LABÁN

tip, BIOG LUGA HOMB HOAT

vet,

= «blanco».

(a) Hijo de Betuel y nieto de Nacor el hermano de Abraham. Vivió en Harán, en Mesopotamia (Gn. 24:10, 15; 28:5, 10; 29:4, 5); era hermano de Rebeca. Labán permitió que su hermana partiera para Canaán para que se desposara con Isaac, cuyos regalos demostraban su riqueza (Gn. 24). Huyendo Jacob de la ira de su hermano Esaú, se refugió en casa de su tío, que era entonces jefe de un clan, padre de muchos hijos (Gn. 30:35; 31:1) y de al menos dos hijas (Gn. 29:16); era propietario de esclavos (Gn. 29:24, 29), de ovejas y de cabras (Gn. 29:9; 31:38). Al cabo de veinte años de estancia con Labán, con cuyas dos hijas se había casado, Jacob huyó con su familia y sus rebaños. Labán, celoso de su yerno, lo alcanzó en Galaad, pero no pudo hacerle ningún mal debido a la intervención divina. Labán y Jacob concluyeron una alianza, y después se separaron para siempre (Gn. 29-31). Labán unía al culto de Jehová prácticas idolátricas (Gn. 31:53; 24:50; 30:27; 31:30; cfr. 35:4) y la adivinación (Gn. 30:27).

(b) Lugar no identificado en la península de Sinaí (Dt. 1:1). Algunos exegetas lo identifican con Libna (Dt. 33:20).

 LABIOS

vet,

Los labios son mencionados frecuentemente en la Escritura. Son un hilo de escarlata sobre el rostro de la amada (Cnt. 4:3), destilan la miel untuosa de la palabra (Cnt. 4:11), designan incluso, a veces, la palabra naciente (Jb. 16:5). A diferencia de la lengua, órgano activo que sirve para hablar, los labios y la boca esperan que se los abra para expresar el fondo del corazón.

Es frecuente encontrar que los labios están al servicio del corazón, bueno o malo (Pr. 10:32; 17:15; 24:2).

Los labios revelan las cualidades del corazón así:

la gracia del rey ideal (Sal. 45:3),

el reclamo engañoso de la extranjera (Pr. 5:3; 7:21).

En el pecador se ponen al servicio de la doblez, con su cortejo de artimaña y calumnia (Pr. 4:24; 12:22; Sal. 120:2).

Los labios pueden ocultar tras un rostro placentero la maldad íntima: «Barniz sobre vasija de barro son los labios lisonjeros con corazón malvado» (Pr. 26:23).

Los labios pueden llegar hasta expresar una doblez que afecte el diálogo con el mismo Dios: «Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí» (Mt. 15:8; Is. 29:31).

También se nos habla, por oposición, de aquel cuyos labios son siempre sinceros y justos (Sal. 17:1; Pr. 10:18-21; 23:15) Pero para poder guardar los labios así de toda palabra embustera o lisonjera (Sal. 34:14; 1 P. 3:10) será necesario que Dios mismo los instruya (Pr. 22:17), es preciso que estén colgados de los labios de Dios con la obediencia y la fidelidad (Sal. 17:4; Jb. 23:12). «Pon, Señor, guarda a mi boca y vela a la puerta de mis labios» (Sal. 141:3).

«Señor, abre mis labios.» Así pide el salmista al Señor la gracia de la sencillez para iniciar el diálogo. Frente a Dios el hombre sabe que sus labios están inclinados a la doblez y a la mentira (Is. 6:5). La alabanza auténtica debe venir de labios purificados (Sal. 63:4-6; Os. 14:3; Jb. 11:5; Is. 6:6) por el fuego del amor y del perdón divinos. Toda la alabanza que nosotros dirigimos al Padre es fruto de los labios que alaban a Jesucristo, es decir, es fruto de labios que confiesan Su nombre (He. 13:15). Así pues, con la certeza de ser escuchado, cada creyente debe tener en sus labios esta oración: «Señor, abre mis labios, y mi boca anunciará tu alabanza» (Sal. 51:15).

 LABRADOR. Véase AGRICULTURA.

 LADRILLO

tip, UTEN

ver, EGIPTO, FARAÓN

vet,

Masa de arcilla amasada en agua, rectangular, endurecida por cocción en un horno (Gn. 11:3) o por secado al sol (Herodoto 2:136). Si la arcilla se mezclaba con paja, los ladrillos se debían dejar secar al sol (Éx. 5:7).

En Mesopotamia, el ladrillo era el principal material de construcción. La piedra era un material no disponible localmente, y se tenía que hacer traer de muy lejos. Sólo era empleada para reforzar los suelos, las puertas, y para ornamentar los palacios en frisos y estatuas. En Babilonia, los ladrillos eran frecuentemente cocidos, en tanto que en Nínive, lo mismo que en Egipto, eran secados al sol. En este último país, la fabricación de ladrillos, considerada como penosa y malsana, era dejada a los esclavos; los hebreos tuvieron esta tarea durante su esclavitud en Egipto (Éx. 1:14; Éx. 5). En la tumba de Rekhmire, gran visir de Tutmose III, se ven esclavos semitas ocupados en este trabajo. Ramsés II (alrededor del año 1290 a.C. en la cronología comúnmente aceptada, 793-726 a.C. en la cronología revisada; véanse EGIPTO y FARAÓN, Bibliografía, Courville, etc.) reconstruyó la ciudad de Zoan-Avaris (la Ramesés de Éx. 1:11), y los ladrillos están marcados con su nombre. Los israelitas aprendieron en Egipto la manera de hacer los ladrillos, y conservaron casi exactamente los mismos métodos.

En muchos lugares del Oriente Medio se siguen fabricando los ladrillos mezclando la arcilla con paja y amasando en agua. Después de dar la forma de ladrillo mediante moldes, se dejan secar al sol.

 LADRÓN

tip, ESCA COST

vet,

Era un término que se aplicaba en tiempos bíblicos a los salteadores de caminos, y así lo vemos en varios pasajes del Nuevo Testamento: Mt. 21:13; 26:55; 27:38, 44; Mr. 11:17; 14:48; 15:27; Lc. 10:30, 36; 19:46; 22:52; 23:39-43. El ladrón arrepentido manifestó una fe tan extraordinaria como su arrepentimiento, reconociendo a Cristo, aun en la cruz, como al Rey divino, como al Salvador del hombre. El acto de tornarse a Cristo, tal vez después de befarlo como el otro ladrón, parece haber sido repentino y haber sido causado por la resignación sobrenatural con que el Redentor sufría, por lo divino de sus miradas y de sus palabras y por las señales y circunstancias extraordinarias de aquel momento supremo.

Los ladrones eran crucificados por los romanos. Dos de ellos fueron crucificados con Jesús (Lc. 23:39-42). Cristo hubo de sufrir esta muerte afrentosa, y su identificación con el género humano y con los pecadores llegó hasta en el suplicio que sufrió.

La figura del ladrón que entra de manera sorpresiva e intempestuosa se usa para la Segunda Venida de Cristo, que se presentará sin anunciar su llegada (Mt. 24:43). De repente llegará el día del Señor (1 Ts. 5:2-4; 2 P. 3:10; Ap. 3:3; 16:15), como el ladrón en medio de la noche.

 LAGAR

tip, TIPO CONS

vet,

En el lagar las uvas se pisaban. Las uvas se colocaban en el lagar, que era un receptáculo del que salía un tubo que llevaba el jugo de las uvas aplastadas a otro receptáculo que estaba al lado. En las excavaciones se han hallado lugares que evidentemente se usaban con estos propósitos: se hallan excavadas en la roca con un canal poco hondo por el que fluía el jugo (Jue. 6:11; Neh. 13:15; Jb. 24:11; Is. 5:2; 63:2; Mr. 12:1; etc.). En Egipto, las uvas se prensaban dentro de una bolsa que era apretada por torsión.

Simbólicamente, se usa el lagar como figura de la ejecución de los juicios de Dios; las personas, como uvas, son puestas en el lagar, y allí aplastadas: «y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios» (alrededor de la extensión de Palestina) (Ap. 14:19, 20; 19:15).

 LAGARTIJA, LAGARTO

tip, FAUN LEYE REPT

vet,

Reptil de sangre fría, de mucha semejanza con la serpiente, pero que tiene cuatro patas. Hay en Siria un gran número de reptiles que varían en gran manera en tamaño, apariencia y lugar de habitación; algunos son anfibios, y otros viven en las rocas del desierto o entre ruinas antiguas.

Los lagartos fueron declarados inmundos por la ley levítica (Lv. 11:30), lo mismo que otras especies, como los caracoles y las ranas (Lv. 11:29).

 LAKIS. Véase LAQUIS.

 LAMEC

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

(a) Hijo de Metusael, de la descendencia de Caín. Una de sus esposas le dio Tubal-Caín, que inventó instrumentos de bronce y de hierro (Gn. 4:18-24). El discurso de Lamec a sus esposas puede ser interpretado de diversas maneras, pero la mayor parte de los comentaristas ven en ello una bravata de un hombre violento.

(b) Patriarca antediluviano, descendiente de Set a través de Matusalén, y padre de Noé. Lamec temía a Jehová y creyó en sus promesas (Gn. 5:25, 28-31).

 LAMENTACIÓN

vet,

Queja como la elegía de David por la muerte de Saúl y de Jonatán (2 S. 1:17-27).

 LAMENTACIONES (Libro)

tip, LIBR CRIT LIAT

vet,

Figura entre Jeremías y Ezequiel en las Biblias españolas; en el canon hebreo se halla entre los hagiógrafos (escritos sagrados) entre Rut y Eclesiastés. Los capítulos 1, 2, 4 y 5 de Lamentaciones tienen 22 versículos cada uno, en tanto que el capitulo 3 tiene tres veces este número, o 66. En los capítulos 1, 2 y 4 cada versículo comienza sucesivamente por cada una de las veintidós letras del alfabeto hebreo. En el capítulo 3, los tres primeros versículos comienzan por la alef; los tres siguientes por la bet, y así sucesivamente. El capitulo 5 no presenta forma acróstica.

(a) Tema.

Tema de las cinco elegías: la toma y destrucción de Jerusalén, los sufrimientos de todo tipo que soportaron los defensores. El poeta canta la justicia de Jehová, y se lamenta de las iniquidades de la nación, por cuanto la catástrofe tiene por causa los pecados del pueblo, de los falsos profetas y de los sacerdotes. La personificación de la nación gimiendo por su suerte trágica, figura en numerosos pasajes (Lm. 1:9, 11-22; 2:18-22); el profeta, representante de la colectividad, habla en primera persona (Lm. 2:11; 3:1-51; y asimismo vv 52-66). Llama a los suyos al arrepentimiento; en medio de la peor de las tragedias, quiere esperar en Jehová a pesar de todo (Lm. 3:21-33). El patético clamor final «porque nos has desechado; te has airado contra nosotros en gran manera» (Lm. 5:22), recibe una respuesta consoladora a través de toda la Sagrada Escritura, mediante la venida y el triunfo del Mesías, el libertador de Israel.

(b) Autor.

Este libro, anónimo en el canon judío, es solamente designado por su primera palabra: «Cómo.» La LXX atribuye Lamentaciones a Jeremías, opinión seguida en la Vulgata, los Targumes, el Talmud, y la tradición en general. La crítica moderna no considera a Jeremías como el autor de Lamentaciones, aunque las sitúa entre el año 586 a.C. (la destrucción de Jerusalén) y el 538 (el retorno del Exilio). Este reconocimiento de su redacción en la época de Jeremías, junto con el rechazo a admitir a Jeremías como autor, es algo inexplicable. Los argumentos de la crítica carecen de probabilidad, y conducen a una confusión total en cuanto a la identidad del verdadero autor. Bien al contrario, por todo el libro, la situación histórica, el testimonio de un testigo ocular, así como el estilo y el vocabulario, todo ello postula la plena paternidad de Jeremías. Parece que compuso las Lamentaciones sobre las ruinas humeantes de Jerusalén, hacia el año 585 a.C.

 

Bibliografía:

Jensen, I. J.: «Jeremías y Lamentaciones» (Pub. Portavoz Evangélico, Barcelona, 1979);

Price, R.: «Lamentaciones», en Comentario Bíblico del Antiguo Testamento (Pub. Portavoz Evangélico, en preparación; hay edición en inglés, Moody Press, Chicago, 1962).

 LÁMPARA

tip, TIPO UTEN

vet,

La Biblia menciona frecuentemente la utilización de las lámparas, tanto en el culto como en la vida doméstica. Las siete lámparas del candelero de oro, primero en el tabernáculo, después en el Templo, eran asimismo de oro (Éx. 37:23; 1 R. 7:49); el aceite de olivas machacadas alimentaba la llama (Éx. 27:20). Las despabiladeras para cortar las mechas eran asimismo de oro, lo mismo que los platillos (Éx. 25:38). Las lámparas ordinarias, de tierra, tenían a veces tapaderas, ya sea independientes, o bien haciendo parte integral del utensilio. Un orificio, en el centro de la tapadera, permitía la introducción del aceite; en un extremo, otro agujero dejaba pasar una mecha. Nuestra versión Reina-Valera 1960 traduce el vocablo hebreo «nêr» como lámpara, luz de lámpara, linterna (2 S. 21:17; Jer. 25:10; Sof. 1:12). El heb. «lappid» se traduce como teas, antorchas y relámpagos (Jue. 7:16, 20; Is. 62:1; Dn. 10:6; Jue. 15:4; Nah. 2:4; Zac. 12:6; Gn. 15:17; Éx. 20:18). El término gr. se traduce como lámparas y antorchas (Mt. 25:1; Ap. 4:5; Hch. 20:8; Jn. 18:3).

En sentido figurado, la lámpara representa la Palabra de Dios (Sal. 119:105; Pr. 6:23). La antorcha es la imagen de la salvación divina (Is. 62:1; Fil. 2:15, «luminares»). El espíritu del hombre es una «lámpara de Jehová» (Pr. 20:27). Extinguir la lámpara de alguien significa su destrucción (2 S. 21:17; Pr. 13:9). La lámpara simboliza el testimonio de los creyentes que da luz a las almas perdidas en las tinieblas (Jn. 5:35; Mt. 5:15-16; cfr. Ap. 1:12, 20).

 LANA

tip, TIPO LEYE

vet,

El vello de las ovejas y otros animales. El de las ovejas se usaba para hilarlo y tejerlo, y es el que generalmente se conoce como lana.

En el lenguaje figurado de Is. 1:18 la lana blanca representa el estado resultante de la eliminación del pecado del pueblo por parte de Jehová. El pecado, por su parte, se compara con la lana teñida de grana.

La Ley prohibía llevar ropajes hechos de mezcla de lino y lana: se trata de una mezcla antinatural, tipo de la obra contraria del Espíritu y de la carne en el cristiano (Lv. 19:19; Dt. 22:11).

 LANCEROS. Véase LANZA.

 LANGOSTA

tip, FAUN TIPO LEYE ESCA ALIM

vet,

Hay ocho palabras que designan diversas especies o estados de la langosta. Es imposible determinar de una manera exacta los matices indicados por cada una de ellas, y nuestras versiones utilizan según los casos los términos de langosta saltón; en ocasiones se les deja su nombre heb., particularmente el hagab (Lv. 11:22), etc. En todo caso, se deben considerar como sinónimos. Los ortópteros saltadores se reparten en dos subórdenes. El primero incluye los saltamontes y langostas, con antenas largas y delicadas, que por lo general son más largas que el cuerpo; en las hembras el aparato de puesta, u oviscapto, está fuertemente desarrollado en forma de sable («Locusta viridissima»). El otro incluye los grillos, que se distinguen en particular por sus antenas cortas y fuertes («Pachytylus migratorius»).

La langosta pasa por tres estados: la hembra deposita sus huevos en una cavidad cilíndrica del suelo, en abril o mayo. El insecto joven, que sale del huevo en junio, es una larva sin alas. Pasa al estado de ninfa cuando tiene alas rudimentarias, encerradas en vainas. Un mes más tarde viene a ser el insecto perfecto, alado, de una voracidad proverbial. Las devastaciones producidas por las langostas son una plaga digna de figurar entre las de Egipto (la octava, Éx. 10:4). Las dos especies más comunes son la «Aedipoda migratoria» y el «Acridium peregrinum». Se hallan siempre en los desiertos del suroriente, pero de vez en cuando estos insectos se multiplican de manera prodigiosa, invadiendo las zonas habitadas, llevando por todas partes la ruina y la desolación. Los libros poéticos y proféticos de la Biblia abundan en descripciones casi dramáticas de su poder de destrucción y de la incapacidad humana de resistirlos. En todo caso, los orientales se han nutrido de este insecto, clasificado entre los animales limpios (Lv. 11:21-22; cfr. el ejemplo de Juan el Bautista, Mt. 3:4). Ligeramente asadas, las langostas son secadas al sol y saladas a continuación. Se consumen las partes carnosas, después de eliminar las alas y los intestinos.

Jahn (Bibl. Archeol § 23 ss.) da una descripción sobrecogedora de las langostas. Inmensos enjambres de grillos migratorios, que los orientales denominan los ejércitos de Dios, asolan el país. Marchan en orden, como un regimiento. Por la tarde, se abaten sobre la tierra y cubren los campos. Por la mañana, cuando el sol ya está alto, se levantan y, si no han encontrado alimento, vuelan a favor del viento (Pr. 30:27; Nah. 3:16-17). Estas langostas se desplazan en enjambres innumerables y forman frecuentemente una nube de 16 a 18 Km. de largo y de 6 a 8 Km. de ancho, de tanto espesor que el sol no puede pasar a su través; cambian la luz del día en tinieblas nocturnas, y dejan la región visitada sumida en la oscuridad (Jl. 2:2, 10; Éx. 10:15). El ruido de sus alas es ensordecedor (JI. 2:10). Cuando descienden sobre la tierra forman una capa de hasta 40 cm. de espesor; si el aire está frío y húmedo, o si están mojadas por el rocío, se quedan allí hasta que el sol las haya secado y calentado (Nah. 3:17). Nada las detiene. Apagan por su inmensa cantidad los fuegos encendidos para auyentarlas llenan las fosas cavadas para impedirles el camino. Escalan las murallas, entran en las casas por las puertas y ventanas (JI. 2:7-9). Devoran todo el verde, arrancan la corteza de los árboles e incluso quiebran las ramas bajo su peso (Éx. 10:12-19; 11. 1:4-12; 2:2-11).

En el lenguaje de Apocalipsis las langostas son la imagen de una plaga sobrenatural que se anuncia para el fin del tiempo. Estas langostas salen del pozo del abismo, teniendo a Apolión como su caudillo. No tocan las plantas verdes, sino que atormentan a aquellos de los humanos que no tienen el sello de Dios sobre su frente (Ap. 9:1-11).

 LANZA

tip, UTEN EJER

vet,

Esta arma, en heb. «h'nith», se componía de una punta de hierro fijada a un asta (1 S. 13:19; 17:7; Is. 2:4). Cuando el guerrero no empleaba esta especie de jabalina, la plantaba en el suelo (1 S. 18:10, 11; 26:7, 8; 2 S. 2:23; Jn. 19:34). Era un arma arrojadiza con la que también se podía herir directamente cuerpo a cuerpo. Los hebreos se servían asimismo de una especie de lanza llamada «romah» (Jue. 5:8; 1 Cr. 12:8, 24; Neh. 4:13; Jer. 46:4), con la que atravesaban al adversario (Nm. 25:7, 8); ésta no era arrojadiza (1 R. 18:28).

 LAODICEA

tip, CIUD IGLE

sit, a9, 396, 213

vet,

Llamada al principio Dióspolis, ciudad de Zeus. Probablemente agrandada por Antíoco II (261-246 a. C.), que le dio el nombre de su esposa Laodice.

Capital de la Frigia Pacatiana, en Asia Menor, algo al sur de Colosas y de Hierápolis sobre el Licus afluente del Meandro.

En Laodicea se fabricaban tejidos con una lana negra procedente de unos carneros criados en aquellos parajes Había allí un centro médico donde se preparaba el célebre polvo frigio para el tratamiento de la oftalmía. Laodicea albergaba numerosos judíos (Ant. 14:10, 20). Epafras, probable fundador de la iglesia en Laodicea, trabajó en esta ciudad (Col. 4:12, 13). Pablo llevó a cabo un intenso combate espiritual en favor de los de Laodicea (Col. 2:1). Les enviaba sus saludos (Col. 4:15). Los hay que creen que la epístola mencionada en el versículo 16 podría ser una copia de la epístola a los Efesios.

Laodicea es una de las siete iglesias de Asia a las que se dirige el Apocalipsis. Los vivos reproches que se lanzan hacen alusión en particular a la riqueza y a los productos de la ciudad (Ap. 1:11; 3:14-22).

Hacia el año 60 d.C. un seísmo destruyó Laodicea, Colosas y Hierápolis. Los laodiceos reconstruyeron su dudad sin recurrir a la ayuda romana. Sus ruinas se hallan en Eski Hissar, a 88 Km. al este-sureste de Esmirna.

 LAPIDACIÓN. Véase APEDREAMIENTO.

 LAQUIS

tip, CIUD ARQU

ver, HICSOS, AMARNA

sit, a3, 119, 210

vet,

Ciudad fortificada de la llanura de Judá (Jos. 15:33, 39), identificada actualmente con Tell ed-Duweir, a 48 Km. al suroeste de Jerusalén y a 24 Km. al oeste de Hebrón. Fue ocupada por trogloditas en época muy antigua, y después los hicsos elevaron una cerca de tierra que servía de baluarte y de encierro para caballos y carros (véase HICSOS). Se han encontrado restos con inscripciones antiguas.

Josué dio muerte al rey de Laquis (Jos. 10:3-35; 12:11).

Roboam fortificó la ciudad (2 Cr. 11:9);

Amasías, rey de Judá, se refugió en ella, pero fue capturado y muerto (2 R. 14:19; 2 Cr. 25:27).

Senaquerib, rey de Asiria, habiendo asediado Laquis en el año 701 o 700 a.C., envió al Rabsaces a Jerusalén para demandar la rendición de la capital (2 R. 18:14, 17; cfr. 2 R. 19:8 y 2 Cr. 32:9; Is. 36:2; 37:8).

Laquis, que había enseñado a pecar a Judá (Mi. 1:13), fue asediada por Nabucodonosor al igual que otras ciudades fortificadas de Judá (Jer. 34:7).

Las excavaciones arqueológicas indican que al principio del siglo VI a.C. Nabucodonosor atacó Laquis en dos ocasiones (en el año 598 y el 587 a.C.), destruyéndola e incendiándola.

La ciudad no fue nunca reedificada de nuevo de una manera total, si bien volvió a ser habitada después del retorno del cautiverio en Babilonia. Las dos destrucciones de Laquis se relacionan probablemente con los asedios de Jerusalén (2 R. 24:10; 25:1 ss.; Neh. 11:30).

Laquis tenía una gran importancia estratégica; es mencionada en las cartas de Tell el-Amarna (véase AMARNA). A partir de 1933 se han llevado a cabo activas excavaciones, que han dado resultados notables. El descubrimiento de mayor importancia es el de las «cartas de Laquis», que se sitúan entre los dos asedios de Nabucodonosor. Se trata de documentos epigráficos sobre cerámica: 18 de ellos se hallaron en 1935, y otros tres en 1938 (cfr. W. F. Albright, Bull. Am. Schs. 70, 1938, PP. 11-17; 80, 1940, PP. 11-13; 82, p. 24; véase también el artículo «Lachish and Azekah...» en Biblical Archaeology Review, nov.-dic. 1982, vol. 8, nº 6).

 LASA

tip, CIUD

vet,

Ciudad que marcaba el límite del país de Canaán. Es probable que se hallase al este del mar Muerto (Gn. 10:19).

 LASEA

tip, PUEM

sit, a9, 321, 291

vet,

Puerto de Creta, a unos 8 Km. al este de Buenos Puertos, y por delante del cual pasó la nave que llevaba a Pablo a Roma (Hch. 27:8).

 LATÍN

tip, ABEC

vet,

Lengua de los romanos, que ejercían la autoridad suprema en Palestina desde el siglo I a.C. El latín no fue admitido por los judíos como lengua franca, y sólo admitieron unas pocas palabras de esta lengua. Pretorio y centurión figuran en caracteres gr. en Mr. 15:16, 39, 45. Siendo el latín la lengua de las autoridades romanas, el escrito fijado a la cruz de Cristo estaba escrito en latín además de en griego y hebreo.

 LAVAMIENTO

tip, LEYE

ver, BAÑO

sit,

vet,

Una demanda de frecuente aplicación literal bajo la ley, en el NT viene a ser un término que por lo general tiene un sentido y aplicación moral. Se puede llegar a importantes enseñanzas en base al examen de los diferentes significados de los términos gr. utilizados para «lavamiento» en Jn. 13. El término utilizado en el versículo 10 es «louõ», «limpiar, lavar totalmente». Uno que ha sido limpiado en este sentido nunca necesita volverse a limpiar de esta manera; como el Señor dice, «está limpio del todo», aunque, a fin de tener parte con Cristo, necesita, debido a la contaminación adquirida en el camino, que sus pies sean lavados (donde el término es «niptõ», Jn. 13:5-14), acción ésta aplicada sólo a partes del cuerpo. Esta misma diferencia queda tipificada en la purificación de Aarón y sus hijos. Después de ser consagrados fueron lavados una vez por Moisés, pero desde entonces se demandaba continuamente que, cuando llevaran a cabo su servicio, lavaran solamente sus manos y pies en la fuente (Éx. 40:12, 30-32). (Véase BAÑO.)

 LAVAMIENTO DE LA REGENERACIÓN

tip, DOCT

ver, BAÑO

vet,

Este término aparece solamente en Tit. 3:5. «Regeneración» no se usa en las Escrituras en el sentido ritualista que se le da en ciertos sectores de la cristiandad, como puede colegirse del único otro pasaje en que aparece (Mt. 19:28), donde evidentemente se refiere a un orden aún futuro de cosas. Así, en Tito se dice que el creyente es salvado por el lavamiento en relación con el nuevo orden de cosas introducido por la obra de Cristo, e indicado por el bautismo y la renovación en el Espíritu Santo.

Las palabras que hablan de la salvación «por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo» son evidencia de que hay un escape y liberación presentes del mundo y del curso que éste sigue, y una introducción en aquellas cosas que caracterizan el mundo venidero, del que el Espíritu Santo es ahora el revelador y el poder, así como Israel escapó de Egipto y su oprobio a través del mar Rojo, y anticipó Canaán en su cántico de alabanza.

 LÁZARO

tip, BIOG HOMB HONT

ver, SEOL

vet,

(del heb. «'El'azar»: «Dios ha socorrido»).

Habitante de Betania, hermano de Marta y de María. Muy amado por sus hermanas y por Jesús, Lázaro tuvo el gran honor de ser resucitado. Sus hermanas habían pasado aviso a Jesús, que estaba a la sazón allende del Jordán, que el hermano de ellas estaba gravemente enfermo; el Maestro no actuó de manera inmediata. Dos días más tarde, Lázaro moría, y Jesús se ponía en camino hacia Betania, donde Marta fue a su encuentro. Declarándose a sí mismo la resurrección y la vida, el Señor apeló a la fe de Marta. Acompañado de las dos hermanas y de sus amigos, se dirigió a la gruta que servía de sepulcro, según la costumbre de los judíos. Jesús ordenó que quitaran la piedra que cerraba la entrada y dirigió una acción de gracias a Dios, para mostrar a los asistentes que su Padre lo había enviado a llevar a cabo aquel milagro. Después clamó en alta voz: «¡Lázaro, ven fuera!» Y el que había estado muerto salió (Jn. 14:1-44). La grandeza de este milagro fue aún mayor para los judíos, pues según su concepción el alma de los difuntos quedaba cerca del cuerpo hasta el tercer día. Lázaro fue resucitado en el cuarto día de su muerte, lo que haría que incluso los más cerriles de entre los espectadores quedaran conscientes de la realidad y del origen del poder de Jesucristo. Este milagro desencadenó el entusiasmo hasta la misma Jerusalén, pero sirvió también para que los miembros del sanedrín se decidieran de una manera irrevocable por Su muerte, a quien el pueblo quería proclamar rey. El sanedrín no deseaba este reino espiritual, y además temía una sublevación contra los romanos, a quienes debían las principales autoridades judías los puestos que ostentaban. Los jefes de la nación estimaron preferible suprimir a Jesús, culpable o no, para salvar la nación (Jn. 11:45-53; 12:9-19). Lázaro asistió en Betania a la cena que Simón el leproso dio en honor de Jesús, seis días antes de la Pascua (Jn. 12:1, 2). Los judíos, fuera de sí al ver que aquel hecho había servido para aumentar la popularidad de Jesús, urdieron asimismo la muerte de Lázaro; indudablemente escapó al atentado, y murió de muerte natural. Sin embargo, se ignora su vida posterior.

 LÁZARO (HISTORIA DEL RICO Y)

ver, SEOL

vet,

Generalmente mencionada como parábola, es una narración de Jesús registrada en el evangelio de Lucas (Lc. 16), y es en realidad una historia seguramente acontecida en el mundo real. No queda en un marco inconcreto, sino que se da el nombre propio de uno de los personajes. El perdido queda en el anonimato, quizás indicando el absoluto olvido, la ausencia de posteridad para los que sufren la terrible suerte de la condenación eterna.

Lázaro estaba a la puerta del rico, esperando poder alimentarse de sus sobras; los perros lamían las úlceras del mendigo. Jesús no hace comentario alguno sobre su carácter ni sobre el del rico. Los dos murieron: los ángeles llevaron a Lázaro al seno de Abraham, en tanto que el rico se encontró en un lugar de tormento. El hecho de haber sido rico no es en absoluto lo que determinó la suerte final de estos dos hombres. El rico parece haber vivido en la más total imprevisión espiritual, en el materialismo y en un total egoísmo. Sus hermanos, como indudablemente sucedió con él mismo, no se tomaban en serio ni a Moisés ni a los profetas, y no se iban a arrepentir (Lc. 16:27-31). En todo caso, es evidente que tanto el destino último del rico como del pobre fue consecuencia de sus actitudes morales y espirituales. Jesús enseña también de una manera solemne que la suerte del hombre queda fijada definitivamente en el instante de su muerte. (Véase SEOL, RICO Y LÁZARO).

 LAZO

tip, TIPO

vet,

Los lazos y trampas se ponían en el suelo para atrapar aves, animales, e incluso personas (Jb. 18:9; Am. 3:5).

Los términos «Mõkêsh» y «pah» se traducen generalmente como «lazo».

En el NT se usa siempre de forma metafórica, refiriéndose a la ruina de aquellos que caen en una trampa; en dos ocasiones se refiere al «lazo del diablo» (1 Ti. 3:7; 2 Ti. 2:26).

 LEA

tip, BIOG MUJE MUAT

vet,

= «fatigada».

Hija mayor de Labán; no era tan bella como Raquel, su hermana menor, y tenía «los ojos delicados». Lea fue dada a Jacob en matrimonio, en lugar de Raquel, por la que Jacob había servido siete años. La razón de Labán era que en su medio social no podía darse la menor en matrimonio antes que la mayor.

Lea dio los siguientes hijos a Jacob: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón y también Dina, la hermana (Gn. 29:16-35; 30:17-21).

A su muerte fue sepultada en la cueva de Macpela (Gn. 49:31), el sepulcro también de Sara, Abraham, Isaac y Rebeca, y posteriormente de Jacob (Gn. 23:19; 25:9-10; 35:9; 50:13).

 LEBEO. Véase TADEO.

 LECHE

tip, ALIM TIPO

ver, MIEL

vet,

Alimento de suma importancia en Oriente. En la actualidad se sigue consumiendo, como en el pasado:

la leche de vaca y de oveja (Dt. 32:14),

de cabra (Pr. 27:27),

de camella (Gn. 32:15).

Esta última es excelente y alimenticia, aunque falta de azúcar. Se tomaba la leche agria o natural, y se transformaba también a queso (Dt. 32:14; Jue. 5:25; 2 S. 17:29). Se conservaba en odres y se servía en tazones (Jue. 4:19; 5:25).

En el NT la leche se usa casi exclusivamente como una imagen de la Palabra de Dios en sus enseñanzas básicas para los cristianos recientes, en tanto que usa la de «vianda» para aquellas verdades que enseña a los más maduros (1 Co. 3:2; He. 5:12, 13; 1 P. 2:2).

 LECHUZA

tip, FAUN LEYE AVES

ver, FAUNA DE LA BIBLIA

vet,

Aparece en la versión Reina-Valera en Lv. 11:16; Dt. 14:15; Is. 34:11, 14. La traducción de los términos hebreos originales no es uniforme. Era considerada como impura. (Véase FAUNA DE LA BIBLIA.)

 LEGIÓN

tip, EJER

vet,

Cuerpo principal del ejército romano (Guerras 3:4, 2). Al principio, la legión estaba compuesta por 3.000 infantes y por jinetes. Desde el año 100 a.C. hasta la caída del imperio, contaba entre 5.000 y 6.200 soldados. En esta época la legión estaba compuesta de 10 cohortes, y cada una de ellas estaba formada por tres manípulos; cada manípulo estaba formado por dos centurias (cfr. Mt. 27:27). Estaban mandadas por tribunos y centuriones (Guerras 3:5, 3; Hch. 21:31, 32; 23:23). Bajo el imperio había seis tribunos y sesenta centuriones por legión.

El término legión es, en ocasiones, un término que designa un elevado número (Mt. 25:53; Mr. 5:9). Las enseñas de la legión representaban primitivamente al águila y otros cuatro animales. A partir del año 104 a.C. quedó solamente el águila (Plinio, Hist. Nat. 10:4). El primer centurión era su portador. El emblema, por lo general, llevaba además una pequeña imagen del emperador. Poncio Pilato introdujo estas imágenes en Jerusalén, provocando con ello una sublevación de los judíos (Ant. 18:3, 1; Guerras 2:9, 2). El águila era la enseña de la legión como un todo, pero las cohortes y las centurias tenían cada una su propia enseña, más pequeña y de forma variada.

 LEGUMBRES

tip, ALIM FLOR

vet,

Plantas leguminosas, o sus granos, sobre todo los guisantes y las habas, alimentos muy nutritivos que solicitaron Daniel y sus compañeros (Dn. 1:12, 16).

 LEHI

tip, LUGA

vet,

= «quijada».

Altura del país de Judá (Jue. 15:9, 11, 13). Los filisteos la ocuparon para apoderarse de Sansón. El nombre de Lehi proviene de los escarpados y dentados acantilados, que se asemejan a una quijada, o de la hazaña de Sansón con la quijada de asno. En todo caso, el lugar en el que Sansón batió a los filisteos, y donde echó la quijada que le había servido de arma, fue llamado Ramat-lehi, «colina de la quijada» (Jue. 15:17).

 LEJÍA

tip, ELEM

vet,

(heb. «nether»).

Sería mejor traducir como «natrón», un carbonato de sosa obtenido de la naturaleza y del que se servían los antiguos (Pr. 25:20, traducido aquí como «jabón» en RVR).

El carbonato de sosa se hallaba en Asia Menor, en Siria, y sobre todo en un valle de lagos con depósitos alcalinos en el Bajo Egipto, el Wadi eI-Natroun, a unos 100 Km. al oeste de El Cairo.

Servía para el embalsamamiento de las momias egipcias.

 LEMUEL

tip, BIOG HOMB HOAT

ver, PROVERBIOS

vet,

= «consagrado a Dios».

Autor de Pr. 31, capítulo en el que recuerda las instrucciones de su madre. Acerca de su identidad, los hay que en lugar de traducir el vocablo que sigue a «rey Lemuel» como «la profecía», lo dejarían como nombre propio, leyendo Lemuel rey de Massa, identificándolo como rey del reino de Massa (Gn. 25:14), hijo de Ismael, y supuestamente cabeza de una tribu o jeque de un territorio. Sin embargo, se usa el mismo término, «la profecía», «massã'», acerca de las palabras de Agur hijo de Jaqué (Gn. 30:1), lo que milita en contra de esta postura. Otros toman la postura de que Lemuel es un título dado a Salomón, a quien se atribuye entonces la paternidad de Pr. 30 y 31. (Véase PROVERBIOS.)

 LENGUAJE

tip, ABEC TIPO

ver, BABEL

vet,

(a) LENGUAJE FIGURADO.

En la Biblia, como en el lenguaje ordinario, se usan metáforas y figuras de lenguaje para expresar conceptos abstractos que escapan a los sentidos. Un ejemplo en el lenguaje ordinario es cuando hablamos de «sentimientos elevados» o de «pensamientos bajos». Estas expresiones posicionales tomadas del mundo de lo físico sirven para calificar algo que no tiene posiciones, pero con lo que expresamos sus cualidades de una manera comprensible. Es de señalar que estos usos del lenguaje son para clarificar y no para oscurecer. Son numerosas las figuras de lenguaje usadas en la Biblia, procedentes de la vida diaria y de la naturaleza. El Señor usó intensamente el lenguaje figurado en sus parábolas. Pablo también lo usa en diversas ocasiones, como en el famoso pasaje de la armadura cristiana (Ef. 6:11-17). En el Sermón del Monte, el Señor Jesús, usa una serie de vívidas imágenes de lenguaje figurado: «hambre y sed de justicia»; «limpio corazón»; «sois la sal de la tierra»; «sois la luz del mundo», etc. (Mt. 5).

(b) LENGUAJE

Lengua en sentido propio (Éx. 11:7; Stg. 3:6; Jb. 29:10, etc.). La lengua es asimismo un modo de expresión, el lenguaje (Gn. 10:5; Hch. 2:8). Durante mucho tiempo después del Diluvio, los descendientes de Noé hablaban todos en el mismo lenguaje (Gn. 11:1). El juicio que cayó sobre los hombres en Babel llevó a la confusión de su lenguaje y a su dispersión sobre toda la tierra (vv. 2-9). (Véase BABEL.) Los descendientes de Noé empezaron a hablar distintas lenguas y dialectos. Los pueblos surgidos de Jafet dieron origen al grupo de lenguas indoeuropeas (Gn. 10:25), que entre otras comprenden: el sánscrito, el pracrit, y las lenguas neohindúes; los lenguajes de Irán; el griego antiguo y sus derivados modernos; las lenguas itálicas y románicas, celtas, germánicas, leto-eslávicas; armenio, albanés. Los semitas iniciaron los distintos dialectos semíticos (vv. 21-31), entre otros el acádico, incluyendo el babilonio y asirio, el arameo (v. 22), el hebreo, el etiópico (véase SEMITA). Los descendientes de Cam dieron origen a todo el grupo de lenguas camitas. (Véase Bibliografía en BABEL, especialmente el trabajo de A. C. Custance.)

 LENGUAS (Don de)

tip, ABEC DONE DOCT

ver, LENGUAJE, ESPÍRITU SANTO, CARISMAS

vet,

Durante la fiesta de Pentecostés que siguió a la última pascua de Jesús, los discípulos recibieron un peculiar don. Estaban reunidos en un aposento alto, ocupados en la oración. De repente vino del cielo un sonido parecido al de un viento impetuoso. Lenguas análogas a llamas se posaron sobre cada uno de ellos; fueron llenos del Espíritu y recibieron la facultad de expresarse «en otras lenguas» (Hch. 2:1-4). Así es como nació la Iglesia, destinada a ser la Esposa de Cristo, y su testigo aquí en la tierra mediante el anuncio del Evangelio.

La cuestión del don de las lenguas ha provocado una fuerte controversia en el seno de la cristiandad moderna, donde se mantienen dos posturas opuestas:

(A) la que afirma que este don sigue dándose en la actualidad, y

(B) la que mantiene que este don cumplió su misión como testimonio ante la nación judía hasta su destrucción en el año 70 d.C.

Un repaso detenido de todos los argumentos en pro y en contra no puede darse en un artículo de extensión limitada, por lo que remitimos al lector interesado en este tema a la bibliografía al final de este artículo. Sin embargo, se deben hacer unas ciertas precisiones. En la época apostólica, el don de lenguas y su interpretación ya fueron colocados en último lugar (1 Co. 12:10, 30). La postura que afirma que la manifestación del don de lenguas es el resultado «necesario» del bautismo del Espíritu halla su refutación en 1 Co. 12:28-30. Por otra parte, el don de lenguas tuvo usos muy específicos como evidencia a los creyentes del judaísmo de la entrada en la Iglesia de:

(A) los gentiles (Hch. 10:45-48);

(B) el residuo de los discípulos de Juan (Hch. 19:1-6);

por otra parte, parece que esto fue así en el caso del grupo de samaritanos (Hch. 8:14-18). En todo caso, es de señalar también que se aprecia en los mismos escritos apostólicos un descenso brusco de la actividad de los dones milagrosos hacia el final de la época apostólica, y que en He. 2:3-4 se recuerda a los creyentes hebreos que la palabra anunciada por el Señor «fue confirmada... con señales y prodigios y repartimientos del Espíritu Santo», colocando esta actividad especial de confirmación sobrenatural en el pasado. (Véanse ESPÍRITU SANTO, CARISMAS.)

 

Bibliografía:

Baxter, R. E.: «Gifts of the Spirit» (Kregel Pub. Grand Rapids Michigan 1983);

Danyans, E.: «Misterios bíblicos al descubierto», esp. PP. 67-92 (Clíe, Terrassa, 1976);

Morgan, G. C.: «El Espíritu de Dios» (Clíe, Terrassa, 1984);

Palmer, E. F.: «El Espíritu Santo» (El Estandarte de la Verdad, Edimburgo s/f)

 LENTEJA

tip, ALIM FLOR

vet,

Planta leguminosa («Ervum lens»); este grano se hervía en un potaje (Gn. 25:29, 34); en períodos de penuria se hacía pan con ellas (Ez. 4:9). La lenteja (heb. «'dashim») es una papilionácea. Sus hojas son compuestas, con cinco a seis pares de hojillas. Tiene flores blancas, con rayas de color violeta.

Esaú vendió su primogenitura por un plato de potaje de lentejas (Gn. 25:30-34), de cuyo color rojo viene su nombre Edom.

Cuando David y sus seguidores se hallaban haciendo frente a la rebelión de Absalón, las lentejas formaban parte de las provisiones que les fueron dadas por sus partidarios (2 S. 17:28). Sama, un valiente de David, defendió un terreno de lentejas frente a los filisteos (2 S. 23:11).

Crece silvestre en Moab y es cultivada en Palestina.

 LEÓN

tip, FAUN CUAD

vet,

El «Felis leo» de los naturalistas.

Esta fiera está esparcida por África, y en algunas partes de Asia meridional, hasta la provincia india de Gujarat. Existía en Grecia, pero ya no se encuentra más por allí ni en el resto de Europa.

En épocas bíblicas, el león no era infrecuente en Palestina. Los israelitas los designaban con seis términos diferentes, que se correspondían con diferentes estados o con diferentes periodos de crecimiento.

Los términos corrientes, «'aryeh» y «'ari» aparecen 80 veces en el AT. Se menciona:

la fuerza del león (2 S. 17:10; Pr. 30:30);

su valor (2 S. 17:10; Pr. 28:1);

sus dientes y muelas (Jl. 1:6);

su hábito de agazaparse antes de atacar (Gn. 49:9);

las víctimas que provoca entre los corderos, los terneros y otros animales (1 S. 17:34; Is. 11:6, 7) o entre los seres humanos (1 R. 13:24; Jer. 2:30);

su rugido (Jb. 4:10; Pr. 20:2; 1 P. 5:8).

Se le representa al acecho:

en la espesura (Jer. 4:7),

en las selvas (Jer. 5:6) o

en otros parajes (Jer. 25:38).

Infestaba especialmente la espesura de las riberas del Jordán (Jer. 49:19).

Los seres vivientes de la visión de Ezequiel tenían todos un rostro de león a la derecha (Ez. 1:10; cfr. Ez. 10:14). El primero de los seres vivientes que vio Juan se parecía a un león (Ap. 4:7). Nuestro Señor Jesús recibe el nombre de «León de la tribu de Judá», al que está unido el símbolo de la realeza, por cuanto el cetro fue asignado a Judá (Gn. 49:9, 10; Ap. 5:5). Satanás tiene también su reino y recibe el nombre de «fuerte» (Mt. 12:26), y es comparado con el «león» que busca a quien pueda devorar, rampante y rugiente (1 P. 5:8).

 LEOPARDO

tip, TIPO FAUN ESCA CUAD

vet,

(heb. «namer», «bestia manchada»; gr. «pardalis»).

Bestia feroz , de pelaje manchado (Jer. 13:23), sumamente ágil (Hab. 1:8); devora los cabritos, situación que cesará en el milenio, cuando «el leopardo con el cabrito se acostará» (Is. 11:6); en ocasiones ataca al hombre (Os. 13:7); su hábitat ordinario es el monte (Cnt. 4:8). Los antiguos, y algunos naturalistas modernos, pensaban que el leopardo («Felis pardus» o «leopardus») proviene del cruce del león y de la pantera; de ahí su nombre, derivado de «leo», león, y «pardus», pantera. En la actualidad se cree que se trata de una variedad de esta última. Tanto el leopardo como la pantera viven en África y en el sur de Asia. El leopardo se halla en Palestina, especialmente al este del Jordán; es evidente que en los tiempos bíblicos se hallaba también al oeste del río. Su piel, magnífica, es muy estimada.

En Dn. 7:6, el leopardo alado representa la ferocidad y velocidad del imperio griego en sus conquistas, acaudillado por Alejandro Magno. El futuro imperio romano es simbólicamente asemejado a un leopardo con pies de oso y boca de león: esto es, como ninguna bestia conocida, sino uniendo simbólicamente las características de los tres poderes anteriores a él (Ap. 13:2).

El leopardo común recibe el nombre de «Leopardus varius».

 LETRAS

tip, ABEC

vet,

Se mencionan en Lc. 23:38. En Gá. 6:11 el apóstol dice: «Mirad en cuán grandes letras os he escrito con mi misma mano», no por la mano de su amanuense.

Los hebreos tienen ciertos poemas acrósticos que comienzan con las letras del alfabeto colocadas en orden. El más considerable de éstos es el Sal. 119, que contiene veintidós estrofas de ocho versos cada una, todas acrósticas; esto es, los primeros ocho comienzan con «alef»; los ocho siguientes con «bet», y así sucesivamente.

 LEVADURA

tip, ALIM LEYE TIPO

vet,

Sustancia usada para fermentar y levantar la masa (Éx. 12:15, 19; 13:7). En épocas bíblicas se usaba para ello un trozo de masa agriada. La levadura estaba prohibida en las ofrendas que debían ser consumidas sobre el altar; aquellas de las que se participaba podían tenerla (Éx. 7:13; 23:17).

La levadura, agente de corrupción, es el emblema de las doctrinas perniciosas (Mt. 16:11; Mr. 8:15), de la maldad (1 Co. 5:6-8; Gá. 5:9), de la que nos tenemos que guardar totalmente.

Durante la Pascua, los israelitas no debían ni consumir pan con levadura, ni aun tener levadura en sus casas, bajo pena de ser cortados de su pueblo (Éx. 12:15, 19). La ausencia de levadura simbolizaba la pureza que Dios demanda de sus servidores. Ello era también un recuerdo de su salida de Egipto, por cuanto los israelitas se llevaron la masa sin fermentar. La insipidez de este pan sin levadura les serviría de recordatorio de las aflicciones de Egipto (Éx. 12:34, 39; Dt. 16:3; 1 Co. 5:7, 8).

La parábola de la levadura (Mt. 13:33) ha sido diversamente interpretada. Ciertos comentaristas han creído ver en ella una imagen de la influencia saturadora del Evangelio que, de una manera quizás escondida, penetra en todos los medios y por la tierra entera (cfr. Col. 1:16). Sin embargo, se ha de tener en cuenta que en todos los otros pasajes bíblicos la levadura es consistentemente un símbolo de iniquidad. De la misma manera que la cizaña se mezcla con el trigo hasta la siega (Mt. 13:24-30), así la levadura introducida en la harina produce un fermento de corrupción que irá en aumento hasta la apostasía y el juicio que ha de caer sobre ella (Mt. 24:12; 2 Ts. 2:3). En este sentido es usada por Pablo en 1 Co. 5:6-8 y Gá. 5:9, por lo que es inválida la interpretación optimista. La parábola de la cizaña y la de la levadura muestran diferentes aspectos de la misma realidad: el proceso de corrupción conducente a la apostasía en el seno del testimonio de la Iglesia en la tierra hasta la intervención del Señor en juicio sobre una cristiandad apóstata (cfr. Lc. 18:8; 1 Ti. 4:1; 2 Ti. 3:1-5, etcétera). Así, «hasta que todo fue leudado», en lugar de significar que todo el mundo será ganado para el Evangelio, tiene un significado diametralmente opuesto.

 LEVÍ

tip, BIOG TRIB APOS HOMB HOAT HONT

ver, LEVITAS

vet,

= «unido».

(a) Tercer hijo de Jacob con Lea (Gn. 29:34). Junto con Simeón, el segundo hijo de Lea, mató a Hamor, a Siquem y a los moradores de la ciudad, para vengar el ultraje perpetrado sobre su hermana Dina (Gn. 34:25-31). Sobre su lecho de muerte, Jacob recordó su crimen: «Maldito su furor, que fue fiero... » (Gn. 49:7). Leví tuvo tres hijos: Gersón, Coat y Merari (Gn. 46:11). Leví murió en Egipto a la edad de 137 años (Éx. 6:16). (Véase LEVITAS.)

(b) Dos antepasados de Cristo: uno de ellos hijo de Simeón, y el otro hijo de Melqui (Lc. 3:24, 29, 30).

(c) Otro nombre del apóstol Mateo (cfr. Mt. 9:9-13; Mr. 2:14-17; Lc. 5:27-32).

 LEVIATÁN

tip, FAUN

ver, CREACIÓN, DILUVIO, BEHEMOT

vet,

= «arrollado en espiral».

Nombre empleado en poesía hebrea; muchos expositores lo identifican provisionalmente como cocodrilo, pero es evidente que sus características no coinciden con él (Jb. 41; Sal. 74:14). Si se considera la gran antigüedad de Job, y el hallazgo de huellas humanas junto con las huellas de dinosaurios en el río Paluxy en Texas (véase Bibliografía), así como el modelo cataclísmico de historia de la tierra (véanse CREACIÓN y DILUVIO y las respectivas bibliografías), no hay razón alguna para no aceptar la presencia de un remanente de dinosaurios terrestres (véase BEHEMOT) y marinos, como lo seria el leviatán, que quedaría incluido en Gn. 1 dentro de la categoría de los «grandes monstruos marinos».

Bibliografía:

Morris, J.: «Las huellas del río Paluxy»; y

Beierle, F.: «Un nuevo tipo de evidencia del Paluxy», en Anegado en Agua (Sedin, Apdo. 2002, Sabadell, España).

 LEVIRATO

tip, LEYE COST TIPO

ver, ANCIANO, DIÁCONO, OBISPO

vet,

El levirato (lat. «lege vir», «hermano del marido»). La Ley de Moisés prescribía que la viuda del hermano muerto sin hijos tenía que ser tomada como esposa por el hermano sobreviviente. El primogénito de los hijos de esta nueva unión debía heredar los bienes y el nombre del fallecido (Dt. 25:5-6). El interesado se podía librar de esta obligación, pero en tal caso debía soportar una reprensión pública (Dt. 25:7-10); el deber de casarse podía entonces transmitirse a un pariente más alejado (cfr. Rt. 4:1-10). Con ello se buscaba mantener la integridad de la familia, e impedir la extinción de la raza y del nombre de un hombre muerto prematuramente o privado de descendencia.

 LEVITAS

tip, TRIB SACE LEYE

vet,

Descendientes de Leví hijo de Jacob. Los tres hijos de Leví, Gersón, Coat y Merari fueron cada uno de ellos la cabeza de un clan (Gn. 46:11; Éx. 6:16; Nm. 3:17; 1 Cr. 6:16-48). Moisés y Aarón, levitas, pertenecían a la casa de Amram, de la familia de Coat (Éx. 6:16, 18, 20, 26).

(a) Llamamiento de los levitas.

Los varones de la tribu de Leví tenían que ocuparse del santuario, pero Aarón y sus hijos fueron separados para la función sacerdotal, de carácter hereditario. El cuidado y transporte del precioso tabernáculo y la preparación de todo lo necesario para el servicio sagrado no podían ser encomendados a un solo individuo, ni tan sólo a una familia sola. Eran muchas personas las que debían participar en esta honrosa tarea. En la salida de Egipto, cuando los primogénitos de Egipto fueron muertos en la décima plaga, los hebreos tuvieron que poner la sangre en el dintel de las puertas y en los postes en cada casa, a fin de proteger a los primogénitos de los israelitas. Con ello, vinieron a ser propiedad de Jehová y le fueron así consagrados (Éx. 13:11-16); sin embargo, en lugar de verse al servicio del santuario, los primogénitos de todas las tribus se vieron sustituidos por los levitas. La razón de este cambio es que ellos fueron los únicos de Israel que se dieron decididamente al servicio de Jehová, mostrando su celo por Él, en la ocasión en que el pueblo apóstata se había dado a la adoración del becerro de oro (Éx. 31:26-29; Nm. 3:9, 11-13, 40, 41, 45 ss.; 8:16-18). Había 22.273 primogénitos varones, sin contar los primogénitos de los levitas, cuando se efectuó el censo del Sinaí (Nm. 3:43, 46). Los levitas sumaban 22.000 (Nm. 3:39). Sumando las cifras dadas en los versículos 22, 28, 34, se obtienen 22.300. Se ha suscitado la cuestión de si se ha dado un error en la transcripción o si se trata de 300 primogénitos levitas que, por las causas de incapacidad prescritas en la ley, no pudieron reemplazar a los de las otras tribus. Los 22.000 levitas servían así como sustitutos; en cuanto a los 273 primogénitos que no quedaban cubiertos por el número de los levitas sustitutos, fueron rescatados por un precio de cinco siclos de plata por cabeza (vv. 46-51).

(b) Deberes de los levitas.

Éstos eran el transporte del tabernáculo y de sus materiales al levantar el campamento; montar la tienda, tomar cuidado de todos los utensilios, y ayudar a los sacerdotes en sus diversos trabajos (Nm. 1:50-53; 3:6-9, 25-37; 4:1-33; 1 S. 6:15; 2 S. 15:24). Los descendientes de Aarón, siendo a la vez levitas y sacerdotes, llevan con frecuencia el nombre de levitas (Dt. 33:8-10; Jos. 14:3; 21:1, 4; Mal. 3:3). En tanto que altos dignatarios e hijos de Leví, podían, si lo juzgaban necesario, efectuar los servicios levíticos que quisieran.

(c) Límite de edad.

Los levitas empezaban sus funciones a los 30 años (Nm. 4:3; 1 Cr. 23:3-5), a los 25 años (Nm. 8:24) y más tarde a los 20 años (1 Cr. 23:24, 27). Nm. 4 contiene la definición del servicio de los levitas con treinta años, como la de «ministrar en el servicio y tener cargo de obra en el tabernáculo de reunión..., cada uno según su oficio y según su cargo» (vv. 47, 49). El capítulo entero precisa las tareas. Es plausible que a los 30 años de edad los levitas fueran considerados aptos para todo género de servicio completo con respecto al santuario, y para el transporte solemne del tabernáculo y de su mobiliario. En una fecha posterior, accedían a funciones honoríficas, que exigían sabiduría y discreción (Nm. 4:1-33; 1 Cr. 23:4-5). Pero a los 25 años de edad los levitas ya podían empezar un servicio ordinario, que comportaba diversos deberes ordinarios; nunca se dice que los deberes más honrosos fueran llevados a cabo por levitas de menos de 25 años (Nm. 8:24-26; 1 Cr. 23:25-32). David redujo la edad de acceso a las funciones levíticas más humildes y las fijó en 20 años, edad en la que los otros israelitas eran aptos para el servicio militar (1 Cr. 23:24, 27). En efecto, siendo que el arca estaba en Jerusalén (vv. 25, 26) y estando fijado el servicio del santuario, era bueno que los jóvenes se iniciaran pronto y de manera útil en el cumplimiento de sus deberes levíticos. Desde entonces los levitas accedían legalmente a sus posiciones a los 20 años (2 Cr. 31:17; Esd. 3:8). Se iniciaban como ayudantes de los sacerdotes y de los jefes de los levitas (1 Cr. 23:28-31; cfr. 2 Cr. 29:34; 35:11); pero es probable que no fueran considerados como admisibles a las funciones más elevadas (guardianes de las puertas, miembros de la orquesta sagrada, administradores, jueces) antes de la edad de 30 años (1 Cr. 23:3-5). A los 50 años dejaban las funciones regulares, pero quedaban libres de asistir a sus sucesores en el servicio del santuario (Nm. 8:25, 26).

(d) Vestimentas y residencia de los levitas, y su división en clases.

No les había sido ordenado ningún tipo de vestimenta oficial, pero en las grandes fiestas llevaban un ropaje de lino fino (1 Cr. 15:27; 2 Cr. 5:12). En el siglo I d.C., los levitas asignados al coro sagrado obtuvieron del rey Agripa, con la ratificación del sanedrín, el derecho de llevar las vestimentas de lino regularmente, como los sacerdotes (Ant. 20:9, 6). Los levitas no estaban obligados a dar todo su tiempo al santuario ni a morar continuamente en sus proximidades. Cuando el país de Canaán fue dividido, los levitas no recibieron una parte del territorio como las otras tribus. Consagrados enteramente al servicio del santuario, tenían al mismo Dios como su herencia (Nm. 18:20; Dt. 10:9). Les fueron dadas cuatro ciudades por tribu junto con sus aldeas: 13 para los sacerdotes descendientes de Aarón en los territorios de Judá, Simeón y Benjamín (Jos. 21:4), y 35 ciudades de las tribus del norte y del este (Jos. 21:5-7; Nm. 35:1-8). Para su subsistencia, los levitas recibían los diezmos debidos a Jehová (Lv. 27:30-33; cfr. Nm. 18:21-24), las primicias de las cosechas (Éx. 23:19; Lv. 2:14; 23:17, etc.), los primogénitos de los rebaños (Éx. 13:12 ss.; Lv. 27:26; Nm. 18:15 ss.), así como ciertas porciones de los sacrificios (Nm. 18:26 ss.). La mayor parte del año moraban en sus ciudades respectivas, y subían en fechas determinadas a Jerusalén para ejercer sus funciones. David repartió a los levitas en cuatro clases:

(A) Los que asistían a los sacerdotes en el servicio del santuario.

(B) Los jueces y los escribas.

(C) Los guardas de las puertas.

(D) Los músicos.

Cada una de estas clases, a excepción quizá de la segunda, se subdividía en 24 secciones (familias) que se turnaban en el servicio (1 Cr. 24-26; cfr. 15:16-24; 2 Cr. 19:8-11; 30:16-17; Esd. 6:18; Neh. 13:5). Cuando tuvo lugar el cisma nacional después de la muerte de Salomón, numerosos levitas y sacerdotes que vivían en el territorio de Benjamín abandonaron el reino del norte, dirigiéndose a Judá y Jerusalén (2 Cr. 11:13-15).

 LEVÍTICAS (Ciudades). Para ello, véase la última sección del artículo LEVITAS.

 LEVÍTICO (Libro)

tip, LIBR TIPO CRIT ARQU LIAT

ver, HEBREOS, PENTATEUCO, UGARIT, SUMER, SUMERIOS, HAMMURABI, SACRIFICIOS, JUBILEO LEVITAS, SACERDOTES, EXPIACIÓN

sit,

vet,

Este libro, como su nombre indica, trata de lo tocante a los levitas.

Tercer libro del Pentateuco.

Cuando quedó erigido el tabernáculo y se hubo encargado a los sacerdotes que sirvieran al altar, quedaba por reglamentar el culto. Éste es el tema de las normas dadas en Levítico.

A primera vista, este libro puede parecer enojoso, e incluso superado; sin embargo, está repleto de enseñanzas; es profundamente instructivo y espiritual cuando lo estudiamos a la luz de la Epístola a los Hebreos (véase HEBREOS). Nos enseña, con los tipos y símbolos del AT, cómo el pueblo pecador podía allegarse a un Dios santo y mantener la comunión con Él. Los sacrificios y el sacerdocio eran indispensables para el que se quería allegar a Dios. La comunión con el Señor demandaba la pureza ritual y moral. Si el Éxodo es el libro de la redención, el Levítico lo es de la adoración, de la santificación y del servicio de un pueblo redimido.

(a) Contenido:

(A) Prescripciones tocantes a los sacrificios (Lv. 1:1-7; cfr. Lv. 7:37-38). Éstos son:

(I) el holocausto (Lv. 1; 6:1-6);

(II) la ofrenda de harina (Lv. 2; 6:7-16);

la ofrenda de paz (Lv. 3; 7:11-21, 28-38);

la ofrenda de expiación (Lv. 4; 6:17-23).

(B) Consagración de Aarón y de sus hijos al sacerdocio (Lv. 8-9).

(C) Castigo de Nadab y Abiú, culpables de un pecado de presunción; normas complementarias cuya necesidad se hizo evidente entonces (Lv. 10).

(D) Leyes sobre la pureza tocantes a los alimentos impuros, las enfermedades contagiosas, las funciones naturales (Lv. 11-15); estas leyes datan de la peregrinación en el desierto (Lv. 14:34; cfr. 16:1).

(E) El gran día de la expiación (Lv. 16), ya previsto en Éx. 30:10.

(F) El código de la santidad (Lv. 17-22).

(G) Las fiestas y normas sociales (Lv. 23-25).

(H) Advertencias y prescripciones tocantes a los votos y a los diezmos (Lv. 26-27).

(b) Autor, fecha y redacción.

En cincuenta y seis veces a lo largo de los veintisiete capítulos del texto se atribuye a Moisés la redacción de las palabras que el mismo Dios dirige al pueblo (Lv. 1:1; 4:1; 5:14, 20; 6:1, 12, 17; 7:22, 28, etc.). Así, aparte de dos breves relatos (Lv. 10:1-7; 24:10-14), todo constituye de la manera más directa «Palabra de Jehová» o descripción del culto que Él prescribió a Moisés. A pesar de ello, los críticos rechazan la mosaicidad y autenticidad de Levítico (véase PENTATEUCO). Hacen de este libro un pretendido «código sacerdotal», escrito por P (símbolo de «Priests», sacerdotes en inglés) hacia el año 500 a.C. o algo más tarde después del retomo del exilio babilónico. Los sacerdotes judíos de aquella época, deseosos de darse un lugar principal en Israel, habrían inventado todo este ritual, poniéndolo bajo el nombre de Moisés para hacerlo más fácilmente aceptable. Esta teoría, carente de toda base probatoria, suscita más problemas que los que pretende resolver, y cae bajo el peso de gravísimas objeciones. A pesar de lo que se pueda pretender acerca de la ausencia de la noción de la propiedad literaria entre los antiguos, nombrar cincuenta y seis veces a Moisés como autor de un tal «fraude piadoso» es totalmente opuesto al sentido moral y de la integridad que se daba entre los israelitas. Por otra parte, es un absurdo histórico imaginar que un código de leyes desarrollado tan tarde en la historia habría podido ser aceptado por todos y, aún más increíble, recibido sin ninguna vacilación en aquella época como proveniente de Moisés. Es evidente, según el texto, que las ordenanzas de Levítico fueron dadas en Sinaí (Lv. 1:1; 7:38; 26:46; 27:34), en vida de Moisés y Aarón (Lv. 8:1, etc.), antes de la entrada en Canaán (Lv. 14:34; 25:1), en el desierto (Lv. 16:22), mientras Israel vivía en un campamento (Lv. 4:12; 10:4; 24:10), con un solo santuario reconocido, la tienda de reunión (Lv. 1:3, etc.). Es inconcebible que los sacerdotes de la época de Esdras se tomaran el trabajo de dar todo el color local del desierto al producto de su imaginación 1.000 años más tarde. Ello va en contra de toda la evidencia interna del libro. Se ha pretendido también que el ritual levítico estaba demasiado detallado y formalizado para remontarlo a la época de Moisés. Sin embargo, los descubrimientos arqueológicos del Oriente Medio han demostrado que la codificación de las leyes ha existido mucho antes de lo que pretendían los críticos. Las ceremonias religiosas de las grandes civilizaciones de esta época estaban minuciosamente reglamentadas. Las tabletas de Ras-Samra, que, en base a la cronología revisada (véase UGARIT), datan de la época de los Reyes, mencionan «sacrificios por el pecado» y muestran varios puntos de semejanza con Levítico. Por otra parte, ya en Sumer, en un periodo mucho más remoto, se daba una codificación de todos los aspectos de la vida, y con no menos intensidad del religioso (véanse SUMER, SUMERIOS). También Hammurabi codificó todo un sistema legal en una época temprana (véase HAMMURABI). Asimismo se tiene que mencionar la aceptación del Pentateuco por parte de los samaritanos, que sólo tiene explicación en base a que el Pentateuco fuera genuinamente anterior al exilio y de reconocida antigüedad (véase PENTATEUCO). El descubrimiento, entre los mss. del mar Muerto, de una buena parte de los capítulos 17 a 26 de Levítico constituye también un poderoso argumento adicional contra las tesis de la crítica. No hay razón válida de ningún tipo que induzca a dudar de la mosaicidad del libro ni de su veracidad.

(c) Los sacrificios.

Según la epístola a los Hebreos, el culto levítico era la imagen y la sombra de las cosas celestiales, en tanto que los sacrificios ofrecidos sobre el altar constituían el tipo del gran sacrificio de la cruz (Lv. 8:4; 9:12, 23; 10:1, 11-12). En Lv. 1-7 se presentan los sacrificios en un orden que va de Dios al hombre: El holocausto y la ofrenda de flor de harina consumidos sobre el altar (Lv. 1-2) representan a Cristo totalmente ofrecido a Dios en su vida intachable y en su muerte (Ef. 5:2). El sacrificio de paces ilustra la comunión establecida entre Dios y el hombre sobre esta base. El sacrificio de expiación (por el pecado, Lv. 4-5) enseña que solamente la expiación por la sangre puede permitir al pecador el acceso a tal comunión. (Véase SACRIFICIOS.)

(d) Medidas higiénicas.

Las medidas higiénicas de Lv. 11-15 son notables, tanto por su valor propio como por sus enseñanzas morales. Dios se ocupa del bienestar material y moral del pueblo del AT. La santificación tiene que ir en estrecha correspondencia con la pureza corporal. Es «impuro» todo aquello que es perjudicial para la salud y que conduce a la muerte (tanto en el dominio físico como en el moral). Es de destacar la manera en que se señalan los síntomas de ciertas enfermedades (Lv. 13). Las fuentes de contagio son:

los objetos contaminados (Lv. 11:32, 34; 13:47; etc.),

las personas enfermas, con etapas contagiosas y no contagiosas (Lv. 13:8, 13, 45-46),

los contactos (Lv. 11:24, 26, 32),

alimentos dañinos (Lv. 11:40),

esputos (Lv. 15:8),

los excrementos (Lv. 15:31; Dt. 23:13-14).

La desinfección se llevaba a cabo mediante:

aguas corrientes (Lv. 14-15),

fuego (Lv. 13:52, 55),

la rasuración (Lv. 14:8-9),

la cuarentena (Lv. 14:8, etc.),

el alejamiento (Lv. 14:40-45).

También se enseña claramente la profilaxis (Lv. 13-14). Es evidente que la alimentación jugaba un gran papel en la salud.

Se prohiben:

los animales muertos o enfermos (Lv. 11),

la carne no fresca (Lv. 7:17-18; 19:6-8),

el agua estancada (Lv. 11:34, 36),

la sangre (Lv. 7:26-27).

Es asombroso ver en estas leyes y ordenanzas un ordenamiento escrupulosamente sanitario, precisamente en una época en la que reinaban unas normas totalmente distintas, y la más profunda superstición e ignorancia en las más grandes civilizaciones vecinas. Moisés habla como si conociera los más recientes descubrimientos higiénicos. Sin embargo, no debemos detenernos aquí. Todas estas normas tienen un profundo significado espiritual y tipológico. Proviniendo de Dios, no puede ser más lógico que aquello que es beneficioso en el campo espiritual para la comunión con Dios tenga también su estrecha contrapartida en el bienestar en el campo físico. Dios es creador de ambos reinos de la vida, y así lo ha ordenado.

(e) Legislación social.

La legislación social de Levítico es igualmente avanzada para su época ¡y para la nuestra! Con unas normas impregnadas de amor y de justicia se establece la situación de los obreros, de los pobres, de los extranjeros, de los enfermos y de los ancianos (Lv. 19). El dinero no debe ser prestado con interés ni usura (Lv. 25:36, 37). No habrá ni esclavos judíos ni prostitutas en Israel (Lv. 25:39-55; 19:29). Las tierras, repartidas por un igual entre las familias, son inalienables; sólo se puede vender su usufructo hasta el siguiente jubileo (véase JUBILEO; Lv. 25:10). Se provee de manera abundante para el reposo de todos: el sábado (Lv. 23:3), las fiestas (varias semanas al año, Lv. 23), el año sabático (Lv. 25:4) y el del jubileo (Lv. 25:10-11). ¿Qué régimen ni qué programa político osaría proponer este tipo de medidas? Solamente Dios puede (Lv. 25:18-22; Sal. 127:1-2), y será así y aún mejor durante el milenio del gobierno teocrático de Cristo sobre la tierra. (Véanse LEVITAS, SACERDOTES, EXPIACIÓN, PENTATEUCO.)

 

Bibliografía:

Allis, O. T.: «Levítico», en Nuevo Comentario Bíblico (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, Texas, 1977);

Coleman, R. O.: «Levítico», en Comentario Moody del Antiguo Testamento (Ed. Portavoz, Grand Rapids, 1993);

Darby, J. N.: «Leviticus», en Synopsis of the books of the Bible (Bibles and Publications, Montreal, reimpr., 1970);

Mackintosh, C. H.: «Levítico» (Ed. «Las Buenas Nuevas», Montebello, California, 1956);

Seiss, J. A.: «Gospel in Leviticus» (Kregel Pub., Grand Rapids, Michigan, 1981).

 LEY

tip, LEYE TIPO

ver, PENTATEUCO, TEOCRACIA, LEVÍTICO, DEUTERONOMIO, AYO, HAMMURABI, JUSTIFICACIÓN

sit,

vet,

Este término tiene dos sentidos diferentes en las Escrituras.

(a) Fuerza determinante, actuando en un sentido único y obligando a la voluntad (Ro. 7:23).

(b) Norma de conducta, impuesta por una autoridad competente, bajo amenaza de sanción en caso de desobediencia. La Biblia usa este término en esta acepción en la mayor parte de los casos. Son numerosas las costumbres inherentes a la vida en sociedad que han sido finalmente codificadas, pero una ley puede ser impuesta por una autoridad terrena o divina sin provenir de una costumbre o de una legislación anterior. El término castellano «ley» (del latín «lex» y de «ligare», atar) traduce el heb. «Torah», instrucción, y el aram. «Dath», discreto, y el gr. «Nomos», costumbre, ley. A excepción de la acepción bajo el sentido anterior (a), este término «ley» significa regla de conducta, que emana de una autoridad que se revela al corazón, o que se impone exteriormente. La ley puede ser decretada por los gobiernos (Esd. 7:26; Est. 1:19; Dn. 6:8), o puede proceder directamente de Dios, por revelación sobrenatural audible, como en Sinaí, o mediante el ministerio de los profetas inspirados (Zac. 7:12). La ley moral se da a conocer también mediante la conciencia (Ro. 2:14, 15). El principio de la sabiduría es el temor de Dios, la obediencia a Su voluntad, el estudio de Su palabra, el conocimiento del corazón humano, y la práctica de la santidad. La enseñanza de esta sabiduría divina es como hacer brotar una fuente de vida (Pr. 13:14). El seguimiento de los sabios preceptos que enuncian los padres es una corona de gracia (Pr. 1:8, 9).

La Ley del AT.

La expresión «la Ley», precedida del artículo determinado, sin calificativo, se aplica en ocasiones a la totalidad del AT (Jn. 12:34; 1 Co. 14:21; cfr. Jn. 10:34; 15:25), pero más frecuentemente designa el Pentateuco (Jos. 1:8; Neh. 8:2, 3, 14; Mt. 5:17; 7:12; Lc. 16:16; Jn. 1:17). Dios se sirvió de Moisés para comunicar la Ley (Éx. 20:19-22; Mt. 15:4; Jn. 1:17). Se trata de la Ley de Jehová (Jos. 24:26; 2 Cr. 31:3), escrita en un libro (Jos. 1:7, 8), incluyendo las ordenanzas del Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio (cfr. Mt. 12:26 y Éx. 3:6; Mr. 7:10 y Éx. 20:12; 21:17; Lc. 2:22 y Jn. 7:22, 23; Lv. 12:2, 3; Mt. 8:4 y Lv. 14:3; Mt. 19:8; 22:24 y Dt. 24:1; 25:5). El Pentateuco (véase PENTATEUCO), primera división del canon, recibía el nombre de la Ley (Lc. 24:44). Los Diez Mandamientos y los estatutos que allí aparecen, dados en Sinaí, son la constitución del Estado teocrático. Todo el pueblo oyó la promulgación de esta ley fundamental. Este conjunto de ordenanzas, que regulaban el culto, que salvaguardaban los derechos de los hombres, que inspiraban la conducta individual, prescribiendo los sacrificios y las fiestas, fue dado en el mismo momento que los Diez Mandamientos, pero comunicado por medio de Moisés (véase TEOCRACIA).

La legislación que reglamentaba de manera detallada la manera de acercarse a Dios fue promulgada en la época de la erección del Tabernáculo (véase LEVÍTICO). Treinta y ocho años más tarde, Moisés proclamó públicamente la Ley a la nueva generación, introduciendo las modificaciones necesarias que demandaba el paso de vivir en una comunidad en un solo campamento a vivir en la Tierra Prometida, con la consiguiente dispersión (véase DEUTERONOMIO).

La abrogación de la Ley para el cristiano no entraña una dejación de las demandas y expectativas de Dios para con el creyente (cfr. Éx. 20:12; Dt. 5:16 y Ef. 6:2, 3). El cristiano ha muerto a la Ley (Ro. 7:4) y ésta no puede enseñorearse de él (Ro. 7:1-6). En realidad, el papel de la Ley es el de una plomada que muestra que el árbol está torcido. En la muerte de Cristo no solamente se trata de que Él llevara nuestro castigo, sino que nosotros somos identificados con Él en su muerte, con lo que la Ley cumple su cometido, su ministerio de muerte, muriendo así el creyente con Cristo (Ro. 6:6-7). Así, el creyente en Cristo entra en una nueva esfera en la que, por la gracia y por el poder del Espíritu, en absoluto bajo el principio de la Ley, sino como el fruto de una nueva naturaleza, vive conforme a la voluntad de Dios (Ro. 6:8-23; Gá. 3:1-4:7). En el NT hallamos todos los principios del Decálogo en su esencia, aunque no como Ley, sino como exhortaciones dadas a los cristianos para vivir como corresponde a personas que han adquirido la nueva naturaleza procedente de Dios, «como hijos amados» (cfr. Ef. 5:1). No rige, pues, el «principio» de la Ley, «haced estas cosas, y viviréis», sino el de la gracia: «como es digno de la vocación con que fuisteis llamados» (Ef. 4:1), siendo pues las obras el fruto del Espíritu en el corazón del hombre, muerto al pecado, y estando bajo la gracia (cfr. Ef. 2:10; Ro. 6:11-14).

Así, no se trata solamente de la abolición de la ley ceremonial para los cristianos procedentes del judaísmo, sino también de la abolición de la relación del cristiano con el principio mismo de la Ley. «La ley se introdujo para que el pecado abundase» (Ro. 5:20), no para aumentar el pecado, sino para mostrar su carácter ofensivo, y para hacer consciente de él a las personas. «Por medio de la ley es el conocimiento del pecado» (Ro. 3:20). El apóstol Pablo afirma que él no hubiera conocido la codicia sino fuera porque la ley decía: «no codiciarás» (Ro. 7:7). Así, el objeto de la Ley era evidenciar la condición pecaminosa del hombre, y lo horrendo de tal condición, y además una prueba de la obediencia del hombre hacia Dios. Fue dada solamente a Israel, la única nación que se hallaba bajo los tratos especiales de Dios, y mediante la cual Él estaba poniendo a prueba al hombre en la carne. El encabezamiento de los Diez Mandamientos es; «Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre» (Éx. 20:1); esto sólo se podía aplicar a los israelitas. Otra vez, Dios afirma: «A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto, os castigaré por todas vuestras maldades» (Am. 3:2). Los gentiles son descritos así: «no tienen ley» (Ro. 2:14); tenían sin embargo la obra de la ley escrita en sus corazones, y una conciencia que les daba testimonio cuando actuaban mal. Al asociarse los gentiles con Israel, y oír lo que Dios demandaba moralmente del hombre, es indudable que vinieron a ser más o menos responsables según la medida de luz recibida. Pero, habiendo venido aún más luz, los cristianos de Galacia son duramente reprendidos por ponerse a sí mismos bajo la Ley cuando, como gentiles, nunca lo habían estado. Algunas de las cosas prohibidas en la Ley eran malas intrínsecamente, como el asesinato, la codicia, el robo, el falso testimonio, etc.; otras eran malas sólo porque Dios las había prohibido, como la orden de abstenerse de comer algunas criaturas llamadas «impuras».

La Ley, en su instauración de sacrificios y fiestas, era esencialmente tipológica, y era una sombra de lo que se cumpliría en Cristo. Así, Pablo, como judío, podía decir: «La ley ha sido nuestro ayo para llevarnos a Cristo» (Gá. 3:24). El Señor dijo: «Si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él» (Jn. 5:46). Éste es un punto importante, porque el pasaje donde Pablo menciona a la Ley como «ayo» sigue diciendo que fue «a fin de que fuésemos justificados por la fe». Después que la fe ha venido, los creyentes ya no estamos bajo ayo (Gá. 3:25). Un judío convertido ya no estaba bajo la Ley. Mucho menos un creyente procedente de la gentilidad, a quien Dios jamás había puesto bajo la Ley. (Véase AYO.)

Con frecuencia se expone que en tanto que el cristiano no está bajo la Ley para justificación, sí que lo está para su camino, como norma de vida. Esta teoría, sin embargo, hace violencia a las Escrituras, pues se dice: «El pecado no se enseñoreará de vosotros; pues «no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia» (Ro. 6:14). El cristiano ha muerto con Cristo y vive para Dios, más allá de la jurisdicción de la Ley, que se aplica al hombre en la carne, al hombre «en Adán». El cristianismo tiene su verdadero poder en la muerte y resurrección. (Véase también Gá. 5:18.)

Se afirma también con frecuencia que lo que está abrogado es la ley ceremonial, pero que la ley moral obliga a todos. Esto es cierto en cuanto a que la Ley incorpora principios morales inmutables, que siempre deben ser la norma de conducta para todo ser inteligente. Las demandas justas de la Ley se cumplen ahora en aquellos que andan en el Espíritu, en tanto que se afirma que están muertos a la Ley por el cuerpo de Cristo. La Escritura habla sólo de «la Ley». La Ley, así, es presentada en las Escrituras como «el ministerio de muerte grabado en piedra (el Decálogo)», no como la ley de vida del cristiano (2 Co. 3:7). La Ley no da poder sobre el pecado; lo cierto es que tan pronto como la Ley dice que algo concreto no debe ser hecho, da ocasión al deseo, en la naturaleza corrompida del hombre en pecado, de quebrantar esta orden. Las Escrituras no dicen nada acerca de que los cristianos sean regidos por ley; sí dicen que la gracia le enseña cómo caminar (Tit. 2:11, 12), y por cuanto está bajo la gracia el pecado no tendrá dominio sobre él. La Ley mostraba cómo debería ser un hombre justo sobre la tierra. Era perfecta para el propósito para el cual fue dada, pero, como se ve en la cuestión del divorcio (Mr. 10:4), permitía aquello que Dios no se había propuesto originalmente para el hombre, y acerca de ello tenemos el testimonio del Señor Jesús. En Mt. 5:21-48 el Señor menciona cinco puntos que habían sido dados por «los antiguos», en contraste a los cuales Él legisla de acuerdo con el nuevo orden de cosas que Él estaba introduciendo. La Ley no llegaba a la altura de las responsabilidades del cristianismo. El cristiano tiene una norma más sublime, el mismo Cristo. Tiene que andar «como es digno del Señor, agradándole en todo» (Col. 1:10). Habiendo recibido al Señor Jesucristo, tiene que andar en Él (Col. 2:6). Debe andar «como es digno de Dios» (1 Ts. 2:12). Ciertamente, su meta debería llegar a poder decir de manera veraz, con Pablo: «Para mí el vivir es Cristo» (Fil. 1:21).

El hombre se aferra de manera natural a la Ley porque ésta lo reconoce como vivo en la carne. Y aunque viene la maldición y la muerte por no observarla en todos y cada uno de sus puntos, no está, sin embargo, dispuesto a abandonar este terreno. Cristo glorificado es el único a quien Dios reconoce. Solamente Él ha glorificado a Dios. Así, todo aquel que no está «en Cristo» es un pecador ya condenado por la luz que Cristo trajo al mundo.

Para la comparación de la Ley de Moisés con el código de Hammurabi, véase HAMMURABI.

 

Bibliografía;

Véase bajo JUSTIFICACIÓN.

 LIBACIÓN. Véase SACRIFICIOS.

 LÍBANO

tip, MONT

sit, a1, 463, 29

vet,

= «blanco».

Cadena de montes nevados (Jer. 18:14), de la que parten en todas direcciones sierras menos elevadas (Os. 14:5). Sus valles debían su gran fertilidad a sus numerosos cursos de agua. La zona baja estaba cubierta de viñedos (Os. 14:6, 7), pero los montes mismos eran famosos por sus bosques de gigantescos cedros. Abundaban también los cipreses y los enebros (1 R. 56:10; 2 R. 19:23; Is. 40:16; 60:13; Zac. 11:1). Leones y leopardos infestaban estos bosques (2 R. 14:9; Cnt. 4:8). Los árboles abatidos proveían maderos para la construcción de palacios y edificios religiosos. Salomón los hacía transportar por mar, en balsas, para el Templo de Jerusalén (2 Cr. 2:8-9, 16). Los fenicios también los suministraron para la reconstrucción del Templo después del retorno de judíos del exilio babilónico (Ez. 27:5; Esd. 3:7). El rey de Asirla tomó de esta madera para sus máquinas de guerra (Is. 14:8; 37:24; Ez. 31:16), y los egipcios se sirvieron también en abundancia de esta madera. Así es como aquellos magníficos bosques de cedro se convirtieron en algunos bosquecillos.

Notable por su grandeza y por la hermosura de sus paisajes, el Líbano suministró frecuentemente imágenes notables a los escritores sagrados (Sal. .72:16; 104:16-18; Cnt. 4:15; Is. 2:13; 35:2; 60:13; Os. 14:5). Con frecuencia simboliza aquello que es fuerte y magnífico (Is. 10:34; 29:17; Jer. 22:6, 23; Hab. 2:17).

El Líbano constituía el limite noroccidental de la Tierra Prometida (Dt. 1:7; 11:24; Jos. 1:4; 11:17; 12:7; 13:5). Es de formación calcárea, y se compone de dos cadenas paralelas que se extienden de norte a sur, separadas por el valle del Litani y del Orontes. En la época del imperio griego, el nombre Líbano sólo designaba la cadena más occidental; la cadena oriental recibía el de Antilíbano. Esta distinción subsiste en la actualidad. El valle intermedio recibe el nombre actual de Bekaa. Cerca se hallan las importantes ruinas de Baalbek. El Líbano empieza a unos 24 Km. al sureste de Sidón, y se prolonga hasta 20 Km. al norte-noroeste de Homs-Trípoli, con una longitud total de algo más de 160 Km. El pico más elevado del Líbano es Jebel Makmal (3.048 m.), en su extremo norte; la cumbre más elevada del Antilíbano es el Hermón, al sur (2.759 m.). Sobre el Líbano, al sur, se levanta el gran cono truncado del Jebel Sannin (2.608 m.).

 LIBELO DE REPUDIO. Véase DIVORCIO.

 LIBERTAD

tip, TIPO

ver, ELECCIÓN, PREDESTINACIÓN, VOLUNTAD, JUSTIFICACIÓN

vet,

Además de la común aplicación de este término, se usa en las Escrituras de manera simbólica como:

(a) la libertad obtenida por Cristo para aquellos que eran cautivos de Satanás (Is. 61:1; Lc. 4:18; Jn. 8:36).

(b) La libertad que llega a tener la conciencia libre de toda culpa, ilustrada por las palabras que el Señor dirigió a varios: «Tus pecados te son perdonados, ve en paz.»

(c) La condición de libres de la Ley, etc.: «Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud» (Gá. 5:1; cfr. Ro. 7:24, 25).

(d) La libertad que adquiere el cristiano del poder del pecado al morir con Cristo (cfr. Ro. 6:8-22); al contarse como muerto al pecado, goza de esta libertad de una manera experimental (cfr. Ro. 8:2-4), después de haberse dado cuenta de que la carne es demasiado fuerte para él para reprimirla por sus medios. La liberación es efectuada por el Espíritu de vida en Cristo Jesús, y el amor de Dios es conocido y gozado. Entonces, al ser Cristo el objeto ante el alma, y no el yo, queda el creyente en plena libertad para hacer aquello que le agrada y que, por surgir de su nueva naturaleza, está en consonancia con la voluntad de Dios; surge de ella misma, siempre «agradable y perfecta» (Ro. 12:2).

Para un examen de otros aspectos teológicos de la libertad, véanse ELECCIÓN, PREDESTINACIÓN, VOLUNTAD.

 

Bibliografía:

Ver bajo JUSTIFICACIÓN.

 LIBERTOS

vet,

Se supone que se trataba de judíos que, después de haber sido capturados por los romanos, habían sido dejados libres. De ahí su nombre. Es histórico que existieron. Formaban un partido en Jerusalén, y algunos de ellos fueron de los perseguidores de Esteban (Hch. 6:9).

 LIBIA

tip, PAIS

sit, a8, 23, 258

vet,

La zona de África al oeste de Egipto, y sus habitantes (Jer. 46:9; Ez. 38:5; Dn. 11:43; Hch. 2:10).

En heb. es Fut. El mismo distrito recibe el nombre de Lubini en Nah. 3:9, y sus moradores lubim en 2 Cr. 12:3; 16:8.

Se supone que se trata de descendientes de Fut, hijo de Cam. Eran aliados de Egipto.

 LIBIOS. Ver LIBIA.

 LIBNA

tip, CIUD

sit, a3, 221, 111

vet,

= «la blanca».

(a) Uno de los campamentos de los israelitas en el desierto (Nm. 33:20, 21). No identificado.

(b) Ciudad del sudoeste tomada por Josué, sus habitantes fueron totalmente destruidos (Jos. 10:29). Fue asignada a Judá, y más tarde a los sacerdotes (Jos. 21:13; 1 Cr. 6:57). Se rebeló contra Joram (2 R. 8:22). Después fue sitiada por Senaquerib (Is. 37:8), pero no parece que fuera tomada. Localización probable de esta ciudad: Tell Bornath, a unos 3 Km. al noroeste de Eleutherópolis (Beit Djibrin). También se ha propuesto Tell es-Sãfi.

 LIBRA

tip, MEDI

vet,

Unidad romana de peso, equivalente aproximadamente a 360 gramos (Jn. 12:3; 19:39; Ap. 6:6).

En el AT es traducción de «maneh», y equivale a unos 570 gramos (1 R. 10:17; Esd. 2:69; Neh. 7:71, 72).

 LIBRO

tip, LIBR TIPO ESCA

ver, MARDIKH, AMARNA, UGARIT

vet,

La forma de los libros antiguos era la de un largo rollo con una vara a cada extremo. Estas varas servían para ir enrollando un extremo mientras se desenrollaba el otro en el curso de la lectura del libro. Antes de poder volver a leer el libro tenía que invertirse la operación. Se hacían de pieles, y por lo general se escribía solamente sobre un lado. El término «escrito por ambos lados» mostraría un registro total (Ez. 2:9, 10; Ap. 5:1). La forma de rollo explica que un libro podía tener varios sellos, arrollándose una porción del libro, y fijándose un sello; arrollando otra sección, otro sello, etc., como aparece con el libro mencionado en Apocalipsis (Ap. 5:1 ss.).

En las naciones de la antigüedad, los registros se guardaban escritos en cilindros o tabletas de piedra, o sobre tabletas de arcilla, que eran después secadas o cocidas. Se han hallado muchas de estas tabletas en excavaciones llevadas a cabo en Nínive, Babilonia y muchos otros lugares. Cuando Esdras estaba trabajando en la reconstrucción de la ciudad y del Templo de Jerusalén, sus oponentes escribieron al rey de Persia pidiendo que se buscara en «el libro de las memorias» como confirmación de su acusación de que Jerusalén había sido una ciudad rebelde (Esd. 4:15). Indudablemente, «el libro de las memorias» era una colección de tabletas de piedra o de barro cocido. se han encontrado verdaderas bibliotecas de tabletas en diversas excavaciones por todo Oriente Medio (véanse MARDIKH, AMARNA, UGARIT, etc.).

El término «libro» se usa simbólicamente del contenido del libro, como profecías o predicciones. Ezequiel y Juan recibieron la orden de comerse unos libros que les fueron presentados (Ez. 2:8, 9; 3:1-3; Ap. 10:9; cfr. Jer. 15:16). También se usa simbólicamente de los registros que se escriben en un libro acerca de los hombres (Sal. 56:8; Dn. 7:10; Mal. 3:16; Ap. 20:12). En la Biblia se mencionan varios libros que han desaparecido:

(A) Las batallas de Jehová (Nm. 21:14). La cita dada es poética, de manera que el libro puede haber sido una colección de odas debida a Moisés acerca de las batallas de Jehová.

(B) Libro de Jaser (Jos. 10:13; 2 S. 1:18). Estas citas son también de poesía.

(C) Libro de Samuel sobre «las leyes del reino» (1 S. 10:25), que fue guardado delante de Jehová.

(D) El libro de los hechos de Salomón (1 R. 11:41), probablemente los registros oficiales del reino.

(E) Los libros de Natán, Gad, Ahías e Iddo, acerca de los hechos de David y de Salomón, que eran indudablemente registros públicos de la nación, con los que estaban asociadas las profecías de Ahías y las visiones de Iddo (1 Cr. 29:29).

(F) El libro del profeta Semaías (2 Cr. 12:15).

(G) El libro de Jehú (2 Cr. 20:34).

Estas referencias muestran que cuando se redactaron las partes históricas del AT, había información adicional acerca del reino en los libros mencionados, si se hubiera querido obtener, pero que no había motivos especiales para incluir en el registro divino.

 LIBRO DE LA VIDA

tip, LIBR TIPO ESCA

ver, MARDIKH, AMARNA, UGARIT

vet,

Registro de personas como vivientes.

Uno de ellos (también llamado simplemente el libro de Dios), puede ser un libro de aquellos que sólo tienen nombre porque viven, y por ello del que los nombres pueden ser borrados (Éx. 32:32, 33; Sal. 69:28; Ap. 3:5; 22:19).

Otro de ellos es el libro de los salvos, del que ninguno será borrado (Fil. 4:3; Ap. 13:8; 17:8; 20:12, 15; 21:27).

Un tercero (llamado simplemente «el libro») contiene los nombres del remanente de Israel (Dn. 12:1).

 LICAONIA

tip, REGI

vet,

Distrito elevado, accidentado, en el interior de Asia Menor. Sus límites son: al norte Galacia, al sur Cilicia e Isauria; al este Capadocia; al oeste Frigia e Isauria.

Era rica en pastos, por lo que tenía riqueza ganadera. Su lenguaje, probablemente, una mezcla de griego y siríaco, se hablaba todavía cuando Pablo la visitó, predicando en tres ciudades de Licaonia: Iconio, Derbe y Listra (Hch. 13:51-14:23, esp. v. 11 y 16:1-2).

 LICIA

tip, REGI

sit, a9, 394, 247

vet,

Provincia de Asia Menor, penetra en el Mediterráneo por el sur. Límites: al norte, Caria, Frigia, Pisidia, Panfilia. Pablo, al dirigirse por última vez a Jerusalén, se embarcó en una nave que tocó la isla de Rodas y que tocó Patara, puerto de Licia. El apóstol subió entonces a una nave rumbo a Fenicia (Hch. 21:1, 2). Dirigiéndose a Roma, Pablo desembarcó en Mira, otra ciudad de Licia; allí fue embarcado en una nave alejandrina que iba rumbo a Italia (Hch. 27:5, 6).

 LIDA

tip, LUGA CIUD

sit, a2, 214, 339

vet,

Localidad a 18 Km. al sureste de Jope (Hch. 9:39; Ant. 20:6, 2). Lida es probablemente la Lod del AT.

Poco antes del año 153 a.C., la ciudad y su territorio tenían un gobierno particular, y estaban adscritas a Samaria; en el año 145 a.C., este territorio fue atribuido a Judea (1 Mac. 11:34; cfr. 28; 10:30, 38).

El evangelio se implantó allí ya desde el principio. El apóstol Pedro, de paso por Lida, sanó a Eneas, el paralítico. Esta curación desencadenó un gran número de conversiones a Jesucristo (Hch. 9:33-35).

Bajo Nerón, Cestius incendió Lida, que fue después reconstruida (Guerras 2:19, 1).

 LIDIA

tip, REGI BIOG MUJE MUNT

sit, a9, 354, 195

vet,

(de «Ludos», pretendido fundador de esta nación, según Herodoto 1:7).

(a) Región marítima de occidente de Asia Menor; su capital era Sardis. Las ciudades de Tiatira y Filadelfia pertenecían a Lidia. Era una región fértil, de clima suave, y muy poblada. Sus habitantes tenían unas costumbres de tipo semítico, y su religión estaba asociada a los cultos sirio y frigio. En el año 549 a.C., Ciro derrotó a Creso, el último rey de Lidia, e hizo de ella una provincia persa. Antíoco III de Siria se vio obligado a ceder Lidia a los romanos (cfr. 1 Mac. 8:8). Había allí numerosos judíos (Ant. 12:3, 4), los cristianos fundaron iglesias allí (Ap. 1:11).

(b) Mujer de Tiatira, en Lidia, no sabemos si el nombre de esta mujer comerciante se deriva del término geográfico. Tiatira era famosa por su industria de tintes de púrpura. Lidia vivía en Filipo, y vivía de la venta de los tintes o los tejidos teñidos de este color Esta mujer, de origen pagano, era prosélita del judaísmo. Al oír el evangelio, el Señor abrió su corazón, y fue la primera convertida al evangelio en Macedonia y Europa, gracias a la predicación de Pablo. El apóstol y sus compañeros en la obra aceptaron posar en su casa. Cuando Pablo y Silas salieron de la cárcel, donde habían sido encerrados a causa de una turbamulta provocada por su testimonio, volvieron a casa de Lidia (Hch. 16:14, 15, 40).

 LIEBRE

tip, CUAD LEYE FAUN

vet,

(heb.: «arnebeth», ár.: «ernebah»; la LXX traduce este término como liebre).

Prohibida como impura por la legislación levítica, «porque rumia, pero no tiene pezuña» (Lv. 11:6; Dt. 14:7). En muchas obras de referencia se ha mantenido que esta afirmación no es cierta, por cuanto no tiene estómago de rumiantes. Se ha aducido por ello, con frecuencia, que «el autor sagrado se adapta aquí a las concepciones populares de su tiempo». Sin embargo, posteriores investigaciones han mostrado que, aun cuando ciertamente la liebre no tiene un estómago de cuatro compartimentos, sí que, no obstante, rumia su alimento. Hay un proceso de regurgitación de aquella parte de los alimentos que el estómago no puede digerir en una fase; así, la liebre realmente vuelve a masticar comida previamente tragada. (Schulze, «The Ruminating Hare», Bible-Science Newsletter, VIII, Ene. 1970, p. 6).

En Palestina, la liebre común («Lepus siriacus») tiene alrededor de 5 cm. menos de longitud que la liebre europea («L. europeus») y tiene las orejas algo más cortas; infesta los lugares arbolados y cultivados. La liebre común de la Judea meridional y del valle del Jordán (L. «jueae» de Gray) tiene orejas muy largas y el pelaje leonado claro.

 LIENZO

tip, MATE

vet,

Se trata de una tela hecha de lino, cáñamo, algodón u otras fibras vegetales similares. La mención de «lienzos» en 1 R. 10:28 y 2 Cr. 1:16 es dudosa. La puntuación masorética hace estos dos pasajes diferentes de otras estructuras. La traducción que da la V. M. es: «Y la saca de caballos (la cual "corría por cuenta" de Salomón) "se hacía" de Egipto, y "por medio" de la junta de los comerciantes del rey: los sacaba la junta a precios "fijos"» (1 R. 10:28, cfr. con RVR).

En el NT se usa de los lienzos con los que fue envuelto el cuerpo del Señor (Lc. 24:12; Jn. 19:40; 20:5-7), y en el relato del gran lienzo que descendió del cielo con animales ceremonialmente impuros, en la visión de Pedro (Hch. 10:11,16; 11:5).

 LILIT

tip, DIAB DIOS FAUN

vet,

Esta palabra hebrea aparece en el Texto Masorético solamente una vez en el libro del profeta Isaías (Is. 34:14), en un pasaje donde el profeta describe la desolación que sobrevendrá a Edom. El autor sagrado menciona toda una serie de seres que en la mentalidad popular viven en la soledad. Allí aparecen los sátiros (LXX) y los gatos salvajes, y también Lilit, que en la demonología babilónica es «el demonio femenino de las noches».

Lilit es, en la literatura talmúdica, una niña bruja que intervino en la tentación de Adán y que es la madre de demonios. No es factible que el profeta Isaías crea en toda esta mitología cuando menciona a Lilit, pero es muy seguro que usara su nombre precisamente como una figura literaria que evocaba imágenes muy conocidas para sus contemporáneos, a la manera que la mención de Hitler las despierta en nosotros hombres del último cuarto del siglo XX. El pasaje tiene un mensaje claro: en la soledad, oscuridad y desolación de la maldad creada por la rebeldía humana habitan las criaturas más extrañas y ajenas al bien del hombre.

Traducciones:

La Biblia del Rey Jaime traduce «Screech Owl», que ha sido revisado por «Night Monster».

La versión de Casiodoro de Reina traducía por «Lamía», que ha sido corregida por «lechuza».

La Biblia de Jerusalén traduce «Lilit» (Is. 34:14).

Muchos comentaristas (entre ellos Qumrán) identifican a Lilit con la diosa asirobabilónica de la lujuria. Los LXX tradujeron por «asno-centauro». (A. Cohen: «Le Talmud», París, 1950; G. Furlani: «La Religione babilonese e Assira», Bolonia, 1928).

 LIMOSNA

tip, LEYE

vet,

Este término no se halla en nuestras versiones del AT (en cambio, es frecuente en los libros apócrifos), pero el acto de benevolencia que se expresa con ella tenía un gran lugar en Israel.

Jb. 29:12-13 nos muestra que el acto de dar limosnas ya se conocía desde la más remota antigüedad. La ley de Moisés decía de manera formal: «Porque no faltaron menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra» (Dt. 15:11).

A los pobres se les tenía que dejar el rebusco después de la siega y de la recogida de los frutos (Lv. 23:22; Dt. 24:19-21). Cada tres años les era dado el diezmo a ellos (Dt. 14:28, 29), lo mismo que el producto de la tierra durante el séptimo año, o año sabático (Éx. 23:11). En los banquetes de las fiestas anuales, se tenía que invitar al pobre, al extraño, al huérfano, a la viuda, y al levita (Dt. 16:11-14). Estos actos de amor práctico formaban parte de la «justicia» del verdadero israelita (Dt. 24:13; Pr. 10:2). Es muy natural que la distribución de limosnas viniera a ser considerada como una virtud, y su ausencia como un grave pecado (Ez. 18:7; Pr. 19:17; Is. 58:6-7). Sin embargo, cuando la falta de observación de la ley y las desgracias nacionales de Israel produjeron una pobreza más generalizada, se ordenó la recogida de ofrendas regulares de alimentos y comida.

En el NT, Jesús recomienda dar limosna con discreción, y no «para ser alabado de los hombres» (Mt. 6:2-4). La actitud del dador tiene más importancia que el valor material del don (Mr. 12:41-44). El verdadero cristiano no puede negarse a ayudar a los indigentes (Lc. 3:10, 11; 6:30; 12:33; 14:13-14; 18:22; Mt. 25:35-46).

Los primeros cristianos llevaban a cabo distribuciones entre los destituidos entre ellos (Hch. 2:45; 4:34-35; 6:1) hasta tal punto que se tuvo que llegar al nombramiento de diáconos para supervisar esta actividad (Hch. 6:2-3). Tabita hacía muchas buenas obras y limosnas (Hch. 9:36), al igual que Cornelio (Hch. 10:2, 4). En cuanto a los apóstoles, ellos no cesaban de practicar y recomendar la acción de compartir de lo propio (cfr. Hch. 11:29; 20:34-35; Ro. 12:8, 13; 15:26-27; 1 Co. 16:1-3; 2 Co. 8:1-4, 13; 9:6-15; Ef. 4:28; 1 Ti. 6:18; He. 13:16).

Sin embargo, las Escrituras no alientan la indolencia ni la pobreza que ella provoca (2 Ts. 3:10-12), pero expresa de una manera admirable el capítulo que debe inspirar nuestras acciones con respecto a los «económicamente débiles» (1 Jn. 3:16-17).

 LIMPIOS (Animales)

tip, LEYE FAUN

vet,

Desde la Antigüedad se distinguía entre animales limpios e inmundos (Gn. 7:2); los primeros eran considerados propios para el sacrificio ritual y la alimentación (Lc. 11:15; Dt. 14). La carne de los animales limpios podía ser impura en ciertos casos (Lv. 17:10-16).

En el cristianismo queda abolida esta distinción ritual, puesto que las sombras de la Ley han dado paso a la realidad (Hch. 10:9-16). Sin embargo queda en pie la prohibición para los cristianos de comer la carne de animales, con independencia de su clasificación, que ya no rige para ellos, «si han sido sacrificados a los ídolos» (Hch. 15:20), para evitar asociarse con «la mesa de los demonios» (1 Co. 10:21-11:1). Esta orden tiene como fin evitar tropiezos de otros en el camino de la fe, como se especifica en el anterior pasaje paulino.

 LINO

tip, MATE FLOR TIPO

vet,

Planta textil anual de la familia de las lináceas; mide alrededor de 50 cm. de altura. Los egipcios la plantaban en noviembre y la recogían unos cuatro meses más tarde. Se ponían los tallos a secar al sol (Jos. 2:6). Su fibra leñosa daba unas fibras muy finas que, después de un proceso de maceración, se podían cardar, peinar, hilar y tejer (Is. 19:9; Pr. 31:13). Los granos se usan para obtener el aceite de lino, muy usado en pintura. La planta mencionada en la Biblia es el lino cultivado («Linum usitatissimum»), la única que se conoce en nuestros días.

El vocablo heb. «pisheteh» (gr. «linon») puede designar la planta (Éx. 9:31) o el tejido de lino (Lv. 13:47; Dt. 22:11).

Era el material del que se hacían los ropajes sacerdotales, los turbantes, los calzones y los cintos (Ez. 44:17-18). El heb. «bad» parece aplicarse solamente a las vestimentas, p. ej., a la túnica del niño Samuel (1 S. 2:18), a las vestimentas de los sacerdotes de Nob (1 S. 22:18), de David danzando delante del arca (2 S. 6:14). El vocablo «shesh» (blanco) se traduce, generalmente, como «lino fino». José fue revestido de este lino fino por orden de Faraón (Gn. 41:42); se emplea frecuentemente de las telas del tabernáculo (Éx. 26:1, 31, 36; 27:9, 16, 18); forma parte de las vestimentas del sumo sacerdote (Éx. 28:4-5, 39; 39:27-29).

La Esposa del Cordero aparecerá vestida de lino fino, limpio y resplandeciente (Ap. 19:8). Por su blancura, representa «las acciones justas de los santos».

 LIRIO

tip, FLOR ESCA

vet,

(heb. «shushan»; gr. «krinon»).

La conocida flor, de la que varias especies crecen en los campos y valles de Israel. Un tipo de gran belleza crece cerca de las aguas de Merom, y recibe el nombre de lirio del Huleh.

En Cantares la esposa se califica a sí misma de esta manera: «Yo soy la rosa de Sarón, y el lirio de los valles», a lo que el esposo replica: «Como el lirio entre los espinos, así es mi amiga entre las doncellas» (Cnt. 2:1, 2).

Israel crecerá como un lirio en los días escatológicos (Os. 14:5).

Entre la ornamentación del templo se hallaba la figura del lirio (1 R. 7:19, 22, 26).

Es alabado por el Señor por su belleza, que excede a toda la gloria de Salomón (Mt. 6:28; Lc. 12:27).

Algunos autores suponen que la planta mencionada por el Señor era el «Lilium chalcedonicum», «el lirio de fez de turco». Otros creen que se trata de la «Anémona coronaria». Sin embargo, el término «krinon» puede ser muy general, y designar a una variedad de flores silvestres, como sucede con el vocablo árabe «susan».

 LISANIAS

tip, CRIT REYE BIOG HOMB HONT

vet,

Tetrarca de Abilinia, en el año 15 de Tiberio (Lc. 3:1).

Ciertos sectores de la crítica han pretendido que se trataba de un Lisanias hijo de Ptolomeo, que reinó en Calcis en Coelosiria, del año 40 al 34 a.C. (Ant. 14:13, 3; 15:4, 1); él habría dado su nombre a esta tetrarquía, y Lucas, al citarlo, habría cometido un error cronológico. Pero la realidad es otra: El Lisanias que gobernó Calcis jamás tuvo el título de tetrarca, y Abilinia no formaba parte de sus estados. En cambio, el descubrimiento de una inscripción ha confirmado que, bajo el reinado de Tiberio, la región alrededor de Abila estaba verdaderamente gobernada por un tetrarca llamado Lisanias, lo que corrobora la veracidad de la afirmación hecha por Lucas. En el año 37 d.C., Calígula confirió a Herodes Agripa el gobierno de la tetrarquía de Felipe, y le añadió la tetrarquía de Lisanias (Ant. 18:6, 10). La capital de este distrito era Abila, a unos 29 Km. al noroeste de Damasco. Esta tetrarquía era distinta del reino de Calcis (Ant. 19:5, 1; 20:7, 1; Guerras 2:11, 5).

 LISIAS. Véase CLAUDIO LISIAS.

 LISTRA

tip, CIUD

sit, a9, 459, 202

vet,

Ciudad de Licaonia, colonia romana.

Pablo sanó en Listra a un paralítico; los habitantes de esta ciudad quisieron ofrecer al apóstol un homenaje como si fuera un dios, y después, al rehusar, lo lapidaron, dejándolo por muerto (Hch. 14:6, 21; 2 Ti. 3:11).

Es en Listra, o en Derbe, que Pablo volvió a encontrarse con Timoteo (Hch. 16:1, 2).

Identificación:

sobre una colina a casi 2 Km. al noroeste de Kathyn Serai, a unos 29 Km. al sursuroeste de Iconio (Konia).

 LITERA

tip, UTEN

vet,

Especie de lecho que permite el transporte de las personas echadas o recostadas; dos, cuatro, o seis hombres llevaban las varas sobre los hombros; en ocasiones, los hombres eran reemplazados por dos camellos, caballos, o mulas.

La litera que Salomón dispuso para su desposada tenía un marco de cedro, columnas de plata, respaldo de oro, y el asiento recubierto de púrpura; posiblemente estuviera recamado con bordados hechos por las jóvenes de Jerusalén (Cnt. 3:9).

 LITERATURA (en la Biblia)

tip, LIBR

ver, EXÉGESIS, HERMENÉUTICA, EPÍSTOLAS, LENGUAJE FIGURADO, POESÍA, PROFECÍA

vet,

La Biblia, además de ser la palabra de Dios al hombre, constituye una magnífica colección de literatura de diversas épocas y géneros. Desde la épica hasta el poema de amor, desde la literatura sapiencial al género epistolar, desde los himnos de Israel hasta los diversos estilos proféticos, en poesía o en prosa, la Biblia es el monumento literario que narra, en multiforme manera, la historia de los tratos de Dios con los hombres y su revelación en Cristo, profética y tipológicamente, así como el cumplimiento de lo anterior, a lo largo de fascinantes pasajes, que van desde «el huracán, el incendio y el terremoto» hasta el «silbo apacible y delicado» (cfr. 1 R. 19:12). Desarrolla el drama de la humanidad y la historia del amor de Dios en busca del hombre caído; halla su cumbre de sublimidad en las pinceladas con las que retrata la vida y la obra de Cristo, su pasión y muerte; presenta su fondo más arcano en Daniel y Apocalipsis, que nos revelan los propósitos de Dios en la futura consumación. Desde la más exaltada alabanza a !as más profundas lamentaciones; desde el más bello poema de amor, a la más sobria prosa histórica, la Biblia es la prueba patente de la utilización que el Creador del lenguaje ha sabido hacer de él para comunicar su mente, intenciones, designio salvador y amante al hombre. (Véanse EXÉGESIS, HERMENÉUTICA, EPÍSTOLAS, LENGUAJE FIGURADO, POESÍA, PROFECÍA, etc.)

 

 

 

 LITHÓSTROTOS. Véase GABATA.

 LOBO

tip, FAUN TIPO CUAD

vet,

Animal carnívoro, salvaje y feroz (Is. 11:6; Hab. 1:8), que busca a las ovejas para darles muerte (Eclo. 13:17; Jn. 10:12). Duerme de día y merodea por la noche (Sof. 3:3).

Benjamín es comparado a un lobo arrebatador. Heb.: «zeeb». En sentido figurado, la comparación con el lobo denota habilidad y violencia. P. ej., príncipes criminales (Éx. 22:27); falsos profetas (Mt. 7:15; Hch. 20:29); enemigos del pueblo de Dios (Mt. 10:16).

El lobo de Palestina (bastante abundante) es una variedad de la especie europea, el «canis lupus». El carnicero palestino no caza en manadas, sino en solitario, porque encuentra presas fáciles, siendo que el invierno es más suave que en los países septentrionales. El lobo pertenece a la familia de los cánidos, pero no ladra: aúlla.

 LODEBAR

tip, REGI

ver, DEBIR

sit, a1, 521, 395

vet,

Localidad de Galaad (2 S. 9:4, 5; 17:27). Es probable que se trate de Debir (Jos. 13:26). Identificada con Umm y Dabar, al sur del wadi el-'Arab, al este del Jordán. (Véase DEBIR, d).

 LOG

tip, MEDI

vet,

Medida de capacidad (heb.: «un hueco») y que equivale a alrededor de medio litro.

 LOGOS

tip, ABEC DOCT

ver, ENCARNACIÓN, GNOSTICISMO, JESUCRISTO

vet,

(gr.: «verbo, palabra viva»).

Una designación del Señor Jesús empleada por Juan en el preámbulo de su Evangelio, y mencionada en Lc. 1:2. Este término, que aparece constantemente en el NT, y se traduce «palabra, dicho, discurso», se traduce en las diferentes revisiones de RV como «Verbo» en los pasajes a los que se refiere al Señor Jesucristo.

(a) Su existencia eterna: «En el principio era el Verbo»; «todas las cosas por él fueron hechas» (Jn. 1:1, 3).

(b) Su deidad esencial: «El Verbo era Dios.»

(c) Su personalidad propia: «El Verbo era con Dios» (Jn. 1:1).

Como «Logos», el Señor Jesús es la sustancia y expresión de la mente de Dios con respecto al hombre; y el término cubre lo que fue en la tierra para el hombre: vida, luz y amor, cfr. también Ap. 19:13.

El «logos» denota aquello que es «inteligente e inteligible». El mismo término gr. (traducido «la palabra») se usa para expresar las Escrituras y la verdad proclamada (Hch. 16:6; 17:11; Gá. 6:6; Fil. 1:14; 1 Ts. 1:6; 1 P. 2:2, 8; 3:1; 2 P. 3:7; 1 Jn. 2:7; Ap. 3:8).

 

Bibliografía:

Para un estudio a fondo de la doctrina del «Logos» se recomiendan las siguientes obras:

Carballosa, E. L.: «La deidad de Cristo» (Pub. Portavoz Evangélico, Barcelona, 1982);

Flores, J.: »El Hijo Eterno» (Clíe, Terrassa, 1983);

Lacueva, F.: «La Persona y la Obra de Jesucristo» (Clíe, Terrassa, 1979).

(Véanse también ENCARNACIÓN, GNOSTICISMO, JESUCRISTO, etc.)

 LOIDA. Piadosa mujer judía, abuela de Timoteo (2 Ti. 1:5).

 LOMOS

vet,

Se usa esta parte del hombre para prefigurar el asiento de la fortaleza. También se habla de los lomos como la procedencia de los descendientes (Gn. 35:11; He. 7:10). Para emprender acciones o actividades, se ceñían los lomos. Dios le dice a Job: «Ahora ciñe, como varón, tus lomos» (Jb. 38:3). En su conflicto contra los espíritus malvados en las regiones celestes, el cristiano es exhortado a ceñirse los lomos con la verdad (Ef. 6:14).

 LOT

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

= «escondido, de color oscuro».

Hijo de Harán, el hermano de Abraham; acompañó a su tío desde Mesopotamia a Canaán (Gn. 11:31; 12:5). Con él fue a Egipto y con él volvió (Gn. 13:1).

Dueños de grandes rebaños, los pastores de ambos empezaron a querellarse. Abraham le aconsejó que sería mejor tomar rumbos separados y lo invitó a que eligiera los pastos que quisiera. Egoístamente, Lot eligió el fértil valle del Jordán, y fue plantando sus tiendas más y más cerca de Sodoma, hasta que finalmente pasó a residir allí. No tuvo en cuenta el carácter de sus moradores ni las consecuencias que su ejemplo podría tener sobre su familia. Sin embargo, por el NT sabemos que se mantuvo personalmente íntegro, afligiéndose por la perversidad de ellos (2 P. 2:8).

Durante la campaña de Quedorlaomer y de sus aliados, Lot fue hecho prisionero. Debió su liberación al valor y habilidad de Abraham (Gn. 13:2-14:16). Dos ángeles, enviados a Sodoma, advirtieron a Lot que la ciudad iba a ser aniquilada. La actitud del populacho con respecto a los extranjeros reveló hasta qué punto merecía aquel castigo. Lot escapó de la destrucción con sus dos hijas. En la huida, su mujer, al volverse a mirar la ciudad, fue atrapada en el diluvio de fuego y sal. La advertencia de Lc. 17:31-32 deja pensar que fue su aferramiento a sus posesiones terrenas lo que le hizo perder su posibilidad de salvación. Los dos yernos de Lot se quedaron en Sodoma, y murieron (Gn. 19:1-29). Poco después, bajo la influencia del vino, Lot cometió incesto con sus dos hijas, viniendo a ser con ello el padre de Moab y Ben-ammi, que tuvieron como descendientes a los moabitas y amonitas, respectivamente.

 LUCAS

tip, MDIC BIOG HOMB HONT

ver, LUCIO

vet,

(gr. del NT «Loukas», prob. un diminutivo de lat. «Lucanus» o «Lucius»).

Médico y evangelista, amigo y compañero del apóstol Pablo; une sus saludos a los del apóstol en las epístolas escritas desde Roma a la iglesia en Colosas (Col. 4:14) y a Filemón (Flm. 24).

Pablo, dirigiéndose a los colosenses, designa a Lucas como «el médico amado»; en la carta a Filemón pone su nombre entre los de sus «colaboradores».

Lucas volvió a estar con Pablo en Roma cuando escribió la Segunda Epístola a Timoteo; en ella Pablo rinde un emocionante testimonio: «Sólo Lucas está conmigo» (2 Ti. 4:11).

El NT sólo menciona el nombre de Lucas en estos tres pasajes. Hay la cuestión de quién fuera el Lucio de Hch. 13:1 y de Ro. 16:21. Véase LUCIO.

El autor del tercer Evangelio y de los Hechos. Ya desde el siglo II la tradición atribuye estas dos obras a Lucas, de las que es indiscutiblemente el autor (Hch. 1:1). En Hechos se nos revela que Lucas participó al menos en parte de los últimos viajes de Pablo, por cuanto emplea la segunda persona en plural, «nosotros», etc. (Hch. 16:10-17; 20:5-21:18; 27:1-28:16). Estos pasajes muestran que Lucas acompañó a Pablo en su viaje a Troas durante el segundo viaje misionero, y que lo acompañó a Filipos. Después de partir para el tercer viaje, Lucas se reunió con Pablo en Filipos y los siguió a Jerusalén. Durante los dos años de encarcelamiento de Pablo en Cesarea es posible que Lucas se quedara en Palestina, porque se embarcó con Pablo desde Cesarea rumbo a Roma cuando el apóstol era enviado a presentar su causa ante César (véase HECHOS). El apóstol establece una distinción entre sus compañeros surgidos del judaísmo y Lucas (Col. 4:11; cfr. v. 14), que provenía de la gentilidad.

Una tradición muy antigua y plausible lo hace originario de Antioquía de Siria. En todo caso, Lucas conocía a fondo la iglesia de Antioquía, y se interesaba en ella de manera particular (Hch. 6:5; 11:19-27; 13:1-3; 14:26-28; 15:1-2, 30-40; 18:22, 23).

No se conoce ni la fecha ni las circunstancias de su muerte.

 LUCAS (Evangelio autor y fecha)

tip, LIBR LINT

ver, EVANGELIOS

vet,

(a) Objeto del libro:

El tercer Evangelio está dirigido a un cierto Teófilo, un cristiano de probable origen gentil. Lucas declara que se basa en el testimonio de los apóstoles. Quiere dar a Teófilo y a otros lectores la enseñanza de una verdad indiscutible, basada sobre una investigación profunda. Sus fuentes son, sin duda de ninguna especie, documentos anteriores, junto con el testimonio de testigos oculares.

(b) Plan del Evangelio y análisis:

(A) Introducción (Lc. 1:1-4).

(B) Nacimientos de Juan el Bautista y de Jesús; infancia y adolescencia de Cristo (Lc. 1:5-2:52).

(C) Preludio al ministerio de Jesús:

(I) predicación de Juan el Bautista;

(II) bautismo de Jesús; apéndice: Su genealogía;

(III) tentación (Lc. 3:1-4:13).

(D) Ministerio del Señor en Galilea (Lc. 4:14-9:50). Aquí el Evangelio de Lucas dispone con frecuencia el material en el orden de Marcos, pero no siempre. Como Mateo, Lucas da más lugar a las enseñanzas de Jesús; sin embargo, en cuanto a los mismos temas de Marcos y Mateo, se da evidencia de su independencia con respecto a ellos. Lucas tiene, además, materiales que no figuran en los otros evangelios y que comprenden más de la mitad de su texto. El análisis siguiente muestra la progresión del relato:

(I) Introducción al ministerio galileo (Lc. 4:14, 15).

(II) Inicio de este ministerio, primera visita a Galilea, milagros en Capernaum, visita por Galilea, llamamiento de cuatro discípulos, curación de un leproso (Lc. 4:16-5:16).

(III) Se hace sentir ya la oposición: curación del paralítico; llamamiento de Leví y la fiesta con él; discurso sobre el ayuno; controversia acerca del sábado (Lc. 5:17-6:12).

(IV) Llamamiento de los discípulos y elección de los doce apóstoles; discurso de Jesús sobre la vocación cristiana, y Sermón del Monte (Lc. 6:13-49).

(V) Episodios del ministerio de amor de Jesús, entre otros la curación del siervo de un centurión; resurrección del hijo de la viuda de Naín; pregunta de Juan el Bautista y respuesta de Jesús; testimonio dado acerca de Juan, unción de Jesús por parte de la mujer arrepentida (Lc. 7:1-50).

(VI) Extensión del ministerio de Jesús; viajes en Galilea con un grupo de discípulos: enseñanza mediante parábolas; intervención de la madre y de los hermanos de Jesús; apaciguamiento de la tempestad; curación del endemoniado gadareno, de la mujer con flujo de sangre, resurrección de la hija de Jairo, misión de los doce; investigación de Herodes, a consecuencia de la cual se retiró a un lugar desierto; multiplicación de los panes y de los peces para cinco mil hombres (Lc. 8:1-9:17).

(VII) Instrucciones a los discípulos en previsión del final del ministerio en Galilea y de la inminente muerte de Jesús; confesión de Pedro; predicción de Jesús sobre su muerte y resurrección; transfiguración; curación de un niño endemoniado; amonestación tocante al orgullo (Lc. 9:18-50).

(E) Los viajes de Jesús a Jerusalén (Lc. 9:51-19:48). Esta sección abunda en materiales que los otros evangelistas no presentan. Es probable que Lucas no dé un orden cronológico riguroso, sino que agrupe su material de una manera temática; algunos de los incidentes en esta sección podrían pertenecer a su ministerio en Galilea (Lc. 9:57-60; 13:18-21; prob. 11:14-13:5). Esta parte describe sobre todo los viajes de Jesús a Jerusalén, su última subida a esta ciudad, los discursos relacionados con estas circunstancias. Esta sección puede distribuirse de la siguiente manera:

(I) Partida de Galilea; la disposición del verdadero discípulo; Jesús es rechazado en un pueblo de los samaritanos; el Señor responde a tres aspirantes a discípulo; la misión de los setenta; el retorno de ellos; la pregunta de un doctor de la Ley; la parábola del buen samaritano; Jesús en casa de Marta y María; instrucciones acerca de la oración (Lc. 9:51-11:13).

(II) Jesús censura a los fariseos; exhorta a los discípulos a que le confiesen en público; denuncia la codicia; exhorta a la vigilancia, etc. (Lc. 11:14-13:5).

(III) Discurso acerca del verdadero Israel (parábola de la higuera estéril, liberación de la mujer enferma, parábola del grano de mostaza, de la levadura, exhortación a no mantener falsas ilusiones; lamentación sobre Jerusalén) y el servicio auténtico (curación del hombre hidrópico, parábola de los invitados a las bodas, del gran banquete, de la oveja perdida, de la dracma perdida, del hijo pródigo, del mayordomo infiel, de la viuda importuna y el juez injusto); hay también anécdotas e instrucciones que tratan del tema del servicio (Lc. 13:6-18:30).

(IV) Subida definitiva a Jerusalén: predicción renovada de la muerte y resurrección de Jesús; curación del ciego Bartimeo, conversión de Zaqueo, parábola de las minas, entrada triunfal en Jerusalén (Lc. 18:31-19:48).

(F) La última semana en Jerusalén: últimas enseñanzas en el Templo, últimas recomendaciones de Jesús a sus discípulos, su arresto, juicios y sufrimientos, su crucifixión y sepultura (Lc. 20-23:56).

(G) Apariciones de Jesús después de su resurrección, últimas instrucciones a los discípulos para la predicación del Evangelio, ascensión de Cristo (Lc. 24).

Lucas afirma que su exposición de los hechos es «por orden» (Lc. 1:3). El empleo de esta fórmula (Hch. 11:4; 18:23, «por orden»; Lc. 8:1, «después») demuestra que no se trata necesariamente de un orden cronológico riguroso. Aunque por lo general sigue la cronología, los hechos son a menudo agrupados de manera temática. Siguiendo el mismo método que en Hechos, Lucas ofrece un registro preciso y sistemático de la carrera del Fundador del cristianismo. Lucas afirma de una manera expresa que no había conocido personalmente a Jesús, sino que basa su obra en el relato de testigos oculares (principalmente los apóstoles), habiendo investigado todo con el mayor cuidado. Lucas aporta a la redacción de su Evangelio el espíritu de un verdadero historiador. Sus cualidades a este respecto aparecen claras de la manera en que habla acerca de los orígenes de Juan el Bautista y de Jesús: da la fecha del inicio de la actividad de Juan el Bautista con la cronología de la historia profana (Lc. 2:1, 3; 3:1, 2). Al presentar el ministerio de Jesús, pone en evidencia las principales ideas religiosas del Maestro, su triunfo sobre la oposición, y el fundamento histórico del cristianismo (cfr. el análisis anterior).

En este Evangelio se muestra la predilección de Lucas por las enseñanzas y las acciones que revelan la naturaleza a la vez humana y divina del Salvador. Según Lucas, el Evangelio de Cristo está destinado:

a todas las naciones (Lc. 2:32; 3:6; 4:24-27; 24:47, etc.);

a las almas perdidas;

a los humildes (Lc. 7:36-50; 15; 19:1-9, etc.);

a los pobres,

a los afligidos (Lc. 6:20-26; 7:11-18; 12:32).

El escritor muestra la gracia de la que estaba impregnado el carácter de Jesús: Su piedad, misericordia, caridad, vida de oración, santidad, y la delicadeza de sus sentimientos. En relación con lo que el Señor dice de las riquezas, Lucas emplea términos más duros que los otros evangelistas (Lc. 1:52, 53; 6:24, 25; 16:25, etc.). Se tiene que observar, por ello, que Cristo no estigmatiza a los privilegiados a causa de sus riquezas, sino solamente si depositan su confianza en sus posesiones y no son ricos para con Dios (Lc. 12:21). Las alusiones a los samaritanos vienen a ser la premonición de la desaparición próxima de las barreras étnicas (Lc. 10:33; 17:16).

El tercer Evangelio presenta a Cristo en su revelación de un Dios que quiere buscar y salvar a los hombres sufrientes y pecadores.

 

(c) Autor.

El vocabulario, en ocasiones médico, del escritor parece confirmar que el autor es Lucas. P. ej.: «el demonio, derribándole...» (Lc. 4:35); «una gran fiebre» (Lc. 4:38; cfr. Mt. 8:14; Mr. 1:30); «un hombre lleno de lepra» (Lc. 5:12; cfr. Mt. 8:2; Mr. 1:40); el caso clínico del endemoniado es descrito en Lc. 8:26-36 con detalles inexistentes en Mr. 5:1-16 o en Mt. 8:28-34: este hombre era poseído por muchos demonios, y de ello hacía mucho tiempo; el desventurado no vestía ropa, ni moraba en una casa; exclamó a gran voz; era atado con cadenas pero tenía tanta fuerza que las rompía y era impelido por el demonio a los desiertos; los testimonios relatan cómo fue sanado. Además, Lucas habla de los médicos con un poco más de indulgencia que Marcos (Mr. 5:26). Finalmente, destaca que el buen samaritano vendó las llagas del herido poniendo aceite y vino (Lc. 10:34; cfr. Hobart: «Medical Language of St. Luke»).

(d) Fecha.

La fecha de redacción del tercer Evangelio depende de la de Hechos. Pudiera ser que 1 Ti. 5:18 cite a Lc. 10:7, en cuyo caso el Evangelio de Lucas sería anterior al año 66. No hay razón alguna para situar la redacción del tercer Evangelio en una fecha posterior a la caída de Jerusalén; Lucas sólo habla de este acontecimiento en tiempo futuro, al relatar la predicción de Cristo con mayor detalle por cuanto era escrito para gentiles (Lc. 21:20-24; cfr. Mt. 24:15; Mr. 13:14). Es probable que Lucas redactara su Evangelio entre el año 57 y el 59 d.C. en Palestina, durante el encarcelamiento de Pablo en Cesarea; también es posible que durante estos dos años recogiera los materiales para la obra, que hubiera podido después redactar en Roma. Así, la redacción se sitúa entre las fechas extremas del año 58 y del 65 d.C. El autor tenía el proyecto de que esta obra fuera seguida de otra acerca de los orígenes del cristianismo, por cuanto el prefacio menciona a la vez la vida de Cristo y la obra de los apóstoles (Lc. 1:1, 2). El poco lugar que ocupan en el último capítulo de Lucas las últimas instrucciones de Cristo viene indudablemente dado por el hecho de que Lucas iba a reanudar este tema como sucede en el capítulo 1 de Hechos. Las iglesias del siglo II consideraban que el Evangelio de Lucas tenía autoridad; véase EVANGELIOS. Marción, el hereje gnóstico (segundo cuarto del siglo II) mutiló el tercer Evangelio, sirviéndose después de esta mutilación pretendiendo que era el único evangelio verdadero; al actuar de esta manera, demostraba sin embargo hasta qué punto se reconocía ya la autoridad de Lucas bien antes de su época. Justino Mártir cita Lc. 22:44 y 23:46. El fragmento de Muratori (hacia el año 170 d.C.) da el nombre de Lucas al tercer Evangelio. Hegesipo, Taciano, el incrédulo Celso, Clemente de Alejandría y Tertuliano, se refieren todos a «Lucas». Se tiene bien poca cosa que date del siglo I, pero no se puede dudar de manera racional del extendido uso del Evangelio de Lucas al inicio del siglo II.

 

Bibliografía:

Kelly, W.: «Lectures introductory to the New Testament», vol. I, The Gospels (Bible Truth Publishers, Oak Park, Illinois, reimpr. 1970, pub. orig. 1866);

Prod'hom, S.: «Pláticas sencillas sobre Lucas» (Ed. «Las Buenas Nuevas» St. Luis Mo s/f)

Robertson, A. T.: «Una armonía de los Cuatro Evangelios» (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso 1954/1975)

Ryle, J. C.: «Lucas» (de la serie Los Evangelios explicados. Clíe, Terrassa, reimpr 1977)

Tenney, M. C. «Lucas», en Comentario Bíblico Moody del Nuevo Testamento (Ed Moody, Chicago, 1965/1971),

Trenchard, E.. «Los Cuatro Evangelios» (Literatura Bíblica, Madrid, 1974).

Véase también Marshall, I. H.: «Lucas», en Nuevo Comentario Bíblico (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, 1977).

 LUCERO, LUCIFER

tip, ESPA DIAB

vet,

(gr. «el que porta o aporta la luz»).

El planeta Venus. Después del Sol y de la Luna, es Venus el astro más resplandeciente. Según su posición al este o al oeste del Sol, este planeta es visible por la mañana o por la tarde. Cada 19 meses aproximadamente vuelve a la misma posición. Como astro matutino anuncia la venida del día.

El profeta compara el esplendor del rey de Babilonia con la de este resplandeciente astro, llamado «hijo de la mañana» (Is. 14:12).

Desde el siglo III se da el nombre de Lucifer a Satanás, el ángel rebelde expulsado del cielo. Los poetas propagaron este apelativo, en base a la asunción de que Lc. 10:18 explica Is. 14:12.

 LUCIO

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

(lat.: «nacido de día»).

Cristiano de Cirene; era maestro en la iglesia de Antioquía (Hch. 13:1).

En Corinto, Lucio añade sus saludos a los de Pablo en la carta a los hermanos de Roma; se supone que era pariente del apóstol (Ro. 16:21).

 LUD

tip, CIUD TRIB

ver, LIDIA

vet,

(a) Pueblo considerado semítico (Gn. 10:22) y que se cree eran los lidios (véase LIDIA).

(b) Un pueblo relacionado con los egipcios (Gn. 10:13) y el país que habitaban, famosos como arqueros (Jer. 46:9, traducido «Lut»; Ez. 27:10, traducido «lidios»; Ez. 30:5, traducido «Lidia»).

 LUGARES (Altos y Bajos)

tip, LEYE RELI COST

ver, ASERA, ESTELA, PIEDRA, DIVINIDADES PAGANAS, ALTAR

vet,

(a) LUGARES BAJOS.

(también llamados «profundos») de la tierra, valles (Is. 44:23).

También la morada de los espíritus desprendidos del cuerpo (Sal. 63:9; Ef. 4:9); en el Sal. 139:15 significa el vientre.

(b) LUGARES ALTOS.

(heb.: «bamah»).

Lugares que se elegían para adorar, ya sea al verdadero Dios, ya a los ídolos; se podía aplicar a los santuarios mismos. Eran erigidos en los lugares elevados (Nm. 22:41; 1 R. 11:7; 14:23), en el interior o en la proximidad de las ciudades (2 R. 17:9; 23:5, 8), e incluso en los valles (Jer. 7:31; cfr. Ez. 6:3).

Los israelitas recibieron la orden expresa de destruir los santuarios de los cananeos cuando conquistaran el país (Nm. 33:52; Dt. 33:29). Los moabitas tenían también lugares elevados (Nm. 21:28; 22:41; Jos. 13:17). Era frecuente que los cultos celebrados en los lugares altos fueran acompañados de una gran degradación (Os. 4:11-14), y la inmoralidad reinaba entre los que se dirigían hacia estos santuarios (Jer. 3:2; cfr. 2 Cr. 21:11). En ellos se erigía un altar (1 R. 12:32), que podía también formar parte integrante de la formación rocosa de la elevación, como en Petra; de este lugar alto allanado subían gradas hacia el altar, cerca del cual se levantaba una Asera de madera. No lejos de allí solía levantarse una estela, o una serie de estelas, piedras no talladas, midiendo 1,80 m. o más; se hallaban de pie como en Gezer o en Petra (1 R. 14:23; Jer. 17:2). (Véanse ASERA, DIVINIDADES PAGANAS, ESTELA, PIEDRA). Había casas asociadas a estos santuarios (1 R. 12:31; 2 R. 23:19), en las que se albergaban los ídolos (2 R. 17:29, 32), e indudablemente que con otros fines. Había bancos alrededor del lugar sagrado, o bien una sala en la que se podían reunir los adoradores y comer allí las porciones separadas en las solemnidades del sacrificio (1 S. 9:12, 13, 22). Había sacerdotes que oficiaban en los servicios de los lugares altos (1 R. 12:32; 2 R. 17:32, 33), quemando el incienso y efectuando la ofrenda de los sacrificios (1 R. 13:2; cfr. 3:3).

En ciertas épocas, los israelitas celebraban el culto al Señor en los lugares altos, pero la Ley lo prohibía, estipulando que no debía haber más que un solo altar para todo Israel. El objeto de esta ordenanza era múltiple: favorecer el desarrollo del sentimiento nacional, guardar al pueblo de posibles divisiones, impedir el desarrollo de una religión idolátrica y de perder el contacto con la religión de Jehová; e impedir asimismo su corrupción. Esta normativa tendía, además, a garantizar la existencia de un santuario nacional, lo que permitía tener un culto espléndido en honor de Jehová, digno de su infinita grandeza y sobrepasando de lejos las ceremonias paganas. La celebración del culto a Jehová en los lugares altos sólo se dio en contravención a las disposiciones dejadas por Dios, y en épocas de desorden nacional, en la que el orden divino había sido destruido desde dentro o desde fuera por causa de anteriores infidelidades del pueblo. Cuando no había santuario nacional, lo que se produjo cuando Dios abandonó Silo y antes de la construcción del Templo (Sal. 78:60, 61, 67-69; 1 R. 3:2, 4; 2 Cr. 1:3).

En la guerra entre Jehová y Baal en el reino del norte, Elías preparó un sacrificio en un lugar alto, que fue consumido por fuego del cielo, lo que mostró el contraste entre la impotencia de Baal y el poder soberano de Dios incluso en una tierra lanzada a la idolatría y a la desobediencia. (Véase ALTAR.)

Para complacer a sus esposas paganas, Salomón cometió el gravísimo pecado de elevar los lugares altos sobre el «monte de la destrucción» (parte del monte de los Olivos) en honor de Astarté, de Quemós, de Milcom, llamado también Moloc (2 R. 23:13).

Con el fin de disminuir el prestigio del santuario de Jerusalén, Jeroboam hizo erigir santuarios sobre los lugares altos de Bet-el, instalando allí sacerdotes (1 R. 12:31, 32; 13:33). Su pretensión era la de organizar un culto independiente a Jehová, pero mezclando con él símbolos idólatras (1 R. 12:28-33; 13:2). Los profetas atacaron vehementemente estos lugares altos (1 R. 13:1, 2; Os. 10:8). Había lugares altos no sólo en Bet-el, sino también en otras ciudades de Samaria (1 R. 13:32; 2 R. 17:32; 2 Cr. 34:3). El esfuerzo de limpieza de los reyes Asa y Josafat no tuvo efectos duraderos (1 R. 15:14; 22:44; 2 Cr. 14:4; 15:17; 17:6).

Joram, hijo de Josafat, erigió lugares altos en los montes de Judá (2 Cr. 21:11). Acaz, rey de Judá, erigió también altares a dioses paganos; les ofreció sacrificios y les quemó incienso (2 Cr. 28:4, 25). Ezequías destruyó los ídolos (2 R. 18:4, 22), pero Manasés los volvió a adorar (2 R. 21:3; 2 Cr. 33:3). Josías los volvió a suprimir (2 R. 23:5, 8, 13). Los profetas tronaron contra los lugares altos (Ez. 6:3), proclamando que era Sión la residencia elegida por Jehová para hacer morar en ella su nombre (Dt. 12:11, 21; 14:23, 24; 16:2, 6, 11; Is. 2:2, 3; 8:18; 18:7; 33:20; Jl. 2:1; 3:17, 21; Am. 1:2; Mi. 4:1, 2).

 

exc, LUGARES BAJOS

vet,

(también llamados «profundos»)

de la tierra, valles (Is. 44:23).

También la morada de los espíritus desprendidos del cuerpo (Sal. 63:9; Ef. 4:9); en el Sal. 139:15 significa el vientre.

 LUNA

tip, ESPA CALE

vet,

La principal lumbrera nocturna (Gn. 1:16; Sal. 136:9), que sirve de pauta para la medición del tiempo, y su división en meses, para la fijación de la fecha de la Pascua y de las fiestas anuales (Gn. 1:14; Sal. 104:19; Eclo. 43:6, 7; Ant. 3:10, 5).

La mayor parte de las naciones con las que entraron los hebreos en contacto eran adoradoras de la luna. Ur de los caldeos, de donde salió Abraham; Harán, donde se detuvo por un tiempo, y donde Jacob vivió durante veinte años, eran centros conocidos de este culto. En Canaán, los vecinos de Abraham lo practicaban, y los egipcios sacrificaban un cerdo durante la luna llena (Herodoto 2:47).

Cuando los asirios y babilonios invadieron Palestina, los hebreos entraron de nuevo en contacto con pueblos que ponían a la luna entre sus principales deidades. En este momento, la adoración de la luna y de los astros se infiltró profundamente en Israel (2 R 21:3; 23:4, 5; Jer. 7:18; 8:2). Se enviaban besos a la luna (Jb. 31:26, 27), se le ofrecía incienso (2 R. 23:5). En los templos paganos era frecuentemente representada bajo el símbolo del Creciente, o mediante una estatua de aspecto humano.

La espiritualidad sublime de la religión de Jehová mantuvo este paganismo en jaque. El sol y la luna habían sido creados por el Dios de Israel para proveer de luz a la tierra y eran útiles a los hombres para la medida de los tiempos. Los paganos creían, por su parte, que los diversos aspectos de la luna debidos a circunstancias atmosféricas y a las leyes de la astronomía, presagiaban acontecimientos políticos Los profetas demostraron la insensatez de tales predicciones (Is. 47:13).

Por otra parte, los hebreos parecen haber creído en la influencia de la luna sobre el cuerpo y la salud. Son muchos los pueblos de las zonas del trópico que mantienen esta opinión. En todo caso el versículo 6 del salmo 121 da certidumbre al creyente de que Dios está por encima de todo lo creado, de que su voluntad sobrepasa toda posible influencia externa.

Luna nueva.

Siendo que los meses eran lunares, la luna nueva marcaba su comienzo. Aquel día no parece que hubiera asamblea, pero no hacían ofrendas adicionales (Nm. 28:11-14), se tocaban las trompetas (Nm. 10:10; Sal. 81:3), cesaba el trabajo (Am. 8:5), el tiempo podía ser consagrado a la enseñanza religiosa (2 R. 4:23, Ez. 46:1, 3); era puesto aparte con gozo (1 S. 20:5; Jdt. 8:6). Al igual que el séptimo día, el séptimo mes era santo y caía bajo la ley sabática. Además de todas las otras fiestas se celebraba también su primer día la luna nueva (Lv. 23:24, 25, Nm. 29:1-6). Después del exilio, esta fiesta vino a ser la del Año Nuevo. El año religioso comenzaba en primavera (Abib o Nisán, marzo/abril), y su séptimo mes coincidía con el primer mes del año civil, que comenzaba en Otoño (Tisri septiembre/octubre). La fecha de la luna nueva se computaba ya desde una época temprana (1 S. 20:5, 18). Los astrólogos babilonios se mantenían a la espera de la aparición del astro para determinar su aspecto. Según el Talmud, el sanedrín se reunía siete veces por año en el día 30 de un mes. Situados sobre las alturas de los alrededores de Jerusalén, unos observadores oteaban y señalaban la aparición del tenue filo de la luna nueva justo creciente. El sanedrín pronunciaba entonces la palabra «M'kuddash» (consagrado); así comenzaba el día primero del nuevo mes, que seguía a los 29 días del mes anterior. Si había nubes o nieblas aquel día contaba como 30 y el nuevo mes empezaba al día siguiente. Se anunciaba la aparición de la nueva luna mediante una fogata sobre el monte de los Olivos; a continuación, se encendían fogatas en otras cumbres, con lo que se propagaba el pronunciamiento del sanedrín con gran velocidad, Se dice que los samaritanos encendían fuegos por adelantado, a fin de inducir a los judíos a error. Por ello, se empezó a reemplazar las fogatas por mensajeros.

 LUNÁTICO

tip, MDIC

vet,

Demente que tiene momentos de lucidez. (El término gr. procede de «Selênê», luna; el castellano procede del latín «luna».).

Se creía que la luz y las fases de la luna influenciaban esta enfermedad. Los lunáticos se distinguen de los endemoniados (Mt. 4:24), por cuanto su trastorno tiene causas diferentes, en tanto que la posesión demoníaca puede también provocar demencia (Mt. 17:15; cfr. Mr. 9:17). Estos dos pasajes describen un estado semejante a la sintomatología de la epilepsia: crisis periódicas agudas, pérdida de la consciencia, convulsiones.

 LUXOR

tip, REGI

ver, TEBAS

sit, a4, 114, 471

vet,

Distrito de la antigua Tebas.

Luxor y Karnak, en la ribera derecha del Nilo, exhiben numerosas ruinas de monumentos. Allí se hallan templos, obeliscos, una esfinge, etc.

En la ribera occidental del río se halla, en Kurna y Medinet-Habu, el famoso «valle de los Reyes». Allí se han hallado las tumbas de más de sesenta faraones. (Véase TEBAS.)

 LUZ

tip, TIPO LUGA

ver, BET-EL

vet,

(a) Además de las referencias a la luz física como existente con independencia del sol, y emanando después del sol como gran lumbrera, este término se usa en las Escrituras de una manera muy destacada en sentido moral. La luz de Dios es su palabra por la que se revela, y por la que no sólo revela los peligros que existen en esta escena, sino que además actúa como lámpara para mostrar el verdadero camino (Sal. 119:105). El salmista pide a Jehová que alce sobre él la luz de su rostro (Sal. 4:6), y declaró que el mismo Jehová era su luz (Sal. 27:1). Así como la luz natural da vigor y salud al cuerpo, así la luz de Dios da gozo y fortaleza al alma.

«Dios es luz», y el Señor Jesús vino a la tierra como la luz verdadera que alumbra a todo hombre. No sólo manifestó con su presencia todo el mal en el mundo y lo falso de las pretensiones de los conductores de Israel, sino que «la vida era la luz de los hombres» (Jn. 1:4; 8:12). Los cristianos son «luz en el Señor» (Ef. 5:8), y son exhortados a caminar como «hijos de luz» (1 Ts. 5:5). En medio de las tinieblas tienen que resplandecer como luces en el mundo (Fil. 2:15). Sobre ellos descansa una grave responsabilidad, pues no deben empañar el brillo que debería caracterizarles como teniendo en sus corazones la luz de la gloria del Señor. Si la luz en el cristiano se vuelve tinieblas al no caminar en la realidad del camino de Cristo, ¡cuán grandes son las tinieblas! (Mt. 6:23).

Se ha dicho que la luz describe muy apropiadamente a Dios. La luz, invisible ella misma, lo manifiesta todo. Los cristianos, como ya se ha señalado, son «luz en el Señor», y por ello manifiestan las infructíferas obras de la carne. En cambio, de ellos no se dice lo que se dice únicamente de Dios, que sean amor, porque el amor es la fuente soberana de la actividad en Dios. Dios es luz (1 Jn. 1:5) y Dios es amor (1 Jn. 4:8). El cristiano es luz en el Señor, y somos exhortados a amarnos unos a otros, como Él nos ha amado (Jn. 15:12).

(b) Luz, como nombre geográfico (véase BET-EL).

 LLAMADA. Ver LLAMAMIENTO.

 LLAMAMIENTO

ver, ELECCIÓN

vet,

Los términos gr. «kaleõ», «klêsis», «klêtos» tienen varias aplicaciones en la Escritura.

(a) La posición u ocupación habitual de una persona, como esclavo o libre: el cristiano es llamado a continuar en su llamamiento si puede hacerlo con Dios (1 Co. 7:20-24).

(b) El «llamamiento» general o invitación del evangelio, en contraposición a aquellos que son «escogidos» (Mt. 20:16; 22:14, véase ELECCIÓN).

(c) El llamamiento a individuos por parte de Dios, cuando también les da la buena disposición a la obediencia, como en el caso de Abraham cuando fue llamado a dejar su patria y parentela (He. 11:8).

(d) En un sentido absoluto, de la salvación: «Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó» (Ro. 8:30; 11:29). Los santos son santos por llamamiento; los apóstoles fueron tales por llamamiento (Ro. 1:1, 7). El cristiano es llamado a usar diligencia para «hacer firme vuestra vocación y elección» (2 P. 1:10), no evidentemente en la mente de Dios, sino en la suya propia.

(e) Hay el «supremo» llamamiento y el llamamiento «santo» (Fil. 3:14; 2 Ti. 1:9; He. 3:1). El término «vocación» en Ef. 4:1 es la misma palabra, y está en el contexto de una exhortación a caminar de la manera que se corresponde con una posición en la que ya se está.

 LLANTO

tip, COST ESCA

ver, DUELO

vet,

En oriente se manifestaban con gran ostentación el dolor y el duelo. Los israelitas mostraban públicamente su desolación con la abstención de ornamentos y con descuido en el vestido (Éx. 33:4; 2 S. 14:2; 19:24; Mt. 6:16-18); como expresión de duelo se rasgaban la túnica al nivel del cuello, y sus ropajes y mantos (Lv. 10:6; 2 S. 13:31; Jl. 2:13). (Véase DUELO.)

El llanto es muchas veces mencionado en las Escrituras. La primera mención del llanto se halla,

en forma de verbo, en Gn. 21:16, de Ismael: «el muchacho alzó su voz y lloró».

El llanto por José el hijo de Jacob fue muy grande (Gn. 50:11);

el llanto de Jeremías fue motivado por los pecados de su pueblo y por los juicios que iban a caer sobre la nación y sobre Jerusalén (Jer. 9:1; 13:17; Lm. 1:2, 16).

El Señor Jesús lloró sobre Jerusalén (Lc. 19:41),

y por la muerte de Lázaro (Jn. 11:35), mostrando así la profundidad de sus sentimientos.

El lloro es la expresión del dolor profundo y de la miseria que han entrado en el mundo por el pecado del hombre, y del Señor Jesús está escrito proféticamente que «en toda angustia de ellos él fue angustiado».

El llanto fue también la parte de los primeros cristianos (Hch. 8:2; 9:39; 20:37; 21:30; Ro. 12:15; 1 Co. 7:30; 2 Co. 7:7; 12:21; Fil. 3:18). Después de un terrible período de juicios los «moradores de la tierra» derramarán su llanto por la destruida Babilonia (Ap. 18:9, 11, 15, 19). En la venida del Señor, los impíos serán lanzados a las tinieblas de afuera, donde «será llanto y crujir de dientes» (Lc. 13:28), en una total soledad en tormento, con exclusión de la presencia del Señor (2 Ts. 1:9). En cambio, para los redimidos, eliminando ya para siempre el pecado y todas sus consecuencias mediante la obra de Cristo en la cruz, llegará entonces el día en que «enjuagará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron» (Ap. 21:4).

 LLANURA

tip, LLAN

ver, PALESTINA, ARABÁ

vet,

Este término es traducción de varios vocablos hebreos, de los que tres merecen una cierta atención.

(a) «Sh'phelah», país bajo o plano.

Región de colinas poco elevadas, entre la llanura costera de Filistea y los montes del sistema central de Palestina. Eusebio describe así a la Sefela en su Onomasticon: «Ésta es toda la región baja de los alrededores de Eleutherópolis (la actual Beit Djibrin), en dirección al norte y oeste.» Pero en la época del AT se entendían por la Sefela también las colinas de poca altura que se extendían hacia el este y el sur. Estas alturas tienen entre 150 y 240 m.; unas pocas cumbres son más altas. Hay abundancia de olivos en sus laderas. Esta especie de meseta baja está separada de la Judea central por valles que corren al norte y al sur de Ajalón, hasta Beerseba. Hay varias grandes llanuras fértiles entre la cadena de montañas de Judea y el mar cortando la llanura. La Sefela fue asignada a la tribu de Judá; su territorio era el mayor de todos, por lo que se dio una pequeña parte septentrional a Dan (Jos. 15:33 ss; 19:40 ss). Adulam, Bet-semes, Gezer, Eglón, Laquis y una parte de los valles de Ajalón, Sorec y de Ela se hallaban en este país bajo (v. 33 ss.; 1 S. 17:1, 2; 2 Cr. 28:18). (Véase PALESTINA, d.)

(b) «Kikkar», círculo, circuito, designaba particularmente la «llanura del Jordán»; se extendía desde Sucot al norte hasta Sodoma y Gomorra al sur (Gn. 13:10, 11, 12; 19:17, 28; Dt. 34:3; 2 S.18:23; 2 Cr. 4:17). El término «Kikkar» incluía posiblemente todo el valle bajo del Jordán hasta el lago de Genesaret (Guerras 4:8, 2; Dt. 2:8; 3:17, etc.). (Véase ARABÁ.)

(c) «'rabah», traducido en general como llanura, designa la gran depresión que va del mar de Galilea al mar Muerto, y que después sigue hasta el mar Rojo (Dt. 2:8; 3:17, etc.). (Véase ARABÁ.)

 LLAVE

tip, UTEN TIPO

ver, CERRADURA

vet,

En Oriente (Jue. 3:25) era una pieza de madera que servía para levantar o mover la barra que cerraba la puerta por detrás. La llave no se giraba. (Véase CERRADURA.)

Se ponía en la cintura o, en ocasiones, debido a su gran tamaño, se cargaba sobre el hombro. Podían medir de 15 a 60 cm. de longitud (cfr. Is. 22:22).

Simbólicamente se usan de la autoridad de abrir y cerrar. Eliaquim, en el ya citado pasaje de Is. 22:22, es un tipo del Señor Jesús tal como aparece en Ap. 3:7, que tiene las llaves del Hades y de la muerte (Ap. 1:18). A Pedro le fueron dadas las llaves del reino de los cielos (Mt. 16:19). Cumplió su función abriéndolo a los judíos (Hch. 2) y a los gentiles (Hch. 10). El Señor acusó a los doctores de la ley de quitar la llave de la ciencia (Lc. 11:52). Esto lo hicieron mediante sus tradiciones y dificultando a aquellos que hubieran querido entrar en las bendiciones ofrecidas y logradas por Cristo.

Bibliografía:

Para una mayor consideración del verdadero significado de «las llaves» dadas a Pedro, ver: Lacueva, F.: «La Iglesia, cuerpo de Cristo» (Clíe, Terrassa, 1973, PP. 63-64) y «Catolicismo Romano» (Clíe, Terrassa, 1972).

 LLUVIA

tip, AGRI

ver, DILUVIO

vet,

Palestina difería de Egipto en que su vegetación dependía de la lluvia, y no de la irrigación regular. El clima de Siria y de Palestina se caracteriza por una división del año en estación lluviosa y seca. Hacia el final de octubre empieza a darse a intervalos una lluvia frecuentemente tormentosa, durante uno o varios días seguidos. La Biblia llama a esto lluvia temprana (Jer. 5:24). Su nombre heb. es «yõreh» («la torrencial»); inaugura el año agrícola al esponjar el suelo endurecido y resquebrajado por la sequía del verano, y podía comenzar el labrado de la tierra, seguido de la sementera.

Hasta el final de noviembre, la media pluvial no es demasiado elevada, pero aumenta desde diciembre a febrero. Las lluvias tardías (heb. «malgõsh») son los fuertes chubascos de marzo a mediados de abril. Son particularmente apreciados, por cuanto caen antes de la siega y de la larga sequía de los meses de verano. La frecuente mención de las lluvias tempranas y tardías no debería dar la impresión de que sólo las hay hacia el equinoccio de otoño y de primavera. El invierno mismo entra de lleno en la estación lluviosa, como lo dice el poeta hebreo: «Porque he aquí ha pasado el invierno, se ha mudado, la lluvia se fue» (Cnt. 2:11). En Palestina caen alrededor de 700 mm. de agua anuales, en tanto que en la misma Francia la media es de 600 a 650 mm. En mayo empezaba la sequía que persistía hasta octubre; no sólo no llovía durante estos meses, sino que apenas si se veía una nube en el cielo, y una tormenta en esta época era considerada un prodigio (cfr. 1 S. 12:16-18).

El labrador debía esperar con paciencia que Dios enviara la lluvia a su debido tiempo (Stg. 5:7). La lluvia es una gran bendición de Dios (Sal. 65:10-13; 68:10; Lv. 26:4; Dt. 28:12). En ocasiones es esperada con verdadera ansiedad, ya que su ausencia puede marcar un verdadero castigo (Am. 4:7; Dt. 28:24; 1 R. 8:35; 17:1; Is. 5:6; Ap. 11:6).

Al prometer la restauración de Israel en la tierra de Canaán, el Señor promete que volverá a enviar las lluvias tempranas y las tardías como en el pasado (Jl. 2:23; cfr. Dt. 11:14; Ez. 34:26).

Con respecto al cataclismo del Diluvio y la lluvia que duró «cuarenta días y cuarenta noches», se debe señalar que aquella magna inundación universal se debió a una suma de causas, en las que se incluyen la lluvia citada («geshem») y «la rotura de las fuentes del gran abismo». (Véase DILUVIO.)