NAALAL

tip, CIUD

sit, a1, 353, 317

vet,

= «pastos».

Ciudad de Zabulón (Jos. 19:15); esta tribu no arrojó a los cananeos (Jue. 1:30). La ciudad fue atribuida a los levitas descendientes de Merari (Jos. 21:35). Identificación prob.: el actual Tell en-Nahl, en la planicie al Sur de Acre.

 NAAMA

tip, BIOG LUGA MUJE MUAT

vet,

= «agradable».

(a) Hija de Lamec (Gn. 4:19-22).

(b) Esposa amonita de Salomón y madre de Roboam (1 R. 14:21, 31).

(c) Lugar en la llanura de Judá, quizás el moderno Nam, 10 Km. al sur de Lida (Jos. 15:41).

(d) Tierra natal de Zofar (Jb. 42:9), indudablemente al este del Jordán.

 NAAMÁN

tip, BIOG FUNC HOMB HOAT

vet,

= «agradable».

(a) Nieto de Benjamín e hijo de Bela; fundador de una familia (Gn. 46:21; Nm. 26:40).

(b) General del ejército de Ben-adad, rey de Damasco. Este general, que fue usado para liberar a los sirios, era leproso. A pesar de su repugnante carácter, la lepra no era causa de exclusión del enfermo en la sociedad siria, al revés de lo que sucedía en Israel. Una muchacha israelita, que había sido dada como esclava a la esposa de Naamán, sugirió que el general visitara al profeta Eliseo en Samaria, para que fuera sanado de su lepra. Fue. Para quebrantar el orgullo de Naamán y convencerle de que sólo debería su curación a Dios, Eliseo no fue al encuentro del general ni de su séquito. Envió a su criado a que le dijera que se bañara siete veces en el Jordán. Ofendido y encolerizado, Naamán volvió grupas, diciendo: «Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio?» Sus siervos lo calmaron, y le suplicaron que descendiera al Jordán. Se bañó siete veces en el Jordán, y fue sanado. Lleno de gratitud, el general quiso recompensar a Eliseo, que rehusó, a fin de hacerle comprender lo gratuito de las bendiciones divinas. Pero Giezi, siervo del profeta, ardiendo en codicia, actuó mentirosamente para conseguir dones. Naamán, transformado en adorador de Jehová, pidió permiso para llevarse dos cargas de mulas de tierra de Israel, indudablemente para elevar un altar al verdadero Dios. Viviendo en el seno del paganismo, no podría sustraerse por completo a sus costumbres. El rey de Siria rendía culto a Rimón. Naamán tenía el deber de sostener a su señor cuando él entrara en el santuario de este ídolo y se prosternara delante de él. Esta obligación preocupaba al general. Eliseo lo autorizó a que cumpliera con sus deberes seculares aún cuando ello implicara su presencia en un templo pagano (2 R. 5). El profeta sabía que el Señor acabaría la obra comenzada en el corazón de Naamán, y que lo llevaría a su tiempo a romper todo lazo con la idolatría.

En el NT el caso de Naamán es presentado como ejemplo de la acción soberana de Dios en gracia fuera de Israel, y frente a un Israel apóstata y rebelde (Lc. 4:27), intimando ya la obra de gracia que iba a ir al mundo por el endurecimiento de Israel (cfr. Ro. 11:12).

 NAARÁN

tip, CIUD

sit, a2, 423, 369

vet,

= «niña».

Ciudad en el límite oriental de Efraín y cerca de Jericó (Jos. 16:7).

 NAAS

tip, BIOG REYE HOMB HOAT

vet,

= «serpiente».

(a) Tío de David (2 S.17:25 y 1 Cr. 2:16).

(b) Cruel y poderoso rey de los amonitas (1 S. 11:1-11). Este Naas o su hijo trató a David amistosamente (2 S. 10:2; 17:27).

 NAASÓN

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

= «hechicero».

Jefe de la tribu de Judá en el desierto (Nm. 2:3), cuñado de Aarón (Éx. 6:23) y abuelo de Booz, esposo de Rut (Rt. 4:20-22). Fue, por lo tanto, uno de los antepasados de Cristo (Mt. 1:4).

 NABAL

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

= «necio, insensato».

Rico propietario de ganado menor; vivía en la ciudad de Maón, pero sus rebaños pastaban por los alrededores de la ciudad del Carmelo, en las lindes del desierto de Judá. Su esposa se llamaba Abigail. David y sus hombres, durante la época en que Saúl los perseguía, permanecían en este lugar, y protegían los bienes de los habitantes contra las bandas de merodeadores. Cuando Nabal se dedicó al esquileo de sus ovejas, fueron diez jóvenes a pedirle, en nombre de David, una cantidad de alimento que él mismo quisiera darles de buena voluntad. El insensato rehusó la petición de una manera insolente y grosera. David, enfurecido, se puso en marcha contra él acompañado de 400 de los suyos. Abigail, inteligente y avisada del peligro, se apresuró a llevar los víveres a David y consiguió, con prudentes palabras, impedir que se hiciera la justicia por su mano. Al volver, Abigail encontró a Nabal totalmente ebrio tras un banquete. Al día siguiente por la mañana, cuando hubo dormido su borrachera, le reveló de qué peligro se había librado. Presa de un ataque al conocer estos hechos, murió diez días más tarde. David se casó con la viuda (1 S. 25:1-42).

 NABATEOS

tip, TRIB HIST

ver, ARETAS, NEBAIOT, SELA

sit, a9, 571, 409

vet,

Pueblo de origen árabe, y que hablaban y escribían también en arameo. Entre los siglos VI y IV a.C. se desplazaron hacia el norte, apoderándose de las plazas fuertes de Edom y de Moab. Al controlar las rutas de las caravanas del Oriente Medio, llegó a un notable grado de influencia y de civilización. Su apogeo se sitúa entre el año 200 a.C. y el 100 d.C. Llegó un momento en el que su poder se extendía al norte, hasta Damasco (2 Co. 11:32) y a la Coelosirua, al sur hasta Madã in Sãlih (al-Hijr), en el Hedjaz septentrional (1 Mac. 5:25; 9:35; Ant. 13:15, 2, y diversas inscripciones).

Los nabateos establecieron su capital en Petra, a 90 Km. al sur del mar Muerto; en el AT esta ciudad era conocida bajo el nombre de Sela (Is. 16:1).

Los nabateos tenían artistas, arquitectos, ingenieros y ceramistas notables. En la misma roca de Petra, de manera muy particular, tallaron casas, templos y tumbas. Más que nadie en aquella época, desarrollaron la agricultura hasta en el mismo desierto. Fueron maestros en el arte de excavar cisternas y depósitos, y de traer, de lejanas fuentes, mediante acueductos, el agua necesaria para la irrigación.

Petra, la ciudad rosa, permaneció desconocida en Occidente hasta el año 1812. Más adelante, en 1900, se descubrieron lugares altos establecidos al aire libre. Los nabateos adoraban al sol y a la luna. Con frecuencia, sus deidades evocaban un culto a la fertilidad; sus dioses principales eran Dusares (Dionisos, Baco) y la diosa Alat.

Hacia el año 312 a.C., Antígono, uno de los sucesores de Alejandro Magno, dirigió dos expediciones contra los nabateos, que resistieron con éxito. El rey Aretas III (entre el año 85 y el 60 a.C.) entró por primera vez en estrecho contacto con los romanos. En el año 47 a.C., Julio César exigió a Malco I que le diera jinetes. El país conoció la realidad de su poderío bajo Aretas IV (4 a.C. a 40 d.C.), cuyo etnarca intentó arrestar a Pablo en Damasco (2 Co. 11:32). En el año 105 de nuestra era, Trajano puso fin a la autonomía de los nabateos; al año siguiente, su territorio vino a ser una provincia romana bajo el nombre de Arabia Pétrea (la Arabia de Petra). Hay autores que sitúan el origen de esta nación en Nebaiot, hijo de Ismael (Gn. 25:13). (Véanse ARETAS, NEBAIOT, SELA.)

 NABÓNIDO. Véase BELSASAR.

 NABOT

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

= «frutos» o «eminencia».

Un israelita de Jezreel que rehusó vender la viña de sus antepasados a Acab, el rey idólatra de Israel (Lv. 25:23, 24), y fue, por ese motivo, asesinado haciéndosele el cargo falso de blasfemia, lo cual fue maquinado por Jezabel, la reina. Acab tomó la viña codiciada, tal vez por haber sido legalmente confiscada por el gobierno, considerándose la blasfemia como traición, o quizá porque los herederos, a causa de que sus hijos habían perecido con él, se abstuvieron de hacer valer sus derechos, por temor a los ardides poco escrupulosos de Jezabel. Elías, sin embargo, tuvo el valor de amenazar al rey y a la reina con la venganza de «Uno más alto que ellos» (1 R. 21:2; 2 R. 9:24-26, 36; Ec. 5:8).

 NABUCODONOSOR

tip, BIOG REYE HIST HOMB HOAT

ver, JOACIM, JOAQUÍN, SEDEQUÍAS

vet,

(ac. «Nabu-kudurri-usur»: «¡Que Nebo defienda las fronteras!»).

Otra posible transcripción es Nabucodorosor. Hijo de Nabopolasar y rey de Babilonia. Su padre dirigió, con éxito, una rebelión de los caldeos contra Asiria, y fundó (en el año 625 a.C.) el Nuevo Imperio Babilónico. Los Uman-mandá, aliados de Nabopolasar, se apoderaron de Nínive, la capital de Asiria, en el año 612. Los nuevos dominadores de los territorios asirios tuvieron en jaque, desde entonces, el poderío de Egipto. El faraón Necao II, entronizado en el año 609 a.C., invadió Palestina (2 R. 23:9; 2 Cr. 35:20), derrotando a Josías, rey de Judá, que se le quiso oponer, y dándole muerte en la batalla de Meguido (en el año 608). Necao volvió de Egipto poco después con un gran ejército, con el fin de extender sus dominios más allá del Éufrates. Nabopolasar envió a su hijo, Nabucodonosor, a enfrentarse con los egipcios, que fueron aplastados (en el año 605 a.C.) en la batalla de Carquemis. Nabucodonosor los rechazó hasta Egipto, y sometió a los países que fue atravesando (2 R. 24:7; Jer. 46:2), desde el Éufrates hasta el río de Egipto. Al enterarse de la muerte de su padre, dejó a sus generales para que terminaran la guerra en el oeste, y se apresuró a llegar a Babilonia, donde fue hecho rey en el año 605 a.C. (Contra Apión, 1:9).

Los escritores del AT, especialmente Jeremías y Ezequiel, contemporáneos suyos, mencionan a Nabucodonosor. El libro de Ezequiel da importantes enseñanzas acerca de su reinado. Las inscripciones en ladrillos, y los testimonios del historiador babilonio Beroso, sacerdote que vivió en el siglo III a.C., completan el cuadro documental. Después de haber estado pagando tributo a Nabucodonosor durante tres años, Judá se rebeló contra él (2 R. 24:1). El rey de Babilonia volvió a la tierra de Judá, aplastó la revuelta, hizo encadenar al rey Joacim, ordenó deportar a Babilonia a su hijo Joaquín, el príncipe heredero, y estableció como regente a Sedequías, hermano de Joacim (2 Cr. 36:6, 10). (Véanse JOACIM, JOAQUÍN, SEDEQUÍAS). Durante ocho años, Sedequías se mantuvo sumiso, pero en el año noveno, contando con la promesa de un ejército egipcio, se rebeló (Jer. 37:5). En el año 586, Nabucodonosor tomó Jerusalén, quemó el Templo, deportando a todos los notables del país (2 R. 24:25; 2 Cr. 36:5-21; Jer. 39; 52). En esta época (586-573 a C) el rey de Babilonia asedió Tiro (Ez. 29:18; Contra Apión 1:21; Ant. 10:11, 1). En el año veintitrés de su reinado (582) combatió contra Coleosiria, Moab y Amón, deportando a muchos centenares de judíos (Jer. 52:30; Ant. 10:9, 7). En el año trigesimoséptimo de su reinado (alrededor del año 567), Nabucodonosor invadió Egipto (cfr. Ez. 29:19).

Es probable que Nabucodonosor emprendiera más expediciones, pero no se conocen documentos acerca de ello. Su política consistía en deportar a los vencidos, dispersándolos por las diversas regiones de su imperio. Disponiendo así de una numerosa mano de obra, efectuó obras importantes. De las inscripciones del mismo Nabucodonosor se aprecia que él atribuía más importancia a sus construcciones que a sus victorias militares, que quedan relegadas a un segundo plano. En la inscripción de la Casa de la India se hallan las siguientes palabras de Nabucodonosor: «Desde el tiempo en que Merodac me creó para la soberanía, en que Nebo su verdadero hijo me confió sus súbditos, amo como a la vida misma la erección de su morada; y ninguna ciudad más gloriosa he hecho que Babilonia y Borsipa» (col. VII, líneas 26-32). Entre otras de estas numerosas obras se pueden mencionar la gran muralla de Babilonia y el magnífico palacio real; restauró el gran templo de Marduk en Babilonia, el de Nebo en Borsipa, y un gran número de otros santuarios. Se dice que hizo los jardines colgantes de Babilonia para la reina Amitis, su esposa procedente de Media, que tenía añoranza en la llanura de Babilonia por las montañas de su país (Contra Apión 1:9; Ant. 10:11,1). Se dice que él construyó, cerca de Sipara, para la irrigación, un inmenso lago artificial que medía más de 225 Km. de perímetro y 55 m. de profundidad. Hizo una red de canales que cubrían todo el país, construyendo muelles y espigones en el golfo Pérsico. Todo ello coadyuvó a que el orgullo le dominara, por lo que fue castigado, cayendo víctima de licantropía (desorden mental en el que el afectado se imagina que es un animal). Nabucodonosor estuvo «siete tiempos» privado de la razón, comiendo hierba como un buey (Dn. 4). Después recobró la razón; habiendo reinado más de 43 años, murió el año 562 a.C. Le sucedió su hijo Evil-merodac.

Nabucodonosor y la arqueología.

La Babilonia de Nabucodonosor ha sido objeto de sistemáticas excavaciones llevadas a cabo desde 1899 a 1917 por Robert Koldowey y la Deutsche Orientgesellschaft (cfr. Koldowey, «Das Wiedererstehende Babylon», 4ª ed., 1925). En estas excavaciones, que hasta la fecha han sido las únicas con una metodología verdaderamente científica, se descubrió la imponente puerta de Ishtar, que franqueaba el paso de la doble muralla; estaba adornada con ladrillos esmaltados que representaban toda una serie de toros y de dragones (cfr. R. Koldowey, «Das IschtarTor in Babylon», 1918). La sala del trono de Nabucodonosor estaba igualmente decorada con magníficas cenefas geométricas sobre ladrillos esmaltados. El mismo zigurat del rey se hallaba en el recinto del templo. Según Herodoto, tenía ocho pisos, pero sólo queda el primero. Así, la arqueología nos ilustra perfectamente la Babilonia descrita por la Palabra de Dios, y, junto con las inscripciones, nos documenta el carácter de aquel Nabucodonosor que dijo, en un arranque de soberbia; «¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?»

 

Bibliografía:

Boutflower, C.: «In and Around the Book of Daniel» (Kregel Pub., Grand Rapids, Michigan 1923/77);

Presedo, F.: «Babilonia», en Gran Enciclopedia Rialp;

Wilson, R. D.: «Studies in Ihe Book of Daniel» (Baker Book House, Grand Rapids 1917/1979).

 NACIMIENTO. Véase PARTO.

 NACIÓN

tip, TRIB ESCA

ver, PROSÉLITOS, DANIEL, ARMAGEDÓN

vet,

Término que se corresponde con el heb. «gõy» y con el gr. «ethnos», dos términos que significan «nación, pueblo» (2 R. 16:3; Hch. 22:21). Las «naciones» aparecen como división característica de la humanidad después de la dispersión de Babel. Israel es una «nación» separada, un pueblo santo (Dt. 4:34; 14:2). No es hasta más tarde que el término «gõy», «nación», toma un sentido peyorativo, designando a las naciones fuera de Israel y, por ello, a aquellas que no conocen a Jehová. Éx. 23:30 menciona la conducta abominable de las naciones; Esd. 6:21 su impureza. La ignorancia de la verdad, la oposición a la verdadera religión, los sacrilegios dirigidos contra ella y contra el pueblo de Dios, la cólera de Jehová a la que están expuestas, todas estas características de las naciones se hallan en los Sal. 79:1, 6, 10; Jer. 10:25; Lm. 1:3, 10; Ez. 34:28, 29; 36:6, 7, 15. El término «pagano» (de «paganus», morador de pueblos) designa a aquellos que todavía no han aceptado el mensaje del Evangelio. En efecto, los pueblos resistieron durante más tiempo que las ciudades ante el primer gran esfuerzo de la evangelización. Este término no tiene origen bíblico; no se puede traducir ni «gõy» ni «ethnos» (que no siempre tiene un sentido peyorativo en el NT), por cuanto no tiene ninguna connotación colectiva.

En realidad, Israel debía, por una parte, mantener una posición separada con respecto a las naciones para preservarse de la contaminación de la idolatría y de la inmoralidad (Lv. 20:23; Jos. 23:7, 12; 1 R. 11:2). Los judíos, especialmente después del exilio, se muestran extremadamente estrictos sobre las cuestiones de pureza ritual prescritas por Levítico y en la prohibición de los ídolos y de las imágenes. Se manifiestan dispuestos no sólo a morir, antes que tolerar una estatua de Calígula en el Templo (Ant. 18:3, 1), sino que se opusieron a que se colocaran trofeos en el teatro o que se pusiera el águila romana a la puerta del Templo. Unas reglas extremadamente minuciosas establecidas por los escribas y fariseos tenían por objeto impedir todo contacto impuro con los paganos. Un gentil, no observante de las leyes de la purificación, era considerado como impuro, junto con su casa y todo aquello que tocara (Jn. 18:28). Un israelita estrictamente legalista no debía nunca comer a la mesa de un pagano (Hch. 11:3; Gá. 2:12).

Sin embargo, Dios, ya desde el principio, había dado a conocer al pueblo elegido que había sido apartado para recibir la salvación, y transmitirla un día a todas las naciones. Dios dijo de Abraham que habrían «de ser benditas en él todas las naciones de la tierra» (Gn. 18:18; cfr. 22:18). Al Mesías le son prometidas «por herencia las naciones» (Sal. 2:8). Todas las naciones le servirán un día (Sal. 72:11). Jehová es el juez de toda la tierra, por cuanto todas las naciones le pertenecen (Sal. 82:8). Isaías insiste una y otra vez en la universalidad de la salvación. El Siervo de Jehová la llevará, no sólo a Israel, sino a todas las naciones (Is. 42:1, 6; 49:6; 51:4-5; 54:3; 55:5, etc.). Un día, las mismas naciones se convertirán al Señor, y la faz de la tierra será cambiada (Is. 2:2, 4; 11:10, 12). Los judíos mismos eran conscientes de ello, porque en ciertas condiciones admitían que los paganos se hicieran prosélitos de su comunidad (véase PROSÉLITOS).

(a) Los tiempos de las naciones (Lc. 21:24).

Mediante esta expresión, Jesús hizo alusión al papel de las naciones dentro del plan histórico de Dios. Desde la creación, el Señor ha deseado la bendición de toda la humanidad. Pero, después de los tres juicios de Edén, del Diluvio, y de Babel, deja provisionalmente a las naciones a un lado, confundiendo sus lenguajes y dispersándolas por toda la faz de la tierra. Eligiendo a Abraham, suscita al pueblo elegido por medio del cual será dado al mundo el conocimiento del verdadero Dios, la Revelación escrita y el Mesías prometido. Por ello, el Señor instituye una teocracia en Israel; pero pronto el pueblo rechaza esta teocracia y, bajo el caudillaje de sus reyes, se va volviendo más y más infiel. Ésta es la razón de que Dios les retira finalmente su presencia y pone fin a su independencia, permitiendo que Nabucodonosor destruya el Templo y la ciudad de Jerusalén (2 Cr. 36:15-21). En este momento la supremacía pasa a manos de los imperios paganos (véase DANIEL) y Palestina queda asolada y hollada como había sido anunciado en Is. 5:1-7. La destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. acrecentó esta desolación, pero Cristo dio a entender de una manera expresa que tendrá fin (Lc. 21:24). El tiempo de las naciones cesará cuando Jerusalén sea plenamente liberada y restaurada, según las palabras de los profetas.

(b) El juicio de las naciones.

Si bien hay un glorioso futuro para los miembros de las naciones que se conviertan a Dios, se reserva un juicio terrible para aquellos que persistan en su rebelión e incredulidad. Un día, el Señor reunirá a todas las naciones en Armagedón (véase ARMAGEDÓN) para que rindan cuentas (JI. 3:2, 12; Mi. 4:11-12; Zac. 12:2-3, 9; 14:2-3, etc.). Este día tenebroso será «día de castigo de las naciones» (Ez. 30:3).

Grande es la ventura de aquellos que, no habiendo tenido el privilegio de formar parte de Israel (Ef. 2:12), han venido por la gracia de Cristo a formar parte de la nación santa, del pueblo adquirido del Nuevo Pacto (1 P. 2:9, 10). Ellos forman parte de una innumerable multitud venida de todas las naciones que en el cielo adorará al Cordero que fue inmolado (Ap. 5:9; 7:9).

 NACOR

tip, BIOG ARQU HOMB HOAT

vet,

= «que jadea, que resopla».

(a) Hijo de Serug y abuelo de Abraham (Gn. 11:24, 25).

(b) Hijo de Taré y hermano de Abraham (Gn. 11:27). Se casó con Milca, su sobrina, hija de Harán (Gn. 11:29). No es mencionado entre los que abandonaron Ur de los caldeos con Taré, Abraham y Lot, pero se le encuentra más tarde en Harán, en Mesopotamia (Gn. 24:10; 27:43). Tuvo ocho hijos de Milca, que vinieron a ser los progenitores de las tribus arameas. Su concubina le dio cuatro hijos, de los que también surgieron otros pueblos (Gn. 22:21-24). Betuel, hijo de Nacor y de Milca, vino a ser el padre de Rebeca y de Labán (Gn. 24:15, 29).

Las tabletas de Mari, y los documentos más recientes en asirio medio, nombran con frecuencia la ciudad de Nacor (Gn. 24:10), llamada Nakhur (Najur). Estaba situada aproximadamente más al sur de Harán, en el valle de Balikh. En el siglo XIV a.C. era gobernada por príncipes amorreos (cfr. Courville, «The Exodus Problem and its Ramifications», vol. II, pág. 233 ss.).

 NADAB

tip, BIOG SACE REYE HOMB HOAT

vet,

= «generoso»

(a) Primogénito de los cuatro hijos de Aarón (Éx. 6:23; Nm. 3:2; 26:60; 1 Cr. 6:3; 24:1). Nadab y Abiú tuvieron el privilegio de allegarse a Jehová sobre el Sinaí (Éx. 24:1); más tarde fueron consagrados al sacerdocio (Éx. 28:1). Sin embargo el Señor les dio muerte por ofrecer un fuego «extraño» ante Él que no había sido ordenado (Lv. 10:1-7; Nm. 26:61). Inmediatamente después de esta tragedia, Jehová dio a Aarón una ley que debía tener vigencia perpetua para todos los sacerdotes: la prohibición de beber vino, o cualquier otra bebida fermentada, antes de entrar en el santuario. Esta prohibición permite la deducción de que Nadab y Abiú estaban bajo la influencia del alcohol en el momento en que cometieron la profanación que les costó la vida (Lv. 10:9); los dos culpables no tenían hijos (Nm. 3:4; 1 Cr. 24:2).

(b) Varón de Judá, de la familia de Hezrón y de la casa de Jerameel (1 Cr. 2:25-28).

(c) Benjamita, hijo de Gabaón y de Maaca (1 Cr. 8:30; 9:36).

(d) Hijo de Jeroboam I y su sucesor en el trono de Israel. Nadab comenzó a reinar alrededor del año 910 a.C. y, al igual que su padre, practicó el culto al becerro de oro. Durante el asedio que Nadab hizo a Gibetón, Baasa le dio muerte, apoderándose después de la corona, y haciendo dar muerte a toda la descendencia de Jeroboam. Baasa fue el instrumento de juicio que Jehová había pasado sobre Jeroboam y su casa. El reinado de Nadab no llegó a durar dos años enteros (1 R. 14:10, 11, 20; 15:25, 30).

 NAFTUHIM

tip, TRIB

vet,

Tribu egipcia mencionada entre los libios del Bajo Egipto y los Patrusim del Alto Egipto. Se les ha identificado como habitantes del Delta del Nilo (Gn. 10:16).

 NAHALIEL

tip, RIOS

sit, a3, 500, 155

vet,

Río que desemboca en la ribera oriental del Mar Muerto.

 NAHUM

tip, BIOG PROF HOMB HOAT

vet,

= «compasivo».

(a) Profeta nacido en Elcos, indudablemente un pueblo de Canaán. Nahum no se dirige a las diez tribus deportadas, sino a Judá (Nah. 1:15). Se halla entre los profetas menores, en séptima posición, después de Miqueas y antes de Habacuc y Sofonías, lo que constituye indicación de que este libro debe haber sido redactado entre el inicio del reinado de Ezequías y el final del de Josías (Mt. 1:1; Sof. 1:1). Nahum cita la destrucción de No-amón (Tebas) en Egipto (Nah. 3:8-10), destruida por los asirios en el año 663 a.C. Predijo la caída de Nínive (Nah. 3:7), que tuvo lugar en el año 612 a.C. Así, el libro tiene que ser situado entre estos dos acontecimientos. Kuenen sugiere que el sitio de Cyaxares ante Nínive, en el año 623, fue la ocasión de la emisión de la profecía. En esta época, los moradores de Judá se sentían desalentados a causa de las insistentes incursiones de los asirios.

(b) Antecesor de Cristo; nació algo menos de tres siglos antes que Él.

 NAHUM (Libro)

tip, LIBR LIAT

vet,

(a) Tema de la profecía; el destino de Nínive (Nah. 1:1).

El profeta declara con vigor que Jehová es un Dios celoso, vengador, pero también un refugio para aquellos que se confían en Él (Nah. 1:2-8). Exhorta al pueblo a apartarse de los detractores de Jehová, que preconizan el abandono de su culto (Nah. 1:9-11). El profeta proclama el inmutable objetivo de Dios: la liberación de su pueblo (Nah. 1:12-14). Apremia a Israel a que permanezca fiel a Jehová y a que practique su culto (Nah. 1:15), y describe a continuación la ruina del imperio opresor. Nahum representa de manera gráfica el asedio de Nínive (Nah. 2:1-10), morada de leones (Nah. 1:11-13); afirma que el juicio cae sobre ella a causa de su desenfreno (Nah. 3:1-4). La ciudad recibirá castigo como lo recibiría una prostituta (Nah. 3:5-7); no vale más que No-amón (Tebas), que fue deportada (Nah. 3:8-10), y sufrirá la misma suerte que ella (Nah. 3:11-19).

Esta profecía tiene como preludio una especie de poema alfabético (Nah. 1:2-15). No se trata, empero, de un salmo acróstico ordinario (como, p. ej., el Sal. 119) en el que cada estrofa comienza con una letra distinta siguiendo el orden alfabético. Nahum se sirve de una secuencia fonética para introducir los temas en lugar de estrofas. Los sonidos se van sucediendo, separadamente, o en grupos, y añaden a la majestad del discurso. En heb., el oído se hace consciente, placenteramente, de esta sonoridad. Dice Smith de Nahum: «El lenguaje es intenso y brillante; el ritmo, vigoroso y oscilante, centelleante como los carros y los jinetes que describe. »

(b) División.

El libro se divide en dos secciones: el capítulo 1 describe la majestad de Dios; los capítulos 2 y 3 contienen el juicio sobre Nínive.

(A) El profeta hace unas afirmaciones doctrinales acerca de Jehová. La primera verdad fundamental es que Dios, si bien es lento para la ira, lanza sin embargo la venganza sobre los adversarios (Nah. 1:2-3). El profeta expone a continuación el majestuoso poder de Dios en la naturaleza: está presente en medio del torbellino, en la tempestad; las nubes son el polvo de Sus pies (Nah. 1:3). A Su amenaza se seca el mar, la vegetación se agosta (Nah. 1:4); montes y collados se derriten ante Su presencia (Nah. 1:5); nadie sabría cómo resistir Su cólera (Nah. 1:6). La bondad de Jehová es grande hacia Su pueblo, al que Él conoce bien (Nah. 1:7); pero Él sabrá destruir a Sus enemigos (Nah. 1:8).

(B) El profeta basa su predicción sobre las verdades que acaba de exponer. Repite que es en vano intentar resistir a Jehová. Ya lo ha dicho al principio bajo forma de pregunta (Nah. 1:9), y a continuación repite la conclusión del versículo 8. Nahum predice acto seguido la liberación del pueblo de Dios (Nah. 1:14). Por fin, y dentro de la línea precedente, el profeta exhorta a Judá a proseguir la celebración del culto de Jehová (Nah. 1:15). Este versículo 15 sirve de transición entre las dos secciones.

El ardiente verbo de Nahum no contempla a Jerusalén, sino a Nínive. El profeta reconoce, en la inminente aniquilación de Asiria, la mano del Dios que dirige el curso de la historia. Durante dilatados siglos, Asiria había oprimido a todos los pueblos de Asia occidental. Los sufrimientos y la desesperanza que vinieron a los hebreos, como a sus vecinos, les fueron de ayuda para comprender algo de la solidaridad humana. Amós y Oseas habían dicho a sus oyentes que serían asediados y deportados. En sus mismas inscripciones, los asirios se gloriaban de sus hazañas guerreras, de sus conquistas y de sus crueldades. Nahum profetizó cómo llegaría el castigo y el fin de Nínive.

 

Bibliografía:

Darby, J. N.: «Nahum», en Synopsis of the Books of the Bible, vol. II, págs. 524-527 (Bibles and Publications, Montreal, 1970);

Feinberg, C. L.: «Nahum», en Comentario Moody del Antiguo Testamento (Pub. Portavoz Evangélico, Grand Rapids, en preparación; hay edición inglesa: Wycliffe Bible Commentary, Moody Press, Chicago, 1962);

Fraser, A.: «Nahum», en Nuevo Comentario Bíblico (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, 1977);

Freeman, H. E.: «Nahum, Sofonías, Habacuc, profetas menores del siglo VII» (Pub. Portavoz Evangélico, Barcelona, 1980);

Kelly, W.: «The Minor Prophets» (C. A. Hammond, Londres, 1874, reimpr. s/f).

 NAÍN

tip, CIUD

sit, a2, 380, 55

vet,

Ciudad donde Cristo resucitó al hijo único de una viuda (Lc. 7:11-17). Esta localidad sigue existiendo con el nombre de Nein; se halla en el ángulo noroccidental del Jebel ed-Duhy, colina llamada también Pequeño Hermón, a 3 Km. al oeste-suroeste de Endor, y a 8 Km. al sur-sureste de Nazaret. Nein es en la actualidad una aldea con algunas ruinas, y con algunas grutas que habían servido de sepulcros en el pasado.

 NAIOT

tip, LUGA

ver, PROFETAS

vet,

Barrio de Ramá, donde habitan en comunidad los profetas que se unieron para trabajar bajo la dirección de Samuel (1 S. 19:18-20:1). Este término, cuyo sentido preciso se nos escapa, figura sólo en este pasaje. En ciertos textos aparece «nãyõth», en otros, «nãweyath». La LXX y los Codex Vaticanus y el de Luciano prefieren la segunda transcripción. Posiblemente este término esté relacionado con el heb. «nãweh» (pasto, albergue de pastores, de nómadas, de donde se derivaba el sentido general de habitación). En base al árabe, se le da a «nãweyath» el sentido de lugar donde se estudia (colegio, escuela), aunque es dudoso que este término, en una época tan anterior, tuviera esta acepción. Por ello, es preferible asumir la interpretación de que se trata de una habitación o morada (véase PROFETAS [ESCUELAS DE LOS]).

 NARCISO

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

(Nombre lat. de origen gr.).

Un creyente romano. El apóstol Pablo hace saludar a los cristianos de su casa (Ro. 16:11).

 NARDO

tip, FLOR MDIC PERF

vet,

Planta aromática, en heb. «nerd» (Cnt. 4:13, 14); se hacía un ungüento, llamado en gr. «nardos» (Mr. 14:3). El nardo es, sin duda, el «Nardostachys jatamansi», de la familia de las valerianáceas, planta que crece en el Himalaya entre los 3.300 y 5.100 metros de altura.

Este vegetal vino a ser muy pronto un artículo de comercio, por cuanto los hindús lo usaban en medicina y perfumería desde la más remota antigüedad. Lo lejano del origen del nardo justificaba su elevado precio.

El perfume de nardo puro que una mujer derramó sobre la cabeza del Señor Jesús valía más de 300 denarios (Mr. 14:3, 5). En Mr. 14:3 y Jn. 12:3, el término nardo va seguido del adjetivo gr. «pistikos», variante plausible de «pistos», puro; es poco probable que derive de «pistos», líquido. Ciertos exegetas piensan que este adjetivo indica el lugar del que provenía esta variedad de nardo.

 NARIZ (Joyeles de la)

tip, COSM

vet,

Ornamento que llevaban especialmente las mujeres; las fijaban a la aleta de la nariz, o atravesando el tabique nasal (Is. 3:21; Gn. 24:47; Ez. 16:12).

 NATALICIO

tip, COST

vet,

El nacimiento de un niño, sobre todo de un hijo varón, era un acontecimiento feliz, frecuentemente festejado (Jer. 20:15; Ant. 12:4, 7).

Los egipcios y persas conmemoraban el aniversario del nacimiento (Gn. 40:20; Herodoto 1:133).

Herodes el tetrarca celebró el aniversario de su nacimiento, o el de su llegada al poder; hay discusión acerca de qué aniversario se trataba (Mt. 14:6).

No hay, sin embargo, evidencias de que los hebreos festejaran los cumpleaños.

 NATÁN

tip, BIOG PROF HOMB HOAT

ver, IGAL

vet,

= «él (Dios) ha dado».

(a) Hijo de Atai y padre de Zabad, de la casa de Jerameel, de la familia de Hezrón, de la tribu de Judá (1 Cr. 2:36).

(b) Notable profeta que vivió en la época de David y de Salomón. David sometió a Natán el proyecto de construcción del Templo. El profeta dio su conformidad, pero Dios le ordenó que le hiciera saber al rey que no sería él quien tuviera el honor de erigir el edificio sagrado (2 S. 7:1-17; 1 Cr. 17:1-15). Más tarde Natán tuvo la misión de reprochar a David su adulterio y el asesinato de Urías heteo. Para convencer de pecado al rey, el profeta se sirvió de la parábola de la corderita (2 S. 12:1-15; cfr. Sal. 51:1, 2).

Siendo profeta, Natán dio a Salomón el nombre de Jedidías («bienamado de Jehová») (2 S. 12:25). Asistido por Natán y Gad, David organizó el servicio musical del santuario (2 Cr. 29:25). Adonías, deseoso de usurpar el trono, destinado a Salomón, no informó al profeta, dándose cuenta de que Natán era sumamente fiel a la voluntad de David (1 R. 1:8-10). El hombre de Dios aconsejó a Betsabé que diera inmediato aviso al rey, prometiéndole su ayuda. David dio entonces orden al sacerdote Sadoc, a Natán profeta y a Benaías, jefe de la guardia personal, que proclamaran rey a Salomón (1 R. 1:11-45). Natán escribió la historia del reino de David y consignó una parte de los actos de Salomón (1 Cr. 29:29; 2 Cr. 9:29). Su libro no nos ha llegado.

(c) Padre de uno de los valientes de David y hermano de otro héroe de este rey (2 S. 23:36; 1 Cr. 11:38). (Véase IGAL.)

(d) El tercero de los hijos de David que nacieron en Jerusalén (2 S. 5:14). Él, o quizás el profeta, fue padre de Azarías y de Zabud, funcionario de Salomón (1 R. 4:5). Su familia es mencionada en Zac. 12:12. Figura en la línea directa de David a Jesús (Lc. 3:31), en tanto que José, el esposo de María, desciende de David a través de Salomón (Mt. 1:6).

(e) Uno de los príncipes que Esdras convocó cerca del río Ahava (Esd. 8:16).

(f) Hijo de Bani; Esdras lo persuadió para que despidiera a su mujer extranjera (Esd. 10:39).

 NATANAEL

tip, BIOG APOS SACE HOMB HONT HOAT

vet,

= «Dios ha dado».

(a) Discípulo originario de Caná en Galilea. Jesús declaró que era un israelita sin engaño. Felipe le informó que Jesús era el Mesías anunciado por los profetas; le costó creer esto, por cuanto Nazaret no figuraba en las profecías del AT, y era además una ciudad de mala reputación. Pero sus dudas desaparecieron cuando constató el don de conocimiento sobrenatural que tenía Jesús (Jn. 1:45-51).

Natanael estaba en la barca con Simón Pedro durante la última pesca milagrosa (Jn. 21:2). Las listas de apóstoles de los Evangelios Sinópticos no contienen el nombre de Natanael, que era posiblemente Bartolomé.

(b) En el AT se mencionan once personas con este nombre, De ellos se pueden mencionar:

un príncipe de la tribu de Isacar durante la peregrinación en el desierto, Natanael hijo de Zuar (Nm. 1:8, etc.);

el hijo de Isaí y hermano de David (1 Cr. 2:14); y

un sacerdote en tiempos de Nehemías (Neh. 12:36).

 NATURALEZA

vet,

Las cualidades inherentes de un ser que se manifiestan en las varias características que marcan y exhiben su existencia; la suma de estas características es lo que recibe el nombre de su naturaleza, y de esta manera se distingue a un ser de otro (cfr. Gn. 1:12).

Los hombres son por naturaleza hijos de ira (Ef. 2:3); por otra parte el cristiano se hace moralmente participante de la naturaleza divina (2 P. 1:4), cuya característica es el amor: es hecho participante de la santidad de Dios (He. 12:10). Así halla expresión en el cristiano la obra de Dios que forma su naturaleza. El Creador puede designar y predicar la naturaleza de una cosa antes de que tenga existencia de hecho; pero nosotros, como criaturas, podemos discernir la naturaleza sólo en base al ser existente, y por ello sólo podemos hablar de la naturaleza en tanto que característica del ser.

«Naturaleza» es también un término descriptivo del vasto sistema de cosas creadas que nos rodea; no sólo el Creador ha dado origen a cada una de sus partes, sino a su uso, su orden, su aumento, su decadencia, cosas éstas que con frecuencia reciben el nombre de «leyes de la naturaleza», las leyes que rigen a cada uno de sus componentes y que constituyen sus propiedades.

 NAVE

tip, CONS

ver, ESTAÑO

vet,

Ya en tiempos muy antiguos se navegaba por el Nilo y el Éufrates. Había pequeñas barcas de forma circular que iban desde el alto Éufrates a Babilonia (Herodoto 1:194). Las naves fluviales de mayor tamaño podían transportar hasta cinco mil talentos. Para bogar por el Nilo, los egipcios se servían de naves de madera de acacia (Herodoto 2:96).

El AT no menciona las naves del lago de Genesaret que sin duda ya existían. Durante el período romano había numerosas barcas de pesca de poco tamaño que recorrían el lago (Lc. 5:2; Jn. 6:22, 23; Guerras 2:21, 8; 3:10, 9; Vida 33). Se trataba de barcas de remos; algunas de ellas tenían además velas (cfr. Mr. 4:38 y Lc. 8:23. Josefo menciona el ancla y el piloto (Vida 33).

Ya antes del éxodo los egipcios, e indudablemente los fenicios, eran notables en el arte de la construcción de naves. Israel no se interesó en esta actividad, a pesar de la fuerte influencia marítima a su alrededor, durante toda su historia nacional, con las flotas que surcaban el Mediterráneo. Fue Salomón el único que dirigió empresas comerciales marítimas. Josafat trató de imitarle, pero fracasó. Esta actividad marítima dependía sin embargo de la participación de marinos fenicios. Los tirios llevaban la madera de cedro y ciprés para la construcción del templo de Salomón en forma de balsas al puerto de Jope (1 R. 5:9; 2 Cr. 2:16). De la misma manera llegó a Jope la madera para la construcción del segundo templo (Esd. 3:7). La tripulación de la nave en la que se embarcó Jonás estaba formada por personas de diversas nacionalidades (Jon. 1:5). Durante el período de dominación romana había piratas judíos (Ant. 14:3, 2; Guerras 3:9, 2 y 3).

Las naves mercantes y los buques de guerra atravesaban el Mediterráneo (Nm. 24:24; Dn. 11:30; Jon. 1:3; 1 Mac. 11:1). En tiempos de guerra, las naves servían como transportes de tropas (1 Mac. 15:3, 4; 2 Mac. 14:1). Se daban batallas navales (1 Mac. 8:23, 32; Ant. 9:14, 12; cfr. Guerras 3:10, 1). La proa de algunos tipos de nave estaba dotada de un espolón de hierro, destinado a hendir el casco de las naves enemigas. Las naves se propulsaban mediante la vela, a la que en ocasiones se añadían los remos. Las hermosas naves mercantes de Tiro, de maderas calafateadas (Ez. 27:5, 9) tenían mástiles de cedro, velas de lino fino (Ez. 27:7; Is. 33:23), bancos de pino, remos de encina (Ez. 27:6). La nave iba tripulada por remeros y un piloto (Ez. 27:8, 27). Las embarcaciones de lujo tenían velas bordadas y ricos cortinajes (Ez. 27:7). Naves de este tipo iban a Tarsis (Jon. 1:3, 5, 6, 13) y navegaban incluso por el Atlántico, de España a Inglaterra (véase ESTAÑO).

La nave alejandrina que llevó al apóstol Pablo de Mira a Malta llevaba su propia tripulación y 276 pasajeros, aparte de un cargamento de trigo (Hch. 27:37, 38). Josefo sufrió un naufragio en una nave en la que iban 600 personas (Vida 3). Luciano describe una nave alejandrina de dimensiones famosas, lanzada por una tormenta en el puerto de Atenas llevando un cargamento de trigo a bordo. Esta nave medía unos 55 m. de longitud (sin duda se refiere de la extremidad de la proa a la de la popa) y con una anchura de 13 a 14 m. Su capacidad debía ser de 1.000 a 1.100 toneladas de registro bruto. Según Ateneas, la gigantesca galera de Ptolomeo Filopator tenía alrededor de 128 m. de longitud y 17 de anchura. Durante un viaje de Pablo, el comandante de la nave y su armador se encontraron sobre el puente donde se hallaba la tripulación (Hch. 27:11, 30). Esta nave, de madera (Hch. 27:44), poseía una vela de mesana que se podía izar o arriar (Hch. 27:40). Tenía el mástil de mesana y el gran mástil, e indudablemente dos gobernalles (v. 40); tenía cuatro anclas en la popa, y otras en la proa (Hch. 27:29, 30). La nave llevaba una chalupa a remolque, que se podía izar hasta el puente mediante los cordajes (Hch. 27:16, 17, 30, 32). Se llevaban sondas (Hch. 27:28). Por lo general la nave llevaba ojos pintados a cada lado de la proa. La nave de Pablo no pudo resistir los embates del viento, y quedó a la deriva (Hch. 27:15).

Una pintura de Pompeya, que representa una nave de la época de Pablo, muestra el mástil de mesana inclinado como un bauprés para sostener una vela cuadrada. Se señala un gran mástil cuya vela cuadrada está adaptada a una larga verga. La parte central de la verga se apoya contra el mástil. La popa y la proa eran frecuentemente levantadas y retorcidas, terminando en forma de cabeza de ave acuática. La enseña iba pintada o grabada a cada lado de la proa (Hch. 28:11). La embarcación era dirigida mediante dos remos grandes que salían de cada lado de la popa. Las anclas eran análogas a las modernas. Con cables o cadenas, centraban el navío durante las tempestades, previniendo su desencuadernamiento (Hch. 27:17).

 NAZARENO

ver, NAZARET

vet,

= «de Nazaret».

(a) Nacido en Nazaret o residente allí (Mt. 2:23; 26:71; Mr. 16:6). En Is. 11:1 el Mesías recibe el nombre de «nêser», vara del tronco de Isaí. Es un retoño de la familia real, que ha quedado privada de su gloria y reducida a la humildad de su primer origen. Las versiones castellanas tienen asimismo «renuevo» (Jer. 23:5; 33:15; Zac. 3:8; 6:12). El evangelista vio el cumplimiento de la profecía de Isaías en la intervención providencial que indicaba a los padres de Jesús que debían de instalarse en Nazaret (Mt. 2:23). Si Nazaret significa «protectora» o «guardiana», Mateo ve indudablemente el cumplimiento de la profecía en la analogía de sonido y en la poca reputación que tenía la ciudad y sus habitantes. Pero si el nombre deriva de la misma raíz que «nêser» (véase NAZARET), el cumplimiento de la profecía se encuentra en el sentido común de las dos expresiones (Mt. 26:71, gr. «Nazõraios», de Nazaret, o nazareno; cfr. Mr. 16:6).

(b) Adepto al cristianismo; término de menosprecio (Hch. 24:5).

 NAZAREO

tip, LEYE

ver, JONADAB

vet,

= «separado, consagrado (a Dios)».

Hombre o mujer que era puesto aparte para Dios. El nazareato, institución hebrea probablemente muy antigua, fue reglamentado por la ley de Moisés (Nm. 6). El nazareo se consagraba a Dios por un período determinado, pero no se apartaba de la vida social. Su vida no era necesariamente ascética. La Ley prohibía al nazareo, durante la duración de su voto, consumir vino, bebidas fermentadas, y cualquier producto de la vid. Desde la época de los patriarcas nómadas, la vid simbolizaba la existencia sedentaria, la cultura, a las que uno podía entregarse, pero que alejaban de la simplicidad primitiva (véase JONADAB). En tanto que durara su consagración, el nazareo no debía cortarse el cabello: ello daba testimonio de que había consagrado su cuerpo y sus fuerzas al Dios que se lo había dado. Los cabellos largos eran un símbolo de poder y de abundante vitalidad (cfr. 2 S. 14:25-26). Cortarse la cabellera era una señal de duelo y de desolación (Jer. 7:29; Is. 22:12; Mi. 1:16). Finalmente, estaba prohibido que el nazareo se contaminara tocando ningún cadáver, incluso si se trataba de un pariente próximo. Al final de su voto, el que lo había hecho se presentaba al sacerdote, ofrecía los sacrificios prescritos, se cortaba la cabellera y la quemaba. Desde entonces podía beber vino (Nm. 6:1-21).

Ciertos nazareos fueron consagrados desde su nacimiento o incluso antes y para su vida entera. Por ejemplo, Sansón (Jue. 13:4, 5), Samuel (1 S. 1:11, 28). Sansón infringió no sólo las normas del nazareato sino también otras. En la época de Amós había gentes perversas que inducían a los nazareos a que violaran su voto y a que bebieran vino (Am. 2:11-12). Después del retorno del exilio aumentó el número de nazareos (1 Mac. 3:49; Guerras 2:15, 1). Juan el Bautista fue, desde su nacimiento, consagrado al nazareato (Lc. 1:15). Es probable que la profetisa Ana hubiera hecho este voto (Lc. 2:36, 37). Los amigos de Pablo le aconsejaron, según parece, que pagara los gastos involucrados en el fin del nazareato de cuatro hombres. Es así que se quería evitar cualquier motín que se pudiera provocar con su última visita a Jerusalén (Hch. 21:20-26). Las personas acomodadas subvenían en ocasiones los gastos que tenían que afrontar los nazareos pobres para la observancia de las prescripciones de la Ley.

 NAZARET

tip, CIUD

sit, a1, 400, 352

vet,

(sentido posible: «reverdeciente, vástago», o «protectora, guardiana», véase más abajo).

Ciudad de Galilea (Mt. 2:23) donde moraban José y María (Lc. 2:39). Allí se crió Jesús (Lc. 4:16), y allí pasó la mayor parte de Su vida (cfr. Lc. 3:23; Mr. 1:9); ésta es la razón de que reciba el nombre de «Jesús de Nazaret» (Mt. 21:11; Mr. 1:24). Sus conciudadanos lo estimaban (Lc. 2:52; 4:16), sin embargo, rechazaron dos veces su ministerio (Lc. 4:28-31; cfr. Mt. 4:13; 13:54-58; Mr. 6:1-6).

Nazaret, que se elevaba sobre una colina (Lc. 4:29) debía ser una población pequeña y de poca importancia o bien ser de origen reciente, por cuanto no es mencionada ni en el AT ni en los apócrifos, ni siquiera en Josefo. En nuestros días sigue llamándose «en-Nãsirah»; se halla en un vallecillo aislado de la Baja Galilea, ligeramente al norte de la gran llanura de Esdraelón, a unos 24 Km. al oeste-sudoeste de Tiberias y a unos 140 Km. de Jerusalén. De este a oeste, este pequeño valle mide menos de 1,5 Km.; de norte a sur sólo alrededor de una cuarta parte de esta dimensión. Al noroeste hay una colina que se eleva a alrededor de 150 m. por encima del valle, y unos barrancos cortan su ladera oriental. La actual población de Nazaret ocupa esta ladera. La piedra calcárea blanca de las colinas colindantes proveen los materiales de las casas, bien situadas entre las higueras, los olivos y algunos cipreses. Más abajo, en el valle, entre los huertos rodeados de higueras, se halla la «fuente de la virgen», que provee de agua a la población. Es indudable que la madre de Jesús acudía a esta fuente para llevar el agua necesaria para su familia.

Nazaret es, según el censo de 1973, una ciudad de 18.000 habitantes, árabes cristianos en su mayor parte. Son varios los lugares de Nazaret que se consideran santos, pero el único lugar identificado con certeza es la fuente de la virgen. El lugar de la colina desde donde los conciudadanos de Jesús intentaron despeñarlo (Lc. 4:29) se halla probablemente cerca de la iglesia maronita. Hay allí dos barrancos que caen a pico, con una altura entre los 6 y 15 metros.

En cuanto al significado del nombre Nazaret, hay muchas dudas. La raíz hebrea «nêser» y la aramea «nisrã» darían el significado de «vara, renuevo», y ello explicaría la relación entre Is. 11:1 y Mt. 2:23. Otros proponen la raíz heb. «nãsar», «guardar, proteger». Nazaret significaría entonces «protectora, guardiana», en el sentido de «torre de vigilancia».

 NEÁPOLIS

tip, PUEM

sit, a9, 289, 130

vet,

(gr.: «ciudad nueva»).

Puerto marítimo de la ciudad de Filipos; primer lugar de Europa al que arribó Pablo en su misión (Hch. 16:11). El nombre de Neápolis se sobrentiende en Hch. 20:6. Este puerto estaba situado sobre un golfo a 16 Km. al este-sureste de Filipos.

En la actualidad tiene el nombre de Kavala.

 NEBAIOT

tip, BIOG HOMB HOAT

ver, NABATEOS

vet,

Primogénito de Ismael y padre de una tribu árabe (Gn. 25:13, 16; 28:9; 36:3); esta tribu poseía numerosos rebaños de ganado menor (Is. 60:7). El clan árabe de Nebaiot era colindante con el pueblo de Cedar (Is. 60:7) y sus dos nombres figuran en las inscripciones de Assurbanipal (669-633 a.C.). Parece que fueron los antecesores de los nabateos (véase NABATEOS).

 NEBO

tip, DIOS CIUD

ver, MESA (Estela)

sit, a3, 541, 113

vet,

El heb. «N'bõ» proviene del ac. «Nabû» («llamar, anunciar»), nombre de un dios babilónico. El término geográfico podría indicar que este lugar fue uno de los centros del culto a Nebo; podría también provenir del ár. «naba'a» (ser elevado) que implica la altura.

(a) Divinidad babilónica (Is. 46:1) que presidía el saber y las obras literarias. La sede de su culto era Borsipa, cerca de Babilonia. En la época de Isaías se veneraban las estatuas de Nebo.

(b) Ciudad moabita, cerca de Nebo, o sobre esta montaña (Nm. 32:3). Los rubenitas la reconstruyeron (Nm. 32:37, 38; 33:47; cfr. 1 Cr. 5:8), pero los moabitas la volvieron a tomar (cfr. MESA [ESTELA DE], línea 14; Is. 15:2; Jer. 48:1, 22). Situación probable cerca de Khirbet el-Mhayiet, al sur de la montaña de Nebo-Siãghah.

(c) Ciudad mencionada inmediatamente después de Bet-el y Hai (Esd. 2:29; Neh. 7:33). Conder la identifica con Nûba, al este de Khirbet Kîla.

 NEBO (Mte.)

tip, MONT

ver, MESA (Estela)

sit, a3, 571, 115

vet,

El heb. «N'bõ» proviene del ac. «Nabû» («llamar, anunciar»), nombre de un dios babilónico. El término geográfico podría indicar que este lugar fue uno de los centros del culto a Nebo; podría también provenir del ár. «naba'a» (ser elevado) que implica la altura.

Uno de los picos de los montes de Abarim, frente a Jericó (Nm. 33:47; Dt. 32:49) y, aparentemente, la cumbre de la cadena del Pisga (Dt. 34:1). Localización probable: el Jebel en-Nebã, a 13 Km. al este de la desembocadura del Jordán. De hecho, especialmente desde la altura llamada Ras Siaghah, se puede ver, en días claros, la cadena del Hermón, a cuyo pie se extendía Dan. Se ven también las alturas de Neftalí, las colinas de Efraín y de Judá; más allá del Carmelo el azul del Mediterráneo; la depresión meridional, el mar Muerto, y el valle del Jordán.

 NECAO

tip, BIOG REYE HOMB HOAT

ver, EGIPTO

vet,

Hijo de Psamético I; segundo soberano de la dinastía XXVI; reinó entre los años 609 y 593 a.C. Trató de construir un canal que conectara el mar Rojo con el Nilo y envió una flota que consiguió dar la vuelta a África (Herodoto 2:158; 4:42).

Necao dio muerte al rey Josías en Meguido (608 a.C.), porque se oponía a su expedición contra Asiria. El pueblo de Judá puso a Joacaz, hijo de Josías, como rey, pero el faraón lo destronó, deportándolo a Egipto, poniendo en su lugar a su hijo primogénito Joacim (2 R. 23:29-34; 2 Cr. 35:20-36:4). Necao parece haber dejado su ejército en Carquemis a su vuelta a Egipto. En el año 605 se reunió con su ejército a fin de proteger los intereses egipcios al este del Éufrates. Se enfrentó con Nabucodonosor, y sufrió una aplastante derrota, perdiendo todas las posesiones egipcias en Asia (2 R. 24:7). (Véase también EGIPTO a, C.)

 NECIO

ver, FILOSOFÍA, GRECIA, SABIDURÍA

vet,

Persona desprovista de inteligencia o de sabiduría (1 S. 21:13; Pr. 7:22; 2 Co. 11:16).

El término necio designa particularmente al pecador, implicando la falta de conocimiento de Dios que se revela ante todo en los malvados (Jb. 5:2; Pr. 14:9). Cuanto más talento se haya recibido, tanta más responsabilidad se tiene; el que usa sus dotes para fines malos es un necio (1 S. 26:21; 2 S. 3:33; Sal. 14:1; cfr. Sal. 14:2, 3, etc.; Pr. 26:10; Mt. 5:22). El que se aparta de Dios para seguir ídolos y sus maldades es un necio (Jer. 4:22; 50:38; Ro. 1:22).

Para las personas del mundo, son los creyentes los que son unos necios (Os. 9:7; Hch. 26:24; 1 Co. 4:10). Ello no ha de sorprender, por cuanto el mismo Cristo fue tratado de esta manera (Jn. 10:20; Mr. 3:21). Por ello, «si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio» (1 Co. 3:18). (Véanse FILOSOFÍA, GRECIA, SABIDURÍA.)

 NEFTALÍ

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

= «mi combate».

Sexto hijo de Jacob y segundo de Bilha, criada de Raquel. Raquel le puso Neftalí, porque había contendido en oración para que este hijo viniera al mundo (Gn. 30:8).

 NEFTALÍ (Tribu)

tip, TRIB TR12

sit, a6, 334, 95

vet,

= «mi combate».

La tribu procedente de Neftalí; se dividía en cuatro grandes familias surgidas de los cuatro hijos de Neftalí (Gn. 46:24; Nm. 26:48, 49). Al comienzo de las marchas por el desierto, el príncipe de Neftalí era Ahira hijo de Enán (Nm. 1:15; 2:29; 7:78, 83; 10:27); le sucedió Pedael, hijo de Amiud (Nm. 34:28); el espía enviado a Canaán por la tribu de Neftalí era Nahbi hijo de Vapsi (Nm. 13:14).

Durante el primer censo en el desierto, la tribu contaba con 53.400 hombres capaces de llevar armas (Nm. 2:29, 30). En el segundo tenía 45.400 hombres (Nm. 26:50). La tribu de Neftalí acampaba al norte del Tabernáculo, al lado de Dan y de Aser (Nm. 2:29). Neftalí era una de las seis tribus que estuvo sobre el monte Ebal para maldecir a los transgresores de la Ley (Dt. 27:13; cfr. Jos. 8:33). Le fue atribuida una región del norte de la tierra de Canaán.

Límites de Neftalí: al este, el Alto Jordán y el lago de Galilea; al sur, Isacar y Zabulón; al oeste, Zabulón y Aser (Jos. 19:34). Era una estrecha banda de territorio que medía alrededor de 80 Km. de norte a sur y su anchura de este a oeste variaba entre los 16 y los 24 Km. Era un territorio accidentado en su mayor parte (Jos. 20:7) pero muy fértil. Su limite pasaba cerca del Tabor (Jos. 19:34). Ramá, Hazor, Cedes, Irón, Bet-anat y Bet-semes se hallaban entre las ciudades fortificadas de Neftalí (Jos. 19:36-38). Los levitas de la familia de Gersón recibieron tres ciudades en Neftalí: Cedes, Hamot-dor y Cartán. La primera servía asimismo como ciudad de refugio (Jos. 20:7; 21:6, 32; 1 Cr. 6:62, 76). Hasta el mismo inicio del periodo de los Jueces, los miembros de la tribu de Neftalí no consiguieron arrojar a los cananeos de Bet-semes y de Bet-anat, pero les impusieron tributo.

Neftalí participó intensamente en la lucha que emprendieron Débora y Barac. Junto con Zabulón, afrontaron la muerte sobre las alturas del país (Jue. 4:6, 10; 5:18). Al llamamiento de Gedeón, los hombres de Neftalí empuñaron las armas (Jue. 6:35; 7:23). 1.000 jefes y 37.000 guerreros de esta tribu se unieron a David en Hebrón para ayudarle en el combate contra Is-boset (1 Cr. 12:34; cfr. v. 40). Después de esta guerra, el príncipe de ellos fue Jerimot hijo de Azriel (1 Cr. 27:19; cfr. Sal. 68:28).

Hiram, no el rey de Tiro, sino el artesano que ejecutó los trabajos en bronce para el Templo de Salomón, era hijo de una viuda de Neftalí (1 R. 7:14). Ben-adad, rey de Siria, devastó su territorio (1 R. 15:20; 2 Cr. 16:4). Tiglat-pileser, rey de Asiria, deportó a una gran cantidad de miembros de la tribu (año 732 a.C., cfr. 2 R. 15:29). Isaías hace alusión a estos hechos y consuela al pueblo abatido prediciéndoles, en nombre de Jehová, que el país devastado tendrá un especial privilegio: los que andan en tinieblas verán gran luz (Is. 8:23-9:6). Esta profecía se cumplió cuando Cristo hizo de este territorio el centro de sus actividades (Mt. 4:12-16). Corazín, Capernaum y Tiberias se hallaban dentro de la región que había pertenecido a Neftalí.

 NEFTOA

tip, RIOS

vet,

= «apertura».

La fuente de Neftoa se hallaba al oeste de Jerusalén, en los límites de Judá y Benjamín (Jos. 15:9; 18:15). Por lo general, se identifica como Liftã, a más de 3 Km. al noroeste de Jerusalén.

 NEGUEV

tip, REGI DESI

sit, a3, 118, 113

vet,

= «el seco».

La región actualmente conocida con el mismo nombre de Neguev o Negev.

Allí pastaban los rebaños, a algunos kilómetros al sur de Hebrón (cfr. Gn. 18:1 y 20:1; Nm. 13:22; Gn. 12:9). Este territorio se diferencia mucho de la parte accidentada del país, de la llanura, y del Arabá (Jos. 10:40; 12:8). La parte septentrional del Neguev fue asignada a las tribus de Judá y de Simeón (Jos. 15:21-32; 19:1-9).

Había allí las siguientes localidades importantes:

Cades-barnea (Gn. 20:1);

La hairoi (Gn. 24:62);

Beerseba (Jos. 15:28);

Siclag (Jos. 15:31);

Arad (Nm. 21:1).

 NEHEMÍAS

tip, BIOG HOMB HOAT

ver, CANON

vet,

= «Jehová ha consolado».

(a) Uno de los príncipes que volvieron de Babilonia con Zorobabel (Esd. 2:2; Neh. 7:7).

(b) Hijo de Azbuc y gobernador de medio distrito de Bet-sur. Colaboró en la restauración de las murallas de Jerusalén (Neh. 3:16).

(c) Judío de la cautividad, hijo de Hacalías y autor del libro de Nehemías (Neh. 1:1). Como copero de Artajerjes Longimano, rey de Persia, le ofrecía el vino. Dándose cuenta el soberano de la tristeza de Nehemías, le preguntó su causa. Respondió él que Jerusalén, la ciudad de sus antepasados, yacía en ruinas. Nehemías pidió permiso para ir a reconstruir sus murallas (445 a.C.). El rey se lo permitió, y le concedió una escolta de jinetes y cartas de recomendación para los gobernadores de los diferentes distritos que debía cruzar, nombrándolo además gobernador de Judea, como lo había sido Zorobabel (Neh. 1:1-2:9; 5:14). Nehemías llegó a Jerusalén en el año vigésimo del reinado de Artajerjes (444 a.C.). Esdras, el sacerdote que había llegado de Babilonia hacía trece años con el fin de reconstruir el Templo, se hallaba en Jerusalén a la llegada de Nehemías. Este último hizo una ronda nocturna alrededor de las destruidas fortificaciones. Después anunció al pueblo su intención de reconstruirlas, pidiendo su ayuda. Los judíos asintieron, y cada notable entre ellos se dedicó a reconstruir un sector de las murallas (Neh. 3). Las tribus paganas vecinas se enojaron y se opusieron a este esfuerzo. Tres de sus jefes, Sanbalat horonita, Tobías amonita y Gesem el árabe se esforzaron en hacer detener la reconstrucción. Pero no lograron ni detener ni intimidar a Nehemías. Para impedir cualquier ataque, los constructores se dedicaron a trabajar con una sola mano, empuñando de continuo un arma en la otra (Neh. 2:10; 4-6). Se tardaron cincuenta y dos días en reconstruir las fortificaciones (Neh. 6:15), en el año 444 a.C., unos 70 años después de la reconstrucción del Templo. Nehemías se dedicó después a enseñar la Ley al pueblo (Neh. 8). Siguió un avivamiento de la fe, y todos los jefes religiosos y civiles pusieron sus sellos, junto con Nehemías, al pacto por el cual se comprometían a adorar a Jehová (Neh. 8:9; 10). Después de haber gobernado Judá durante 12 años, Nehemías volvió a Susa, en el año 433 o 432 a.C. Pidió entonces una nueva licencia (Neh. 13:6) y volvió a Jerusalén. Este gran reformador se esforzó en llevar a todos aquellos que habían firmado el compromiso a que observaran estrictamente la Ley de Moisés (Neh. 13:8-31). Josefo afirma que llegó a una edad avanzada (Ant. 11:5, 8). Nehemías parece haber tenido hasta su muerte el cargo de gobernador de Jerusalén. Bagohi, uno de sus sucesores, era gobernador de Jerusalén en el año 411 a.C. (Papiro de Elefantina). En cuanto a la relación de Nehemías con la formación del canon de las Escrituras, véase CANON.

 NEHEMÍAS (Libro)

tip, LIBR CRIT LIAT

ver, CRÓNICAS, ESDRAS

vet,

En las Escrituras hebreas se encuentra en la tercera división, la de los hagiógrafos, inmediatamente después de Esdras y antes de Crónicas. En el canon judío, los libros de Esdras y de Nehemías forman una unidad.

(a) Contenido.

Nehemías, informado del estado en que se halla Jerusalén (Neh. 1), obtiene de Artajerjes, rey de Persia, permiso para irse allí por un tiempo como delegado del monarca (Neh. 2; cfr. Neh. 2:6). A su llegada pone al pueblo a reconstruir las fortificaciones (Neh. 2:17). Los nombres de los obreros voluntarios quedan registrados en el capítulo 3. El gobernador se ve obligado a armarlos, a causa de la oposición de los samaritanos (Neh. 4), y reprime la codicia de algunos judíos que oprimían a sus compatriotas pobres (Neh. 5). Acaba la restauración de las fortificaciones, a pesar de las maniobras de intimidación de Sanbalat y de Tobías y de la ayuda secreta que les prestaban los nobles de Judá (Neh. 6). A continuación, Nehemías intenta aumentar la población de Jerusalén, que puede dar cabida a muchas más personas de las que cobija (Neh. 7:4). Reúne a los nobles y a los príncipes del pueblo:

(A) para efectuar un censo y examinar sus genealogías,

(B) para designar quiénes tendrán que venir a vivir en Jerusalén.

Nehemías se sirve del registro genealógico de los que habían venido en primer lugar con Zorobabel (Neh. 7:6-73), que es la lista que figura en Esd. 2. Antes de acabar el censo, todos acuden a Jerusalén para celebrar la fiesta del séptimo mes (que se corresponde con sept./oct.) y que señala el año nuevo. Se demanda que la Ley sea leída; al saber que se debe morar durante ocho días bajo cabañas hechas de enramadas, decide que esta prescripción debe ser cumplida (Neh. 8). A continuación, los israelitas observan un día solemne, confesando sus pecados, particularmente los matrimonios mixtos (Neh. 9). Se comprometen, fijando sus sellos a un pacto, a obedecer la Ley de Dios y a no unirse con los paganos. El capítulo 10 cita los nombres de los que suscriben este pacto. Se reanuda el censo y se resuelve la cuestión de la repoblación de Jerusalén mediante el método de echar suertes: uno de cada diez de los moradores de Judea queda obligado a acudir a Jerusalén para vivir allí junto con los príncipes (Neh. 11:1, 2). La lista de las familias de Jerusalén se halla en Neh. 11:3-24. Los nombres de los sacerdotes y de los levitas que volvieron en primer lugar junto con Zorobabel figura en Neh. 12:1-9. En los versículos 10 y 11 aparecen los nombres de los sumos sacerdotes desde Jesúa (Josué, cfr. Zac. 3) y Jadúa. Los versículos 12-21 enumeran los jefes de las familias sacerdotales de la generación posterior a la del retorno del exilio. Los jefes de los levitas de la misma época y algo posterior figuran en los versículos 22-26. El versículo 27 y ss. hablan de la fiesta de la dedicación de las murallas. Durante la ausencia del reformador, vuelto a la corte de Persia, se producen abusos: no se dan a los levitas las porciones a las que tienen derecho (Neh. 13:10); se han hecho componendas, en lugar de observar los sábados de una manera estricta (Neh. 13:15); no se ha renunciado totalmente a los matrimonios mixtos (Neh. 13:23). Al volver, Nehemías rectifica todos los desórdenes.

(b) Autor del libro.

El título atribuye este escrito a Nehemías (Neh. 1:1). Además, el gobernador de Judea usa siempre la primera persona excepto cuando:

(A) cita documentos de estado y sus registros (Neh. 10:1; 12:26);

(B) cuando, exponiendo la obra religiosa de Esdras, menciona la presencia de Nehemías, gobernador civil, y de otras autoridades (Neh. 8:9);

(C) cuando habla de su época, después de haber hecho alusión a los tiempos de David, de Asaf y de Zorobabel (Neh. 12:47). En este pasaje es de más buen gusto el empleo de la tercera persona que el de la primera, porque se trata de dones hechos por Nehemías. Además, esa sección trata retrospectivamente, después del retorno de Nehemías a la corte de Persia, lo que sucedió durante los doce años de su anterior administración.

(c) Crítica.

Ciertos críticos estiman que el libro de Nehemías sería la obra de un cronista posterior que habría escrito 1 y 2 Crónicas y Esdras y Nehemías hacia el año 330 a.C., esto es, mucho tiempo después de la época de estos personajes. Sin embargo, ésta es una postura carente de base. Es una postura mucho más sólida situar la redacción de Nehemías hacia la segunda mitad del siglo V a.C. Los críticos discuten también acerca de si el libro de Esdras precedió o si fue posterior al libro de Nehemías. Por cuanto la tradición judía y el título del libro reconocen a Nehemías como autor, se puede admitir que la sección que va de Neh. 1:1 a 7:5 (escrita en primera persona) constituye un extracto de sus memorias; parece evidente que ha sido puesto en el libro sin ningún tipo de cambios. Otros fragmentos de sus mismas memorias se hallan en Neh. 11:1-2; 12:27-43; 13:4-31. La obra contiene asimismo documentos anteriores que han sido incorporados en el texto del autor (p. ej., Neh. 7:6-73 a). El resto del libro está basado en documentos y fuentes históricas.

El título de Tirshatha que se le da a Nehemías (Neh. 8:9; 10:1, cfr. V.M., margen) es el exacto término persa para «gobernador». (Véanse CRÓNICAS, ESDRAS.)

 

Bibliografía:

Cundall, A. E.: «Nehemías», en Nuevo Comentario Bíblico (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, 1977);

Darby, J. N.: «Nehemiah», en Synopsis of the Books of the Bible (Bibles and Publications, Montreal, reimpr. 1970);

Kelly, W.: «Ezra and Nehemiah» (Bible Truth Publishers, Oak Park, Illinois 1921/reimpr. s/f);

Whitcomb, J. C.: «Nehemías», en Comentario Moody del Antiguo Testamento (Pub. Portavoz Evangélico, Grand Rapids, 1993).

 NEHILOT

tip, MUSI

vet,

Indicación, en el título del Sal. 5, de los instrumentos que acompañaban el canto de este salmo. Parece que su etimología es «perforado», lo que ha hecho opinar que se trata de flautas u otros instrumentos de viento análogos.

 NEHUSTÁN. = «trozo de bronce» (2 R. 18:4). (Véase SERPIENTE DE BRONCE.)

 NER

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

= «lámpara».

(a) Benjamita, hijo de Abiel y padre de Abner (1 S. 14:51). Él, o Abner, era tío de Saúl (1 S. 14:50). Si Abner era tío de Saúl, Ner era abuelo de Saúl y el mismo que se menciona en el párrafo que sigue.

(b) Benjamita, hijo de Jehiel y padre, o ascendiente más alejado, de Cis, el padre de Saúl (1 Cr. 8:33; 9:35, 36).

 NEREO

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

(lat. derivado del gr., designando «un dios del Mediterráneo»).

Cristiano de Roma. Pablo lo hace saludar (Ro. 16:15). Es posible que fuera hijo de Filólogo (Ro. 16:15).

 NERGAL

tip, DIOS

ver, DIVINIDADES PAGANAS

vet,

Dios babilónico del sol, bajo el aspecto de fuego destructor (2 R. 17:30). La sede de su culto era la ciudad de Cuta. Señor de las regiones infernales y dios de la guerra y de las epidemias. (Véase DIVINIDADES PAGANAS, b.)

 NERGAL-SAREZER

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

= «que Nergal proteja al rey».

Uno de los príncipes de la corte de Nabucodonosor, jefe de los magos (Jer. 39:3, 13). Éste es el Nergal-sar-usur que los griegos conocen como Neriglisar. Se casó con una hija de Nabucodonosor, asesinó a su cuñado Evil-merodac, y usurpó el trono (Contra Apión, 1:20). Reinó entre los años 560 y 556 a.C.

 NERÓN

tip, BIOG REYE HOMB HONT

vet,

Quinto emperador de Roma (Hch. 25:12; 26:32; Fil. 4:22). Hijo adoptivo de Claudio, accedió al trono haciendo envenenar a su medio hermano Británico. Nerón fue un hombre que en el inicio de su reinado se presentó de una manera moderada y prudente, pero que después reveló un carácter sanguinario y cruel. En el año décimo de su reinado, el 64 d.C., estalló el gran incendio de Roma, que destruyó casi completamente tres de los catorce distritos de la ciudad; se acusó al emperador de que él había sido quien había dado la orden de provocar el incendio. Para disculparse, Nerón acusó a los cristianos, condenando a gran número de ellos a suplicios atroces. La tradición señala que Pablo y Pedro estuvieron entre los mártires. Nerón es el «león» de 2 Ti. 4:17.

Abandonado por sus tropas y sabiéndose perdido, se quiso suicidar, pero, no consiguiéndolo, pidió a uno de sus defensores que lo rematara. Nerón murió en el año 68 d.C., en el año catorce de su reinado, y a los treinta y dos años de edad.

 NETINEOS

tip, TRIB

vet,

= «dados, dones».

Sirvientes que David y los príncipes dieron a los levitas para los servicios humildes del templo (Esd. 8:20). Anteriormente, dicho trabajo había sido hecho por madianitas (Nm. 3:47) y por gabaonitas (Jos. 9). Después del cautiverio, un número bastante grande de ellos regresó con Esdras (Esd. 2:55-58) y con Nehemías (Neh. 7:57-60).

Los netineos parecen haber sido extranjeros nacionalizados y no judíos legítimos (1 Cr. 9:2; Esd. 2:59). Como el trabajo de los netineos tenía relación con el servicio del templo, quedaron exentos de tributo (Esd. 7:24). Hicieron pacto con Dios juntamente con el resto del pueblo (Neh. 10:28, 29).

 NIBHAZ

tip, DIOS

vet,

= «labrador».

Uno de los dos ídolos adorados por los aveos, pueblo llevado a Samaria, junto con otros asirios de otras ciudades, para colonizar el país después de la deportación de las diez tribus (2 R. 17:31).

Se ha propuesto la identificación de Nibhaz con Ibnahaza, divinidad elamita (Hommel).

 NICANOR

tip, BIOG HOMB HONT

ver, NICOLÁS

vet,

(gr.: «victorioso»).

Uno de los siete elegidos por la Iglesia de Jerusalén y encomendados por los apóstoles para cuidarse de las viudas y de los pobres judeo-cristianos de lengua griega (Hch. 6:5).

 NICODEMO

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

(gr. «victorioso con el pueblo»).

Fariseo, miembro del sanedrín.

Los milagros de Jesús lo convencieron de que el «nazareno» era un enviado de Dios. Nicodemo fue a encontrarse con Jesús de noche para no ser visto, o porque la hora le fuera favorable. Jesús le explicó qué es el «nuevo nacimiento»; le manifestó que Dios, en Su amor, había dado Su Hijo unigénito, con el fin de que todo aquel que crea en Él tenga la vida eterna (Jn. 3:1-21).

Cuando los miembros del sanedrín acusaron a Jesús de impostor, Nicodemo les pidió si la Ley les autorizaba a condenar a alguien antes de haberle escuchado (Jn. 7:50-52).

Finalmente, este doctor de la Ley contribuyó alrededor de cien libras romanas de una composición de mirra y de áloes para el embalsamamiento del cadáver de Jesús (Jn. 19:39).

 NICOLAÍTAS

tip, RELI

vet,

Adeptos de doctrinas perniciosas que se introdujeron en las iglesias de Éfeso y de Pérgamo. Siguiendo la doctrina de Balaam, enseñaban a los cristianos que a causa del principio de la libertad podían consumir carnes ofrecidas a los ídolos, y permitirse actos inmorales como los paganos (Ap. 2:6, 14, 15). Así, los nicolaítas instigaban a los cristianos a no observar las prescripciones del concilio de Jerusalén, que se había reunido el año 50 d.C. (Hch. 15:29). Se supone que se trataba de discípulos de un hereje llamado Nicolás, pero nada da base para afirmar que fuera el diácono de este nombre (Hch. 6:5). La primera alusión a esta hipótesis se halla en los escritos de Ireneo, hacia el año 175 d.C. (Contra herejías, 1:26, 3).

Entre los gnósticos del siglo III había una secta de nicolaítas que enseñaban asimismo «la libertad de la carne»; es posible que ellos fueran los herederos de la corrompida doctrina de los primeros nicolaítas.

 NICOLÁS

tip, BIOG HOMB HONT

ver, NICANOR

vet,

(gr.: «victorioso del pueblo»).

Prosélito de Antioquía, uno de los siete elegidos a petición de los apóstoles para cuidarse de las viudas y judeo-cristianos pobres de lengua griega (Hch. 6:5).

 NICÓPOLIS

tip, LUGA

vet,

(gr.: «ciudad de la victoria»).

Localidad en la que Pablo esperaba invernar junto con Tito (Tit. 3:12).

Es sumamente probable que se trate de Nicópolis en Epiro, a 6 Km. de Accio.

Augusto construyó Nicópolis en el año 30 d.C. para conmemorar su victoria; Herodes el Grande edificó allí numerosos edificios públicos (Ant. 16:5, 3).

Las ruinas de Nicópolis se hallan en Preveza.

 NIDO

tip, TIPO FAUN CONS

ver, MOSTAZA

vet,

Refugio que preparan las aves; en ellos protegen y abrigan a sus polluelos.

En la Biblia, este término aparece en su sentido literal (Dt. 22:6). También se usa como imagen de refugio y de la protección de Dios (Sal. 84:3); en Ez. 31:6 se usa como ilustración del refugio que buscaban los pueblos pequeños a la sombra del poderío de Egipto.

El Señor Jesús muestra el contraste entre el refugio que tienen las aves con su propia falta de un lugar en el que reclinar su cabeza (Mt. 8:20; Lc. 9:58) y también como símbolo del refugio que hallan en el seno de la cristiandad aquellos falsos profesantes que intentan destruir la obra de la siembra de la palabra de Dios (Mt. 13:32; cfr. MOSTAZA).

 NIEVE

tip, ELEM CALE TIPO

vet,

Cae en la zona montañosa de Palestina, sobre las colinas de Galilea, en Nazaret, Jerusalén, Hebrón (1 Mac. 13:22; Guerras 1:16, 2; 4:8, 3). Es esperada en enero o en febrero, aunque con frecuencia se dan inviernos sin nieve. Llega en ocasiones a espesores de 30 cm., pero raras veces dura más de un día. Al final del verano se puede ver aún sobre las alturas del Líbano y en los precipicios.

El Hermón está coronado de nieves eternas. Se menciona frecuentemente en las Escrituras como símbolo de pureza (Sal. 51:9; Is. 1:18; Lm. 4:7; Mt. 28:3), y la ponen entre los tesoros de Dios (Jb. 38:22), que es quien ordena su caída (Jb. 37:6); al caer, hace pensar en la lana, en las aves, en los saltamontes (Sal. 147:16; Ec. 43:18).

Se le reconoce a la nieve todo su valor como reserva de agua para el suelo (Is. 55:10).

En verano se usa la nieve, en ciertos lugares, para enfriar las bebidas (cfr. Pr. 25:13) y también para lavarse (Jb. 9:30).

 NILO

tip, RIOS CALE AGRI

ver, FARAÓN

sit, a4, 57, 391

vet,

Río de Egipto (Is. 23:3; Jer. 2:18). En heb. «Shîhõr» y «y'õr» (río).

El Nilo cubría grandes extensiones, sobre todo durante épocas de inundación, por lo que en ocasiones se le daba nombre de mar (Nah. 3:8). Los cursos de agua que alimentan el lago Victoria-Nyanza son las fuentes últimas del Nilo, que tiene 6.500 Km. de longitud (el río más largo del mundo, el Mississipi-Missouri, mide 6.600).

La parte más célebre del río empieza en la unión del Nilo Blanco con el Nilo Azul, en Khartum. De allí hasta el Delta el Nilo serpentea a través de más de 2.600 Km. a través del desierto. A partir de entonces no recibe más que un solo afluente por su ribera izquierda, a 225 Km. por debajo de Khartum. Los ribazos se elevan a alrededor de 100 m. de altura y rebasan en ocasiones los 300 m., bordeando el valle como muros hasta llegar a El Cairo, donde se alejan bruscamente al este y al noroeste ante el Delta.

Inmediatamente por debajo de Khartum, el Nilo penetra en la meseta de Nubia y describe una gigantesca S, que comprende seis cataratas. Algo río arriba de Asuán (la antigua Siena), un banco de granito que se extiende por casi 290 Km. de este a oeste, obstruye el lecho del río, que se abre paso y desciende por las rocas formando la última catarata. Ésta es la primera si se está remontando el río contra corriente, que allí atravesaba los confines del antiguo Egipto. La antigua Etiopía se extendía desde esta catarata hasta la sexta. El granito de las rocas transversales ha suministrado la famosa roca de marrón claro que es lustrosa al pulirla, y de la que se han hecho tantas estatuas de faraones.

Río abajo de El Cairo, a unos 160 Km. del mar, el río se divide en varios brazos, y desemboca en el Mediterráneo por los diversos canales. Esta parte de su curso recibe el nombre de Delta, por la forma triangular de la letra D en griego. Las dos principales desembocaduras se hallan por Damieta y Rosetta. En la antigüedad había siete. Las más importantes eran la Pelusíaca al este, la Canópica al oeste, y la Sebenítica en el centro (Herodoto 2:17). Mientras el río sigue su curso sinuoso a través de la sequedad del desierto, una gran cantidad de sus aguas queda perdida por evaporación, por infiltración y, sobre todo, debido al inmenso sistema de canales de irrigación, indispensable para la agricultura.

La famosa inundación anual del Nilo, que fertiliza un país privado de lluvias, resultaba un misterio para los antiguos (Herodoto 2:19-25). La región del lago Victoria-Nyanza recibe lluvias prácticamente diarias, cuya aportación regular le da al Nilo una corriente constante. El Nilo Blanco tiene sus fuentes en las montañas de Etiopía; no es nada más que un riachuelo durante la estación seca. Durante la estación de las lluvias viene a ser un torrente impetuoso, cargado de limo de Abisinia. El Atbara, formado por las lluvias, es un torrente análogo. Inmensas extensiones desérticas bordean Egipto. Sin la inundación anual, este país hubiera quedado desnudo de vegetación. Según la célebre frase de Herodoto, «Egipto es el don del Nilo». La crecida del Nilo Azul y del Atbara son la causa de la inundación; el río va creciendo lentamente al principio, a partir del inicio de junio, después con mayor rapidez, a partir del 15 o 20 de julio. Hacia el final de septiembre, las aguas dejan de crecer, y quedan durante veinte a treinta días al mismo nivel. En octubre se reanuda la inundación, y llega a su máximo (100.000 m3 por segundo). A partir de ahí baja el nivel; para fines de diciembre el río queda de nuevo dentro de su lecho. En enero, febrero y marzo los campos se van secando gradualmente. La inundación ha reblandecido y abonado el suelo. La crecida llega a 12 metros en Asuán, y llegaba a 7 u 8 m. en El Cairo. Dejaba un depósito de 10 a 12 cm. de aluviones. Bajo Sesostris I no se tuvieron productos de la tierra debido a años de hambre. Este faraón es identificado por Courville como el faraón bajo el que José sirvió como primer ministro de Egipto (véase FARAÓN, a). Es en esta época que hubo siete años sin inundaciones (Gn. 41:54). La misma calamidad de siete años sin inundaciones tuvo lugar bajo el califa el-Mustansir, que llegó a su mayor punto de gravedad en el año 1.070 d.C. Los antiguos egipcios inscribían regularmente cuál había sido el nivel de la crecida en los diferentes lugares.

En la época de los faraones, el año agrícola egipcio se dividía en tres estaciones:

el período de la inundación (del final de junio hasta el final de octubre);

el de los cultivos (del final de octubre hasta el final de febrero) y, finalmente,

la de la cosecha (desde el final de febrero hasta el final de junio).

La construcción de la presa de Asuán, acabada en 1964, ha modificado considerablemente el comportamiento del Nilo. Por una parte, ha aumentado el área de irrigación disponible para cultivos. Por otra parte, ha eliminado la descarga de sedimentos y ha regularizado el caudal del Nilo en el bajo Egipto, por lo que los efectos a largo plazo sobre el ecosistema pueden ser verdaderamente contraproducentes en relación con la agricultura. Los efectos se hacen sentir con especial gravedad en la zona del Delta.

 NIMROD

tip, BIOG REYE HOMB HOAT

vet,

= «rebelde».

Hijo de Cus. Vigoroso cazador, monarca poderoso, que reinó en Babel, Erec, Acad y Calne, ciudades del país de Sinar (Gn. 10:8-10; Mi. 5:6). Sólo es conocido, aunque se ha intentado identificarlo con Gilgamés, héroe babilónico, de quien la leyenda y la épica han perpetuado la memoria. Pero no hay pruebas de que esta identificación sea correcta. Es posible que sea más plausible relacionar el Cus babilónico con el antiquísimo reino de la ciudad de Cis, fundado hacia el año 2.500 a.C., y de donde los reyes de Babilonia del tercer milenio tomaron su título de «reyes del mundo». La dinastía de Cis es la primera en la lista de las dinastías mesopotámicas establecidas inmediatamente después del diluvio; consta de veintitrés reyes (cfr. Jack Finegan: «Light from the Ancient Past», 1946, pág. 31; Thorkild Jacobsen, «The Sumerian King List, Assyriological Studies XI», Chicago, 1939). Por otra parte, la forma en que está asociado el nombre de Nimrod con el de otras ciudades de Mesopotamia parece dar testimonio de su antigua popularidad (p. ej.: Birs Nimrud; Tell Nimrud cerca de Bagdad; el monte Nimrud, la antigua Calah). El arte babilónico y asirio nos ha legado numerosas escenas de caza que concuerdan con la imagen que tenemos de Nimrod en Génesis como vigoroso cazador.

 NINFAS

tip, BIOG HOMB HONT MUJE MUNT

vet,

(gr.: «consagrado a Nymphas»).

Cristiano o cristiana de Laodicea o de Colosas, a quien Pablo manda saludos (Col. 4:15).

 NÍNIVE

tip, CIUD

sit, a4, 385, 52

vet,

Capital del imperio de Asiria. Los heb. daban el nombre de «Nínive, aquella gran ciudad» a la aglomeración que rodeaba la capital y ocupaba el distrito situado en la confluencia del Tigris y del Gran Zab (Gn. 10:11, 12; Jon. 1:2; 3:3; Jdt. 1:1). En un sentido más propio, Nínive era la ciudad que se elevaba sobre la ribera izquierda del Tigris, en la confluencia de este río y un pequeño afluente llamado actualmente el Khoksr, a unos 43 Km. por encima de la confluencia del Zab y del Tigris.

Los fundadores de Nínive fueron babilonios (Gn. 10:11). Manishtusu, de la dinastía semítica de Acad (hacia 2425-2245 a.C.) construyó un templo dedicado a Ishtar, divinidad tutelar de Nínive. Varios otros pueblos propagaron este culto hasta Egipto y al suroeste del Asia Menor. Assur, a unos 95 Km. al sur de Nínive sobre la ribera opuesta, fue al principio la sede del gobierno. Pero cuando Salmansar construyó un palacio en Nínive (1280-1260 a C.) esta vino a ser la capital. Assurbanipal y su sucesor Salmansar (885-825 a.C. aprox), ejercieron un gobierno bicefálico durante algún tiempo; tenían palacios residenciales en Nínive y en Calah. Sus sucesores, aunque tenían su capital en Nínive, tenían también palacios en Calah, en Dur-sharrukin y en Tarbisu.

Asiria, nación guerrera, embelleció su capital merced a los botines de sus conquistas. Nínive era asimismo un centro literario. Hacia el año 650 a.C., Assurbanipal creó una gran biblioteca de tabletas de arcilla cubiertas de inscripciones cuneiformes relativas a la historia, liturgia, encantamientos, astronomía, astrología, matemáticas. Se trata sobre todo de copias de obras antiguas que provenían de Babilonia. Nínive se merecía el calificativo de «ciudad sanguinaria» que le dio el profeta Nahum (Nah. 3:1). A través de la historia guerreó contra las naciones vecinas, y usó la más feroz crueldad contra los vencidos. Después de sus victorias, Assurbanipal se dedicaba a cortar las manos, pies, nariz y oídos de sus prisioneros; les sacaba los ojos y levantaba montes de cabezas humanas. Cuando el imperio asirio inició su decadencia (625 a.C.), Nebopolasar, gobernador de Babilonia, se proclamó independiente. En el año 612 a.C., los Uman-mandá, aliados de Nebopolasar, descendieron sobre la llanura y acometieron, en solitario, la conquista de Nínive, que destruyeron. Una repentina crecida del Tigris se abatió sobre las fortificaciones de la ciudad, y ayudó a los asaltantes.

La devastación de la ciudad fue tan grande que después de la época griega y romana llegó a considerarse la misma existencia de la ciudad como un mito. Pero yacían ruinas muy importantes, escondidas bajo las masas de escombros. En 1820 un funcionario inglés en Bagdad, llamado Rich, examinó el tell de Kouyoundjik, sobre la orilla izquierda del Tigris, y se quedó convencido de que bajo él se hallaban las ruinas de Nínive. En 1842, Botta, cónsul de Francia en Mosul en la ribera derecha del Tigris, comenzó las excavaciones. Pronto quedó atraída su atención a Korsabad, a 16 Km. de Mosul, localidad de Dur-sharrukin, donde descubrió el palacio de Sargón. Desde 1845 a 1850, el inglés Laylard exploró Nimrod, a 29 Km. al sur de Kouyoundjik, excavando a continuación este lugar, que resultó ser el lugar de Nínive, donde Senaquerib había construido un espléndido palacio con 71 salas y cámaras con muros decorados por esculturas. En este mismo lugar descubrió Rasam, en 1853, el palacio de Assurbanipal con su famosa biblioteca. Se ha podido establecer cuál era el plan de las fortificaciones (de 12 a 15 m. de altura) de la ciudad propia, y pudo deducir que tenía 5 Km. de longitud y alrededor de 2,5 de anchura. Pero ya se ha mencionado que los heb., y posiblemente otros pueblos, designaban con el nombre de Nínive una vasta aglomeración que englobaba Calah, a 29 Km. al sur; Resen, entre Calah y Nínive; Rehobot-Hir, un gran distrito de la ciudad, posiblemente el mismo que Rebit-Nina, situado al noreste de la ciudad. Gn. 10:11, 12 enumera estas cuatro localidades, cuyo conjunto formaba «la gran ciudad». Había otras ciudades de los alrededores unidas a esta área metropolitana. Yarimdja marca el emplazamiento de una de ellas, junto al río, inmediatamente al sur de Nínive. Cerca del Tigris, a más de 4,5 Km. río arriba, se hallaba Tarbisu; su palacio real marcaba el comienzo de una serie de bellas localidades y ciudades fortificadas que bordeaban el río hacia el sur en dirección a Calah. Detrás del río, al noreste de Nínive, y más allá de Rebit-Nina, se elevaba Dur-sharrukin, al pie de los montes orientales. Esta ciudad fuerte, construida hacia el año 707 a.C. por Sargón, tenía una extensión casi como la de Calah, y poseía el vasto palacio descubierto por Botta. A más de 11 Km. al sureste de Dur-sharrukin, al pie de la cadena oriental, se hallaba otra ciudad importante, cuyo nombre antiguo se desconoce; su emplazamiento está cercano a Baasheihah. Diez Km. más al sur la localidad de Birtelleh marca asimismo el emplazamiento de una localidad antigua. Keremlis, a 5 Km. más al sur, se halla sobre el emplazamiento de una población antigua. Por fin, a más de 10 Km. más hacia el sur, se halla Imgurbel, cuyo palacio y templo fueron adornados por Assurbanipal. Este lugar se halla a 14 Km. al noreste de Cala. Otras ciudades y pueblos estaban dispersas por la llanura. En el siglo I a.C. Diódoro de Sicilia, fundándose en una tradición auténtica, afirma que Nínive tenía una forma de rectángulo, con unas dimensiones de 150 por 90 estadios; por ello, su perímetro era de 480 estadios, o 90 Km. Años más tarde, Estrabón afirmaba que Nínive había sido mucho mayor que Babilonia.

Todo ello confirma plenamente la declaración de Jonás 3:3: «Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino.» En cuanto a los argumentos de Voltaire ante esta afirmación, sólo demostró su ignorancia al afirmar la imposibilidad de que una metrópolis tan grande pudiera desaparecer totalmente.

 NISÁN

tip, CALE

ver, TIEMPO

vet,

(heb. «nîsãn», del ac. «nisannu», «comienzo»).

Nombre dado, después de la cautividad, al mes de Abib, el primero del año religioso (Neh. 2:1; Est. 3:7).

En nuestro calendario se corresponde con marzo-abril. (Véase TIEMPO.)

 NISROC

tip, DIOS

vet,

Dios adorado por Senaquerib, que fue asesinado en su templo (2 R. 19:37; Is. 37:38).

Este nombre no ha sido identificado aún, y se ha intentado asimilarlo a Nusku o a un nombre compuesto de Assur; pudiera ser también una alteración intencionada del nombre Marduk. Sin embargo, no puede descartarse la posibilidad de que se tratara del verdadero nombre de una divinidad de la que no se hayan descubierto aún referencias extrabíblicas.

 NO-AMÓN. (Véase TEBAS.)

 NOB

tip, CIUD

ver, DOEG

sit, a3, 384, 64

vet,

Ciudad sacerdotal (1 S. 22:19) en Benjamín (Neh. 11:32); al norte e indudablemente a la vista de Jerusalén (Is. 10:32).

Cuando los enemigos se apoderaron del arca, los israelitas levantaron el tabernáculo en Nob, donde quedó por un tiempo. El sumo sacerdote Ahimelec residía también allí. Desconocedor de que Saúl perseguía a David, permitió que éste y sus hombres comieran el pan de la proposición, y dio después a David la espada de Goliat. Un edomita informó a Saúl (véase DOEG), que convocó a los sacerdotes, ordenó su muerte, haciendo también pasar a todos los habitantes de Nob a cuchillo. Abiatar, hijo del sumo sacerdote, escapó, y se refugió poniéndose bajo la protección de David (1 S. 21:22).

Después del exilio, la ciudad volvió a ser habitada (Neh. 11:32). Se desconoce su localización exacta, aunque se ha propuesto su situación sobre el monte Scopus, en Rãs Umm et-Tala.

 NOCHE

tip, CALE TIPO

ver, TIEMPO

vet,

Se usa simbólicamente de:

(a) La muerte, tiempo en que «nadie puede trabajar» (Jn. 9:4).

(b) Las tinieblas morales del mundo, en las que los hombres duermen y están embriagados (1 Ts. 5:7).

(c) El período del rechazamiento de Cristo, que está ya avanzado, «y se acerca el día» (Ro. 13:12). No habrá noche de tinieblas morales o espirituales en la Jerusalén celestial (Ap. 21:25; 22:5).

(Véase también TIEMPO.)

 NODRIZA

vet,

(a) Heb. «meneketh», nodriza que amamanta a un recién nacido (Éx. 2:7-9; 2 R. 11:2). Débora, nodriza de Rebeca, era objeto de la gran consideración de la familia (Gn. 24:59; 35:8). Las nodrizas eran por lo general muy apreciadas (cfr. Odisea 19:15, 251).

(b) Heb. «'Õmên», servidor, y «'õmeneth», sirvienta. Doméstico, hombre o mujer, que se ocupaba de los niños pequeños. Traducido como:

«la que cría» (Nm. 11:12),

«aya» (Rt. 4:16);

«nodriza» (2 S. 4:4) en la RVR.

 NOÉ

tip, BIOG PATR HOMB HOAT

ver, DILUVIO, CAM, CANAÁN, SEM, JAFET

vet,

= «descanso, tranquilidad».

Hijo de Lamec, descendiente de Set (Gn. 5:28-29). En base a las palabras de Lamec, el nombre de Noé significaba para él a la vez reposo y consolación: «Éste nos aliviará (y'nahamênû) de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo.» En efecto, en heb. es usual hacer juegos de palabras y de asonancias. No se nos dice nada más acerca de Noé hasta que llegó a los 500 años de edad, y que tuvo tres hijos, Sem, Cam y Jafet (Gn. 5:32).

(a) El pregonero de justicia.

Es así como Pedro designa a Noé (2 P. 2:5). Era justo, íntegro y caminaba con Dios, lo que le hacía estar en acusado contraste con su generación impía y corrompida (Gn. 6:9; cfr. 5-6, 11-13). Mientras duraba la paciencia de Dios (1 P. 3:20) Noé predicaba a sus contemporáneos de diversas maneras:

(A) Por el ejemplo de su vida limpia (cfr. Fil. 2:15);

(B) por su «predicación», por cuanto advirtió con toda claridad a los hombres de su generación,

(C) por la construcción del arca, poseído de un temor reverente creyó en la santidad ultrajada de Dios y en lo inminente del juicio que se avecinaba (He. 11:7). Tomándose seriamente la Palabra del Señor, se aferró al único medio de salvación para él y los suyos. Había en el arca lugar de sobra para muchas otras personas (si hubieran querido entrar), así como para los animales. Fue así que «por esa fe condenó al mundo» demostrando que los impíos iban a morir, no por las aguas del Diluvio, sino por su indiferencia e incredulidad. En cuanto a Noé, vino a ser «heredero de la justicia que viene por la fe». En efecto, por íntegro que fuera no era sin pecado (Ro. 3:10, 23, 24) y fue literalmente salvado por la fe.

(b) Noé en el arca.

Para los detalles y las confirmaciones del relato del diluvio véase DILUVIO. Es impresionante el comportamiento de Noé durante este período prolongado en el que su paciencia y fe son puestas a prueba. Tenía 600 años cuando entró en el arca (Gn. 7:6). Dejó abierta la puerta aún siete días y después el mismo Dios cerró la puerta tras él (Gn. 7:4, 7, 10, 16). No vemos en Noé ningún apresuramiento ni aturdimiento, él hizo «conforme a todo lo que Dios le mandó» (Gn. 6:22; 7:5, 9, 16) y su actitud expresa, lo mismo que su nombre, reposo y tranquilidad. Después de los largos meses del terrible cataclismo, Dios mostró que se acordaba de Noé (cfr. Gn. 8:1). De una manera tranquila y metódica, Noé examinó una solución, dejando salir al cuervo y hasta tres veces la paloma, para verificar de una manera factual el estado de la tierra (Gn. 8:6-12); a continuación abrió la cubierta del arca (Gn. 8:13). Sólo salió de ella, no obstante, en obediencia a una orden determinada de Dios (ocho semanas más tarde, ni antes ni después) con todos los suyos, y con los animales que se habían salvado (Gn. 8:15-19).

(c) El pacto con Noé.

De inmediato, el patriarca erigió un altar, ofreciendo a Dios sacrificios. «Sin derramamiento de sangre no se hace remisión» (He. 9:22), y es sobre la base del sacrificio que Jehová establece un pacto con Noé y sus descendientes (Gn. 8:20; 9:9). Los puntos esenciales de este pacto son:

(A) Dios promete no volver a enviar jamás un diluvio de aguas sobre toda la tierra; los días, las estaciones y las cosechas durarán tanto tiempo como la tierra (Gn. 8:21-22; 9:11, 15). Sin embargo, un día los cielos y la tierra serán destruidos por fuego (2 P. 3:6-7, 10, 12).

(B) Como con Adán en el pasado (Gn. 1:28), Noé y sus hijos recibieron la orden de ser fecundos y de multiplicarse y llenar la tierra (Gn. 9:1, 7).

(C) Dios entregó en sus manos los animales, y les concedió su carne como alimento, en tanto que Adán, antes de la caída, era vegetariano (Gn. 9:2-3; 1:29).

(D) Se da la prohibición general de comer sangre (Gn. 9:4; cfr. Lv. 17:10-11).

(E) La vida humana queda protegida contra los animales y los mismos hombres (Gn. 9:5-6). Este texto instituye la pena de muerte por primera vez en el AT (cfr. Lv. 24:17, etc.; para el NT, cfr. Ro. 13:4).

(F) Se da el arco iris como señal de este pacto perpetuo (Gn. 9:12-17).

(d) La embriaguez de Noé.

Noé labró la tierra y plantó una viña, siendo sorprendido por el efecto embriagador del vino. Sem y Jafet se comportaron hacia su padre con respeto filial. Pero Cam se comportó con una actitud indecorosa, que suscitó la cólera de Noé, y que atrajo sobre Canaán, hijo de Cam, una maldición profética (Gn. 9:20-27; cfr. Éx. 20:5-6). Para una consideración de esta maldición, y de por qué Noé maldijo a Canaán en lugar de a Cam, véanse CAM y CANAÁN. (Véanse también SEM, JAFET.)

 NOEMÍ

tip, BIOG TIPO MUJE MUAT

vet,

= «mi placentera».

Mujer de Elimelec, que la llevó, junto con sus dos hijos, al país de Moab, a causa de una gran hambre que reinaba en Judá. Los hijos se casaron con muchachas moabitas. Elimelec y sus hijos murieron. Noemí, acompañada de Rut, una de sus nueras, volvió a Belén de Judá (Rt. 1-4). Pidió no ser llamada más Noemí, sino Mara, «amarga», porque el Todopoderoso la había tratado, dijo ella, amargamente. Buscó el bien de Rut, la cual contrajo matrimonio con Booz; ella vino a ser aya del hijo de Rut, Obed. Tipológicamente, representa al Israel desolado, así como Rut representa al remanente despreciado pero piadoso, que es introducido a una bendición plena al final, sobre la base de una gracia soberana, como gentiles, pero confiándose a la bondad del Pariente Cercano-Redentor (cfr. Is. 63:16).

 NOMBRE

ver, DIOS (Nombres)

vet,

(a) Su importancia.

En la época bíblica se atribuía al nombre una considerable importancia. Hay una relación directa entre el nombre y la persona o cosa nombrada; el nombre participa de alguna manera en la esencia que tiene por objeto revelar. Expresa la personalidad hasta tal punto que el conocimiento del nombre de alguien implica conocerlo íntimamente e, incluso en cierto sentido, tener poder sobre él. Jacob pregunta el nombre al ángel de Jehová: «Declárame ahora tu nombre.» Su respuesta es: «¿Por qué me preguntas por mi nombre?» (Gn. 32:29; cfr. Jue. 13:17-18). En el momento de llevar a cabo grandes actos redentores, Dios hace comprender a Moisés que se va a revelar no sólo ya como el Todopoderoso, sino «en mi nombre JEHOVÁ» (Éx. 6:3). Así, el nombre hace también próxima la presencia de la persona: no se puede resistir al ángel de Jehová, pues el nombre de Dios está en él (Éx. 23:21). El santuario donde Dios es adorado es sagrado, pues allí hace morar Su nombre (Dt. 12:11). Jesús dice al Padre que Él había «manifestado (su) nombre a los hombres» (Jn. 17:6), es decir, toda Su naturaleza divina. Juan nos habla de Cristo, a fin de que al creer tengamos vida en Su nombre (Jn. 20:31). El nombre pronunciado actúa con el mismo poder que la persona (Hch. 3:16; 4:10, 12, etc.) y el nombre del Salvador está, por definición, por encima de todo otro nombre (Ef. 1:21). (Véase DIOS, [NOMBRES DE].)

(b) Sentido y elección del nombre.

El nombre de las personas humanas se corresponde con la misma concepción. En la Biblia no se da como en la actualidad, casi al azar (en el caso del nombre propio) o por el solo hecho de la filiación (apellido/s). En lo que sea posible, el nombre debe expresar la naturaleza del que lo lleva, y su elección queda influenciada por circunstancias del nacimiento o por un voto de los padres con respecto al hijo. Se dejaban también guiar por la asonancia general o la consonancia de las sílabas, lo que permite un acercamiento en el sentido, o una etimología popular consustancial al genio hebreo, aunque algunas veces nos sea sorprendente a nosotros. Veamos algunos nombres:

Eva (vida, Gn. 3:20),

Noé (reposo, Gn. 5:29),

Isaac (risa, Gn. 17:19),

Esaú (velloso, Gn. 25:25),

Edom (rojo, Gn. 25:30),

Jacob (suplantador, Gn. 25:26);

los nombres de los hijos de Jacob comportan siempre una significación (Gn. 30);

se puede ver también Fares (brecha, Gn. 38:29),

Manasés (olvido, Gn. 41:51),

Efraín (fértil, Gn. 41:52), etc.

El nombre debía ser, si era posible, de buen augurio. Raquel, moribunda debido al parto, llama a su último hijo Ben-Oni (hijo de mi dolor), pero de inmediato Jacob se lo cambia, poniéndole Benjamín (hijo de mi diestra, Gn. 35:18).

Frecuentemente, los nombres comportan un significado religioso y una mención del mismo Señor («El» para Dios, o «Jah» para Jehová o Yahveh). De esta manera tenemos una serie de nombres compuestos, e incluso de nombres que son una corta frase:

Natanael (Dios ha dado),

Jonatán (Jehová ha dado),

Elimelec (Dios es mi rey),

Ezequiel (Dios es fuerte),

Adonías (Jehová es señor) y muchos más.

Hay otros nombres que son sencillamente sacados de la naturaleza, o inspirados en imágenes de la vida corriente:

Labán (blanco),

Lea (vaca salvaje),

Raquel (oveja),

Tamar (palmera),

Débora (abeja),

Jonás (paloma),

Tabita (gacela),

Peninna (perla),

Susana (lirio).

Hay nombres surgidos de circunstancias históricas:

Icabod (sin gloria, 1 S. 4:21),

Zorobabel (nacido en Babilonia).

Es a causa de este constante deseo de dar un sentido real y personal a los nombres que se trata de dar, en los artículos de este diccionario, una traducción, etimología o explicación de los nombres, debido a que ello tiene una mayor importancia de lo que pueda parecer a simple vista.

El nombre parece que era impuesto al recién nacido por lo general en el octavo día de su vida, al ser circuncidado (cfr. Gn. 17:12; 21:3-4; Lc. 1:59; 2:21).

 

(c) El cambio del nombre.

A causa del sentido sumamente personal unido al nombre, se daba en ocasiones un nombre nuevo a alguien con el fin de señalar la transformación de su carácter, cfr. p. ej.:

Abram a Abraham,

Sarai a Sara (Gn. 17:5-15),

Jacob a Israel (Gn. 32:27, 28),

Noemí a Mara (Rt. 1:20).

En ocasiones el segundo nombre es una traducción del primero:

Cefas (aram.) Pedro (gr.),

Tomás (aram.) Dídimo («gemelo» en gr.),

Mesías (heb,) Cristo (gr.).

Un día todos los creyentes recibiremos un nombre nuevo adecuado a los redimidos del Señor (Ap. 3:12).

(d) Apellidos.

Los apellidos no eran usuales entre los hebreos pero se añadía una indicación de su origen:

Jesús de Nazaret,

José de Arimatea,

María de Magdala,

Nahum de EIcos.

Podía ser también un patronímico:

Simón hijo de Jonás (Bar-Jonás),

Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo.

También se podía hacer referencia a la profesión:

Natán el profeta,

José el carpintero,

Simón el zelota,

Mateo el publicano,

Dionisio el areopagita.

 

(e) Nombres romanos.

Todo romano tenía tres nombres:

(A) El «praenomen» o nombre propio, designación personal;

(b) el «nomen», indicación de la línea o casa;

(c) el «cognomen», nombre de familia, o apellido, que figuraba en último lugar.

Por ejemplo:

el procurador Félix (Hch. 23:24) se llamaba en realidad:

Marcus (nombre propio)

Antonius (de la gens Antonia)

Félix (de la familia llamada Félix, «feliz»).

Frecuentemente se omitía el nombre propio, y se hablaba de Julio César en lugar de Cayo Julio César, etc.

 NOMBRES DE DIOS. Véase DIOS (Nombres).

 NOMBRES GEOGRÁFICOS

vet,

Los nombres geográficos, de ciudades, ríos, montes y valles se derivan de varias fuentes:

(a) El nombre conmemora un incidente histórico:

Bet-el, «casa de Dios», por la aparición de Dios a Jacob en sueños; o

Peniel, «el rostro de Dios», por su encuentro con el ángel de Jehová, Gn. 32:30;

(b) reciben el nombre de una divinidad asociada con el lugar:

BaaI-meón, Nm. 32:38;

Baal-perazim, 2 S. 5:20;

Bet-dagón, Jos. 15:41;

(c) hace mención de su situación:

compuestos con Abel (curso de agua),

Beer (pozo),

Hor (monte),

Carmel (huerto), etc.

(d) denotaba los productos del lugar:

Betfagé, «casa de brevas»,

Bet-tapúa, «casa de manzanas», etc.;

(e) se daba el nombre del lugar en honor de una personalidad, fundador, etc.:

Siquem,

Filadelfia,

Antípatris,

Cesarea,

Filipos.

Hay nombres antiguos que han permanecido como más arraigados que los nombres impuestos por la administración romana posterior. Por ejemplo, la antigua Rabá-amón de los amonitas, posteriormente llamada Filadelfia, es la capital del reino hachemita de Jordania con el nombre de Ammán. Lo mismo se puede decir de la ciudad de Akkõ. Llamada Tolemaida durante el período helénico y romano (en honor de Ptolomeo), cambió a San Juan de Acre bajo los cruzados. En la actualidad vuelve a llamarse Akkõ.

 NORTE

vet,

(a) Heb. «mezarim», lit.: «el esparcimiento».

El viento del norte esparce las nubes y trae un frío severo. Eliú observa que el frío proviene del norte. Este término aparece solamente en Jb. 37:9.

(b) Heb. «tsaphõn», «escondido, oscuro».

Los antiguos consideraban el norte como una región de lobreguez y de tinieblas. Éste es el término comúnmente traducido como norte en el AT (Gn. 13:14, etc.).

(c) Gr. «borras», norte (Lc. 13:29; Ap. 21:13).

 NOVILUNIO. (Véase LUNA.)

 NUBE

tip, ELEM

ver, LLUVIA

vet,

Las nubes, portadoras de la humedad (2 S. 22:12; Jb. 26:8; 37:11; Ec. 11:3), vacían su lluvia sobre la tierra (Jue. 5:4; Sal. 77:17).

Una nube que apareciera por occidente era un anuncio de lluvia (1 R. 18:44; Lc. 12:54).

Véase LLUVIA.

 NUBE (COLUMNA DE)

vet,

Se trataba de una nube sobrenatural en forma de columna; iba delante de los israelitas en el desierto, para mostrarles el camino por el que Dios les ordenaba marchar (Éx. 13:21, 22; Neh. 9:19). Cuando la noche hubiera impedido distinguirla, resplandecía como columna de fuego. Si Dios se quería manifestar a los israelitas, lo hacía desde la columna de nube (Nm. 12:5; Dt. 31:15). Cuando quiso desbaratar el ejército egipcio, fue desde la nube que los miró, y que hizo cundir el desorden en su campamento (Éx. 14:24). La presencia gloriosa del Señor se manifestaba frecuentemente en la nube (la «Shekiná»). «La gloria de Jehová apareció en la nube» (Éx. 16:10). «Una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo» (Éx. 40:34). «Yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio» (Lv. 16:2). De esta nube podía surgir fuego que destruía a los rebeldes (Lv. 10:2; Nm. 16:35; cfr. Éx. 19:16, 18). El soberano Dios, que se viste de nubes, es asimismo fuego consumidor (Sal. 18:9-15; Dt. 4:24; He. 12:29). Después de mucho tiempo que la nube hubiera dejado de marchar delante del pueblo, ya establecido en la tierra de Canaán, se ve a la nube de gloria hacer su morada en el Templo acabado de construir (1 R. 8:10-11). Si Israel era tan diferente de los otros pueblos, ello se debía a que el mismo Dios residía en medio de él. Desafortunadamente, los pecados de la nación llegaron a tal punto que les fue retirada la gloria divina (Ez. 9:3; 10:18-19; 11:22-23), siendo el Templo destruido junto con la ciudad de Jerusalén (Ez. 9:1-7). Sin embargo, el mismo profeta anuncia que el Señor devolverá para siempre Su gloria y Su presencia a Su pueblo, convertido y restaurado (Ez. 37:24-28; 43:1-9).

En el NT vuelve a aparecer la «Shekiná», en el monte de la Transfiguración, donde una nube luminosa lo envolvió, y en el seno de la cual dejó oír Su voz (Mt. 17:5). Cuando el Señor abandonó esta tierra, una nube celestial lo recibió (Hch. 1:9). Y cuando vuelva, «verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria» (Lc. 21:27).

 NÚMERO

tip, TIPO

ver, ALFABETO

vet,

No hay evidencia que los antiguos hebreos hayan empleado signos especiales para representar las cifras, porque se hallan escritos en letras en el texto heb. de las Escrituras, en la inscripción de Siloé y en la Estela de Mesa. Por ello, ya en la época de los Macabeos, los israelitas empezaron a utilizar las letras del alfabeto para designar números: «alef» para 1, «bet» para 2, etc. En los papiros de Elefantina se dan las cifras con signos (datando especialmente del siglo V a.C.). Las inscripciones nabateas del siglo I dan por lo general los números en palabras enteras, pero en ocasiones van representados en trazos verticales (para las unidades inferiores). El 5 es semejante a la cifra árabe actual, aunque sin la barra horizontal. Las inscripciones arameas de Palmira, de la misma época, presentan también signos. En Nínive, en el siglo VIII a.C., los mercaderes arameos se servían de pesos en forma de león en los que unos trazos verticales indicaban las unidades, y un trazo horizontal la decena. En épocas aún más remotas, los asirios y babilonios indicaban los números mediante signos cuneiformes.

(a) Números simbólicos.

Está claro que se usan números en las Escrituras en sentido simbólico. Al comparar los casos en los que se emplea un número, puede deducirse la idea escondida tras el número. El significado de algunos de los números es demasiado evidente para que haya error; en otros no hay tanta certeza. Se dan sólo unas pocas referencias para cada número.

UNO Supremacía, exclusividad:

Un Jehová (Dt. 6:4; Is. 42:8; Zac. 14:9).

Un Dios y Padre (1 Co. 8:6; Gá. 3:20; Mr. 12:29; Ef. 4:6; 1 Ti. 2:5).

No hay más que un Dios, y un Señor, Jesucristo (1 Co. 8:4, 6; Ef. 4:5).

Un Espíritu Santo (1 Co. 12:11, 13).

Un mediador (1 Ti. 2:5).

Un cuerpo (1 Co. 12:12, 13; Ef. 4:4).

Una esperanza, una fe, un bautismo (Ef. 4:4, 5).

Una ofrenda que ha perfeccionado para siempre a los santificados (He. 10:14).

 

DOS Distintividad, y por ello un testimonio adecuado, y comunión en caso de acuerdo. Para testimonio se precisa de dos testigos (Dt. 19:15; 2 Co. 13:1).

Caleb y Josué dieron testimonio de la tierra (Nm. 14:6-9).

Fueron dos los espías enviados al otro lado del Jordán (Jos. 2:1).

Dos olivos tipifican los dos testigos (Zac. 4:3; Ap. 11:3, 4).

La palabra de Dios y Su juramento muestran la inmutabilidad de Su consejo (He. 6:17, 18).

Dos tienen que estar de acuerdo al pedir (Mt. 18:19).

Dos o tres pueden reunirse al nombre de Cristo (Mt. 18:20).

 

TRES Plenitud divina y, por ende, perfección en testimonio.

Dios: Padre, Hijo y Espíritu. Esta plenitud se plació en morar en el Hijo de Su amor (Col. 1:19).

Tres veces vino la voz del cielo con respecto al Señor Jesús (Mt. 3:17; 17:5; Jn. 12:28).

El Señor Jesús es Profeta, Sacerdote y Rey.

Tres son los que dan testimonio, el Espíritu, el agua y la sangre (1 Jn. 5:7, 8).

Las Escrituras, compuestas por la Ley, los Profetas y los Salmos, dan testimonio de Cristo (Lc. 24:44).

Los elementos de la vida cristiana en esta escena son la fe, la esperanza y el amor.

Un cordón de tres dobleces no se rompe pronto (Ec. 4:12), y se corresponde con la perfección en el testimonio;

tres es también expresión de una experiencia llevada a la perfección (Lc. 13:32; Gn. 22:4; Hch. 9:9).

 

CUATRO La integridad de aquello que ha sido creado o establecido por Dios.

Cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo (Jer. 49:36).

Los cuatro ángulos de la tierra (Ap. 20:8).

En el ordenamiento del campamento de Israel había cuatro banderas (Nm. 10:14-25).

Ezequiel vio cuatro seres vivientes, y cada uno de ellos tenía cuatro caras, cuatro alas y cuatro manos (Ez. 1:5-8; cfr. los cuatro seres vivientes en Ap. 4:6).

 

CINCO La debilidad humana en su reconocimiento de obligación.

En la dedicación del tabernáculo, cada príncipe ofreció como ofrenda de paces dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos (Nm. 7:17-83).

Debilidad en contraste con el poder del enemigo: cinco perseguirían a cien (Lv. 26:8).

Los discípulos sólo pudieron presentar cinco panes de cebada y dos peces pequeños cuando había cinco mil para alimentar (Jn. 6:9).

Pablo dijo que preferiría hablar cinco palabras para enseñar a otros que diez mil palabras en una lengua desconocida (1 Co. 14:19).

En la parábola de las vírgenes había cinco sabias y cinco necias (Mt. 25:2).

 

SEIS Falta, imperfección (una unidad menor que el número perfecto de siete).

Salomón tenía seis gradas que ascendían a su gran trono (1 R. 10:19); no fue lo suficientemente elevado para preservarlo de idolatría. Seiscientos sesenta y seis talentos de oro era lo que recibía cada año (1 R. 10:14), y sin embargo tuvo que confesar que todo era vanidad y aflicción de espíritu.

Los judíos en Caná tenían seis tinajas de agua para la purificación (Jn. 2:6), pero expresaban lo insuficiente de las ordenanzas para suplir las necesidades del hombre.

El número de la bestia imperial será seiscientos sesenta y seis (Ap. 13:18), imperfección en todos los aspectos.

 

SIETE Integridad espiritual, generalmente en lo bueno, pero ocasionalmente en sentido negativo. Es la suma de tres y cuatro, y el número indivisible más alto dentro de la decena.

Siete días en una semana, siendo cada día séptimo para descanso, cada año séptimo era para reposo de la tierra, y cada siete veces siete años introducía el jubileo.

La creación quedó finalizada para el séptimo día, introduciendo el reposo de Dios.

Había siete lámparas en el candelero de oro (Nm. 8:2; cfr. Zac. 4:2).

La sangre era rociada delante del Señor siete veces (Lv. 4:6, 17; 8:11).

El cristiano es exhortado a guardar la fiesta de siete días después de la pascua, lo que hace que sea para él una fiesta perpetua (1 Co. 5:7, 8).

Juan habla de los siete Espíritus delante del trono de Dios (Ap. 1:4).

Hay siete abominaciones en el corazón del hombre (Pr. 26:25).

La primera bestia tiene siete cabezas y diez cuernos (Ap. 13:1).

En Apocalipsis el número «siete» aparece con frecuencia; se encuentra allí más de siete veces siete.

El perdón tiene que ser otorgado «setenta veces siete» (Mt. 18:22).

 

 

OCHO Un nuevo comienzo traerá del orden de la creación, aunque relacionado con él, en resurrección.

La circuncisión era al octavo día, cuando se entraba en una nueva comunión.

Fueron ocho las almas salvadas en el arca, para dar comienzo a un nuevo mundo (1 P. 3:20; 2 P. 2:5).

La nueva forma del futuro imperio romano será la octava (Ap. 17:11).

El día de la resurrección puede ser llamado el octavo, el que sigue al séptimo, el sábado judío.

 

DIEZ Base completa de responsabilidad humana.

Faraón fue visitado por diez plagas (Éx. 7-12).

Los Diez Mandamientos (Éx. 34:28).

Abraham dio el diezmo del botín a Melquisedec (Gn. 14:20).

Los israelitas daban una décima parte a los levitas, y ellos daban una décima a los sacerdotes (Nm. 18:21, 26).

Diez vírgenes fueron a encontrar al esposo (Mt. 25).

Eran diez los siervos a los que se les confió las minas (Lc. 19:13).

En la última fase del imperio romano habrá diez reyes (Ap. 17:12, 16).

 

DOCE Integridad administrativa, esto es, en lo que se establece o exhibe para el hombre. (El más divisible de los primeros números.).

Hubo doce patriarcas,

antecesores de las doce tribus,

que eran conmemorados en los doce panes de la proposición,

en las doce piedras en el pectoral y

en los doce nombres en los hombros del sumo sacerdote;

en las doce piedras sacadas del Jordán, y

en las otras doce puestas en el lecho del río;

también en la mujer con la corona con las doce estrellas (Ap. 12:1).

Mediante los doce apóstoles, el Señor alimentó a multitudes hambrientas.

Los doce apóstoles se sentarán sobre doce tronos juzgando a las doce tribus (Mt. 19:28).

La nueva Jerusalén tendrá doce fundamentos para sus muros con los nombres de los doce apóstoles;

tendrá doce puertas hechas de doce perlas, con los nombres de las doce tribus inscritas en ellas, siendo las doce puertas guardadas por doce ángeles (Ap. 21:12-21).

El día tiene doce horas, en las que los hijos de luz pueden caminar (Jn. 11:9). La flexibilidad de la perfección administrativa se puede ver en:

Seis-dos: Dos apóstoles en cada una de las seis compañías enviadas a predicar.

Dos-seis: Seis panes en cada una de las dos hileras de panes de la proposición.

Tres-cuatros: Cuatro hileras de tres nombres en el pectoral.

Cuatro-tres: Tres puertas en cada uno de los cuatro lados de la nueva Jerusalén.

 

CUARENTA (10 x 4). Prueba completa sacando a la luz el bien o el mal.

Moisés estuvo cuarenta años en el desierto, siendo probado él mismo;

estuvo en el monte durante dos períodos de cuarenta días, que fueron tiempos de prueba para los israelitas (Éx. 24:18; 34:28).

Los espías estuvieron cuarenta días explorando la tierra (Nm. 13:25).

Las tribus fueron probadas cuarenta años en el desierto (Hch. 13:18).

Goliat desafió a Israel durante cuarenta días (1 S. 17:16).

Saúl, David, Salomón y Joás fueron probados en sendos reinados de cuarenta años.

El tiempo de prueba de Elías en Horeb fue de cuarenta días.

Nínive recibió cuarenta días de plazo para que se arrepintiera (Jon. 3:4).

El Señor Jesús fue tentado cuarenta días (Mr. 1:13).

Se apareció a sus discípulos durante cuarenta días después de su resurrección (Hch. 1:3).

 

SETENTA (7 x 10) Plenitud y totalidad.

Se mencionan setenta miembros de la familia de Jacob (Gn. 46:27).

Setenta ancianos de Israel (Éx. 24:1).

Exilio de setenta años (Jer. 25:11).

El envío de los setenta discípulos (Lc. 10:1).

El perdón dado setenta veces siete (Mt. 18:21).

 

Se podrían dar otros ejemplos análogos. Si bien los números tienen valor espiritual, es necesario tener equilibrio para no caer en exageraciones acerca de su simbolismo. Hay quien se ha dedicado a hacer extraños cálculos acerca de los 318 siervos de Abraham (Gn. 14:14) y sobre los 153 peces de la última pesca milagrosa (Jn. 21:11), por no citar más que estos dos casos.

 

(b) El número de la Bestia: Seiscientos sesenta y seis.

Los griegos y romanos, lo mismo que los hebreos de la época tardía, empleaban las letras del alfabeto como signos numéricos (véase ALFABETO). La adición de estos signos puede dar un cierto total, y se ha hallado, como ejemplo, una inscripción que dice: «La que yo amo tiene el número 545». Este método, aplicado a 666, ha permitido presentar nombres como Nerón, Mahoma, el Papa, Lutero, Napoleón, Hitler, etc. Ello demuestra que este tipo de cálculos no es válido.

Hay, sin embargo, una siniestra premonición con el advenimiento del ordenador y de la transferencia electrónica de dinero. Hay un código ideado para su aplicación universal, y que puede ser tatuado, que consta de tres grupos de seis dígitos. Un dictador mundial que pudiera conseguir el control de este sistema tendría a su merced a todos, mediante la manipulación de la posibilidad de acceso al sistema informatizado (cfr. Ap. 13:16-18). Parece que el futuro ya empieza a perfilarse ante nuestros ojos.

 

Bibliografía:

Bullinguer, E. W.: «Cómo entender y explicar los números en la Biblia», (Clíe, Terrassa, 1990).

 NÚMEROS (Libro)

tip, LIBR TIPO CRIT LIAT

ver, LEVITAS, PENTATEUCO, PEREGRINAClÓN POR EL DESIERTO

vet,

Cuarto libro del Pentateuco. Su designación heb. es: «En el desierto» (cfr. Nm. 1:1). El título moderno proviene de la trad. gr., que dio este título a causa de los dos censos:

(a) en el Sinaí, en el año segundo después del éxodo;

(b) ante el Jordán, en el año cuarenta.

(a) División.

El libro se puede dividir en tres secciones esenciales:

(A) En el desierto del Sinaí (Nm. 1:1-10:11).

Censo del pueblo, a excepción de los levitas.

Orden del campamento de las tribus (Nm. 1; 2).

Censo particular de los levitas; su lugar en el campamento; su servicio particular (Nm. 3; 4).

Exclusión de los impuros (Nm. 5:1-4).

Ley de la restitución (Nm. 5:5-10).

Leyes acerca de los celos, del nazareato; fórmula de bendición sacerdotal (Nm. 5:11-6:27).

Ofrendas de los príncipes durante la dedicación del Tabernáculo (Nm. 7).

Ordenanza tocante a la disposición de las siete lámparas del candelero (Nm. 8:1-4).

Consagración de los levitas (Nm. 8:5-22),

edad de su entrada en funciones (Nm. 8:23-26; (véase LEVITAS).

Ley acerca de la celebración de la Pascua y de la Pascua suplementaria del segundo mes (Nm. 9:1-14).

La dirección dada por la columna de nube (Nm. 9:15, 23);

empleo de las trompetas de plata (Nm. 10:1-10).

(B) El itinerario del Sinaí al Jordán (Nm. 10:11-21:35).

Orden de marcha (Nm. 10:11-28).

Moisés invita a Hobab a que acompañe a los israelitas (Nm. 10:29-32).

Una etapa de viaje (Nm. 10:33, 34).

Palabras de Moisés a Jehová cuando partía el arca, y cuando se detenía (Nm. 10:35, 36).

Murmuraciones del pueblo contra el maná;

setenta ancianos ayudan a Moisés;

Jehová envía las codornices (Nm. 11).

María (Miriam) contrae lepra por hablar contra su hermano Moisés, y es sanada (Nm. 12).

Llegada a Cades, localidad del desierto de Parán.

Los espías y su retorno de Canaán.

Incredulidad del pueblo;

castigo: la muerte en el desierto (Nm. 13; 14).

Ordenanzas legales suplementarias (Nm. 15).

Revuelta de Coré, Datán y Abiram; acontecimientos consecutivos (Nm. 16; 17).

Los deberes de sostenimiento de los sacerdotes y de los levitas (Nm. 18).

Ritual de purificación de la contaminación contraída al tocar un muerto (Nm. 19).

Vuelta a Cades:

muerte de María;

pecado de Moisés y Aarón sobre el monte Hor.

Israel rodea el país de Edom;

episodio de las serpientes ardientes.

Llegada a los campos de Moab;

conquista del país situado al este del Jordán (Nm. 20:22-21:35).

(C) Campamento en Sitim (Abel-sitim),

frente a Jericó (Nm. 22:1-36:13).

Balaam (Nm. 22-24).

Israel, cayendo en la idolatría, rinde culto a Baal-peor (Nm. 25).

Censo de la nueva generación (Nm. 26).

Leyes concernientes a los derechos de sucesión de las hijas (Nm. 27:1-11).

Josué es proclamado caudillo del pueblo por Moisés (Nm. 27:12-23).

Normas acerca de los sacrificios cotidianos y de los votos (Nm. 28-30).

Guerra contra Madián (Nm. 31).

Las regiones conquistadas al este del Jordán son atribuidas a los rubenitas, gaditas y a la media tribu de Manasés (Nm. 32).

Enumeración de los campamentos de los israelitas, desde Egipto hasta Abel-sitim. Es difícil precisar este itinerario, por cuanto doce de los veintidós nombres de las etapas no han podido ser identificados (Nm. 33).

Límites del país de Canaán;

príncipes designados para llevar a cabo el reparto de la tierra (Nm. 34).

Leyes de las ciudades de refugio (Nm. 35).

Leyes suplementarias acerca de las herederas (Nm. 36).

 

(b) Autor, fecha y composición.

Para la mosaicidad del Pentateuco, y por consecuencia del libro de los Números, véase PENTATEUCO. Al igual que el Éxodo y el Levítico, este libro incorpora a la vez relatos y leyes. Esta combinación es un argumento adicional en favor de la unidad del Pentateuco y de la contemporaneidad de sus partes. La historia relatada por Números va desde el año segundo después del éxodo hasta el cuadragésimo, sin precisar las fechas intermedias. Se hace mención de personas y nombres olvidados con posterioridad; aparece un fragmento de cántico indudablemente antiguo (Nm. 21:17-18), así como leyes que concuerdan totalmente con una situación que se modificó después de Moisés. El texto contiene frecuentes alusiones a Egipto y a sus ventajas materiales recientemente perdidas por el pueblo; no disimula la dificultad de encontrar los materiales precisos para el Tabernáculo, y explica bien la necesidad de los dos censos antes y después de los cuarenta años en el desierto. Todo ello indica que el libro se remonta verdaderamente a la época de la que habla.

Se ha querido ver un problema en la cantidad de israelitas de más de veinte años que salieron de Egipto: 603.550 (Nm. 1:46; Éx. 12:37-38), que se correspondería con una población total de alrededor de dos millones. Se plantea la dificultad de la supervivencia de una gran masa de gente en el desierto. Sin embargo, no se debe pensar que esta expresión denota una extensión grande de arena. La península del Sinaí preserva en la actualidad oasis y ríos. Se sabe, por estudios arqueológicos y registros históricos, que en el pasado estaba provista de una vegetación más abundante que en la actualidad (cfr.. los recientes descubrimientos del Sahara). El orden indicado para el campamento (Nm. 2) no impedía que grupos más o menos numerosos se separaran temporalmente en busca de pastos. (Véase PEREGRINAClÓN POR EL DESIERTO.). Las cifras que se indican de 22.000 levitas (Nm. 3:39) y de 22.273 (Nm. 3:43) han sido acusadas de insostenibles. El profesor Flinders Petrie emitió la teoría de que el término mil o millar puede ser tomado en el sentido de familias o grupos (cfr. Jos. 22:14; Jue. 6:15; Mi. 5:1). Sin embargo, esta suposición suscita más dificultades de las que resuelve. Otros han propuesto que se pudiera tratar de un error de copista. Sea como sea, estas cifras no han sido inventadas, y es muy posible que haya elementos que se nos escapan. Tiene que quedar muy claro que a lo largo de todo este episodio la actividad sobrenatural y especial de Dios juega un papel determinante. Sea cual fuere la interpretación de los detalles, el milagro de la subsistencia del pueblo en el desierto sigue estando ahí, y se debe tener presente que la Palabra de Dios lo afirma sin ambages (cfr. Dt. 8:2-5).

 

(c) Mensaje espiritual.

Se deben destacar dos elementos esenciales:

(A) Números es por excelencia el libro de las murmuraciones.

(I) El pueblo se rebela y se lamenta pidiendo carne para comer (Nm. 11).

(II) María habla en contra de Moisés, y es castigada (Nm. 12).

(III) Todo el pueblo se subleva al oír el mensaje de los diez espías cobardes (Nm. 13; 14).

(IV) La revuelta de Coré contra Aarón y su sacerdocio (Nm. 16; 17).

(V) Vuelve a haber murmuraciones en Meriba, y Moisés se deja llevar por su cólera (Nm. 20).

(VI) El pueblo se impacienta contra Dios, que les envía serpientes ardientes (Nm. 21).

(VII) Idolatría y desenfreno en los campos de Moab (Nm. 25). Se evidencia en todo ello la paciencia de Dios ante el carácter del pueblo, tan rebelde y desagradecido (y tan parecido en todo a nosotros como pueblo de Dios en la actualidad).

(B) Tipos y profecías acerca de Jesucristo.

Pablo, aludiendo a varios acontecimientos de Éxodo y de Números afirma que aquellas cosas sucedieron para que nos sirvieran de ejemplos y ve en la roca golpeada un tipo de Cristo (1 Co. 10:1-12; cfr. v. 4). De hecho aquí se puede constatar:

(I) La nube (Nm. 9:15-23) imagen de Aquel que nos conduce mediante Su presencia y por Su espíritu (Jn. 10:4; 16:13).

(II) El maná, figura del verdadero pan de vida (Nm. 11:4-9; Jn. 6:31 ss).

(III) Moisés, que salva al pueblo por su intercesión, tipo de nuestro verdadero Mediador (Nm. 14:13-19; He. 3:1-6).

(IV) La vara de Aarón que floreció, símbolo de la resurrección de Cristo probando Su divinidad y mesianismo (Nm. 17:1-11; Ro. 1:4).

(V) La vaca alazana inmolada para hacer el agua de la purificación, imagen del sacrificio de expiación que nos limpia de pecado (Nm. 19:1-10; He. 9:13, 14).

(VI) La serpiente de bronce que el mismo Señor Jesús toma como tipo de Sí mismo en Su muerte en la cruz hecho pecado por nosotros (Nm. 21:4-9; Jn. 3:14-16; cfr. 2 Co. 5:21; Gá. 3:13).

(VII) La estrella y el soberano que surgirán de Israel, según la profecía de Balaam (Nm. 24:17-19; Gn. 49:10; Is. 9:5).

(VIII) La ciudad de refugio donde el homicida involuntario halla seguridad, así como nosotros hallamos nuestro único refugio en la salvación ofrecida por Cristo, nuestro sumo sacerdote (Nm. 35:9-28; He. 6:18).

 

Bibliografía:

Darby, J. N.: «Numbers», en Synopsis of the Books of the Bible (Bible and Publications, Montreal, reimpr. 1970, págs. 228-285);

Jensen, I. L.: «Números, viaje a la tierra de reposo» (Pub. Portavoz Evangélico, Barcelona, 1980);

Keil, C. F. y Delitzsch, F.: «Numbers», en Commentary on the Old Testament, vol I (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, reimpr. 1981);

Mackintosh, C. H.: «Números» (Editorial «Las Buenas Nuevas», Montebello, Calif. 1953);

Smick, E.: «Números», en Comentario Moody del Antiguo Testamento (Ed. Portavoz, Grand Rapids, 1993);

Thompson, J. A.: «Números», en Nuevo Comentario Bíblico (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, 1977);

Young, E. J.: «Números», en Una introducción al Antiguo Testamento (T.E.L.L., Grand Rapids, 1977).

 NUZU (o NUZI)

tip, ARQU

ver, TELL, HAMMURABI, HOREOS, HURRITAS, MARDIKH, MARI, UGARIT

vet,

Tell (véase TELL) en Yorghan Tepe, de 200 m. de longitud y 5 de altura, situado a 16 Km. al suroeste de Kirkuk, a 220 Km. al norte de Bagdad, en la Alta Mesopotamia. Descubierta gracias al seguimiento de una pista: unas tablillas que se vendían en bazares de Kirkuk a los turistas. El seguimiento de la pista condujo a este tell, que fue metódicamente excavado, entre 1925 y 1931, por varias agencias, entre las que tuvieron un papel importante la American Schools of Oriental Research y el Irak Museum. El tell está constituido por doce estratos de ocupación, desde los tiempos prehistóricos, pasando por diversos estadios históricos, hasta los dos estratos superiores, que se corresponden con la ciudad de Nuzu («Nuzi» es la forma genitiva de Nuzu). Los dos niveles superiores, I y II, son los de más importancia en relación con el mundo de la Biblia. En ellos se han descubierto cuatro mil tablillas escritas en caracteres cuneiformes, que han sido asignadas al siglo XV a.C. en base a la cronología convencional. Los textos de estas tablillas constituyen una valiosa colección de archivos privados y públicos de cuatro generaciones, y suministran una buena información sobre la vida política y económica y sobre los usos sociales del mundo antiguo, apareciendo contratos, informes, fallos judiciales y diversos otros tipos de escritos.

Un aspecto sumamente interesante de estas tabletas es que, pertenecientes a un marco cronológico aproximadamente del tiempo de los patriarcas, proveen un marco histórico social que armoniza de manera ajustada con detalles de las narraciones del Génesis acerca de Abraham, Isaac, Jacob y Esaú, Sara y Agar. De ello se pueden hacer varias menciones:

(a) La alusión de Abraham a Eliezer, su mayordomo, como posible heredero (Gn. 15:2, 3) queda iluminada por las tablillas de Nuzi. En ellas aparece la ley de que si no se tenían hijos, se podía adoptar uno, que en vida del padre adoptivo era su siervo, y a su muerte heredaba los bienes. Sin embargo, si nacía un hijo propio, éste recibía la herencia.

(b) El caso de Agar, que fue dada a Abraham como concubina por la misma Sara (Gn. 16:2), queda asimismo ilustrado en las tablillas de Nuzi. Era la costumbre allí que si la propia esposa daba hijos a su marido, no podía tener otra esposa; en caso contrario, podía tomar otra esposa entre las esclavas, hasta tener descendencia. En todo caso, si la primera esposa llegaba después a tener un hijo, era el de la libre el que debía heredar. Sin embargo, la esclava y su prole no debían ser despedidas. Esta ley puede explicar la resistencia de Abraham a acceder a la petición de Sara, además de su afecto natural hacia Ismael (Gn. 21:10, 11).

(c) La venta que hizo Esaú de su primogenitura a Jacob queda también ilustrada en las tablillas. Hay en ellas el registro de la venta que hizo Tupkitilla a su hermano Kurpazah de sus derechos de herencia de una arboleda por tres ovejas. De manera que esta práctica se desarrolló en un contexto donde no era desconocida (cfr. Gn. 25:27-34).

(d) La bendición de Isaac y Jacob fue firme (cfr. Gn. 27:35-37), y el mismo Isaac la mantuvo una vez dada. En las tablillas de Nuzu aparece el registro de un pleito, en el que Tarmiya ganó frente a dos hermanos suyos, que querían impedirle que tomara como esposa a una mujer llamada Zululishtar. Los jueces fallaron a su favor al establecer que su padre Huya se la había otorgado formalmente en una declaración oral solemne. De manera que los testamentos orales eran tenidos por válidos y vinculantes.

(e) Las gestiones del mayordomo de Abraham para conseguir una esposa para Isaac (cfr. Gn. 24) quedan también ilustradas en Nuzu. Se debía tratar con el guardián legal de la doncella, que era frecuentemente el hermano, a quien se le pagaba la dote. Otra manera de conseguir esposa era ser adoptado por el suegro y trabajar para él (cfr. Gn. 29:14-l9 ss.).

(f) El caso del robo de los terafines de Labán por parte de Raquel y de la minuciosa búsqueda de ellos por Labán, después de haberlos perseguido durante siete días, registrando todo el equipaje de Jacob y su familia (cfr. Gn. 31:19-35), recibe su explicación por la ley de Nuzu según la que la posesión de los ídolos domésticos por parte del yerno conllevaba que éste debía ser el heredero de las posesiones del suegro. Así, mediante estas tablillas y muchas otras se puede ver hasta qué punto las narraciones de los patriarcas en Génesis se ajustan en estos detalles culturales y sociales al marco general de la época en la que vivieron, y cómo estos registros tuvieron que ser redactados por alguien verdaderamente conocedor de los hechos, en lugar de constituir, según el liberalismo teológico, una especie de saga escrita mucho tiempo después de los hechos.

Se debe señalar que la cronología revisada sitúa estos registros, de una época contemporánea e inmediatamente posterior a la de Hammurabi, en una fecha alrededor del siglo XV-XIV a.C. (Véase HAMMURABI.)

Nuzu estaba situada a aprox. 550 Km. al este-sureste de Harán. La población de los estratos correspondientes a Nuzu ha sido identificada con hurritas. (Sin embargo, véanse HOREOS, HURRITAS; véanse también MARDIKH, MARI, UGARIT, etc.)

Bibliografía:

Free, J. P.: «Archaelogy and Bible History» (Van Kampen Press, Wheaton, 1950);

Free, J. P.: «Commentary from the Clay Tablets: The Nuzu Tablets», en Sunday School Times, 24 marzo 1945;

Gordon, C.: «Biblical Customs and the Nuzu Tablets», en Biblical Archaeologist, vol. III, n. 1, p. 5.