OBAL o EBAL.

tip, TRIB

vet,

Pueblo descendiente de Joctán (Gn. 10:28). Una de las más antiguas tribus de Arabia se llama «'Abil» (Delitzsch) y es también el nombre de un distrito del Yemen (Helevy). Según Bochart se trata de los Avalitae, de la costa africana adyacente al estrecho de Bab el-Mandeb.

En 1 Cr. 1:22 aparece con la forma Ebal.

 OBED

tip, BIOG PROF HOMB HOAT

vet,

= «siervo».

(a) Abuelo de David y antepasado de Jesús (Rt. 4:17; Lc. 3:32).

(b) Un profeta de Israel quien reconvino a Peka, rey de Israel, porque en una guerra contra Judá no sólo había hecho una gran matanza sino que había traído consigo un número incontable de prisioneros a Samaria (2 Cr. 28:6-15).

(c) Otro profeta que logró una gran reforma en tiempo del rey Asa (2 Cr. 15:1-9).

(d) Cuatro personas más mencionadas en 1 Cr. 2:37; 11:47; 23:1; 26:7.

 OBED-EDOM

tip, BIOG SACE HOMB HOAT

vet,

= «siervo de Edom».

(a) Persona de origen discutido. Si provenía de la ciudad filistea de Gat, es probable que perteneciera a la guardia personal de David; pero si era originario de Gat-rimón, ciudad levítica de la tribu de Dan, entonces Obed-edom era levita. Vivía entre Quiriat-jearim y Jerusalén, cerca del lugar donde murió Uza por haber tocado el arca. David ordenó que el arca fuera depositada en la casa de Obed-edom, donde estuvo durante tres meses. Jehová bendijo a Obed-edom y a su familia (2 S. 6:10-12; 1 Cr. 13:13, 14; 15:25). Si Obed-edom era levita, se debe asimilar con Obed-edom coreíta (el apartado c, más abajo). Los coreítas pertenecían a la familia de los coatitas, a la que se había asignado la ciudad de Gat-rimón. La mención de la bendición de Dios (1 Cr. 26:5) parece relacionarse con 1 Cr. 13:14 y 2 S. 6:11.

(b) Levita de rango secundario; era uno de los guardianes del arca, y tocó el arpa durante su transporte a Jerusalén. Fue acto seguido designado, junto con otros, para el servicio musical del Tabernáculo dispuesto para el arca (1 Cr. 15:18, 21; 16:5).

(c) Levita; como portero del Tabernáculo, fue delante del arca cuando ésta fue llevada a Jerusalén (1 Cr. 15:24). Se trata probablemente de la misma persona que el Obed-edom hijo de Jedutún y portero del Tabernáculo de Jerusalén (1 Cr. 16:38). Aunque no se puede demostrar de una manera rigurosa, se identifica, por lo general, a este Obed-edom del final del versículo 38 con el Obed-edom que figura al comienzo del mismo versículo. Parece también que se trata de la misma persona que Obed-edom el descendiente de Coré (1 Cr. 26:1-4) (véase apartada (a) de este mismo artículo y cfr. 1 Cr. 26:10; 16:38). Obed-edom, el hijo de Coré, tuvo sesenta y dos hijos y nietos. Eran parte de los encargados de vigilar las puertas del Tabernáculo, y fueron distribuidos en distintos órdenes bajo el reinado de David (1 Cr. 26:8-12). Echaron suertes para cada puerta; la familia de Obed-edom recibió el lado del sur (1 Cr. 26:13, 15), y seguía ocupando esta posición bajo el reinado de Amasías (2 Cr. 25:24).

 OBEDIENCIA

vet,

La obediencia a Dios es uno de los deberes supremos de los hombres (Hch. 4:17), porque Él es el Hacedor (Hch. 5:29; Sal. 95:6), y los hombres dependen de su bondad (Sal. 145; Hch. 14:17) y están sujetos a Su ley (Sal. 119). La obediencia a Dios-Cristo es debida también porque Él nos ha redimido con Su sangre (1 Co. 6:20).

La obediencia a Dios debe hacerse de corazón (1 Jn. 5:2-7), en todas las cosas y en todo lugar (Ro. 2:7; Gá. 6:9). La obediencia también se debe a los padres, y en este sentido se llama obediencia filial (Éx. 20:12; Ef. 6:1; Col. 3:20).

Los cristianos prestan obediencia a los mandatarios y a las leyes (Ro. 13:1-5; Ti. 3:1) por causa de la conciencia.

 OBISPO

tip, CARG

ver, ANCIANO, ÁNGEL, DIÁCONOS, IGLESIA

vet,

(gr. «episkopos», «supervisor»).

En la LXX este término designa a un supervisor oficial, civil o religioso, como el sacerdote Eleazar (Nm. 4:16) y los oficiales del ejército (Nm. 31:14).

En el NT, este término aparece por primera vez en la exhortación de Pablo a los ancianos o presbíteros de la iglesia en Éfeso: «Mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos» (o supervisores; Hch. 20:17, 28). En este pasaje y en otros, Pablo emplea estas palabras «anciano» y «obispo» para designar a las mismas personas (cfr. Tit. 1:5-7). El primer término designa la dignidad de la edad, en tanto que el segundo denota la dignidad de la función ejercida. En cambio, se hace una clara distinción entre el obispo y el diácono (Fil. 1:1; 1 Ti. 3:1-8). Empleando el término «episkopeõ», Pedro exhorta de la siguiente manera a los ancianos: «Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella...» (1 P. 5:2). (Véase ANCIANO.)

A Cristo se le aplica el nombre de obispo: «Habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas» (1 P. 2:25).

Ya en vida de los apóstoles había numerosas tendencias, en el seno de la cristiandad, que se apartaban de la obediencia a las instrucciones dadas por el Señor por medio de ellos, tanto en doctrinas como en práctica (cfr. Gálatas, 1 Corintios, Colosenses, etc.). Lo mismo sucedió después de la muerte de los apóstoles. Ya pronto se empezó a hacer una distinción, inexistente en las Escrituras, entre los ancianos o presbíteros y los obispos. En el siglo II se menciona esta diferencia en las epístolas de Ignacio, que murió en el año 107 (o 116). Jerónimo nos ha dejado un elocuente testimonio del estado de cosas que condujo a la ascensión del régimen episcopal: «En los antiguos, obispos y presbíteros es lo mismo, porque lo primero es el nombre de la dignidad, y lo último de la edad» (Epístola a Oceano, Vall. 69, 416). Y en su epístola a Evangelo cita Fil. 1:1; Hch. 20; Tit. 1:5, etc.; 1 Ti. 4:14; 1 P. 5; 2 Juan y 3 Juan, usando un lenguaje muy enérgico, y dice textualmente: «que después se eligiera uno que estuviera por encima (lat.: «praeponeretur») de los demás, se hizo como remedio para los cismas, no fuera que al ir cada uno a atraer hacia sí la iglesia de Cristo la fuera a dividir». Jerónimo amplifica en este y otros escritos el testimonio de que la elección de un obispo presidente entre los ancianos fue una disposición no sacada de las Escrituras, sino hecha por conveniencia, debido al clericalismo en que se había caído ya en aquel entonces, y que iría creciendo en el posterior desarrollo de la historia de la Iglesia, hasta culminar en el papado católico. En el Concilio de Trento, en el siglo XVI, la iglesia romana proclamó que «los obispos, sucesores de los apóstoles, son establecidos por el Espíritu Santo para gobernar la Iglesia de Dios, y son superiores a sus presbíteros o sacerdotes». La postura de la iglesia de Roma es que los ancianos, que habían sido establecidos en el ministerio, dirigían las asambleas regionales. También supone la iglesia de Roma que, al haber aumentado el número de comunidades, los apóstoles, necesitados de ayudantes, nombraron a supervisores de distritos, que quedaron designados como sus sucesores. Éste, según Roma, hubiera sido el caso de los ángeles de las siete iglesias (Ap. 1:20; véase ÁNGEL).

Según la Iglesia Anglicana, Jacobo el hermano de Jesús, en Jerusalén, los ángeles de las siete iglesias, Timoteo y Tito, eran los que ejercían estas funciones. Sin embargo, se tiene que señalar que, cierto como es que los apóstoles enviaban a delegados personales con su autoridad, no hay indicación alguna en las Escrituras de que esta autoridad pudiera ser dada a sucesores. El motivo alegado del oficio episcopal es mantener el cuidado de la iglesia. No obstante, se tienen que hacer las siguientes observaciones:

(a) Los apóstoles establecían los ancianos y diáconos con su propia autoridad, bien directamente ejercida, bien delegada en personas que tenían este encargo de manera formal (véanse ANCIANOS, DIÁCONOS). Es evidente que las iglesias no tenían facultad para efectuar tales nombramientos, por el hecho mismo que Timoteo y Tito fueron encargados de tal misión en las iglesias a las que fueron enviados (1 Ti. 1:2; 3:1-15; Tit. 1:5 ss.). Es evidente que la desaparición de los apóstoles en su singular carácter dio también la desaparición de los ancianos y diáconos como cargos que habían sido establecidos en la naciente iglesia por la insustituible autoridad apostólica.

(b) La disposición del régimen episcopal no tuvo su origen en la obediencia de las Escrituras, sino en un intento humano de atajar tendencias cismáticas; surgió, por tanto, como consecuencia de las fuertes tendencias al clericalismo. En último término, y visto desde una perspectiva histórica, resultó peor el remedio que la enfermedad.

(c) Las Escrituras no encomiendan la iglesia a los obispos o ancianos como remedio para los males que habrían de sobrevenir, sino que los señala como futuras causas de aquellos males. En efecto, Pablo, en su conmovedora despedida de los ancianos de Éfeso, les dice: «Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos... Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados» (Hch. 20:29-30, 32, etc.). Este es el recurso que Dios ha dado a los suyos, un recurso pleno y eficaz. Él mismo, y la Palabra de Su gracia. Los apóstoles, y todo lo que ellos comportaban, cumplieron su cometido histórico, estableciendo los cimientos de la Iglesia, y dando a los creyentes la Palabra de Dios y la esperanza viva del retorno de Jesucristo.

 

Bibliografía:

Darby, J. N.: «Remarks on The Church and the World», en The Collected Writings of J. N. Darby, vol. 15, págs. 298-379 (Stow-Hill Bible and Tract Depot, Kingston-on-Thames, reimpr. 1964);

Darby, J. N.: «Episcopacy», en Collected Writings, págs. 307-317;

Darby, J. N.: «Apostolicity and Succesion», en Collected Writings, vol. 22, págs. 219-334;

Kelly, W.: «Bearing of the failure of the Church on the institution of Elders», en Bible Treasury, oct. 1871, págs. 111-346;

Gonzaga, J.: «Concilios» (International Publications, Grand Rapids, 1966);

Grau, J.: «El fundamento apostólico» (Ediciones Evangélicas Europeas, Barcelona, 1973);

Lacueva, F.: «La Iglesia, cuerpo de Cristo» (Clíe, Terrassa, 1973).

(Véase también bibliografía al final del artículo IGLESIA.)

 

 OBLACIÓN

tip, LEYE TIPO

ver, SACRIFICIO, PRIMICIAS, PRIMOGÉNITO, DIEZMO, OFRENDAS MECIDAS

vet,

Para todo lo concerniente a las ofrendas y sacrificios en general, véase SACRIFICIO. El término «sacrificio» designa particularmente la inmolación de animales, en tanto que el término «oblación» comporta más bien la idea de un don hecho a Jehová, y de ahí se aplica técnicamente a las ofrendas incruentas (Lv. 2:1). Entre las instituidas en la Ley de Moisés se pueden mencionar:

(a) La ofrenda de flor de harina (Lv. 2; 6:7-16). Se trataba de flor de harina sin levadura, imagen de pureza y santidad (cfr. 1 Co. 5:6-8).

Los sacerdotes debían comer de ello (Lv. 2:10; 6:9). En esta ofrenda se puede ver un símbolo de la ofrenda perfecta de Cristo a Dios en Su vida (cfr. Ef. 5:2), en tanto que el holocausto lo presenta en Su muerte (Lv. 2). A la ofrenda de harina se debía añadir aceite, incienso y sal. Los cristianos, miembros del nuevo sacerdocio (1 P. 2:9) deben alimentarse de la perfección de Cristo consagrándose a Dios como ofrenda pura.

(b) La libación de vino, que era derramada sobre la ofrenda de harina (Lv. 23:13; Nm. 15:4, 5) Es notable ver reunidos estos símbolos:

El pan, principal alimento de los hombres,

el vino, que los reconforta y alegra su corazón (cfr. Sal. 104:15),

el aceite, imagen de riqueza y símbolo constante del Espíritu (cfr. otras alusiones al pan y al vino: Gn. 14:18; Mt. 26:26-28)

(c) Las primicias de las cosechas y de los ganados en prenda de reconocimiento y de consagración a Dios (Éx. 22:29, 30; 23:19; Lv. 23:10). Las primicias se daban «de aceite, de mosto y de trigo, todo lo más escogido» (Nm. 18:12, 13) y los primogénitos de los animales limpios. Los de los hombres y los de los animales impuros debían ser objeto de rescate (Nm. 18:15-17) (Véanse PRIMICIAS, PRIMOGÉNITO)

(d) Los diezmos de las cosechas y de los ganados eran también dados en ofrenda a Jehová (Lv. 27:30-33). Servían para el mantenimiento de los levitas (Nm. 18:21) y cada tres años se daba una parte al extranjero, al huérfano y a la viuda (Dt. 26:12-13). (Véase DIEZMO.)

Ofrendas presentadas por elevación.

En el artículo OFRENDAS MECIDAS se habla del rito consistente en dar una vuelta de la ofrenda bajo la mirada del Señor, para presentarle todo sus aspectos. Con frecuencia se efectuaba también la «elevación» de la ofrenda (Éx. 29:27, 28; Lv. 7:14, 32, 34; Nm. 15:19-20; 18:8, 11, etc.). La oblación era así elevada y dirigida a Dios, a quien era solemnemente ofrendada.

Al ver las ofrendas, diezmos, primicias y sacrificios que los israelitas consagraban a Dios, cada creyente debería plantearse su propia devoción al Señor y su actitud en cuanto a dar. Es un hecho que el Señor derrama Sus bendiciones en respuesta a la consagración (Mal. 3:7-10). Las ofrendas y sacrificios que Israel debía ofrecer señalaban el hecho de que pertenecían a Dios. El creyente hoy debe recordar este hecho, y reconocer que todo lo que es y todo lo que tiene le ha sido dado por Dios. Así, tendrá un poderoso motivo para honrar a Dios con todos sus bienes (Pr. 3:9-10). (Véanse OFRENDAS, SACRIFICIOS.)

 OBOT

tip, LUGA

vet,

«pieles de agua» o «desfiladeros».

La estación 43ª de los israelitas, cerca de Moab, al sudeste del mar Muerto (Nm. 21:10, 11, 33:43, 44).

 OBRAS

tip, DOCT

ver, FE, JUSTIFICACIÓN, SANTIAGO (Libro)

vet,

Se trata de actividades, divinas o humanas, que pueden ser consecuencia del bien o del mal. Se mencionan las «obras muertas», actos de mera ceremonia, y de los esfuerzos religiosos de la carne (la carne para nada aprovecha) (He. 6:1; 9:14). Éstas están en acusado contraste con las «obras de la fe», que constituyen la expresión de la vida por la operación del Espíritu Santo (He. 11). Las obras de la carne son detalladas en Gá. 5:19-21.

El hombre es justificado por la fe aparte de las «obras de la ley» (Ro. 3:20; Gá. 2:16), pero la fe verdadera producirá «buenas obras», y éstas serán vistas por los hombres, aunque la fe misma sea invisible (Stg. 2:14-26).

Cuando el Señor Jesús estuvo en la tierra afirmó que Sus obras daban evidencia de que Él era el Hijo de Dios, y de que había sido enviado por el Padre, y de que el Padre estaba en Él y Él en el Padre (Jn. 9:4; 10:37, 38; 14:11).

Cuando los judíos perseguían a Cristo por haber curado a un hombre en sábado, Él dijo: «Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo» (Jn. 5:17). Dios había descansado de Sus obras de creación en el día séptimo, pero el pecado se introdujo, y en el AT se hallan frecuentes alusiones a la actividad de Jehová para lograr la bendición espiritual del hombre.

El apóstol Pablo, escribiendo a Tito, insiste enérgicamente en las buenas obras, para que el cristiano no sea sin frutos.

Cada uno tendrá que dar cuenta de sí a Dios (Ro. 14:12); y los muertos impíos serán levantados y juzgados según sus obras (Ap. 20:12, 13). (Véanse FE, JUSTIFICACIÓN, SANTIAGO [LIBRO DE].)

 OCOZÍAS

tip, BIOG REYE HOMB HOAT

vet,

= «Jehová ha sostenido».

(a) Rey de Israel, sustituyó en el trono a su padre Acab cuando este último marchó contra Salmansar con sus aliados. A la muerte de Acab empezó a reinar en solitario. Su reinado no duró más que dos años (1 R. 22:40, 52). Se unió a Josafat para equipar los navíos de Tarsis, con el fin de ir a buscar oro a Ofir. Sin embargo, no pudieron emprender la travesía, al naufragar en Ezión-geber. Ocozías propuso una segunda tentativa. Josafat, advertido por un profeta, no aceptó la propuesta (1 R. 22:48, 49; 2 Cr. 20:35-37). Después de la muerte de Acab, Moab se rebeló, pero Ocozías no hizo nada para volverlo a someter (2 R. 1:1; 3:5). Ocozías cayó por una ventana de una sala de su palacio, sufriendo heridas de consideración. Mandó a que se consultara a Baal-zebub, dios de Ecrón, para saber si sanaría. Elías detuvo a los mensajeros, enviándolos de vuelta con la predicción de que la herida sería mortal (2 R. 1:2-17). Como Ocozías no había tenido hijos, su trono pasó a su hermano Joram (2 R.1:17).

(b) Rey de Judá. Comenzó a reinar el año 843 a.C. (2 R. 9:29), evidentemente durante la enfermedad de su padre Joram (2 Cr. 21:18, 19), al que sucedió al año siguiente (2 R. 8:25). Tenía entonces 22 años, y reinó sólo un año. Su madre, Atalía, fue su genio malo (2 Cr. 22:3). Fue con Joram, rey de Israel, para combatir contra los sirios en Ramot de Galaad. Joram, herido, se volvió a Jezreel. Ocozías fue a visitarlo, encontrándose con él cuando Jehú se rebeló; fue muerto por este implacable guerrero al mismo tiempo que Joram (2 R. 8:25-29; 9:16-29; 2 Cr. 22:1-10). Por inversión de los elementos constitutivos de su nombre, se le llama Joacaz en 2 Cr. 21:17. En 2 Cr. 22:6 aparece Azarías en el original heb., una modificación de Ocozías.

 ODIO. Véanse ABORRECER, ABORRECIMIENTO.

 ODRE

tip, UTEN

vet,

Recipiente hondo, de cuero o piel de un animal, cosida en forma de saco, para recibir líquidos:

agua (Gn. 21:14),

vino (Jos. 9:4),

aceite y, especialmente,

leche (Jue. 4:19; cfr. Jb. 32:19; Mt. 9:17).

En el Sal. 119:83 se menciona «odre al humo», que se refiere probablemente al deterioro de un odre expuesto al humo de una chimenea.

El vino nuevo, que está pasando aún por un proceso de fermentación, debe ponerse en odres nuevos, que podrán resistir este proceso, en tanto que los cueros viejos reventarían (Mt. 9:17; Mr. 2:22; Lc. 5:37, 38).

 OFEL

tip, LUGA MONT

ver, JERUSALÉN

vet,

= «prominencia» o «torre».

Nombre de la zona meridional de la colina situada al este de Jerusalén, en el interior de la fortificación. Es posible que al principio se tratara de una gran torre circular, o la prolongación, en este lugar, de la obra fortificada. Los textos indican que Ofel se encontraba no lejos:

del estanque de Shelakh (Siloé),

del patio de la cárcel,

de la puerta de las aguas,

de la puerta de los caballos (Neh. 3:15-27). (Véase JERUSALÉN, b, C).

Josefo menciona, cerca de Ofel, el estanque de Siloé, el patio oriental del Templo, el valle del Cedrón (Guerras 5:4, 1 y 2; 6:1). Jotam erigió grandes construcciones sobre las murallas de esta colina; Manasés aumentó su altura (2 Cr. 27:3; 33:14). Después del exilio, si no antes, los netineos residían en este barrio adyacente al Templo (Neh. 3:26; 11:21).

 OFENSA

tip, LEYE

vet,

(a) Esta palabra se usa en el sentido ordinario de pecado, falta o disgusto (Ro. 4:25; 5:15-20; 2 Co. 11:7; Stg. 2:10; 3:2); en el sentido de tropiezo, escándalo o causa de pecado para otros (2 Co. 6:3). Se exige a los cristianos que no den ocasión o motivo para el tropiezo de otros (Ro. 14:13-21; 1 Co. 8:9-13; 10:32; 2 Co. 6:3).

(b) Perjuicio causado o injuria a alguna persona. La ley mosaica exigía de los culpables no solamente que resarciesen a la persona agraviada o le diesen satisfacción, sino también que presentasen una ofrenda en el altar para reconciliarse con Aquel que gobierna todas las cosas (Lv. 5; 6:1-7; Sal. 51:4). Cristo demanda que nos perdonemos mutuamente (Mt. 6:14, 15; 5:23, 24).

 OFIR

tip, TRIB PAIS

vet,

Tribu surgida de Joctán (Gn. 10:29; 1 Cr. 1:23) y el país ocupado por ella; era una región famosa por su oro (1 Cr. 29:4; Jb. 22:24; 28:16; Sal. 45:10; Is. 13:12). Hiram y Salomón enviaron una flota de Ezión-geber a Ofir (1 R. 9:26-28); de allí también se trajeron maderas perfumadas (posiblemente sándalo), además del oro (1 R. 10:11). También es probable que fuera de Ofir que viniera la plata, el marfil, los monos y los pavos reales de 1 R. 10:22 (cfr. 1 R. 22:49). Josafat intentó imitar esta empresa, pero sus naves naufragaron en Ezión-geber (1 R. 22:49) en el golfo de Ákaba. Por ello, es evidente que la ruta de Ofir pasaba por el mar Rojo, no por el Mediterráneo. Ofir no ha sido identificado de una manera cierta. Josefo asimila la tierra del oro con la India (Ant. 8:6, 4), afirmando que se trataba posiblemente de la cuenca del río Cofenes (Ant. 1:6, 4). Por ello, los hay que han pensado en la desembocadura del Indo, en la región de Abhira. También se ha sugerido la Arabia meridional, el golfo Pérsico, en la Arabia oriental, y África, quizá la zona de Somalia. La localización de la India es bastante plausible, teniendo en cuenta que la travesía duraba tres años, aunque también se ha señalado, recientemente, la región del Transvaal, en Suráfrica.

 OFNI

tip, CIUD SACE BIOG HOMB HOAT

sit, a2, 307, 325

vet,

= «hambre».

(a) Ciudad de Benjamín (Jos. 18:24). Robinson sugiere su identificación con Gofna, en el camino de Samaria a Jerusalén, a un día de camino al norte de Gabaa (Guerras 5:2, 1); se trata de la Jifnã moderna, a 5 Km. al oeste-noroeste de Bet-el, identificación que implica que la frontera de Benjamín giraba al norte, cerca de Bet-el, que estaba sobre el límite septentrional.

(b) Uno de los hijos de Elí (1 S. 2:22-4:22). Él y Finees, su hermano, ejercían el oficio del sumo sacerdocio, siendo que su padre se había hecho muy viejo. Su conducta escandalosa evidenciaba que eran indignos de este sagrado cargo, y, lo que es peor, que no conocían al Señor (1 S. 2:12). Cuando se le pidió a Elí que interviniera, los reprendió blanda e indulgentemente. Por esta razón, Dios pronunció sentencia sobre Elí y su casa. En la guerra contra los filisteos, se decidió llevar el arca de Dios al campo de batalla. Ofni y Finees, que ejercían las funciones del sumo sacerdote, eran guardianes del arca y la acompañaron. Los dos fueron muertos en esta batalla, siendo el arca capturada por los filisteos.

 OFRENDA DE LIBACIÓN

tip, LEYE TIPO

ver, TIPO, TIPOLOGÍA, PASCUA, EXPIACIÓN (Día de la), ESCATOLOGÍA, MILENIO, REINO

vet,

Por lo general no se ofrecía sola (pero cfr. Gn. 35:14). Se ofrecía con el sacrificio de la mañana y de la tarde, que era un holocausto, e iba acompañada de una oblación de ofrenda vegetal. Consistía de vino, y la cantidad era variable, en relación con el animal ofrendado (Nm. 28:14). «Derramarás libación de vino superior ante Jehová en el santuario» (Nm. 28:7). En la tierra de Canaán se debería ofrecer una libación a las oblaciones de olor grato. La cantidad de vino y aceite debían ser iguales, y en proporción a la importancia de la víctima (Nm. 15:1-11). La libación puede ser un tipo del gozo en el Espíritu en la consciencia del valor de la obra de Cristo hecha a la gloria de Dios (cfr. Fil. 2:17, que puede ser una alusión a la ofrenda de libación).

Véase SACRIFICIO.

 OFRENDAS MECIDAS

tip, LEYE TIPO

ver, AGUAS AMARGAS, OBLACIÓN, SACRIFICIO

vet,

El rito de mecer las ofrendas se daba en:

(a) Los sacrificios de acción de gracias.

La espaldilla derecha de la víctima era elevada delante del Señor, y el pecho se mecía. El sacerdote podía acto seguido comer esta carne consagrada.

(b) La primera gavilla de la siega, mecida y ofrecida a Dios el segundo día de la Pascua. Esta gavilla simbolizaba la resurrección y también la consagración de la siega entera (Lv. 23:10, 11).

(c) Los dos panes hechos con la nueva harina, y los dos corderos del sacrificio de acción de gracias eran mecidos y ofrecidos durante Pentecostés, cincuenta días después de la gavilla de las primicias (Lv. 23:15, 20).

(d) El sacrificio por la culpa, mecido, ofrecido por el israelita sanado de la lepra (Lv. 14:12, 21): rito simbólico de purificación y de nueva consagración a Dios.

(e) La ofrenda de celos (harina de cebada, Nm. 5:15, 25). (Véase AGUAS AMARGAS.)

En los sacrificios de acción de gracias de carácter privado, el pecho mecido y la espaldilla ofrecida por elevación revertían al sacerdote. El ofrendante y los suyos comían el resto del animal (Lv. 7:30-34; 10:14, 15; Nm. 18:18).

En el sacrificio de acción de gracias del nazareo, el sacerdote recibía, además de la retribución ordinaria, la espaldilla cocida del carnero (Nm. 6:17-20).

En Pentecostés, los dos corderos y los panes de las primicias quedaban en poder del sacerdote (Lv. 23:20). El rito efectuado por el sacerdote consistía en poner las manos bajo las manos del que presentaba la ofrenda, y mecer la ofrenda (Éx. 29:24, 25; Nm. 6:19, 20). El Talmud y la tradición rabínica indican que se trataba de cuatro movimientos sucesivos: de adelante a atrás, de atrás a adelante, mecido de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo (elevación). (Véanse también OBLACIÓN, SACRIFICIO.)

 OFRENDAS MECIDAS Y ELEVADAS

tip, LEYE TIPO

ver, TIPO, TIPOLOGÍA, PASCUA, EXPIACIÓN (Día de la), ESCATOLOGÍA, MILENIO, REINO

vet,

No eran ofrendas separadas, sino que en ocasiones ciertas porciones de una ofrenda eran mecidas o elevadas ante el Señor. Así, en la consagración de Aarón y de sus hijos, la grosura, el rabo con su grasa, el sebo, los riñones con su grosura, y la espaldilla derecha del carnero, junto con una torta de pan y otra de pan amasado en aceite y un hojaldre, todo ello fue mecido por Aarón y sus hijos delante del Señor, y fue después quemado en holocausto en el altar (Lv. 8). El pecho del carnero fue también mecido como ofrenda mecida delante del Señor, y la espaldilla fue levantada como ofrenda elevada; todo ello fue comido por Aarón y sus hijos (Éx. 29:23-28). De las ofrendas de paces, el pecho era siempre una ofrenda mecida, y el hombro derecho una ofrenda elevada, y eran para los sacerdotes (Lv. 7:30-34).

Los rabís explican que la espaldilla elevada era movida hacia arriba y hacia abajo, y el pecho mecido lo era de lado a lado. Estas acciones eran hechas «delante de Jehová», y parecen simbolizar que aquellos que movían las ofrendas estaban realmente en Su presencia, con las manos llenas de Cristo.

Cristo es así el Antitipo de todos los sacrificios: en ellos se prefigura Su consagración hasta la muerte; la perfección y pureza de Su vida de consagración a Dios; la base y el sujeto de comunión de Su pueblo y, por último, la eliminación del pecado por el sacrificio. En la Epístola a los Hebreos se expone en detalle el contraste entre la posición del judío, para el que todos los sacrificios tenían que ser repetidos (existiendo el sistema tipológico mediante la repetición), y la posición del cristiano, que mediante el único sacrificio de Cristo (que no admite repetición) quedan perfectos para siempre, y tienen asimismo acceso al Lugar Santísimo, porque el gran Sumo Sacerdote ha entrado en él. Así, habiendo aparecido Cristo «en la consumación de los siglos» para «por el sacrificio de sí mismo quitar de en medio el pecado», no queda ya más sacrificio por los pecados (Ef. 5:2; He. 9:26; 10:4, 12, 26). Sin fe en la muerte sacrificial de Cristo no hay salvación, como queda claro en Ro. 3:25; 4:24, 25; 1 Co. 15:1-4.

El cristiano es exhortado a presentar su cuerpo como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, lo cual constituye su culto racional (Ro. 12:1; cfr. 2 Co. 8:5; Fil. 4:18). Con ello ofrece a Cristo el sacrificio de alabanzas a Dios, y los actos de bondad y de comunicar de lo propio a los demás son sacrificios agradables a Dios (He. 13:15, 16; cfr. 1 P. 2:5).

Véase SACRIFICIO.

 OFRENDA DE PAZ

tip, LEYE TIPO

ver, TIPO, TIPOLOGÍA, PASCUA, EXPIACIÓN (Día de la), ESCATOLOGÍA, MILENIO, REINO

vet,

Las ofrendas de paz son distintas tanto del holocausto como de la oblación de ofrenda vegetal, aunque está basada en ambas. Su objeto no era enseñar cómo un pecador podía conseguir la paz ni tampoco hacer expiación: se trata más bien del resultado de haber recibido bendición, de la respuesta del corazón a esta bendición. El alma entra en la consagración de Cristo a Dios, el amor y poder de Cristo como bendición de la familia sacerdotal, y su propio sustento en la vida allí donde la muerte se ha introducido. La ofrenda de paces podía ser de las manadas o de los rebaños, macho o hembra. El ofrendante imponía las manos sobre la cabeza de la ofrenda, y le daba muerte. La sangre era rociada alrededor del altar. Toda la grasa, los dos riñones y la grasa de encima del hígado se debían quemar sobre el altar, como ofrenda de olor grato a Jehová. Esto era la parte de Dios, lit. Su pan. El pecho de la ofrenda era mecido como ofrenda mecida y a continuación era usado como alimento para Aarón, y sus hijos e hijas. La espaldilla derecha era una ofrenda elevada, y quedaba para el sacerdote que la ofrecía. Por su parte, el ofrendante y sus amigos comían también de la ofrenda aquel mismo día; si era un voto o una ofrenda voluntaria, podía ser comida al día siguiente. Lo que quedara de ella tenía que ser quemado con fuego: ello indica que para que la comunión sea real tiene que ser directa, no demasiado separada de la obra del altar.

La ofrenda de paz iba acompañada de una oblación de ofrenda vegetal, constituida por tortas sin levadura y hojaldres sin levadura untados con aceite; junto a ello se añadían tortas de pan leudado. Esto último reconocía la existencia de pecado en el adorador (cfr. 1 Jn. 1:8) que, si era mantenido inactivo, no lo descalificaba como adorador. Todo lo que tipifica a Cristo era sin levadura. Que la ofrenda de paz tipifica comunión queda patente de las instrucciones acerca de su uso: parte de ello era aceptado sobre el altar, recibiendo el nombre de «el alimento de la ofrenda»; otra parte era alimento para el sacerdote (tipo de Cristo) y de los hijos del sacerdote (los cristianos); y otra parte era comida por el ofrendante y sus amigos (el pueblo, y quizá también los gentiles, que en el Reino «se gozarán con su pueblo»). Este pensamiento de la comunión halla su expresión en la mesa del Señor, en la comunión de la sangre y del cuerpo del Señor (1 Co. 10:16). Se dice que la ofrenda de paz «pertenece a Jehová»; del mismo modo toda la adoración pertenece a Dios: es el fruto y expresión de Cristo en los creyentes (Lv. 3; 7:11-21, 28-34).

Véase SACRIFICIO.

 OFRENDA POR EL PECADO

tip, LEYE TIPO

ver, TIPO, TIPOLOGÍA, PASCUA, EXPIACIÓN (Día de la), ESCATOLOGÍA, MILENIO, REINO

vet,

Ésta y la ofrenda por yerro forman un caso aparte de las ofrendas. En la ofrenda del holocausto y la de paz el ofrendante viene como adorador, y por la imposición de manos se identifica con la aceptabilidad y aceptación de la víctima; en cambio, en la ofrenda por el pecado la víctima se identificaba con el pecado del ofrendante.

La ofrenda por el pecado era la provisión para cuando algún miembro del pueblo redimido hubiera pecado, a fin de evitar que el juicio cayera sobre el ofrendante. Esta característica general es siempre constante, aunque los detalles difieran.

El Día de la Expiación se mantiene aparte: la sangre de la ofrenda por el pecado era llevada al Lugar Santísimo, y rociada sobre y delante del Propiciatorio. Se tenía que hacer la expiación conforme a las demandas de la naturaleza y majestad del trono de Dios. Este tipo era repetido cada año para mantener la relación del pueblo con Dios, debido a que el Tabernáculo de Jehová permanecía entre ellos en medio de las impurezas del pueblo. También se hacía expiación por el lugar santo y el altar; todo ello era reconciliado mediante la sangre de la ofrenda por el pecado, y sobre la base de la misma sangre, los pecados del pueblo eran administrativamente llevados lejos, a una tierra desierta (Lv. 16).

En caso de pecado por parte del sacerdote o de toda la congregación, la comunión quedaba interrumpida: por ello, la sangre tenía que ser llevada al lugar santo, rociada allí siete veces, y puesta sobre los cuernos del altar del incienso (el lugar de allegamiento sacerdotal) para el restablecimiento de la comunión. (Véase EXPIACIÓN [DÍA DE LA].) En caso de que se tratara del pecado de un jefe del pueblo o de alguno de los miembros del pueblo, la sangre era untada sobre el altar de bronce, el lugar donde el pueblo se allegaba. Con ello se restauraba también la comunión de los individuos del pueblo.

De la ofrenda por el pecado no se dice que sea, como un todo, olor grato: el pecado es el concepto dominante en esta ofrenda, pero la grosura sí se quemaba sobre el altar como olor grato (Lv. 4:31). Cristo fue, en todo momento (tanto en la cruz como en vida), un deleite para Dios. La ofrenda por el pecado que era consumida por el sacerdote es declarada «cosa santísima» (Lv. 6:29). Todo ello es tipo de Cristo, sacerdote y víctima, con nuestra causa en Su corazón.

En los casos que se prevén en el cap. 5, vv. 1 - 13, donde se trata específicamente de infracciones de normas u ordenanzas, se considera la capacidad económica del ofrendante. Si alguien no podía llevar una cordera o una cabra, se le permitía que llevara dos tórtolas; y si incluso no podía costear éstas, ni dos palominos, podía entonces llevar la décima parte de un efa de flor de harina. Esto no parece concordar con la necesidad de derramamiento de sangre para remisión, pero el memorial quemado sobre el altar tipificaba el juicio de Dios sobre el pecado. Hacía que la ofrenda pudiera estar al alcance de todos, de manera que la más pobre de las almas tuviera manera de encontrarse con Dios con respecto a su pecado. La pobreza representa poca luz o ignorancia, no rechazo ni indiferencia hacia Cristo. Y al llegar la harina al fuego del juicio del altar, la muerte de Cristo por el pecado no quedaba fuera en esta forma de ofrenda por el pecado, la más sencilla de todas.

Véase SACRIFICIO.

 OFRENDA POR LA CULPA

tip, LEYE TIPO

ver, TIPO, TIPOLOGÍA, PASCUA, EXPIACIÓN (Día de la), ESCATOLOGÍA, MILENIO, REINO

vet,

Ésta se diferencia de la ofrenda por el pecado en que tiene a la vista el gobierno de Dios, en tanto que la ofrenda por el pecado tiene a la vista la naturaleza santa de Dios, y por ello su necesaria acción contra el pecado en juicio. El Señor es también la verdadera ofrenda por la culpa, como se ve en Is. 53:10-12 y Sal. 69. Él restaura más a Dios que el daño hecho a Él por el pecado del hombre, y los efectos de la ofrenda por la culpa se manifestarán en el Reino (véanse ESCATOLOGÍA, MILENIO, REINO).

La ofrenda por la culpa se halla por primera vez en Lv. 5-6, y tiene que ver con faltas cometidas contra el Señor o contra el prójimo. En estos casos, se tenía que ofrecer una ofrenda expiatoria por la culpa, porque una falta cometida contra un semejante violaba los derechos de Dios, y se debía hacer restitución también, con la adición de un quinto del perjuicio. En Lv. 5:6-9 la misma ofrenda recibe el nombre de «expiación por su pecado»; en Lv. 14, para la purificación del leproso se establece el ofrecimiento de un sacrificio por el pecado, y otro por la culpa; las mismas que tenían que ser hechas cuando un nazareo quedaba contaminado (Nm. 6:10-12). Así, es evidente que la ofrenda por la culpa es una variedad de la ofrenda por el pecado.

Véase SACRIFICIO.

 OG

tip, BIOG REYE HOMB HOAT

vet,

= «largo de cuello».

Rey de Basán, el territorio allende el Jordán y del río Jarmut. Su derrota por los israelitas se hizo célebre en los anales de la conquista de la Tierra Santa, siendo tema de discursos y poemas en tiempos posteriores (Dt. 31:4; Jos. 2:10; Neh. 9:22; Sal. 135:11). Basán contenía 60 ciudades fortificadas y un gran número de poblaciones sin muros (Dt. 3:1-4; Jos. 13:11, 31). Og fue el último representante de una raza de gigantes, los refaím. Su cama (traducida también sarcófago) medía 4,5 m. de largo y 2 m. de ancho; su fama duró por muchos siglos (Sal. 135:11; 136:20).

 OÍDO

tip, TIPO

vet,

El órgano del oído se usa frecuentemente en sentido simbólico en las Escrituras.

Cuando un siervo, cuyo tiempo de servicio había expirado, prefería quedarse con su señor, diciendo: «Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldré libre», su oído era horadado con una lezna junto a la puerta, y su oído pertenecía a perpetuidad a su dueño: debía dar oído sólo a él como señor: tipo de Cristo y Su amor hacia la Iglesia (Éx. 21:5, 6; Dt. 15:17).

De Cristo se dice también: «Has abierto mis oídos» (Sal. 40:6), citado en He. 10:5 de la LXX: «Me preparaste cuerpo», significando ambas citas que Él fue el siervo obediente.

El Señor dijo a Sus seguidores y a cada una de las iglesias de Asia: «El que tenga oídos para oír, oiga.».

También se dice cuando se da adoración a la bestia, que representa el futuro poder romano, lo que significa que se precisa de un discernimiento espiritual para comprender el significado de lo que se decía (Mt. 13:9, 43; Ap. 2:7, 11, 17, 29; 3:6, 13, 22; 13:9).

 OJO

tip, TIPO

ver,

sit,

vet,

Se usa simbólicamente de la omnipresencia de Dios: «Los ojos de Jehová están en todo lugar» (Pr. 15:3). «Los ojos de Jehová están sobre los justos» (Sal. 34:15; 1 P. 3:12; cfr. 2 Cr. 16:9; Zac. 4:10). Sus ojos están sobre los malvados, y Su ojo no perdonará, ni tendrá compasión en el día del juicio (Ez. 5:11).

También se usa el ojo simbólicamente del órgano que transmite la luz al alma. Si el ojo es sencillo (lo que significa que sólo hay un objeto, la gloria de Dios, ante el alma), todo el cuerpo está lleno de luz; pero si el ojo es malo, teniendo una dispersión de objetos (como cuando el ojo ve doble), todo el cuerpo estará lleno de tinieblas. Y si la luz (aunque sea luz verdadera) llega a ser tinieblas, estas tinieblas son realmente negras (cfr. Mt. 6:22, 23). Un cristiano en este estado puede estar haciendo aquellas mismas cosas que condena en otros. El cristiano es exhortado a no servir al ojo (Ef. 6:6), lo que significa que se debe actuar con diligencia y buen ánimo en el cumplimiento de las obligaciones, y no porque se tema la vigilancia.

 ÓLEO. Véanse ACEITE, UNCIÓN, UNGÜENTO.

 OLIMPIAS

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

Cristiano de Roma a quien Pablo manda saludar (Ro. 16:15).

 OLIVO

tip, FLOR ALIM ARBO AGRI

ver, ACEITE

vet,

(del lat. «oleum», «aceite»).

En Palestina había una gran cantidad de olivos (Éx. 23:11; Jos. 24:13; Jue. 15:5; 1 S. 8:14); también los había en Asiria (2 R. 18:32). Se halla entre los árboles de Armenia mencionados por Estrabón; se supone que es originario de la India septentrional y de las regiones templadas de Asia. Su madera se empleaba en construcción (1 R. 6:23, 31, 32, 33). Los frutos daban un aceite valioso, de uso cotidiano (véase ACEITE).

Las plantas, nacidas de una aceituna, o de un tallo tomado por debajo del injerto, así como los vástagos que suben de abajo del tronco, dan una variedad silvestre que es preciso injertar. Los mejores olivos retornan al estado silvestre si no reciben cuidados. El olivo silvestre es un arbusto con unos frutos minúsculos y sin valor. El vástago, sacado del olivo silvestre e injertado en una variedad cultivada, es la imagen que emplea Pablo en Ro. 11:17 para representar el injerto en el tronco del pueblo de Dios de los cristianos salidos del paganismo.

En horticultura, el proceso era distinto. Se injertaba una rama sacada de un olivo cultivado en el olivo silvestre, con el fin de cambiar su naturaleza.

Cuando se retiraron las aguas del diluvio, la paloma volvió llevando en su pico una hoja de olivo (Gn. 8:11). Este árbol ha venido a ser el símbolo de la paz. Su fruto era el emblema de la prosperidad, de la bendición divina, de la belleza, de la fuerza (Sal. 52:10; Jer. 11:16; Os. 14:6). El tronco de un olivo viejo está frecuentemente rodeado de vigorosos retoños (Sal. 128:3).

En ocasiones, durante las fiestas, las mujeres se adornaban con guirnaldas de olivo (Jdt. 15:13). En Grecia, los vencedores de los Juego Olímpicos recibían una corona de hojas de olivo.

El olivo de Israel es la especie común, «Olea europea», de hojas lanceoladas enteras, de un verde pálido por arriba y blanquecino por la parte inferior. Las flores son pequeñas y blancas, gamopétalas, agrupadas en panículos. El olivo se cultiva hoy en casi todas las regiones de Israel.

 OLIVOS (Monte)

tip, MONT

vet,

Elevación al este de Jerusalén, frente a la ciudad (Zac. 15:4), y separado de ella por el valle del Cedrón (2 S. 15:14, 23, 30). Su cumbre y la ladera más alejada se hallaban a un camino de sábado (alrededor de 900 m.) de la ciudad (Hch. 1:12); Josefo habla de 5 a 6 estadios (Ant. 20:8, 6; Guerras 5:2, 3).

David, en su huida de Absalón, anduvo por esta colina, con los pies descalzos y la cabeza velada. En su cumbre había un santuario a Jehová (2 S. 15:32).

Ezequiel vio la gloria de Jehová resplandeciendo sobre este monte al abandonar Jerusalén y el Templo (Ez. 11:23); según la tradición judía, permaneció tres años y medio allí.

Zacarías tuvo una visión profética del retorno del Señor con todos Sus santos, posando sus pies sobre el monte de los Olivos, y liberando a Su pueblo (Zac. 14:4-5; cfr. Hch. 1:11-12).

Jesús visitó frecuentemente este monte (Lc. 21:37; 22:39; Jn. 8:1). De allí descendió para recibir las aclamaciones de la muchedumbre (Lc. 19:37, 38).

Contemplando la ciudad, y sabiendo la suerte que iba a sufrir, Jesús lloró sobre ella (Lc. 19:41-44).

Sentados en este monte, frente a Jerusalén, el Señor anunció a sus discípulos la destrucción del magnífico Templo y de la ciudad (Mt. 24:3; Mr. 13:3).

Después de haber celebrado Su última Pascua, Jesús se retiró al monte de los Olivos (Mt. 26:30; Mr. 14:26).

El huerto de Getsemaní se extendía al oeste, al pie de esta colina, o ligeramente sobre su falda. Betania y Betfagé se hallaban sobre su flanco oriental (Mt. 21:1; Mr. 11:1; Lc. 19:29).

La ascensión de nuestro Señor se produjo cerca de Betania (Lc. 24:50).

El monte de los Olivos es indiscutiblemente la elevación que en árabe recibe el nombre de Jebel et-Tûr, al este de Jerusalén. Este «monte» es, en realidad, una elevación que tiene tres o cuatro cumbres, con dos contrafuertes laterales. Uno de estos contrafuertes se dirige hacia el oeste, y comienza en el recodo del Cedrón, a alrededor de 1,5 Km. al norte de Jerusalén, llegando a los 812 m. por encima del nivel del Mediterráneo. Por lo general, se identifica este contrafuerte septentrional con el Scopus (el centinela), colina de la que habla Josefo (Guerras 2:19, 4), y donde en la actualidad se halla la Universidad Hebrea de Jerusalén. El otro contrafuerte, que también se dirige hacia el oeste, está separado del ángulo principal por el Cedrón, y al sur se halla frente a la ciudad. Este contrafuerte recibe el nombre de «Colina del Mal Consejo», a causa de una tradición tardía y carente de valor que afirma que Caifás tenía aquí una residencia de campo, y que en ella se habrían reunido los principales sacerdotes para tramar la muerte de Jesús (cfr. Jn. 11:47-53). Esta altura llega a los 777 m.

De las cuatro cumbres de la cadena de los Olivos, el más septentrional, el Karem es-Sayyãd es el más elevado (830 m.). Tenía el nombre de «Galilea» en recuerdo de los galileos que acampaban allí al dirigirse a Jerusalén para las fiestas, o, según una opinión emitida en el siglo XIV, porque éste hubiera sido el lugar donde los ángeles hablaron a los hombres de Galilea, después de la Ascensión. La segunda cumbre recibe el nombre de Ascensión. Ya en el año 315 d.C. era considerada como el lugar desde el que Jesús subió al cielo. Constantino hizo construir allí una basílica, cuyo lugar ha sido ocupado a lo largo de las edades por otras iglesias conmemorativas de la Ascensión. Esta segunda cumbre es el monte de los Olivos propiamente dicho. Situado enfrente de la puerta Oriental de Jerusalén, alcanza los 805 m. de altura, elevándose a 113 m. por encima del lecho del Cedrón, y domina la explanada del Templo desde 63 m. de altura. La tercera cumbre recibe el nombre de colina de los profetas, por hallarse allí una cueva llamada «tumba de los Profetas». Los epítetos de «monte de Perdición», «monte de Corrupción», «monte del Escándalo», son aplicados a la cuarta colina en base a que es allí que Salomón erigió los altares para el culto idólatra de sus mujeres. Los declives que separan la colina de la Ascensión de la de los Profetas son tan pequeños que se podría hablar de tres cumbres en lugar de cuatro.

Al pie del monte de la Ascensión, en el lugar tradicionalmente identificado como Getsemaní, se bifurca el camino, quedando el huerto dentro de la bifurcación. Un ramal se dirige hacia el sur, ascendiendo gradualmente, rodea el contrafuerte meridional, y se dirige hacia Betania y Jericó. El ramal septentrional se dirige hacia el este y después, a unos 45 m., se divide en tres. El camino de en medio sube cerca de la cumbre, pasando cerca de la llamada piedra de Betfagé, y se dirige hacia Betania. Los dos ramales que flanquean este abrupto camino de en medio llegan también a la cumbre, pero más progresivamente. Detrás del Cedrón, sobre la eminencia, un camino romano que se dirigía a Jericó subía por la ladera occidental de la cadena cerca de Aïn es-Suwan, ganando la cresta a menos de 1 Km. al norte del punto culminante del monte de los Olivos, en la declividad al norte de Karem es-Syyãd, descendiendo hasta el wadi, que cruzaba cerca de las ruinas de «Bukei'dan»; después, dejando cerca al norte el wadi Rawãbeh, la calzada romana se dirigía hacia el Jordán.

 OLMO

tip, FLOR ARBO

vet,

Así traduce la versión Reina-Valera la palabra hebrea «ela» en algunos pasajes como Os. 4:13; en otros traduce «alcornoque» (Jue. 6:11; 1 R. 13:14); en realidad es el terebinto oriental, cuyo fruto es el pistacho. También es explotado por su resina líquida.

Es árbol sumamente robusto y de aspecto majestuoso. Jueces y reyes solían reunir a sus jefes militares y civiles bajo su sombra. Allí también se celebraban ritos paganos condenados a menudo por los profetas (Gn. 35:4; 2 R. 16:4; Is. 57:5).

 OLLA. Véase VASIJAS.

 OMBLIGO

tip, TIPO

vet,

El Cantar de los Cantares compara el ombligo de la amada a una taza llena de licor embriagante (Cnt. 7:2).

Desde el punto de vista usado generalmente, se menciona en Pr. 3:8 y Ez. 16:4, donde se habla de la misericordia de Dios con Israel y se describen los cuidados que se hacían al recién nacido, y asimismo cuida Él de Su pueblo.

En Jue. 9:37 se llama «ombligo de la tierra» a una localidad cerca de Siquem, para indicar el «centro de la tierra».

 OMEGA

tip, ABEC

vet,

Última letra del alfabeto griego (Ap. 1:8), cuyo nombre aparece tres veces en el libro del Apocalipsis y constituye, unida a la primera, Alfa, una definición de Dios y de Cristo, que es el principio y fin de todo lo creado y soberano de la Historia.

 OMRI

tip, BIOG REYE HOMB HOAT

ver, MESA

vet,

= «Jah reparte».

(a) Benjamita de la familia de Bequer (1 Cr. 7:8).

(b) Hombre de Judá, de la familia de Fares (1 Cr. 9:4).

(c) Hijo de Micael y príncipe de la tribu de Isacar durante el reinado de David (1 Cr. 27:18).

(d) Rey de Israel. Antes de llegar al trono fue general de los ejércitos de Israel durante el reinado de Ela y, probablemente, bajo el anterior reinado de Baasa. Es posible que fuera entonces que Moab fue vencido. (Véase MESA (ESTELA DE], 7, 8). Omri dirigía el asedio de Gibetón, que los filisteos habían tomado, cuando supo que Zimri había dado muerte a Ela y usurpado el trono. El ejército proclamó a Omri rey de Israel. Marchó contra Tirsa, la capital entonces del reino de Israel, ocupada por Zimri, que se suicidó (1 R. 16:15-20). El pueblo se dividió entonces: una mitad apoyaba a Omri, en tanto que la otra mitad quería dar la corona a Tibni. Omri no llegó a ser el soberano indiscutido sobre todo Israel hasta la muerte de Tibni, después de cinco años de luchas (1 R. 16:21-23). La declaración del versículo 23: «En el año treinta y uno de Asa rey de Judá, comenzó a reinar Omri sobre Israel», no se relaciona con la fecha de su proclamación por la soldadesca que le otorgó el trono (aunque sus doce años de reinado sí se cuentan a partir de aquel acontecimiento); esta declaración establece la fecha a partir de la que empezó Omri a reinar solo (cfr. 1 R. 16:15, 29). Cambió la capitalidad de Tirsa a Samaria, que construyó con este mismo objeto (1 R. 16:24). Omri se entregó a la idolatría, como Jeroboam, y actuó aún peor, en ciertos respectos, que todos los reyes que le habían precedido sobre el trono de Israel (1 R. 16:26; Mi. 6:16). Murió hacia el año 874 a.C.

Fue sepultado en Samaria. Acab, su hijo, le sucedió en el trono (1 R. 16:28). Omri es mencionado en las historias de los pueblos vecinos. Los moabitas se acordaban de él. Un siglo después de su muerte y tras la aniquilación de su familia, los asirios seguían asociando su nombre, que escribían Humri (con h aspirada), con el del país de Israel y con el soberano reinante.

Así, aparece en las inscripciones de Salmansar III y de Sargón II en la expresión «país de la casa de Omri», y llamando a Jehú «mar Humri», esto es, hijo o sucesor de Omri. Los fragmentos de cerámica (óstraca) hallados en Samaria mencionan el nombre de Jehová y el de Baal, confirmando ello la apostasía de Omri (2 R. 16:25 ss.).

 ON

tip, BIOG CIUD HOMB HOAT

ver, HELIÓPOLIS

sit, a4, 69, 304

vet,

(heb. «'on» del egip. «iwnw»; cfr. el copto «on», «luz»).

(a) Príncipe rubenita que tomó parte en la rebelión de Coré (Nm. 16:1).

(b) En la antigüedad, ciudad célebre del Bajo Egipto, a pocos Km. al este del Nilo, en el Delta, y a unos 30 Km. de Menfis. On era la sede principal del culto solar, y los griegos le dieron el nombre de Heliópolis. (Véase HELIÓPOLIS.)

 ONÁN

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

= «vigoroso».

Hijo de Judá y de una mujer cananea. Por no querer suscitar posteridad a su hermano pecó, y el Señor lo hizo morir. Onán no dejó hijos (Gn. 38:4-10; 46:12).

 ONESÍFORO

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

= «que trae provecho».

Cristiano probablemente residente en Éfeso (2 Ti. 1:18). Visitando Roma, se esforzó en localizar a Pablo, que estaba entonces encarcelado, y le mostró gran afecto (2 Ti. 1:16). Pablo encargó a Timoteo que diera saludos a la familia de Onesíforo (2 Ti. 4:19).

 ONÉSIMO

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

= «útil».

Esclavo de Filemón; convertido por el ministerio de Pablo en Roma. El apóstol lo volvió a enviar a su dueño cristiano, pidiéndole que lo acogiera no como esclavo, sino como hermano querido (Flm. 10-19). Acompañado por Tíquico, Onésimo llevó de Roma a Colosas, de donde procedía, la epístola a los Colosenses y a Filemón (Col. 4:7-9).

 ÓNICE

tip, PIED

ver, PIEDRAS PRECIOSAS

vet,

= «uña».

Piedra preciosa en cada hombrera del efod y en el pectoral del sumo sacerdote.

El término hebreo es «shosham», que recibe cinco traducciones diferentes en la LXX.

Su identidad es incierta (Gn. 2:12; Éx. 25:7; 28:9, 20; 35:9, 27; 39:6, 13; 1 Cr. 29:2; Jb. 28:16; Ez. 28:13). (Véase PIEDRAS PRECIOSAS.)

 ONO

tip, CIUD

sit, a2, 214, 313

vet,

= «fuerte».

Ciudad de Benjamín (Neh. 11:35), situada en una gran llanura (Neh. 6:2). Un benjamita llamado Semed edificó o reedificó esta ciudad (1 Cr. 8:12); algunos de sus habitantes volvieron de la deportación en Babilonia (Esd. 2:33; Neh. 7:37). Identificada con Kefr 'Ana, a alrededor de 11 Km. hacia el interior, al este-sureste de Jope.

 ONOMASTIKÓN

tip, LIBR

vet,

Índice ordenado alfabéticamente, preparado por Eusebio de Cesarea en el que se da una explicación geográfica del país de Israel, de sus montes, ríos, valles, ciudades y pueblos. Jerónimo de Estridón lo tradujo al latín, siguiendo el mismo orden que el dado por Eusebio en gr. Esta obra recibe en castellano el título de «De los lugares hebreos».

 ÓPALO (Véase PIEDRAS PRECIOSAS)

 ORACIÓN

tip, DOCT

ver, FILACTERIAS

vet,

La oración es la comunicación con Dios. Siendo el Creador del mundo, y reinando sobre él, no es un ser impersonal, sino un Dios dispuesto a escuchar a los hombres. Sus leyes no lo limitan; son la expresión de Su propia operación, generalmente uniforme, en providencia y preservación. Puede, sin embargo, actuar de una manera libre, conforme al consejo de Su voluntad, modificando Su forma de actuar, e influenciando los sentimientos, la voluntad y la inteligencia de los hombres.

Las oraciones y las respuestas dadas por Dios a ellas se hallan incluidas en Su plan, desde el comienzo de la creación, que Él sostiene con Su constante presencia.

La oración surge del corazón humano: en la angustia, clama a Dios, que demanda la oración de todos, pero que sólo admite las peticiones hechas de manera íntegra.

La oración del impío es abominación ante Jehová (Pr. 15:29; 28:9). Sólo aquellos que no practican el pecado pueden allegarse a Dios por medio de la oración. La actitud de rebelión contra la autoridad divina debe ser depuesta; se debe implorar el perdón. La oración, comunión del hijo de Dios con su Padre, incluye la adoración, la acción de gracias, la confesión, la petición (Neh. 1:4-11; Dn. 9:3-19; Fil. 4:6). Así es como el pueblo de Dios ha orado a través de las eras. La oración es, así, el derramamiento del corazón ante el Creador. Él responde mediante bendiciones (1 R. 9:3; Ez. 36:37; Mt. 7:7). Jehová escucha toda oración sincera; tiene compasión por todas Sus criaturas (Sal. 65:3; 147:9). Santiago, citando un ejemplo histórico, afirma: «La oración eficaz del justo puede mucho» (Stg. 5:16). Y Cristo declara a Sus discípulos: «Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré» (Jn. 14:13). Convencido de que sólo Dios sabe cuáles podrán ser las consecuencias últimas, buenas o malas, de una respuesta a la oración, el creyente acepta ya de entrada la respuesta afirmativa o negativa del Señor. El apóstol Juan, dirigiéndose a los cristianos, formula así la doctrina de la oración: «Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye» (1 Jn. 5:14). La respuesta será la que nosotros mismos desearíamos si pudiéramos tener el conocimiento que nos falta. En ciertos casos, la no concesión de nuestras peticiones es con frecuencia la mayor de las bendiciones. El que ora con una actitud recta se confía enteramente a la sabiduría de su Señor.

La oración debe ser pronunciada en el nombre de Cristo, sin el que ningún pecador puede tener acceso ante el Señor. El creyente debe tener presente que se está allegando a un Dios tres veces santo, y que se debe basar no en mérito alguno de su parte, que no tiene valor alguno, sino en los méritos de Cristo: Él es quien nos ha purificado de nuestros pecados con Su sangre y ha hecho de nosotros reyes y sacerdotes. La oración se dirige al Dios trino y uno: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cada una de las tres Personas de la Trinidad es invocada en la bendición apostólica: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros» (2 Co. 13:14). La oración se dirige asimismo al Cristo resucitado, como lo hacían los primeros cristianos (1 Co. 1:2). Esteban, sufriendo el martirio, ora a Cristo; Pablo le suplica a Él y le da las gracias. Los rescatados proclaman Su gloria y soberanía (Hch. 7:59, 60; 2 Co. 12:8, 9; 1 Ts. 3:11; 1 Ti. 1:12; Ap. 1:5, 6).

La oración es ofrecida a Dios por el Espíritu (Ef. 6:17). Sólo Él sabe lo que nos es preciso pedir, para permanecer dentro de la línea de la voluntad divina. La oración que Él forme en nosotros será ciertamente otorgada, siempre y cuando nada en nuestros pensamientos y conducta venga a obstaculizar nuestras oraciones (1 Ti. 2:8; 1 P. 3:7).

Actitud durante la oración.

Los israelitas, por lo general, oraban de pie (1 S. 1:26; Dn. 9:20; Mt. 6:5, etc.). Sin embargo, la postura de rodillas podía señalar una mayor devoción (2 Cr. 6:13; Esd. 9:5; Dn. 6:10; Lc. 22:41, etc.). En ambos casos, las manos eran extendidas hacia Dios (1 R. 8:22; Neh. 8:6; Lm. 2:19; 3:41), o hacia Su santuario (Sal. 28:2; 2 Cr. 6:29). Esta postura era sumamente fatigosa cuando se prolongaba; Moisés se sentó en una piedra, en tanto que Aarón y Hur sostenían sus brazos (Éx. 17:11-12). Como señal de humillación se oraba en ocasiones prosternándose con el rostro vuelto hacia el suelo (Neh. 8:6; 1 R. 18:42; 2 Cr. 20:18; Jos. 7:6). Daniel se dio a la oración y a la súplica en ayuno y vistiéndose de saco y ceniza (Dn. 9:3; cfr. Sal. 35:13). El hombre arrepentido se golpeaba el pecho acusándose ante Dios (Lc. 18:13).

Al dejar de existir el Templo, la plegaria vino a tomar en el judaísmo el lugar de los sacrificios. El Talmud reglamenta de manera minuciosa los diversos tipos de oraciones, su orden y la actitud que demandaban. Los antiguos rabinos estimaban cosa esencial llevar filacterias durante la oración (véase FILACTERIAS).

Los cristianos son llamados a una vida de dependencia de Dios en oración, mientras se enfrentan en este mundo contra el Enemigo y sus ardides en una tremenda lucha espiritual. El apóstol Pablo exhorta así: «Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos...» (Ef. 6:18).

 

Bibliografía:

Bounds, E. M.: «La oración, frente de poder» (Ediciones Evangélicas Europeas, Barcelona, 1972).

Bounds, E. M.: «La oración y los hombres de oración» (Clíe Terrassa 1981).

Bunyan, J. y Goodwin, T.: «La oración» (The Banner of Truth Trust, Londres ,1967).

Evans, D.: «En diálogo con Dios» (Certeza, Buenos Aires, 1976),

Nee, T. S.: «Oremos» (Vida, Miami 1980).

 ORADOR

tip, OFIC

vet,

(gr. «rheteur»).

Título que se da a Tértulo, que actuaba como abogado de los judíos en acusación particular contra Pablo ante Félix (Hch. 24:1).

Se trataba de un orador público, admitido ante los tribunales; era una profesión muy extendida en Roma.

 ORDENACIÓN. Véanse ANCIANO, APÓSTOL, MINISTERIO, OBISPO, TIMOTEO, VOCACIÓN.

 OREB

tip, BIOG HOMB HOAT

ver, ZEEB

vet,

= «cuervo».

Uno de los dos príncipes madianitas a los que Gedeón hizo prisioneros; fue muerto contra una peña, llamada desde entonces «peña de Oreb» (Jue. 7:25; 8:3; Sal. 83:12; Is. 10:26).

Este lugar se hallaba indudablemente al oeste del Jordán, cerca del ribazo (Jue. 7:25; 8:4). (Véase ZEEB.)

 ORFA

tip, BIOG MUJE MUAT

ver, NOEMÍ, RUT

vet,

= «joven lozanía».

Esposa de Quelión, hijo de Elimelec y Noemí, y cuñada de Rut. Enviudadas las tres mujeres, Orfa se quedó en el país de Moab, en tanto que Rut, apegada a su suegra Noemí, la acompañó a la tierra de Israel (Rt. 1:4, 14, 15; cfr. 4:10). (Véanse NOEMÍ, RUT.)

 ORFEBRE

tip, OFIC META

ver, METAL, MINERÍA

vet,

Artesano que trabajaba el oro y la plata (cfr. Is. 40:19; Jer. 10:9, RVR-77; la RVR traduce «artífice»).

El trabajo de estos artesanos era la fabricación de vasijas, ornamentos y joyas de oro. Ya en la antigua Sumeria se hallan exquisitas muestras de esta actividad. El mayordomo de Abraham obsequió a Rebeca con joyas de oro (Gn. 24:22). El antiguo Egipto ha dado también numerosas muestras de un gran refinamiento en el arte de trabajar el oro, incluso en el período predinástico.

Los procesos de los orfebres en el trabajo del oro eran:

(a) el refino del oro impuro (Jb. 28:1; Pr. 17:3; 25:4; 27:21; Is. 1:25; Mal. 3:3);

(b) la confirmación deseada de los objetos. En ello se usa la fundición, el cincelado, el laminado, etc. Con el oro se hacían y hacen efectos de granulación, dorado y, en forma de delgados hilos, se usa en tejidos.

Durante la peregrinación en el desierto, Bezaleel y Aholiab fueron los que se dedicaron a trabajar en la fabricación de todos los objetos de oro para el culto del tabernáculo (Éx. 31:1-6). (Véanse METAL, MINERÍA)

 ORGULLO. Véase SOBERBIA.

 ORIENTE

vet,

La dirección del sol naciente, como lo atestiguan los términos heb. y gr. empleados en Jos. 11:3; 12:3; Mt. 2:1. Los heb. se ponían de cara al sol naciente para «orientarse» y determinar los otros puntos cardinales (cfr. Gn. 2:8). La oración de la puerta situada al este del Templo de Jerusalén tenía importancia. Durante los equinoccios de primavera y de otoño, los primeros rayos del sol nacientes, heraldos de la gloria de Dios, podían entrar hasta el lugar santísimo. En relación con la orientación de esta puerta oriental, se hallan datos significativos en la obra de Velikovsky, I.: «Worlds in Collision» (Abacus, Londres, 1980).

 ORIÓN

vet,

Constelación conocida desde muy antiguo, citada por Job como prueba del infinito poder creador de Dios (Jb. 9:9; 38:31; Am. 5:8). Su nombre en hebreo es «K'sel», «insensato»; en cambio, los Targumes y la versión Siríaca dan «gigante»; la LXX y la Vulgata rinden «Orión».

La mitología clásica representa a Orión como un atleta que sabía trabajar el metal y como un gran cazador. La diosa Diana (Artemisa) le dio muerte y lo ató al firmamento.

Esta constelación, de una belleza que rivaliza con la Osa Mayor, se puede ver desde todas las latitudes. Dos de sus estrellas son de primera magnitud: Betelgeuse en el hombro derecho, y Rigel en su pie izquierdo. Con el ojo desnudo se pueden llegar a divisar alrededor de 200 estrellas de Orión; con telescopio se han contado más de 2.000.

 ORNAMENTOS. Véase ADORNOS.

 ORO

tip, META TIPO

ver, ARCA

vet,

Metal precioso; en la antigüedad se extraía:

del país de Havila (Gn. 2:11, 12),

de Sabá (1 R. 10:2; Sal. 72:15),

de Ofir (1 R. 22:49; 2 Cr. 8:18).

Se empleó en profusión para recubrir los accesorios del Tabernáculo, así como para el mobiliario y la decoración del Templo (Éx. 25:18; 38:24; 1 R. 6:22, 28).

Se hacían de este metal:

ídolos (Éx. 20:23; 32:31; Is. 40:19; Hch. 17:29),

coronas (Sal. 21:4),

collares (Gn. 41:42),

anillos (Cnt. 5:14),

pendientes (Jue. 8:26).

Después se empezaron a acuñar monedas de oro (Esd. 2:69; cfr. Hch. 3:6; 20:33). A causa de su brillo, de su maleabilidad, ductilidad e inalterabilidad, el oro ha sido extremadamente apreciado desde el comienzo de la Historia.

Según los relatos que nos han venido de la antigüedad, y de los recientes descubrimientos, es evidente que ha sido empleado en el pasado en cantidades desconocidas en nuestra época. Una gran parte de nuestras reservas de este metal se conservan en forma de moneda o de lingotes, por lo que escapan a su utilización en las artes aplicadas. Por otra parte, el oro no se usaba en demasía como medio de intercambio, y el patrón oro para el dinero es una institución relativamente reciente.

Desde el Génesis se hacen alusiones a grandes riquezas consistentes en objetos o joyas de oro, como las:

de Abraham (Gn. 13:2; 24:22),

de los egipcios (Éx. 12:35),

de los israelitas (Éx. 32:3-4; 35:22),

de los madianitas (Nm. 31:50);

más tarde, de David (1 Cr. 22:14-16),

de Salomón (2 Cr. 1:15),

de la reina de Sabá (2 Cr. 9:1),

sin hablar de las grandes cantidades que se emplearon para el Tabernáculo y para el Templo (cfr. más arriba).

Estas descripciones bíblicas están en total acuerdo con diversas fuentes de la antigüedad, en particular con los antiguos relatos de historiadores profanos, y con la profusión asombrosa de oro en la decoración de ciertos templos, palacios y sepulcros (como el del faraón Tutankhamon). El historiador Atenea relata que la pira funeraria de Sardanapalo estuvo ardiendo durante quince días, consumiendo montones de madera de sándalo y oro en enormes cantidades. Si las excavaciones arqueológicas permiten el constante hallazgo de tesoros de este precioso metal, se tienen que tener en cuenta todas las cantidades que han sido anteriormente saqueadas por los ladrones de tumbas, y destruido o vuelto a fundir a lo largo de los siglos.

El oro es un símbolo de integridad (Lm. 4:2) y de gran valor (Ap. 3:18). El refino del oro en el crisol sirve de imagen para la purificación del pueblo de Dios en el horno de la prueba (Zac. 13:9; Mal. 3:3; 1 P. 1:7). En la tipología del Tabernáculo (cfr. He. 8:5), así como la plata representa el rescate de cada israelita (Éx. 38:25-28), el oro parece simbolizar lo divino e inalterable en el santuario. El arca, que es el tipo más completo de Cristo (véase ARCA), estaba hecha de madera de acacia recubierta de oro, lo mismo que la mesa de los panes de la proposición y el altar de incienso, mientras que el candelero de siete brazos era de oro puro (Éx. 37:1-2, 10-11, 25-26; v. 27).

 ORONTES

tip, RIOS

sit, a4, 206, 90

vet,

Uno de los principales ríos de Siria, es llamado también Draco, Tyfón y Axius, nombre del que deriva la palabra árabe «Al-Asi» con la cual se le designa.

Nace cerca de Baalbek, en el Líbano, y al entrar sus aguas en Siria forma el lago de Homs; después de atravesar la zona del Gab, desemboca en el Mediterráneo en la actual Turquía.

Durante los tres primeros meses del año, que es el invierno sirio, sufre grandes aumentos de caudal. Contiene agua durante todo el año, al contrario de lo que ocurre con el resto de los ríos sirios. Se utiliza para el riego por medio de grandes norias.

En sus orillas se levanta la ciudad de Homs, llamada por el profeta Amós (Am. 6:2) «ciudad grande», en el extremo norte de la tierra de Israel (Nm. 13:21).

El valle del Orontes ha servido desde siempre de ruta comercial entre Palestina y el Asia Menor, y en sus orillas los hititas derrotaron a los ejércitos de Ramsés II en la batalla de Cades.

En el año 587 a.C., Nabucodonosor, rey de Babilonia, degolló a los hijos de Sedequías (Jer. 39:5-7; 52:9-11; cfr. 2 R. 25:6-7), rey de Judá, en la ciudad de Ribla, a las orillas del río Orontes.

 ORTIGA

tip, FLOR

vet,

El hebreo emplea tres palabras que se traducen por «ortiga» (Jb. 30:7; Pr. 24:31; Is. 34:13) que probablemente significan especies de la misma planta.

 ORUGA

tip, FAUN INSE

ver, LANGOSTA

vet,

En algunas versiones se usa esta palabra para traducir varias expresiones hebreas (Jl. 1:4; Am. 4:9), y en el original denota un insecto devorador. (Véase LANGOSTA.)

 OSAÍA

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

= «Jehová salva».

(a) Padre de Jezanías y de Azarías (Jer. 42:1, 43:2).

(b) Probablemente un príncipe de Judá que tomó parte en la dedicación del muro de Jerusalén (Neh. 12:32).

 OSEAS

tip, BIOG REYE PROF HOMB HOAT

ver, SAMARIA, SARGÓN, ISRAEL

vet,

(Del heb. «Hoshea»: «salvado, salvación»).

(a) Primer nombre de Josué, hijo de Num, cambiado por Moisés (Nm. 13:8, 16; 1 Cr. 27:20).

(b) Hijo de Azarías, uno de los príncipes de Efraín durante el reinado de David (1 Cr. 27:20).

(c) Uno de los que sellaron el pacto de Nehemías (Neh. 10:23).

(d) Último rey de Israel, hijo de Ela. En conspiración junto con Tiglat-pileser rey de Asiria, Oseas dio muerte a Peka, rey de Israel, y usurpó el trono (2 R. 15:30). Reinó durante nueve años, entre 730 y 722 a.C. Oseas, como rey de Israel, hizo lo malo a los ojos de Jehová, aunque no en la magnitud de los que habían sido reyes antes que él. Salmansar, rey de Asiria, subió contra él. Oseas, no pudiendo defenderse, se sometió como tributario (2 R. 17:3); después solicitó auxilio a Faraón, creyendo que Egipto le ayudaría con el fin también de mantener a los asirios alejados de sus propias fronteras. Así, rehusó seguir pagando el tributo anual a Asiria (2 R. 17:4). Salmansar volvió a invadir los territorios de Israel, haciendo encarcelar a Oseas, y asedió Samaria (véase SALMANSAR, c). La ciudad de Samaria se vio sometida a una gran estrechez, pero resistió tres años, al final de los cuales murió Salmansar. Le sucedió Sargón, quien tuvo la gloria de tomar Samaria. Deportó a los nobles a Asiria, y los hizo residir en Cala y en Habor, junto al río Gozán, y en ciudades de Media (2 R. 17:5, 6). Este hecho recibe el nombre del Cautiverio de las Diez Tribus. Oseas no fue más responsable que los otros reyes del hundimiento del reino del norte; simplemente, con él rebosó la copa de las iniquidades que Israel habla ido llenando en el curso de los siglos (2 R. 17:7-23). (Véanse SAMARIA, a, SARGÓN, ISRAEL.)

(e) El profeta Oseas, hijo de Beeri; habló durante los reinados de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, y bajo Jeroboam II, rey de Israel (Os. 1:1). La fecha se puede establecer gracias a la mención de Jeroboam (Os. 1:1); esta fecha queda corroborada por la evidencia interna de Os. 1:4, donde se afirma que la casa de Jehú, de la que formaba parte Jeroboam II, seguía ocupando el trono. Los pasajes de Os. 7:3, 16; 8:4 hacen alusión a los desórdenes y asesinatos que tuvieron lugar en el reino del norte después de la muerte de Jeroboam. Las condiciones descritas entre Os. 5:8 y 6:6 pueden relacionarse con la guerra entre Siria e Israel (734-733 a.C.; cfr. 2 R. 15:29-16:9; 1 Cr. 5:26; 2 Cr. 28; Is. 7:1-9). Ha habido críticos que han pretendido que la indicación cronológica de los reyes de Judá (Os. 1:1) se dio para presentar a Oseas como contemporáneo de Isaías (Is. 1:1). El ministerio profético de Oseas empezó bajo Jeroboam II en una época en la que Uzías vivía aún, por lo que tuvo que ser antes del año 746, o 750 a.C. Ésta era también la época en que Amós, originario de Judá, fue enviado al reino del norte, mientras que Miqueas profetizaba en el reino de Judá.

 OSEAS (Libro)

tip, LIBR LIAT

vet,

Es el primero de los «Profetas Menores», y se divide en dos secciones: (Os. 1-3, y Os. 4-14):

(a) La primera sección se relaciona con el inicio del ministerio del profeta.

(A) El capítulo 1 data al menos del reinado de Jeroboam II, y abarca quizá seis meses más hasta el final de este reinado; se trata así del período inmediatamente anterior a la aniquilación de la casa de Jehú (Os. 1:2-4). Estos tres primeros capítulos dan la clave del libro entero, que, dirigido a la conciencia, se refuerza en buscar el arrepentimiento de Israel, infiel a Jehová a todo lo largo de su historia (Os. 4:1-5:7; 6:4-7:16; 8-11). Oseas muestra la necesidad del castigo y el inmutable amor de Dios por su extraviado pueblo (Os. 6:1-3; Os. 12-14). Los capítulos 1 a 3 ponen en evidencia, con su símil de la mujer adúltera, la infidelidad de Israel y la dilatada paciencia del Señor.

El extraño matrimonio del profeta ha suscitado a lo largo de la historia diversas interpretaciones:

(I) Se argumenta, por un lado, que se trata de un mensaje recibido en visión, pero no de un hecho real.

(II) Otra postura muy parecida a la precedente es que se le da a esta unión el sentido de una parábola, por las siguientes razones:

(1) Es imposible que Dios haya ordenado al profeta que se casara con una prostituta, un matrimonio odioso que hubiera debilitado su autoridad sobre los mejores elementos de la población.

(2) La Ley de Moisés prohibía que un sacerdote se casara con una mujer deshonrada; aunque los profetas no eran sacerdotes, Dios no incitaría a un profeta a que se casara con una mujer deshonesta.

(3) Los acontecimientos del capítulo 1, si eran reales, abarcarían años, teniendo en cuenta el nacimiento de varios hijos; en este caso, la enseñanza de la acción alegórica desaparecería. Esta tercera objeción, sin embargo, no es válida: Una vocación profética se presenta en ocasiones por etapas; la experiencia adquirida en el curso de los años puede afirmar aún más las convicciones. El largo sufrimiento de Oseas le habría permitido comparar mejor la infidelidad de Gomer hacia él y la de Israel hacia Dios.

Se pueden así refutar las opiniones anteriores (I y II):

(1) Lo que sea reprensible en el mundo real desde el punto de vista moral y religioso no lo será menos cuando se presente bajo forma de visión o de parábola.

(2) Este episodio ficticio, esta parábola de Oseas, hubiera arrojado una mancha sobre la reputación de sus hijos, constituido una calumnia contra Gomer, que no hubiera sido culpable de adulterio, ridiculizado en vano al profeta, y provocado tensiones sin causa en la familia.

(3) Oseas no da ni la más mínima indicación de que todo ello sea una mera alegoría o parábola.

(4) El nombre de Gomer, hija de Diblaim, no indica ningún simbolismo.

(5) El hecho de que el segundo hijo fuera niña no constituye ningún simbolismo.

(6) Otros profetas anteriores, como Ahías (1 R. 11:29-31) y Sedequías (1 R. 22:11), habían usado gestos realistas.

(7) Los profetas tenían la costumbre de dar a sus hijos nombres simbólicos (cfr. los nombres de los hijos de Isaías [ Is. 7:3; 8:3 ]).

(8) En Os. 1:2-4, 6 el profeta figura en tercera persona, y en primera en 3:1-3. Se puede hacer este cambio en el curso de un relato real, pero una alegoría o una parábola no lo tolerarían.

(9) La experiencia de Oseas da la mejor explicación de este mensaje, que brota del sufrimiento del profeta.

(III) La posición coherente es aceptar que hubo matrimonio; pero es plausible admitir que o bien Gomer era una mujer ligera arrepentida, o bien que sus tendencias a la infidelidad no se manifestaron más que después de su matrimonio. Las palabras de Os. 1:2 pueden ser comprendidas como una anticipación, un presagio. En todo caso, al casarse con Gomer, de quien estaba enamorado, el profeta vivió una amarga experiencia; pero comprendió que, en el plan de Dios, su mismo sufrimiento lo prepararía para proclamar su mensaje. Los comentaristas piensan que en los dos relatos de Os. 1:2-3 y de 3:1-3 se trata de la misma mujer, Gomer. La narración se da en el primer caso en tercera persona, y en el segundo en primera persona.

Los nombres de los hijos están cargados de significado:

Jezreel significa «Él (Dios) siembra». En Os. 1:4, 5 el nombre de Jezreel, que implica «sembrar destrucción», recuerda hechos históricos. Sísara fue derrotado en la llanura de este nombre (Jue. 4:13 ss.); Gedeón combatió contra los madianitas y los amalecitas (Jue. 6:33; 7:1), y se dieron batallas entre filisteos e israelitas (1 S. 29:1). El recuerdo más siniestro que evocaba este lugar era el de la matanza de la casa de Acab llevada a cabo por Jehú. Fue también en Jezreel que los hombres de Jehú hirieron de muerte a Ocozías, rey de Judá (2 R. 9:10). En Os. 1:4, 5 se anuncia el castigo de la casa de Jehú.

Lo-ruhama (Os. 1:6) significa literalmente «no compadecida».

Lo-ammi (Os. 1:9) significa «no mi pueblo» (lo que ya no es más mi pueblo). Como Gomer, infiel a Oseas, Israel también había perdido todo derecho al pacto de Dios con la nación. Se podría decir desde el punto de vista espiritual que Israel era culpable de adulterio. El amor de Oseas por Gomer simboliza el inmutable amor de Dios hacia Su pueblo. De la misma manera que Gomer estuvo bajo disciplina cuando Oseas la volvió a tomar, de la misma manera el infiel Israel deberá someterse al castigo (Os. 3:3-5). Pero este período de prueba es un medio para el cambio (Os. 2:14-23). Israel volverá a saber quién es su Dios y se volverá a Él. El término de Jezreel tendrá entonces el sentido favorable de «sembrar el pueblo en la tierra» (Os. 2:24). Los otros dos nombres pierden entonces su prefijo negativo (Os. 2:1, 25), viniendo así a significar «compadecida» y «pueblo mío». A partir de este momento quedará restablecida la armonía entre Dios e Israel, y reinará incluso en la naturaleza (Os. 2:21-23).

 

(b) Segunda parte.

Los capítulos 4 a 14 no son una sucesión de discursos ni una larga predicación, sino un resumen de la enseñanza profética de Oseas, elaborado por él mismo hacia el final de su ministerio, o quizá por alguno de sus discípulos después de la muerte del profeta. Este resumen contiene lo esencial de sus mensajes públicos. La mayor parte de las profecías fueron dadas en un tiempo en que Asiria llenaba a Israel de terror. En ocasiones dan indicaciones cronológicas: es posible, p. ej., que Os. 10:14 tenga que ver con Salmansar V, rey de Asiria (728-722 a.C.). El profeta habla con frecuencia de los contactos que el gobierno israelita hacía en ocasiones con Asiria y en ocasiones con Egipto, siguiendo la política de los dos últimos reyes de Israel (Os. 5:13; 7:11; 8:9; 14:3; cfr. Os. 12:1; 2 R. 17:3, 4). Así, parece que los reproches lanzados a Israel por esta política hayan sido emitidos bajo los reinos de Peka y de Oseas. En todo caso, no se puede pasar por alto la indicación cronológica de Os. 1:1.

Las secciones de los capítulos 4 a 14 forman entre si un conjunto lógico:

(A) Capítulos 4:1 a 6:3: denuncia del pecado y llamamiento al arrepentimiento. El pueblo es acusado de pecados manifiestos y grandes (Os. 4). Los sacerdotes y los príncipes son los primeros en cometerlos (Os. 5). Esta denuncia va seguida de una magnífica exhortación al arrepentimiento y de la promesa de que Dios volverá a darles su favor (Os. 6:1-3).

(B) Capítulos 6:4 a 10:15: La persistencia en el pecado entraña un duro castigo. Dios rechaza el arrepentimiento superficial (Os. 6:4-11). La inmoralidad, los excesos procaces de los grandes, no escapan de la mirada de Dios (Os. 7:1-7), que castigará la insensatez de Israel y su absurda política exterior, siempre en búsqueda de alianzas con los poderosos del momento (Os. 7:8-16). A causa de su idolatría y de su separación de Judá, Israel será invadida (Os. 8:1-7). Los compromisos con Asiria, el envilecimiento espiritual, la confianza en los métodos humanos, todo ello atrae el juicio sobre Israel (Os. 8:8-14). El pasaje de Os. 9:1-9 habla de infidelidad de Israel y del castigo que resultará de ella (Os. 9:10-17). Israel, floreciente como una viña frondosa, se entrega totalmente a la idolatría; el juicio decretado sobrevendrá sobre ellos, tan abrumador y destructor como hierbas venenosas (Os. 10:1-8). El pecado de Israel se compara con el de Gabaa (Os. 10:9-11). Se cosecha lo que se ha sembrado (Os. 10:12-15).

(C) Capítulos 11 a 13: Compasión y reprensiones. El amor de Jehová hacia Israel es semejante al inextinguible amor de un padre hacia su hijo, incluso cuando éste se extravía (Os. 11:1-11). El profeta lleva a la mente el recuerdo de Jacob, que confió al principio en sus propias fuerzas y su sagacidad; pero luchó con Dios y prevaleció. Por ello, Oseas exhorta a Israel a que se aparte de las alianzas terrenas y que se vuelva a su Dios (Os. 12:1-7). Efraín es un comerciante deshonesto; sus riquezas le sirven de excusa, y peca. Jehová, que había liberado a Israel del yugo de Egipto, va ahora a echar a Efraín de su hogar y a ejecutar sus juicios (Os. 12:8-15). El capitulo de Os. 13:1-8 revela cuál será el castigo de la idolatría de Efraín; las consecuencias de tal pecado quedan expuestas en los versículos de Os. 13:9-16.

(D) Capítulo 14: Llamamiento al arrepentimiento, a la confesión de los pecados y a la oración en humildad; promesa de que Jehová accederá a perdonar a los que se arrepientan, y que concederá a Israel las más grandes bendiciones materiales.

(c) Autenticidad.

Se ha preguntado por qué Judá es mencionada en una profecía dirigida a Israel (en particular de Os. 5:8 a 6:11). Está claro en primer lugar que el Señor jamás admitió el cisma nacional como principio; fue una consecuencia del pecado. Por otra parte, Oseas podía muy fácilmente hablar a Judá, que estaba estrechamente relacionada con Israel, y que se le iba asemejando más y más en el plano moral y espiritual. La supresión de las alusiones a Judá haría ininteligible este pasaje. Tampoco es de sorprender que el profeta anuncie la restauración de Israel después del juicio, y su retomo a Palestina (Os. 2:1-2, 16-25; 3:5; 14:4-9). Las profecías no se limitan nunca a proclamar solamente el castigo, desalentando al pueblo, sino que concluyen siempre con una nota de gracia y de victoria; la luz de la esperanza atraviesa los sombríos nubarrones e ilumina la inmensidad del porvenir. Hay críticos que quisieran asignar esta nota a una época muy tardía, pero los textos no les favorecen. Finalmente, se ha planteado la cuestión de cómo Oseas, hablando desde Israel, podía anunciar con tanta claridad la unión final de todo el pueblo con la legítima dinastía surgida de David (Os. 3:5).

(A) El rechazo de la autenticidad de esta alusión implicaría arrojar dudas sobre el valor de la profecía referente al reinado universal de un rey de la estirpe de David. Además, esta misma predicación fue proclamada en el reino de Judá (Am. 9:11).

(B) Las decadencias y eliminaciones de sucesivas dinastías en el reino del norte durante los dos siglos anteriores eran, para los israelitas piadosos, prueba evidente de que Dios rechazaba aquellos reyes. La persistencia del linaje davídico confirmaba las profecías proclamadas en el reino del sur con respecto a esta dinastía, y constituía una prueba intrínseca de que Dios había elegido la casa de David.

(d) La queja de Oseas acerca de la ignorancia de su pueblo suena a moderna en nuestros oídos: «Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré... .» (Os. 4:6; cfr. 4:1; 5:4; 6:3, 6; 11:3). Por «conocimiento de Dios» Oseas significa un contacto personal que produce profundas consecuencias, y que implica una transformación del carácter y de la conducta. El arrepentimiento significa, para Oseas, dar la vuelta, retornar a Dios. Este retomo se produce por el conocimiento que se tiene de Dios, que no consiste en asirse a hechos nuevos, sino a hechos que han sido evidentes por mucho tiempo, y de los que se hubiera debido ser ya conscientes mucho antes. La doctrina de Oseas acerca del arrepentimiento, tan completa y excelente, deriva de su conocimiento del tierno, profundo y magnífico amor de Dios. El pecado se evidencia tanto más odioso cuanto que Oseas lo presenta como un crimen contra el amor de Dios.

Oseas destaca la santidad de Dios y Su horror hacia el pecado (Os. 2:4-5; 6:5; 9:9; 12:15, etc.), así como Su amor hacia Israel (Os. 2:16-18, 22-25; 3:1; 11:1-4, 8-9; 14:4, 8, etc.). «El pecado, en último análisis, es, en su forma más terrible, una infidelidad al amor. Ataca directamente al corazón de Dios. Destruye al pecador. Dios no puede jamás consentir el pecado, pero puede rescatar al pecador, y esto es lo que hace» (Campbell Morgan, «Voices of Twelve Hebrew Prophets»).

Amós proclama la justicia de Dios, y reivindica la justicia social; proclama asimismo el amor de Dios. Los dos mensajes no son incompatibles, sino que se complementan y, en el plano de la revelación, nos son necesarios. Pero el maravilloso cantor del amor de Dios (Os. 14:4-8) describe igualmente Su ira y profiere terribles amenazas (cfr. Os. 5:10, 14; 7:12-16; 8:5, 13; 9:7-17; 11:5, 6; 13:7, 8). En el pasaje de Os. 11:8, 9 se presenta la infinita misericordia de Dios, que ningún pecado humano puede apagar ni debilitar. El pensamiento esencial del mensaje de Oseas es como sigue: el poderoso e inalterable amor de Dios hacia Israel no quedará satisfecho hasta que haya restablecido una armonía perfecta entre este pueblo y Él mismo.

 

Bibliografía:

Hindley, J. B.: «Oseas», en Nuevo Comentario Bíblico (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, 1977);

Kelly, W.: «The Minor Prophets» (C. A. Hammond, Londres, s/f);

Pffeifer, C. F.: «Oseas», en Comentario Moody del Antiguo Testamento (Ed. Portavoz, Gran Rapids, 1993);

Rossier, H.: «El profeta Oseas» (Ed. «Las Buenas Nuevas», Montebello, Calif., 1971);

Young, E. J.: «Una introducción al Antiguo Testamento» (T.E.L.L., Grand Rapids, 1977).

 OSO

tip, FAUN CUAD

vet,

El oso sirio, «Ursus syriacus», es de un marrón amarillento; excepto en caso de perentoria necesidad, tiene una dieta básicamente vegetariana; todos los osos se vuelven peligrosos si son tocados (Is. 11:7; Am. 5:19), y particularmente si se les quitan sus cachorros (2 S. 17:8; Pr. 17:12; Os. 13:8). Aunque el oso se halla en la actualidad sólo en el Líbano, en el Hermón, y en zonas retiradas de Galaad, Basán y Moab, al este del Jordán, en el pasado merodeaba por toda la tierra de Canaán (cfr. Pr. 28:15).

David dio muerte a uno cerca de Belén (1 S. 17:34).

En los parajes de Bet-el, dos osos, que salieron del bosque, despedazaron a cuarenta y dos muchachos que se burlaban de Eliseo (2 R. 2:24).

En Dn. 7:5 el oso que recibe la orden de devorar mucha carne representa el imperio de Media y de Persia, uno de los cuatro imperios que, en sucesión, iban a regir el mundo.

Los cuatro animales de Daniel se funden en Ap. 13:2 en una sola bestia, que simboliza el poderío del sistema imperial mundial en su integridad; sus pies son pies de oso.

 ÓSTRACA

tip, ARQU

ver, EGIPTO, HICSOS, JEREMÍAS, LAQUIS

vet,

Pl. de «ostrakón» (gr.; originalmente significa «concha de ostra»; más tarde pasó a designar «fragmento de tiesto»).

Fragmentos de vasos cerámicos rotos que se aprovechaban para varios fines, entre ellos el de escribir con tinta sobre ellos notas de diversos caracteres. Tienen la particularidad de que se conservan muy bien en condiciones que no pueden ser resistidas por los papiros. En Grecia se usaban en votaciones para decidir si una persona debía ser proscrita o no de la sociedad; de ahí surgió el término ostracismo. En Egipto se usaban para todo tipo de anotaciones de la vida diaria, negocios, recibos, cartas, etc. El término «ostrakón» aparece en Jb. 2:8 en la versión LXX: «Kai elaben ostrakon» («Y tomaba... un tiesto»).

Entre los diversos hallazgos de óstraca en las excavaciones arqueológicas del Oriente Medio se pueden mencionar:

(a) Egipto.

Se han hallado óstraca de todas las épocas, pero la mayoría pertenecen a la época del Nuevo Imperio y proceden de Tebas y del valle de los Reyes (Deir el-Medineh). Escritos en su mayor parte en hierático cursivo, se han hallado también unos pocos inscritos con jeroglíficos y también con dibujos artísticos. Los óstraca encontrados se pueden clasificar en dos categorías:

(A) literarios:

Óstraca en los que aparecen selecciones de historias, poemas, obras sapienciales, himnos, etc. Parecen proceder de ejercicios escolares o quizá también como ejercicios memorísticos o familiares.

(B) no literarios:

En la categoría de óstraca no literarios se hallan listados de trabajadores, con marcas de ausencias, informes laborales, distribución de raciones, facturas, pleitos, correspondencia, contratos matrimoniales, etc. Gracias a ello se ha podido conseguir una información mucho mayor del Egipto correspondiente a la época del Nuevo Imperio. Cronológicamente, este Imperio se sitúa convencionalmente entre 1570 y 1085 a.C. Sin embargo, Velikovsky y Courville, entre otros exponentes de la cronología revisada, documentan convincentemente la expulsión de los hicsos y el inicio del Nuevo Imperio durante el reinado del rey Saúl. Así, estos óstraca arrojan luz en realidad sobre las condiciones del Egipto contemporáneo y posterior a la época del rey David. (Véanse EGIPTO, HICSOS, etc.)

(b) Samaria.

En las excavaciones efectuadas en 1910 se hallaron setenta y cinco óstraca en lengua hebrea, escrita en caracteres fenicios, en las ruinas del palacio real. Se trata de textos privados y comerciales. Han sido asignados variamente al reinado de Acab y de Jeroboam II. Aunque no aportan nada de importancia al conocimiento de la historia, sí que tienen valor en el estudio de la escritura hebrea antigua y de su vocabulario y giros.

(c) Laquis.

En las excavaciones entre 1935 y 1938 en Tell ed-Duweir, donde se hallan las ruinas de la Laquis bíblica, se descubrieron veintiún óstraca, en su mayor parte cartas militares escritas en paleohebreo. Por el estudio de su evidencia interna se les ha asignado la fecha de 588 a.C. Iban dirigidos al gobernador de la ciudad durante los últimos años del reino de Judá, en la época en que los ejércitos de Babilonia iban reduciendo las ciudades amuralladas una tras otra. Hay una estrecha relación entre las condiciones reveladas por estos documentos y el libro de Jeremías. El Ostracón III, dirigido desde Jerusalén a Laquis, como los demás, dice: «Las palabras del profeta no son buenas... puede debilitar las manos de ...(cfr. Jer. 38:4). Estas palabras pueden referirse al mismo Jeremías. Otro dato de interés es que en estos óstraca se halla el repetido uso de YHWH, que más tarde el rabinismo restringirá grandemente en su utilización. (Véanse JEREMÍAS, LAQUIS.)

(d) Jerusalén.

En unas excavaciones efectuadas entre 1923 y 1925 se halló el llamado ostracón «Ofel», que da una lista de nombres difícilmente legible, y que ha sido datado en el siglo VII a.C.

(e) Óstraca del Nuevo Testamento.

Entre la gran cantidad de óstraca hallados en Egipto se han descubierto veinte de ellos con cortos pasajes del NT, procedentes del siglo VII d.C., y escritos en griego. De los veinte, diez de ellos dan un pasaje largo ininterrumpido (Lc. 22:40-71). Los otros diez óstraca muestran pasajes de los cuatro evangelios oscilando entre dos y nueve versículos cada uno. Constituyen un testimonio del interés de las personas pobres por el Evangelio en el Egipto de la época de la invasión árabe.

Hay mucha mayor variedad de óstraca, como los coptos de la época de Bizancio, de interés para la historia de la Iglesia. Así como otros de mucha mayor antigüedad en Gezer, con escritura protoalfabética. Para éstos y mucha información adicional, se recomienda el estudio de las obras especializadas.

 

Bibliografía:

Bruce, F. F.: «The Books and the Parchements» (Pickering and Inglis, Londres, 1950);

Deissmann, G. A.: «Light from the Ancient East», 1910;

Hayes, W. C.: «The Scepter of Egypt», II, 1959;

Kenyon, F. G.: «Our Bible and the Ancient Manuscripts», 1958;

Lefevre, G.: «Fragments grecs des Évangiles sur ostraca», 1905;

Robert, B. J.: «The Old Testament text and versions», 1951;

Sauneron, S.: «Catalogue des Ostraca Hieratiques Non Littéraires de Deir el Medineh», 1959;

Wilcken, U.: «Griechische ostraca», 2 vols. 1899.

 OTONIEL

tip, BIOG JUEZ HOMB HOAT

ver, CALEB

vet,

= «Dios es poderoso».

Hijo de Cenaz y hermano, o medio hermano, de Caleb el hijo de Jefone cenezeo (Jos. 15:17; 1 Cr. 4:13). (Véase CALEB). Caleb prometió dar su hija Acsa en casamiento a quien se apoderara de Debir (Quiriat-sefer). Otoniel llevó a cabo esta empresa y se casó con Acsa (Jos. 15:15-17; Jue. 1:11-13). Más tarde, este guerrero liberó a Israel de la tiranía de Cusan-risataim rey de Mesopotamia, y vino a ser juez. Israel tuvo, bajo su gobierno, cuarenta años de paz (Jue. 3:8-11).

 OVEJA

tip, FAUN LEYE ALIM CUAD

ver, CORDERO, CARNERO

vet,

La oveja fue domesticada desde el principio (Gn. 4:2). Los patriarcas hebreos tenían rebaños de ellas (Gn. 12:16). Sus descendientes, primero en Egipto y después en Canaán, siguieron ocupándose de su cría (Éx. 10:9; 12:32, 38; 1 Cr. 27:31), hasta el tiempo de Cristo (Lc. 2:8). El desierto de Judea, la región meridional y los campos de Moab ofrecían tierras de pastos (Nm. 32:1; Jue. 5:16; 1 S. 16:11; 25:2), lo mismo que los alrededores de Harán (Gn. 29:2), el país de Madián (Éx. 2:16), el país de Uz y de los agarenos (Jb. 1:1-3; 1 Cr. 5:20, 21), y los países frecuentados por las tribus de Cedar y de Nebaiot (Is. 60:7; Ez. 27:21; cfr. 1 S. 15:7, 9).

A causa del calor y de lo seco del clima de estas regiones, las ovejas tenían que ser abrevadas cada día (Gn. 29:7-10; Éx. 2:16-19). La carne de estos animales, ceremonialmente puros, era consumida (1 S. 14:32; 25:18; 2 S. 17:29; 1 R. 4:23), como también su excelente leche (Dt. 32:14; Is. 7:21, 22; 1 Co. 9:7). Con sus pieles se hacían vestidos burdos (He. 11:37; cfr. Zac. 13:4; Mt. 7:15) y se usaban en ocasiones para cubrir las tiendas (Éx. 26:14). La lana de la oveja, tejida, daba telas muy apreciadas (Lv. 13:47, 48; Jb. 31:20; Pr. 27:26; Ez. 34:3). Los vencedores exigían como tributo cantidades de lana (2 R. 3:4; Is. 16:1). El esquileo daba lugar a festejos (Gn. 38:12; 1 S. 25:4, 11, 36; 2 S. 13:23). Los cuernos de los cameros servían como trompas y recipientes (Jos. 6:4; 1 5. 16:1).

La oveja, animal puro, era ofrecida en sacrificio por los hebreos y por otros pueblos (Éx. 20:24; Nm. 22:40; Jn. 2:14). Los israelitas la inmolaban en holocausto (Lv. 1:10). El común del pueblo ofrecía una cordera como sacrificio de expiación (Lv. 4:32), y un carnero por el sacrificio de culpa (Lv. 5:15, 25) y por el sacrificio de acción de gracias (Lv. 22:21). (Véanse CORDERO, CARNERO.).

La oveja es:

afectuosa (2 S. 12:3),

dócil (Jn. 10:3, 4),

mansa (Is. 53:7; Jer. 11:19),

incapaz cuando es dejada a sí misma (Mi. 5:7; Mt. 10:16);

no puede ir sin ser conducida (Nm. 27:17; Ez. 34:5; Mt. 9:36; 26:31).

Las ovejas de Palestina y de las regiones vecinas son por lo general blancas (Sal. 147:16; Is. 1:18; Ez. 27:18); ocasionalmente pueden ser de color negro, pardo o blanco con manchas (Gn. 30:32).

Hay dos razas de ovejas en la tierra de Israel: al norte, los carneros y las ovejas tienen cuernos. Pero la especie de cola larga («Ovis laticaudata») es más común. Ya en la antigüedad se criaba esta especie en Arabia y en tierra de Canaán (Herodoto 3:113; cfr. Éx. 29:22; Lv. 3:9; 7:3; 8:25). El peso de estas colas que se venden en los mercados, varia entre los 4,5 kg. y casi los 7 kg. Si la oveja ha sido bien cebada, la cola se vuelve enorme; cortada en piezas y frita constituye un delicado manjar de la cocina del Medio Oriente.