al hablar de la vida del hombre y de su posición frente a Dios: la carne tiene corta vida (Is. 40:6), es débil (Is. 31:3), no se puede confiar en ella (Jer. 17:5), está condenada a muerte (Ro. 8:13), por sí misma no puede conocer los misterios de Dios (Mt. 16:17), cae en la tentación (Mt. 26:41); es el ámbito por lo que respecta a la manera de pensar (1 Co. 2:1-16; 2 Co. 5:16) y de vivir (Fil. 1:22, 24), propio del hombre «terreno» meramente «humano».

La expresión «carne», en sentido moral, significa la oposición a Dios. «Carne» designa a aquel que quiere obrar su salvación solo, por sí mismo, sin Dios, aunque hable mucho de Él; que pone su esperanza en ventajas terrenas (2 Co. 11:18), en su propia ascesis (Col. 2:18, 23); que cae en pecado en el momento menos pensado (Ro. 7:14), en enemistad con Dios (Ro. 8:7), en toda forma posible de fracaso (Gá. 5:19 ss).

Reducir la significación de «carne» solamente a lujuria es falso y peligroso, pues «carne» significa más bien toda actuación del hombre con la cual éste cree poder salvarse definitivamente a sí mismo sin Dios. Carne y espíritu están enfrentados (Jn. 3:6; 1 P. 3:18); Pablo describe la «carne» como un poder personal con sentimiento y actividad propios (Ro. 8:5 ss; Col. 2:18), contrarios al Espíritu de Dios (Gá. 5:17, 24); actúa arbitrariamente según sus propios instintos.

Los cristianos son aquellos que andan, no según la carne, sino según el Espíritu. Andar según la carne es opuesto a vivir según el espíritu (Gá. 4:3; Col. 2:8-20), según el Señor (2 Co. 11:2), según el amor de Dios (Ro. 14:15). Los elementos de este mundo son contrarios, es decir, claramente designan actitud contraria a Dios.

Cuando Pablo apostrofa a los cristianos de Galacia: «Habiendo comenzado en Espíritu, ¿habéis venido a parar en la carne?» (Gá. 3:3) no se refiere a una caída en la sensualidad, sino a un retorno a las observancias legalistas del judaísmo.

La carne, («sarxs» en griego), está excluida de la participación en el reino de Dios, mientras que el cuerpo, («soma» en griego), transformado, es decir, arrancado del dominio de la carne («sarxs»), será portador de vida resucitada. Esta distinción importante estriba en que «soma» es, precisamente, el hombre mismo, mientras que la «sarxs» es un poder que le somete y esclaviza. Por ello, San Pablo puede hablar de una vida «según la sarxs», pero no de una «según el soma». El cuerpo será transformado en incorruptible e inmortal, pero la carne no tendrá participación alguna en la futura vida con Dios. (Véase HOMBRE, SANGRE, VIDA).

CARNERO

tip, FAUN ALIM LEYE UTEN EJER

ver, OVEJA, CORDERO, ARIETE

vet,

(a) Macho de las ovejas (Ez. 34:17).

Su carne se aprovechaba como alimento (Gn. 31:38).

El animal podía ser ofrecido como holocausto o en acción de gracias (Gn. 22:13; Lv. 1:10; 8:18; 3:6; 9:4).

El sacrificio de reparación por un yerro tenía que ser un carnero (Lv. 5:15; 6:6).

Las pieles de los carneros, teñidas de rojo, servían, entre otras cosas, como cubiertas del Tabernáculo (Éx. 26:14).

(b) En la época de Josué, las bocinas de guerra y las trompetas del Jubileo estaban hechas de cuernos de carnero (Jos. 6:4-6, 8, 13).

(c) El carnero de 2 cuernos de la visión profética de Daniel representaba el poderío del imperio medo-persa. El primer cuerno, el más pequeño, simboliza el imperio de Media; el segundo, de mayor tamaño, que salió después, era el poderío persa (Dn. 8:3-7, 20).

(d) Se daba también el nombre de carnero al ariete.

CARPINTERO

tip, OFIC

vet,

Los hebreos no distinguían entre las profesiones afines a la carpintería como los leñadores, ebanistas, entalladores. El oficio lo aprendieron, seguramente, en la cautividad en Egipto, a pesar de que durante el reinado de David y Salomón los profesionales de la ebanistería eran extranjeros, sobre todo fenicios que colaboraron en la construcción del Templo.

Los carpinteros construyeron el arca de la alianza, el Tabernáculo y diversas partes del Templo bajo la dirección de Bezaleel (Éx. 25:10; 31:1-11; 35:10-18; 36:1; 38:1; 2 S. 5:11; 1 Cr. 14:1; 2 Cr. 2:14).

José, el esposo de María, la madre de Jesús, fue «teknon», es decir, carpintero, y también Cristo tuvo este oficio (Mt. 13:55; Mr. 6:3).

CARPO

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

Cristiano de Tróade, en cuya casa se alojó Pablo y donde dejó una capa.

En su Epístola segunda a Timoteo, Pablo le pide que le traiga el capote, algunos escritos y los pergaminos que estaban también en casa de Carpo (2 Ti. 4:13; cfr. Hch. 16:8; 20:5; y 2 Co. 2:12).

CARQUEMIS

tip, CIUD

sit, a4, 248, 63

vet,

Ciudad de los heteos en la ribera occidental del Éufrates, 100. Km. al noroeste de Alepo (Is. 10:9). Allí Nabucodonosor obtuvo una gran victoria sobre Faraón Necao en el año 605 a.C. (Jer. 46:2; 2 Cr. 35:20).

CARRO

tip, UTEN EJER

vet,

Esta palabra castellana puede designar dos vehículos muy diferentes entre sí:

(a) Vehículo de dos ruedas de diversas formas, tirado por caballos (2 S. 8:4), empleado con fines bélicos (Éx. 14:9; 1 S. 15:1; 1 R. 1:5); por los dignatarios(Gn. 41:43; 2 S. 15:1; 1 R. 1:5); para fines privados (Gn. 46:29; 2 R. 5:9; Hch. 8:28). El piso del carro que estaba abierto por atrás se apoyaba directamente sobre el eje de las ruedas, sin muelles. Las ruedas no eran de burda fabricación; frecuentemente eran metálicas, y tenían llantas, radios y cubo. Los carros no eran adecuados para el accidentado terreno de Palestina, donde se empleaban poco, pero los cananeos de la llanura los empleaban mucho (Jos. 17:16; Jue. 4:3), como también los egipcios (Is. 31:1); en Etiopía (2 Cr. 16:8), en Siria (2 R. 5:9), los heteos (2 R. 7:6) y los asirios (Nah. 2:4, 5; 3:2). Los carros de guerra tenían generalmente un conductor (2 Cr. 18:33) y en ocasiones un escudero ademas del combatiente. Un tercer ocupante, posiblemente el caballerizo, se encontraba en el carro hebreo (2 R. 9:25). Este carro de guerra era en ocasiones de hierro o chapado de hierro (Jos. 17:16, 18; Jue. 1:19; 4:3). Los persas herraban unas proyecciones de los ejes y en ocasiones del piso. Bajo los seleucidas se abatieron sobre Palestina terribles carros de este tipo (2 Mac. 13:2). Es posible que en Ap. 18:13 se trate de vehículos de 4 ruedas.

(b) El vehículo empleado en tiempos de paz era diferente del carro de guerra. Era de madera (1 S. 6:14), cubierto o descubierto; en Nm. 7:3 el término hebreo designa un carro de 4 ruedas tirado por bueyes (Nm. 7:7; 2 S. 6:6), o por vacas (1 S. 6:7); sin embargo parece que en ocasiones se usaban caballos para tirar carros de trillar (Is. 28:28) en lugar de trillar con palos (Is. 28:27); este carro servía en ocasiones para transportar mercancías (2 S. 6:3), para el transporte de cereales (Am. 2:13) y para el transporte de personas (cp Gn. 45:19).

En Egipto el carro tenía dos ruedas macizas como las que se siguen empleando en el Asia Menor occidental. En los bajorrelieves asirios figuran carros asiáticos; tienen 2 ruedas de 4, 6, 8 radios cada una, y son tirados por bueyes, mulas, o por dos hombres.

CARTAS

tip, MANU COST

ver, EPÍSTOLAS

vet,

Se mencionan sólo unas cuantas cartas en el Antiguo Testamento. (Véanse 2 S.11:14; Esd. 4:8.)

Eran llevadas a su destino por amigos, mensajeros especiales o correos reales (Jer. 29:3; 2 Cr. 30:6; Est. 8:10).

Las cartas se escribían en un rollo de papiro o de pergamino, pegado en la última vuelta y sellado (1 R. 21:8). Enviar una carta abierta era signo de desprecio (Neh. 6:54).

(Véanse EPÍSTOLAS).

CASA

tip, CONS

vet,

La casa «no» era destinada a vivir en ella (ser habitada), sino a ofrecer solamente refugio contra el sol abrasador y la lluvia y a ser el lugar de dormir, cuando no se dormía al raso en el tejado/azotea. La casa, casi siempre de un piso, constaba de «un solo» espacio amplio, construido con piedras y adobes (la madera era un material de importación muy caro). El revoque y el suelo eran ordinariamente de barro; en vez de ventanas había unos pocos calados (sin cristal). Las casas con varias habitaciones eran raras; cuando esto sucedía las habitaciones daban todas a un patio, lo mismo que los establos y los almacenes. En este patio se hallaban los hornos y las cisternas.

En la era helenístico-romana se construyó un tipo de casa que podía tener una sala en el piso superior (cfr. Gn. 7:1).

Las comunidades domésticas, a las que ante todo pertenecían los que vivían en la casa (incluidos los esclavos), fueron de especial importancia en el primitivo cristianismo (Hch. 11:14; 16:15; 1 Co. 1:16; Col. 4:15).

Las asambleas de la comunidad tenían lugar entonces en las casas (Hch. 2:46). Toda la comunidad es «edificio de Dios» (1 Co. 3:9; cfr. 1 Ti. 3:15); los cristianos son «domésticos/familiares de Dios» (Ef. 2:19).

Las instrucciones a los cristianos sobre los diversos estados de vida (por ejemplo Col. 3:18-25) llámanse deberes domésticos.

 

CASA DE ESQUILEO

tip, LUGA

vet,

Lugar entre Jezreel y Samaria donde Jehú mató a cuarenta y dos miembros de la casa real de Ocozías, rey de Judá (2 R. 10:12-14).

CASIA

tip, ALIM MDIC

vet,

La corteza de la canela, ya sea canela de China, de casia o la común. Es originaria de China y de la India. Exhala un aroma delicado y se usaba en la elaboración de aceites para ungir a los enfermos (Sal. 45:9; Éx. 30:24). Figura entre las mercancías que enviaban los mercaderes de la Arabia a Tiro (Ez. 27:19).

CASTIDAD

vet,

Originalmente la palabra significaba puro en sentido ritual, pero luego adquirió una connotación moral: virtuoso, puro de pensamiento y de actos (1 P. 3:2; Tit. 2:5).

CASTIGOS

tip, LEYE COST

ver, APEDREAMIENTO, AHORCAMIENTO

vet,

(a) En el AT.

En el Antiguo Testamento los castigos se encuentran estrechamente relacionados con la mayor o menor gravedad del delito cometido, con su correspondiente graduación de penas. Muchos preceptos señalados en el código mosaico reflejan prescripciones ya existentes en los países paganos, modificadas según las exigencias de la vida del pueblo escogido en distintas épocas de su historia y selladas con la aprobación divina. Podemos clasificarlos como sigue:

(A) Delitos contra Dios.

En Dt. 28:15 ss se pronuncia una maldición general sobre toda infracción de las ordenanzas de Jehová. El pueblo de Israel mantenía relaciones especiales con Jehová, en virtud del pacto del Sinaí, el cual supone una fidelidad absoluta. Luego, el culto de dioses extraños merece la pena capital (Éx. 22:20; Lv. 20:1; Dt. 13:5, 12-16). La adoración de los astros, la magia, la brujería y la evocación de espíritus son punibles de muerte por la misma razón (Dt. 4:19; 17:46; Éx. 22:18; Lv. 20:27). A la blasfemia se le impone la muerte por lapidación. La usurpación de la autoridad divina por un falso profeta también es digna de muerte (Lv. 24:13-16; Dt. 18:20). Por fin, la profanación del sábado, signo del pacto, acredita la pena suprema.

(B) Delitos contra las personas.

Los crímenes contra las personas, como sucede entre todos los pueblos orientales, se funda en la «ley del talión», formulada en Éx. 21:23-25, agravada por la vieja costumbre de la «venganza de sangre». Pero se establece una distinción clara entre el hombre libre y el esclavo. La pena por el homicidio intencionado es la muerte. En caso de los homicidios involuntarios, la ley mosaica proveía «ciudades de refugio», a las cuales el homicida podía acudir para escapar a la venganza de los parientes del occiso (Lv. 24:17, 21; Dt. 19:5-10; Nm. 35:6, 22-28). Pero la muerte de un esclavo era castigada con la ley del talión, o sea, pena de muerte para el amo, en el caso de que fuera instantánea; si le ha producido daños graves, tendrá que compensarle con la libertad. Los golpes y las heridas que causen daños permanentes exigen una compensación adecuada (Éx. 21:23-25, 28, 29, 30-32; Lv. 24:19).

(C) Delitos contra la familia.

Siendo la familia israelita la base de la organización social, todo atentado contra su integridad es severamente castigado. Lv. 18:6-18 prevé 17 casos de matrimonios consanguíneos. Dichos enlaces acarrean la excomunión (Lv. 18:29). El casamiento de la madre y la hija a la vez, con el mismo hombre, les condena a la hoguera. En caso de la seducción o el rapto de una joven, el culpable estará obligado a casarse con ella y pagar una dote de 50 siclos al padre. Pero si la joven está ya desposada, los dos serán lapidados (Éx. 22:16; Dt. 22:28). Por fin, el adulterio y el incesto exigen la muerte de los dos culpables (Lv. 20:10, 11; Dt. 22:2). (Véanse APEDREAMIENTO, AHORCAMIENTO).

(b) En el NT.

El Nuevo Testamento nos presenta un cuadro distinto. Las autoridades tienen la espada para castigar y los cristianos tienen el mandato de obedecerlas (Ro. 13:1-7). El papel del cristiano no es el de ejercer la autoridad temporal, sino, como peregrinos, actuar como embajadores de Aquel que está ofreciendo una amnistía universal a todos los que acepten al Señor Jesús como Salvador y Señor (2 Co. 5:14-6:10), y vivir para Él (Tit. 2:11-15; 1 Ts. 1:9-10).

CASTIGO ETERNO

tip, DOCT

vet,

Esta expresión designa la suerte reservada a los no arrepentidos en el mundo venidero (Mt. 25:46). Un término más usado es «infierno» (del lat.: «inferior»); este término aparece en la versión Reina-Valera como traducción de «gehena». Infierno está inspirado en Ef. 4:9 (Cristo descendió a las partes más bajas de la tierra, esto es, la morada de los muertos). No tenía en principio el sentido que se le da comúnmente, y que lo restringe al lugar de tormento, sino que tenía un significado equivalente a «Seol».

(a) DESCRIPCIÓN.

¿Dónde hallamos una descripción bíblica del castigo eterno? Entre muchos otros se pueden citar:

La vergüenza y confusión perpetua (Dn. 12:2);

el fuego de la «gehena» (Mt. 18:9);

el fuego que no puede ser apagado (Mr. 9:43);

el horno de fuego (Mt. 13:41-42);

el lugar de lloro y del crujir de dientes (Mt. 22:13);

las tinieblas de afuera (Mt. 8:12);

el castigo del fuego eterno (Jud. 7);

el lago de fuego (Ap. 20:15), etc.

De todas estas expresiones se ve que el castigo eterno es una horrenda realidad. Cierto es que se emplean imágenes: fuego, tinieblas, gusanos, llanto, crujir de dientes, etc. Las Escrituras nos hablan en un lenguaje humano para damos una idea del mundo venidero; pero la descripción que hallamos en ellas es totalmente distinta de las grotescas representaciones de la Edad Media.

La idea que domina a todos estos textos es que el castigo eterno consiste en la separación de Dios, con todas sus consecuencias: «Los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.» Sin embargo, con respecto a las consecuencias de esta exclusión, se tiene que recordar que el castigo eterno caerá sobre la persona completa. Los impíos sufrirán la pena del castigo eterno después de la resurrección de sus cuerpos, por lo que es erróneo insistir excesivamente en que las imágenes anteriores son meros símbolos. Y se tiene que recordar también que las imágenes, símbolos, etc., se usan para expresar una realidad más plena, no menos, que la que tienen los símbolos mismos. Es evidente que las penas del alma serán espirituales; pero no es menos cierto que los impíos resucitados recibirán un castigo que, adecuado a su medida de responsabilidad, recaerá sobre la plenitud de su ser (Mt. 10:28).

¿Qué es la gehena? Este término es la transcripción del término heb. «gé-Hinon», lugar maldito donde ciertos israelitas y sus reyes infieles habían quemado vivos a sus hijos e hijas en honor de Moloc (2 R. 23:10). Parece que en época de Cristo se quemaban allí las basuras de Jerusalén. Jesús empleó el término de «gehena» para hablar del fuego del infierno, de la manera que las Escrituras usan en el mismo sentido los términos de horno, de tinieblas, de azufre.

 

(b) SUFRIMIENTO.

El sufrimiento del infierno. Los textos bíblicos insisten mucho sobre la ignominia, el tormento, el llanto, el crujir de dientes, la tribulación, la angustia, el sufrimiento que sufren los réprobos (Dn. 12:2; Lc. 16:23-24; Mt. 13:42; Ro. 2:8-9; Jud. 7). Y el apóstol Juan añade: «Y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche... y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos» (Ap. 14:10-11; 20:10). ¿Cómo se pueden imaginar tales sufrimientos, y especialmente cómo se pueden conciliar con la concepción de un Dios de amor? Señalemos en primer lugar que la perdición será provocada precisamente por el rechazo del amor de Dios; por otra parte el Señor no habrá de hacer nada para atormentar a los que no quisieron Su salvación, a excepción de alejarlos de Sí (Mt. 25:41). ¿Acaso no dijo una vez a los israelitas que, por su incredulidad, habían rehusado entrar en la Tierra Prometida: «Y conoceréis lo que es estar privados de mi presencia»? (Nm. 14:34, Keil-Delitzsch).

 

(c) CUANTÍA.

El castigo será proporcional a la responsabilidad individual de cada cual. Dios no es injusto, y cada uno de los impíos será juzgado exactamente según sus obras (Ap. 20:12-13; Ec. 12:1, 16; Mt. 12:36; Ro. 2:16; Jud. 14-15).

La responsabilidad de los culpables será evaluada según la luz recibida, y los que han pecado sin la ley, sin la ley perecerán (Ro. 2:12).

Las ciudades que rechazaron las enseñanzas de Cristo serán juzgadas con mucha mayor severidad que Sodoma y Gomorra (Mt. 10:14-15; 11:20-24). Unos serán azotados con pocos azotes, otros con muchos azotes (Lc. 12:47-48); de la misma manera que en el cielo habrá recompensas proporcionadas a la obra de cada uno (1 Co. 3:8).

 

(d) DURACIÓN.

La duración del infierno. La Biblia asigna al castigo de los impíos una duración eterna. En heb., como en gr., se emplean los mismos términos para designar la vida eterna y el tormento eterno (Dn. 12:2; Mt. 25:46). Se trata de un fuego que no se puede apagar, de un gusano que no muere (Mt. 3:12; Mr. 9:48). Ver también en otros pasajes el uso del término eterno, en gr. «aionios» (Mr. 3:29; 2 Ts. 1:9; He. 6:2; Jud. 6, 7, 13). Este término aparece 71 veces en el NT. Hay algunos que piensan que solamente significa «de gran duración, en relación con el siglo (aion) venidero». Ahora bien, en 64 ocasiones eterno se aplica a las gloriosas realidades sin fin del otro mundo: Dios, el Espíritu, el Evangelio, la salvación, la redención, la herencia, la gloria, el reino, la vida eterna, etc. Y esta misma palabra se aplica 7 veces a la perdición. ¿No debe por ello significar asimismo una realidad sin fin?

Hemos visto que en Apocalipsis se afirma que el tormento se prolonga «por los siglos de los siglos» (Ap. 14:11; 19:3; 20:10). Y también en el mismo libro este término califica 10 veces la duración de la existencia de Dios, de Su gloria, reino, y del reino de los elegidos en el cielo (Ap. 1:6, 18; 11:15; 22:5, etc.). Ante tales declaraciones, quedamos profundamente afligidos. Además, no es posible dudar de la sabiduría, del amor, y de la justicia de Dios. Un día, en Su presencia, comprenderemos: «El juicio será vuelto a la justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón» (Sal. 94:15).

 

(e) ANIQUILACIÓN.

¿No serán aniquilados los impíos en el mundo venidero? No es esto lo que muestran las Escrituras, por cuanto su tormento no tiene fin. Sin embargo, los partidarios del «condicionalismo» afirman que, como Dios, «es el único que tiene inmortalidad» (1 Ti. 6:16). Él solamente la concede a aquellos que creen; a falta de lo cual dejarían de existir. Ahora bien, es cierto que sólo el Señor puede decir: «Yo soy la vida» y que conocerle a Él es la vida eterna (Jn. 14:6; 17:3); esta vida verdadera sólo es comunicada al creyente (Jn. 3:36; 1 Jn. 5:12). Pero la Biblia enseña que la muerte espiritual, bien lejos de ser la ausencia de existencia, es la separación de Dios, y la privación de la única verdadera felicidad.

Adán y Eva fueron excluidos del Edén después de su caída en base a Gn. 2:17; el hijo pródigo estaba «muerto» en su alejamiento de su Padre (Lc. 15:24 cp 1 Ti. 5:6); los efesios lo habían estado en sus delitos y pecados (Ef 2:1,5).

En cuanto a la muerte segunda que sigue al Juicio Final no es la aniquilación sino el lago de fuego, lugar de tormento eterno (Ap. 20:10; 21:8; 14:10-11).

 

(f) TODOS SALVOS.

¿No serán todos salvados un día? Los universalistas insisten en las palabras «todos» en los siguientes textos: «Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados... para que Dios sea todo en todos» (1 Co. 15:22, 28; cp. Fil. 2:10-11; Ro. 11:32; Col. 1:20). Dicen ellos que el triunfo de Cristo no sería completo si tan sólo una criatura escapara de Su amor; un día, prosiguen, todos los pecadores, y el mismo diablo, serán salvos, después de haber sido purificados por el fuego del infierno (Stróter). Los textos bíblicos dicen algo muy distinto. Pablo dice: «En Cristo todos serán vivificados... los que son de Cristo en Su venida» (1 Co. 15:23). En Cristo es la palabra clave. Los que están en Cristo son los creyentes (Ro. 6:5-11, 23; 8:1; cp. Ef. 2:10; Col. 3:11). Es evidente que se está hablando de todos los creyentes. Toda rodilla se doblará un día ante el Señor; esto es, todos, incluyendo Sus enemigos, se le someterán. Por otra parte, si los sufrimientos de un fuego purificador salvara las almas de los que han rechazado el evangelio aquí y ahora, su redención no tendría lugar por la sangre de Cristo. Y frente a esto cp. Sal. 49:8.

 

(g) PURGATORIO.

Doctrina católico romana del Purgatorio.

El Purgatorio es una ficción del catolicismo romano. Todos los pasajes bíblicos que tratan del más allá no presentan más que dos destinos:

el cielo y el infierno,

el camino ancho de la perdición y la puerta estrecha de la vida (Mt. 7:13, 14),

la cizaña arrojada al horno y el trigo metido en el granero celeste (Mt. 13:41-43, 49, 50),

las vírgenes insensatas son dejadas afuera y las prudentes reciben entrada (Mt. 25:10, 11),

el servidor infiel es echado a las tinieblas de fuera y el siervo fiel entra en el gozo de su señor (Mt. 13:21, 30),

los malditos van al fuego al castigo eterno, los benditos a la vida eterna (Mt. 13:33-46),

el rico malvado va a los tormentos sin poder de recibir ayuda alguna; y Lázaro va al seno de Abraham (Lc. 16:22-23);

hay la resurrección para vergüenza y condenación eterna, otra para vida eterna (Dn. 12:2; Jn. 5:29);

los impíos son arrojados al lago de fuego y de azufre, y los elegidos entran en la Jerusalén celestial (Ap. 21:1-4, 8).

Cristo murió diciendo: «¡Consumado es!» (Jn. 19:30). El hombre es justificado «gratuitamente por Su gracia. ... por la fe sin las obras» (Ro. 3:23, 28).

No es, pues, el sufrimiento en un «purgatorio» lo que expía el pecado ya abolido por la cruz (He. 9:26; 10:10, 17-18), y de los que solamente la sangre de Cristo nos purifica enteramente (1 Jn. 1:7, 9).

 

(h) CÓMO ESCAPAR.

Cómo escapar al infierno.

Siendo que es tan horrendo el castigo en el mundo venidero, nuestro principal interés debiera ser evitarlo a todo precio. Este es también el deseo de Dios para nosotros, y la condición que ha puesto para ello es de lo más simple. Él ha dado a Su Hijo unigénito, a fin de que todo aquel que crea en Él no se pierda (Jn. 3:16). Todo el que oye Su palabra y cree... tiene la vida eterna y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida (Jn. 5:24). «El que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente» (Ap. 22:17). En suma, van al infierno los que así lo quieren, y van al cielo los que quieren.

Un día, Cristo lloró sobre Jerusalén diciendo: «¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!» (Mt. 23:37). Que sea de manera que jamás nos haga a nosotros tal reproche.

 

Bibliografía.

Anderson, Sir Robert: Human Destiny (Pickering and Inglis), Londres s/f; Darby, J. N.: «On Everlasting Punishment», The Bible Treasury, Dic. 1868; Lacueva, F.: Escatología II (Clie, Terrassa, 1983); Pache,R.: L'Au-Delá (Éditions Emmaús, Suiza); Pentecosts, J. D.: Eventos del Porvenir (Libertador, Maracaibo 1977).

CÁSTOR y PÓLUX

tip, DIOS

vet,

Dos dioses gemelos de la mitología griega y romana, considerados como protectores de los marineros; eran también llamados los Dióscoros (Hch. 28:11).

CASTRACIÓN (Véase Eunuco)

CÁTEDRA DE MOISÉS

tip, ESCU

vet,

(Mt. 23:2). La autoridad de aquel legislador, de la cual participaron los escribas y fariseos, en cuanto a que ellos enseñaron en armonía con él.

CATÓLICO

tip, ABEC

vet,

Este término es de origen griego y significa «universal».

La verdadera Iglesia de Cristo se llama católica porque se extiende por todo el mundo y a todos los tiempos. La Iglesia de Roma se ha usurpado este título, aplicándolo sin razón exclusivamente a ella.

«Las Epístolas Católicas» son cinco, llamadas así porque fueron dirigidas a la Iglesia en general y no a alguna particular. Son una epístola de Santiago, dos de Pedro, una de Juan y una de Judas.

La primera vez que el término católico aplicado a la iglesia aparece en la literatura eclesiástica es en los escritos de San Ignacio de Antioquía (Ep. ad Smyr. 8:2).

CAUTIVERIO

vet,

Dios, frecuentemente, castigaba los pecados de los judíos mediante servidumbre o cautividades (Dt. 28). Sin embargo, la cautividad de la cual Moisés les libró deberá considerarse como un medio providencial para demostrarles el valor de la libertad y el poder de Jehová en su redención de la esclavitud egipcia (Dt. 4:37; 9:29).

En tiempo de los jueces hubo seis subyugaciones del pueblo israelita. Pero las cautividades o expatriaciones más notables fueron bajo los reyes. Una parte de las tribus del reino del norte fue deportada por Tiglat-pileser en el año 740 a.C. (2 R. 15:29). Las tribus al este del Jordán, con elementos de Neftalí y Zabulón, fueron los primeros en sufrir (1 Cr. 5:26; Is. 9:1). Veinte años después Salmanasar llevó el resto de Israel (2 R. 17:6), colocándolo en varias ciudades asirias, probablemente cerca del mar Caspio, siendo su propia tierra poblada con colonos persas y babilónicos (2 R. 17:6-24). No hay evidencia de que haya vuelto alguna de las diez tribus a Palestina.

A Judá se le reconocen tres cautividades:

(a) Bajo Joacim, en el año 606 a.C., cuando Daniel y sus compañeros fueron deportados a Babilonia (2 R. 24:1, 2; Dn. 1:1).

(b) En el año 598 a.C., cuando Nabucodonosor deportó más de 3.000 judíos (2 R. 24:12; Jer. 52:28).

(c) Bajo Sedecías, el último rey de Judá, cuando Jerusalén fue destruida y todos los tesoros llevados a Babilonia, unos 132 años después de la deportación de las diez tribus.

Los 70 años de la cautividad babilónica probablemente deben contarse desde el principio de la primera cautividad en el año 606 a.C. (2 R. 2:5; 2 Cr. 36). Durante estos 70 años los judíos fueron tratados con benevolencia, más bien como colonos que como cautivos. Se les permitía decidir casos judiciales según sus propias leyes. Varios de ellos, como Daniel, Ester y Nehemías, ocuparon altos puestos en el gobierno. A la vez el idioma y las costumbres de los judíos sufrieron cambios notables durante su larga permanencia en el extranjero. Durante este período quedaron completamente curados de la idolatría, desarrollaron un celo excesivo por la guarda del sábado y empezaron a dar una gran importancia a las tradiciones de los rabinos, entre los cuales se destacaban los fariseos.

La última cautividad y total dispersión de los judíos entre los gentiles se verificó con la toma de Jerusalén por el general romano Tito. Durante el sitio pereció, según Josefo, más de un millón del pueblo.

CAUTIVIDAD (Ver CAUTIVERIO)

CAUTIVOS

tip, COST EJER

vet,

Antiguamente, los tomados en guerra, se veían como merecedores de la pena de muerte, y, por consiguiente, de cualquier tratamiento menos terrible que esta pena.

Se les ponía el pie sobre el cuello (Jos. 10:24) en prueba de sujeción abyecta, lo cual ilustra lo que dice el libro de los Salmos (Sal. 110:1).

Eran vendidos para la esclavitud, como José.

Eran mutilados como Sansón, Adonías o Sedequías.

Eran despojados de todos sus vestidos y llevados en tropel como trofeo del triunfo del vencedor (Is. 20:4).

Se escogían grandes cantidades de ellos, midiéndolos a menudo con cordel (2 S. 8:2), y los mataban (2 Cr. 25:12). Esto se hacía a veces con premeditada crueldad (2 S. 12:31; 1 Cr. 20:3).

Las condiciones del cautiverio eran tan terribles que a veces se vendía como esclavos a todo un pueblo, o se le deportaba.

Los romanos solían atar un cautivo vivo a un cadáver, y lo dejaban que así, ligado a él, pereciera, práctica que puede ilustrar la exclamación del apóstol: «¡Miserable hombre de mí!; ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte?» (Ro. 7:24).

CEBADA

tip, FLOR ALIM

vet,

Gramínea que los hebreos llamaban «S'orah», esto es, «la planta de barbas rígidas».

Se cultivaba en abundancia en Palestina (Rt. 1:22), en Egipto (Éx. 9:31) y en las regiones vecinas; con ella se hacían panes (Jue. 7:13; Jn. 6:9).

Las diversas especies de cebada pertenecían al género «Hordeum». Se conocen 10 especies de cebada, una de ellas, «Hordeum ataburense», originaria del monte Tabor, es peculiar de Palestina.

CEBOLLA

tip, ALIM FLOR

vet,

Citada una sola vez en la Biblia, cuando los hijos de Israel, hastiados del maná, se quejaron de que habían tenido que renunciar a los manjares de Egipto (Nm. 11:5), donde la habían conocido y la habían comido.

En los monumentos egipcios es frecuente que aparezca representada la cebolla en diferentes momentos de la vida egipcia: cosecha, venta en el mercado, en las mesas de ofrenda y en las tumbas.

Los historiadores paganos Estrabón y Plinio mencionan elogiosamente las cebollas de Ascalón.

CEDAR

tip, BIOG TRIB HOMB HOAT

vet,

El segundo de los hijos de Ismael, como también de sus descendientes; la tribu de nómadas o beduinos que habitaban una región al norte de Arabia (Gn. 25:13; Ez. 27:21; Jer. 49:28), y que fue célebre por sus manadas de borregos y sus camellos, por sus tiendas de campaña, sus arqueros y sus telas (Sal. 120:5; Cnt. 1:5; Is. 21:16). Algunos eran nómadas; otros habitaban aldeas (Jer. 49:28; Ez. 42:11).

Sus grandes riquezas quedan confirmadas por las crónicas de la campaña del rey asirio Assurbanipal.

CEDES

tip, CIUD

sit, a1, 463, 150

vet,

(a) Ciudad del sur de Judá (Jos. 15:23).

(b) Ciudad de Isacar (1 Cr. 6:72).

(c) Ciudad de refugio en Neftalí al noroeste del lago Hula (Jos. 19:37), donde Barac y Débora reunieron a los israelitas para combatir a Sísara (Jue. 4:6-10).

CEDRO

tip, FLOR LEYE ARBO

vet,

Famoso árbol del Líbano (1 R. 5:6), grande e impresionante (Is. 2:13; Ez. 17:22; 31:3).

Daba una madera muy apreciada para la construcción de palacios y de templos (2 S. 5:11; 1 R. 5:5, 6; 7:1-12; Esd. 3:7); de esta madera se tallaban columnas, vigas, tablones (1 R. 6:9, 10, 18; 7:2, 7); de ella se hacían ídolos (Is. 34:14); mástiles para navíos (Ez. 27:5).

El cedro desprende un perfume (Cnt. 4:11; Os. 14:6); se empleaba esta madera en el ceremonial de la purificación (Lv. 14:4; Nm. 19:6). El árbol citado es evidentemente el cedro del Líbano, «Abies cedrus» o «Cedrus Iibani». Es un árbol poderoso con unas ramas largas, extendidas y retorcidas, con hojas perennes; sigue creciendo en estado silvestre en el Líbano y en los montes Tauro. En el Himalaya crece otra especie de cedro, el «Cedrus Deodara».

CEDRÓN

tip, RIOS

vet,

= «turbio».

Arroyo (seco en una parte del año) que nace al noroeste de Jerusalén, cuyos muros bordea, para seguir hacia el sur entre el monte Moria y el de los Olivos, donde se hace muy estrecho. David probablemente huyó por este sitio de Absalón (2 S. 15:23, 30). Ahí existe hoy un puente de un solo arco, entre la puerta de S. Esteban y Getsemaní. Jesús y sus discípulos lo pasaban con frecuencia en sus entradas y salidas de Jerusalén (Lc. 22:39).

Sigue su curso al sur frente a Siloé y la fuente Rogel, regando los «jardines del rey» (Neh. 3:15) y va a unirse con las corrientes que vienen de los estanques de Gihón, en el valle de Hinom.

Después de atravesar estrechas y hondas cañadas en el desierto de Judá, descendiendo más de 1.000 m., desemboca en el mar Muerto. Una parte de sus aguas procede del templo mediante canales ocultos (Ez. 47:1-12).

En el Cedrón tuvieron lugar varias escenas históricas (2 S. 5:8; 1 R. 2:37; 2 R. 23:4, etc.).

Sus riberas están cubiertas de tumbas y durante varios sitios sirvió como foso natural para la defensa de Jerusalén.

CEFAS

ver, PEDRO

vet,

(arameo «piedra»). Equivale a Petros o Pedro.

Sobrenombre puesto por Cristo a Simón, hijo de Jonás (Jn. 1:42).

La «roca» sobre la cual Nuestro Señor dijo que edificaría su Iglesia no es Pedro, el hombre, sino la confesión de fe que éste hizo (Mt. 16:16-18). (Véase PEDRO).

CEGUERA

tip, COST MDIC TIPO LEYE

vet,

La ceguera es extremadamente frecuente en Oriente; sus causas esenciales son la viruela y sobre todo la inflamación de los ojos, agravada por la intensa luz solar, la abundancia de un polvo tan fino como la harina y las minúsculas moscas.

Hay niños que nacen ciegos (Jn. 9:1) Ésta es la razón de que sean numerosos los mendigos ciegos (Mt. 9:27; 12:22; 20:30; 21:14).

La ceguera, total o parcial, puede provenir de la vejez (Gn. 27:1; 1 S. 4:15; 1 R. 14:4).

Los amonitas, filisteos, asirios, babilonios y conquistadores bárbaros sacaban los ojos a sus prisioneros de guerra (Jue. 16:21; 1 S. 11:2; 2 R. 25:7).

Algunas personas quedaron cegadas sobrenaturalmente por un cierto tiempo (Gn. 19:11; 2 R. 6:18-22; Hch. 9:9; 13:11).

La ley de Moisés exigía tratar a los ciegos con humanidad (Lv. 19:14; Dt. 27:18).

Se utiliza metafóricamente para describir:

el estado del hombre natural bajo la influencia de Satanás (2 Co. 4:4);

también del estado del creyente profeso que aborrece a su hermano (1 Jn. 2:11);

también de los israelitas en su profesión carente de corazón (Mt. 23:16-26);

y de la ceguera judicial sobre Israel (Jn. 12:40).

CELEBRACIÓN DE LAS BODAS

tip, LEYE COST TIPO

ver, ANCIANO, DIÁCONO, OBISPO

vet,

Tenía lugar sin ceremonia religiosa, con la posible excepción de la ratificación por juramento (Pr. 2:17; Éx. 16:8; Mal. 2:14). Después del exilio se concertaba y sellaba un contrato (Tob. 7:14). Antes de la boda, la novia se bañaba (cfr. Jud. 10:3; Ef. 5:26, 27), se revestía de ropas blancas, adornadas frecuentemente con preciosos bordados (Ap. 19:8; Sal. 45:13, 14), se cubría de joyas (Is. 61:10; Ap. 21:2), se ceñía la cintura con un cinturón nupcial (Is. 3:24; 49:18; Jer. 2:32), y se velaba (Gn. 24:65). El novio, ataviado también con sus mejores ropajes, y con una corona en su cabeza (Cnt. 3:11; Is. 61:10), salía de su casa con sus amigos (Jue. 14:11; Mt. 9:15), dirigiéndose, al son de la música y de canciones, a la casa de los padres de la novia. Si se trataba de un cortejo nocturno, había portadores de lámparas (1 Mac. 9; 39; Mt. 25:7; cfr. Gn. 31:27; Jer. 7:34). Los padres de la desposada la confiaban, velada, al joven, con sus bendiciones. Los amigos daban sus parabienes (Gn. 24:60; Rt. 4:11; Tob. 7:13). El casado invitaba a todos a su casa, o a la casa de su padre, en medio de cánticos, de música y de danzas (Sal. 45:15, 16; Cnt. 3:6-11; 1 Mac. 9:37). Los acompañaban jóvenes (Mt. 25:6). Se servía un banquete en la casa del esposo o de sus padres (Mt. 22:1-10; Jn. 2:1, 9) o en casa de la joven, si el marido vivía lejos (Mt. 25:1). Él mismo o los padres de la novia hacían los agasajos (Gn. 29:22; Jue. 14:10; Tob. 8:19). La novia aparecía por vez primera al lado del esposo (Jn. 3:29). Al caer la noche, los padres acompañaban a su hija hasta la cámara nupcial (Gn. 29:23; Jue. 15:1; Tob. 7:16, 17). El esposo acudía acompañado de sus amigos o de los padres de su mujer (Tob. 8:1). Las fiestas se reanudaban al día siguiente, y duraban una o dos semanas (Gn. 29:27; Jue. 14:12; Tob. 8:19, 20).

CELIBATO

tip, LEYE COST TIPO

ver, ANCIANO, DIÁCONO, OBISPO

vet,

Si el matrimonio se halla en el orden de la creación, ¿qué sucede con aquellos que permanecen solteros? Algunos entre ellos lo hacen voluntariamente, «por causa del reino de los cielos» (Mt. 19:12), como Pablo (1 Co. 9:5, 15). En efecto, el célibe se halla menos implicado en los asuntos de la vida y menos limitado por el deseo de complacer a su cónyuge; puede así consagrarse a un servicio determinado para el Señor sin distracciones de ningún tipo (1 Co. 7:32-35). Ello no significa que el celibato sea puesto a un nivel más elevado en la escala de la santidad que el matrimonio. Cada uno tiene que discernir el llamamiento particular y el don personal que haya recibido del Señor (1 Co. 7:7). El cap. 7 de 1 Corintios es el único pasaje dedicado al celibato; se comprende que Pablo, al justificarlo plenamente, dice: «El que la da en casamiento hace bien, y el que no la da en casamiento hace mejor» (1 Co. 7:38); él desearía, desde su punto de vista, que todos los hombres fueran como él y que se ahorraran muchos dolores (1 Co. 7:7, 26-31); pero afirma que no hay mal alguno en el matrimonio, sino todo lo contrario (1 Co. 7:27, 28, 36, 39). Cada uno debe buscar la voluntad de Dios de manera individual (1 Co. 7:7-9). Si alguien se siente llamado al celibato, es que el Señor se lo ha dado como don; su soltería podrá quedar ricamente compensada, como en el caso de Pablo, con una gran familia espiritual (1 Co. 4:14-15). Si alguien se siente llamado al matrimonio, será en este estado que glorificará verdaderamente a Dios.

CELOS

vet,

La palabra griega «zelos» viene de una raíz que significa «estar caliente, entrar en ebullición»; traduce bien la palabra hebrea «Quin-ah», cuya raíz designa el rojo que sale al rostro de un hombre apasionado. Esta pasión, semejante, a menudo, a la ira (Dt. 29:19), hace pensar en el fuego (Is. 26:11). Puede provenir de diversos sentimientos, desde el amor desinteresado hasta la sórdida envidia, amores, odios, celos (Ec. 9:6), furor, turbación, pasión vehemente, celo por la ventura del pueblo, por la honra de Dios (Nm. 25:11; 2 Co. 11:2): todos estos sentimientos pueden invadir el corazón del hombre y conducir a la ira (Pr. 27:4) o a una muerte de hombre (Gn. 4:5, 8; Nm. 25:7 ss). Esta violencia no es de suyo condenable; su valor depende del móvil que la inspira, según sea desinteresado o no. Existen en efecto, móviles egoístas.

Hay que reconocer, con los sabios, que la envidia, como «una carie en los huesos» (Pr. 14:30), estraga el corazón del hombre. Surge:

entre hermanos (Gn. 4:5-11; 37:11),

entre mujeres (Gn. 30:1),

entre esposos (Pr. 6:24; Nm. 5),

entre pueblos (Gn. 26:14; Is. 11:13),

y hasta entre justo e impío (Sal. 37:1; 73:3; Pr. 3:31; 23:17);

desune las comunidades cristianas con querellas (Ro. 13:13),

disputas (1 Co. 3:3; 2 Co. 12:20),

con amarguras y enredos (Stg. 3:14-16).

De este cuadro no habría que concluir, con el Eclesiastés, que todo esfuerzo y toda pasión del hombre provengan de la envidia (Ec. 4:4). Si el celo bien intencionado puede ocultar una real estrechez de espíritu (Nm. 11:29) existe, no obstante, también una llama de amor muy pura (Cnt. 8:6) que hay que reconocer, sobre todo, a través de los celos de Dios.

Los celos de Dios no tienen nada que ver con las mezquindades humanas. Dios no tiene celos de algún «otro» si pudiera serle igual, pero exige una adoración exclusiva por parte del hombre, al que ha creado a su imagen; esto se traduce en celos con los «otros dioses» (Éx. 20:5; 34:14; Dt. 6:l4 ss). Esta intransigencia, sin analogía en las religiones paganas, reflejan los textos antiguos y recientes de la Escritura; equivale al «fuego devorador» (Dt. 4:24). A Dios le hacen celoso los ídolos (Sal. 68:58; Dt. 32:16-21; 1 R. 14:22), a los que fácilmente se designa como «ídolos de envidia» (Ez. 8:3-5; 2 R. 21:7). En definitiva, si Dios es celoso, es que es santo y no puede tolerar que se atente contra su honor, ni que se desvíe de Sí a aquellos que Él ama.

Dios tiene diferentes medios para suscitar en Israel un celo a la imagen del suyo; por ejemplo, excita los celos de su pueblo otorgando su favor a las naciones (Dt. 32:21). Ordinariamente comunica su propio ardor a tal o cual elegido. Finees, hijo de Eleazar, está así «poseído de los mismos celos que yo», dice el Señor, aplacado por tales celos (Nm. 25:11); el profeta Elías, a pesar de lo único de su caso, se siente abrasado por el celo divino (1 R. 19:14); los Salmos, finalmente, pueden proclamar: «El celo de tu casa me devora» (Sal. 69:10; 119:139).

Los seguidores de Cristo van a verse expuestos con frecuencia a los ataques del celo de los enemigos que quieren exterminarlos (Hch. 5:17; 13:45; 17:5); los mismos celos auténticamente religiosos, pero poco iluminados (Ro. 10:2), animaban a Saulo cuando perseguía a la Iglesia de Dios (Fil. 3:6; Gá. 1:14; Hch. 22:3). Los cristianos no pueden dejarse contaminar por este celo, pero su espíritu puede sobrevivir en algunos «partidarios celosos de la ley» (Hch. 21:20).

Cristo, sin embargo, no tenía nada del partido de los zelotes. Se niega a justificar la rebelión contra el César (Mt. 22:15-21); cuenta, sí, entre sus discípulos a Simón el Zelote (Mr. 3:18; Lc. 6:15), pero condena las reacciones de los «hijos del trueno» (Mr. 3:17; Lc. 9:54), aun aceptando que se profesen prontos al martirio (Mt. 20:22). Finalmente, en la ocasión de su arresto se niega a resistir con las armas en la mano (Mt. 26:51 ss), pues no tiene nada de «bandido», es decir, de «jefes de pandilla» (Mt. 26:55).

Si Jesús rechaza todo espíritu zelote, conserva su pasión para con el reino de los cielos que «sufre violencia» (Mt. 11:12) y exige el renunciarlo todo, incluso la vida (Mt. 16:24 ss). Los seguidores de Cristo ven en la expulsión de los vendedores del Templo el gesto justo, al que el celo por la casa de Su Padre ha de conducir a la muerte (Jn. 2:17).

Hay, en efecto, un celo cristiano, el que muestra Pablo para con las iglesias que él ha fundado, como amigo del esposo (2 Co. 11:2).

CELOSÍA

tip, CONS

vet,

Mencionadas en los pasajes que se refieren a «cerrar», «entrelazar» las puertecillas o ventanas (Jue. 5:28; 1 R. 6:4; 7:17; 2 R. 1:2; 25:17; Cnt. 2:9; Is. 60:8); las celosías se ponían en los huecos de los edificios para ver desde dentro sin ser visto de fuera.

Las celosías estaban hechas de una reja construida de diversos materiales, generalmente de madera.

CENA DEL SEÑOR

tip, CERE DOCT

vet,

Nombre dado por San Pablo (y que aparece solamente una vez en el Nuevo Testamento (1 Co. 11:20)) al rito celebrado por las comunidades primitivas cristianas, e instituido por Cristo mismo, para celebrar su memoria, la víspera de su Pasión (Mt. 26:26-29; Mr. 14:22-25; Lc. 22:14-20 y 1 Co. 11:23-26).

También se encuentra en el Nuevo Testamento la expresión «partimiento del pan». Muy pronto se añadieron otros nombres a este rito celebrado frecuentemente por los cristianos primitivos: «Comunión» y «eucaristía», del griego «Eucharistía» (1 Co. 14:16; 1 Co. 10:16) ambos inspirados en pasajes del Nuevo Testamento.

Ningún texto del Nuevo Testamento da un contenido sacrificial a esta comida cristiana, celebrada por Cristo en el marco de la Pascua y que dio origen a las celebraciones dominicales de las iglesias cristianas.

Cristo hablaba de su muerte como la consumación del Siervo de Jehová, descrita por el profeta Isaías (Mt. 26:28; cfr. Is. 53:12). Jesús quiso cumplir con la ley ceremonial de la Pascua, en compañía de sus discípulos (Mt. 26:17-19). Se preparaba en la tarde el cordero pascual y la fiesta se efectuaba en la noche (Mt. 26:20). En tal ocasión se mezclaba vino con agua. En Lc. 22:19, 20 y Mt. 26:28 se dan las palabras de la institución. La celebraban solamente los apóstoles y las congregaciones cristianas (1 Co. 10:15-21). Se le llamaba también «la mesa del Señor» (1 Co. 10:21), y la copa de vino conservó el nombre judío de «copa de bendición» (1 Co. 10:16) o «copa del Señor» (1 Co. 10:21; 11:27). «Es de advertir sin embargo, que el vocabulario usado en los textos primitivos está calcado en los textos que provienen del sistema sacrificial de la antigua dispensación.» («The International Bible Enciclopedia», vol. III, artículo «The Lord's Supper».)

En algunas iglesias primitivas se celebraba antes de la ceremonia ritual una cena fraterna, «agape», en la cual comían y bebían gozosamente los hermanos. En Corinto se dieron algunos abusos de embriaguez, glotonería y discriminación de los más pobres, lo cual dio lugar a las amonestaciones de Pablo (1 Co. 11:20-22) para que se tome dignamente y se sepa discernir «el cuerpo del Señor» (1 Co. 11:28-34).

Para un examen detenido del problema que en ocasiones se suscita acerca de una aparente discrepancia entre Juan y los Evangelios Sinópticos acerca de la fecha de la Institución de la Cena del Señor, ver Anderson, Sir Robert: «El Príncipe que ha de venir» (Pub. Portavoz Evangélico, Barcelona 1980), págs. 126-135, cap. «La Cena Pascual».

CENAZ

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

= «cazador».

El nombre aparece escrito también Cenez o Chenaz en las versiones castellanas.

(a) Nieto de Esaú, probablemente fundador de la tribu de los ceneceos (Gn. 36:11, 15).

(b) Un príncipe edomita (Gn. 36:42; Jos. 14:14).

(c) Hermano menor de Caleb (Jos. 15:17).

(d) Nieto de Caleb (1 Cr. 4:15).

CENCREA

tip, PUEM

sit, a9, 262, 218

vet,

Puerto oriental de Corinto (hoy Kenkries), a unos cuantos kilómetros de la ciudad.

Pablo fundó ahí una iglesia de la cual era diaconisa Febe (Hch. 18:18; Ro. 16:1).

 

 

CENECEOS

tip, TRIB

vet,

= «cazadores».

Tribu cananea (Gn. 15:19), probablemente descendiente de un «duque» de Edom, Cenez, ancestro de Caleb (Jue. 1:13; Jos. 15:17); en ese caso, sería un clan del sur de Palestina, absorbido en parte por Israel y en parte por Edom.

CENEOS

tip, TRIB

vet,

= «herreros».

Parece que hubo diferentes pueblos que recibían estos nombres.

(a) Los que había en la tierra cuando fue prometida a Abraham (Gn. 15:19).

(b) Jetro, o Reuel, el suegro de Moisés, es llamado ceneo (Jue. 1:16), es también llamado madianita (Nm. 10:29). Los madianitas eran descendientes de Abraham por medio de Cetura (Gn. 25:2), de manera que estos ceneos eran probablemente una rama de los madianitas. Heber el ceneo se dirigía hacia el norte y aparentemente era neutral entre Israel y sus enemigos; pero su mujer Jael dio muerte a Sísara cuando éste buscó refugio en la tienda de ella (Jue. 4:11, 17; 5:24). Otros se quedaron en el Negev, porque cuando Saúl fue a destruir a los amalecitas, dio aviso a los ceneos para que se apartaran de ellos, que no sufrieran su suerte. Esto fue porque a diferencia de los amalecitas, los ceneos habían mostrado una actitud amistosa hacia los israelitas cuando salieron de Egipto (1 S. 15:6).

(c) Unos ceneos que Balaam vio morando en las peñas iban a ser llevados cautivos por los asirios (Nm. 24:21-22).

(d) Descendientes de Hamat, padre de la casa de Recab (1 Cr. 2:55).

CENIZA

tip, COST VALL

vet,

Se le menciona varias veces en relación con los restos consumidos de los sacrificios que eran arrojados junto al altar y después fuera de la ciudad o del campamento durante la peregrinación por el desierto (Lv. 1:16; 4:12; 6:3-4).

En Jerusalén existía un «valle de los cadáveres y de la ceniza», cuyo nombre se derivaba, seguramente, de que allí eran quemados (Jer. 31:40).

Derramar ceniza sobre la cabeza era una señal de luto, de tristeza o de arrepentimiento (2 S. 13:19; Is. 58:5; 61:3; Jer. 6:26; Lm. 3:16; Ez. 27:30; Jon. 3:6; Jb. 2:8; Mt. 11:21). El dolor se manifiesta también con la expresión estar sentado sobre ceniza, y un hombre abatido y humillado por sus enemigos es un hombre de ceniza (Jb. 30:19; 42:6).

La fórmula «soy de polvo y ceniza» es expresión de exquisita cortesía (Gn. 18:27; Ec. 10:9).

La ceniza suele ir unida al polvo y al fango, indicando siempre una situación penosa y triste (Jb. 30:19; 42:6).

Reducir a ceniza, como en casi todos los idiomas, significa destruir por completo (Ez. 28:18; 2 P. 2:6).

En medio de todo este cuadro negativo que evoca la palabra «ceniza» hay una metáfora que trae un poco de alegría y dice que Dios esparce la escarcha como la ceniza (Sal. 147:16).

CENSO

ver, CIRENIO

vet,

Los censos hebreos se hacían según tribu, familia, casa etc.

El primero se efectuó en el Sinaí (Éx. 38:26).

El segundo, un año después (Nm. 1-3).

El tercero, al entrar a Canaán (Nm. 26).

El cuarto, en el reinado de David (2 S. 24:1-9).

Otro censo bíblico fue el ordenado por Augusto César (Lc. 2:1). (Véase CIRENIO).

CENTENO

tip, ALIM FLOR

vet,

Traducción de una voz hebrea que significa, probablemente, «espelta», una especie inferior de trigo (Éx. 9:32; Is. 28:25).

En Ez. 4:9 se traduce «mijo».

El centeno es un grano del Norte que jamás se ha dado en el Oriente.

CENTINELA

tip, OFIC EJER TIPO

vet,

Soldado que vela y custodia un puesto que se le ha confiado.

En la Biblia se menciona varias veces (2 S. 13:31; 18:24, 25).

En la versión Reina-Valera la palabra se traduce, a veces, por «atalaya», y puede tener este significado o también el de una torre construida en medio del desierto para observar los caminos lejanos y ver si alguien se acerca (2 Cr. 20:24).

En sentido simbólico se dice que Dios pone sus centinelas en puestos estratégicos para indicar el ministerio que Dios puede dar a un siervo suyo para vigilar su grey (Is. 58:8; Ez. 3:17). En este último pasaje el Señor da a su atalaya o centinela el encargo de amonestar a su pueblo. En el capítulo 33 de su libro el profeta Ezequiel enumera las características del centinela o atalaya de Dios (Éx. 33:1-9).

CENTURIÓN

tip, OFIC EJER FUNC

vet,

(del lat. «centum», ciento).

Oficial del ejército romano (Hch. 21:32; 22:26), comandante de 100 soldados o, más tarde, de una cantidad algo mayor (cp. Hch. 23:23).

El NT menciona dos nombres de centuriones:

(a) Cornelio, de la guarnición en Cesárea; en él se vio que el Espíritu Santo había sido dado a los creyentes salidos del paganismo, lo mismo que a los judíos (Hch. 10);

(b) el centurión Julio, que condujo a Pablo a Roma, junto con otros presos, tratándolos con benevolencia (Hch. 27:1, 3, 43).

Además de Cornelio, dos centuriones manifestaron su fe:

uno en Capernaum (Mt. 8:5-13),

y otro cercano a la cruz (Mt. 27:54).

 

CEPO

tip, UTEN

vet,

Son varias las palabras usadas para estos instrumentos de castigo:

(a) «mahpecheth», un armazón de madera en la que se apresaban de tal manera los pies, las manos, y el cuello de quien sufría esta pena, que su cuerpo se mantenía totalmente doblado. Jeremías fue sometido a este castigo (Jer. 20:2, 3);

(b) «sad», cepo en el que se aprisionaban los pies (Jb. 13:27; 33:11; Hch. 16:24; gr.: «xulon»);

(c) «tsinoq», cepos que aprisionaban las manos y los pies (Jer. 29:26);

(d) «ekes», «una cadena o aro del tobillo» (Pr. 7:22).

CERDO

tip, LEYE ALIM FAUN CUAD TIPO

vet,

Estimado como impuro por la ley de Moisés (Lv. 11:7; Dt. 14:8).

Animal omnívoro, consume cualquier basura y estiércol. En los climas cálidos se afirma que la carne de cerdo provoca enfermedades cutáneas. Los judíos consideraban que la carne de cerdo era abominación. Este animal les simbolizaba la impureza y la villanía (Pr. 11:22; Mt. 7:6; 2 P. 2:22). Guardar cerdos era a los ojos de los judíos la ocupación más menospreciable (Lc. 15:15).

Los israelitas apóstatas comían de la carne de cerdo durante sus fiestas idólatras (Is. 65:4; 66:17).

Antíoco Epifanes ordenó a los judíos que ofrecieran cerdos en sacrificio y que comieran su carne. De esta manera quería descubrir quiénes eran los judíos fieles y los indiferentes, dispuestos a aceptar la religión de los conquistadores (1 Mac. 1:47, 50; 2 Mac. 6:18, 21; 7:1, 7).

Numerosos judíos se dedicaron a seguir las costumbres griegas y, posteriormente, Juan Hircano tuvo que prohibir la cría de cerdos.

Cristo encontró, en el país de Gadara, un gran hato de cerdos que pastaban (Mr. 5:11-13). No tenemos razones para suponer que los dueños de estos hatos fueran judíos, puesto que en esta región había colonias griegas; el hijo pródigo estuvo guardando cerdos en un país lejano (Lc. 15:13).

CERETEOS

tip, TRIB

vet,

(prob. cretenses).

Nación o tribu que moraba en Filistea o en su región meridional (1 S. 30:14; Ez. 25:16; Sof. 2:5, 6).

Es posible que puedan ser identificados con los filisteos venidos de Caftor, o que fueran un grupo emigrado directamente de Creta.

Cereteos eran los constituyentes de la «guardia de corps» del rey David (2 S. 8:18; 15:18; 23:23).

En tres pasajes el texto hebreo menciona, en lugar de los cereteos, a los carianos (2 S. 20:23; 2 R. 11:4,19).

CERRADURA

tip, UTEN

vet,

Las cerraduras de oriente eran muy burdas.

Eran de madera, con pasadores de madera que tenían clavija correspondiéndose con unos agujeros, y que mantenían asegurado el cierre.

La llave también de madera, con unas clavijas que se correspondían, levantaba las clavijas del pasador, permitiendo que éste se abriera hacia atrás (Jue. 3:24, 25; Neh. 3:3-15; Cnt. 5:5).

CERVIZ

vet,

Endurecer la cerviz era obstinarse en rebelión, el seguir obstinadamente el propio camino desoyendo las exhortaciones divinas (Dt. 31:27; Pr. 29:1; Hch. 7:51).

CÉSAR

tip, BIOG HOMB HOAT HONT FUNC

vet,

Título que se da, desde principios del siglo I d.C., al gobernante supremo y absoluto del Imperio Romano (proviene del sobrenombre «César» de la familia romana Julia).

Según Lucas (Lc. 2:1), Jesús nace en tiempos de César Augusto (30 a.C. - 14 d.C.); según Lc. 3:15, empieza la vida pública bajo César Tiberio (14-37 d.C.).

Con el mandato de Augusto comienza en el mundo mediterráneo un período de paz. Era costumbre en el Antiguo Oriente venerar a los reyes algo así como a dioses. Ambas circunstancias juntas hacen comprensible que pronto se empezara a tributar culto al emperador, vivo aún, bajo títulos como salvador, liberador, redentor, portador de salvación. Algunos emperadores miraron de fomentar deliberadamente esta «veneración»; pero los más dejaron hacer a los devotos. El cristianismo no podía transigir en esta cuestión, por más leal que fuera al Estado.

En el Nuevo Testamento se mencionan además otros emperadores romanos:

(a) Claudio (41-54) es mencionado en relación con un hambre que había de sobrevenir (Hch. 11:28) y con la expulsión de los judíos de Roma (Hch. 18:2). Cuando los judíos (Hch. 17:7) gritan que Pablo y sus compañeros obran contra las órdenes de César, la acusación tiene sentido enteramente general (cfr. Hch. 25:8); entonces mandaba Claudio; en Hch. 25:8, Nerón.

(b) A Nerón (54-68) se refieren Hch. 25:10 (Pablo está delante del tribunal del César) y Hch. 25:1 ss (Pablo apela al César; cfr. Hch. 25:21; 26:22; 27:24; 28:19).

Los santos de la corte imperial que saludan a los filipenses (Fil. 4:22) son cristianos, libertos o esclavos del palacio de Nerón.

CESAREA

tip, CIUD PUEM

sit, a2, 192, 81

vet,

Ciudad portuaria de Judea que Herodes el Grande construyó, 40 Km. al noroeste de Samaria, en honor de Augusto César; llegó a ser la capital romana de Palestina.

Allí vivieron Cornelio el centurión romano (Hch. 10) y Felipe el evangelista (Hch. 8:40; 21:8).

Pablo estuvo dos años preso en Cesarea (Hch. 23:31; 26:32).

Hoy se llama Caiseri.

CESAREA DE FILIPO

tip, CIUD

sit, a1, 531, 118

vet,

Ciudad que Felipe el tetrarca agrandó y cambió de nombre en honor al emperador romano.

Estaba situada en las laderas del monte Hermón.

Allí Pedro declaró que Jesús era el Mesías (Mt. 16:13-17).

CETRO

tip, UTEN TIPO

ver, VARA

vet,

(hebreo, «chebet»).

La voz hebrea traduce, a veces, «vara» (véase); se usa igualmente para el cayado, la lanza y el bastón, que simboliza la autoridad real (Jue. 5:14; Sal. 2:9; Is. 14:5).

CETURA

tip, BIOG MUJE MUAT

vet,

= «incienso» o «fragancia».

Esposa o concubina de Abraham.

Se menciona solamente en Gn. 25:1-4 y en 1 Cr. 1:32.

Sus seis hijos y diez nietos son los progenitores que habitaban en el norte de Arabia. Madián fue la principal entre ellas.

Los antiguos geógrafos árabes hablan de una tribu «Ketura» cerca de la Meca.

CIELO, CIELOS

tip, ESCA CIEN

ver, MILENIO

vet,

La Biblia distingue:

(a) El cielo atmosférico por encima de nuestras cabezas, dentro del que se mueven las nubes del cielo y las aves del cielo (Gn. 1:20; 7:11; 8:2; 27:28; 2 S. 21:10; Sal. 147:8; Lm. 4:19; Dn. 7:13, etc.).

(b) El cielo sideral por encima de la atmósfera, donde se hallan los planetas y las estrellas (Gn. 1:14-17; 15:5; Ez. 32:7-8).

Es el inmenso espacio del que los sabios no hacen otra cosa que atisbar sus inmensas dimensiones, y al que hace alusión el primer versículo de la Biblia. La expresión los cielos y la tierra significa de hecho el universo entero (Gn. 1:1; 14:19; 24:3; Jer. 23:24; Mt. 5:18). Para destacar aún más esta inmensidad, las Escrituras hablan de «los cielos de los cielos» (Dt. 10:14; 1 R. 8:27).

Se ha pretendido, con frecuencia, que los israelitas se hacían (en común con los pueblos de la antigüedad) una representación burda de la cosmología. Para ellos el cielo hubiera sido una bóveda fija y sólida (firmamento), donde las estrellas estarían clavadas como clavos, y donde ventanas abiertas de lugar en lugar darían paso a la lluvia y a la nieve. Señalaremos en primer lugar que firmamento (en latín «firmare»: afirmar) es un error de traducción de la Vulgata. El término hebreo «raqia» significa una extensión inconsistente (Gn. 1:6) y es Aristóteles y los antiguos los que se imaginaban el cielo como esfera sólida. El hecho de que Job dijera «las columnas del cielo tiemblan, y se espantan a su reprensión» (Jb. 26:11) puede bien tomarse como lenguaje figurado y poético. Igualmente con 2 S. 22:8: «se conmovieron los fundamentos de los cielos... porque se indignó él». Job dice en otro lugar: «Él remueve la tierra de su lugar, y hace temblar sus columnas» (Jb. 9:6), pero al mismo tiempo declara: «Él extiende el norte sobre vacío, cuelga la tierra sobre nada» (Jb. 26:7). Unos pocos pasajes hablan de «las ventanas de los cielos» (Gn. 7:11; 8:2; Is. 24:18; Mal. 3:10), término fácil de comprender para quien haya visto abatirse las inmensas trombas de agua en los países del sur y de los trópicos. Esto dicho, uno se queda asombrado ante la sobriedad y la exactitud de las descripciones bíblicas, sobre todo cuando se comparan con los pueriles errores y las burdas leyendas admitidas por las más preclaras inteligencias de la antigüedad, y ello incluso en siglos relativamente cercanos a los nuestros.

Después del milenio (véase MILENIO), los cielos y la tierra actuales serán destruidos por fuego para dar lugar a los nuevos cielos y a la nueva tierra, «en los cuales mora la justicia» (Ap. 11; 21:1; 2 P. 3:7, 10-13).

(c) El cielo espiritual.

Ya en otra dimensión, en un mundo bien distinto del de las nubes y de las estrellas, se halla la morada del bienaventurado Dios y de Sus ángeles.

Pablo parece darle el nombre de tercer cielo, o paraíso (2 Co. 12:2, 4). Allí se manifiesta de una manera directa la presencia del Señor (Gn. 28:17; Sal. 80:15 a; Is. 66:1; Mt. 5:12, 16, 45, 48; 23:9); es la habitación de los ángeles (Mt. 24:36; 28:2; Mr. 13:32; Lc. 22:43).

Cristo descendió del cielo (Jn. 3:13), y allí volvió a subir, por encima de todos los cielos (Hch. 1:11; Ef. 4:10). En el mismo cielo, intercede en favor de los creyentes (He. 8:24; Ro. 8:34), y de allí volverá para juzgar a los vivos y a los muertos (Mt. 24:30; 1 Ts. 4:16). Es también en el cielo que el Señor nos prepara un lugar (Jn. 14:1-3). De una manera particular, Juan nos da una visión le la morada de gloria, de la belleza, de la santidad, y de la dicha en perfección (Ap. 21-22). Todos los que han lavado sus vestiduras en la sangre del Cordero verán a Dios cara a cara, le adorarán, y reinarán por los siglos de los siglos (Ap. 7:14; 22:3-5, 14).

 

Bibliografía:

Koestler, A.: «The Sleepwalkers» (A History of Man's Changing Vision of the Universe) (Penguin Books 1964-1982);

Lewis, C. S.: «The Discarded Image» (Cambridge University Press 1976);

Bounds, E. M.: «El cielo, un lugar, una ciudad, un hogar» (Clíe, Terrassa, 1983);

Lacueva, F.: «Escatología II» (Clíe, Terrassa, 1983),

Pentecost, J. D.: «Eventos del Porvenir» (Libertador, Maracaibo, 1977);

Zoller, J. E.: «El Cielo» (Clíe, Terrassa, 1975).

CIENCIA

tip, CIEN

ver, SABIDURÍA

vet,

No debe confundirse con el sentido moderno, de conocimientos sistematizados, sino simplemente «conocimiento», «erudición» o «sabiduría».

La «falsa ciencia» mencionada en 1 Co. 8:1, 7 y Col. 2:8 se refiere a las enseñanzas de las sectas místicas y judaizantes, denunciadas por S. Pablo, en contraposición con la verdad del evangelio (1 Co. 12:8; Fil. 1:9). (Véase SABIDURÍA).

CIERVO

tip, ALIM FAUN LEYE CUAD

vet,

Venado macho, de más de cinco años de edad, que ha desarrollado sus astas (hebreo «ayyal»).

Era considerado animal limpio y comestible (Dt. 12:15; 1 R. 4:23; Sal. 42:1; Cnt. 8:14).

CIGÜEÑA

tip, FAUN LEYE AVES TIPO

vet,

(hebreo «anapha») «Cariñosa».

Designa la familia de aves que incluye la garza, el ibis y otras especies semejantes.

Considerada inmunda (Lv. 11:19), anida en las hayas y cipreses (Sal. 104:17).

La cigüeña blanca del norte de Palestina pasa los inviernos en África.

Los antiguos la veneraban como símbolo de la piedad filial.

Protege la agricultura por alimentarse de reptiles e insectos dañinos.

La cigüeña negra frecuenta el mar Muerto.

CILICIA

tip, REGI

sit, a9, 535, 249

vet,

Provincia de Asia Menor; se halla entre Capadocia al norte, con la cordillera del Tauro como límite; Licaonia e Isauria al este, siendo el límite el monte Amano; el Mediterráneo la bordea por el sur, y linda con Panfilia al oeste.

Estaba dividida en dos provincias. La zona occidental, montañosa, era una de ellas. La zona oriental, llana, era la otra provincia.

Tarso era la principal localidad de la llanura, y era la ciudad natal del apóstol Pablo (Hch. 21:39; 22:3; 23:34).

Cilicia pertenecía al reino de Siria. Judíos de Cilicia discutieron con Esteban (Hch. 6:9).

El evangelio llegó pronto a esta provincia (Hch. 15:23); es indudable que Pablo tuvo buena parte en ello (Hch. 9:30; Gá. 1:21). Recorriendo Cilicia, fortaleció las iglesias que había fundado (Hch. 15:41). Más tarde, ya preso y dirigiéndose a Roma, navegó por el mar de Cilicia (Hch. 27:5).

CILICIO

tip, TEJI COST

vet,

Un tejido burdo hecho generalmente de pelo de cabra (Ap. 6:12).

Se llevaba en señal de duelo, de aflicción (2 S. 3:31; 2 R. 19:1, 2), y usado con frecuencia, si no habitualmente, por los profetas (Is. 20:2; Ap. 11:3) y por los cautivos (1 R. 20:31; cp. Is. 3:24).

La vestimenta se parecía probablemente a un saco, hendido por delante, y con aberturas para la cabeza y los brazos. Los israelitas los usaban en ocasiones para cubrirse con ellos (Gn. 37:34; 1 R. 20:31), se los ceñían (2 S. 3:31; Ez. 7:18; Jl. 1:8), poniéndolos normalmente sobre otra prenda de vestir (Jn. 3:6; cp. 2 S. 21:10), pero en ocasiones directamente sobre la piel (1 R. 21:27; 2 R. 6:30; Jb. 16:15; Is. 32:11).

CÍMBALO

tip, UTEN MUSI TIPO

vet,

(gr. «kimbalon»; 1 Co. 13:1).

Instrumento musical (2 S. 6:5; 1 Cr. 16:5).

El término hebreo viene de una raíz verbal, «salal», que significa retiñir, o resonar. Una de las formas hebreas de este nombre es dual, lo cual implica que el instrumento se componía de dos piezas. Se trata indudablemente de címbalos, como lo traduce también la LXX.

Se componía de dos discos cóncavos, de bronce (1 Cr. 15:19). Se golpeaban uno contra el otro; no producían melodía, sino que debían usarse como acompañamiento para otros instrumentos.

Había una gran variedad de tamaños, desde los que se tocaban con los dedos hasta los que precisaban de todo el esfuerzo de los brazos.

En 1 Co. 13:1 se usan como símil del que hace una gran exhibición de oratoria sin amor en su corazón.

CINERET

tip, CIUD REGI

sit, a1, 471, 281

vet,

(a) Ciudad fortificada de Neftalí (Jos. 19:35).

(b) Región circunvecina a la anterior identificada con el valle de Genesaret (1 R. 15:20; Mt. 14:34).

CINERET

tip, MARA

sit, a1, 490, 309

vet,

Mar adyacente a la ciudad de este nombre (Nm. 34:11). En tiempo del Señor se llamaba Lago de Genesaret (Lc. 5:1), mar de Galilea o de Tiberias, Tiberíades (Jn. 6:1).

CINTURÓN

tip, SACE TIPO UTEN TEJI

vet,

Una faja de tela o de cuero que acostumbran llevar los orientales para ceñirse cuando quieren correr, pelear o trabajar; en el campo y en el taller, las vestiduras sueltas que les caen hasta los pies.

Era símbolo de la actividad y la eficiencia (1 S. 2:4; Jb. 12:18; Is. 45:5; Hch. 12:8).

El cinturón apretado aumenta la fuerza de resistencia; luego sirve como símil de la fortaleza cristiana (Ef. 6:14; 1 P. 1:15).

El cinturón se hacía también de seda, algunas veces bordado (Pr. 31:24; Dn. 10:5; Ap. 15:6). A menudo era largo y ancho, dándosele varias vueltas.

A veces servía de bolsa, siendo en griego idénticas las voces «dinero» y «bolsa» (Mt. 10:9).

Se portaban a veces cuchillos o puñales prendidos en el cinturón. Allí también los escribientes llevaban sus tinteros de cuerno, y los carpinteros sus reglas (2 S. 28:8; Ez. 9:2).

Los cinturones de los sacerdotes eran de un lino extraordinariamente fino, colgando las puntas hasta los pies (Éx. 28:4, 39:40).

CIPRÉS

tip, FLOR ARBO

vet,

Árbol de hoja perenne, orden coníferas, familia Cupresáceas; su madera, muy duradera y fragante, se usaba para naves, viviendas, instrumentos musicales, etc. (1 R. 5:9; 10; 6:15, 34; Cnt. 1:17).

CIRCUNCISIÓN

tip, CERE LEYE MDIC TIPO

vet,

= «corte en redondo».

Operación por la que se cortaba el prepucio del miembro viril.

Fue el rito ordenado por Dios como señal del pacto hecho con Abraham y su descendencia, y también el sello de la justicia de su fe. Todos los varones de la casa de Abraham debían ser circuncidados, y después cada varón de su descendencia, al octavo día después de su nacimiento.

Significaba la consagración de un pueblo a Dios, separándose del mundo.

Durante los cuarenta años en el desierto este rito no se cumplió, pero al entrar en la tierra de Dios, todos fueron circuncidados en Gilgal, cuando el oprobio de Egipto fue quitado (Jos. 5:2-9).

La circuncisión vino a ser un sinónimo para Israel hasta el punto que eran «los circuncisos», y los gentiles «los incircuncisos» (Jue. 14:3; Ez. 31:18; Hch. 11:3).

En contra de los designios de Dios, la circuncisión devino en un acto meramente formal, cuando el pacto mismo fue dejado a un lado, y Dios habla de Israel como teniendo «corazón incircunciso» (Lv. 26:41). Esteban acusó al Concilio judío de ser «incircuncisos de corazón y de oídos» (Hch. 7:51). En Ro. 4 Abraham es presentado como «padre de la circuncisión», esto es, de los que creen y son el pueblo verdaderamente separado de Dios.

Por ello, la circuncisión es el tipo del crucificar la carne, con todo lo que ello comporta (Ro. 6:6; cp. Col. 2:11; Fil. 3:3).

El rito de la circuncisión era también practicado por algunos otros pueblos, como los egipcios, para los cuales era un rito de iniciación a la pubertad, con un significado muy distinto del que tiene en el AT. En cambio, los filisteos, fenicios, moabitas, amonitas, sirios, asirios, babilonios, y diversas otras naciones con las que los israelitas tuvieron relaciones históricas eran ajenos a esta ordenanza.

CIRENE

tip, CIUD

sit, a8, 10, 240

vet,

Importante ciudad colonial griega situada en África del Norte, en una de las cinco ciudades llamadas Pentápolis.

Se cree que haya sido fundada por los dorios en 632 a.C.

Simón, el que ayudó a Jesús con la cruz, parece que era judío cireneo (Mt. 27:32).

Los cireneos se reunían con otros en una sinagoga en Jerusalén; algunos fueron predicadores; y uno era miembro prominente de la iglesia de Antioquía (Hch. 6:9; 11:20; 13:1).

CIRENIO

tip, BIOG FUNC HOMB HONT

vet,

(Publio S. Quirino).

Fue gobernador de Siria el año 6 d.C., y llevó a cabo el censo anteriormente decretado por Augusto César (Lc. 2:2). Es evidente que el decreto del censo fue cumplido solamente de una manera parcial en Palestina en el tiempo de su promulgación oficial. Sin embargo, parece que se inició su cumplimiento hasta el punto de que provocó el movimiento de personas para ser llevado a cabo. Contra lo que algunos han expuesto, Lucas no identifica la época de Cirenio con la del nacimiento del Señor Jesús, sino que lo menciona de una manera incidental, identificando aquel censo como el que finalmente llevó a cabo Cirenio de una manera total.

 

Bibliografía:

Bruce, F. F.: «¿Son fidedignos los documentos del Nuevo Testamento?» (Caribe, Miami, 1972), PP. 79-82;

Darby, J. N.: «Notes and Comments» (Stow Hill, Kingston, Inglaterra s/f), vol. 6, PP. 78-79;

Kelly, W.: «An Exposition of the Gospel of Luke» (BTP, Oak Park, Ill., 1971), PP. 31-32;

McDowell, J.: «Evidencia que exige un veredicto» (Vida, Miami, 1982).

CIRO

tip, REYE BIOG ARQU HOMB HOAT

ver, DANIEL, DARÍO, PERSIA

vet,

= «sol, trono».

Rey de Elam, fue el fundador del Imperio Persa. Al tomar Babilonia, quedó establecido el segundo gran imperio gentil de Daniel.

Ya mucho antes de su nacimiento hallamos una profecía referente a él (Is. 44:28; 45:1). Al acabar los 70 años del cautiverio, como lo había profetizado Jeremías (Jer. 25:12; 29:10), Dios movió el espíritu de Ciro, y se decretó la reconstrucción de la casa de Jehová Dios de Israel, dándose permiso a los cautivos para que volvieran a Jerusalén. También fueron devueltos los vasos sagrados que habían sido llevados de Jerusalén a Babilonia. Éste fue llamado el primer año de Ciro, cuando empezó a reinar en solitario sobre Babilonia (Esd. 1:1-11; 2 Cr. 36:22, 23). Esto sería alrededor del año 536 a.C., habiendo empezado los 70 años de la cautividad de Judá el 606 a.C.

Ciro murió en batalla en el año 530 a.C., y su tumba existe en Pasargada, en el moderno Irán. Véanse, DANIEL, DARÍO EL MEDO, PERSIA.

CISÓN

tip, RIOS

sit, a1, 315, 341

vet,

= «que serpentea».

Río que nace en las faldas del monte Tabor y riega el valle de Esdraelón.

Desemboca en el Mediterráneo al norte del monte Carmelo. Arroyo seco durante el verano, en la mayor parte de su curso, en el invierno se convierte en caudalosa corriente y el valle se transforma en ciénaga (Jue. 4:13; 5:21).

Del monte Carmelo en adelante cuenta con corriente constante, pues varios afluentes le alimentan.

Elías mató a los sacerdotes de Baal en las orillas del Cisón (1 R. 18:40).

CISTERNA

tip, TIPO CONS

vet,

Estanque artificial cavado en tierra o en piedra para recoger y almacenar agua de lluvia o de un manantial (Pr. 5:15; Jer. 2:13).

En el Oriente la prolongada estación seca (de mayo a septiembre) les obliga a almacenar así el agua, y el suelo calcáreo de Israel facilita su fabricación.

Cuando las cisternas se encontraban secas servían de prisiones (Gn. 37:22; Jer. 38:6).

Cisternas, tanques o pozos servían para la comodidad de los viajeros (Sal. 84:6).

Las cisternas abandonadas quedaban rotas, sirviendo de símbolo de los placeres terrenales (Jer. 2:13).

A veces se utilizaban, cubiertas ligeramente y provistas de cebo, para atrapar a los incautos animales (Sal. 119:85; Pr. 22:14; Ez. 19:4).

La misma expresión traducida «sepulcro» en varios pasajes, significa el mundo de los muertos o Hades, como también la prisión de los espíritus malignos (Sal. 28:1; Ap. 21:1; Lc. 8:31).

CITAS DEL A.T. EN EL N.T.

tip, MANU

vet,

Tienen gran importancia, al evidenciar irrefutablemente que Dios es el autor del conjunto.

No se trata meramente de que Moisés o David dijeran algo (aunque las citas son prueba de que Moisés fue el autor del Pentateuco) sino que son introducidas por tales palabras como «Dios mandó» (Mt. 15:4); «dice el Espíritu Santo» (He. 3:7); «David dijo por el Espíritu Santo» (Mr. 12:36); «habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías» (Hch. 28:25). Y el todo recibe el nombre de «las Escrituras», que están todas inspiradas por Dios. Así, todo lo que está encabezado por «Escrito está» tiene la autoridad del mismo Dios.

Las citas de los profetas son introducidas de varias maneras:

(a) «Para («hina») que se cumpliese» (Mt. 1:22, etc.). El acontecimiento tiene lugar para que se cumpla aquella profecía.

(b) «Para («hopõs») que se cumpliese» (Mt. 2:23). Tales acontecimientos caen dentro de la perspectiva de la profecía, y pueden también aplicarse en otras ocasiones.

(c) «Entonces («tote») se cumplió» (Mt. 2:17, etc.). La profecía se aplicaba a este suceso, sin ser éste el propósito de la profecía.

(d) «Se cumplió» (Mr. 15:28). «Hoy se ha cumplido» (Lc. 4:21). La profecía se cumplió ahí y entonces.

Las citaciones ilustran también cómo las Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, pueden ser aplicadas, como cuando el Señor citó Deuteronomio al rechazar las tentaciones de Satanás. Ver también las diferentes aplicaciones de Hab. 2:5. En Ro. 1:17, donde se trata de una cuestión de justicia, el énfasis es «'el justo' por la fe vivirá». En Gá. 3:11, está en contraste con la ley: «El justo 'por la fe' vivirá.» Y en He. 10:38, está en contraste a retroceder: «El justo por la fe 'vivirá'».

Las citas son de Moisés, de los Salmos, y de los profetas. En aquellos días, los libros no estaban divididos en capítulos y versículos, como en la actualidad, lo que da cuenta de varias expresiones. En Mr. 2:26, se da una cita de «(la sección) de Abiatar sumo sacerdote» (1 S. 21:1-6). En Lc. 20:37, «Moisés lo enseñó en (el pasaje de) la zarza» (Éx. 3). Ello puede también dar explicación de Mt. 27:9, 10, donde se dice que la cita es de Jeremías, siendo que antiguamente este profeta era el primero en el Libro de los Profetas, por lo que su nombre hubiera podido ser usado como encabezamiento del conjunto, como sucedía con los Salmos para su sección.

La mayor parte de las citas son de la LXX, indudablemente debido a que era mejor conocida que el texto hebreo, de la misma forma que se cita en la actualidad la Reina-Valera de una manera constante, aun a pesar de que no es una traducción totalmente rigurosa. Hay citas que no son literales ni del texto hebreo ni de la LXX, dándoles el Espíritu Santo, al usarlas, una plenitud y energía más allá de la revelación del AT.

CIUDAD

tip, CONS

vet,

Casi siempre las construían en el costado de una montaña o en una loma, donde el abastecimiento de agua era seguro.

Las ciudades siempre tenían murallas, algunas de ellas de hasta 9 m. de espesor; a veces estaban protegidas por fosos y torres. Las puertas de las ciudades se cerraban por la noche (Jos. 2:5, 7).

En el interior de la ciudad los rasgos más importantes eran:

la torre o el castillo;

el lugar alto, donde se ofrecían sacrificios y se celebraban fiestas;

la amplia plaza junto a la puerta de entrada de la ciudad que servía para el intercambio social en general;

y las calles, simples callejones angostos, tortuosos, desempedrados, sucios y oscuros.

CIUDADANO

vet,

(gr.: «politës).

Aquel que disfrutaba de derechos y deberes municipales, y de la protección de las leyes.

Pablo era «ciudadano» de Tarso (Hch. 21:39). Los creyentes de la gentilidad ya no son extraños a los privilegios del pueblo de Dios, sino que son «conciudadanos» con los santos, y «de la casa de Dios» (Ef. 2:19). La ciudadanía cristiana, «politeuma», no es terrenal, sino que está en el cielo, de donde espera al Salvador (Fil. 3:20).

CIUDADES DE LA LLANURA (Véanse SODOMA, GOMORRA, ADMA, ZEBOIM, ZOAR)

CIUDADES DE REFUGIO

tip, CIUD LEYE

vet,

En Israel el homicidio estaba penado con la muerte. La única exención estaba en el homicidio involuntario. Para la protección del homicida involuntario se señalaron seis ciudades de refugio, tres a cada lado del Jordán, a donde debería huir todo el que hubiera dado muerte, involuntariamente, a alguien. Fueron dadas a los levitas, y los ancianos de estas ciudades debían determinar si la muerte había sido causada por accidente o no; en caso afirmativo, el vengador de la sangre no estaba autorizado a dar muerte al homicida. Sin embargo, éste debía permanecer en la ciudad de refugio hasta la muerte del sumo sacerdote; sólo después podía volver a sus posesiones. Si salía de la ciudad antes de ello, y el vengador de la sangre le hallaba, éste podría darle muerte (Nm. 35:6-32; Jos. 20:2-9; 21:13-38; 1 Cr. 6:57, 67).

Las ciudades de refugio al oeste del Jordán eran:

Cedes, en el monte de Neftalí, en Galilea;

Siquem, en el monte de Efraín y

Quiriat-arba (Hebrón), en el monte de Judá.

Al este del Jordán fueron:

Beser en el desierto perteneciente a la tribu de Rubén;

Ramot de Galaad, de la tribu de Gad; y

Golán de Basán, de la tribu de Manasés (Jos. 20:7-8).

Se ha calculado que la distancia entre cada una de estas ciudades estaba alrededor de los 110 kilómetros, de manera que la máxima distancia desde cualquier punto a una de estas ciudades sería de 55 kilómetros.

CIZAÑA

tip, FLOR

ver, PARÁBOLA

vet,

Gramínea anual, que se parece mucho al trigo hasta que desarrolla la espiga.

Su harina es venenosa.

En la Parábola de la Cizaña el Señor compara con ella a los introducidos por Satanás en el reino, los cuales serán consumidos por el juicio (Mt. 13:25-40). (Véase PARÁBOLA).

CLAUDIO

tip, BIOG HOMB HONT REYE FUNC EJER

vet,

(Nombre completo: Tiberio Claudio Druso Nero Germánico).

Emperador romano (41-54 d.C.) bajo cuyo mandato debía sobrevenir una gran hambre según la profecía de Ágabo (Hch. 11:28). Según Hch. 18:2, Claudio había expulsado de Roma a todos los judíos por causar disturbios («impulsore Chresto»); por este motivo Aquila y Priscila se trasladaron a Corinto.

CLAUDIO LISIAS

tip, BIOG HOMB HONT FUNC EJER

vet,

El oficial romano en Jerusalén que, cuando Pablo fue arrestado, le protegió y actuó con presteza en apartarle de los que le rodeaban con intención de matarle (Hch. 23:26; 24:7, 22).

CLAVOS

tip, UTEN

vet,

En el Antiguo Testamento la voz hebrea traducida ya «estaca», ya «clavo», se refiere generalmente a las estacas clavadas en el suelo que servían para asegurar las tiendas, o estacas embutidas firmemente en las paredes de un edificio (Jue. 4:21; Éx. 27:19; Ez. 15:3). También implica fijeza y firme apoyo (Is. 22:23; Zac. 10:4).

Otra voz hebrea designa los clavos de oro del Templo (2 Cr. 3:9; Jer. 10:4).

Los soldados clavaron las manos y quizá también los pies de Jesús en la cruz (cfr. Sal. 22:16).

CLEMENTE

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

«benévolo».

Colaborador de Pablo en Filipos (Fil. 4:3).

Se cree que fue uno de los Padres Apostólicos, nombre dado a aquellos que vivieron en la época de los apóstoles, y que han dejado escritos que llevan sus nombres.

CLEOFÁS

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

Uno de los dos discípulos que se dirigían a Emaús el día de la resurrección, cuando el Señor se acercó a ellos, y les habló.

Se supone que es el mismo que se menciona en Jn. 19:25.

CLOÉ. Convertida que habitaba en Corinto (1 Co. 1:11).

COAT

tip, BIOG SACE HOMB HOAT

ver, LEVITAS, COATITAS

vet,

Hijo de Leví, y antepasado de Moisés y Aarón. Es poco lo que se sabe de Coat. Entró en Egipto al bajar allí Jacob, y murió a la edad de 133 años. Ver COATITAS.

COATITAS

tip, SACE

ver, COAT, LEVITAS

vet,

Descendientes de Coat.

Los coatitas quedaron encargados del transporte de los artículos más santos del Tabernáculo: el arca, la mesa de los panes de la proposición, el altar de oro, etc. pero no se les permitía tocar nada de ello, ni tan siquiera mirar.

En el primer censo los descendientes varones de Coat entre los treinta y cincuenta años de edad eran 2.750.

Entre sus descendencias se incluyeron importantes familias, incluyendo la familia sacerdotal.(Véase LEVITAS). (Éx. 6:16,18; Nm. 3:17-30; 4:2-37; 26:57, 58; Jos. 21:4-26; 1 Cr. 6:1-70).

COBRE

tip, META

vet,

El más dúctil y maleable de los metales primitivos después del oro y la plata.

El bronce es una aleación de cobre y zinc.

En nuestras versiones castellanas con frecuencia se llama «metal» (véanse Gn. 4:22; 1 R. 7:14; 1 Cr. 22:3, 14).

Del cobre se fabricaron muchos utensilios destinados al uso del Templo (1 R. 7:15-39). Esdras (Esd. 8:27) menciona «dos vasos de «metal» limpio, muy bueno, preciados como el oro». Debe haber sido una amalgama de cobre y plata u oro, admirada por su belleza, solidez y rareza (1 R. 7:45; Dn. 10:6).

El cobre puede haber sido empleado en la fabricación de los espejos mencionados en Éx. 38:8; Jb. 37:18.

En Jer. 15:12 el bronce se asocia con el «hierro del norte», o sea el acero.

CÓDICE (Véase MANUSCRITOS)

CODICIA

tip, LEYE

vet,

(no existe la palabra hebrea correspondiente).

El codiciar los bienes ajenos es condenado en el Decálogo (Éx. 20:17; Dt. 5:21) y combatido por los profetas (Jer. 22:17).

La codicia consume la vida (Pr. 1:19). Los bienes no garantizan ninguna seguridad (Lc. 12:15) y, en cambio, comportan preocupación; su deseo se vuelve insaciable; la avaricia es miope; el culto a las riquezas llega a convertirse en una religión de compensación y por ello es idolatría (Col. 3:5).

El Nuevo Testamento enseña a los cristianos a negarse a sí mismos, no poner su confianza en las riquezas y a seguir el ejemplo de Cristo (Mt. 16:24; Ro. 6:11).

CODO

tip, MEDI

ver, PESAS Y MEDIDAS

vet,

Medida de longitud basada en el largo del antebrazo, muy usada entre los babilonios, egipcios y hebreos.

Variaba de 45 cm., codo común, a 51,5 cm., codo real.

Era diferente del codo romano.

CODORNIZ

tip, ALIM FAUN AVES

vet,

Ave migratoria que llega a Palestina en marzo, en grandes bandadas, procedente del sur.

Los israelitas tuvieron providencialmente gran abundancia de ellas para alimentarse en el desierto (Éx. 16:12, 13; Nm. 11:31-34).

Es la más pequeña de las perdices; vuela rápidamente a favor del viento; pero si éste cambia de dirección, o si las aves se han extenuado por un largo vuelo, caen al suelo aturdidas y pueden ser capturadas en grandes cantidades.

COHORTE

tip, EJER

vet,

Unidad romana de tropa (cerca de 500 hombres) (cfr. Mr. 15:16; Hch. 21:31).

COJO

tip, MDIC LEYE ESCA

vet,

La cojera, como todas las demás enfermedades, deformidades o carencias, era producto del pecado. Por ello se explica la prohibición del ejercicio del sacerdocio, en la economía mosaica, a los cojos, como a los que sufrían otras dolencias (Lv. 21:18).

La Ley era impotente para quitar el pecado. Éste fue el ministerio peculiar del Señor Jesús, que vino a traer sanidad integral, espiritual y corporal (Lc. 7:22). Rechazado, volverá para reinar, y en Su reinado milenial «el cojo saltará como un ciervo», en una escena en la que se manifestará activamente el poder del Dios sanador.

La cojera, como imperfección, era también causa de exclusión de cualquier animal para el sacrificio. Todo ello señala a que nuestra vida, nuestro caminar en testimonio, debe ser un sacrificio para Él, dándole a Él lo más escogido de nuestra vida; nuestra vida entera, no nuestras sobras (cp. Mal. 1:8, 13).

COLORES

tip, TIPO

vet,

Los egipcios empleaban sustancias minerales colorantes, los caldeos los empleaban para colorear los ladrillos y los hebreos pintaban pieles (Éx. 25:5) y tejían telas con hilos de varios colores (Éx. 27:16).

Los colores tienen cierto simbolismo:

el blanco es emblema de pureza (Mr. 16:5; Ap. 3:4; 19:11) y de gozo (Ec. 9:8). El caballo blanco significa la victoria en Ap. 6:2,

y el negro hambre (Ap. 6:5, 6).

El color rojo generalmente tipifica sangre, guerra y matanza (Ap. 6:4).

El azul es el conocido color del cielo;

y el púrpura era usado por los ricos y los reyes (Jue. 8:26; Est. 8:15; Lc. 16:19).

COLOSAS

tip, CIUD

sit, a9, 402, 222

vet,

Ciudad sobre el río Lico en Frigia, Asia Menor (Col. 1:2).

Parece que Pablo no había todavía visitado la ciudad cuando escribió su carta a la iglesia allí (cp. Col. 1:7; 2:1); pero puede que lo hiciera después en sus viajes, o desde Éfeso. Esperaba poder visitarlos pronto (Flm. 22), porque allí vivían Filemón y Onésimo (Col. 4:9).

Colosas había sido una ciudad importante, y vio su decadencia con el surgimiento de Hierápolis y Laodicea.

COLOSENSES

tip, LIBR LINT

ver, EFESIOS

vet,

Epístola del apóstol Pablo, preso (Col. 4:3, 10, 18), escrita probablemente el año 62 d.C., durante su primer cautiverio de 2 años en Roma (Hch. 28:30, 31).

Ciertos historiadores piensan que esta epístola fue escrita en Cesarea (Hch. 23:35; 24:27).

Pablo no había predicado nunca en Colosas, cosa que se demuestra por Col. 2:1. Parece, en base a Col. 1:7, que Epafras había fundado esta iglesia, o que, al menos, ayudó a establecerla; pudo haberse fundado mientras que el apóstol Pablo trabajaba en Éfeso (Hch. 19:10). Epafras fue a reunirse con el apóstol Pablo (Col. 1:7), y las nuevas que le dio hicieron que escribiera esta carta. Tíquico fue el mensajero que la llevó (Col. 4:7, 8); Pablo le confió también la carta destinada a Éfeso (Ef. 6:21), redactada en la misma época. Onésimo, que acompañó a Tíquico, llevaba la carta dirigida a un habitante de Colosas, Filemón, de quien Onésimo había sido esclavo. Arquipo, mencionado en Flm. 2 y en Col. 4:17, era probablemente hijo de Filemón.

Los saludos (Col. 4:10-17) muestran que si Pablo no había trabajado personalmente en Colosas, sus amigos habían estado activos y le habían dado a conocer bien a ciertos colosenses. Filemón era uno de sus convertidos (Flm. 19); es posible que hubiera sido convertido en la ciudad de Éfeso.

Los informes de Epafras le revelaron al apóstol que unos falsos maestros orientaban a los colosenses hacia el ritualismo, al ascetismo, y hacia las vanas especulaciones filosóficas. Estos falsos maestros eran judíos (Col. 2:11,16). Se distinguían por su ascetismo (Col. 2:16, 20-23), que posiblemente recibieran de la secta judía de los esenios. Profesaban además una filosofía mística (Col. 2:8) que aparentemente se envanecía de un conocimiento trascendente de las cosas divinas (Col. 2:18). Incluso habían introducido el culto a los ángeles (Col. 2:18), lo que atentaba a la todo-suficiencia y supremacía de Cristo. Estos seductores diferían de los judaizantes a los que se opuso Pablo en la Epístola a los Gálatas. Representaban una nueva forma de error y parece que fueron, en ciertos respectos, los precursores de los gnósticos. Unían al ritualismo la tendencia a la teosofía característica del pensamiento oriental, y estos dos errores demandaban, para el apóstol, una refutación inmediata.

La Epístola a los Colosenses se divide en 4 partes:

(a) Introducción y acción de gracias (Col. 1:1-8);

(b) sección doctrinal (Col. 1:9-3:4);

(c) exhortaciones prácticas (Col. 3:5-4:6);

(d) saludos finales (Col. 4:7-18).

La parte doctrinal es sumamente importante; Pablo empieza con una oración para que aumente en los colosenses el conocimiento de la voluntad de Dios de cara a una vida santa y fructífera. A continuación describe magistralmente la preeminencia de Cristo, imagen del Dios invisible, Señor supremo del universo, y cabeza de la Iglesia. A renglón seguido, en el capítulo 2, confrontando a los propagadores del error, el apóstol presenta la evidencia de la plenitud que los creyentes tienen en Cristo, habiendo triunfado definitivamente sobre todos sus enemigos espirituales. Afirma a los cristianos que solamente la unión con Cristo, mediante el bautismo del Espíritu Santo y la fe, les permitirá experimentar el hecho de la plena salvación. En respuesta a las pretensiones del ascetismo, les exhorta a la práctica de una vida conforme a las exigencias de la moral y del orden social. El tema de esta epístola está esencialmente centrado en Cristo. Pablo reafirma la doctrina de la salvación enseñada en las cartas precedentes, pero desarrolla de una manera más completa la primacía de la persona de Cristo, y la total suficiencia de Su obra. La forma y el fondo de la Epístola a los Efesios y la de los Colosenses dan evidencia de numerosos puntos en común, aunque sus diferencias sean también notables. La Epístola a los Efesios, redactada en la misma época que la de a los Colosenses, presenta con mayor amplitud el mensaje del apóstol.

Véase EFESIOS [EPÍSTOLA A LOS].

 

Bibliografía:

Bruce, F. F.: «Colossian Problems», esp. «The Colossian Heresy», Bibliotheca Sacra Jan-March, April-June, July-Sept. 1984, vol. 141, nº 561, 562, 563 (Dallas Theological Seminari);

Everett F. Harrison, editor: «El Comentario Bíblico Moody - Nuevo Testamento», sección «Colosenses», por E. E. Ellis (Moody, Chicago, 1971);

D. Guthrie y J. A. Motyer: «Nuevo Comentario Bíblico», sección «Colosenses», por D. Guthrie (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, 1977);

Darby, J. N.: «Synopsis of the Books of the Bible» (BTP, Oak Park, Ill. 1970);

Kelly, W.: «The Epistles of Paul» (BTP, Oak Park, Ill. 1970).

COLUMNA DE NUBE Y FUEGO

tip, MILA

vet,

Dios guió a Israel a través del desierto con una columna de nube durante el día y de fuego durante la noche. (Éx. 13:21, 22).

La columna de nube descendía y se ponía a la puerta del Tabernáculo cuando Moisés entraba al mismo, y Jehová hablaba con él (Éx. 33:7-11).

COLLAR (Véase ADORNOS)

COMADRONA

tip, MDIC OFIC

vet,

Mujer que asiste a las parturientas.

Dios dio su bendición a las comadronas hebreas que no quisieron obedecer la orden del rey de Egipto de dar muerte a los niños varones al nacer (Gn. 35:17; 38:28; Éx. 1:15-21).

COMERCIO

vet,

La primera mención que se hace en la Biblia de una transacción comercial es la compra de un campo por Abraham a Efrón heteo (Gn. 23:3-20). En el v. 16 se menciona el dinero a peso, el siclo, de curso aceptado entre los mercaderes.

Canaán era una encrucijada de las rutas mercantiles, uniendo Mesopotamia con Egipto (cp. también Gn. 37:25, 28). De ello sacó gran partido Salomón, al controlar esta ruta (1 R. 10:14-29; 1 Cr. 9:13-28). Posteriormente, Judá se dedicó a comerciar con Egipto (Os. 12:1), mientras Israel traficaba con sus vecinos del norte (1 R. 20:34). Después del exilio se hace mención de los feriantes que iban a Jerusalén (Neh. 13:16 ss.). Los judíos exportaban trigo, miel, aceite y resina (Ez. 27:17), entre otras cosas.

Se hace mención del comercio de Tiro (Ez. 27:5-24).

En el NT se cita a Lidia como vendedora de púrpura (Hch. 16:14); se dan advertencias en cuanto al engreimiento (Stg. 4:13), y se menciona en relación con la gran Babilonia (Ap. 18:1-23), entre otras menciones.

COMIDA

tip, TIPO ALIM COST

vet,

Los alimentos básicos eran agua y pan (en parte también frutas); los días de fiesta se tomaba además carne y vino.

En vez de mesas se servían generalmente de un tablero (muchas veces algo levantado).

Los israelitas «yacían a la mesa» (los hombres con los pies hacia atrás y apoyados sobre el brazo izquierdo; las mujeres acuclilladas en posición recta. Posteriormente se yacía sobre alfombras, divanes y cojines desgastados).

La comida era expresión mucho más que hoy de una relación amistosa o comunitaria que no debía ser perturbada (cfr. Sal. 41:10; Mr. 14:20).

La comida es uno de los símbolos usados para expresar la comunión con Dios y representar el reino de Dios (Is. 25:6; Mt. 8:1; 19:28; 22:2-12).

Se comía, valiéndose de los dedos, sopas de pan, con un mismo plato para dos o más personas (Jn. 13:26). El jefe de la familia honraba a los huéspedes de honor ofreciéndoles doble ración y los mejores bocados (Gn. 43:32; 1 S. 9:22-23; Rt. 2:14; Jn. 13:26).

Durante las comidas y de sobremesa había varios entretenimientos, como ponerse adivinanzas (Jue. 14:12), narrarse relatos, oír música y presenciar danzas (Is. 5:12; 24:7-9; Am. 6:5, 6).

COMÚN

tip, PALA

vet,

Este adjetivo, a veces substantivado, es la traducción de varias palabras griegas y hebreas y se usa tanto en sentido positivo como con un contenido peyorativo.

Generalmente quiere decir simplemente «profano», «ordinario» o «inmundo» (2 S. 21:5). Otras veces tiene el sentido que la palabra posee en castellano, es decir, designa lo que es de uso general; así, a la lengua griega (en la cual está escrito el Nuevo Testamento) se la llamaba común porque era la que hablaban todos. También se hablaba de la gente común, o sea, normal y corriente (2 R. 25:11).

COMUNIÓN

vet,

(gr. «koinonía», de «koinos»: común a varias personas).

Relación dentro de la cual dos partes tienen alguna cosa en común, asociación. Los creyentes tienen comunión con el Padre y con el Hijo (1 Jn. 1:3), con el Espíritu Santo (2 Co. 13:13), y unos con otros (1 Jn. 1:7). Por ello deben andar en la luz, practicar la verdad dejarse así purificar de todo pecado (1 Jn. 1:6-7).

El mismo Dios nos llama a esta comunión de Su Hijo (1 Co. 1:9), basada en la comunión con el sacrificio de Su cuerpo y de Su sangre (1 Co. 10:16), yendo también hasta la comunión de Sus sufrimientos (Fil. 3:10; 1 P. 4:13).

Estando así unidos al Señor, los primitivos cristianos perseveraban en la comunión fraternal, poseyéndolo todo en común, hasta el punto de ser todos de un corazón y de un alma..., e incluso una sola bolsa (Hch. 2:42, 44-45; 4:32). Pablo puede exhortar de manera semejante a los filipenses: «si hay... alguna comunión del Espíritu», a tener un mismo amor, una misma alma, y un solo y mismo pensamiento (Fil. 2:1-2).

Así, la «koinonía» no es solamente «espiritual», sino que se extiende al dominio de lo más práctico. De hecho, el mismo término griego significa también «ofrenda» (Ro. 15:26), «ayuda» («participar»), «libertad» (2 Co. 9:4; 9:13; He. 13:16). Aparte de esto último, la comunión no sería más que una entelequia teórica y carente de significado. El adjetivo «koinonos» significa también «socio» (Lc. 5:10; 2 Co. 8:23; Flm. 17). Los socios participan en una empresa y/o en unos bienes comunes. De ahí la utilización del término «koinonos» en las siguientes expresiones:

la parte que tenéis en el evangelio (Fil. 5:1);

participantes de la gloria (1 P. 5:1);

participantes de la naturaleza divina (2 P. 1:4).

Hasta ahí llega en efecto nuestra asociación con Jesucristo. Ello, evidentemente, excluye cualquier asociación con el enemigo: «¿Qué comunión (tiene) la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?» (2 Co. 6:14-15). Pablo le decía a Filemón: «... que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús» (Flm. 6). ¡Que así sea con nosotros!

CONCIENCIA

vet,

En la Biblia se usa generalmente en el sentido de la conciencia moral, el sentimiento del bien y del mal, el conocimiento íntimo de nuestra condición espiritual (Ro. 2:13-15).

El Espíritu Santo la ilumina; Cristo la purifica (Ro. 9:1; He. 9:15; 1 P. 3:21).

Es deber servir a Dios con una conciencia pura (2 Co. 1:12; 2 Ti. 1:3).

La Biblia señala tres estados principales de conciencia:

(a) El de corrupción (Sal. 10:4; Jn. 3:19; Tit. 1:15; He. 6:4-6).

(b) El de alucinación (Jb. 27:5; Is. 5:20; Jn. 5:45; 1 Co. 8:7-12).

(c) El normal (Hch. 24:16; Ro. 9:1; 1 Ti. 1:15,19; He. 13:18; 1 P. 3:6).

CONCILIO

ver, AHOGADO, FORNICACIÓN, IDOLATRÍA, SANGRE, HISTORIA BÍBLICA

vet,

(gr.: «sunedrion» = «sentados juntos») se traduce siempre «concilio» en la revisión 1960; la revisión 1977 translitera «sanedrín» en todos los casos menos en Mt. 10:17; Mr. 13:9, donde dice «tribunales». No parece haber equivalente hebreo para este término. El judaísmo rabínico afirma que su origen está en los setenta ancianos elegidos para asistir a Moisés (Nm. 9:16, 17); pero nada se dice de tal concilio en la época del reino.

Su origen parece estar en la época de los Macabeos.

Los escritores más antiguos no nos dan su composición; del NT vemos que estaba constituido por los principales sacerdotes, o cabezas de los veinticuatro órdenes del sacerdocio, más los ancianos, los doctores de la ley, y los escribas. Era el tribunal supremo de los judíos, actuando «en todas las causas, y sobre todas las personas, eclesiásticas y civiles».

Sus decisiones eran vinculantes sobre todos los judíos en todas partes. Sus poderes fueron limitados por Herodes y después por los romanos, que prohibieron a los judíos llevar a cabo sentencias de muerte sin refrendo de la autoridad imperial (Jn. 18:31).

El Señor (Lc. 22:66); Pedro y Juan (Hch. 4:1-23; 5:17-41); Esteban (Hch. 6:12-15); y Pablo (Hch. 22:30; 23:1-10) comparecieron ante el Concilio, o Sanedrín.

CONCILIO DE JERUSALÉN

ver, AHOGADO, FORNICACIÓN, IDOLATRÍA, SANGRE, HISTORIA BÍBLICA

vet,

Al haber abatido Dios el muro de separación entre gentiles y judíos, y al tener entrada los gentiles en la iglesia de Dios (Hch. 11:1-18; cp. Ef. 2:11-22) se planteó el problema de que muchos de los judíos que habían creído insistían en que los creyentes procedentes de la gentilidad debían circuncidarse y guardar toda la ley de Moisés (Hch. 15:1), oponiéndose vigorosamente a esto Pablo y Bernabé, se planteó finalmente esta cuestión ante la iglesia en Jerusalén. Después de vivas discusiones y habiendo dado testimonio Pedro, Pablo y Bernabé de todo lo sucedido, e insistiendo ellos en la verdad de la salvación por la gracia, Jacobo dio la decisión final y definitiva de parte de Dios, de que los creyentes procedentes de la gentilidad quedaban exentos totalmente de la ley. Solamente debían guardar aquellos preceptos que eran vinculantes a toda la humanidad, como es abstenerse de la idolatría y de toda comunión con ella, de comer sangre (Gn. 9:4), prohibición hecha a Noé, y en él a todas las naciones, de ahogado, por la misma razón que lo anterior, y de fornicación (cp. 1 Co. 6:18, 20) Fuera de estas cosas necesarias (Hch. 15:28) los creyentes de la gentilidad quedaban libres de todas las cargas en la libertad de Cristo. (Véanse AHOGADO, FORNICACIÓN, IDOLATRÍA, SANGRE).

Es de señalar aquí que frente a las pretensiones de la iglesia de Roma en el único Concilio que hallamos en la Biblia vemos que no es Pedro, sino Jacobo, el que define y da la decisión divina (Hch. 15:19 cp. v. 28). No está pues en absoluto justificado el encabezamiento que da la Biblia de Herder a esta sección: «Roma locuta, causa finita», (oída Roma, el tema queda resuelto), sino que se enfrenta abiertamente al contenido del texto. La causa fue oída en Jerusalén, no en Roma, y la persona usada por Dios para dar Su consejo y decidir la cuestión de una manera definitiva fue Jacobo, y no Pedro, que ocupó el lugar de un testigo, y no, ciertamente, de presidente. (Véase HISTORIA BÍBLICA, (d), C).

CONCUBINA

tip, COST

vet,

Esposa de categoría secundaria.

En ocasiones esclavas dadas por las esposas a sus maridos para tener descendencia (Gn. 16:2, 3; 39:29); no era, sin embargo, la principal razón de tomar concubinas. Dt. 21:11 da la raíz de esta práctica: un hombre veía a una mujer hermosa, y la codiciaba. Dios parece simplemente haberlo permitido por la misma causa que afirma el Señor Jesús acerca de la facilidad para dar la carta de divorcio: «por la dureza de vuestro corazón» (Mt. 19:8). Se prohíbe a los reyes de Israel que se multipliquen mujeres, para que no extravíen sus corazones (Dt. 17:17). Ésta fue la causa de la caída de Salomón (1 R. 11:3). En Est. 2:14 y Dn. 5:2 se ve que el concubinato era también una costumbre entre los gentiles.

El cristianismo denuncia este mal, reconociendo la relación conyugal monógama tal como Dios la estableció «al principio» (Gn. 2:23, 24; cp. Mt. 19:8, 9; 1 Ti. 3:2, 12; Tit. 1:6), y por ende la santidad del lazo matrimonial en aquellos que Dios ha unido entre sí.

CONCUBINATO

tip, LEYE COST TIPO

ver, ANCIANO, DIÁCONO, OBISPO

vet,

El concubinato era una forma más baja de poligamia. La concubina era una mujer de rango inferior, quizá una esclava o una prisionera de guerra (Gn. 16:3; 22:24; 36:12; Dt. 21:10-11; Jue. 5:30; 2 S. 5:13; etc.). Agar, p. ej. no tenía la posición social de Sara (Gá. 4:22, 23), y los hijos de las concubinas, aunque plenamente reconocidos, no tenían el mismo derecho a la herencia que los hijos de la esposa principal (Gá. 4:30; Gn. 25:6).

CONCUPISCENCIA

vet,

Una codicia ilegítima y desordenada (Ro. 1:24; 6:12; 1 Ts. 4:5; Stg. 1:14, 15; 1 P. 4:2, 3; 2 P. 1:4; 2:10, 18; 3:3).

CONDENACIÓN

tip, ESCA

ver, JUICIO

vet,

Acción de dictar sentencia.

Cuando se refiere al futuro significa separación eterna de Dios, con sus consecuentes terribles castigos (Mt. 5:29; 10:28; 23:33; 24:51). (Véase JUICIO).

CONDUCTA

tip, COST

vet,

Indica, generalmente, un estilo de vida, y en muchas versiones se ha traducido al castellano con la palabra «conversación», que en el castellano clásico significa «conducta» o «manera de vivir» (Ef. 4:22; 1 P. 1:15; 2:12; 2 P. 3:11).

La palabra «conducta»,, se deriva del verbo latino que significa «conducir», o también «ir a un punto y regresar».

La conducta del cristiano debe estar inspirada y moldeada por su caminar con Cristo, imitándole.

CONEJO

tip, FAUN LEYE

vet,

(heb.: «saphan»).

Uno de los animales prohibidos a los israelitas.

Es descrito como rumiante, pero con la pezuña sin hender. El conejo no es conocido en Palestina. Se supone que el término «saphan» designa al «conejo de las rocas», animal parecido a las liebres, pero perteneciente a los paquidermos.

Tiene el hábito de frotarse continuamente sus dientes entre sí, con lo que aparenta una masticación (Lv. 11:5; Dt. 14:7).

Sus otras características se corresponden con las mencionadas acerca del «saphan», tal como el hacer su morada en las rocas, así como su extrema rapidez en saltar de roca a roca (Sal. 104:18); es también muy difícil de cazar; uno de ellos se mantiene vigilante mientras que los demás se alimentan; a la menor amenaza, se da una señal, y todos huyen en desbandada. Esto concuerda con su calificación como «más sabias que los sabios» (Pr. 30:24, 26).

CONFESIÓN

tip, LEYE DOCT

vet,

Hay dos aplicaciones de esta palabra, una de las cuales es frecuentemente pasada por alto.

(a) La primera es la «confesión de pecado». Era ordenada por la ley, y si iba acompañada de sacrificio llevaba al perdón (Lv. 5:5; Nm. 5:7). Es hermoso ver cómo Esdras, Nehemías y Daniel confesaron los pecados del pueblo como si hubieran sido suyos propios (Esd. 9:1-15; 10:1; Neh. 1:6; 9:2, 3; Dn. 9:4-20).

Cuando Juan el Bautista estaba cumpliendo su misión, el pueblo «confesaba» sus pecados, y eran bautizados (Mt. 3:5, 6); del cristiano se dice: «si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» (1 Jn. 1:9; cp. Sal. 32:5). Somos exhortados a confesarnos mutuamente nuestras ofensas (Stg. 5:16).

(b) La otra aplicación del término es la «confesión del Señor Jesús». Los gobernantes judíos dispusieron que si alguien «confesaba» que Jesús era el Cristo, fuera expulsado de la sinagoga (Jn. 9:22). Por otra parte: «si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos serás salvo...» se confiesa para salvación. Aquí tenemos la profesión, como ciertamente se traduce la misma palabra, «homologeõ»: «Retengamos nuestra profesión», «Profesión de nuestra esperanza» (He. 5:14; 10:23).

Ante Poncio Pilato el Señor Jesús dio testimonio de la buena profesión: Confesó que era el rey de los judíos.

A Timoteo se le recuerda que él ha profesado una buena confesión (1 Ti. 6:12, 13).

Toda lengua tendrá que confesar que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre (Fil. 2:11).

Es una gran gracia para el creyente poder confesarle ahora de corazón.

CONFIRMACIÓN

vet,

Pablo y Bernabé fueron a Listra, Iconio y Antioquía, confirmando las almas de los discípulos, y exhortándoles a que persistieran en la fe.

Judas y Silas, mensajeros de Jerusalén a Antioquía, siendo profetas, exhortaron a los hermanos con abundancia de palabras, y confirmándolos.

Nuevamente Pablo y Silas pasaron por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias (Hch. 14:22; 15:32, 41).

Estos pasajes, con el de Hch. 28:23, son la totalidad en los que aparece la palabra «episterizõ». No hay aquí idea de ningún rito; ni nada que tenga que ver con lo que en la actualidad recibe el nombre de «confirmación».

CONGREGACIÓN (Véanse CONVOCACIÓN, SINAGOGA, IGLESIA)

CONOCIMIENTO

vet,

Son varias las palabras griegas traducidas «conocer», siendo las principales:

(a) «oida», que significa «conocimiento interno consciente» en la mente; y

(b) «ginoskõ», que significa «conocimiento objetivo». Este último pasa a la consciencia, pero no a la inversa.

Son varios los pasajes en el NT en que aparecen ambas palabras, y un estudio de ellas (p. ej., en el Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español, de F. Lacueva, Ed. Clíe; o Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, de W. E. Vine) demostrará que estas palabras no se usan de una manera indistinta, y se tienen que considerar de una manera cuidadosa.

CONQUISTA (Véase CANAÁN (LA TIERRA Y SU CONQUISTA).

CONSAGRACIÓN

tip, LEYE

vet,

Acto por el que una persona o un objeto son separados para el servicio y el culto del Señor.

Todos los primogénitos de los hombres y de los animales eran así consagrados a Dios (Éx. 13:2).

La raza entera de Abraham debía venir a ser un «reino de sacerdotes, y gente santa» (Éx. 19:5-6; 1 P. 2:9); debido a la caída de Israel en la idolatría tras el becerro de oro, solamente la tribu de Leví y la casa de Aarón heredaron el sacerdocio (Éx. 32:29, etc.). Así fue como en un sentido inmediato los levitas fueron sacados de entre el resto de Israel para el servicio del santuario (Nm. 3:12).

Esta consagración podía también afectar igualmente,

a las personas (1 S. 1:11; 7:1),

los diezmos y las primicias (Lv. 19:24; 27:30, 32),

al botín tomado en batalla (Jos. 6:19),

a las ofrendas dadas voluntariamente al Señor (1 Cr. 29:2-5; 2 Cr. 31:6).

CONSOLADOR (Véase ESPÍRITU SANTO)

CONTAMINACIONES (Véase INMUNDICIA)

CONVERSIÓN

tip, DOCT

vet,

(gr. «epistrophë» = «volverse a»).

En las Escrituras es el efecto que acompaña al nuevo nacimiento, un volverse hacia Dios. Se expresa, magnamente en el caso de los tesalonicenses, mostrando cómo «os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero» (1 Ts. 1:9).

Pablo y Bernabé pudieron informar a los santos en Jerusalén de «la conversión de los gentiles» (Hch. 15:3).

En el discurso de Pedro a los judíos dice él: «Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados» (Hch. 3:19).

Sin convertirse, no podrían entrar en el reino de los cielos (Mt. 18:3).

Se usa este término en un sentido algo distinto con respecto al mismo Pedro. Sabiendo el Señor que Pedro iba a caer bajo las sacudidas de Satanás, le dijo: «Y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos»; esto es, cuando hubiera vuelto en contrición, o hubiera sido restaurado.

En el AT los términos hebreos que significan lo mismo, «ser vuelto», «volverse», aparecen en pasajes como Sal. 51:13; Is. 6:10; 60:5; cp. 1:27.

CONVOCACIÓN

tip, LEYE CALE

ver, FIESTAS

vet,

«Un llamamiento juntos», y siempre calificada de «santa».

Las ocasiones llamadas «santa convocación» son especialmente dadas en Lv. 23, en la ordenación de las fiestas. (Véase FIESTAS). Éstas incluían el sábado, y acababan con la Fiesta de los Tabernáculos (Lv. 23:37, ver Éx. 12:16; Nm. 28:18, 25, 26; 19:1, 7, 12).

La misma palabra hebrea se traduce «asambleas» en Is. 1:13; «convocaciones» en Is. 4:5.

COPA

tip, UTEN

vet,

Son varios los términos hebreos de los que se traduce, para los distintos usos que tenía la copa.

Se usa con frecuencia del contenido de la copa, causando tanto gozo como dolor, como «tomaré la copa de salvación, e invocaré el nombre de Jehová» (Sal. 116:13). «Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentado... hasta el fondo lo apurarán, y lo beberán todos los impíos de la tierra» (Sal. 75:8; cp. Ap. 14:10; 16:19, etc.).

Se usa especialmente de la copa que el Señor Jesús bebió al llevar el pecado sobre Sí (Mt. 26:27, 39, 42; Jn. 18:11).

En la Cena del Señor se habla de la «copa» para denotar el vino que es el emblema de la sangre de Cristo (1 Co. 10:16, 21; 11:25-28).

COPERO

tip, FUNC OFIC

vet,

Funcionario que vertía la bebida en la copa y la daba al rey (Gn. 40:9-14; Neh. 1:11; 2:1, 2).

En la corte de un monarca oriental, este cargo era uno de los más elevados y demandaba la mayor integridad, por cuanto había el peligro de que el copero se dejara sobornar, ofreciendo al rey un vino envenenado (Josefo, Ant. 16:8, 1).

La accesión a un tal cargo en la corte real por parte de un extranjero como Nehemías habla elocuentemente del valor moral de Nehemías.

CORAL

tip, COSM TIPO

vet,

heb.: «Ra'moth». Esta sustancia era clasificada entre las más preciosas (Jb. 28:18). Los mercaderes arameos llevaban el coral a los mercados de Tiro (Ez. 27:16). Se extraía del Mediterráneo y del mar Rojo, y con él se fabricaban collares y amuletos. El coral es el esqueleto calcáreo de cienos pólipos. Se trata de zoófitos provistos de una boca con tentáculos. El pólipo fijado a la roca se multiplica y forma polímeras, análogas a pequeños árboles hechos de zoófitos medio separados y medio adheridos. El carbonato de calcio que constituye el esqueleto del coral proviene del agua. Con frecuencia, el coral adopta el aspecto de un hermoso árbol ramificado, o de un arbusto, de donde viene su nombre de zoófito (animal con el aspecto de una planta). Algunas especies llegan a formar grandes arrecifes. El heb. «peninim» parece más incierto. En Lm. 4:7 la versión Reina-Valera traduce «coral», junto con la mayor parte de las otras versiones. Algunos, sin embargo, traducen «rubíes»; la misma Reina-Valera traduce este término por «piedras preciosas» en Pr. 3:15.

Véase PIEDRAS PRECIOSAS.

CORAZA

tip, TIPO EJER UTEN

vet,

Defensa para el pecho; consistía en una protección de cuero o de lona fuerte en la que se cosían o remataban placas de bronce y, posteriormente, de hierro; también se usaron con escamas y cotas de malla.

Se usa, en sentido figurado:

(a) De justicia (para Cristo) (Is. 59:17); también para el conflicto del cristiano en los lugares celestiales (Ef. 6:14).

(b) De fe y amor (para el desierto) (1 Ts. 5:8).

(c) De hierro (revistiendo a una plaga atacante) (Ap. 9:9).

(d) De fuego, de zafiro, y de azufre (los 200 millones de jinetes) (Ap. 9:17).

CORAZÍN

tip, ARQU CIUD

sit, a1, 476, 255

vet,

Ciudad en la que el Señor efectuó algunas de Sus poderosas obras, y sobre la que se pronunció un ¡ay! (Mt. 11:21; Lc. 10:13). El ¡ay! fue también pronunciado sobre Betsaida y Capernaum. Estaban todas cerca del mar de Galilea.

Corazín está identificada con las ruinas de Kerazeh, 32° 55' N, 35° 34' E.

CORAZÓN

tip, TIPO

vet,

El corazón es a menudo mencionado en las Escrituras como el asiento de los afectos y de las pasiones, y también de la sabiduría y del entendimiento. De ahí que se lea de «el sabio de corazón» (Pr. 16:21); también, el Señor dio a Salomón «un corazón sabio y entendido» (1 R. 3:12).

Es el centro del ser del hombre. Pero antes del diluvio el veredicto pasado por Dios sobre el hombre fue que los pensamientos del corazón de ellos eran hacia el mal (Gn. 6:5). Un veredicto similar es el que se halla en Gn. 8:21, después que Noé saliera del arca.

El Señor Jesús añade que del corazón del hombre proceden los malos pensamientos y toda forma de maldad (Mr. 7:21).

La ley exigía al hombre que amara a Dios con todo su corazón.

La aceptación del evangelio tiene que ser en el corazón (Ro. 10:9), y Dios da la capacidad al oyente de recibir las buenas nuevas con un «corazón bueno y recto», lo cual da fruto (Lc. 8:15).

En la nueva creación hay un «puro corazón», siendo conducido el cristiano por el Espíritu Santo (1 Ti. 1:5; 2 Ti. 2:22; 1 P. 1:22).

CORBÁN

tip, TRAD

vet,

Transcripción griega del hebreo «gorban», «una ofrenda», que significa cualquier cosa consagrada u ofrecida a Dios.

Los judíos permitían, y quizá alentaban, a los hijos que consagraran sus propiedades a Dios, y que después rehusaran ayudar a sus padres, bajo la excusa de que sus bienes eran «corbán», o consagrados. El Señor reprocha a las autoridades judías por esto como una de sus tradiciones, mediante las que anulaban la palabra de Dios (Mr. 7:11).

CORDERO

tip, FAUN TIPO LEYE CUAD

vet,

El cordero es símbolo de sumisión humilde, y cuando se seleccionaba para sacrificio tenía que ser sin tacha: un tipo muy adecuado del Señor Jesús, el Cordero de Dios. Él, el Humilde y Santo «como cordero fue llevado al matadero», y fue proclamado por Juan como «el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo»; y nuevamente como «el Cordero de Dios», como objeto de la contemplación del alma (Jn. 1:29, 36). En la visión celestial de Juan, el Señor Jesús es visto como un Cordero «como inmolado», a quien se da adoración universal.

El carácter especial que va con el título de Cordero en Apocalipsis es el de sufrimiento, Aquel que fue rechazado en la tierra, aunque visto en medio del trono en el cielo. Aquel que sufrió es vindicado allí, y finalmente posee a Su esposa, la nueva Jerusalén, donde se establece el trono de Dios y del Cordero. Él siempre llevará el carácter del Elegido de Dios, «que quita el pecado del mundo» sobre la base del sacrificio de Sí mismo (Ap. 5:6-13; 6:1, 16; 7:9-17; 12:11; 14:1-10; 15:3; 17:14; 19:7, 9; 21:9-27; 22:1, 3).

En todos los pasajes de Apocalipsis el término usado es «arnion», el diminutivo de «arnos», «un cordero», que significa «un cordero joven». Es la misma palabra que la usada por el Señor dirigiéndose a Pedro en Jn. 21:15: «Apacienta mis corderos», aplicada a los discípulos jóvenes del Señor.

CORDÓN (Véase CUERDAS)

CORÉ

tip, BIOG SACE FUNC HOMB HOAT

vet,

(a) Hijo de Esaú (Gn. 36:5).

(b) Nieto de Esaú (Gn. 36:16).

(c) Levita que dirigió una rebelión contra Moisés (Nm. 16).

(d) Descendiente de Caleb (1 Cr. 2:43).

(e) Funcionario de Ezequías (2 Cr. 31:14).

 CORINTIOS (1ª Epístola)

tip, LIBR LINT

vet,

La 1ª Epístola de Pablo a los Corintios fue escrita durante la prolongada estancia del apóstol en Éfeso (Ef. 16:8, 9, 19; Hch. 19), probablemente en el año 54 o 55 d.C. (algunos dicen el 57).

Pablo estaba muy preocupado por el estado de la iglesia de Corinto, que él había fundado hacía unos años. Les había escrito ya una vez para ponerlos en guardia contra la inmoralidad a su alrededor, y contra su influencia en la iglesia (1 Co. 5:9-10). Esta carta no ha llegado hasta nosotros. Posteriormente, recibió una delegación de corintios (1 Co. 16:17) y, por otra parte, informes acerca de las divisiones que desgarraban la iglesia (1 Co. 1:11). Antes había enviado a Timoteo a Corinto por Macedonia (1 Co. 4:17; 16:10), pero las últimas noticias le hicieron escribir esta epístola de inmediato. Ciertos exegetas creen que el mismo Pablo fue a Corinto, después de Éfeso, haciendo una breve visita, no relatada, a fin de imponer disciplina en la iglesia; ello lo deducen de 2 Co. 12:14; 13:1, en base a lo que él dice de ir a ellos «una tercera vez», en tanto que Hechos solamente nos habla de su primera visita. Según unos, esta visita hubiera sido anterior a la redacción de 1 Corintios; otros autores, sin embargo, la sitúan después.

(A) Autor.

La atribución de esta carta a Pablo está abundantemente atestiguada después del primer siglo. Clemente de Roma, la Didaché, Ignacio, Policarpo, Hermas, Justino Mártir, dan todos ellos testimonio de su autenticidad; Ireneo la cita más de 60 veces; Clemente de Alejandría, 130; Tertuliano, alrededor de 400 veces. El Canon de Muratori sitúa 1 Corintios en el encabezamiento de las epístolas de Pablo. Una buena cantidad de pruebas internas confirman que el apóstol es ciertamente el autor (cp. 1 Co. 1:1; 3:4, 6, 22; 16:21).

Toda la epístola se corresponde con el relato de Hechos y con lo que conocemos de una parte de la iglesia y de la ciudad de Corinto, y por otra de la vida y de las enseñanzas de Pablo.

(B) Importancia.

1ª Corintios tiene una gran importancia. Expone de una manera ordenada las cuestiones prácticas con respecto a la vida de la iglesia, y los puntos de doctrina que preocupaban a los fieles. La epístola está redactada con gran esmero; presenta argumentos irresistibles con respecto a la enseñanza, y resuelve con gran sabiduría los problemas morales y eclesiásticos; derrama mucha luz sobre el estado de las iglesias establecidas entre los paganos.

(C) Contenido.

Después de los saludos (1 Co. 1:1-9), se abordan las siguientes cuestiones:

(I) Las divisiones dentro de la Iglesia (1 Co. 1:10-4:21). Habían surgido facciones, que pretendían seguir a ciertos maestros, e indudablemente reflejaban ciertas tendencias teológicas particulares. Pablo menciona a los que son de Pablo, a los de Cefas, a los de Apolos, etc.; tomando indudablemente estos nombres a guisa de ejemplo, para no nombrar directamente a nadie. Pablo les declara que en realidad tenían todos que depender del Cristo crucificado. Les recuerda la autoridad inspirada con la que el Evangelio les fue anunciado al principio; y después muestra el papel secundario de cada predicador del Evangelio, incluso si se trata de un apóstol: no se debe hacer de nadie un cabeza de facción, sino buscar glorificar a Dios al nombrarse únicamente del nombre de Cristo.

(II) El deber de ejercer y de hacer observar la disciplina eclesiástica (1 Co. 5; 6), sobre todo en los casos de los pecados de inmoralidad: la iglesia de Corinto toleraba en su seno un ejemplo humillante.

(III) Instrucciones con respecto al matrimonio y al divorcio (1 Co. 7).

(IV) La libertad cristiana y las restricciones voluntarias en cuanto a los alimentos sacrificados a los ídolos (1 Co. 8-11:1). Pablo había renunciado libremente a sus privilegios para conseguir ganar el mayor número posible de almas (1 Co. 9). La libertad no debe transformarse en licencia, ya que todo debe ser hecho para la gloria de Dios (1 Co. 10-11:1).

(V) Advertencias contra ciertos abusos en el culto público, y el comportamiento de las mujeres en base a la posición relativa de Dios, Cristo, el varón, y la mujer (1 Co. 11:2-34), y en cuanto a la manera de celebrar la Cena del Señor.

(VI) Instrucciones con respecto a la apreciación, el ejercicio, y la disciplina en la utilización de los dones espirituales, y el valor supremo del amor (1 Co. 12-14).

(VII) Instrucción tocante a la doctrina de la resurrección de los muertos, acerca de la cual había algunos inclinados a la duda (1 Co. 15).

(VIII) Forma de actuar en cuanto a las colectas hechas para los cristianos de Judea, y conclusión a propósito de los viajes del apóstol y de sus circunstancias personales (1 Co. 16).

 La 2ª Epístola a los Corintios fue redactada en Macedonia (2 Co. 2:13; 7:5; 9:2, 4), poco después que Pablo hubiera salido de Éfeso (Hch. 20:1), quizás el mismo año en que fue redactada 1ª Corintios, o en otoño del año siguiente.

Timoteo volvía a estar con el apóstol (2 Co. 1:1). Tito y otro cristiano habían vuelto después de haber sido enviados de Éfeso a Corinto (2 Co. 2:13; 7:6, 7, 13, 14, 15; 12:18) con instrucciones para que la iglesia tomara en el acto medidas disciplinarias contra un hombre culpable, probablemente de incesto (1 Co. 5:1). Este hombre había desafiado públicamente la autoridad del apóstol, obstinándose en su pecado, y comprometiendo el equilibrio de la iglesia. Tito tenía que reunirse con Pablo en Troas; no habiéndole encontrado allí, el apóstol se inquietó sumamente, y partió hacia Macedonia. Tito le dio en Macedonia las nuevas de que los Corintios habían actuado firmemente en cuanto al culpable, quien había reconocido humildemente su pecado. El apóstol escribió entonces la epístola que Tito, acompañado de otros dos discípulos (2 Co. 8:16-24), llevó a Corinto. Esta epístola revela el tormento del apóstol a la idea de que los corintios pudieran mostrársele desleales; lleva la impronta de la terrible tensión a que estuvo sometido debido a los peligros espirituales que les acosaban.

(A) Contenido.

Esta epístola tiene tres secciones esenciales:

(I) En los capítulos 1 al 7 Pablo da homenaje a la bondad de Dios que le ha librado de la prueba (2 Co. 1:1-14); rechaza la acusación de Iigereza (2 Co. 1:15-2:4); ordena a los corintios que no sobrepasen los límites de la disciplina ejercida contra el culpable (2 Co. 2:5-11), después describe el ministerio que le ha sido encomendado: este es un ministerio espiritual (2 Co. 3); sincero (2 Co. 4:1-6); acompañado de sufrimientos (2 Co. 4:7-18), pero también de esperanza (2 Co. 5:1-10). Inspirado por el mismo Cristo (2 Co. 5:11-17), es un ministerio esencialmente de reconciliación (2 Co. 5:18-6:2). Pablo resume lo que ha significado para él este ministerio (2 Co. 6:3-10), y sobre esta base apelaba a los corintios (2 Co. 6:11-18). El apóstol se alienta y se goza (2 Co. 6) por cuanto los corintios han reconocido lo bien fundado de su ministerio.

(II) En los caps. 8-9, Pablo habla de la colecta organizada en favor de los cristianos de Judea, y desarrolla el tema de la liberalidad.

(III) Caps. 10-12: Pablo defiende de nuevo, de una manera conmovedora pero firme, la autoridad de su apostolado. Termina volviendo a poner en guardia a los corintios contra sus pecados habituales, y declara que, durante su próxima visita, no los va a tratar con miramiento alguno si persisten en su anterior manera de conducirse.

(B) Autenticidad.

La autenticidad de 2ª Corintios está abundantemente demostrada por su propio contenido. Son evidentes los elementos esenciales de la teología y de la escatología de Pablo. El apóstol defiende su apostolado, y subraya el carácter glorioso del ministerio cristiano. Más que en otra cualquier ocasión da rienda suelta a su corazón, explicando las razones de su conducta en difíciles circunstancias de debilidad física y de persecución por parte de los legalistas judaizantes. Nadie hubiera podido inventar una serie tan completa de circunstancias con tantas evidencias de veracidad.

La 2ª Epístola a los Corintios se difundió menos rápidamente que la 1ª. No es mencionada por Clemente de Roma, al final del siglo I. En cambio, sí es mencionada por Policarpo (hacia el año 115) y por Marción (140); figura en el Canon de Muratori (hacia el año 170). También está confirmada por Ireneo, Teófilo, Atenágoras, Tertuliano y Clemente de Alejandría.

Ciertos exegetas han sugerido que los capítulos 10-13 representan una sección extraída de una carta anterior, de un tono más severo que lo que indica el comienzo de 2ª Corintios. Pero esta suposición no tiene el apoyo de la más mínima prueba interna, y no se halla ni rastro de tal hecho en la historia del texto del Nuevo Testamento.

El arrepentimiento de toda la iglesia e incluso del culpable (2 Co. 2:3-11; 7:8-12) parece haber sido el resultado de la intervención de Pablo en 1 Co. 3-6. Por otra parte, el apóstol no menciona en 10-13 ningún caso concreto de disciplina que tenga que ser llevado a cabo.

CORINTO

tip, CIUD

sit, a9, 255, 212

vet,

Ciudad sobre el canal que divide el istmo del mismo nombre, en la divisoria entre el Peloponeso y la Hélade.

Era la capital de la provincia de Acaya.

Pablo visitó la ciudad fundada por Julio César un siglo después de la caída de una Corinto anterior en la misma localidad.

Era un gran centro de tráfico comercial en la ruta de Roma hacia Oriente. Era también rica y muy inmoral, tanto que para designar la manera licenciosa de vivir de sus habitantes, se acuñó el término «corintizar».

En su primera visita Pablo se detuvo allí dieciocho meses (52-53 d.C.), y desde allí escribió las dos epístolas a los Tesalonicenses.

Allí creció una iglesia, a la que Pablo escribió sus dos epístolas a los Corintios. Volvió a visitar Corinto en el año 58 d.C., permaneciendo allí tres meses (Hch. 20:2, 3), escribiendo entonces la Epístola a los Romanos. Los judíos tramaron un complot contra su vida, y dejó entonces la ciudad (Hch. 18:1, 11; 19:1; 1 Co. 1:2; 2 Co. 1:1, 23; 2 Ti. 4:20).

En tiempos de Pablo tenía de 700.000 a 800.000 habitantes, de los que 400.000 eran esclavos.

CORNALINA o cornerina.

tip, COSM TIPO

vet,

Variedad de calcedonia que los griegos llamaban sardio. Piedra preciosa (Ap. 4:3) constituyendo el sexto cimiento de la Nueva Jerusalén (Ap. 21:20). Los antiguos llamaban sardiones a dos tipos de piedras, que distinguían por su color: La variedad de un rojo transparente, que es asimismo una cornalina, pero para la que se reserva el nombre de sardio. Plinio dice que los sardios se hallaban cerca de Sardis, de donde procedía el nombre, pero que las variedades más bellas procedían de Babilonia. En la actualidad, las cornalinas más bellas proceden de la India. Algunas proceden de Arabia. Es posible que los antiguos hebreos las consiguieran de este último país.

En el AT, el término sardio traduce el heb. «'õdem», piedra enrojecida; figuraba como primera piedra en la primera hilera del pectoral (Éx. 28:17). El rey de Tiro se adornaba con ella (Ez. 28:13, «cornerina»). Hay exegetas que opinan que se trata de rubíes, pero la LXX traduce «'õdem» como sardio.

Véase PIEDRAS PRECIOSAS.

CORNELIO

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

Un devoto centurión de Cesarea (Hch. 10).

Era «temeroso de Dios», o sea, era un prosélito del judaísmo, celoso y caritativo. Sin embargo, no era salvo por sus buenas obras (Hch. 11:14).

Dios le habló mediante una visión, e hizo llamar a Pedro, creyendo en el Señor por su predicación; recibió el Espíritu Santo, junto con los amigos que estaban con él, y fue bautizado.

El descenso del Espíritu Santo sobre Cornelio es de inmensa importancia para la iglesia primitiva, por cuanto marcó la entrada de los gentiles en su seno (los samaritanos de Hch. 8 eran medio judíos). En lo sucesivo el Espíritu era dado a todos aquellos que, fuera cual fuera su origen, oyeran con fe las buenas nuevas del Señor Jesucristo. Pero precisa a este respecto que Cornelio y sus amigos, en el momento de su conversión fueron bautizados con el Espíritu Santo como los discípulos en Pentecostés (Hch. 11:15-17); esto es, que, según 1 Co. 12:13,, fueron por ello unidos al cuerpo de Cristo, borrándose toda distinción anterior de raza, religión y situación social.

CORO

tip, MEDI

vet,

Medida de áridos equivalente al «homer», alrededor de 370 litros (1 R. 4:22; 2 Cr. 2:10; Esd. 7:22; Ez. 45:14).

Ocasionalmente se menciona también como medida de líquidos (1 R. 5:11, para aceite).

CORO (Director del)

tip, MUSI OFIC FUNC

vet,

La indicación hebrea «la-menasseah», que figura en unos cincuenta Salmos (el 4, por ejemplo) y en Hab. 3:19, se traduce generalmente con la expresión «director del coro», o también con «al músico principal».

Los libros de las Crónicas nos cuentan que tres familias (las de Asaf, Hemán y Jedutún) se distribuían en veinticuatro grupos que cuidaban del canto en el Templo y cuanto se refería a la solemnización del culto (1 Cr. 16:4-43). Los directores del coro eran los tres mencionados.

La expresión se traduce también por «con acompañamiento musical». David se interesó mucho por dar gran importancia al canto.

CORREO

vet,

El envío de cartas con medios veloces es de gran antigüedad. Job dijo: «Mis días han sido más ligeros que un correo» (Jb. 9:25).

Cuando Ezequías proclamó una Pascua para todo Israel, envió cartas de invitación mediante correos de ciudad en ciudad (2 Cr. 30:6, 10).

Los correos enviados con el decreto desde el palacio de Susa salieron raudos montados en caballos, mulas, camellos, y dromedarios jóvenes (Est. 3:13, 15; 8:10, 14, heb.), «a toda prisa por la orden del rey».

En la profecía de los juicios de Dios sobre Babilonia se dice que las nuevas le serían llevadas al rey por un correo dirigiéndose veloz para encontrar a otro correo (Jer. 51:31).

Con la división de distritos grandes en departamentos pequeños con una casa de postas en cada una, en las que siempre estuvieran listos «corredores» y animales para relevarse, los mensajes podían dispersarse velozmente en todas direcciones.

CORZO

tip, LEYE FAUN CUAD

vet,

La voz hebrea significa «hermosura».

Pequeño antílope de Siria, Egipto y Arabia, muy ligero, de cuernos aplastados, considerado ceremonialmente limpio (2 S. 2:18; Dt. 12:15, 22).

A veces se traduce «ciervo» o «cervatillo» (Cnt. 2:9, 17; 8:14).

COS

tip, ISLA

vet,

Isla frente a la costa de Caria, entre Mileto y Rodas (Hch. 21:1), famosa por sus vinos, ungüento y púrpura.

COSECHA

tip, AGRI TIPO ESCA CALE

ver, FIESTAS

vet,

En Israel la cosecha estaba asociada con las fiestas, que hubieran debido mantener siempre ante ellos la bondad de Dios.

La cosecha de la cebada tenía lugar en la fiesta de las primicias;

La cosecha del trigo en la fiesta de las semanas, o de Pentecostés; y

La de la vid en la fiesta de los tabernáculos (Lv. 23:10, 16, 34).

La cosecha era un tiempo de gozo (Is. 9:3), y no se debía olvidar a los pobres (Dt. 24:19-22).

La cosecha se usa simbólicamente en el NT de la recogida de almas para Dios (Mt. 9:37, 38; Jn. 4:35). También se usa del juicio del reino al final de la edad, cuando los ángeles, como segadores, recogerán primero la cizaña, y la atarán en manojos para quemarlos, y entonces el trigo será recogido en el granero de Dios (Mt. 13:39-41). Habrá también una cosecha de juicio sobre la tierra: y la vid de la tierra, que hubiera debido producir fruto para Dios, será arrojada en el lagar de la ira de Dios (Ap. 14:15-20). En la cosecha hay distinción en juicio.

CREACIÓN

tip, ARQU CRIT

ver, DILUVIO, CREACIÓN (Nueva)

sit,

vet,

El verbo crear es en el AT casi siempre traducción del verbo heb. «bara». La Biblia comienza con la sencilla y sublime declaración de que «en el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Gn. 1:1).

A lo largo de Génesis 1 y 2 tenemos el relato de cómo Dios dio origen a todo lo existente, a lo largo de seis días de actividad creadora. Todo esto es resumido lapidariamente en Éx. 20:11: «Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día...»

Ha habido multitud de intentos de comentaristas, así como algunas traducciones de la Biblia, que han intentado torcer el sentido de la frase original, que habla de una creación original, «de la nada», dando la traducción alternativa «cuando Dios empezó la creación de los cielos y de la tierra, la tierra era el principio...», implicando así que Dios meramente actuó sobre una materia preexistente. Entre las versiones que adoptan esta postura se halla la denominada «Biblia al día». Esta postura es gramaticalmente insostenible en base a un análisis riguroso del texto, como lo han demostrado Cassuto, Delitzsch, Keil, Leupold y Young entre otros (véase Bibliografía al final de este artículo), y la correcta traducción es la ya dada por Reina-Valera y multitud de otras versiones.

Este primer versículo de la Biblia está cargado de significado. Afirma que todo lo existente recibió su ser por la acción de Dios. Que hubo un principio en el tiempo. Que la creación del universo incluye la del tiempo, por lo que antes de la creación no se puede hablar de tiempo. Tenemos, pues, que el tiempo tiene un comienzo absoluto, que es el del universo material. Dios trasciende tanto el tiempo como el espacio. No forma parte de Su creación, aunque ésta sí depende de Él como el Señor soberano.

Esta sección de la Biblia ha sido una de las más sometidas a la controversia. ¿Cómo creó Dios? ¿Podemos llegar a conocer la manera en que Dios creó? Son muchas las voces que se han levantado aseverando que en Génesis tenemos solamente el hecho de que Dios creó, pero que no tenemos un relato históricamente exacto de los orígenes del universo y de todo lo que hay en él. Y especialmente desde 1859, año en que Darwin publicó su obra «El origen de las especies», han sido muchos los expositores que han aceptado que el método usado por Dios para su obra de la creación ha sido el de la evolución orgánica, que Él hubiera dirigido según Su voluntad para que desembocara en el hombre.

Sin embargo, esta postura se enfrenta a graves dificultades, tanto desde el punto de vista exegético como desde el punto de vista científico.

(a) La cuestión exegética.

Todo el contexto bíblico demanda una creación por «fiat». Esto es, Dios ordenó por Su palabra, y ésta produjo conforme a Su voluntad. De esto tenemos un paralelo en los milagros del Señor Jesús que se nos relatan en los Evangelios, como la resurrección de Lázaro, la multiplicación de los panes y los peces, y muchas otras señales que no involucraron ningún proceso en el tiempo. El cuidadoso examen de Génesis 1 y 2 no lleva a otra conclusión que la de la creación por «fiat», así como multitud de otros pasajes tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento que tratan de la creación (Jb. 33:4; 38:4; Sal. 8:3, 5, 6; 94:9; 95:5; 96:6; 100:3; 104:24; 136:5, 6, 7; 139:14, 15; 146:6; 148:5; Is. 45:12; 64:8; Jer. 10:12; Am. 4:13; 5:8; Jon. 1:9; Zac. 12:1; Mt. 19:4; Jn. 1:3; Hch. 17:26; 2 Co. 4:6; Ef. 3:9; Col. 1:16; 1 Ti. 2:13; He. 1:2; 11:3; 2 P. 3:5; Ap. 10:6, y muchos otros).

Pero hay otra importante consideración que hacer de orden teológico, es la contradicción frontal entre el método de la evolución y el orden creación/caída que se halla en la Biblia. El evolucionismo exige la operación de la muerte de los individuos que no pueden afrontar las demandas de su medio, y la propagación de los individuos más fuertes y adecuados, con lo que el grupo como tal va mejorando a lo largo del tiempo. Este proceso recibe comúnmente el nombre de «Selección Natural». Frente a los que proponen que Dios actuó mediante la evolución queda el hecho de que, con un riguroso tratamiento exegético, las Escrituras sitúan la entrada de la muerte en el mundo después de la maldición debido a la caída del hombre, la cabeza federal de la creación (Gn. 2:17; 3:17-19; cp. Ro. 5:12, nótese el término «kosmos» en el original; Ro. 8:20-23, etc.). Es evidente que esto, como multitud de otros detalles, hace exegéticamente imposible la conciliación de la filosofía evolucionista, con su demanda lógica de la actuación de la muerte durante la creación, y la revelación bíblica, con su determinación exegética de la entrada de la muerte en el «kosmos» después de la caída.

 

(b) Consideraciones biológicas y paleontológicas.

Aunque es imposible en el corto espacio disponible hacer un tratamiento adecuado de todos estos temas, sí se pueden dar unas breves indicaciones, remitiendo al lector interesado a la bibliografía del pie de artículo para una información profunda de estos temas.

(A) Como reconocen muchos biólogos modernos, el examen de los seres vivientes «no impone» la idea de la evolución (Grassé: «La evolución de lo viviente»). Este autor funda su postura evolucionista «en los documentos suministrados por la paleontología» (p. 18, op. cit.).

(B) Sin embargo, la historia que nos revelan los fósiles no es la de transición de unos tipos básicos a otros. Meléndez reconoce, como Simpson, Romer, y muchos otros paleontólogos modernos, las discontinuidades sistemáticas que separan entre sí todos los grupos de vida que existieron en el pasado. En realidad, el fenómeno ha sido reconocido en la actualidad hasta tal punto, tanto en el campo del estudio de los seres vivos como en el de los extintos, que genetistas y paleontólogos evolucionistas modernos, afrontando estos hechos, han venido a postular que «un reptil puso un huevo, y ¡salió un ave!». Representantes actuales de esta postura son Gould, paleontólogo de la universidad de Harvard, y Eldredge, del Museo Americano de Historia Natural; entre los genetistas que han asumido esta postura se halla Francisco J. Ayala, de la Universidad de California. Que fervientes evolucionistas como los tres acabados de mencionar lleguen a adoptar estas posturas habla muy elocuentemente acerca del verdadero estado de la evidencia que nos ofrecen los grupos de organismos, tanto vivientes como fosilizados, totalmente definidos, y sin cadenas de transición entre sí, en concordancia total con el texto bíblico, que afirma que Dios creó todos los distintos grupos «según su naturaleza» (Reina; heb.: «min»), como grupos discretos y con naturalezas definidas y separadas entre sí, sin más origen común que el hecho de ser producto de la misma mente poderosa y sabia, la de su Creador (Gn. 1:11, 12, 21, 24, 25).

 

(c) Consideraciones geológicas y geocronológicas.

Hay grandes divergencias con respecto al significado de la palabra «día» en Génesis 1. Existen cinco posturas básicas acerca de este tema:

1. Que Génesis 1-2, y en realidad toda la Biblia en todo lo que toca a aspectos sobrenaturales, es un mito. Dentro de esta postura hay matices diversos, pero constituye una abierta negación de la revelación divina, y está teñida de presuposiciones antisobrenaturalistas basadas en un evolucionismo materialista carente de fundamento.

2. Muchos expositores, aceptando como demostrado el marco filosófico de la geología histórica, aseverando una gran antigüedad de la tierra, han intentado hacer concordar la estructura aceptada de la historia de la tierra con los días de Génesis 1. Esto es lo que se conoce como teoría «día-época». Sin embargo, un examen riguroso demuestra que no hay una verdadera concordancia entre los días de la creación y las eras que asevera la Geología Histórica; hay un cúmulo de importantes contradicciones entre ambos sistemas. Además, como lo han demostrado eminentes exegetas, se comete una verdadera violencia al texto al forzarle esta interpretación. Berkhof, Cassuto, Custance, Darby, Delitzsch, Keil, Kelly, Leupold, Whitcomb, Young, y otros, demuestran que la intención del texto es que «yom» (Día) se entienda en su significado llano y natural. El reconocimiento de este hecho ha llevado a varios a mantener las posturas C y D.

3. Chalmers expuso, a principios del siglo XIX, la idea de una catástrofe entre Gn. 1:1 y 1:2. Con esta teoría intentaba armonizar la teoría de Cuvier de las revoluciones sobre el globo terrestre, y las largas épocas necesarias para ello, con la estructura creacional en seis días en Génesis 1. Esta interpretación fue seguida por numerosos expositores, entre los que se puede mencionar a Darby, Kelly, Mackintosh, Scofield, y, actualmente, Custance y Sauer. Todos estos expositores, conscientes del sentido propio de «yom» (día) en el contexto de Génesis 1, quisieron introducir todas las eras geológicas en una pretendida discontinuidad cataclísmica entre los dos primeros versículos de la Biblia. No obstante, esta concepción no puede basarse exegéticamente sobre el lenguaje hebreo, como ha quedado evidenciado por el riguroso análisis de la relación gramatical entre los dos primeros versículos. Como lo han señalado Cassuto, Delitzsch, Fields, Leupold, Ramm, Whitcomb y Young, el versículo 2 se refiere de inmediato a la condición de la tierra originalmente creada, en palabras de Fields, «informe y vacía», «tõhû wãbhõhû»); no una condición a la que la tierra había caído, sino una condición de la que la tierra emergía en la progresiva actividad conformadora de Dios, culminada en Gn. 2:1: «Quedaron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.»

4. Uno de los intentos más extremados para «armonizar» las eras de la interpretación comúnmente aceptada de la geología histórica con el texto de Génesis ha sido la teoría de «los seis días de revelación». Esta teoría, mantenida, entre otros, por Miller, Ramm y Wiseman, afirma que en Génesis 1 tenemos una revelación «dada» en seis días, no «ejecutada» en seis días. Se afirma que estos días son días de revelación en cuadros. Los proponentes de esta concepción reconocen que «yom» (día) no puede, en su contexto, ser manipulada para hacer que signifique eras; reconocen también las dificultades textuales que presenta la teoría del intervalo, y buscan esquivar la dificultad planteada por las largas eras postuladas por la interpretación comúnmente aceptada de la geología histórica rechazando lo que es evidente para todo lector del texto: que en Génesis 1 se habla de períodos creativos; la interpretación «revelativa» ha sido impuesta por estos intérpretes para preservar a la vez el sentido natural del lenguaje de Génesis 1 con la actual concepción de la geología histórica, que consideran como factual.

5. El creacionismo bíblico acepta el relato de Génesis como factual. Reconoce las características y el contenido del relato, y lo acepta sin reservas de ningún tipo, basándose en una exégesis gramático-histórica del relato. Ésta ha sido la fe de la Iglesia cuando no han penetrado en ella ideas del paganismo o, en nuestros días, del moderno antisobrenaturalismo. La postura creacionista halla la explicación de los estratos sedimentarios fosilíferos de la tierra en la gran catástrofe hidráulica del Diluvio de Noé, relatado en Génesis 6-8 y acontecimientos cataclísmicos posteriores de carácter regional (para un tratamiento más detallado de este tema, véase DILUVIO, y la bibliografía al pie de DILUVIO). No hay ninguna razón de carácter exegético que pueda llevar a otra postura; en realidad, toda la corriente de interpretaciones que intenta inyectar a Génesis 1-2 un significado distinto del que llanamente posee, ha tenido lugar con posterioridad al desarrollo de concepciones naturalistas del origen y de la historia geológica de la tierra, y del surgimiento de las teorías evolucionistas. Los comentarios y exposiciones anteriores al 1800 son testimonios elocuentes de la interpretación de Génesis 1 sin mediatizaciones de concepciones extrañas al texto bíblico. Un buen ejemplo se halla en el Comentario de Matthew Henry, así como en el comentario a Génesis de Juan Calvino. Unas obras recomendables por su gran calidad en el estudio exegético son las de Cassuto, Keil-Delitzsch, Leupold y Young, entre otras (consultar la Bibliografía).

 

(d) Crítica liberal.

La crítica «liberal» ha considerado Génesis 1-2 como un mito de carácter religioso; por lo general, los adherentes a esta escuela de pensamiento afirman que Génesis 2 es producto de una redacción más antigua, y que Génesis 1 es producto de la reflexión sacerdotal, de la época posterior al exilio babilónico. Se dice, entre otras cosas, que Génesis 1 es producto de un pensamiento religioso muy «evolucionado», y que no hubiera podido ser redactado en época tan temprana como la de Moisés.

Sin embargo, esta postura ha recibido un golpe decisivo con las excavaciones arqueológicas en Tell-Mardikh (las ruinas de la antigua ciudad-estado de Ebla). Allí se ha hallado un poema de la creación con una concepción monoteísta y con un paralelismo sorprendente con el relato creacional de Génesis 1, muy alejado de los burdos mitos de la creación de los babilonios y otras naciones, de fecha mucho más tardía. Uno de los principales participantes en las investigaciones arqueológicas, el profesor Pettinato, ha publicado una traducción del texto; éste pertenece al género hímnico, y dice así:

Señor del cielo y de la tierra:

la tierra no era, tú la creaste,

la luz del día no era, tú la creaste,

la luz de la mañana tú no habías (aún) hecho existir.

Señor: palabra eficaz,

Señor: prosperidad,

Señor: heroísmo,

Señor: ...

Señor: infatigable,

Señor: divinidad,

Señor: quien salva,

Señor: vida dichosa.

Este poema tiene importantes implicaciones. Por su temprana fecha (calculada alrededor del año 2500 a.C., unos 400 años antes de Abraham), destroza las previas especulaciones evolucionistas acerca del desarrollo «del genio religioso hebreo», e ilustra la persistencia de un residuo de conocedores de Dios en Canaán y el Medio Oriente, del tipo de Melquisedec, en medio de una humanidad apóstata.

Así, queda bien ilustrada la insostenibilidad de la hipótesis que haría que Génesis 2 fuera 500 o más años más antiguo que Génesis 1, y que ambos capítulos fueran recopilados en una sola redacción por unos editores sacerdotales después del exilio babilónico. Con los trabajos llevados a cabo por competentes hebraístas ya había quedado patente la unidad literaria del Pentateuco; estas últimas investigaciones han venido a remarcar la línea bíblica de un monoteísmo original perdido por apostasía posterior (cp. Ro. 1), en contra de la concepción evolucionista del monoteísmo como una conquista del espíritu humano a lo largo de una evolución del animismo al politeísmo, y de éste al monoteísmo, para desembocar finalmente en la «ilustración».

 

(e) Conclusión.

En la Biblia, Dios se nos manifiesta como majestuoso Creador de todas las cosas; el resultado de Sus actos creativos es un universo en armonía y paz; la muerte se introduce en él como resultado de una rebelión consciente del hombre, cabeza de la creación, arrastrando a ésta a la esclavitud de corrupción por la Caída y Maldición subsiguientes. Pero la creación será liberada, y Dios se gozará en Su nueva Creación, encabezada por el Segundo Adán (ver CREACIÓN [NUEVA).

En la Creación, Dios manifiesta su omnipotencia: Él habla, y se hace Su voluntad. Y somos llamados a adorarle con la gozosa consciencia de que Él es nuestro Hacedor, Guardador y, ciertamente, Redentor, el que por Su obra salvadora nos introduce en la nueva Creación, en libertad, justicia y santidad, para caminar a Su luz, en estrecha comunión con Él, compartiendo para siempre la presencia del Señor Jesucristo, «porque por Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, las visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él... en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento» (Col. 1:16; 2:3).

 

Bibliografía:

Allis, O. T.: «God Spake by Moses» (Presbyterian and Reformed Pub. Co., Philadelphia, 1951);

Calvin, John: «Genesis» (The Banner of Truth Trust, Edimburgo, 1554/ 1975);

Cameron, N. M. de S.: «The Unity and Harmony of Genesis», Biblical Creation, vol. 2, nº. 6, 1980;

Cassuto, U.: «From Adam to Noah» (A Commentary on the Book of Genesis) (The Magnes Press, Universidad Hebrea, Jerusalén, 1961/1972);

Colección Creación y Ciencia: ver por autores, bajo Gish, Morris, Slusher, Whitcomb, Whitelaw;

Custance, A. C.: «Analysis of Genesis 1:1-2» (Doorway Papers, Ottawa, 1957);

Custance, A. C.: «Primitive Monotheism: and the Origin of Politheism» (Doorway Papers, Ottawa, 1968);

Fields, W.: «Unformed and Unfilled» (Presbyterian and Reformed Co., Nutley, New Jersey, 1976);

Gish, D. T.: «Creación, Evolución y el Registro Fósil» (Clíe, Terrassa, 1979):

Gish, D. T.: «Teorías sobre el origen de la vida» (Clíe, Terrassa, 1980);

Gould, S. J.: «Is a new and general theory of evolution emerging?», Paleobiology, vol. 6, nº 1, 1980;

Grassé, P. P.: «La evolución de lo viviente» (H. Blume Ediciones, Madrid, 1977);

Hales, R. L.: «Archaeology, the Bible and the Post-Flood Origins of Chinese History», Creation Social Science and Humanities Quarterly, vol. 6, nº. 2, 1983;

Keil, C. F., y Delitzsch, F.: «Commentary on the Old Testament» (Eerdmans, Grand Rapids, 1981);

Kelly, W.: «La Creación» (Depósito de Literatura Cristiana, Valence, 1979);

Kelly, W.: «In the Beginning» (Bible Truth Publishers, 1970);

Leupold, H. C.: «Exposition of Genesis» (Baker Book H., Grand Rapids, 1981);

Meléndez, B.: «Paleontología» (Paraninfo, Madrid, 1977);

Merrill, E. H.: «Ebla and Biblical Historical Inerrancy», Bibliotheca Sacra (Dallas Theological Seminary, vol. 140, nº. 560, 1983);

Morris, H. M.: «Geología: ¿Actualismo o Diluvialismo?» (Clíe, Terrassa, 1980);

Ramm, B.: «The Christian View of Science and Scripture» (Paternoster Press, Exeter, 1971);

Schaeffer, F. A.: «Génesis en el tiempo y en el espacio» (Ediciones Evangélicas Europeas, Barcelona, 1974);

Slusher, H. S. y Whitelaw, R. L.: «Las dataciones radiométricas: Crítica» (Clíe, Terrassa, 1980);

Whitcomb, L. C.: «El origen del sistema solar» (Clíe, Terrassa, 1980);

Whitcomb, L. C.: «The Early Earth» (Evangelical Press, Londres, 1972);

Wilson, C.: «Ebla Tablets: Secret of a Forfotten City» (Master Books: San Diego, 1977);

Young, E. J.: «Studies in Genesis One» (Presbyterian and Reformed, Nutley, New Jersey, 1975).

CREACIÓN (Nueva)

tip, DOCT ESCA

vet,

Está en contraste con la primera creación puesta bajo Adán, que recibió bendición de parte de Dios, y que hubiera debido mantener su adhesión a Él. «De modo que si alguno está en Cristo, nueva creación es; las cosas viejas pasaron; he aquí, todas son hechas nuevas» (2 Co. 5:17).

Los que han muerto con Cristo, y han resucitado con Cristo, han perdido su primera posición en el primer Adán, y están en el Segundo Adán. «En Cristo Jesús ni la circuncisión es nada, ni la incircuncisión, sino la nueva creación. Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sean sobre ellos, y sobre el Israel de Dios» (Gá. 5:15, 16). Ésta es la posición totalmente nueva a la que el creyente es introducido en Cristo. Sin embargo, mientras que sigue estando en el cuerpo no está enteramente libre de contacto con la vieja creación: el desierto es parte de la vida cristiana, así como Canaán y sus conflictos.

En orden inverso a la primera creación, aquí fue el Hombre el primero en tener lugar (Cristo resucitado), después los que son Suyos, y finalmente los nuevos cielos y la nueva tierra, en los que morará la justicia (Ap. 21:1).

CREADOR

vet,

«En el principio creó Dios los cielos y la tierra». Esto fue seguido por Su creación de todo lo que tiene aliento, y finalmente el hombre, que es exhortado a acordarse de su Creador en los días de su juventud (Ec. 12:1).

El mundo gentil es acusado de servir a la criatura en lugar de al Creador (Ro. 1:25). Del Hijo de Dios se dice: «Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho» (Jn. 1:3; cp. Col. 1:16). En He. 1:2 se insiste en este extremo: «Dios... nos ha hablado en el Hijo... por medio del cual hizo también el universo». Por ello Dios es el Creador, y el Hijo es la Persona de la Deidad por quien todo el universo fue creado. El hombre debe lealtad a su Creador. El salmista dijo devotamente: «Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor» (Sal. 95:6).

De los impíos se dice: «¡Ay del que pleitea con su Hacedor!» (Is. 45:9).

CRESCENTE

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

Discípulo con Pablo en Roma. Dejó a Pablo y se fue a Galacia (2 Ti. 4:10).

CRETA

tip, ISLA

ver, CAFTOR, FILISTEOS

sit, a9, 301, 286

vet,

Creta es una gran isla a casi mitad de camino entre Siria y Malta, y al sureste de Grecia. Se identifica con la Caftor del AT, de donde procedían los filisteos (Jer. 47:4; Am. 9:7). (Véase CAFTOR, FILISTEOS).

Los romanos conquistaron Creta entre el año 68 y 66 a.C. Muchos judíos se instalaron en ella (Hch. 2:11; cp. 1 Mac. 15:19-23, Gortina estaba en Creta).

El cristianismo se introdujo tempranamente en ella. Tito se quedó en Creta encargado por Pablo de poner las cosas en orden, y de neutralizar las enseñanzas de los judaizantes (Tit. 1:5, 10, 14).

Los cretenses fueron famosos arqueros, pero sus vicios les hicieron proverbialmente famosos, como dice Pablo, citando a Epiménides: «Los cretenses son siempre mentirosos, malas bestias, glotones, ociosos» (Tit. 1:12).

CRETENSES (Ver Creta)

CRIBA

tip, UTEN TIPO

vet,

Se menciona en el Antiguo y en el Nuevo Testamento.

Es un instrumento que sirve para limpiar el grano, separándolo de materias extrañas antes de molerlo.

Su mención (generalmente en sentido metafórico) tiene una enseñanza para los creyentes, al advertirles que así también serán separados los buenos de los malos (Is. 30:28; Am. 9:9; Mt. 3:12 y paralelos).

CRISÓLITO (Véase MINERALES y PIEDRAS PRECIOSAS)

CRISOPRASO (Véase MINERALES y PIEDRAS PRECIOSAS)

CRISPO

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

Principal de la sinagoga de Corinto. Éste creyó en el Señor con toda su casa a la predicación de Pablo (Hch. 18:8), recibiendo de él el bautismo (1 Co. 1:14).

CRISTAL

tip, MATE PIED

vet,

(a) (Heb. «querach», hielo: así se traduce con frecuencia).

La expansión sobre los seres vivientes de Ezequiel era «a manera de cristal maravilloso» (Ez. 1:22).

(b) (Gr. «krustallos».) Juan vio un mar de vidrio semejante al cristal (Ap. 4:6); la piedra de jaspe era «diáfana como el cristal»; y el agua de vida «resplandeciente como cristal» (Ap. 21:11; 22:1).

El vidrio antiguo podía ser «diáfano» en el sentido de no tener imperfecciones, sin haber sido transparente del todo.

CRISTIANO

vet,

Título primeramente aplicado a los discípulos en Antioquía (Hch. 11:26). Agripa lo utilizó al dirigirse a Pablo (Hch. 26:28). Pedro lo acepta, diciendo que sufrir «como cristiano» es motivo de acción de gracias (1 P. 4:16).

No pasó mucho tiempo antes de que la profesión externa de Cristo quedara separada de la verdadera fe en Él en la gran masa que lleva el nombre de cristiana en el mundo, y en la práctica esta gran masa vino a ser cualquier cosa menos seguidora de Cristo, como lo evidencian las Escrituras y la historia.

Para aprender qué es el cristianismo conforme a Dios tenemos que volvernos no al gran cuerpo profesante, sino a las Escrituras, que testifican del apartamiento que ya entonces había empezado a tener lugar.

CRISTO

tip, TITU

vet,

EL CRISTO (gr. «ho christos»).

Un título oficial del Señor Jesús, que vino a usarse como nombre. En Jn. 1:41, 4:25 este título es relacionado con el de Mesías del AT. Los judíos y samaritanos estaban esperando al Mesías, «llamado el Cristo». Hallamos el título «Mesías» en Dn. 9:25, 26 en la profecía de las Setenta Semanas. El término hebreo es «mashiach» y significa «ungido». Este término es empleado para el Señor Jesús en Sal. 2:2, donde se habla de los reyes y príncipes consultando contra Jehová y contra Su «Ungido». Este mismo término se usa para el sumo sacerdote y el rey como ungidos de Dios; pero el Señor Jesús es enfáticamente «el Ungido», siendo éste el significado del término «el Cristo». «El Cristo» es la forma en que debiera aparecer este título en muchos lugares del NT donde Reina-Valera tiene simplemente «Cristo». En los Evangelios es casi siempre «el Cristo», y con frecuencia en las epístolas, excepto en aquellos lugares en los que se diga Jesucristo o Cristo Jesús, que tiene más claramente el carácter de nombre. Se refiere al Señor como Hombre, como ungido con el Espíritu Santo.

En Daniel leemos que el Mesías Príncipe sería cortado, y no tendría nada (Dn. 9:26, margen). La antigua versión de Reina traduce «será muerto, y nada tendrá» y en el margen da la paráfrasis «será echado de la posesión». Esto se cumplió cuando, en lugar de ser aceptado como Mesías por los judíos, fue rechazado, cortado, y no recibió ninguno de los honores mesiánicos que le pertenecían, aunque, con Su muerte, echó los cimientos de Su futura gloria en la tierra, obrando la redención eterna para los salvos.

Leemos en 1 Co. 12:12 que así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, «así es el Cristo». La Cabeza y los miembros en el poder y la unción del Espíritu forman un solo cuerpo.

Habiendo sido rechazado como Mesías en la tierra, Él ha sido hecho, ya resucitado de los muertos, Señor y Cristo (Hch. 2:36), y así se cumplen los consejos de Dios con respecto a Él y al hombre en Él. Se revela que los santos habían sido escogidos en Cristo desde antes de la fundación del mundo. Todas las cosas en el cielo y en la tierra tienen que ser encabezadas en el Cristo (Ef. 1:10). Como el Cristo es la Cabeza del cuerpo la Iglesia (Ef. 4:15). Este es un tema de vasta extensión, que apenas si puede ser bosquejado en un artículo.

 

Bibliografía:

Bellet, J. G.: «La Gloire Morale du Seigneur Jésus Christ» (Editions du Dépot de Biblies et Traites Chrétiens, Vevey, 1957);

Bellet, J. G.: «El Hijo de Dios» (Ed. Buenas Nuevas, Los Ángeles, s/f);

Carballosa, E. L.: «La Deidad de Cristo» (Portavoz Evangélico, Barcelona, 1982);

Flores, J.: «El Hijo Eterno» (Clíe, Terrassa, 1983);

Lacueva, F.: «La persona y la obra de Jesucristo» (Clíe, Terrassa, 1979);

Martínez, J. M.: «Cristo, el Incomparable» (Clíe, Terrassa, 1970);

Sanz, C.: «Jesucristo» (Depósito de Literatura Cristiana, Valence, 1979);

Peters, G. N. H.: «The Theocratic Kingdom» (Kregel, Grand Rapids, 1884/1978);

Wallis, A.: «¿Quién es Jesús de Nazaret?» (CLC, Madrid, 1968).

CRÓNICAS (Libros de las)

tip, LIBR CRIT LIAT

ver, REYES (Libros de los)

vet,

Son dos libros históricos del AT.

(a) Introducción.

Es evidente que son de un solo autor; ambos libros presentan una evidente unidad de plan y de propósito, unidad que quedaría quebrantada si estos libros fueran separados. En el antiguo canon hebreo estos dos libros formaban una sola obra. En la LXX quedó dividida en dos, división que finalmente quedó admitida en las ediciones impresas del canon hebreo.

El nombre hebreo de estos libros es «Actas de los días», esto es, Anales. En la LXX se titulan Paralelipómenos, que significa «Las Omisiones». Este título, mal elegido, indica erróneamente que esta obra sería meramente un suplemento a los libros de Samuel y de Reyes, en tanto que en realidad tiene un propósito particular. El nombre de Crónicas proviene del título Cronicón que Jerónimo dio a estos escritos. Las consideró como una crónica de toda la historia sagrada.

Las Crónicas se dividen de una manera natural en 2 secciones:

(A) Las genealogías, sobre todo las de Judá, Benjamín y Leví, desde la creación hasta el regreso de los exiliados en Babilonia (1 Cr. 1-8), con una lista de los que moraban en Jerusalén probablemente antes del exilio (1 Cr. 9:1-34). La genealogía de Saúl y de Jonatán, y el relato de su muerte (1 Cr. 9:35-10:14) forman la transición entre ambas secciones.

(B) La historia de los israelitas, y más especialmente la de Judá, desde la consagración de David hasta el retorno de los exiliados en Babilonia (2 Cr. 11-36).

El brusco final de Crónicas, la analogía de sus últimos versículos con los de Esdras 1, han hecho pensar que Crónicas y el libro de Esdras habían sido originalmente una sola obra ininterrumpida. Pero se pueden dar hipótesis acerca de estos versículos:

(A) Se trata, tanto en Crónicas como en Esdras, de citas de un solo y mismo documento oficial.

(B) O bien, como es más probable, uno de los libros recogió los versículos del otro.

Estos escritos, como un plan diferente, no constituyeron jamás una sola obra. La tradición más antigua jamás los ha considerado como un solo libro aunque hubieran podido ser escritos por un mismo autor.

(b) Fecha.

El primer dato que tenemos acerca de la fecha de las Crónicas se halla en las genealogías.

La descendencia de David queda indicada hasta una fecha más reciente que cualquier otra genealogía. Al mencionarse los nietos de Zorobabel (1 Cr. 3:19-21), esta obra no puede haber sido mencionada mucho tiempo antes de la época de Esdras. Se afirma con frecuencia que en la genealogía se hallan registrados los descendientes de Zorobabel hasta la 6ª generación (1 Cr. 3:21-24), pero no existe la menor prueba de que las familias enumeradas en la 2ª parte del versículo sean descendientes de Hananías, el hijo de Zorobabel. Su extracción, y la de Secanías, cuya descendencia es citada de manera detallada (21-24), no queda indicada. La no conexión de ciertas familias aparecía comúnmente en estas genealogías; en caso de que el texto no sea defectuoso, este hecho significa que la familia así colocada libremente en el catálogo pertenecía al clan o a la tribu con la que se halla registrada, aunque su filiación no quede determinada.

Las 4 familias citadas en el v. 21 eran de la línea de David, colaterales con la descendencia real a través de Hananías, hijo de Zorobabel.

Los otros datos indican asimismo la época de Esdras. La suma ofrecida para el templo se da en moneda persa y no griega; 1 Cr. 29:7 habla de dáricos, lo que revela que el imperio griego no había todavía suplantado al persa cuando las Crónicas fueron redactadas.

El término «Birah», palacio o castillo, para designar al templo, indica una época no posterior a la de Nehemías, ya que después de él «Birah» no significaba el templo, sino una fortificación erigida por Nehemías (Neh. 2:8; 7:2); para distinguir este edificio del templo y de los demás edificios, recibió la designación de ciudadela o fortaleza.

(c) Autor.

La tradición atribuye las Crónicas a Esdras. W. F. Albright sustenta esta postura, y piensa que esta obra fue escrita por él entre el año 400 y 350 a.C. Los críticos modernos proponen por lo general una fecha más tardía, pero los argumentos presentados contra la fecha tradicional no son concluyentes. El vocabulario del cronista es semejante al de Esdras y de Nehemías, y data de la misma época. La interpretación del texto actual de la genealogía de 1 Cr. 3:17-24 no permite fijar una fecha con certidumbre.

(d) Crítica.

Los críticos han puesto también en duda la exactitud histórica de estos libros. W. F. Albright escribe, sin embargo: «Las Crónicas contienen un número de documentos originales con respecto a la historia de Judá, que no se hallan en los Reyes... y el valor histórico de estos anales originales queda demostrado por los descubrimientos arqueológicos (Basor 100,1945, p. 18).

Por el cuidado que tiene en citar sus numerosas fuentes, el autor muestra precisamente que es un historiador digno de confianza. Es cierto que las Crónicas destacan en particular en la historia el hecho de que la observancia de la ley y del culto de Moisés asegura la bendición de Israel. Pero, como lo ha señalado acertadamente W. A. L. Elmslie, esta aportación «es de gran valor. porque clarifica el punto de vista de los sacerdotes y de los levitas de después del exilio con respecto al pasado».

(e) Orden.

Las Crónicas forman parte de los hagiógrafos (escritos santos) que constituyen la última sección del canon hebreo. Los masoretas, seguidos generalmente por los mss. españoles, han situado las Crónicas a la cabeza de los hagiógrafos e inmediatamente delante de los Salmos. En las ediciones impresas de la Biblia hebrea, y en los mss., alemanes y franceses, las Crónicas siguen a Esdras y Nehemías y son el último libro de su sección. Es probable que estuvieran en este orden en tiempos de Cristo, ya que Zacarías, que sufrió una muerte violenta, es citado como el último de los profetas (Mt. 23:35; Lc. 11:51; cp. 2 Cr. 24:20-22). Para los anales de los reyes de Israel, véase REYES (LIBROS DE LOS).

CRONOLOGÍA BÍBLICA

vet,

La precisación de algunos de los eventos narrados en la Biblia ha sufrido dificultades debido a discrepancias con los modelos históricos generalmente aceptados para Egipto. Así, han surgido dificultades para situar en la historia egipcia sucesos tales como el período de 7 años de hambre, José como visir de Egipto, el Faraón de la opresión, la fecha del éxodo, la peregrinación por el desierto, y la época de la conquista de Canaán. En los cuadros cronológicos que siguen se da la estructura de tiempo comúnmente aceptada para la historia de Egipto, pero debemos advertir al lector que ésta tiene una base muy endeble antes de la época de los Ptolomeos (333 a.C.). Un análisis crítico de la evidencia lleva a un esquema de cronología del Antiguo Testamento. Un estudio profundo y considerado de toda esta temática la hallará el lector interesado en las siguientes obras en lengua inglesa:

Courville, D. A.: «The Exodus Problem and its Ramifications» (Challenge Books, Loma Linda, California, 1971), 700 páginas.

Velikovsky, I.: «Ages in Chaos» (Double Day, Garden City, New York, 1952/1977), 350 páginas.

Por otra parte, con respecto a la cronología del relato bíblico del Antiguo Testamento, se tropieza con otras dificultades. Primeramente, por las técnicas usadas por los antiguos para hacer crónicas de eventos históricos, y los calendarios utilizados, que son diferentes de los nuestros. En el caso particular del Antiguo Testamento, si a la pérdida de la cronología original del Texto Masorético (hoy restaurado en gran parte gracias a la evidencia aportada por la versión griega de los LXX) se añade lo difícil que es precisar eventos que tuvieron lugar hace muchísimos siglos, se comprende el porqué de los diferentes criterios en la elaboración de las tablas.

Damos a continuación las tablas cronológicas con la salvedad ya mencionada antes, remitiendo al lector a la bibliografía citada y a la muy breve cronología alternativa en el apéndice a la Cronología del AT.

Para la cronología de los Hechos del Nuevo Testamento, seguimos los datos deducidos de la evidencia interna de los libros del Nuevo Testamento, constatando los nombres que se refieren a la historia profana. El cristianismo naciente no es muy mencionado por los historiadores griegos y romanos. Apenas unas cuantas referencias, y ello para hablar de las persecuciones contra los seguidores de Cristo. Algún autor romano menciona el censo ordenado por Quirino y que es también citado por Lucas (Lc. 1 5). También es sabido que Dionisio el Exiguo, a quien debemos la cronología moderna, se equivocó en unos años, sufriendo un error de cuatro a siete años en la fecha del nacimiento de Cristo. Usando los datos aportados por Flavio Josefo, Eusebio de Cesarea y las citas de varios historiadores romanos, podemos deducir los años de los principales sucesos en las comunidades cristianas primitivas.

CRUCIFIXIÓN

tip, COST LEYE

ver, AZOTE CRUZ

vet,

Pena capital ejecutada mediante la fijación del reo a una cruz. Se ataban las manos y los pies o, de manera más cruel, se usaban clavos, traspasando manos y pies. Numerosas naciones de la antigüedad practicaban la crucifixión o un suplicio análogo. Primitivamente se empleaba un solo madero (de empalizada o de fortificación), o un palo aguzado en su parte superior, frecuentemente representado en los bajorrelieves, y bien conocido por los asirios, persas, cartagineses y egipcios. En ocasiones, sólo se dejaba allí fijado al condenado hasta que le llegaba la muerte (Gn. 40:19; Est. 7:10). Los israelitas sabían bien lo que era «colgar [a alguien] de un madero» (Nm. 25:4; Jos. 8:29; 2 S. 21:9); este suplicio era para ellos señal de una maldición especial (Dt. 21:22-23). Pablo ve en este texto el anuncio profético de la maldición que Cristo iba a llevar en la cruz en nuestro lugar (Gá. 3:13).

Los griegos y romanos modificaron a su tiempo el primitivo madero, añadiéndole un madero transversal («patibulum»). Es de ellos que los judíos aprendieron la crucifixión propiamente dicha:

Alejandro Magno crucificó a 2.000 tirios.

Según Josefo, Ciro, en el edicto permitiendo el retorno de los judíos de Babilonia a Jerusalén, amenazó con la pena de crucifixión a cualquiera que quisiera obstaculizar el cumplimiento de su orden (Antigüedades 12:5, 4).

Esd. 6:11 muestra que Darío de Persia amenazó de muerte a los que no obedecieran sus decretos.

Antíoco Epifanes crucificó a judíos fieles que rehusaron abandonar su religión (Antigüedades 12:5, 4).

Alejandro Jáneo (Guerras 1:4, 6) y los fariseos crucificaron a sus enemigos (Guerras 1:5, 3).

Los romanos solamente aplicaban este castigo a los esclavos, o a los hombres libres culpables de los crímenes más execrables; una ley formal prohibía la crucifixión de cualquier ciudadano romano; aparte de esto, este afrentoso castigo se empleaba abundantemente: el año 7 d.C., un procurador romano en Judea hizo crucificar a 2.000 rebeldes. Durante el Imperio, también se llegó a crucificar a ciudadanos romanos, a pesar de la ley en contra. Con frecuencia se azotaba al condenado (véase AZOTE) (Mt. 27:26; Mr. 15:15; Jn. 19:1), que, con el cuerpo lacerado, era a continuación obligado a llevar su cruz (Jn. 19:17; cp. el sentido espiritual de Mt. 10:38).

La simple fijación de la víctima a la cruz mediante cuerdas no entrañaba la muerte. Ésta sobrevenía después que la sed y el hambre hubieran surtido sus efectos. El clavamiento de manos y pies no producía una muerte necesariamente más rápida. Cuando era necesario acelerar la muerte del condenado, se le quebraban las piernas, como se hizo con los dos ladrones crucificados juntamente con Jesús (Jn. 19:31-33). Numerosos judíos fueron crucificados después de la toma de Jerusalén por Tito (Josefo, Vida 75).

Movido por motivos religiosos, Constantino abolió la crucifixión en todo el territorio del Imperio Romano.

CRUZ

ver, CRUCIFIXIÓN

vet,

Este término no figura en el AT, pero fuera de Israel la crucifixión era un suplicio común a diversos pueblos de la antigüedad. (Véase CRUCIFIXIÓN).

Se ve del relato de la crucifixión que la cruz era de madera (Col. 2:14), pesada, pero que un hombre robusto podía portar (Mt. 27:32; Mr. 15:21; Lc. 23:26; Jn. 19:17); es por ello dudoso que tuviera las inmensas dimensiones con que aparece en ciertas representaciones artísticas.

Era levantada antes o después de haberse fijado en ella la víctima, aunque es probable que en la mayor parte de los casos fuera antes. Los tres principales tipos de cruz son:

(a) La cruz llamada generalmente cruz de San Andrés, que tiene forma de X.

(b) Una cruz análoga a la letra T.

(c) La cruz que conocemos en forma de puñal.

Es probable que la cruz de Cristo tuviera la forma del tipo (c), como comúnmente se representa artísticamente, por cuanto permitía mejor que las otras la fijación, en la parte superior, de un cartel con el nombre, el título, y el crimen del reo (Mt. 27:37; Mr. 15:26; Lc. 23:38; Jn. 19:19). Hasta la muerte de Cristo, e incluso después, la cruz suscitó el horror y la repulsión, como sucede en nuestros días con el cadalso (Jn. 19:31; 1 Co. 1:23; Gá. 3:13; Fil. 2:8; He. 12:2; 13:13).

Llevar la cruz significa así incurrir en el oprobio y las calumnias.

Después de la crucifixión, los discípulos más ardientes asumieron una actitud totalmente diferente a este respecto. Pablo se gloriaba de la cruz de Cristo (Gá. 6:14), lo que significaba, para el apóstol, el perdón de los pecados gracias a Cristo, la muerte y resurrección con Él (Ef. 2:16; Col. 1:20). Jesús mismo empleó la cruz en sentido figurado y espiritual (Mt. 10:38; 16:24).

Antes de la era cristiana, los caldeos, fenicios, egipcios, y numerosos pueblos de oriente, empleaban la cruz bajo una u otra forma, como símbolo sagrado.

Los españoles la descubrieron en el siglo XVI entre los indios de Méjico y de Perú, pero con un significado totalmente distinto al que tiene para nosotros.

CUADRANTE

tip, MEDI

vet,

Moneda romana de cobre (Mt. 12:42).

Era una moneda de ínfimo valor.

CUARTO

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

Miembro de la iglesia de Corinto, que envía saludos a los cristianos de Roma (Ro. 16:23).

CUCHILLO

tip, UTEN

vet,

Los israelitas se servían, para matar animales, o para despedazarlos, de un cuchillo cuyo nombre hebreo denota un instrumento para preparar la comida (Gn. 22:6; Jue. 19:29; cp. Lv. 8:20; 9:13).

Otro nombre sinónimo de espada designa al cuchillo de sílex (Jos. 5:2) y quizás a la navaja de barbero (Ez. 5:1).

Los escribas cortaban la punta de su estilo con un cortaplumas (Jer. 36:23).

Los egipcios empleaban un cuchillo de piedra para abrir los cadáveres que embalsamaban (Herodoto 2:86).

CUELLO (Véase CERVIZ)

CUERDAS

tip, UTEN

vet,

El idioma hebreo posee muchas palabras para designar las diferentes clases de cuerdas, cordones y cordeles, conforme a sus distintos usos o a las materias de las cuales estaban fabricados, que eran: lino, fibra de palma, pelo de camello o de cabra, junco, cuero, etc.

Generalmente se hacían por simple torsión, y las cuerdas trenzadas eran consideradas mercancía de lujo (Ez. 27:24).

El término más usado y que designa la cuerda propiamente dicha es «hébel»; se emplea para trasladar pesos, fijar las tiendas al suelo, suspender cortinas, atar animales y prisioneros, etc. (Jos. 2:15; Is. 33:20, 23; Jb. 40:25; Est. 1:6). Designa también la cuerda con la cual se medían grandes dimensiones, y de ahí vino a ser sinónimo de tierra, propiedad y herencia (Sal. 16:6; Zac. 2:5).

Otras palabras hebreas son:

«agmón», que era un lazo de junco usado por los pescadores;

«metar»: propiamente la cuerda del arco; también las cuerdas con que se levantaban las tiendas, que era el cordel empleado para usos técnicos como medir, dirigir una construcción, nivelar el suelo, etc., que se traduce al castellano con el nombre genérico de «medida».

En el Nuevo Testamento se usa la misma palabra para indicar las cuerdas del látigo con que Cristo arrojó a los mercaderes del Templo, y las que sostenían los botes de la nave en que Pablo fue llevado a Roma prisionero (Jn. 2:15; Hch. 27:32).

CUERNO

tip, LEYE UTEN TIPO

vet,

Se usaba como trompeta (Jos. 6:13) o redoma para aceite (1 S. 16:1; 1 R. 1:39). Era símbolo de poder y prosperidad (1 S. 2:10; Sal. 89:24).

En Sal. 75:4, 5, la expresión indica arrogancia.

Los «cuernos» o esquinas prominentes del altar se consideraban como especialmente sagrados (Éx. 29:12; Lv. 4.7; Sal. 118:27; 1 R. 1:50; 2:28).

CUERPO (Véase CARNE)

CUERVO

tip, FAUN LEYE AVES MILA

vet,

La palabra «oreb», de una raíz que significa «ser negro», parece que se usa no solamente del cuervo común, sino también de las aves del mismo género («corvus»), como el grajo, la corneja, etc., porque leemos de «todo cuervo según su especie» en la clasificación de animales inmundos (Lv. 11:15; Dt. 14:14).

El cuervo, al salir del arca de Noé, pudo indudablemente hallar alimentos (aunque la paloma no pudo), porque se alimentaba de carroña (Gn. 8:7).

Que cuervos carnívoros llevaran comida así como pan a Elías constituye evidencia del poder de Dios; los usó para alimentar a Su siervo (1 R. 17:4, 6).

Son comilones ávidos, y no tienen ni despensa ni granero, pero Dios los alimenta, y ciertamente alimentará a aquellos que confían en Él (Jb. 38:41; Sal. 147:9; Pr. 30:17; Cnt. 5:11; Is. 34:11; Lc. 12:24).

Son varias las especies de cuervo en Palestina: Pertenece al orden «Insessores», familia «Corvidae».

CUEVA

tip, CUEV

vet,

Palestina es notable por la cantidad de cuevas que hay en ella, algunas de las cuales son de gran tamaño.

David y sus seguidores estuvieron en una cueva, en el desierto de En-gadí, de tan gran tamaño, que pudieron esconderse estando Saúl en la misma cueva (1 S. 24:18: cp. He. 11:38).

La cueva de Adullam y otras son también notables en el AT.

La tumba de Lázaro era una cueva (Jn. 11:38).

CULANTRO

tip, FLOR

vet,

Una semilla aromática redonda, de la planta «Coriandrum sativum», a la que se comparó el maná, tanto en cuanto a forma como en color.

El culantro crece en estado silvestre en Arabia, en el norte de África, y en algunas zonas al sur de Europa.

CULPA

tip, DOCT

ver, ARREPENTIMIENTO, CONVERSIÓN

vet,

Infracción de la ley por la que se merece castigo.

Uno es culpable aun de los pecados que comete inconscientemente (Lv. 5:17).

Una colectividad puede sufrir las consecuencias del pecado de uno de sus miembros (Jos. 7:10-15).

Hay grados de culpa (Lc. 12:47, 48; Hch. 17:30), pero ante Dios la humanidad entera es culpable de pecado (Ro. 3:19). (Véase ARREPENTIMIENTO, CONVERSIÓN).

CULTO

tip, COST

ver, ADORACIÓN, ALTAR, TABERNÁCULO, TEMPLO, LUGARES ALTOS

vet,

(a) CULTO.

Véanse ADORACIÓN, ALTAR, TABERNÁCULO, TEMPLO.

(b) CULTO EN LOS LUGARES ALTOS

Véase LUGARES ALTOS.

exc, CULTO EN LOS LUGARES ALTOS (Véase LUGARES ALTOS)

CURTIDOR

tip, OFIC

vet,

El curtido de las pieles ya se llevaba a cabo en Egipto, como está atestiguado en los monumentos.

Es la operación de transformar la piel en cuero.

En Hch. 9:43; 10:6, 32 leemos de un Simón curtidor, en cuya casa en Jope se hospedó Pedro muchos días.

CUS

tip, BIOG HOMB HOAT PAIS TRIB

sit, a4, 125, 393

vet,

(hebreo, «negro»).

(a) Hijo de Cam y sus descendientes. Formaron pueblos de Arabia y la costa africana (Gn. 10:6-8).

(b) El país que habitaban los cusitas; designa generalmente a Etiopía o Abisinia actual (Sal. 68:31; Is. 18:1), aunque parece que hubo una Cus o Etiopía en Mesopotamia (Gn. 2:13).

Herodoto dice que en el ejército había etíopes.

CUTA

tip, CIUD TRIB DIOS

sit, a4, 436, 183

vet,

Nombre bíblico de una ciudad de Babilonia, centro del culto idolátrico al dios Nergal (2 R. 17:29-30).

Sargón II, rey de Siria, expatrió a los habitantes de Cuta y los distribuyó en Samaria, dando origen así a la mezcla entre los judíos y los habitantes de Cuta (2 R. 17:24-30).

Flavio Josefo menciona también a los cutitas, que son citados en el Talmud (Antigüedades de los Judíos, 9:14, 3; 13:9, 1).

CHACAL

tip, FAUN CUAD

vet,

(heb. «tannim» y «tannoth»).

Según Lm. 4:3 se trata de un mamífero.

Is. 35:7 y 43:20 muestran al chacal morando en el desierto.

Según Is. 34:13, 14; Jer. 49:33; 51:37, hace sus madrigueras en las ruinas. Caza en manadas, y se alimenta de carroña; si hay ocasión, arrebata niños y los devora.

El chacal emite un grito nada parecido al de los lobos o al de los perros, animales a los que se parece, y juntamente con los que está clasificado en el género «Canis» (cp. Mi. 1:8).

CHESTER BEATTY

tip, MANU

vet,

Célebre colección de papiros de gran importancia para el estudio de la Biblia.

Han recibido su nombre de un anterior propietario, que los adquirió en un antiguo monasterio de Egipto.

Se encuentran en la actualidad en la Universidad de Princeton.

Destacan entre ellos varios códices del siglo III, que contienen fragmentos de los Evangelios y de Hechos, y varias de las Epístolas de Pablo.

CHIPRE

tip, ISLA

sit, a9, 483, 294

vet,

(griego, «kupros», «cobre»).

Isla montañosa situada en el nordeste del mar Mediterráneo y antiguamente famosa por sus minas de cobre, en un tiempo arrendadas a Herodes el Grande (Josefo, Ant., 16:4, 5).

Sus primitivos habitantes descendían de Quitim, rama de la raza griega (Gn. 10:4), pero después fue colonizada por los egipcios.

Existían allí numerosos grupos de judíos (Hch. 4:36).

Antes del martirio de Esteban ya había cristianos de Cipro, y durante la persecución que siguió, muchos de ellos volvieron a la isla predicando el evangelio (Hch. 11:19, 20).

Fue visitada por Bernabé y Pablo (Hch. 13:4) y más tarde por Bernabé y Marcos (Hch. 15:39).

Hoy se llama Chipre.

CHISME (Véase CALUMNIA)

CHIVO EXPIATORIO

tip, LEYE TIPO

vet,

Expresión extrabíblica para designar al «macho cabrío» sobre el que, según Lv. 16:20 ss, el sumo sacerdote (en el Día de la Expiación) imponía las manos, cargando así sobre él, simbólicamente, los pecados del pueblo; el animal era luego expulsado al desierto.