TAANAC

tip, CIUD

ver, AMARNA, FARAÓN

sit, a2, 322, 106

vet,

Ciudad cananea. Durante la conquista, Josué venció a su rey y lo pasó a cuchillo (Jos. 12:21). La ciudad se hallaba en territorio perteneciente a Isacar, pero fue asignada a la tribu de Manasés (Jos. 17:11; 1 Cr. 7:29); después fue entregada a los levitas de la familia de Coat (Jos. 21:25). La tribu de Manasés no echó a los cananeos de Taanac, sino que los sometió a tributo (Jue. 1:28). La gran batalla entre Barac y Sísara tuvo lugar cerca de allí (1 R. 4:19). En la época de Salomón era una ciudad importante (1 R. 4:12). Es mencionada en las cartas de Tell el-Amarna a propósito del avance de Tutmose III contra Meguido. (Véanse AMARNA, FARAÓN, c.) Tell Ta'annak, sobre el emplazamiento de la antigua ciudad, se halla en medio de colinas de poca altitud, en la linde de la llanura de Jezreel, a 8 Km. al sureste de la antigua Meguido. Este estratégico lugar, marcado por los vestigios de una antigua fortaleza, fue periódicamente ocupado por los egipcios y los babilonios. Expediciones alemanas y austríacas efectuaron excavaciones allí en 1901-1904.

 TÁBANO

tip, FAUN

ver, AMARNA, EGIPTO, FARAÓN

vet,

Nombre con el que se traduce erróneamente en Jos. 24:12, en la revisión 1960 de la versión Reina-Valera, el término heb. «Sir'ãh». Se trata de una avispa («Vespa crabo») de mayor tamaño que la conocida en Europa. Es muy común en Palestina. Estas avispas fueron lanzadas en grandes cantidades para hostigar a los cananeos, desmoralizándolos (Éx. 23:28; Dt. 7:20; Jos. 24:12; cfr. Sab. 12:8). La hipótesis que vería en estas avispas una alusión a una invasión egipcia de Canaán, dirigida por Tutmose III, y que habría facilitado la conquista de Canaán a Josué, no tiene ninguna lógica interna. Un Egipto destruido por las diez plagas no hubiera podido lanzarse a la destrucción de Canaán, ni hubiera hecho nada para facilitar la campaña de Josué en caso que hubiera podido. Además, esta hipótesis se basa en la cronología convencional de Egipto, que sitúa a Tutmose III alrededor de la fecha del éxodo, y las cartas de Amarna en el período de la conquista; sin embargo, esta postura no puede mantenerse frente a un riguroso examen (véanse AMARNA, EGIPTO, a; FARAÓN, c, y las respectivas bibliografías).

 TABAT

tip, LUGA

vet,

Lugar cercano a Abel-mehola (Jue. 7:22). Identificado con Ras Abû Tãbãt.

 TABEEL

tip, BIOG FUNC HOMB HOAT

vet,

(a) Funcionario persa que, con otros, escribió a Artajerjes contra los judíos que reconstruían Jerusalén (Esd. 4:7).

(b) Padre de un hombre a quien Rezín de Damasco y Peka rey de Israel querían imponer sobre el trono de Judá (Is. 7:6).

 TABERA

tip, LUGA

vet,

= «ardiente».

Lugar en el que los israelitas suscitaron la cólera de Dios por sus quejas. Fueron castigados con un incendio en el extremo del campamento. El incendio se detuvo gracias a la intercesión de Moisés. Es posible que el fuego no se desatara dentro del campamento mismo, sino en su límite extremo, en Kibrot-hataava (Nm. 11:1-3, 35; Dt. 9:22).

 TABERNÁCULO

tip, CONS TIPO

ver, TABERNÁCULO DE REUNIÓN, TEJÓN, ALTAR, ARCA DEL PACTO, PROPICIATORIO, SACERDOTE, SACRIFICIO, SUMO SACERDOTE, TEOFANÍA, TEMPLO, ÉXODO, LEVÍTICO, HEBREOS

vet,

(a) Templo portátil provisional, donde el Señor se encontraba con Su pueblo (Éx. 33:7-10). (Véase TABERNÁCULO DE REUNIÓN.)

(b) Santuario portátil, cuya construcción Dios ordenó en Sinaí a Moisés, y que acompañó a los israelitas en su peregrinación por el desierto, y quedó después en pie en la Tierra Prometida hasta el establecimiento del reino en paz bajo Salomón.

La importancia del Tabernáculo queda marcada por la cantidad de capítulos que se le dedican en el libro del Éxodo: 25 a 31, constituyendo una tercera parte del libro.

Su objeto era permitir que el Señor morara en medio de Su pueblo (Éx. 25:8) y procurar a los hombres pecadores un medio de comunión constante con el Dios santo (Éx. 25:22; 29:42-46). Efectivamente, hay una inmensa diferencia entre el descenso del Señor, rodeado de fuego devorador, con todas las amenazas del Sinaí (Éx. 19:10-22) y por otra parte su morada permanente en medio del campamento (Éx. 40:34-38). Este cambio se hizo posible gracias al Tabernáculo y el sistema sacrificial y el sacerdocio que éste conllevaba.

En el Tabernáculo se reproducían la imagen y la sombra del santuario celestial. Moisés lo construyó según el modelo que Dios le había dado en el monte (Éx. 25:9, 40; 26:30; 27:8). Su ejecución fue conforme a todo lo que el Señor había ordenado (esto se afirma 18 veces; cfr. Éx. 39:32, 42:43, etc.). No se dejó nada en absoluto a la inventiva o iniciativa humanas. Cada uno de los detalles tenía su importancia y significado espiritual. La epístola a los Hebreos confirma que el santuario hecho de mano del hombre era «imitación del verdadero», establecido por el Señor en el cielo (He. 8:2, 4-5; 9:11, 23-24). El ritual, culto, los sacrificios, el sacerdocio de Aarón, son todos tipos y profecías de la persona, sacrificio y sacerdocio de Cristo, nuestro sumo sacerdote. Por definición, estos tipos y ordenanzas eran temporales: las vestiduras, utensilios, divisiones del santuario, velo, sacrificios, abluciones, etc., todo esto ha cedido su puesto al culto rendido en espíritu y en verdad, habiendo todo ello sido cumplido por la venida de Cristo (He. 8:5; 9:1-10; Jn. 4:23-24). Introducir estas cosas en el culto cristiano, como lo hacen la Iglesia de Roma y sus imitadoras, es confundir los pactos, y volver al Antiguo Pacto, que ya ha quedado abrogado en favor del Nuevo.

 

Materiales del Tabernáculo.

Los materiales del Tabernáculo fueron los que se hallaban a disposición. El Sinaí proveía la madera de acacia; los rebaños proveyeron pelos y pieles; el tejón (véase TEJÓN) dio su piel. Los israelitas se habían llevado de Egipto grandes cantidades de oro, plata y bronce, de telas y de lino fino (Éx. 12:35). De todo esto dieron abundantes ofrendas voluntarias (Éx. 25:18; 35:5, 21, 22, 26, 29), hasta tal punto que se les tuvo que prohibir que dieran más (Éx. 36:5-6). Dios suscitó artesanos calificados y artistas a los que llenó de Su espíritu para llevar a buen fin la tarea (Éx. 35:30-35). Los colores y los materiales elegidos son susceptibles de una interpretación simbólica. Según He. 10:20, el velo representaba la carne de Cristo, abierta en la Cruz para darnos acceso al Lugar Santísimo. En este velo, el azul podría referirse al cielo, el púrpura a la realeza, el carmesí a la sangre, y el lino fino a la santidad (Éx. 26:31; Ap. 19:8). Todo el santuario reposaba sobre basas de plata, que provenían del precio de redención de cada israelita (Éx. 26:19; 30:12-15); esto debía constituir un recuerdo constante del precio pagado por la redención del pueblo, y que la adoración debía levantarse sobre la base de la redención (Éx. 30:16; 1 P. 1:18-19; 1 Co. 6:19-20). El arca, el más completo tipo de Cristo, era de madera de acacia recubierta de oro. En esta madera se puede ver una imagen de la humanidad de Cristo (una débil planta creciendo en una tierra seca, cfr. Is. 53:2, pero también totalmente incorruptible, cfr. Is. 53:9 b); el oro inalterable y precioso puede ser tomado como símbolo de Su divinidad, o de la justicia divina de Cristo.

 

El plan del santuario se da a continuación. En él se pueden trazar gráficamente dos temas:

(a) El desarrollo del ministerio del sacerdote, mediador encargado de establecer el contacto entre el pueblo y Dios;

(b) el camino del hombre pecador que, aprovechando el camino abierto por Cristo, el gran sumo sacerdote, entra hasta la misma presencia del Señor. He aquí algunas etapas:

(A) El atrio.

Dios se rodea de una barrera de lino fino e inmaculado, de una altura de 2,5 m.; Su santidad mantiene la distancia con los pecadores. El lienzo es sostenido por columnas de bronce, montadas sobre basas de bronce, a cinco codos de distancia entre sí. El patio así formado tenía 100 codos de longitud por 50 de anchura (Éx. 27:9-18).

(B) La puerta.

La puerta era el único medio de acceso a este cercado de lino fino y bronce (santidad y juicio). La puerta era una cortina que se podía levantar fácilmente, y que era sin embargo suficiente para señalar una separación neta entre el interior y el exterior (Éx. 27:16). Llevaba los cuatro colores simbólicos que se van encontrando hasta el velo (Éx. 26:31). Jesús dijo: «Yo soy la puerta... el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador» (Jn. 10:9,1; cfr. 14:6).

(C) El altar de los holocaustos.

El altar de los holocaustos. Justo al entrar, el pecador se encuentra ante el altar, donde degüella y ofrece sus víctimas; la sangre derramada hacía la expiación por sus pecados, porque «sin derramamiento de sangre no se hace remisión» (Éx. 27:1-2; Lv. 4:4-12; He. 9:22). De todas maneras, la sangre de un animal no borra realmente el pecado: sirve de tipo y de profecía al solo sacrificio eficaz, el del Hijo de Dios (He. 10:1-4, 11-14). (Véase ALTAR.)

(D) La fuente de bronce.

La fuente de bronce, entre el altar de los holocaustos y la tienda, servía para la indispensable purificación de los sacerdotes llamados al servicio del santuario (Éx. 30:17-21). En el Nuevo Pacto, el creyente, salvado por el sacrificio de la Cruz, entra también en el regio sacerdocio al que pertenecen todos los miembros de la Iglesia (1 P. 2:5, 9; Ap. 1:5-6). Para servir a Dios en lo sucesivo, tiene necesidad de ser purificado cada día, si quiere estar en comunión con Él (cfr. Jn. 13:5, 8, 10); ésta es la santificación sin la cual nadie verá al Señor (He. 12:14). La fuente había sido hecha con el bronce de los espejos de las mujeres (Éx. 38:8), hecho que a veces ha sido relacionado con Stg. 1:23-25 y Jn. 17:17.

(E) La tienda (Éx. 26:1-30)

La tienda medía 30 codos de longitud por 10 de anchura. La entrada se hallaba al este; los dos lados estaban hechos de veinte tablas verticales, de 10 codos de altura; el fondo estaba hecho por ocho tablas. Cada una de ellas estaba recubierta de oro, y medía 1,5 codos de anchura. Cada pared quedaba montada mediante cinco barras transversales, sostenidas por anillos de oro; sólo la central iba de un lado al otro. Debajo de cada plancha había dos espigas que se acoplaban a una basa de plata. El lado oriental entero servía de entrada. Las tres paredes y las cinco columnas de la entrada (Éx. 26:37) sostenían las cuatro cubiertas del Tabernáculo:

(I) La más bella, con los cuatro colores simbólicos y bordada con figuras de querubines, estaba en el interior. Cumplía la función de cielo raso y pared interior del Tabernáculo. Esta cubierta estaba compuesta de diez piezas, midiendo cada una de ellas 28 por 4 codos. Estas piezas estaban cosidas cinco y cinco, y después cuidadosamente montadas. De estos dos conjuntos, uno de ellos constituía el cielo raso y los tres lados del Lugar Santísimo, y el otro formaba el cielo raso y dos lados del lugar santo (Éx. 26:1-6).

(II) Una segunda cubierta, de pelo de cabras, recubría la primera; se componía de once piezas, cada una de las cuales medía 30 por 4 codos, dos codos más, por tanto, que la primera cubierta interior (Éx. 26:13). Esta segunda cubierta se componía de un conjunto de cinco bandas que recubría la parte superior y los tres lados del Lugar Santísimo, y un conjunto de seis bandas para la parte superior y los lados del lugar santo. Esta parte más grande tenía un codo de más, que colgaba por encima de la entrada del Tabernáculo (Éx. 26:7-13).

(III) A continuación venía una cubierta de pieles de carneros teñidas de rojo y, finalmente:

(IV) Una cubierta de pieles de tejones («tahash»: véase TEJONES) que protegía las otras tres cubiertas (Éx. 26:14).

El Tabernáculo estaba dividido en dos partes: del lado oriental, el lugar santo formaba un rectángulo de 20 codos de largo por 10 de ancho y 10 de alto (cfr. Éx. 26:16, 18, 22-24; Ant. 3:6, 4). Los sacerdotes entraban en este lugar cada día (He. 9:6). El Lugar Santísimo, más allá del velo, tenía forma cúbica, de 10 codos de lado. Sólo entraba allí el sumo sacerdote una vez al año (v. 7).

Es fácil ver las correspondencias de este santuario con la casa espiritual de la que forma parte el creyente: fundamentados sobre Cristo, el redentor, los creyentes son piedras vivas que se levantan para formar la morada de Dios en el Espíritu. Todo el edificio es sólidamente edificado por el Señor mismo, y ligado por Él. Es en este santo templo que El es glorificado (Ef. 2:20-22; 3:20-21; 1 P. 2:4-5).

 

(F) La cortina.

La cortina a la entrada del lugar santo estaba hecha del mismo tejido que la puerta y el velo (Éx. 26:36-37). De hecho, Cristo no es sólo la puerta, sino el camino entero que lleva a Dios; nos abre el acceso al santuario, por el camino nuevo y vivo que Él ha abierto para nosotros (Jn. 14:6; He. 10:19-20).

(G) La mesa de los panes

La mesa de los panes de la proposición, hecha de madera de acacia recubierta de oro, situada al lado norte del lugar santo. Sobre ella estaban continuamente expuestos los doce panes de la proposición. Eran renovados cada sábado, y los sacerdotes participaban de ellos cuando eran retirados (Éx. 25:23-30; 26:35; Lv. 24:5-9). Cristo, el pan vivo que bajó del cielo, viene a ser el alimento de nuestras almas, y nos comunica la vida eterna (Jn. 6:51).

 

(H) El candelero de oro estaba situado en el lado sur del lugar santo; portaba siete lámparas de aceite puro que ardían continuamente; ellas daban la única iluminación que tenía el santuario (Éx. 25:31-40; 26:35; 27:20-21; Lv. 24:1-4). Cristo es la luz del mundo (Jn. 8:12). La plenitud de Sus perfecciones ilumina a la Iglesia, conduciéndola en su caminar. En cuanto a la Nueva Jerusalén, «la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera» (Ap. 21:22-23).

(I) El altar de perfume.

El altar de perfume, delante del velo, servía para quemar sobre él, mañana y tarde, el perfume sagrado delante de Jehová (Éx. 30:1-8, 34-38). El símbolo del humo del incienso subiendo al cielo es aplicado por Juan a la oración de adoración e intercesión (Ap. 5:8; 8:3-4; cfr. Sal. 141:2). Así es Cristo presentado en Su ministerio de intercesión perpetua y todopoderosa, de grato olor al Señor (Ro. 8:34; He. 7:25; cfr. 2 Co. 2:15). Siguiendo Sus pasos, el creyente, purificado de sus pecados, ofrece a Dios sus oraciones y alabanza en el santuario. (Véase ALTAR.)

 

(J) El velo, también del mismo tejido de cuatro colores, sostenido por cuatro columnas, separaba el lugar santo del Santísimo (Éx. 26:31-33); a diferencia de la cortina, estaba bordado con querubines, símbolo de la presencia inaccesible de Jehová, «dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo» (He. 9:8). Al expirar Cristo en la cruz, el velo del Templo se partió de arriba abajo (Mt. 27:51); era la imagen de la carne desgarrada del Señor Jesús, a través de la cual tenemos desde entonces libre acceso al Lugar Santísimo, en la presencia inmediata de Dios (He. 10:20).

(K) El arca era el principal objeto del Tabernáculo (véase ARCA DEL PACTO), y el más completo tipo de la salvación. Era el único objeto en el Lugar Santísimo, con la sola excepción de un incensario de oro (cfr. He. 9:4); era un cofre de madera de acacia recubierto de oro, que medía 2,5 codos de longitud, 1,5 de anchura y 1,5 de altura (Éx. 25:10-15). Contenía las dos tablas de la ley (Éx. 25:16; He. 9:4), que condenaban a muerte al pecador, sin excepción alguna, y lo excluían de la presencia de Dios. La cubierta del arca, de oro puro, se llamaba propiciatorio (véase PROPICIATORIO). El sumo sacerdote depositaba allí, una vez al año, la sangre de la expiación, ofrecida por los pecados de todo el pueblo (Éx. 25:17; Lv. 16:14-15). Así, esta sangre se ponía por encima de la ley, como diciéndole a Jehová: «Señor, tu ley santa ha sido cumplida; una víctima ha muerto en lugar de los pecadores. ¡Perdona ahora a causa de esta sangre derramada! » Sobre el arca, a los dos extremos del propiciatorio, se levantaban dos querubines de oro. En lugar de traspasar al pecador que se aventuraba delante de Dios (cfr. Gn. 3:24), estaban desarmados, con el rostro vuelto hacia el propiciatorio (Éx. 25:18-20). En cuanto al mismo Señor, Él había declarado al mediador de Su pueblo: «Allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio» (Éx. 25:22). En efecto, el único lugar de reencuentro entre Dios y el pecador es en la Cruz, donde la sangre de Cristo expía los pecados, al haber sufrido en nuestro lugar todo el rigor de la ley. Si no se comprende esta gran verdad, no se puede comprender nada del culto del Antiguo Pacto ni de la salvación del Nuevo.

El arca contenía además un vaso de maná y la vara de Aarón que había florecido (He. 9:4; Éx. 16:33; Nm. 17:3), que eran otros tipos de Cristo, el pan de vida (Jn. 6:32-33, 51) y el Viviente, «declarado Hijo de Dios con poder... por la resurrección de entre los muertos» (Ro. 1:4).

Para el sacerdocio y los sacrificios en relación con el Tabernáculo, véanse SACERDOTE, SACRIFICIO, SUMO SACERDOTE.

(L) La nube. Desde que el Tabernáculo fue levantado, el primer día del año segundo después del éxodo, quedó cubierto por una nube y lleno de la gloria de Jehová (Éx. 40:17, 34-35). Era la Shekiná, la presencia del Señor establecida entre Su pueblo (véase TEOFANÍA). Durante la peregrinación en el desierto la nube reposó continuamente sobre el Tabernáculo, teniendo de noche la apariencia de un fuego. Se levantaba para conducir al pueblo en sus itinerarios, y se detenía cuando debía acampar de nuevo (Nm. 9:15-17).

Los levitas eran los encargados de desmontar y volver a montar el Tabernáculo, estando las diversas tareas divididas entre los coatitas (Nm. 4:4-20), los gersonitas (Nm. 4:24-28) y los meraritas (Nm. 4:31-33). Durante la conquista de Canaán, el arca se quedó en el campamento de Gilgal. Más tarde, Josué erigió el Tabernáculo en Silo, donde estuvo durante el tiempo de los Jueces (Jos. 18:1; 1 S. 1:3, 7). Poco a poco se fueron añadiendo cámaras para los sacerdotes y para el tesoro de los dones (1 S. 3:3; cfr. el campamento de los levitas, Nm. 3:23, 29, 35). El Tabernáculo es designado con diversas expresiones:

Tabernáculo de Reunión (Éx. 40:34-35);

Tabernáculo del Testimonio (Nm. 1:50);

Santuario (Éx. 25:8; 38:27);

Tienda (2 S. 7:6);

Casa de Jehová (Jue. 19:18; 1 S. 1:24; 3:15);

Templo de Jehová (1 S. 1:9; 3:3).

La gloria desapareció del Tabernáculo cuando los filisteos tomaron el arca (Sal. 78:60). Bajo Saúl la tienda estaba en Nob (1 S. 21:1; cfr. Mr. 2:26). Durante la mayor parte del reinado de David, y bajo el de Salomón hasta la construcción del Templo, el Tabernáculo estuvo en el lugar alto de Gabaón (1 Cr. 16:39; 21:29). Salomón transportó la tienda al Templo (1 R. 8:4; 2 Cr. 5:5), construido bajo el mismo modelo, pero de dimensiones dobles (véase TEMPLO).

El Tabernáculo puede ser considerado tipológicamente como imagen de la casa de Dios actual, los creyentes, en su andar hacia el cielo (He. 3:6; 1 P. 2:5), en contraste con el Templo, que tenía que ver con el Reino ya establecido y organizado. En Ap. 21, después de aludirse al Reino y al estado eterno, el Espíritu vuelve al tema del Tabernáculo.

 

Bibliografía:

Además de las obras relacionadas a continuación, véanse las bibliografías de ÉXODO, LEVÍTICO y HEBREOS (EPÍSTOLAS A LOS).

Anónimo: «El significado espiritual del Tabernáculo, del sacerdocio levítico, y de las ofrendas del pueblo de Israel» (Ed. «Las Buenas Nuevas», Montebello, Calif. s/f);

Anónimo: «La casa de oro» (Ed. Buena Semilla, Bogotá s/f);

Pressland, E. C.: «Foreshadows» (Christian Book Room, Singapur, 1956);

Ritchie, J.: «El tabernáculo en el desierto» (L.E.C., Lanus, Argentina, 1950);

Soltau, H. W.: «The Tabernacle, the Priesthood, and the Offerings y The Holy Vessels and Furniture (B.T.P., Oak Park, Illinois).

 TABERNÁCULO DE REUNIÓN

tip, CONS

ver, TABERNÁCULO

vet,

= «lugar de encuentro de Jehová con Su pueblo».

Se trata de una tienda provisional en la que el Señor se encontraba con Sus siervos (Éx. 33:7-11; 34:34, 35). Después de la erección del becerro de oro, Jehová se alejó del pueblo. Moisés levantó entonces, al menos por un tiempo, el Tabernáculo de Reunión fuera del campamento, para simbolizar esta excomunión (Éx. 33:7; 34:9). Se desconoce de qué tienda se trataba, pero parece haber sido el centro de administración del campamento. Allí, según parece, administraba justicia Moisés (Éx. 18:13) y trataba los casos más graves (Éx. 18:21-26). El libro del pacto fue, según parece, depositado allí provisionalmente (Éx. 20-23; 18:16; 33:7). Los temas bajo litigio eran presentados ante el Señor (2 S. 21:1; Éx. 18:15; 21:6; 22:9; Nm. 27:5; Dt. 19:17). Jehová se encontraba allí con Su pueblo en la persona del mediador, Moisés cuando la columna de nube descendía a la entrada de la tienda (Éx. 33:9). Esta tienda no era el Tabernáculo descrito en el Sinaí; no estaba en él el arca ni era servido por sacerdotes. Josué se cuidaba de esta tienda (Éx. 33:11), y no Aarón, como sí fue el caso para el Tabernáculo propio (Dt. 10:6). La nube descendía sobre esta tienda cuando Moisés entraba para consultar a Jehová. En cambio, la nube permanecía sobre el Tabernáculo, y la gloria del Señor lo llenaba, y el mismo Moisés no podía entrar en él (Éx. 40:34, 35, 38). (Véase TABERNÁCULO.) Es posible una cierta confusión por parte del lector, por cuanto tanto el Tabernáculo propio como el anterior reciben el nombre de «Tabernáculo de la Congregación», o «de Reunión», y es preciso ejercer cuidado en la lectura para distinguir entre ambos.

 TABERNÁCULOS (Fiesta de los)

tip, CALE

vet,

La última de las tres grandes fiestas anuales a las que tenían que asistir todos los israelitas, en el lugar que Dios hubiera elegido, y la segunda fiesta de la cosecha (Dt. 16:16; 2 Cr. 8:12, 13; cfr. 1 R. 9:25; 12:32, 33; Zac. 14:16). Esta fiesta recibió su nombre de la costumbre de morar en cabañas de enramadas durante su celebración (Lv. 23:40-42). Cuando el Templo fue construido, estas enramadas se erigían en las plazas de Jerusalén, sobre los techos, terrazas, dentro de los patios de las casas, en los recintos del Templo (Neh. 8:16), y fuera de los muros de la ciudad. Esta fiesta, que cerraba el ciclo de solemnidades (Lv. 23:39, 43), se celebraba en el mes séptimo del año religioso, cuando finalizaban las cosechas y la vendimia. Es por esta razón que al principio se le dio el nombre de «fiesta de la cosecha»; pero al mismo tiempo tenía que recordar la peregrinación en el desierto, pasada bajo las tiendas (Éx. 23:16; 34:22; Lv. 23:39; Dt. 16:13-15). La fiesta comenzaba el día decimoquinto del mes y duraba siete días. El holocausto incluía el sacrificio de setenta becerros; trece el primer día, y después uno menos cada uno de los días siguientes; además, se sacrificaban dos carneros y catorce corderos cada día junto con los becerros. También se ofrecía cada día un macho cabrío en sacrificio de expiación (Nm. 29:12-34; cfr. Lv. 23:36; Esd. 3:4). Las cabañas de enramadas y las tiendas debían recordar la vendimia, pero más aún la vida nómada a través del desierto (Lv. 23:43; cfr. Os. 12:10). Cada siete años, el año sabático, no había cosechas; entonces se debía leer en público la Ley de Moisés con ocasión de la fiesta de los tabernáculos (Dt. 31:9-13), que se celebraba cinco días después del gran día de la expiación. El pueblo, purificado de sus pecados, cantaba las alabanzas de Dios. Los indigentes no debían ser olvidados (Dt. 16:14). En el octavo día se celebraba una asamblea solemne, distinta de la fiesta: no se estaba obligado a morar en tiendas; los sacrificios de este día de reposo eran independientes de los de la fiesta de los Tabernáculos (Lv. 23:36, 39; Nm. 29:35-38; Ant. 3:10, 4). Este octavo día no marcaba el fin de la fiesta de los Tabernáculos, sino que cerraba el ciclo anual de las fiestas. En una época posterior, la fiesta fue prolongada a ocho días (2 Mac. 10:6; Ant. 3:10, 4). Es evidente que Jn. 7:37 se refiere al último día de la fiesta en general; la expresión «el gran día» se refiere al día de la solemne convocación, el octavo, que no pertenecía a la fiesta de los Tabernáculos propiamente dicha.

 TABITA. Véase DORCAS.

 TABLA DE LAS NACIONES

ver, CAM, JAFET, SEM, ESCRITURA

vet,

Recibe este nombre la lista de Gn. 10 en la que se da la relación de la descendencia de los tres hijos de Noé. En primer lugar se da la descendencia de Jafet (Gn. 10:2-5), después la de Cam (Gn. 10:6-19), y por último la de Sem (Gn. 10:22-29). (Véanse CAM, JAFET, SEM, etc.).

 TABLA, TABLILLA

tip, ABEC

ver, CAM, JAFET, SEM, ESCRITURA

vet,

Se usaban para escribir. Las había de piedra (2 Co. 3:3) y de madera recubierta con cera, sobre las que se escribía con un estilo (prob. la mencionada en Lc. 1:63). (Véase ESCRITURA.)

 TABLETAS DE ARCILLA. Véase ESCRITURA.

 TABOR

tip, MONT CIUD ARBO FLOR

ver, HERMÓN, TRANSFIGURACIÓN

sit, a1, 432, 365

vet,

(a) Monte en los confines de Isacar y Zabulón (Ant. 5:1, 22 y pos. Jos. 19:22). El Tabor, aunque menos considerable que el Hermón, tiene sin embargo su importancia (Jer. 46:18; Sal. 89:13). Los hombres de Isacar y de Zabulón se reunieron sobre el Tabor antes de atacar a Sísara (Jue. 4:6, 12, 14). Este monte calcáreo, que en la actualidad recibe el nombre de Jebel et-Tur, se levanta a 562 m. de altitud sobre la llanura de Jezreel, a 19 Km. al norte del monte Gilboa, y a 9 Km. al oeste-suroeste de la ribera meridional del lago de Genesaret. El flanco septentrional del Tabor está cubierto de encinas y terebintos. La plataforma de la cumbre tiene una forma elíptica. Según una tradición que data del siglo II, la Transfiguración tuvo lugar sobre el Tabor, y por esta razón se han elevado allí edificios religiosos conmemorativos. Sin embargo, se trata de una tradición espuria. En primer lugar, la transfiguración tuvo lugar en las cercanías de Cesarea de Filipos, con toda probabilidad en el monte Hermón (véanse HERMÓN, TRANSFIGURACIÓN), y, en segundo lugar, en los tiempos de Cristo había una ciudad fortificada en la cumbre del Tabor.

(b) Ciudad de Zabulón, entregada a los levitas de la familia de Merari (1 Cr. 6:77). Es posible que fuera el lugar en el límite de Isacar mencionado en Jos. 19:22. Una identificación plausible es Khirbet Dabûra, sobre la cresta que une el Tabor con la colina de Nazaret.

(c) Encina o terebinto de Tabor (1 S. 10:3), aparentemente en el territorio de Benjamín.

 TADEO

tip, BIOG APOS HOMB HONT

ver, JUDAS

vet,

Sobrenombre de Judas, no el Iscariote; uno de los doce apóstoles (Mt. 10:3). (Véase JUDAS, b.)

 TADMOR

tip, CIUD

ver, TAMAR

sit, a4, 264, 134

vet,

Ciudad construida en el desierto por Salomón (2 Cr. 8:4). Josefo afirma que era la misma que los griegos llamaban Palmira (Ant. 8:6, 1), y que había sido construida tan lejos porque era allí donde había fuentes de agua, totalmente ausente en el resto de la región. Se hallaba situada a mitad de camino entre Damasco y Tifsa o Tapsacus sobre el Éufrates. Sigue recibiendo el nombre de Tadmur, y está situada a 34º 40' N, 38º 15' E. En los tiempos de los romanos era una ciudad grande y espléndida, de la que se mantienen en pie columnas y notables ruinas.

En las versiones anteriores de la Reina-Valera aparece Tadmor en 1 R. 9:18, pero el texto hebreo dice Tamar (Tadmor es la lectura del Keri). Aunque es cierto que fue construida por Salomón en el desierto, se añade «en la tierra», en tanto que Tadmor se hallaba fuera de la tierra propia. Además, las otras ciudades mencionadas en este pasaje se hallan en el sur, por lo que se trata evidentemente de una ciudad distinta, y puede ser la misma que la Tamar de Ez. 47:19; 48:28. En la Revisión 1977 de la Reina-Valera esta deficiencia se halla corregida. (Véase TAMAR.)

 TAFNES

tip, CIUD

vet,

Ciudad egipcia (Ez. 30:18). Después del asesinato de Gedalías, los judíos se refugiaron allí para escapar a las represalias de los babilonios. El profeta Jeremías, llevado allí contra su voluntad, profetizó que el rey de Babilonia pondría su trono en aquella ciudad y azotaría la tierra de Egipto (Jer. 43:7-9; 44:1; 46:14). Ha sido identificada con Tell Defenneh, al este del Delta del Nilo, 30º 52' N, 32º 7' E, la Dafne de los griegos.

 TAHAT

tip, LUGA BIOG HOMB HOAT

vet,

(a) Campamento de los israelitas en el desierto (Nm. 33:26, 27).

(b) Hijo de Asir, de la familia de Coat (1 Cr. 6:24, 37).

(c) (d) Hijos de Bered y de Elada, descendientes de Efraín (1 Cr. 7:20).

 TALENTO. Véanse PESAS Y MEDIDAS, (a); MONEDA.)

 TALMAI

tip, BIOG REYE HOMB HOAT

vet,

= «que tiene que ver con los surcos», «labrador».

(a) Hijo de Anac, probablemente fundador de una familia de anaceos (Nm. 13:22). Caleb lo echó de Hebrón (Jos. 15:14; Jue. 1:10).

(b) Rey de Gesur; su hija Maaca, una de las esposas de David, fue madre de Absalón (2 S. 3:3; 13:37).

 TALMUD

fot, dib00359

ver, MIDRÁS, MISNÁ

vet,

(del heb. «lamad», enseñar, significa «enseñanza», «doctrina»).

Vasta recopilación de tradiciones judías relativas al AT, y a todas las ramas de la vida civil, moral, filosófica, jurídica y médica, así como religiosa, del judaísmo. Su antigüedad se remonta al siglo IV d.C.

Bajo el pretexto de preservar la Ley, base religiosa y jurídica de la comunidad judía, los rabinos la rodearon, después del cautiverio, de una sutil exégesis llamada Midrás (véase MIDRÁS). Esta interpretación, en ocasiones muy original y libre, de la Ley de Moisés, da nuevas prescripciones, normas de conducta que se debían seguir para el culto y el derecho (los «haIâkoth»). La interpretación de las secciones históricas del Pentateuco dio relatos y leyendas (la «Haggada»). Sin embargo, por respeto a la ley mosaica, estos «midrashim» no debían ser transmitidos de generación en generación más que oralmente, aunque su autoridad llegaría finalmente a ser equiparada a la de la Ley.

Entre los autores reputados de estas tradiciones midrásicas se pueden citar Hillel, Shammai y Gamaliel, este último maestro de Saulo de Tarso (Hch. 22:3). Sus sucesores («tannaim») crearon las Escuelas talmúdicas de Palestina, de las que Jamnia fue la más célebre.

A comienzos del siglo III d.C., Yehuda Hanâsî, un rabí, fijó por escrito las numerosas tradiciones que ciertos doctores judíos, como Akiva y R. Meier, habían ya redactado en escritos clandestinos. Esta obra recibió el nombre de Misná (enseñanza). (Véase MISNÁ.)

Más tarde, cuando ya florecían, junto con las Escuelas palestinas, las célebres Escuelas rabínicas de Babilonia, los doctores de estas diversas academias («amoraim») resolvieron escribir comentarios de la Misná. Estos comentarios recibieron el nombre de «Gemaras» (estudio definitivo). Redactados en arameo, estos Gemaras, el de Palestina y el de Babilonia, permanecen inacabados.

El Talmud está compuesto por la Misná y los Gemaras. En realidad, hay dos Talmuds: un Talmud palestino, llamado Talmud de Jerusalén, que fue acabado en el siglo V, y un Talmud babilonio, llamado Talmud Babli. Este último, que es el que tiene la mayor autoridad entre los judíos, fue acabado definitivamente hacia el año 500.

El Talmud de Jerusalén fue impreso por primera vez en Venecia en 1523. El Talmud babilonio fue asimismo impreso en Venecia por primera vez por Daniel Bomberg, entre 1520 y 1523. El primero está traducido al francés (trad. de Moisés Schwab, 1ª ed. en 12 vols., París, 1871-1890), mientras que el segundo está traducido al alemán (trad. Lazarus Goldschmidt, 1ª ed. en 8 vols., Berlín y Leipzig, 1899-1921; reed. en 12 vols., 1930-1936). Si bien los Talmuds no interesan de una manera directa a los cristianos, por el hecho de que se trata nada más que de una inmensa recopilación de normas y doctrinas judías, de las que además una gran cantidad son totalmente ajenas a la letra y al espíritu del AT, tienen sin embargo un gran interés de orden histórico para todos los que conocen y aman la Biblia. Mediante los Talmuds se conocen las seculares costumbres judías, que de otra manera ignoraríamos. Sus comentarios, que tienen que ver con todos los campos del conocimiento a lo largo de los cinco primeros siglos de nuestra era, son de gran valor para los estudios arqueológicos e históricos del pueblo judío. Es lamentable que el antisemitismo de la Edad Media haya mutilado o suprimido una gran cantidad de pasajes relacionados con Jesús. Sin embargo, a pesar de estas lagunas, el historiador cristiano y el exegeta reconocen al Talmud una verdadera importancia para la interpretación, no sólo del AT, sino también del NT. La Misná encierra tradiciones que se remontan al siglo I a.C., y numerosos pasajes iluminan la época del Señor Jesús y las costumbres de sus contemporáneos (cfr. por ejemplo las prescripciones pascuales y la Cena del Señor). También hay muchos otros pasajes que, por su oposición a las enseñanzas del Señor y por su estricto legalismo, nos llevan a comprender claramente las censuras de Jesús a los fariseos de Su época, y la distancia que separa al judaísmo ortodoxo de todos los siglos del Evangelio de Jesucristo.

 

Bibliografía:

«Talmud», en Jewish Encyclopaedia (reed., New York, 1960);

Enciclopedia Judaica-Castellana (México, 1948-1952);

Ginzburg, I.: «El Talmud» (Buenos Aires, 1943).

 TAMAR

tip, BIOG LUGA CIUD MUJE MUAT

ver, TADMOR

vet,

= «palma».

(a) Mujer de Er, hijo de Judá. Durante su viudez, y por su unión con su suegro, vino a ser la madre de Fares y Zara, hijos de Judá (Gn. 38:6-30). Fue antepasada de varios clanes (Nm. 26:20, 21), y se halla en la línea genealógica del rey David y del Señor Jesús (Rt. 4:12, 18-22; Mt. 1:3; cfr. Lc. 3:33).

(b) Hermana de Absalón y medio hermana de Amnón, que abusó de ella (2 S. 13; 1 Cr. 3:9).

(c) Hija de Absalón; le dio el nombre de su hermana (2 S. 14:27).

(d) Lugar en el extremo oriental de la frontera meridional de Palestina, en la división profética de Ez. 47:19; 48:28. Tamar se halla así al sur del mar Muerto. Fue una de las ciudades construidas por Salomón (1 R. 9:18). En anteriores versiones de Reina-Valera había sido erróneamente vertido por Tadmor, lo que ha sido corregido en la Revisión de 1977 (véase TADMOR). Posiblemente se pueda identificar con el pueblo de Thamara, que había tenido una guarnición romana, y que se halla en la carretera de Hebrón a Elat.

 TAMARISCO

tip, FLOR ARBO

ver, MANÁ

vet,

(ár. «'athl»; aram. «'athlã»; el término heb. relacionado, «êshel», designa seguramente el tamarisco: «Tamarix articulata»).

Abraham plantó de ellos en Beerseba (Gn. 21:33). En Gabaa, Saúl estuvo sentado bajo uno de ellos (1 S. 22:6). Los huesos de este rey y los de sus hijos fueron enterrados bajo un tamarisco, en Jabes de Galaad (1 S. 31:13).

Es un árbol de resistente madera, con ramas delgadas y de hojas pequeñas y escasas. Hay nueve especies de tamarisco en Palestina, siendo la más extendida el «Tamaris pallasii», con una altura entre los 3 y 6 m. La más grande, «Tamarix articulata», llega de 4,5 a 9 m. La especie «Tamarix manifera» (3 a 4,5 m.) se encuentra en las regiones anteriormente conocidas como Moab, Edom y en la península del Sinaí. Al ser picado por una cochinilla, exuda una resina comestible. (Véase MANÁ.)

 TAMBORIL. Generalmente traducido pandero. (Véanse MÚSICA, PANDERO.)

 TAMO

tip, TIPO ALIM

vet,

El residuo del grano trillado y aventado, la cáscara del trigo.

Se usa para expresar simbólicamente aquello que es fácilmente consumido por el fuego o llevado por el viento, de personas indignas (Sal. 1:4; 35:5; Is. 17:13; Jer. 13:24).

 TAMUZ

tip, DIOS AGRI CALE

ver, TIEMPO, DIVINIDADES PAGANAS

vet,

Divinidad babilónica.

Las antiguas tradiciones orales acerca de Tamuz fueron consignadas en sumerio. Era adorado en Babilonia, Asiria, Fenicia y Palestina. Su nombre vino a ser el del cuarto mes del año semítico (véase TIEMPO). Era considerado el protector de la agricultura y de los rebaños. Tamuz era representado como muriendo cada año, renaciendo a la vida en la primavera, durante las crecidas que vivificaban la vegetación.

El profeta Ezequiel tuvo una visión acerca de los judíos que practicaban el culto a Tamuz: unas mujeres, sentadas a la puerta septentrional del Templo, lloraban la muerte de este dios (Ez. 8:14).

Cirilo de Alejandría y Jerónimo asimilaron Tamuz al Adonis fenicio y sirio. En junio, época calurosa que seca los cultivos, las mujeres lloraban la desaparición de Adonis, y se lanzaban a su búsqueda. Este culto comportaba ritos inmorales. (Véase DIVINIDADES PAGANAS, b.)

 TAPÚA

tip, CIUD BIOG HOMB HOAT

sit, a2, 333, 248

vet,

(signif. incierto, «manzana», «membrillo», «albaricoque»).

(a) Ciudad de la llanura de Judá (Jos. 15:34). Ident. plausible: Beit-Nettif, antes llamada Beth-letepha, alteración de Beth el-Taphua.

(b) Ciudad de Efraín, al oeste de Siquem y sobre la frontera de Efraín (Jos. 16:8; 17:7, 8); identif. probable: Sheik Abu Zarad, a unos 13 Km. al sur de Siquem.

(c) Hijo de Hebrón (1 Cr. 2:43).

 TARDE. Véanse DÍA, TIEMPO.

 TARÉ

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

= «rebeco».

Hijo de Nacor; tuvo tres hijos: Harán, Nacor y Abram (Gn. 11:24-27), y vivía en Ur de los caldeos, donde estaba dado a la idolatría (Jos. 24:2). Siguió a Abram y Lot en su peregrinación hacia Canaán, y murió en Harán a la edad de 205 años (Gn. 11:28-32).

 TARGUM

tip, MANU

ver, TEXTO Y VERSIONES CLÁSICAS DE LA BIBLIA

vet,

(as.: «hablar»).

En la literatura judía recibe el nombre de targum la versión del AT en arameo. A excepción de Daniel y Esdras-Nehemías, que ya estaban escritos en parte en arameo, estas versiones de libros del AT, parafraseados, y con cortas explicaciones intercalares, tuvieron su origen en las necesidades del culto de la sinagoga. Después del cautiverio, el pueblo judío de Palestina hablaba en arameo. Era necesario traducir oralmente la Torá al arameo, dando además explicaciones a los lectores o a los oyentes ignorantes de la geografía, de la historia y de ciertas costumbres judías de la antigüedad. La traducción al arameo no representaba ningún problema grave, habiendo sido la lengua de los patriarcas antes de su entrada en Canaán, y hallándose empleada aquí y allá en el Pentateuco (Gn. 31:47: dos palabras), los Profetas (Jer. 10:11), en Esdras (Esd. 4:7-6:18; 7:12-26) y en Daniel (Dn. 2:4b-7:28). Más tarde, estas traducciones orales y explicaciones quedarían cristalizadas por escrito, junto con ampliaciones legendarias en muchos casos.

Los targumes. Se cuentan once:

(a) El de Onquelos, que pudiera ser el más antiguo, sobre el Pentateuco. Es una versión muy fiel del texto de la Torá, con paráfrasis sólo de algunos pasajes poéticos, como Gn. 49; Nm. 24; Dt. 32; 33. Los términos tradicionales reciben traducción moderna (Ismaelita se transforma en árabe, etc.). Se plantea la cuestión de si Onquelos fue una persona real. Ciertos indicios parecen militar en favor de una paternidad colectiva, en particular las afirmaciones contradictorias del Talmud babilónico y del de Jerusalén. Según Schiller-Szinessy, Onquelos sería sin embargo un personaje histórico que habría vivido a comienzos del siglo II d.C. El problema sigue en pie.

Escrito en arameo palestino, esta obra parece haber recibido su forma definitiva en Babilonia alrededor del siglo IV. Su autoridad fue grande entre los judíos, si se juzga por las frecuentes citas que se hallan en el Talmud. Publicado en Bolonia por primera vez en 1482; A. Berliner publicó una edición crítica (Berlín, 1884).

(b) El de Jonatán ben Uziel, que incluye los profetas y los libros históricos; es probablemente más antiguo que el de Onquelos y se atribuye al mejor de los ochenta discípulos de Hillel (Talmud). Sin embargo, su autenticidad es dudosa. Del hecho que utiliza el Targum de Onquelos para las citas del Pentateuco, se puede estimar que recibió su forma definitiva en Babilonia a mediados del siglo IV. Este targum ha gozado de gran autoridad en el seno del judaísmo. Fue impreso en 1517 en la Biblia del Rabinato.

(c) Un targum samaritano del Pentateuco, en dialecto arameo samaritano, con términos bárbaros, y del que faltan muchos capítulos (siglo VI).

(d) El Pseudo-Jonatán, sobre el Pentateuco, que tiene dos recensiones: el targum yerusalmi I (con el Pentateuco completo), probablemente del siglo VII, y el targum yerusalmi II, muy incompleto. Impreso en Venecia en 1591.

(e) El targum de José el Ciego (o el Tuerto), sobre los Hagiógrafos (Job, Salmos, Proverbios). Probablemente una manipulación del texto siríaco de la Peschitto para Proverbios, una trad. del heb. para ciertos salmos, y una paráfrasis para otros. De origen relativamente reciente.

(f) El targum de los Cinco Megilloth (rollos), comprendiendo Rut, Ester, Eclesiastés, Cantar de los Cantares y Lamentaciones. Se poseen varias copias diferentes. Estos targumes no tienen demasiado valor. El de Ester incluye muchas adiciones legendarias. Fecha: de los siglos XII a XIV. Impreso por primera vez en la Biblia del Rabinato en 1517.

(g) El targum de las Crónicas, descubierto sólo en el siglo XVII en la biblioteca de Erfurt, donde había quedado dentro de un ms. Impreso en el año 1680 y editado por Wilkins, en Cambridge, en 1715.

(h), (I), (J) Tres targumes sobre Ester.

(l) Un targum de Jerusalén sobre los profetas, conocido sólo por una nota marginal del ms. 154 de Kennicot.

Un descubrimiento bastante reciente (1956) ha sido el del targum Neofiti, sobre el Pentateuco, una versión mayormente literal, aunque presenta numerosas paráfrasis al texto original. Su gran importancia radica en el hecho de que procede del siglo I o II d.C., y que su arameo es el de Galilea de tiempos del Señor.

El valor de la literatura targúmica. A pesar de la gran libertad de interpretación, los targumes, especialmente los de mayor antigüedad, y muy especialmente el Neofiti, tienen un gran interés en cuanto al conocimiento de los problemas teológicos de los judíos desde el siglo I a.C. al siglo II d.C.: la preexistencia de la Torá, la Angeología, el juicio, la resurrección y cuestiones mesiánicas. El targum de Jonatán ben Uziel, indudablemente el más mesiánico de todos, no presenta a Moisés sólo bajo el aspecto de un caudillo militar y victorioso, sino que también lo concibe bajo el aspecto del hombre de dolores que deberá pasar por la muerte, y precursor del hijo glorioso de David.

Basados en una tradición oral que, según los targumes, se remonta a un período variable entre el siglo II a.C. y el II d.C., no parecen poder aportar nada de utilidad a la crítica del texto masorético. Se trata de versiones arameas frecuentemente defectuosas en las que el texto no se presenta más que en raras ocasiones como una transcripción en el sentido clásico del término. Por lo general, los targumes son paráfrasis, a excepción de la mayor parte del de Onquelos y de buena parte del Neofiti. Así, no son de gran valor como testigos de la exactitud del texto heb. del AT. (Véase TEXTO Y VERSIONES CLÁSICAS DE LA BIBLIA.)

 

Bibliografía:

Thomson, J. E. H.: «Targum», en ISBE, vol. V, PP. 2910-2914 (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, 1946);

Díez Macho, A.: «Biblia vi, 4», en GER, vol. 4, PP. 174-176 (Rialp, Madrid, 1971).

 TARRITO DE AFEITES. Véase PERFUMES.

 TARSIS

tip, PAIS BIOG HOMB HOAT

vet,

Término fenicio derivado del acádico; pos. «refinería».

(a) Pueblo surgido de Javán (Gn. 10:4) y de su territorio. Jonás (Jon. 1:3) se embarcó en Jope para llegar a Tarsis, en el punto más opuesto a Nínive, y por tanto en occidente (cfr. Is. 66:19). De Tarsis se importaba plata batida a hojas y láminas (Jer. 10:9), hierro, estaño, plomo (Éx. 27:12). Identificación plausible: Tartesos, en el sur de España, no lejos de Gibraltar (Herodoto 4:152). Los fenicios, atraídos por las riquezas mineras de la región, fundaron allí una colonia.

El término «naves de Tarsis» designaba al principio las naves que hacían la travesía entre este lugar y los países lejanos. Después se usó la misma expresión para designar a las naves de mayor tonelaje, fuera cual fuera su destino (Sal. 48:7; Is. 2:16; 23:1, 14; 60:9; Ez. 27:25). Josafat construyó naves de esta clase para enviarlas a Ofir, pero se rompieron en la rada de Ezión-geber (1 a. 22:49). La expresión «naves de Tarsis» ha sido interpretada como «naves que van a Tarsis» (2 Cr. 9:21; cfr. 1 R. 10:22) o «naves destinadas a ir a Tarsis» (2 Cr. 20:36). Sin embargo, es posible que el significado original del término «Tarsis», aplicado a estas naves, haya sido «naves de refinerías», nombre de naves similares que comunicaban las minas y las refinerías de Cerdeña y Fenicia. Más tarde mantuvieron la comunicación con las refinerías del sur de España. Una inscripción fenicia del siglo IX a.C. descubierta en Nora, en Cerdeña, habla de un «tarsis» (o refinería) en esta isla.

(b) Benjamita, hijo de Bilhán (1 Cr. 7:10).

(c) Uno de los siete príncipes de Persia (Est. 1:14).

 TARSO

tip, CIUD

sit, a9, 514, 243

vet,

Capital de Cilicia, en Asia oriental, sobre las dos orillas del río Cnido, a 19 Km. del Mediterráneo.

Hacia el año 833 a.C., Salmansar, rey de Asiria, menciona esta ciudad. En el año 64 a.C. vino a ser la residencia del gobernador romano de la nueva provincia de Cilicia.

Marco Antonio otorgó a Tarso los privilegios de ciudad libre y la eximió de impuestos.

Las Escuelas de Tarso rivalizaban con las de Atenas y Alejandría.

Ciudad natal del apóstol Pablo (Hch. 21:39; 22:3). Volvió a visitarla después de su conversión (Hch. 9:30; 11:25).

 TARTAC

tip, DIOS

vet,

= «tinieblas».

Divinidad pagana que los colonos aveos erigieron en Samaria (2 R. 17:31).

 TARTÁN

tip, TITU

vet,

As.: «general en jefe».

Título del oficial asirio enviado a Ezequías (2 R. 18:17).

Otra persona, o quizá la misma, enviada a Asdod (Is. 20:1).

 TATNAI

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

ar. «Tatenai»: «don».

Gobernador persa de un territorio al oeste del Éufrates, y que se opuso a la reconstrucción del Templo (Esd. 5:3; 6:6); tuvo que ceder en su actitud por orden de Darío (Esd. 6:13).

 TEATRO

tip, CONS

ver, ÉFESO

vet,

Entre los griegos, este edificio tenía sus gradas en semicírculo, generalmente adosadas a una ladera de una colina. Debajo del hemiciclo se hallaba la orquesta, y este espacio era cubierto por un tablero sobre el que evolucionaba el coro. El escenario se hallaba sobre una plataforma ante las gradas. Los juegos, las representaciones dramáticas o cómicas, las arengas al pueblo, tenían lugar al aire libre, en el recinto del teatro. El de Éfeso tenía un aforo de 24.500 plazas (Hch. 19:29-40; cfr. Hch. 12:21) (véase ÉFESO). En cuanto a los romanos, además de los teatros cubiertos, tenían inmensos circos para las carreras de caballos y de carros, y también anfiteatros donde el pueblo presenciaba combates entre gladiadores.

Durante las persecuciones, los cristianos sufrieron frecuentemente el martirio público en teatros. En Roma, el Coliseo podía contener 80.000 espectadores (cfr. 1 Co. 9:24-27; 2 Ti. 4:7).

 TEBAS

tip, CIUD

dib00386

sit, a4, 103, 450

vet,

Llamada No y No-amón en las Escrituras (Jer. 46:25; Nah. 3:8, RV y V.M.; en las revisiones 1960 y 1977 de la versión de Reina-Valera se vierte por su nombre posterior de Tebas). No y No-amón es asimismo el nombre que se halla con frecuencia en los monumentos. Herodoto dice que llegó a ella nueve días después de haber salido de On, remontando el Nilo (Herodoto 2:9).

Ahmose I arrojó a los hicsos de Egipto, reorganizando y desarrollando a continuación el imperio. Hizo entonces de Tebas su capital, agrandándola y embelleciéndola. Homero habla de sus cien puertas (Ilíada 9:381).

Amón era la divinidad tutelar de esta ciudad; el sumo sacerdote de Amón era el segundo después del rey.

Tebas vino a ser el centro de la civilización egipcia hasta el momento en que dos invasiones azotaron la ciudad. Primero Esar-hadón, rey de Asiria, se apoderó de Egipto el año 671 a.C. Después Assurbanipal, su hijo y sucesor, se puso otra vez en marcha el año 667, y los asirios llegaron a Tebas. Durante otra expedición en el año 663 a.C., Assurbanipal saqueó la ciudad (Nah. 3:8). A pesar de este desastre, la ciudad retuvo durante mucho tiempo su importancia (Herodoto 2:3; 3:10; Jer. 46:25; Ez. 30:14-16). Cornelio Galo destruyó Tebas porque se había unido al Alto Egipto, entre el año 30 y el 29 a.C., para rebelarse contra las exacciones romanas.

Subsisten vestigios espléndidos en Luxor y Karnak, sobre la orilla derecha del Nilo: templos, obeliscos, esfinge, etc. También hay monumentos en Kurna y en Medinet-Habu, sobre la ribera derecha. En una garganta al oeste de la ciudad antigua se han hallado, talladas en la roca calcárea, los sepulcros de sus reyes.

Las ruinas de Tebas se hallan, innegablemente, entre las más notables del valle del Nilo. El templo de Karnak es una maravilla, y su arquitectura representa un prodigio de capacidad mecánica. Su gran sala hipostilo tiene 134 columnas, las mayores de las cuales tienen 23 m. de altura y 3,65 m. de diámetro. La sala misma mide 100 m. de longitud y 54 de anchura. Las inscripciones son tan numerosas que corre el dicho de que «cada piedra es un libro, y cada columna una biblioteca».

 TEBES

tip, CIUD

sit, a2, 404, 208

vet,

= «esplendor».

Ciudad cercana a Siquem. Abimelec murió allí al atacar su torre (Jue. 9:50-55; 2 S. 11:21).

Identif.: el gran pueblo de Tûbãs, a 16 Km. al noreste de Siquem, sobre el camino de Bet-seán.

 TECOA

tip, CIUD

sit, a3, 388, 145

vet,

Ciudad de Judá (1 Cr. 2:24; 4:5) en el desierto, no lejos de En-gadi (2 Cr. 20:20; cfr. vv. 16, 22). Roboam la fortificó (2 Cr. 11:6). Patria del profeta Amós (Am. 1:1). En la época de Nehemías, los pobres de esta ciudad ayudaron a reconstruir las murallas de Jerusalén, en tanto que los más importantes moradores de Tecoa se mostraron indiferentes (Neh. 3:5, 27).

El nombre ha persistido en el de Takû'a, pueblo que se halla a unos 9 Km. al sur de Belén, en la cumbre de una colina.

 TEJADO. Véase CASA.

 TEJIDO

vet,

En Egipto este arte era ya ejercido por hombres y mujeres desde antes de la llegada de los hebreos (Herodoto 2:35; Gn. 41:42). En la época del éxodo, los israelitas hacían tejidos simples y complicados (Éx. 35:35). Los lienzos bastos de pelo de cabra y de camello servían para hacer tiendas y vestidos ordinarios (Éx. 26:7; cfr. Mt. 3:4); también se fabricaban tejidos de lino fino, de lana, con colores y diseños variables (Herodoto 3:47; Éx. 26:1; cfr. Éx. 28:39); con los tejidos se podían incluir hilos de oro (Éx. 39:3) que eran en ocasiones bordados (Éx. 27:16; 38:23). Entre los hebreos eran por lo general las mujeres las que hilaban y tejían (2 R. 23:7; cfr. 1 S. 2:19; Pr. 31:22, 24; Hch. 9:39). Los mantos y las túnicas sin costura se hacían con telar. Los sacerdotes llevaban estas túnicas (Éx. 28:6; Ant. 3:7, 4). El Señor Jesús también tenía una (Jn. 19:23).

El telar se componía de un marco de madera sobre el que se ponían, arriba y abajo, dos corrones con la urdimbre. En Egipto, a veces se ponían horizontalmente. Por medio de una lanzadera se hacía pasar otro hilo cruzado con el de la urdimbre (1 S. 17:7; 2 S. 21:19; Jb. 7:6; Jue. 16:13, 14; Is. 38:12).

 TEJÓN

tip, FAUN

vet,

El término «tahash» ha sido modernamente atribuido a varios animales, principalmente a la foca y al dugong, así como también al delfín. Sin embargo, la antigua traducción de tejón, apoyada por las versiones antiguas y por la literatura talmúdica, no se enfrenta con ninguna dificultad lingüística. Además, hay una posible relación etimológica con el lat. «taxus» y el alemán «Dachs». Las pieles de tejón («Meles taxus») parecen ser totalmente adecuadas para el propósito para el que fueron usadas. Son una buena protección para las inclemencias del tiempo, y el «tahash» se usaba como cubierta exterior del Tabernáculo, y como protección para el arca cuando ésta era transportada. En un pasaje se menciona como material para zapatos o sandalias de mujeres delicadas, y en Éxodo se incluye entre los artículos de gran precio, por lo que concuerda con el hecho de que no era un material abundante (Éx. 25:5; 26:14; 35:7, 23; 36:19; 39:34; Nm. 4:6-25; Ez. 16:10).

 TEKEL. Véanse MENE, TEKEL, UPARSIN.

 TEL-ABIB

tip, LUGA

vet,

heb.: «colina de espigas».

Lugar de Babilonia, no lejos del río Quebar, donde vivían judíos deportados (Ez. 3:15).

 TELASAR

tip, LUGA

vet,

Prob. «colina de Assur».

Lugar donde moraban los hijos de Edén (2 R. 19:12; Is. 37:12). Identif. plausible: una de las ciudades de Bit-Adini, pequeño reino del Alto Éufrates.

 TEL-HARSA

tip, LUGA

vet,

Heb. y as: «cerro del encantamiento».

Lugar de Babilonia de donde un número de cautivos que pretendían ser israelitas acompañaron a Zorobabel para volver a Jerusalén (Esd. 2:59; Neh. 7:61).

 TELL

tip, ARQU

ver, ARQUEOLOGÍA, AMARNA, MARDIKH

vet,

Término árabe que designa los montículos formados de estratos de ruinas superpuestos uno sobre el otro, que se hallan en el Medio Oriente. Son el producto de repetidas destrucciones y reconstrucciones de ciudades a lo largo de la atormentada historia de la zona. Las ruinas visibles y sin mucha profundidad reciben, en cambio, el nombre de Khirbet. (Véase ARQUEOLOGÍA.)

(a) TELL EL-AMARNA. (Véase EL-AMARNA.)

(b) TELL MARDIKH. (Véase MARDIKH.)

 TEL-MELA

tip, LUGA

vet,

= «colina de la sal».

Lugar de Babilonia del que salió un número que, diciendo ser israelitas, partieron con Zorobabel para volver a Jerusalén (Esd. 2:59; Neh. 7:61).

 TEMA

tip, TRIB

vet,

Tribu ismaelita y su territorio (Gn. 25:15; Is. 21:14); sus caravanas (Jb. 6:19). Tema se corresponde con Teyma en árabe, a mitad de camino entre Damasco y La Meca.

 TEMÁN

tip, TRIB

vet,

Tribu surgida de Esaú y el territorio que ocupaba en Edom (Gn. 36:11, 15, 34; Jer. 49:20; Am. 1:12), aparentemente hacia el norte (Ez. 25:13). Esta tribu tenía reputación de sabiduría (Jer. 49:7). Elifaz, el amigo de Job, pertenecía a esta tribu (Jb. 2:11).

 TEMBLOR DE TIERRA. Véase TERREMOTO.

 TEMEROSOS DE DIOS. Véase PROSÉLITOS.

 TEMPLO

tip, CONS TIPO

ver, SALOMÓN, CANDELERO, PAN DE LA PROPOSICIÓN, ALTAR, BRONCE (Mar de), EZEQUIEL (Libro)

vet,

Significa, en un sentido general, todo edificio destinado a un culto (Jl. 3:5; Esd. 1:7; 5:14; Hch. 19:27). Sinónimo de Tabernáculo en 1 S. 1:9; 3:3; 2 S. 22:7; cfr. Ap. 15:5). Sin embargo, este término se aplica con mayor frecuencia al Templo de Jerusalén, en sus sucesivas construcciones, erigido para el culto al Señor.

(a) El Templo de Salomón.

David se propuso reemplazar el tabernáculo portátil por un edificio permanente, y reunió la mayor parte de los materiales necesarios para este fin (2 S. 7; 1 R. 5:3-5; 8:17; 1 Cr. 22; 28:11-29:9). Reunió cien mil talentos de oro, un millón de talentos de plata (1 Cr. 22:14), y a ello añadió tres mil talentos de oro y siete mil de plata de su propia fortuna. Los príncipes aportaron cinco mil talentos de oro, diez mil dáricos de oro, y diez mil talentos de plata (1 Cr. 29:4, 7). El total vino a ser de ciento ocho mil talentos de oro, diez mil dáricos de oro, y un millón diecisiete mil talentos de plata. David se había enriquecido mediante sus conquistas, y los pueblos que le estaban sometidos le pagaban tributo; de esta manera, pudo poner a disposición de Salomón metales de gran precio que le serían más que suficientes para la construcción del Templo (1 R. 7:51; 2 Cr. 5:1). Para la extraordinaria riqueza de este rey, véase SALOMÓN. El edificio comenzó a ser edificado en el año cuarto de Salomón, y fue acabado en siete años y seis meses (1 R. 6:1, 38). La alianza de Salomón con Hirán, rey de Tiro, facilitó al rey de Israel las maderas del Líbano y artesanos fenicios. Salomón hizo una leva de treinta mil israelitas, que iban a trabajar al Líbano, a turnos de diez mil cada mes (1 R. 5:13). Entre los descendientes de los cananeos del país de Israel, Salomón hizo una leva forzosa de ciento cincuenta mil hombres (1 R. 5:15; 9:20, 21; 2 Cr. 2:2, 17, 18). Había quinientos cincuenta jefes de obra y tres mil trescientos capataces (1 R. 5:16; 9:23); de ellos, tres mil seiscientos eran cananeos y doscientos cincuenta israelitas (2 Cr. 2:18; 8:10).

El Templo fue erigido sobre la colina de Moria, sobre el emplazamiento de la era de Ornán el jebuseo (2 Cr. 3:1). El plan del Templo reproducía el del Tabernáculo, pero sus dimensiones eran dobles y la decoración más suntuosa. El interior medía sesenta codos de longitud por veinte de anchura y treinta de altura (1 R. 6:2); la altura difería así en proporción a la del Tabernáculo. Los muros estaban hechos de piedras totalmente talladas en la cantera (1 R. 6:7); la techumbre era de cedro (1 R. 6:9). El suelo estaba hecho con planchas de madera de ciprés, y las paredes fueron recubiertas de cedro, del suelo al techo (1 R. 6:15; 2 Cr. 3:5). Todo el interior estaba recubierto de oro (1 R. 6:20, 22, 30; 2 Cr. 3:7, etc.). Sobre las paredes se esculpieron querubines, palmeras y flores. El Lugar Santísimo («debir») era un cubo de veinte codos de arista (1 R. 6:16, 20). El espacio de diez codos de altura entre el cielo raso y el techo estaba probablemente ocupado por cámaras recubiertas de oro (1 Cr. 28:11; 2 Cr. 3:9). El arca se hallaba en el Lugar Santísimo (1 R. 8:6), bajo las alas de dos gigantescos querubines hechos de madera de olivo y recubiertos de oro. Cada uno de ellos medía diez codos de altura (alrededor de cinco metros y cuarto), y la longitud de cada una de sus alas medía cinco codos. Las alas exteriores de los querubines tocaban los muros, y las otras dos se unían. En el centro, por encima del propiciatorio, los dos querubines contemplaban el arca (1 R. 6:23-28; 2 Cr. 3:10-13). Un tabique de madera de cedro, recubierto de oro por los dos lados, separaba el lugar santo («hekal») del Lugar Santísimo («debir»). Había una puerta de dos hojas de madera de olivo, adornada de palmeras, flores y querubines, y recubierta de oro, que permitía el paso, y un velo análogo al del Tabernáculo la recubría (1 R. 6:16, 21, 31, 32; 2 Cr. 3:14; cfr. Ant. 8:3, 3 y 7).

El lugar santo media cuarenta codos de largo, veinte de ancho y treinta de alto. Los muros tenían ventanas anchas en su interior, y estrechas en su exterior, probablemente cerca del techo (1 R. 6:4). El altar de incienso no era de acacia, como en el Tabernáculo, sino de cedro recubierto de oro (1 R. 6:20, 22; 7:48). Este altar estaba relacionado con el Lugar Santísimo (1 R. 6:22; cfr. He. 9:3, 4), pero se hallaba en el lugar santo, delante del velo de separación, por cuanto el sumo sacerdote debía ofrecer el incienso cada día, en tanto que sólo entraba una vez al año en el Lugar Santísimo. Había no sólo un candelero, como en el Tabernáculo, sino diez candeleros de oro; de la misma manera, en lugar de una, había diez mesas; es indudable, sin embargo, que los panes de la proposición sólo se ponían sobre una mesa, de la misma manera que sólo se usaba un candelero cada vez (cfr. 2 Cr. 13:11; véanse CANDELERO, PAN DE LA PROPOSICIÓN). Las puertas que daban acceso al lugar santo desde el exterior eran de ciprés (1 R. 6:33, 34).

Un edificio de tres pisos se apoyaba contra la parte trasera del Templo y sus dos laterales (1 R. 6:5-10). El pórtico delante de la entrada principal medía diez codos de ancho, veinte de largo y ciento veinte de alto (1 R. 6:3; 2 Cr. 3:4). A cada lado del pórtico se levantaban dos columnas de bronce: Boaz y Jaquín midiendo cada una de ellas dieciocho codos de altura, ricamente decoradas (1 R. 7:15-22; 2 Cr. 3:15-17). El Templo tenía dos atrios, el interior elevado, reservado a los sacerdotes y el gran patio exterior (2 R. 23:12; 2 Cr. 4:9; Jer. 36:10). Los dos atrios estaban separados por la misma diferencia de nivel entre ellos, y por un muro bajo, hecho de tres hileras de piedras labradas y de una hilera de vigas de cedro (1 R. 6:36; 7:12). El altar de bronce, para los holocaustos, se hallaba en el atrio de los sacerdotes (1 R. 8:64; 2 R. 16:14; 2 Cr. 15:8); era unas cuatro veces mayor que el del Tabernáculo (2 Cr. 4:1). También en este atrio interior estaba el mar de bronce (gran cuba de bronce), y había además diez fuentes de bronce (1 R. 7:23-39). La gran cuba servía para las abluciones de los sacerdotes, las fuentes estaban destinadas para lavar los objetos empleados en los sacrificios (2 Cr. 4:6, véanse: ALTAR, BRONCE [MAR DE]). El pueblo se quedaba en el gran atrio exterior (cfr. 1 R. 8:14), pavimentado (2 Cr. 7:3) y rodeado de un muro con numerosas puertas (2 Cr. 4:9, cfr. Ez. 40:5). En el año 587 a.C., los babilonios se apoderaron de Jerusalén; saquearon este templo, incendiándolo (2 R. 25:8-17).

 TEMPLO, DE ZOROBABEL

tip, CONS TIPO

ver, SALOMÓN, CANDELERO, PAN DE LA PROPOSICIÓN, ALTAR, BRONCE (Mar de), EZEQUIEL (Libro)

vet,

(b) El Templo de Zorobabel.

Ciro permitió a los israelitas que construyeran un templo de sesenta codos de anchura y sesenta codos de altura (Esd. 6:3; cfr. Ant. 11:4, 6). No se hace mención de la longitud. Comenzado en el año 537 a.C., el segundo año después del retorno del exilio, fue acabado en el año 515, en el año sexto de Darío, a pesar de la oposición de los samaritanos (Esd. 3:8; 6:15; Contra Apión 1:21). Las dimensiones de las panes del templo no se indican. El nuevo edificio seguía las líneas básicas del Templo de Salomón, pero sin su esplendor (Esd. 3:12). Sin embargo, tendría un destino aún más glorioso, a causa de la venida, ya más cercana entonces, de Jesucristo (Hag. 2:3, 9). Se usaron cedros del Líbano (Esd. 3:7) y metales preciosos ofrecidos voluntariamente como durante la peregrinación por el desierto (Esd. 1:6; 2:68, 69). Se habían recuperado numerosos utensilios del Templo de Salomón (Esd. 1:7-11). Las paredes interiores se recubrieron de oro. El Templo, como en el pasado, se dividía en Lugar Santísimo y lugar santo, indudablemente separados por un velo (1 Mac. 1:21, 22; 4:48, 51). Sin embargo, el Lugar Santísimo estaba vacío, por cuanto el arca había desaparecido (Cicerón, pro Flac. 28; Tácito, Historias 5:9). En el lugar santo se hallaba el altar del incienso y, al igual que en la época del Tabernáculo, sólo un candelero de oro y una sola mesa para los panes de la proposición (1 Mac. 1:21, 22; 4:49). Las cámaras exteriores eran contiguas al edificio (Neh. 10:37-39; 12:44; 13:4; 1 Mac. 4:38), que rodeaban los atrios (Neh. 8:16; 13:7; Ant. 14:16, 2); había también un mar de bronce (Eclo. 1:3) y un altar para los holocaustos (Esd. 7:17), hecho de piedra (1 Mac. 4:44-47). Una balaustrada de madera separaba el atrio de los sacerdotes del atrio exterior (Ant. 13:13, 5). Había unas puertas para cerrar el templo y sus atrios (Neh. 6:10; 1 Mac. 4:38).

 

(c) El Templo de Herodes.

El Templo de Herodes sobrepasó la belleza del anterior. Josefo, que lo conocía bien, lo describe detalladamente (Ant. 15:11; Guerras 5:5); también se dan datos en la Misná (Middoth). Antes de derribar el santuario antiguo, Herodes hizo preparar los materiales necesarios. Los trabajos comenzaron el año decimoctavo del reinado de Herodes, en el año 20-19 a.C. Herodes asignó a los sacerdotes la tarea de construir la parte en la que sólo ellos tenían el derecho a entrar. Un año y medio más tarde habían finalizado la tarea. Otros obreros tardaron ocho años para construir los pórticos. El edificio no fue acabado hasta la época del procurador Albino (62-64 d.C.; Ant. 15:11, 5-6; 20:9, 7; cfr. Jn. 2:20). El conjunto ocupaba dos veces más espacio que el templo anterior (Guerras 1:21, 1). La parte principal, hecha de bloques de piedra blanca, tenía la misma longitud y anchura que en la época de Salomón, pero la altura era de cuarenta codos, en lugar de treinta, sin contar una sala superior. El edificio contenía un Lugar Santísimo y un Lugar santo, análogo a las etapas anteriores. Un velo separaba el Lugar santo del Santísimo, que estaba vacío (Guerras 5:5, 5). Cuando Cristo expiró, este velo se rasgó por medio, de arriba abajo, significando que toda alma redimida puede, desde entonces, entrar en la misma presencia de Dios (Mt. 27:51; He. 6:19; 10:20). En el Lugar santo había un altar de oro para el incienso, una mesa de oro para los panes de la proposición, y un candelero de oro. Un gran pórtico al este llevaba a la puerta del Lugar santo. Esta puerta era de madera dorada y tenía cuatro hojas; delante de ella había un velo de lino fino, mezclado de azul, púrpura y carmesí. Una enorme vid con grandes uvas decoraba el interior del pórtico. La parte trasera del templo y los dos laterales estaban rodeados de un edificio suplementario de una altura de cuarenta codos, albergando cuarenta y ocho cámaras (Guerras 6:4, 7). Este anexo tenía asimismo dos alas. Una de ellas tenía una escalera de caracol. La longitud exterior de este anexo era de cien codos, y su anchura de cincuenta y cuatro. Con las dos alas laterales, la anchura llegaba a los setenta codos.

Encima del Lugar santo y del Santísimo había estancias. Delante de la fachada había un pórtico de cien codos de largo y veinte de ancho. Herodes hizo poner encima de él un águila de oro (Ant. 17:6, 2-3; Guerras 1:33, 23). Una escalera de doce peldaños descendía del pórtico del Lugar santo al atrio de los sacerdotes, que rodeaba al edificio sagrado. En este patio se hallaba el altar para los holocaustos, con una altura de quince codos; su base era un cuadrado de cincuenta codos de lado. Este altar estaba provisto de una rampa de acceso. Había una fuente en lugar del mar de bronce. Un muro de alrededor de un codo de espesor cerraba el atrio de los sacerdotes. Había un gran atrio que rodeaba a éste, dos veces más grande que el del antiguo templo, y rodeado por un muro de veinticinco codos. Contra este muro se alineaban las cámaras de almacenamiento (Guerras 6:5, 2). Delante de estas cámaras se levantaba un pórtico cubierto que miraba a los lados del templo. La parte occidental de este gran atrio, que estaba separado por un muro de la parte oriental, constituía el atrio de Israel, donde sólo podían entrar los varones. La parte oriental, el atrio de las mujeres, ocupaba un plano inferior. Del atrio de los hombres se abría una gran puerta en el centro del muro, y quince escalones llevaban al atrio de las mujeres, totalmente prohibido a los extranjeros. Unas murallas separaban este atrio del atrio exterior, llamado también atrio de los gentiles, que estaba rodeado de magníficos pórticos.

La Torre Antonia ocupaba el ángulo noroeste del atrio exterior, cortando sus pórticos. Desde lo alto de sus torres se podían vigilar los edificios sagrados. Había inscripciones mediante las que se prohibía a los gentiles, bajo pena de muerte, entrar en los otros atrios. El triple muro de separación (cfr. Ef. 2:14) estaba atravesado por nueve puertas, recubiertas de oro y plata, y semejantes a torres (Hch. 3:2, 10). La diferencia de niveles era de quince codos entre el vestíbulo del Lugar santo y el atrio de los gentiles. De aquel vestíbulo se descendían doce peldaños al atrio de los sacerdotes, quince peldaños más llevaban del atrio de Israel al de las mujeres; de allí, cinco peldaños más llevaban a la explanada, donde catorce gradas más llevaban al atrio de los gentiles. Este atrio de los gentiles rodeaba totalmente el recinto sagrado y tenía la forma de un cuadrado (Guerras 6:5, 4). Según Josefo, el perímetro era de seis estadios (1.110 m.) (Guerras 5:5, 2). Estaba enlosado y sus pórticos estaban cubiertos de cedro tallado (Ant. 17:10, 2; cfr. Guerras 6:3, 2). El pórtico meridional contaba con ciento sesenta y dos columnas repartidas en cuatro hileras que formaban una triple avenida. Cada columna, tallada de un solo bloque de piedra blanca, tenía una altura de veinticinco codos. El pórtico que iba a lo largo del muro oriental era considerado un resto del primer templo, y llevaba el nombre de pórtico de Salomón (Jn. 10:23; Hch. 3:11; Ant. 20:9, 7; Guerras 5:5,1). Es en el atrio de los gentiles que había cambistas y vendedores con permiso de comerciar (Mt. 21:12; Jn. 2:14). Unas imponentes murallas rodeaban todo el recinto. Al oeste había cuatro puertas que rodeaban estas murallas: dos en su zona norte, que llevaban a los suburbios; la tercera, que llevaba hacia el valle de Tiropeón, en el lugar del arco de Wilson; la cuarta, más al sur, se dirigía al valle (Ant. 15:11, 5). La muralla meridional tenía dos puertas, llamadas Hulda. En la muralla oriental se hallaba la puerta llamada Susa. Además, Josefo menciona otra puerta de la muralla septentrional (Guerras 6:4, 1).

Durante el asedio de Jerusalén por parte de los romanos, en el año 70 d.C., los judíos incendiaron una parte del pórtico que comunicaba con la Torre Antonia. A pesar de la prohibición de Tito, que quería salvar el Templo, un soldado romano le prendió fuego entonces (Guerras 6:3,1; 4:5; cfr. 5:1; 9:2). Los romanos derribaron las murallas (7:1, 1). En el año 136 d.C., o algo antes, el emperador Adriano erigió un santuario a Júpiter Capitolino sobre la explanada del Templo. Juliano el Apóstata intentó, el año 363, reconstruir el Templo, a fin de refutar la profecía de Cristo (Mt. 24:1, 2). Los obreros, sin embargo, afirmaron después que llamaradas que surgían repetidas veces del suelo les impidieron echar los cimientos. En el año 691, 'Abdal-Malik construyó, sobre la explanada del Templo, la «Cúpula de la Roca», que recibe erróneamente el nombre de «Mezquita de Omar».

 

(d) El Templo mesiánico futuro.

El profeta Ezequiel describe en su libro el Templo mesiánico (Ez. 40-48), que se hará realidad durante el Milenio (Véase EZEQUIEL [LIBRO DE]).

 

(e) Situación del Templo.

De manera general se acepta que el edificio principal del Templo se levantaba donde en la actualidad se levanta la «Cúpula de la Roca», en la explanada del Templo. Asher S. Kaufman, en un prolijo estudio de campo y de fuentes históricas, documenta sin embargo que el cuerpo del santuario, orientado de oeste a este, tenía el Lugar Santísimo centrado en la pequeña cúpula Qubbat el-Arwah (ár.: «Cúpula de los Espíritus»), también llamada Qubbat el-Alouah (ár.: «Cúpula de las Tablas»). Según M. de Vogüé, este último nombre se debía a que esta cúpula estaba dedicada a la memoria de las Tablas de la Ley. Esto coincide con el hecho de que en el Santísimo estaba el arca, conteniendo las Tablas de la Ley (Vogüé, «Le Temple de Jerusalem», París, 1864, p. 105). Kaufman da en su artículo una interesante reconstrucción doble del Templo de Salomón y de Zorobabel superpuestos a la explanada del monte del Templo. El resultado es que en ambos casos el Templo, con el santuario, el atrio de los sacerdotes y altar del holocausto, así como el atrio exterior, ocupa el espacio libre de la explanada al norte, quedando su muro meridional a unos veintidós metros de la Cúpula de la Roca (véase Kaufman: «Where the Ancient Temple of Jerusalem Stood», en Biblical Archaeology Review, vol. IX, n.0 2, marzo/abril 1983, PP. 40-59).

 

(f) Sentido espiritual.

En sentido espiritual, Cristo habla de Su cuerpo como templo (Jn. 2:19); los cristianos son ahora el templo de Dios, en quienes mora el Espíritu de Dios. También el cuerpo de cada creyente en el Señor Jesús es un templo del Espíritu Santo (1 Co. 6:19).

 TENTACIÓN

tip, DOCT

ver, TENTACIONES DEL SEÑOR

vet,

heb. «massah», gr. «peirasmos»).

En las Escrituras se presentan tres caracteres diferentes de tentación:

(a) «Dios tentó a Abraham» cuando le ordenó que le ofreciera Isaac (Gn. 22:1). Con ello, puso su fe a prueba. Las revisiones 1960 y 1977 de Reina-Valera traducen «probó» y «puso a prueba», respectivamente. Pablo habla de su aguijón en la carne como su «tentación» («prueba» en las ya citadas revisiones).

(b) Los israelitas tentaron a Dios. «Tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida a su gusto» (Sal. 78:18). Pusieron en duda que Dios pudiera poner mesa para ellos en el desierto. Hubo otras ocasiones en que dijeron: «¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?» (Éx. 17:7). Se tiene que señalar que cuando Israel ponía a Dios a prueba era en realidad que ellos estaban siendo probados por Él: cfr. Sal. 95:9 con Dt. 8:2 y 33:8 (donde el «piadoso» es Israel). El Señor Jesucristo rehusó poner a Dios a prueba cuando fue tentado por Satanás para que se arrojara al vacío a fin de que los ángeles lo preservaran (Mt. 4:5-7, etc.). El pecado de Ananías y Safira fue tentar al Espíritu del Señor (Hch. 5:9).

(c) Tentación al mal. Esta tentación asalta al hombre, de una parte, del exterior. Satanás, el Tentador, busca constantemente empujarnos al mal (Mt. 4:3; 1 Co. 7:5; 2 Co. 11:3; 1 Ts. 3:5); el mundo también despliega sus atracciones, intentando alejar al creyente de Dios (1 Jn. 2:15-17). La fuente más poderosa de tentación, sin embargo, es nuestra propia carne: «Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido» (Stg. 1:14). Así, la tentación al mal halla en el hombre caído una adecuada caja de resonancia, aparte de todos los apetitos pecaminosos que surgen de la naturaleza caída del hombre. No es Dios quien nos tienta a pecar (Stg. 1:13).

Mediante la tentación, Adán y Eva tuvieron la facultad de elegir entre la dependencia de Dios o actuar siguiendo una voluntad independiente y opuesta a la de Dios (Gn. 3). Cristo mismo, en tanto que Hijo del Hombre, se vio ante la tentación, aunque, como en el caso de Adán antes de pecar, puramente externa, «sin pecado» (He. 4:15); también los súbditos del Milenio serán tentados, habiendo estado hasta el final de aquel período al abrigo de las astucias del Tentador (Ap. 20:3, 8). Sin embargo, el Señor es fiel, y no permite que seamos tentados más allá de nuestra capacidad, dándonos junto con el hecho de la tentación la salida, a fin de que podamos aguantar (1 Co. 10:13). Ante el gran período de tentación que viene sobre el mundo, da a los creyentes una especial promesa (Ap. 3:10). En todo caso, el creyente debe velar en oración, para no caer en tentación (Mt. 26:41; cfr. Lc. 8:13), sabiendo que el Señor pasó por amargas pruebas y tentaciones en Su encarnación, pudiendo socorrernos, y que se compadece de nuestras debilidades (He. 2:18; 4:15).

 TENTACIONES DEL SEÑOR

vet,

Además de las tentaciones generales a las que se alude en Hebreos (He. 4:15), hubo tres tentaciones especiales y tipológicas a las que el Señor Jesús se vio sometido (Mt. 4:1-11; Mr. 1:12-13; Lc. 4:1-13). Las afrontó como hombre dependiente de Dios, apoyado en Su palabra, y ante ello Satanás no tuvo respuesta. El hecho de que el Señor confrontó a Satanás en la relación que tenía como hombre con Israel y con los otros hombres, queda confirmado efectivamente porque las tentaciones se omiten en el Evangelio de Juan, donde el Señor es contemplado de una manera primordial en su carácter de Hijo de Dios: Dios no puede ser tentado del mal (Stg. 1:13).

A. La primera tentación tenía como objeto intentar que abandonara el camino de dependencia. Hacer pan de las piedras para satisfacer Su hambre hubiera significado que dejaba de esperar en Dios; el verdadero camino del hombre es vivir de toda palabra de Dios, depender de Él en todas las circunstancias. La primera tentación es notable al hacerse patente que Satanás sabía a quién se estaba dirigiendo (cfr. Mt. 4:3).

B. La segunda tentación fue la de poner a prueba la fidelidad de Dios a Su palabra pretendiendo que Cristo se arrojara desde una gran altura, apelando a la promesa de que los ángeles lo sostendrían. Satanás citó este pasaje, pero omitiendo la importante sección de que los ángeles le guardarían «en todos Sus caminos» (Sal. 91:11, 12). La tentación era a que abandonara Su camino, lo que hubiera sido poner a Dios a prueba, tentarlo (Mt. 4:7).

C. La tercera tentación fue ofrecer al Señor toda la gloria de este mundo, si adoraba a Satanás. En ello mismo se descubrió como el Adversario. Cristo le respondió que sólo Dios debe ser adorado, y ordena a Satanás que se vaya. Todos los reinos de este mundo serán de Cristo en el tiempo que Dios ha señalado, y Cristo espera hasta entonces. Sin embargo, ¡cuántos hombres han dado su adoración a Satanás, de una manera u otra, para conseguir migajas de gloria o posesiones mundanas!

Se debe señalar que el Señor, al responder a Satanás, cita en cada ocasión del libro de Deuteronomio, en el que Israel es contemplado como a punto de entrar en la Tierra Prometida. Esta misma arma está a disposición del cristiano. La Palabra de Dios recibe el nombre de «Espada del Espíritu» (Ef. 6:17). También se ordena: «Resistid al diablo, y huirá de vosotros» (Stg. 4:7). En el Evangelio de Lucas las tentaciones están dispuestas en orden moral, siendo la segunda tentación de Mateo la última en Lucas.

 

Bibliografía:

Chafer, L. S.: «Teología Sistemática» (Publicaciones Españolas, Dalton, Georgia, 1974);

Kelly, W.: «Christ tempted and sympathizing», en The Bible Treasury, oct. 1894/feb. 1895 (H. L. Heijkoop, Winschoten, Holanda, reimpr. 1969);

Kelly, W.: «Lectures on the Gospels» (Bible Truth Publishers, Oak Park, Illinois, reimpr. 1970);

Lacueva, F.: «La Persona y la Obra de Jesucristo» (Clíe, Terrassa, 1979).

 TEOCRACIA

ver, URIM Y TUMIM, JUECES (Libro), PACTO, MOISÉS, DEUTERONOMIO, MILENIO, REINO DE DIOS

vet,

Josefo acuñó este término para definir el gobierno instituido en el Sinaí: «Nuestro legislador... ordenó que nuestro gobierno fuera lo que designaré por el expresivo término de teocracia: Dios ejerciendo la autoridad» (Contra Apión 2:17). Jehová, el cabeza de la nación, se sentaba entre los querubines (Éx. 25:22). Detentaba la autoridad legislativa, ejecutiva y judicial. Había dado a conocer al pueblo la Ley fundamental del Estado, y suscitado hombres capaces de gobernar en Su nombre. Había jueces que cumplían la mayor parte de las funciones judiciales, y sólo se presentaban directamente ante el Señor los problemas de más difícil resolución (Éx. 18:19). (Véase URIM Y TUMIM.) Dios ejercitaba mediante Moisés y por los profetas la autoridad legislativa (Dt. 18:15-19), pero la Ley dada raramente precisó modificaciones o adiciones. En cuanto a las funciones ejecutivas, fueron confiadas a caudillos llamados Jueces. Suscitados cuando se hacía sentir su necesidad, estos hombres se mostraban dignos de la confianza del pueblo, y asumían la dirección de los asuntos (véase JUECES).

Dios hizo de la obediencia la base del régimen teocrático que propuso a Israel en el Sinaí (Éx. 19:4-9). Los ancianos aceptaron esta condición (Éx. 19:7, 8). Jehová hizo resonar el Decálogo, la base misma del Pacto, en los oídos de los israelitas (Éx. 20:1, 19, 22; Dt. 4:12, 33, 36; 5:4, 22; Éx. 19:9). El pueblo, embargado de temor, pidió que no le fueran dadas directamente las normas que se desprendían de los Diez Mandamientos, sino por medio de Moisés (Éx. 20:18-21). El pacto fue ratificado. Moisés escribió en un libro todas las palabras de Jehová, erigió un altar y doce columnas, ordenó ofrecer un sacrificio, y esparció la mitad de la sangre de los animales inmolados sobre el altar. Leyó el libro del pacto al pueblo, y todos se comprometieron a obedecer a Jehová. Moisés roció entonces al pueblo con el resto de la sangre, diciendo: «He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas» (Éx. 24:3-11; véase PACTO). El pacto había quedado establecido.

El Decálogo, ley fundamental del Estado, recibiría en nuestros días el nombre de «constitución». Era un convenio pasado entre Dios y la comunidad de Israel. Los principios básicos estaban grabados sobre dos tablas de piedra depositadas en el arca. Esta constitución recibía el nombre de «Tablas del Pacto» (Dt. 4:13; 9:9, 11; 1 R. 9:9-21; cfr. Nm. 10:33; Jue. 20:27; 1 S.4:3), o del «testimonio» (Éx. 31:18; 32:15, etc.). Las normas que se derivan del Decálogo no son nunca contrarias a ellas. Son su aplicación a la vida cotidiana. Estos estatutos, agrupados ordenadamente, especialmente de diez en diez o de cinco en cinco, forman un código en el que el término «Si» marca frecuentemente el comienzo de las subdivisiones.

Secciones esenciales:

(a) Leyes relativas al altar y al culto (Éx. 20:23-26).

(b) Leyes salvaguardando los derechos de los hombres:

la libertad (Éx. 21:2-11);

homicidio voluntario y accidental (Éx. 21:12-32);

daños causados a la propiedad (Éx. 21:3-22:15).

(c) Estatutos relacionados con la conducta individual (Éx. 22: 1-23:9).

(d) Ordenanzas concernientes:

al año y día sabáticos,

a las fiestas,

los sacrificios (Éx. 23:10-19).

(e) Promesas (Éx. 23:20-33).

En cuanto a la fecha, carácter y codificación de estas ordenanzas, véase MOISÉS. En cuanto a las modificaciones y adiciones posteriores, con vistas a la vida sedentaria en la Tierra Prometida, que precisaba de modificaciones en algunas de las leyes promulgadas para la peregrinación en el desierto, véase DEUTERONOMIO.

Desde la institución de la teocracia en el Sinaí, el pueblo supo que Dios lo gobernaba por medio de Moisés, encargado por Él para ejercitar los poderes legislativo, judicial y ejecutivo. Ya había jueces subalternos que ayudaban a Moisés (Éx. 18:21-26). Al final de la peregrinación en el desierto, los israelitas recibieron la promesa de que Dios seguiría revelándoles Su voluntad (Dt. 18:15-19). Moisés les anunció que Dios proveería para su sucesión, pero que llegaría un día en que el pueblo mismo pediría tener un rey como todas las demás naciones (Dt. 17:14-20). El mantenimiento de la teocracia dependía, en efecto, de la actitud de Israel hacia Dios y hacia el pacto. Los israelitas formaban doce tribus ligadas por lazos de sangre, lengua e historia común, y la esperanza de disfrutar de la libertad en su propio territorio; todo ello contribuía a unirlos; pero es indiscutible que el hecho de estar agrupados bajo la misma autoridad teocrática, representaba para ellos el más poderoso de los vínculos. Fue a partir de que Jehová dejó de reinar sobre ellos de una manera inmediata que se manifestaron las tendencias al cisma (1 S. 10:27; 2 S. 2:8-10; 3:1; 15:10; 17:24; 19:9-10, 41-20:22; 1 R. 12:16-19).

En el momento en el que la nación reclamó un soberano de entre los suyos, el Señor dijo de una manera expresa a Samuel: «No te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos» (1 S. 8:7 cfr. 1 S. 10:19; 12:12). Así acabó la verdadera teocracia en Israel. Sin embargo, Dios no abandonó al pueblo elegido ni Sus planes con respecto a ellos. Por pura condescendencia, Dios les constituyó a Saúl (1 S. 9:15-17; 10:22-24; 12:13, 22), después a David (1 S. 16:1, 12-13), el hombre según su corazón (1 S. 13:14). Hubo a continuación, al menos bajo los mejores reyes, una especie de régimen semiteocrático. Pero no se trataba de nada más que un estado poco satisfactorio y provisional. Mediante sus profetas (incluyendo al mismo David), el Señor anunció la venida del Mesías-Rey, que establecería la perfecta teocracia, en conformidad a su plan eterno (1 S. 25:7, 12-13, 16; Sal. 2; 45:7-8; 72:1-11; Is. 9:5-6; 11:1-10, etc.).

El reinado glorioso del Milenio será la última palabra del Señor sobre la tierra (Ap. 20:1-10) conduciendo a la manifestación de su reino eterno en el cielo. (Véanse MILENIO, REINO DE DIOS.)

 TEODOCIÓN (Versión de). Véase TEXTO Y VERSIONES CLÁSICAS DE LA BIBLIA.

 TEOFANÍA

tip, DOCT

ver, ÁNGEL DE JEHOVÁ

vet,

Reciben este nombre las apariciones de la Deidad. Dios el Padre es invisible (Jn. 1:18; 1 Ti. 6:16). Se manifestó a los hombres en la persona del Ángel de Jehová (Gn. 16:7; Éx. 32:34; 33:14), el Ángel del Pacto (Mal. 3:1), y Cristo.

Se distingue:

(a) Las teofanías del AT, que preparaban la venida de Cristo.

(b) La encarnación de Cristo, Dios manifestado en carne.

(c) El retorno de Cristo.

En el AT, Dios se manifestaba a los patriarcas de una manera intermitente (véase ÁNGEL DE JEHOVÁ). Desde el éxodo, estas manifestaciones pasajeras fueron reemplazadas principalmente por la presencia permanente de Dios, la «Shekiná» que residía entre los querubines, primero en el Tabernáculo y después en el Templo. Cuando tuvo lugar la salida de Egipto, Jehová iba delante de los israelitas en una columna de nube; de noche, aquella columna tomaba apariencia de fuego (Éx. 13:21, 22). Sobre el Sinaí se pudo contemplar una espesa nube, y después humo, porque el Señor descendió en medio de fuego (Éx. 19:16, 18). Más tarde, la nube de la gloria del Señor reposó sobre el Sinaí durante seis días, y al séptimo día el Señor llamó a Moisés. El aspecto de esta gloria era como de un fuego devorador (Éx. 24:16, 17). Cuando Moisés entraba en el primer Tabernáculo del Testimonio, la nube descendía y se detenía a la entrada de la tienda, donde Jehová hablaba con él (Éx. 33:9-11; cfr. Dt. 5:4). Cuando fue erigido el Tabernáculo, Jehová tomó posesión de él. Su gloria lo llenó, y la nube reposó sobre él de día y de noche (Éx. 40:34, 35; Nm. 9:15, 16). Moisés oía la voz del Señor dirigiéndose a él desde lo alto del propiciatorio (Nm. 7:89; cfr. Éx. 25:22; Lv. 16:2; Éx. 16:7, 10; Lv. 9:6, 23; Nm. 14:10; 16:19, 42; 20:6). Durante la dedicación del Templo de Salomón, la gloria del Señor llenó igualmente el edificio (1 R. 8:10, 11); fue retirada definitivamente durante la destrucción del Templo y de Jerusalén (Ez. 9:3, 6; 10:4, 18-19; 11:22-23).

Las apariciones pasajeras a los patriarcas habían dado paso a la presencia constante de Dios en el santuario; el paso siguiente fue la encarnación del Señor, que vino a morar en medio de los hombres. Y los hombres vieron Su gloria, gloria mucho mayor que la de la primera morada del Señor (Hag. 2:9), porque el cuerpo físico del Señor Jesucristo era un verdadero templo (Jn. 2:21), destinado a manifestar mucho mejor todavía la presencia divina entre los hombres. En la última etapa seremos introducidos ante el trono mismo del Dios totalmente revelado. Entonces no habrá más necesidad de teofanías: el Señor será todo en todos, nos veremos cara a cara, y conoceremos como somos conocidos (1 Co. 13:12; Ap. 22:3).

 TEÓFILO

tip, BIOG HOMB HONT

ver, HECHOS DE LOS APÓSTOLES

vet,

= «amado de Dios».

El cristiano a quien Lucas dirigió su Evangelio (Lc. 1:3) y los Hechos (Hch. 1:1). (Véase HECHOS DE LOS APÓSTOLES.)

 TEPE

tip, ARQU

ver, TELL

vet,

Nombre que reciben en Turquía los montículos formados por restos superpuestos de ruinas de ciudades antiguas. (Véase TELL.)

 TERAFÍN

tip, DIOS

fot, dib00389

ver, IDOLATRÍA

vet,

Estatuillas de dioses domésticos y que no representaban una deidad particular. Eran de diferentes tamaños (Gn. 31:19, 30, 34; 1 S. 19:13), y es probable que fueran considerados como amuletos de buena suerte; se les hacían preguntas (Ez. 21:26; Zac. 10:2). El nombre está en plural, pero tiene en ocasiones el significado de un singular (1 S. 19:13).

Los babilonios tenían terafines (Ez. 21:26). Raquel se llevó los de Labán (Gn. 31:19, 34) sin saberlo Jacob (Gn. 31:32). Después de la matanza de Siquem, el patriarca hizo eliminar todos los dioses extraños que tenían los miembros de su clan, y los enterró (Gn. 35:2-4). En la época de los Jueces, un hombre llamado Micaía poseía un santuario privado con sacerdote, efod, terafín (Jue. 17:5) y también ídolos de metal (Jue. 17:4; 18:14). Unos hombres de la tribu de Dan los tomaron para su propio uso (Jue. 17:20). Samuel asimiló el culto a los terafines con la hechicería (1 S. 15:23). Mical, esposa de David, parece que lo practicaba (1 S. 19:13). También lo practicaban los israelitas del reino del norte (Os. 3:4). El rey Josías destruyó los terafines y los otros ídolos (2 R. 23:24). Después del exilio, había israelitas que aún consultaban a los terafines (Zac. 10:2). (Véase IDOLATRÍA.)

 TERCIO

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

= «tercero».

Cristiano a quien Pablo dictó la Epístola a los Romanos (Ro. 16:22).

 TERREMOTO

vet,

Temblor de tierra. Durante los grandes seísmos, en los lugares donde las sacudidas son más violentas, las colinas tiemblan (Jer. 4:24); se conmueven los mismos cimientos de la tierra (Sal. 18:7); aparecen grietas en la corteza de la tierra (Zac. 14:4, 5); se abren y cierran hendiduras en las que uno puede caer (Nm. 16:31-33); las casas se agrietan y derrumban sobre sus moradores; si el mar está cercano, abandona en ocasiones su lecho, precipitándose sobre la tierra en una enorme ola de aguaje que abate y destruye todo lo que halla a su paso.

En la época de Uzías y de Jeroboam II, Judea sufrió un terrible terremoto (Am. 1:1; Zac. 14:5; Ant. 9:10, 4). En el año séptimo de Herodes el Grande hubo otro gran seísmo que causó la muerte de más de diez mil personas y de muchísimo ganado (Ant. 15:5, 2). Un terremoto, acompañado de tinieblas, marcó la muerte de Cristo (Mt. 27:45, 51:54), y otra sacudida similar señaló Su resurrección (Mt. 28:2). Un terremoto tuvo lugar en Macedonia mientras Pablo y Silas estaban en la cárcel de Filipos (Hch. 16:26). Se anuncia un recrudecimiento de terremotos entra las señales del retorno de Cristo (Mt. 24:7; Lc. 21:11; cfr. Ap. 6:12; 11:13; 16:18).

 TÉRTULO

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

Orador romano contratado por los judíos para acusar a Pablo ante el tribunal de Félix, el procurador romano (Hch. 24:1-8).

 TESALÓNICA

tip, CIUD

ver, MAGISTRADO

sit, a9, 250, 142

vet,

Ciudad situada sobre el golfo que en la antigüedad se llamaba Termaico, y en la actualidad golfo de Salónica. Al principio, la ciudad se llamaba Therme o Therma, fuente caliente. Cesandro, uno de los sucesores de Alejandro Magno, hizo de ella su capital, y la llamó Tesalónica, en honor de Thessalonike, su mujer, hermana de Alejandro. Los romanos dividieron Macedonia en cuatro distritos, e hicieron a Tesalónica la capital del segundo. La ciudad, que vino a ser ciudad libre en el año 42 a.C., era un centro militar y comercial en la vía Ignaciana. Sus magistrados recibían en gr. el nombre de politarcas (jefes de la ciudad); este término gr. de Hch. 17:6 queda confirmado por una inscripción sobre el arco de Tesalónica (véase MAGISTRADO). Pablo predicó en la sinagoga. Sus convertidos formaron una iglesia (Hch. 17:1-13; cfr. Fil. 4:16) a la que el apóstol dirigió dos cartas. Aristarco y Segundo, compañeros de Pablo eran tesalonicenses (Hch. 20:4; 27:2). En la actualidad la ciudad se llama Salónica aunque oficialmente se le ha devuelto el nombre de Tesalónica.

 TESALONICENSES (1 ª Epístola)

tip, LIBR LINT

ver, PABLO, ARREBATAMIENTO, TRIBULACIÓN (Gran), ANTICRISTO

vet,

Es la más antigua de las epístolas del apóstol Pablo, que estaba con Silvano (Silas) y Timoteo cuando la dirigió a la iglesia en Tesalónica. Pablo había fundado esta iglesia en el curso de su viaje misionero. Los judíos, irritados, echaron al apóstol de Tesalónica; entonces, él se dirigió desde allí a Berea, y a continuación a Atenas (véase PABLO). La epístola contiene alusiones a los incidentes en Tesalónica (1 Ts. 2). Afirma también que Timoteo fue enviado por Pablo desde Atenas a Tesalónica para alentar a los cristianos perseguidos (1 Ts. 3:13). Timoteo dio noticias a Pablo de la firmeza que tenían. En Hch. 18:5 se nos dice que Silas y Timoteo se reunieron con el apóstol en Corinto, desde donde escribió la primera a los Tesalonicenses, probablemente en el año 50 ó 51 d.C. Las alusiones de la epístola a las experiencias de Pablo en Tesalónica, la preocupación de los tesalonicenses acerca de sus hermanos que habían muerto, así como el carácter práctico de la epístola, confirman esta fecha.

 

(A) Circunstancias motivadoras de la epístola:

(1) Tendencia de los tesalonicenses a descuidar el trabajo cotidiano, posiblemente con el argumento de que, si el Señor iba a venir pronto, no valía la pena llevar a cabo los deberes habituales para la subsistencia. Debilidad en el plano moral.

(2) Perplejidad acerca de los que habían muerto. Los tesalonicenses temían que éstos no tuvieran parte ya en el glorioso reinado que Cristo iba a establecer en Su venida.

(3) Problemas en el ejercicio de los dones espirituales, particularmente la profecía.

 

(B) Análisis de la epístola.

(1) El apóstol rinde homenaje al fervor, paciencia e influencia de los cristianos en Tesalónica (1 Ts. 1).

(2) Les recuerda que él ha actuado con perfecta rectitud con respecto a ellos y que no ha sido carga para nadie. Alaba la valentía de ellos en medio de las persecuciones (1 Ts. 2).

(3) Gozo de Pablo al saber las buenas nuevas que Timoteo le trae de Tesalónica (1 Ts. 3).

(4) Instrucciones particulares (1 Ts. 4:1-5:24):

(a) Necesidad de la pureza (1 Ts. 4:3-8).

(b) Exhortación al amor fraternal y al trabajo (1 Ts. 4:9-12).

(c) Cuando el Señor venga, los creyentes ya muertos resucitarán en primer lugar; los creyentes vivientes serán luego transformados, y todos juntos serán arrebatados al encuentro del Señor en el aire (1 Ts. 4:13, 18; cfr. 1 Co. 15:51-53).

(d) Necesidad de velar y ser sobrios (1 Ts. 5:1-11).

(e) El apóstol recomienda el respeto hacia los hermanos conductores de la grey, el bien hacer, el ejercicio de los dones espirituales, la práctica de todas las virtudes cristianas (1 Ts. 5:12-24).

(5) Despedida (1 Ts. 5:25-28). Esta epístola revela de una manera notable los problemas afrontados por una iglesia formada de recientes conversos, surgidos, en su mayor parte, del paganismo; muestra asimismo la grandeza y sabiduría del apóstol. (Véase ARREBATAMIENTO.)

 

2 ª Epístola

(B) Origen. Pablo la escribió en Corinto, al igual que la primera, y pocos meses después de ella, probablemente en el año 51. El apóstol estaba nuevamente acompañado por Silvano (Silas) y Timoteo (2 Ts. 1:1). Esta carta es, especialmente, una advertencia en contra de ideas erróneas en cuanto a la Segunda Venida del Señor (2 Ts. 2). Nuevamente, Pablo les recomienda reprender y señalar a los holgazanes (2 Ts. 3:6-12). En la primera epístola se expone la relación de la Segunda Venida con los creyentes; la segunda revela lo que les sucederá a los pecadores (2 Ts. 1:5-10). Después Pablo ruega a los tesalonicenses que no se dejen llevar por el pensamiento de que «el día del Señor ha llegado» (2 Ts. 2:2). A este respecto, se debe señalar la desafortunada y errónea traducción que ha exhibido la Reina-Valera en este pasaje, incluyendo la revisión 1960, y que ha sido felizmente corregida en la revisión 1977. En efecto, la errónea traducción, «no os dejéis mover fácilmente... en el sentido de que el día del Señor está cerca»:

(A) hace injusticia al texto gr., por cuanto lo que se intima aquí es a resistir las erróneas enseñanzas de que «el día del Señor ha llegado». Tales enseñanzas angustiaban a los cristianos, que pensaban por ello que estaban viviendo los días de la retribución divina sobre la tierra (véase TRIBULACIÓN [GRAN]).

(B) Hace injusticia a la enseñanza del NT de la inminencia de la venida del Señor, que debe ser la esperanza real y constante de cada generación de cristianos. (cfr. W. E. Vine: «Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento», Clíe, Terrassa, 1984, vol. 1, p. 32, bajo artículo ACERCAR, CERCA, CERCANO, b, 3, nota [21). Se debe recordar, y Pablo lo recuerda a los tesalonicenses, que la Parusía debe ir precedida por la apostasía, predicha por el mismo Señor (cfr. Mt. 24:9-12) y por Pablo (Hch. 20:29, 30; Ro. 16:17-20; 2 Co. 11:13-45; 1 Ti. 4:1), y por la manifestación del Inicuo (2 Ts. 2:3, 4; Dn. 7:25; 11:36; 1 Jn. 2:18). (Véase ANTICRISTO.) El Señor lo destruirá cuando vuelva en gloria. Pablo recuerda a los tesalonicenses que él ya les decía todas estas cosas cuando estaba con ellos (2 Ts. 2:5).

La posición de que la visión escatológica de Segunda Tesalonicenses es incompatible con la Primera Epístola carece de base. Se asume para ello que, así como en la primera el creyente es exhortado a esperar la venida del Señor velando, porque el día del Señor vendrá de improviso, en la segunda se afirma una secuencia de eventos (cfr. 2 Ts. 2:12 con 1 Ts. 5:1-11). Pero no hay contradicción alguna. Es evidente que el arrebatamiento de los creyentes (1 Ts. 4:17) es anterior a la venida del Señor (véase discusión de los diversos puntos de vista en TRIBULACIÓN [GRAN].) El encuentro de los creyentes con el Señor tiene lugar en el aire (1 Ts. 4:17). Cuando el Señor viene para juzgar, lo hace acompañado de Sus santos (1 Ts. 3:13). Entre el arrebatamiento de los santos en 1 Ts. 4:13-18 para encontrarse con el Señor en el aire hasta la Segunda Venida del Señor a la tierra hay el intervalo en el que se manifiestan la apostasía y el hombre de pecado (2 Ts. 2:1-12). Es por ello que los cristianos no debían pensar que el día del Señor había llegado ya. Este día no tomará a los cristianos de improviso (1 Ts. 4:8), sino que estarán con Cristo en el día de Su glorificación (1 Ts. 4:9-10; 2 Ts. 1:10; 2:13-17).

 

(b) Plan de Segunda Tesalonicenses.

(1) Acción de gracias por la entereza de la fe de estos nuevos convertidos. El Señor, en Su Segunda Venida, dará a todos una justa retribución (2 Ts. 1:1-12).

(2) Exhortación a no dejarse inducir a error en cuanto a la fecha de la venida del Señor a la tierra. Descripción de la apostasía y del hombre de pecado que precederán la venida del Señor (2 Ts. 2:1-12).

(3) Pablo se regocija de la elección y de la fidelidad de los tesalonicenses (2 Ts. 2:13-17).

(4) Últimas exhortaciones: la intercesión; necesidad de alejarse de aquellos que viven desordenadamente; el trabajo cotidiano; la autoridad del apóstol (2 Ts. 3). El apóstol había puesto a los tesalonicenses en guardia (2 Ts. 2:2) contra una carta pretendidamente suya; añade, al concluir, que todas sus cartas van provistas de su firma personal (2 Ts. 3:17).

Se puede constatar que desde el origen de la Iglesia, las cartas de Pablo y sus enseñanzas orales tenían la misma autoridad. Sus declaraciones en cuanto a la apostasía y al hombre de pecado han suscitado diversas interpretaciones. Sin embargo, de la misma naturaleza del concepto apostasía es evidente que tendrá lugar en el seno de la cristiandad profesante; su punto culminante será la aparición de un Anticristo personal, el hombre de pecado. «Quien al presente lo detiene» (2 Ts. 2 7) en masculino se refiere a una agencia personal; en el v. 6, en cambio, el artículo es neutro, lo que por tanto es una agencia impersonal. Sin embargo es evidente que ambos versículos 6 y 7 tienen una estrecha relación. Se ha sugerido que esta agencia retenedora impersonal es el poder civil, el gobierno humano, pero es una solución que dista mucho de ser satisfactoria. En realidad muchos gobiernos humanos, más que impedir este estado de cosas, lo han prefigurado (cfr. Nabucodonosor, Dn. 3; Darío, Dn. 6; los honores divinos dados a los emperadores romanos, etc.). Es evidente que se trata:

(a) de la acción anticorruptora del conjunto de los creyentes en la tierra, que, mientras están aquí, actúan como sal, impidiendo que la corrupción se manifieste plenamente (cfr. Mt. 5:13);

(b) por la residencia del Espíritu Santo en ellos (cfr. Jn. 14:16-17, etc.). Así se explica esta doble mención, impersonal (2 Ts. 2:6) y personal (2 Ts. 2:7); la acción retenedora es:

(i) la de la Iglesia creyente,

(ii) energizada y dirigida en su testimonio por el Espíritu Santo.

Cuando la Iglesia sea arrebatada (1 Ts. 4:13-18) será «quitado de en medio» (2 Ts. 2:8) aquello y Aquel que impide la manifestación del Inicuo (v.8).

 

(C) Autenticidad.

Las pruebas externas e internas son muy fuertes.

La Primera Epístola está incluida en la Vetus Latina. Figura en el fragmento de Muratori. Ireneo la cita, atribuyéndola a Pablo y designándola como la primera epístola dirigida a la iglesia en Tesalónica. Clemente de Alejandría la cita igualmente y la atribuye a Pablo. Tertuliano la llama Epístola a los Tesalonicenses. «Las pruebas internas son igualmente convincentes. Las menciones personales son inexplicables si no son de Pablo. Las diferencias con el relato de Hechos indican la dualidad de autores, pero no pueden llevar a dudar de la autenticidad de la epístola. Por ella y por los testimonios de primera mano podemos llegar a conocer qué clase de hombre era Pablo y qué género de cartas escribía» (Manley: «Nouveau Manuel de la Bible», p. 377).

Con respecto a la Segunda Epístola, es mencionada por Marción, el fragmento de Muratori e Ireneo; además, parece que había sido conocida por Policarpo, Ignacio y Justino. Estaba ya universalmente aceptada en el año 200.

 

Bibliografía:

Hubbard, D.: «1 y 2 Tesalonicenses», en Comentario Bíblico Moody-Nuevo Testamento (Ed. Moody, Chicago, 1965);

Kelly, W.: «Lectures introductory to the study of the Epistles of Paul the Apostle» (Bible Truth Publishers, Oak Park, Illinois, reimpr. 1970);

Morris, L.: «Las cartas a los Tesalonicenses» (Ed. Certeza, Buenos Aires, 1976);

Ryrie, C. C.: «Primera y Segunda Tesalonicenses» (Pub. Portavoz Evangélico, Barcelona, 1980).

 TESORERÍA

vet,

Lugar en el que se guardaban los objetos valiosos y las ofrendas y diezmos del pueblo. En Jos. 6:19, 24 se menciona «el tesoro de Jehová», en el que se incluyó el botín de Jericó. En el Templo de Salomón había ya lugar para la tesorería desde el mismo momento de su inauguración (1 R. 7:51; cfr. 1 Cr. 28:11). En cada invasión se menciona el saqueo de los tesoros (1 R. 14:25, 26; 2 R. 24:13). También había tesorería en el Templo de Zorobabel, para guardar las ofrendas y los diezmos (Neh. 13:4 ss.; cfr. Mal. 3:10).

En el Templo de Herodes había trece cepillos de ofrendas con forma de trompetas para recoger las ofrendas de los adoradores, que se hallaban en el patio de las mujeres. Allí estaba la tesorería (cfr. Jn. 8:20).

 TESORO

vet,

Son varios los términos usados que se traducen «tesoro»:

«Genaz» (aram.) significa «las cosas guardadas» (Esd. 6:1).

«Matmõn» significa, lit., «un almacén secreto», y por ende un bien, p. ej., dinero, grano, etc., escondido en lugar seguro (cfr. Gn. 43:23: «Tesoro en vuestros costales»; Pr. 2:4: «si... escudriñares como tesoros»; Jer. 41:8: «tenemos en el campo tesoros», etc.).

«Mikhman» (Dn. 11:43).

«Sãphan» (Dt. 33:19).

«Hosên (Pr. 15:6).

«'Aãthûdh» (Is. 10:13).

En el NT se hallan varios términos.

Uno, de origen persa, «Gaza», se usa sólo de los tesoros de la reina Candace (Hch. 8:27; cfr. el término compuesto «gazophulakion», «guarda del tesoro» o «tesorería», Mr. 12:41, 43; Lc. 21:1, «aren de las ofrendas»).

«Korbanas» se traduce «tesoro de las ofrendas»; más lit. sería «tesorería», lo consagrado.

«Thêsauros» significa, lit., «un depósito», y se usa de una manera general en el NT de tesoros, tanto en sentido literal (Mt. 2:11; He. 11:26) como en sentido figurado (Mt. 6:19, 20, 21; 12:35; 13:44, 52; 19:21). Pasajes notables usando este término en sentido figurado son además 2 Co. 4:7, donde la vida de Dios, el mismo Dios morando en el creyente, es designado como «tesoro en vaso de barro», contrastando la riqueza que Dios da al creyente con la debilidad inherente del portador, «para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de uno de nosotros»; Col. 2:3, donde se afirma que en Cristo «están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento».

 TESTAMENTO

ver, HERENCIA, PACTO

vet,

Gr. «diadrêkê»; lat. «testamentum»: Últimas voluntades; cfr. He. 9:16, 17).

En He. 8:6-10, 13 y 9:1, 4, se usa en el sentido de pacto. Las expresiones «Viejo Pacto» y «Nuevo Pacto» expresan mejor las dos divisiones de la Biblia que los términos AT y NT.

Para el sentido de testamento, véase HERENCIA.

Para el sentido de «Pacto», véase PACTO.

 TESTIGO, TESTIMONIO

ver, APEDREAMIENTO

vet,

Un testimonio, o prueba cierta de un hecho, podía ser:

(a) Una señal visible, en ocasiones un montón de piedras, de un convenio cuyo recuerdo se quería perpetuar (Gn. 31:46-52).

(b) El testimonio de personas a las que se pide que presencien una transacción (Gn. 23: 10-18).

(c) La carta que servía de documento, como, p. ej., en el acto de repudio (Dt. 24:1, 3; Jer. 32:10).

También reciben el nombre de «testimonio» los preceptos del Señor (Dt. 4:45; 2 R. 11:12), y también ciertos objetos que dan testimonio de Su presencia, como el arca (Éx. 25:22). Isaías da el nombre de testimonio (oráculo) a su enseñanza (Is. 8:16), al altar erigido en Egipto por orden de Dios (Is. 19:20), y al libro que tiene relación con el porvenir (Is. 30:8).

Jesús hablaba frecuentemente del testimonio que Él daba y da a la verdad, confirmada por el Padre y por las Escrituras (Jn. 3:11, 33; 5:31-39; 7:7; 8:13-18; 18:37). El Espíritu Santo da testimonio de Jesús (Jn. 15:26). Al dar el Espíritu Santo a los gentiles, Dios dio testimonio de que los admitía en la Iglesia (Hch. 15:8). Mucho tiempo antes, Dios había dado testimonio a ciertas personas, al revelarse a ellas y bendecirlas (He. 11:2-39).

La Ley de Moisés estipulaba que la deposición de un solo testimonio no era suficiente para poder aplicar la pena capital (Nm. 35:30; Dt. 17:6; He. 10:28; cfr. 1 R. 21:10, 13; Mt. 26:60). Este principio regía toda la jurisprudencia hebrea (Dt. 19:15). La Ley de Moisés excluía la tortura, que los paganos practicaban para provocar confesiones. Antes de interrogar a un testigo, se le conjuraba a decir toda la verdad; si escondía algo, quedaba con la carga de su pecado (Lv. 5:1; Pr. 29:4). El Decálogo condenaba el falso testimonio (Éx. 20:16). los testigos falsos debían sufrir la pena que querían infligir a la persona injustamente acusada (Dt. 19:16, 19). Los testigos tomaban parte en la ejecución (véase APEDREAMIENTO). Josefo afirma que la Ley de Moisés no autorizaba a las mujeres ni a los niños a testificar. La Ley no contiene ninguna orden formal a este respecto, pero la declaración de Josefo parece plausible, ya que los testigos tenían que asistir a la ejecución.

La obligación de tener dos testigos es un excelente principio, susceptible de numerosas aplicaciones (Is. 8:2; Mt. 17:1, 2; 18:16; Jn. 8, 17, 18; 1 Ti. 5:19). Se puede señalar el múltiple testimonio en el establecimiento de nuestra certidumbre espiritual (cfr. Jn. 5:31-39). Los que, a pesar de peligros y angustias, dan testimonio de que la Palabra de Dios es veraz son testigos en el más elevado sentido del término (He. caps. 10, 11; 12:1). El término gr. «martyr» (testigo) designaba a los confesores de la fe que derramaban su sangre como sello a su testimonio, como Esteban y Antipas (Hch. 22:20; Ap. 2:13).

 TETRAGRAMATÓN

tip, ABEC

ver, DIOS (NOMBRES DE)

vet,

Gr.: «cuatro letras».

Término técnico por el que se designa el nombre inefable de la Deidad en heb.: YHWH. La pronunciación de este término es Yahvéh, con las «haches» aspiradas. El término «Jehová» procede de la fusión de las consonantes del tetragramatón con las vocales de «Adonai» (heb.: «mi Señor»), que se leía cuando en el texto heb. aparecía YHWH. (Véase DIOS [NOMBRES DE], b.)

 TETRARCA

tip, OFIC

vet,

Gr.: «príncipe sobre un cuarto».

Este término designaba al principio a una persona que gobernaba un cuarto de un estado o de una provincia. Filipo de Macedonia dividió Tesalia en cuatro tetrarquías. Después el título fue aplicado a príncipes subalternos, aunque el territorio no estuviera dividido entre cuatro príncipes. Los romanos llamaban tetrarcas a un rango de príncipes inferior a los reyes y etnarcas. El NT menciona tres:

Herodes tetrarca de Galilea,

Felipe tetrarca de Iturea y de Traconítide, y

Lisanias, tetrarca de Abilinia (Lc. 3:1).

Augusto dio el título de etnarca y la mitad del reino de Herodes el Grande a Arquelao. La otra mitad la dividió en dos tetrarquías, que asignó a Herodes Antipas y a Felipe (Ant. 17:11, 4; Guerras 2:6, 3). En ocasiones se daba a los tetrarcas el título de rey, como fórmula de cortesía (Mt. 14:1, cfr. v. 9; Mr. 6:14).

 TEUDAS

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

Gamaliel, al dirigirse al sanedrín (hacia el año 32 d.C.), mencionó a un hombre llamado Teudas, que reunió a cuatrocientos hombres a fin de mantener sus pretensiones, y que fue muerto. El gran doctor fariseo mencionó a continuación a otro caudillo rebelde, Judas el galileo, que murió miserablemente (Hch. 5:36, 37). Este Judas ha sido identificado indiscutiblemente con Judas de Gamala en Gaulanitis, y a quien Josefo llama Juliano el Gaulonita y también el Galileo (Ant. 18:1, 1; Guerras 2:8, 1).

El Teudas del que habla Gamaliel surgió hacia el año 6 d.C. Sin embargo, Josefo relata la historia de un mago llamado Teudas que, durante el gobierno del procurador Fado en Judea (44-46 d.C.), se hizo pasar por profeta, persuadiendo a muchos para que le siguieran, muriendo con ellos por orden del procurador (Ant. 20:5, 1). Es evidente que se trata de dos personajes distintos llamados Teudas, que vivieron a unos cuarenta años el uno del otro. El mencionado por Gamaliel fue uno de los caudillos que provocaron sediciones en la época de Herodes el Grande.

 TEXTO Y VERSIONES CLÁSICAS DE LA BIBLIA

tip, LIBR

ver, QUMRÁN, PENTATEUCO SAMARITANO, MANUSCRITOS BÍBLICOS, MASORETAS, CANON, INSPIRACIÓN, TARGUM, CITAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO EN EL NUEVO, TEXTO Y VERSIONES CLÁSICAS DE LA BIBLIA (NT)

vet,

I. El texto del Antiguo Testamento.

Los estudios textuales buscan establecer por diversos métodos de comparación entre diversas familias de copias de las Escrituras, allí donde sus textos puedan divergir, cuál sea la variante correcta y acorde con los originales perdidos. Este trabajo resultaba poco menos que imposible con el texto del Antiguo Testamento, que, en contraste con la abundancia de mss. griegos del NT, sólo presentaba una línea muy homogénea de transcripción en hebreo: el «texto masorético». Sin embargo, la antigua versión griega de los LXX daba indicios de que en la antigüedad debía haber existido un grupo de textos hebreos que divergían del texto masorético. En la actualidad, el panorama ha cambiado grandemente tras los descubrimientos de los manuscritos bíblicos de Qumrán (véase QUMRÁN [MANUSCRITOS DE]).

El texto masorético cristalizó totalmente alrededor del año 99 d.C. Constituye un imbricado sistema de acentos, signos vocálicos y notas marginales, que indican cómo ha de proceder la lectura del texto consonantal. Sin embargo, la fecha realmente importante para el establecimiento del texto masorético básico es la de principios del siglo II d.C., cuando el rabí Akiva y sus colegas, después de un detenido examen de todos los mss. disponibles, junto con las tradiciones rabínicas directoras de la lectura, eligieron un texto consonantal hebreo que quedó desde entonces fijado. Este texto puede recibir el nombre de protomasorético.

Hasta hace pocas décadas, pues, se planteaba la cuestión, debido a la falta de copias más antiguas que la existente del año 1008 d.C. (Códice B 19A de Leningrado), y de las incompletas de la Geniza de El Cairo, descubiertas en la segunda mitad del siglo XIX, de con cuánta exactitud se había transmitido el texto del AT. En la actualidad la situación es totalmente diferente. Los citados descubrimientos de Qumrán, así como los de Wadi Murabba'at y de la zona de En-gadi, han dado evidencias que arrojan una intensa luz sobre el período que abarca desde el año 200 a.C. hasta la cristalización del texto masorético (TM). Efectivamente, los descubrimientos de la Geniza de El Cairo, con sus numerosas porciones del texto del AT que antedatan la fijación definitiva de la tradición masorética en cuanto a la vocalización, acentuación y entonación, constituyen un puente que cubre el espacio entre los descubrimientos de Qumrán, con mss. entre el año 200 a.C. y el 70 d.C., wadi Murabba'at, con mss. de alrededor del año 135 d.C., y el citado códice B 19A de Leningrado.

Los descubrimientos de Qumrán han aportado evidencia textual de tres líneas de transcripción independiente del texto hebreo identificables, a decir de F. F. Bruce, además de otras que pueden pertenecer a tradiciones textuales aún no identificadas (cfr. «The Books and the Parchments», p. 123). La evidencia que aportan los mss. de Isaías hallados en Qumrán es de gran interés. El rollo completo (1QIsa), aunque presenta un buen número de divergencias en ortografía y gramática, no demanda cambios sustanciales. A pesar de que muestra semejanzas con el texto de la LXX, se halla más cerca del TM que de la LXX. El rollo incompleto de Isaías (1QIsb), por otra parte, presenta una caligrafía mucho más bella y un texto casi idéntico al masorético. Además del gran número de otros mss. que pueden apellidarse, como éstos, protomasoréticos, hay una línea emparentada con la LXX y otra que presenta una estrecha afinidad con el Pentateuco Samaritano (véase PENTATEUCO SAMARITANO), aunque afín a la tradición judía en los pasajes divergentes acerca del centro cultural.

El peso de la evidencia es que el rabí Akiva y sus contemporáneos tuvieron gran cantidad de materiales y una fiable tradición de la transmisión del texto sobre la que trabajar. El texto masorético reposa además sobre una sólida tradición textual de gran antigüedad, atestiguada por los restos de Qumrán. Como afirma F. F. Bruce, «es instructivo contrastar la variedad de tipos representados en Qumrán (pertenecientes a las generaciones anteriores al año 70 d.C.) con la situación en otras cuevas en el Wadi Murabba'at y en la región de En-gadi, más al sur por la costa occidental del mar Muerto. Estas cuevas han dado manuscritos del período del año 132-135 d.C.; fueron usadas como escondites de las fuerzas insurgentes judías en la segunda revuelta contra Roma. A semejanza de los manuscritos de Qumrán, aparecen secciones de textos bíblicos, pero a diferencia de los manuscritos bíblicos de Qumrán, éstos exhiben un tipo uniforme de texto hebreo bíblico: el tipo recientemente establecido por Akiva y sus seguidores» («The Books and the Parchments», PP. 123-124). Así, los recientes descubrimientos conducen a descartar la idea de que el texto antiguo divergía del masorético. Esta idea, sostenida por varios autores en base a las divergencias textuales con la LXX, ha dejado paso al conocimiento de diversas tradiciones de transcripción; el texto masorético representa muy fielmente una de estas corrientes; su fijación a principios del siglo II d.C., junto con la masa de evidencia en favor de la corriente protomasorética, así como las evidencias internas, ofrece en la actualidad poderosas garantías de que el TM es un fiel representante de los originales del texto.

Por otra parte, el establecimiento de estas antiguas tradiciones independientes de copia llevan también a establecer una antigüedad mucho mayor para los originales de lo que las modernas especulaciones estaban dispuestas a aceptar. A pesar de que estas divergencias no afectan al contenido sustancial del texto, lo cierto es que unas líneas de copia independiente a partir de unos mss. originales no surgen en poco tiempo.

El cuidado extremo que los escribas (una de las más altas clases sociales en el judaísmo, y una de las labores de mayor responsabilidad) ejercían en el desempeño de sus funciones es indicado en diversos lugares en las Escrituras. Esdras es llamado «escriba diligente en la ley de Moisés» (Esd. 7:6; cfr. Esd. 7:11, 12). El Señor dio Su sanción a los escribas en su función de transmisores de la Ley de Moisés, aunque condenó su hipocresía personal: «En la cátedra de Moisés están sentados los escribas y los fariseos. Así que todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen ...» (Mt. 23:2, 3). Por su parte, Pablo, sumamente versado en estas cuestiones (había sido discípulo de Gamaliel, cfr. Hch. 22:3), afirma que el judaísmo había recibido la custodia de la Palabra de Dios (refiriéndose al AT), y no tiene nada que decir en contra de ellos (Ro. 3:1-2).

Para un examen más detallado de las técnicas de copia, transmisión del texto, etc., véanse MANUSCRITOS BÍBLICOS, MASORETAS. Véanse también CANON, INSPIRACIÓN, PENTATEUCO SAMARITANO, QUMRÁN (MANUSCRITOS DE).

Para una relación de las ediciones hechas del texto del AT heb., véase asimismo MANUSCRITOS BÍBLICOS.

 

II. Versiones del AT.

El estudio de las varias versiones antiguas del AT es también de suma importancia para la determinación de la historia del texto; hay antiguas versiones arameas, como los Targumen (véase TARGUM, aunque aquí se darán unas consideraciones suplementarias al citado artículo), la Septuaginta (LXX), las otras versiones griegas, como las de Aquila, Teodoción y Símaco. Otras son la Vetus Latina, la Itala y la Vulgata.

1. La Septuaginta (LXX).

Es la traducción más célebre y la más antigua del AT, al gr. popular (koiné). Según la leyenda, Ptolomeo Filadelfo (285-247 a.C.) habría encargado a 72 eruditos judíos llevar a cabo esta obra. La versión de los LXX, comenzada en Alejandría, recibe su nombre de esta tradición. Parece establecido que verdaderamente la traducción del Pentateuco fue acabada bajo Ptolomeo Filadelfo. Los otros libros del AT fueron siguiendo paulatinamente, y todo el AT quedó traducido hacia el año 150 a.C. El estilo y la forma de proceder dan evidencia de muchos traductores. Filón, convencido de su conformidad al texto hebreo, dice: «Cuando los hebreos que han aprendido griego, o los griegos que han aprendido hebreo, leen los dos textos, se quedan admirados ante estas dos ediciones, y las veneran como dos hermanas, o incluso como una sola persona» («Vida de Moisés», por Filón). A la luz de los mencionados descubrimientos de Qumrán, y de la existencia de mss. heb. emparentados con la LXX, ya no se puede sostener la creencia de que la LXX es en muchos pasajes una mala traducción del texto heb. En todo caso, las divergencias que pueda mostrar provienen de una tradición de copia hebrea divergente anterior. La LXX fue adoptada por la iglesia cristiana como texto del AT, y la mayor parte de las citas bíblicas del AT en el NT son de esta versión (véase CITAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO EN EL NUEVO).

Parece que hubo tres recensiones principales de la LXX. Una apareció hacia el año 245 d.C. y las otras dos son anteriores al año 311 d.C. La primera es de Orígenes (Palestina), la segunda es de Luciano (Asia Menor), La tercera de Hesiquio (Egipto). Estos tres hombres sufrieron el martirio.

El Codex Vaticanus contiene el AT gr. casi entero; el Codex Alexandrinus y el Codex Sinaiticus incluyen una gran parte de esta versión. El Codex de Ephrem y otros mss. contienen también porciones del AT gr. (Véase MANUSCRITOS BÍBLICOS.)

 

2. Versiones griegas posteriores.

Después de la toma de Jerusalén (70 d.C.), la versión LXX perdió su popularidad entre los judíos, debido al uso que hacían de ella los cristianos como texto del AT, y como base para demostrar que Jesús era el Mesías. Por esta razón los judíos hicieron en el siglo II tres nuevas versiones del canon heb. Sólo se conocen fragmentos o citas, con la excepción del libro de Daniel de Teodoción, que se conserva íntegro.

(1) La traducción de Aquila, prosélito judío (hacia el año 128 d.C.). Contemporáneo del emperador Adriano; su traducción es excesivamente literal, y casi ininteligible para los lectores no versados a la vez en heb. y gr. Aquila quería combatir las doctrinas cristianas y detener el uso de la versión LXX.

(2) Revisión de la LXX por Teodoción, que puede ser situada dentro del primer tercio del siglo II d.C. Ireneo dice que era un prosélito judío de Éfeso; Eusebio afirma que era un judío ebionita. Su traducción se basa en la de Aquila y en el original heb.

(3) La versión elegante pero parafraseada de Símaco, cristiano judaizante, hacia el final del siglo II d.C. Orígenes conoció además tres versiones gr. anónimas.

Orígenes (hacia el año 185-254 d.C.) preparó el texto heb, y cuatro versiones en seis columnas paralelas para su comparación. La disposición era así: Primera columna: el texto hebreo; segunda: el texto hebreo transcrito a caracteres griegos; tercera: la versión de Aquila; cuarta: la de Símaco; quinta: la LXX; sexta: la revisión de Teodoción. El nombre de Hexapla que recibe esta obra proviene de su disposición en seis columnas; fue acabada hacia el año 245 d.C., y seguida de una edición desprovista de las columnas en hebreo. En el siglo IV, Jerónimo consultó estas dos obras, depositadas en la biblioteca de Cesarea, en Palestina. Todavía existían en el siglo VI. Fueron indudablemente destruidas cuando los árabes se apoderaron de esta ciudad en el año 638 d.C. Aparecen citas de la obra de Orígenes en las obras de los Padres.

 

3. Los targumes.

Al volver del exilio babilónico, los israelitas no hablaban el hebreo, sino el arameo, llamado erróneamente caldeo. Cuando Esdras y sus ayudantes leían la Ley al pueblo, la tenían que traducir (Neh. 8:8). Al principio, esta interpretación era sólo una paráfrasis oral en arameo judaico. Finalmente, se fijó esta tradición por escrito. Hasta recientemente, los únicos targumes conocidos eran los clásicos (véase TARGUM); sin embargo, en Qumrán se han hallado partes de un targum de Job (Cueva 11), y fragmentos de un targum de Levítico (Cueva 4); en la Cueva 1 se halló un rollo de Génesis que, aunque no es propiamente un targum, tiene varias de sus características. Los de particular interés son los «oficiales», que plasman por escrito la tradición oral en la sinagoga, y que permiten descubrir el sentido que se le daba en el judaísmo ortodoxo a los pasajes difíciles. Entre ellos, destacan el targum de Onquelos sobre el Pentateuco. En ocasiones, Onquelos ha sido identificado con el traductor Aquila anteriormente mencionado; sin embargo, la evidencia apunta a que este targum recibió su forma actual en el siglo III d.C., tratándose de una traducción muy fiel al original. Jonatán ben Uziel redactó un targum sobre los profetas, que es posterior al de Onquelos, y parafraseado. Hay otros targumes, como el Neofiti (véase TARGUM).

 

Otras versiones antiguas del AT se dan en una sección posterior que trata de las versiones a toda la Biblia, o secciones de ella, destinadas al uso de la iglesia cristiana.

 

III. El texto del Nuevo Testamento.

Existe para el Nuevo Testamento una gran masa de mss. Debido a las persecuciones, especialmente la de Diocleciano (véase PERSECUClÓN), desaparecieron las copias anteriores al siglo IV d.C., con pocas excepciones, como los papiros de Chester Beatty, de comienzos del siglo III d.C., y otros, como el Fragmento de Rylands, de la primera mitad del siglo II d.C., conteniendo un pasaje del Evangelio de Juan (véanse EVANGELIOS, RYLANDS [FRAGMENTO DE]), y los famosos fragmentos griegos de la Cueva 7 de Qumrán, anteriores al año 70 d.C., identificados como pertenecientes a Marcos, Hechos, Romanos, 1 Timoteo, 2 Pedro, Santiago (véase QUMRÁN [MANUSCRITOS DE]), entre otros. Estos fragmentos, debido a su pequeñez, no pueden ser usados para el estudio del texto; sin embargo, son de utilidad como evidencia de la antigüedad de los textos del NT, y como prueba de que la fijación del texto del NT no tuvo que esperar a un largo período de «reelaboración» en las comunidades cristianas, como han pretendido los modernos teorizadores, que pretenden ver en los Evangelios, por ejemplo, no un relato factual de la persona, dichos y obras de Cristo, sino una manipulación mítica acumulada en torno a un núcleo «histórico» que dejaría poco o nada de los Evangelios tal como nos han sido transmitidos. Así, acerca de la antigüedad del texto, el presente panorama arqueológico concuerda con la evidencia interna del NT y con los antiguos testimonios de los Padres de la iglesia acerca de su redacción y transmisión (véanse CANON, MANUSCRITOS BÍBLICOS, y los artículos correspondientes a cada libro del NT).

Con respecto al contenido del NT, hay en la actualidad muy poca incertidumbre acerca del texto original. De hecho, no se ha dado nunca ninguna variación textual que afectase de manera sustancial al texto ni ninguna doctrina de tipo fundamental. Los descubrimientos de mss. antiguos, junto con el ímprobo trabajo de clasificación de la gran masa de mss. antiguos en líneas de transmisión de texto, y su comparación, han permitido afinar y llegar en muchos pasajes a una certidumbre acerca de la fraseología y texto exacto del original, lo que es de gran importancia para restablecer el texto a la pureza. Pero, felizmente, no se trataba de salir de una situación mala en cuanto al texto conocido, sino mejorar una situación textual más que satisfactoria.

Los mss. del NT se dividen en unciales y cursivos. Uncial procede del latín «uncia», «pulgada». Se refiere a los mss. escritos en letras mayúsculas, sin espacio en las palabras, y pocos puntos o ninguno. Las palabras se dividían al final de las líneas sin que este hecho se señalara con ninguna marca, y sin poner ningún cuidado en preservar las sílabas. También se hacían contracciones, añadiéndose una raya horizontal encima de la misma para indicar el hecho. Los principales mss. unciales son:

(a) El Sinaiticus, del siglo IV, que contiene todo el NT;

(b) el Vaticanus, también del siglo IV, que contiene de Mateo a Hebreos 9:14, incluyendo las Epístolas Universales, insertadas, como en otros mss., después de Hechos. Se han perdido Timoteo, Tito, Filemón y Apocalipsis;

(c) el Alexandrinus, del siglo V, con todo el texto del NT;

(d) el Ephræmi, del siglo V, con alrededor de dos terceras partes del texto del NT;

(e) el Bezæ, del siglo VI, con casi todo el texto de los Evangelios y Hechos, en gr. y lat.;

(f) el Claromontanus, del siglo VI, con las epístolas de Pablo, en gr. y lat.;

(g) el Laudianus, del siglo VI, con la mayor parte de Hechos, en gr. y lat.;

(h) el Basilianus, del siglo VIII; también es llamado Vaticanus 2066; contiene el Apocalipsis;

(i) el Porphyrianus, del siglo IX, que contiene Hechos, las Epístolas, y Apocalipsis.

Mientras que los mss. unciales se extienden desde el siglo cuarto al décimo, los mss. cursivos, así llamados por estar escritos en cursiva, son de fecha posterior, y ocupan el periodo entre el siglo décimo y el decimosexto. Los cursivos están numerados. Los más importantes entre ellos son:

(a) El 1, del siglo X, con todo el NT excepto Apocalipsis;

(b) el 33, del siglo XI, conteniendo todo el NT excepto Apocalipsis. Se le asigna el nº 33 para los Evangelios, el 13 para Hechos y Epístolas Universales, y el 17 para las Epístolas de Pablo;

(c) el 69, del siglo XIV, conteniendo todo el NT. Se le asigna el 69 para los Evangelios, el 31 para Hechos y las Epístolas Universales, el 37 para las Epístolas de Pablo, y el 14 para Apocalipsis;

(d) el 47, del siglo XI, que contiene las Epístolas de Pablo, y

(e) el 61, del siglo XVI, que contiene todo el NT, aunque se atribuye a varios copistas. Se le asigna el 61 para los Evangelios, el 34 para Hechos y las Epístolas Universales, el 40 para las Epístolas de Pablo, y el 92 para Apocalipsis.

Hay muchos otros mss., que han sido clasificados en familias de copias. Debido a su gran número y posibilidad de agrupación en familias, se ha podido llegar a tener una idea bastante bien fundada de la transmisión del texto. Para dar cifras totales, existen en la actualidad más de 250 códices unciales, 2.500 códices cursivos, además de los restos anteriores de «papiros»; a esto se pueden añadir unos 2.000 «Evangelistiarios» que se usaban como leccionarios en los servicios del culto, y que contenían partes de los Evangelios.

Otras ayudas para el estudio comparativo y la crítica textual del texto griego original lo constituyen las citas de los Padres, griegos y latinos. Las citas de los Padres inmediatamente posteriores a los apóstoles son de gran interés, porque reflejan el texto durante el siglo II, del que no se conservan mss.

Divergencias en los textos del NT.

Para juzgar acertadamente entre las divergencias de las diversas familias de textos del NT, el crítico textual tiene que apreciar los errores intencionales y los involuntarios de los copistas. Entre los intencionales, se pueden contar:

(1) las correcciones lingüísticas y retóricas; aquí el copista actuaba de buena fe, intentando corregir lo que a su juicio pudiera ser mala gramática;

(2) correcciones históricas;

(3) armonísticas, en las que el copista uniformiza pasajes paralelos; son frecuentes en los Evangelios;

(4) correcciones doctrinales, como la famosa de Ro. 8:1 b; o los varios pasajes en los que se une el ayuno a la oración (Mt. 17:21; Mr. 9:29, etc.);

(5) correcciones litúrgicas, especialmente en los leccionarios, para dar un inicio no abrupto a la lectura.

Entre los errores involuntarios se pueden contar:

(1) deslices de la pluma, como confusión entre letras similares;

(2) errores idiomáticos, debido a un diferente hábito dialectal por parte del copista;

(3) errores de la vista, en los que se da un fallo de percepción de letras similares;

(4) errores de la memoria, en los que se puede dar un mal registro en el lapso entre que el copista lee la sección a transcribir y la transcribe sobre el papel;

(5) errores de juicio, entre los que se encuentran las incorporaciones de glosas marginales al texto (véase INTERPOLACIÓN).

Para hacer frente a estas divergencias entre las diversas familias de textos, el crítico textual, en su intento de lograr una aproximación lo más estrecha posible al texto original, ha desarrollado los siguientes criterios:

(a) En principio, es una variación más antigua que otra más reciente. Se supone que la antigua está más cercana al texto original. Sin embargo, se debe usar gran precaución con este criterio, por cuanto en copias más modernas de alguna de las líneas de transmisión del texto pudieran hallarse las lecturas genuinas. Por ejemplo, puede darse el caso de comparar un ms. antiguo, descartado por defectuoso, y por ello no desgastado, con una variante incluida en un ms. más reciente, habiendo desaparecido mss. mucho más antiguos con estas variantes debido a su uso continuo y desgaste consiguiente. En tal caso, la lectura genuina no estaría en el ms. antiguo, sino en el relativamente reciente.

(b) En caso de una variante fácil y otra difícil, se debe tomar la difícil, por cuanto la tendencia de los copistas es a simplificar. Ello, naturalmente, cuando haya evidencia suficiente en favor de la dicha variante. Los copistas, con la mejor de las intenciones, solían simplificar las oraciones gramaticales complicadas, creyendo así aclarar el sentido a los lectores.

(c) Las variantes más cortas son preferibles; los copistas tendían a añadir e interpolar, a amplificar el texto más que a reducirlo.

(d) A decir de Scrivener, es preferible aquella variante «más apropiada al estilo propio, manera y hábitos mentales del autor; los copistas tendían a pasar por alto las idiosincrasias del escritor...».

(e) Se debe aceptar como indudablemente original toda lectura que tenga un gran apoyo de los mss. más antiguos junto con las versiones y las citas patrísticas.

(f) La existencia de desacuerdo entre las autoridades antiguas indica que el pasaje en cuestión quedó distorsionado con anterioridad.

(g) Se debe dar un gran valor a la existencia de testimonio concordante procedente de documentos de localidades y/o épocas muy apartadas.

A todo ello se añade la evidencia del método de estudiar las líneas de transmisión de los mss. agrupando en familias aquellos que evidencian una mayor cantidad de variantes comunes. De esta manera se ha llegado a establecer una clasificación de cuatro grupos de textos:

(a) el llamado antioqueño, sirio, o bizantino, que es el más popular; constituye la base del Textus Receptus y de la versión Reina-Valera;

(b) el grupo egipcio;

(c) el alejandrino y

(d) el occidental.

De todos estos grupos, el más aceptado en la actualidad es el (b), aunque en la controversia el grupo (a) tiene capaces defensores y poderosos argumentos. Para un estudio detenido de la cuestión textual, ver Hills, E. F.: «The Magnificent Burgon, Doughty Champion and Defender of the Byzantine Text», en Which Biblie?, ed. D. O. Fuller (Grand Rapids International Publications, 1970/1984); Martin, A.: «A Critical Examination of the Westcott-Hort Textual Theory», en Which Bible? (ibid.); Mauro, P.: «Which Version», en True or False? (Grand Rapids International Publications, 1973/1983); Burgon, J. W.: «The Revision Revised», en True or False?, ed. D. O. Fuller; mismo autor: «The Last Twelve verses of the Gospel according to St. Mark», en Counterfeit or Genuine?, ed. por D. O. Fuller (Grand Rapids International Publications, 1975/1984).

En el estudio de las diferentes evidencias han tenido un importante papel las llamadas Biblias Políglotas, que han facilitado el estudio simultáneo de varios textos (véase POLÍGLOTA).

Estos métodos fueron aplicándose gradualmente. Orígenes es el primero que puede recibir el nombre de crítico textual. La invención de la imprenta hizo más clara la necesidad de llegar a un texto normativo y fidedigno. El primer paso fue dado por Erasmo, cuya primera edición del texto griego (con una traducción latina) vio la luz en el año 1516; la cuarta edición, en 1537, daba el texto definitivo de Erasmo; para el trabajo crítico ya había podido usar la Políglota de Cisneros, publicada el año 1522. Robert Estienne publicó en 1546 la primera edición del gr., basada en Erasmo y en Cisneros. En la tercera edición daba lecturas marginales de quince mss. gr. nuevamente descubiertos. En 1551 publicó su famosa edición dividida en versículos. Siguieron las diez ediciones de Beza, pero sin hacer ningún gran adelanto. Las ediciones de Elzevir, en Leiden y Amsterdam, fueron publicadas en 1624 y 1633, con reimpresiones hasta 1678. La de 1633 es la que recibió el nombre de «textum ergo habes nunc ab omnibus receptum», o textus receptus, y que sólo tiene 287 variantes respecto al ya mencionado texto de Robert Estienne.

John Mill marcó un punto de inflexión en 1707 cuando, después de treinta años de trabajos, publicó una nueva edición. Se trataba de la edición de Estienne de 1550, pero con numerosas notas y apéndices, fruto de su investigación sobre 78 manuscritos, numerosas versiones antiguas, incluyendo la Peschitto, Vetus Latina y Vulgata. En su Prolegomena exponía sus ideas acerca de la manera de llevar a cabo la crítica textual, y que imprimieron un nuevo rigor a esta disciplina.

Siguieron los trabajos de Bengel (1737); Wetstein (1751-2); Griesbach (1796-1806), que fue el verdadero iniciador de la clasificación de los mss. en lineas de descendencia; Lachmann (1842-50); Tischendorf, el gran explorador, erudito y aventurero bíblico (su octava edición, publicada en 1856-72, fue un nuevo punto de inflexión para los estudios bíblicos), fue indudablemente el más destacado de los críticos textuales, aunque paradójicamente también el más cambiante y menos coherente; S. P. Tregelles (1857-72); Westcott y Hort (1881). En el Cambridge Greek Testament de 1887 se dan todas las lecturas de Lachmann, Tischendorf, Tregelles, Westcott y Hort y del Comité de Revisión de la Versión Autorizada de 1881 como notas marginales. En la actualidad tiene gran aceptación el texto del Dr. Bruce Metzger, que es una revisión del texto de Nestlé de 1960.

El Dr. E. Abbott solía señalar que «alrededor de diecinueve de cada veinte variaciones tienen tan poco apoyo que, aunque haya varias lecturas, nadie las consideraría como lecturas rivales, y diecinueve de cada veinte de las restantes tienen tan poca importancia que su aceptación o rechazo no sería causa de ninguna diferencia apreciable en el sentido de los pasajes en los que tienen lugar». El punto de vista del Dr. Hort era que «en una palabra de cada ocho existen varias lecturas apoyadas por suficiente evidencia como para hacernos parar y examinarla; alrededor de una palabra por cada sesenta tiene varias lecturas apoyadas por tanta evidencia como para hacer que nuestra decisión no sea tomada a la ligera, pero son tantas las variaciones triviales que sólo se da una palabra por cada mil en la que haya una variación sustancial que justifique los esfuerzos del crítico para decidir entre las lecturas variantes». Sigue siendo válida la frase de Bentley: «El texto real de los escritos sagrados es competentemente exacto, y no se pervierte ni pierde ni un artículo de fe ni de moral, por muy singularmente que se pudiera elegir, incluso si a propósito se tomaran las peores variantes de toda la masa de lecturas alternativas.» Sin embargo, el erudito creyente tiene el mayor de los motivos en discernir el texto hasta allí donde le sea posible, porque está buscando llegar a la más estrecha correspondencia con el texto original tal como Dios lo dio por inspiración a Sus siervos.

 

Bibliografía:

Bruce, F. F.: «The Books and the Parchments» (Pickering and Inglis, Londres, 1975);

Kenyon, F. G.: «Recent developments in the Textual Criticism of the Greek Bible» (Londres, 1933);

Burrows, M.: «Burrows on the Dead Sea Scrolls» (Baker Book House, Grand Rapids, 1978)

(véase más bibliografía sobre los mss. del mar Muerto bajo QUMRÁN [MANUSCRITOS DE]);

Fuller, D. O., ed.: «Which Bible?» Grand Rapids International Publications, 1970/1984); «True or false» (G.R.I.P., 1973/ 1983); «Counterfeit or Genuine?» (G.R.I.P., 1975/1984): Son tres recopilaciones de artículos de autores como J. W. Burgon, P. Mauro, E. F. Hills, S. Zwemer, T. H. Brown, W. N. Pickering, Z. C. Hodges, H. C. Hoskier, A. Martin y B. C. Wikinson con una vigorosa defensa del texto bizantino, o Textus Receptus, como el más aproximado al texto original del NT;

Lacueva, F.: «Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español» (Clíe, Terrassa, 1984);

Sitterly, C. F.: «Text and Manuscripts of the New Testament», en ISBE (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, 1946);

Weir, T. H.: «Text of the Old Testament», en ISBE.

Varios: «Biblia», en «Gran Enciclopedia Rialp» (Rialp, Madrid, 1971).

 TEXTUS RECEPTUS. Véase TEXTO Y VERSIONES CLÁSICAS DE LA BIBLIA, (III. El Texto del NT)

 TIARA

tip, UTEN

ver, SUMO SACERDOTE, TURBANTE

vet,

Tocado (heb. «misnepheth») del sumo sacerdote. Esta tiara, de la que no se indica la forma en las Escrituras, incluía una lámina de oro en la que estaban grabadas las palabras «Santidad a Jehová». Un cordón azul unía esta lámina a la parte frontal de la tiara (Éx. 28:4, 36-39; Lv. 16:4; Ez. 21:31). (Véanse SUMO SACERDOTE, TURBANTE.)

 TIATIRA

tip, CIUD IGLE

sit, a9, 355, 184

vet,

Ciudad de Asia Menor, en, Lidia, cerca del límite con Misia, en el camino de Pérgamo a Sardis.

Entre el año 301 y 281 a.C., Seleuco Nicátor estableció allí una colonia de macedonios, y la llamó Tiatira. La ciudad existía anteriormente con el nombre de Pelopia y de Eutipia (Plinio, Historia Natural 5:31).

Sus habitantes sobresalían en el arte de teñir las telas de púrpura. Lidia, la comerciante de púrpura, era originaria de Tiatira (Hch. 16:14).

Una de las siete iglesias de Asia, estaba situada en esta ciudad (Ap. 1:11; 2:18-29).

En la localidad de Ak Hissar, sobre el emplazamiento de la antigua Tiatira, se hallan fragmentos de columna que datan de la ciudad antigua.

 TIBERIAS

tip, CIUD

ver, MANUSCRITOS DE LA BIBLIA, MASORETAS, TEXTO Y VERSIONES CLÁSICAS DE LA BIBLIA (AT), TEXTO Y VERSIONES CLÁSICAS DE LA BIBLIA (NT)

sit, a1, 472, 324

vet,

Ciudad construida sobre la costa del mar de Galilea por Herodes el tetrarca (Jn. 6:23), dándole el nombre de Tiberio, el emperador romano entonces reinante (Ant. 18:2, 3; Guerras 2:9, 1).

Josefo la fortificó durante la guerra contra Roma (Vida 8; Guerras 2:20, 6 y 3:10, 1-10). Después de la destrucción de Jerusalén, hubo judíos que recibieron permiso para establecerse en Tiberias. A mediados del siglo II d.C., el gran sanedrín se estableció en esta ciudad, que vino a ser la residencia de célebres rabinos. La escuela rabínica de Tiberias produjo, entre el año 190 y 220 d.C., la Misná, colección de comentarios sobre los textos bíblicos. Su complemento, la Guemara, fue codificada en Tiberias hacia el siglo IV. La Masora, texto definitivo del AT, fue elaborado en gran parte en Tiberias. (Véanse MANUSCRITOS DE LA BIBLIA, MASORETAS, TEXTO Y VERSIONES CLÁSICAS DE LA BIBLIA.)

Los Evangelios no informan de que Jesús hubiera visitado esta ciudad. Antes de la destrucción de Jerusalén, los judíos observantes consideraban a esta ciudad como impura; era la residencia de Herodes, el asesino de Juan el Bautista (Jn. 6:1, 23; 21:1; cfr. Lc. 23:6-8).

 TIBERÍADES. Véase TIBERIAS.

 TIBERIO

tip, BIOG REYE HOMB HONT

vet,

Segundo emperador de Roma (Mt. 22:17; Mr. 12:14; Lc. 3:1; 20:21, 22; Jn. 19:12). Nació en el año 42 a.C. Era yerno de Augusto. De carácter sombrío y desconfiado, se exilió voluntariamente en la isla de Capri, donde pasó la mayor parte de su reinado. Judea estaba entonces gobernada por Valerio Grato y por Poncio Pilato. Tiberio expulsó a los judíos de Roma, y después revocó este edicto, y rectificó los males que les habían causado los procuradores romanos.

Herodes Antipas construyó Tiberias sobre el mar de Galilea, dándole este nombre en honor del soberano.

Tiberio se manifestó como un tirano sanguinario en los últimos años de su reinado. Sus temores y sospechas le llevaron a ordenar la muerte de muchos de sus más allegados. Según Suetonio, se entregaba desenfrenadamente a una sensualidad irracional. Después de haber sembrado el terror en sus últimos años, habiendo caído enfermo, fue asesinado en el año 37.

 TIDAL

tip, BIOG REYE HOMB HOAT

vet,

Rey de Goim y aliado de Quedorlaomer (Gn. 14:1, 9) en la expedición de castigo contra las ciudades de la llanura. Este nombre parece tener correspondencia con el de varios reyes hititas.

 TIEMPO

tip, CALE

ver, SÁBADO, DANIEL (Libro), RELOJ DE SOL, VIDA ETERNA, DÍA, MES, SEMANA, NOCHE, AÑO

vet,

El tiempo puede ser descrito como «la medida del movimiento»; su medición se efectúa en principio por los movimientos de los cuerpos celestes (Gn. 1:14).

Las divisiones de tiempo constituyen el marco en el que se insertan los acontecimientos y circunstancias de la Biblia, que es un libro eminentemente histórico, cuya acción se desarrolla en un marco claramente cronológico, firmemente relacionado con el tiempo y el espacio.

Las principales divisiones del tiempo, en la Biblia, son:

(a) Día.

Ver DÍA.

(b) Noche.

Período de oscuridad (Gn. 1:5), dividido en tres vigilias de cuatro horas cada una: desde la puesta del sol hasta medianoche; desde la medianoche hasta el canto del gallo; desde el canto del gallo hasta la salida del sol (Éx. 14:24; Jue. 7:19; Lm. 2:19). En la época del NT se distinguían cuatro vigilias, según la usanza griega y romana (Mr. 6:48; Lc. 12:38); los romanos contaban 12 horas nocturnas, desde la puesta hasta la salida del sol (cfr. Hch. 23:23). (Véase NOCHE).

(c) Semana.

Véase SEMANA.

(d) Mes.

Véase MES.

(e) Año.

El año hebreo se componía de doce meses lunares (1 R. 4:7; 1 Cr. 27:1-15); consiguientemente, con la duración actual del mes lunar, debía contar probablemente 354 días, 8 horas, 48 minutos y 34 segundos. Las fiestas anuales estaban en relación estrecha con los trabajos agrícolas y con las estaciones. Un año basado estrictamente en el sistema lunar habría causado un retraso constante de estas fiestas al no sincronizar de manera exacta un número de meses lunares con el año. Al hacerse necesario coordinar el año lunar con el solar de 365 días se estableció un mes intercalar, que se añadía cada dos o tres años después del duodécimo mes; se le daba el nombre de «Ve'adar» y constaba de 29 días. En la Biblia no se menciona esta costumbre. Así, el ciclo lunar posterior a las perturbaciones cósmicas de Josué y Ezequías (véase apartado anterior (d), Mes) constaba de diecinueve años; los años 3º, 6º, 8º, 11º, 14º, 17º y 19º tenían un mes intercalar. El año religioso comenzaba con el mes de Abib, llamado también Nisán (Éx. 12:2; 23:15; Est. 3:7). Comenzaba con la luna nueva, inmediatamente antes o después del equinoccio de primavera, cuando el sol se hallaba en la constelación de Aries (Ant. 3:8, 4; 10:5). Pero desde la época más remota, los hebreos observaban también el año civil, basado en los trabajos agrícolas, y que comenzaba en otoño (cfr. Éx. 23:16; 34:22; Lv. 25:4, 9 ss.). Esta nación de agricultores estaba evidentemente interesada en hacer coincidir el inicio del año civil con la labranza y la siembra, y su fin con la siega. Indicaban frecuentemente las fechas por los trabajos agrícolas entonces en curso, en lugar de por el número del mes (cfr. Nm. 13:20; Rt. 1:22). Un cierto tiempo después del retorno del cautiverio de Babilonia, empezaron a celebrar el Año Nuevo en la luna nueva del mes séptimo, Tisri. Esta costumbre seguramente no proviene de los acontecimientos registrados en Esd. 3:6 y Neh. 2, aunque hayan contribuido a su establecimiento.

(f) El tiempo y la eternidad.

Anterior y rebasando de una manera infinita el tiempo humano y sus divisiones, la eternidad bíblica es presentada como un atributo propio de Dios. «Jehová es Rey eternamente y para siempre» (Sal. 10:16). «Desde la eternidad hasta la eternidad, tú eres Dios» (Sal. 90:2, V.M.). «¡Tú eres desde la eternidad!» (Sal. 93:2, V.M.). Es por ello que para Él mil años son como un día, y un día como mil años (2 P. 3:8). De la misma manera, Dios domina el tiempo con Su omnisciencia. El pasado, presente y futuro no existen realmente para el Eterno; conoce todo antes de que llegue a ser (Éx. 3:14; Jn. 8:58; Is. 48:5-7). Al hablar de Israel emplea constantemente «el pasado profético», esto es, considera ya cumplidos los acontecimientos que para los hombres se hallan todavía escondidos en el, para ellos, impenetrable manto del futuro. Los tiempos verbales hebreos se prestan admirablemente a la expresión de estas nociones.

Al hablar del Dios eterno, Alfa y Omega, creador y consumador de todas las cosas, la Biblia nos presenta tres edades:

(A) la eternidad anterior a la creación, «antes de los siglos» (1 Co. 2:7; cfr. Ef. 3:11; 1 P. 1:20; Col. 1:26; Hch. 15:18);

(B) el «presente siglo» (o edad, gr. «aiõn»), que va desde la creación hasta la gloriosa venida del Señor (Gá. 1:4; Ef. 1:21; Tit. 2:12). La primera venida de Cristo tuvo lugar en el centro de este periodo y por consiguiente en el centro de todos los tiempos.

(C) el «siglo venidero», esto es, la eternidad que tenemos delante de nosotros (Ef. 1:21, 2:7; He. 6:5; Mt. 12:32; Mr. 10:30, etc.). Para el AT, lo mismo que para el NT, la diferencia entre el tiempo y la eternidad no tiene que ver con su naturaleza, sino en la duración; la eternidad es un tiempo sin límites, cuya línea infinita coincide por un breve período con la historia que constituye el horizonte temporal humano. Esta noción es totalmente opuesta al especulativo concepto griego que representaba el tiempo como un círculo en el que se daba un eterno retorno (cfr. con la inexorable rueda de reencarnaciones hindúes). «La expresión simbólica del tiempo bíblico se expresa con una línea ascendente, porque la línea que parte de la creación tiene su fin... en Dios» (A. Lamorte, «Le Problème du Temps dans le Prophétisme Biblique», Beatenberg, 1960, p. 108 ss.). Este fin «imprime al conjunto de la historia, que se desarrolla a todo lo largo de esta línea, un movimiento de elevación hacia Él» (O. Cullmann, «Christ et le Temps, Delachaux» 1947)

El Dios eterno, el «Rey de los siglos» (1 Ti. 1:17; Sal. 145:13) al crear al hombre a Su imagen «ha puesto eternidad en el corazón de ellos» (Ec. 3:11). Por la encarnación, Él se humilló hasta nosotros en el tiempo, para llevarnos a participar con Él por toda la eternidad (Sal. 133:3). (Véase VIDA ETERNA.). La oración del creyente es que el Señor lo conduzca en el camino eterno (Sal. 139:24). El Señor acogerá a los Suyos en Su gracia en Su reino eterno (2 P. 1:11).

 TIENDA

tip, CONS

vet,

El término más comúnmente traducido «tienda» es «ohel», que se traduce muchas veces «tabernáculo». Otros términos son «sukkah» (2 S. 11:11) y «kubbah», que sólo aparece en Nm. 25:8. Era un abrigo portátil empleado por los nómadas, los pastores, los soldados (Gn. 4:20; 25:27; Jue. 8:11).

Con frecuencia, la tienda era de un tejido negro hecho de pelo de cabra (Cnt. 1:5). Eran fijadas al suelo mediante cuerdas unidas a estacas (Éx. 35:18; Is. 54:2). La tienda, redonda o alargada, se podía dividir en varias estancias mediante cortinas.

El término tienda tiene, en algunas ocasiones, el sentido general de morada (Gn. 9:27; 1 R. 8:66; 2 R. 13:5; Jb. 8:22; Sal. 84:10 (lit. «tiendas de maldad»); Jer. 30:18; Lm. 2:4; Zac. 12:7; Mal. 2:12). Nuestro mismo cuerpo es comparado a una tienda (2 Co. 5:1-8).

Las tiendas se hacían de muy diversos materiales, desde pieles y cabello hasta lino para las pequeñas. Pablo y Aquila eran fabricantes de tiendas (Hch. 18:3). Tarso, la ciudad natal del apóstol Pablo, era conocida por la manufactura de tiendas, que se hacían comúnmente de cilicio, un fuerte tejido de largo pelo de cabras de la provincia de Cilicia, y con el que se hacían también sacos.

 TIERRA

tip, ELEM

ver, CANAÁN, ISRAEL, JUDÁ, PALESTINA

vet,

(a) TIERRA SANTA.

(Véanse CANAÁN, ISRAEL, JUDÁ y, especialmente, PALESTINA.)

(b) TIERRA.

Son varios los términos hebreos que se traducen «tierra», pero no se emplean para distinguir la tierra como esfera de la superficie de la tierra, o suelo; tampoco para discriminar entre la superficie general de la tierra y cualquier parte de ella, o territorio, o el material que la constituye. Así, «adamah» se refiere generalmente a la tierra como material o suelo: la lluvia cae sobre «la tierra» (Gn. 7:4); «un altar de tierra» (Éx. 20:24); el hombre «vuelve a la tierra» (Sal. 146:4); sin embargo, se refiere con frecuencia a «la tierra» de Israel: «no prolongaréis vuestros días sobre la tierra» (Dt. 30:18); «a fin de que habites sobre la tierra» (Dt. 30:20); «los días que viviereis sobre la tierra» (Dt. 31:13); «la tierra que juré a sus padres» (Dt. 31:20).

Otro término, «erets», tiene un significado más amplio: en algunas ocasiones la tierra como esfera, el globo terrestre (Gn. 1:1; Is. 40:22; Jb. 26:7, en particular, afirma: «Cuelga la tierra sobre nada»; también en Is. 40:15, 25-26 se afirma la pequeñez de la tierra en comparación con el ejército de los cielos). En otros lugares, este mismo término se usa de distritos (cfr. Gn. 10:11, 20).

En el NT, el término «gê» se emplea para todos los anteriores significados. Se usa simbólicamente como una característica del hombre en su estado natural. «El que es de la tierra es terreno, y cosas terrenales habla» (Jn. 3:31).

En cada caso, debido a lo amplio de cada término utilizado, la verdadera extensión deberá ser determinada por el contexto.

 TIERRA HABITADA

tip, HIST

vet,

«Oíd esto, pueblos todos, escuchad, habitantes todos del mundo» (Sal. 49:1). El evangelio será predicado «en todo el mundo... a todas las naciones» (Mt. 24:14). Por lo general se ha supuesto que el conocimiento que se tenía del mundo en los tiempos antiguos era muy limitado (Gn. 10). Esto parece ser cierto en cuanto al conocimiento que la población en general tenía de su mundo, pero hay evidencias de que había círculos que preservaban y explotaban comercialmente un conocimiento mucho mayor que el tenido por el común de la gente, e incluso de los mismos comerciantes (cfr. Hapgood, «Maps of the Ancient Sea Kings»). La tierra comúnmente conocida en tiempos de los patriarcas y de Moisés parecía extenderse del golfo Pérsico hasta Libia, y desde el mar Caspio hasta el Alto Egipto. Es posible que se conocieran las tierras de Italia e incluso de España (Tarsis). También se llega hasta el sur de Arabia, aunque se ha argumentado que en realidad las flotas de Salomón llegaban hasta la India por una parte, y hasta las Canarias por otra. Así, el marco y eje de la historia del mundo antiguo estuvo en el Oriente Medio.

En el curso del desarrollo de la historia del AT los limites de este «mundo» no cambiaron demasiado, a pesar del ligero agrandamiento del horizonte geográfico. Antes del final de esta época, Media y Persia ascendieron a naciones de primera importancia. El Indo vino a ser el limite de la tierra conocida (Est. 1:1). Se conocía la existencia de Sinim (Is. 49:12). Al oeste, y bajo el reinado del faraón Necao, hubo navegantes que dieron la vuelta a África, sin por ello darse cuenta de la importancia de su expedición, que duró dos años. Lo que les pareció muy extraño fue ver que el sol se levantaba a su derecha (Herodoto 4:42). En Italia y en África del norte iba aumentando la población y se iba desarrollando lentamente la organización de la sociedad. Los mercaderes eran los que iban dando alguna noticia de los diversos pueblos. Ya hacia el final del período del AT Grecia, resistiendo a los persas, emergió a la luz de la historia.

Alejandro Magno contribuyó enormemente a incrementar los conocimientos geográficos de sus contemporáneos. Al este, sus ejércitos cruzaron el río Oxus (en nuestros tiempos el Amu Daria), llegando a Afganistán y al sur de la India septentrional. Los romanos siguieron sus huellas. En la época de Cristo, el mundo conocido se extendía desde las Islas Británicas y España hasta el Irán y el Indo; de las Canarias y el Sahara hasta los bosques de Alemania y las estepas rusas y Siberia. Se sabía que más allá de estos límites había regiones habitadas, pero no había demasiado interés, por la falta de medios de comunicación. Cuando César Augusto ordenó el censo «de todo el mundo», quería decir con esto todo el imperio romano (Lc. 2:1). No obstante, a pesar de la ignorancia humana, la Biblia nunca ha dejado de considerar todo el conjunto de la tierra. Dios la ha dado entera, en don, a la humanidad (Gn. 1:28); asegura al Mesías «los confines de la tierra» (Sal. 2:8), de la misma manera que promete al creyente «la herencia del mundo» (Ro. 4:13). De la misma manera los discípulos de Cristo son llamados a ir «por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura» (Mr. 16:15).

Véase MUNDO.

 TIFSA

tip, CIUD

sit, a2, 333, 248

vet,

= «paso», «vado».

(a) Ciudad en el limite extremo de los estados de Salomón, cerca del Éufrates (1 R. 4:24). Por lo general se identifica con Thapsacus, en la ribera derecha del Éufrates. Fue por esta ciudad que cruzaron el Éufrates Ciro, Darío Codomano y Alejandro Magno. Su situación es 35º 54' N, 38º 48' E.

(b) Ciudad en la que Manahem hizo una matanza (2 R. 15:16). Conder la identifica con las ruinas del pueblo de Tafsach, a unos 10 Km. al suroeste de Siquem. Numerosos exegetas adoptan la forma gr. de Luciano, identificando la localidad con Tapúa.

 TIGLAT-PILESER

tip, BIOG HOMB HOAT

ver, PEKA, ASIRIA, MENAHEM, PUL

vet,

(as.: «mi fuerza es el dios Ninib»).

Nombre de varios reyes de Asiria. Tiglat-pileser III, que también se llamaba Pul, (posiblemente su nombre primitivo antes de usurpar el poder), reinó entre los años 746/5 y 728/7 a.C. Los israelitas lo conocieron al principio por el nombre de Pul. Desde el año 743 al 740 estableció su centro de mando en Arpad, en la Siria septentrional, desde donde dirigió campañas devastadoras. Fue en esta época, o algo más tarde, que invadió Israel. El rey Menahem se apresuró a pagarle tributo, por lo que Tiglat-pileser lo confirmó en el reino (2 R. 15:19, 20; véase PEKA). Entre los reyes que figuran en los archivos de Tiglat-pileser como habiendo pagado un tributo en el año 738 se halla Menahem de Samaria. El rey de Asiria dirigió a continuación expediciones hacia el este, norte y noroeste de Nínive. En el año 734 se volvió hacia el oeste. Acaz, rey de Judá, amenazado por Rezín, rey de Siria, y por Peka, rey de Israel, compró a muy elevado precio la ayuda de Tiglat-pileser, y en contra de las exhortaciones del profeta Isaías (2 R. 16:7, 8). Tiglat-pileser marchó contra los filisteos, apoderándose de Gaza en el año 734 (2 Cr. 28:18). Durante su avance hacia el sur y su retorno hacia el norte, tomó varias ciudades, Galilea, todo el país de Neftalí, y deportó a sus habitantes (2 R. 15:29). El rey de Asiria se llevó asimismo a los rubenitas, gaditas y la media tribu de Manasés (1 Cr. 5:26). Así, ya antes de la caída de Samaria (722-721 a.C.), hubo una deportación en masa de israelitas del reino del norte. Las tabletas asirias informan que Tiglat-pileser recibía el tributo de numerosos soberanos, entre ellos los de Amón, Moab, Edom y Judá. Estos datos están en la misma línea que los datos bíblicos (2 R. 16:10). En el año 732, Tiglat-pileser se apoderó de Damasco y después pacificó Babilonia, que había sido invadida por los caldeos.

En el año 730 a.C., Oseas, hijo de Ela, dio muerte a Peka, rey de Israel (2 R. 15:30), con el apoyo de Tiglat-pileser. Este último, más que sus predecesores, precedió a un sistemático trasvase de poblaciones. Las tierras abandonadas por los deportados eran a su vez pobladas por colonos asirios. Su propósito era aniquilar el sentimiento nacional de los vencidos, dispersándolos y aislándolos. Murió en el año 728 (o 727) a.C., después de un reinado de dieciocho años, y habiendo llevado a Asiria a la cúspide del poder. (Véanse ASIRIA, MENAHEM, PUL.)

 TIGRIS. Véase HIDEKEL.

 TILDE. Véase JOTA Y TILDE.

 TIMNA, TIMNAT

tip, CIUD

sit, a3, 242, 70

vet,

= «porción asignada».

(a) Ciudad de la frontera de Judá, no lejos de Bet-semes (Jos. 15:10). Atribuida seguidamente a Dan (Jos. 19:43). En la época de Sansón estaba ocupada por los filisteos (Jue. 14:2). La perdieron, pero la volvieron a recuperar en la época de Acaz (2 Cr. 28:18). Identificada con Tibnah, a 5 Km. al oeste-suroeste de Bet-semes, a 25 Km. de Jerusalén, en la misma dirección, y a 26 Km. al este de Asdod.

(b) Ciudad de la región montañosa de Judá (Jos. 15:57); probablemente el lugar mencionado en Gn. 38:12-14; cercana a un lugar llamado Gabaa, y citado con Adulam y Enaim. A 6,5 Km. al este de Beit Netiff se halla una localidad llamada Tibnah, sobre una ladera que se eleva en dirección a el-Khader; cerca de allí, al sureste, se halla Jeba', lo que confirma los datos bíblicos.

 TIMNAT-SERA

tip, CIUD

sit, a2, 271, 307

vet,

= «porción suplementaria».

Ciudad en la región montañosa de Efraín, sobre la ladera norte del monte Gaas. Fue asignada personalmente a Josué, y allí fue enterrado el gran caudillo de Israel (Jos. 19:50; 24:30; Jue. 2:9). Identificación plausible: Tibnah, a unos 9 Km. al noreste de Lidda y a 13 Km. al sur-suroeste de Kefr Hãris, donde la tradición samaritana sitúa los sepulcros de Josué y de Caleb.

 TIMÓN

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

= «digno».

Uno de los siete elegidos para servir las mesas (Hch. 6:5).

 TIMOTEO

tip, BIOG HOMB HONT

ver, HEBREOS

vet,

= «que adora a Dios».

El apóstol Pablo llama a Timoteo «mi hijo amado y fiel en el Señor» (1 Co. 4:17) y «verdadero hijo en la fe» (1 Ti. 1:2), lo que indica que Pablo fue el instrumento en la conversión de Timoteo. Durante su primer viaje misionero, Pablo pasó a Listra, en Licaonia, donde llevó a Cristo a Eunice y a Loida, respectivamente la madre y la abuela de Timoteo. Éste fue también ganado a la fe cristiana en esta época. Su madre era judía, y su padre griego (Hch. 16:1). Timoteo, que había llegado a ser un cristiano activo, fue recomendado a Pablo por los hermanos de Listra y de Iconio, cuando el apóstol volvió a visitar Listra en el curso de su segundo viaje misionero (Hch. 16:2). Aunque ya en su infancia había recibido las enseñanzas del AT (2 Ti. 3:15), Timoteo no estaba circuncidado (Hch. 16:3). Unas profecías revelaron que estaba destinado a un servicio particular (1 Ti. 1:18; 4:14). Pablo y los ancianos le impusieron las manos y lo consagraron a la evangelización (1 Ti. 4:14; 2 Ti. 1:6). Para no ofender a los judíos, Pablo circuncidó a Timoteo. Ello fue una concesión a las ideas judías tradicionales, a causa de las circunstancias, por cuanto se podía alegar la ascendencia judía de Timoteo, pero no se implicaba con ello el abandono del principio de la libertad cristiana.

Timoteo acompañó a Pablo por Galacia, y después a Troas, Filipos, Tesalónica y Berea. En este último lugar se quedó con Silas mientras Pablo se dirigía a Atenas (Hch. 17:14). Timoteo llegó después a esta ciudad. En 1 Ts. 3:1-2 se ve que Pablo lo volvió a enviar de Atenas a Tesalónica. No parece que Silas llegara a Atenas. Finalmente, él y Timoteo se reunieron con Pablo en Corinto (Hch. 18:5; 1 Ts. 3:6), donde Timoteo se quedó a continuación durante un tiempo con Pablo (1 Ts. 1:1; 2 Ts. 1:1). Aunque el texto no lo dice, es probable que fuera con el apóstol en su viaje de vuelta. Timoteo es mencionado después en relación con el ministerio de Pablo en Éfeso. En 1 Co. 4:17, el autor nos confirma que, antes de escribir esta carta, había enviado a Timoteo a Corinto para reprimir abusos. Sin embargo, no sabemos si Timoteo ya había llegado en el momento de enviar la carta (1 Co. 16:10); en todo caso, parece que había llegado a Éfeso, porque, poco antes de abandonar esta ciudad, Pablo envió a Timoteo y Erasto a Macedonia (Hch. 19:22), donde el apóstol se reunió poco más tarde con su joven amigo (2 Co. 1:1). Se dirigieron los dos juntos a Corinto (Ro. 16:21). Timoteo figura entre los acompañantes de Pablo en su viaje de vuelta a Jerusalén, al término de su tercer viaje (Hch. 20:4). El texto no dice si Pablo subió a Jerusalén con su hijo espiritual. Tampoco se le menciona en relación con el encarcelamiento de Pablo en Cesarea ni con el viaje de Pablo a Roma. Pero su nombre es citado en las epístolas redactadas desde Roma (Fil. 1:1; 2:19-22; Col. 1:1; Flm. 1). Timoteo había seguido al apóstol hasta la misma capital, y compartía sus trabajos.

Cuando Pablo fue liberado, confió importantes misiones al joven Timoteo. La primera carta dirigida a él revela que el discípulo supervisaba la iglesia en Éfeso (1 Ti. 4:12). Allí tenía que refutar la falsa ciencia de ciertos doctores, nombrar cargos, organizar y disciplinar la iglesia como delegado de Pablo, que poco antes de morir le escribió una segunda epístola, considerada como su testamento espiritual. Faltándole poco para sufrir el martirio, Pablo esperaba la visita de su hijo espiritual (1 Ti. 4:9, 21). No sabemos si esta visita se llevó a cabo.

La única otra mención a Timoteo se halla en He. 13.23, donde se lee que Timoteo había sido encarcelado y liberado. Aceptando la paternidad paulina de Hebreos (véase HEBREOS [EPÍSTOLA A LOS]), este encarcelamiento de Timoteo debió producirse entre la liberación de Pablo y su segundo encarcelamiento. No se sabe nada de los años posteriores de Timoteo. Una antigua tradición afirma que siguió dirigiendo la iglesia en Éfeso, y que sufrió el martirio bajo Domiciano o Nerva.

 TIMOTEO (Epístolas)

tip, LIBR LINT

ver, PABLO, ANCIANOS, DIÁCONOS, OBISPOS

vet,

(a) Primera Epístola.

Fue escrita probablemente cuando Pablo hubo recobrado su libertad, después de su primer cautiverio en Roma (véase PABLO). El apóstol, que deseaba dirigirse a Macedonia, había encargado a Timoteo la dirección de la iglesia en Éfeso (1 Ti. 1:3). Numerosos exegetas suponen que Pablo redactó esta carta en Macedonia. Su fecha de redacción se sitúa probablemente en el año 64 o 65 d.C. La epístola trata de los problemas prácticos que Timoteo iba a afrontar en el ministerio, y le da instrucciones concretas de Pablo. Muestra el interés personal de Pablo por la marcha de la iglesia y por la misma persona de Timoteo.

(A) Análisis.

(I) Instrucciones acerca de la Iglesia, caps. 1 a 3: Puesta en guardia contra los falsos doctores (1 Ti. 1), la oración, el papel de la mujer en la Iglesia (1 Ti. 2), deberes de los obispos y diáconos (véanse ANCIANOS, DIÁCONOS, OBISPOS). Grandeza de la misión de la Iglesia, y profundidad del «misterio de la piedad» (1 Ti. 3).

(II) Consejos a Timoteo (1 Ti. 4-6): errores doctrinales y prácticas que debe evitar (1 Ti. 4); actitud de la Iglesia (1 Ti. 5:1-6:2). Exhortaciones finales, en particular bajo la forma de mensaje personal a Timoteo (1 Ti. 6:3-21).

 

(b) Segunda Epístola.

Data del segundo cautiverio de Pablo en Roma, poco antes de su muerte, que probablemente tuvo lugar en el año 66 o 67 d.C. Ésta es la última epístola escrita por el apóstol. Dice que está preso (2 Ti. 1:8, 16) y tratado como malhechor (2 Ti. 2:9). Está esperando sufrir el martirio (2 Ti. 4:6). Sus amigos lo habían abandonado (2 Ti. 1:15; 4:10-12) y sólo Lucas estaba con él (2 Ti. 4:11). Con todo, algunos cristianos romanos visitaban al preso (2 Ti. 4:21). En una primera comparecencia no había sido condenado (2 Ti. 4:16, 17), pero seguía detenido en un calabozo. Pablo presiente el fin de su carrera sobre la tierra, y escribe a Timoteo para exhortarle a perseverar en el ministerio, y le pide que acuda pronto a Roma.

(A) Análisis.

(1) Breve introducción: el preso expresa su deseo de volver a ver a Timoteo (2 Ti. 1:1-5). Lo exhorta a que se muestre valeroso en medio de las pruebas y penalidades (2 Ti. 1:6-12); a ser fiel en la fe a pesar de la oposición (2 Ti. 1:13-18).

(2) Timoteo debe defender con fuerza las verdades fundamentales del Evangelio, cuidar su vida espiritual, ser sufrido y puro, manteniéndose apartado de todo aquello que deshonre al Señor y de los vasos de deshonra, a fin de ser «instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra» (2 Ti. 2:19-22).

(3) Revelación acerca de la futura apostasía en el seno de la Iglesia (cfr. 2 Ti. 3:5). El apóstol recomienda a Timoteo que siga el ejemplo que él le ha dado, y que ponga en práctica en su vida la palabra de Dios, sabiendo que toda la Escritura es inspirada de Dios (2 Ti. 3).

(4) Última exhortación a predicar la palabra de Dios (2 Ti. 4:1-5). Ya inminente el martirio, Pablo expresa su gozo de haber cumplido con fidelidad su ministerio evangélico (2 Ti. 4:6-8). La epístola finaliza con unas instrucciones personales (2 Ti. 4:9-22).

 

(c) Autenticidad.

Las epístolas a Timoteo y la dirigida a Tito reciben el nombre de Epístolas Pastorales por tratar de una manera especial de la iglesia apostólica y del cuidado pastoral bajo la autoridad apostólica. En el curso de los últimos cien años han surgido críticos que han atacado la autenticidad de las Epístolas Pastorales. Algunos de ellos las han querido atribuir a algún autor desconocido del siglo II. Esta opinión ha sido refutada por eminentes biblistas. Las pruebas externas de la autenticidad de estas epístolas son muy numerosas. La iglesia primitiva y los Padres nunca las pusieron en tela de juicio. Son citadas o mencionadas en el siglo II por Ignacio, Policarpo, Ireneo, Tertuliano y Clemente de Alejandría. Ellos ya tenían conocimiento de la anterior circulación de estas epístolas, y no se les hubiera podido imponer una falsificación de su mismo siglo. Los argumentos que entran en la controversia son como sigue:

1. Desde el punto de vista cronológico, se ha planteado la cuestión de si se pueden hacer cuadrar los viajes mencionados aquí por Pablo con el relato de Hechos. Es precisamente a este propósito que las Epístolas Pastorales parecen dar apoyo a la opinión tradicional de que Pablo fue liberado después de su primer encarcelamiento en Roma (Hch. 28:30-31). Todavía debió ejercer la actividad misionera durante tres o cuatro años, lo que le pudo permitir ir a Creta con Tito (Tit. 1:5) y confiar a Timoteo el cuidado de la iglesia en Éfeso (1 Ti. 1:3). Es evidente que Pablo mismo no volvió personalmente a esta ciudad (cfr. Hch. 20:25). La penosa despedida mencionada en 2 Ti. 1:4 pudo tener lugar en Mileto (cfr. 2 Ti. 4:20). De allí el apóstol pasó por Troas (2 Ti. 4:13) para dirigirse a Macedonia, desde donde probablemente escribió 1ª Timoteo. Parece que también en este momento escribió su epístola a Tito, anunciándole su proyecto de pasar el invierno en Nicópolis (Tit. 3:12). Sin embargo, no pudo llevar a cabo su plan. Arrestado otra vez y llevado a Roma, escribió su segunda epístola a Timoteo desde su calabozo y poco antes de su muerte, pidiéndole que fuera a verlo con presteza (2 Ti. 4:9).

2. Desde el punto de vista lingüístico, se ha pretendido que el vocabulario de las Epístolas Pastorales difiere del de Pablo. Es un hecho que hay 96 términos nuevos en 1 Timoteo, 60 en 2 Timoteo, y 43 en Tito, o sea, dos veces más que en las otras epístolas de este apóstol. Pero ese argumento no puede ser en absoluto concluyente, ya que Pablo estaba escribiendo aquí acerca de temas particulares distintos en muchos aspectos de los de sus otras epístolas, y que demandaban un vocabulario parcialmente diferente; además, no se puede poner coto a una gran amplitud de variedad de estilo y expresión en diversas circunstancias de la vida de una persona, especialmente de la intensidad y del genio de Pablo. Además, ninguno de los términos empleados en estas epístolas demanda una fecha más tardía, y alrededor de la mitad de ellos se halla en la LXX. Finalmente, un imitador hubiera puesto cuidado en evitar estas divergencias.

3. La situación de la Iglesia que se describe en estas tres epístolas cuadraría mejor, dicen los críticos, con la del siglo II. Por ejemplo, los ministerios estarían demasiado estructurados para concordar con la época de Pablo. Sin embargo, esto es lo contrario a lo que hallamos en estos escritos. En el momento de la redacción de 1 Ti. 3:1-7 y de Tit. 1:5-9, los términos de obispo y anciano eran sinónimos (véanse ANCIANO, OBISPO), en tanto que en el siglo II los dos términos designaban cargos distintos (cfr. las cartas de Ignacio, hacia el año 110, véase OBISPO). Por otra parte, Pablo y Bernabé habían designado ancianos en cada iglesia durante el primer viaje misionero (Hch. 14:23), y en la iglesia en Filipos a la que Pablo dirigió su epístola había asimismo obispos y diáconos constituidos como tales (Fil. 1:1). Así, en las Pastorales no se halla rasgo alguno del «sacerdotalismo del siglo II». Es perfectamente natural que el apóstol, a punto de ir al martirio, se cuidara de dar instrucciones detalladas a Timoteo acerca de los problemas que debía afrontar, y que nos provee de inestimables principios en nuestra conducta en el seno de la Iglesia de Dios.

 

Bibliografía:

Calvino, J.: «Comentario a las Epístolas Pastorales de San Pablo» (T.E.L.L., Grand Rapids, 1968);

Dana, H. E.: «El Nuevo Testamento ante la Crítica» (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, 1965);

Darby, J. N.: «1st. & 2nd. Timothy» en Synopsis of the Books of the Bible, vol. 5 (Bible & Publications, Montreal, 1970);

Kelly, W.: «Lectures introductory to the Study of the Epistles of Paul the Apostle (Bible Truth Publishers, Oak Park, Illinois, 1970);

Rossier, H.: «Estudios sobre la Primera Epístola a Timoteo» (Ed. «Las Buenas Nuevas», Montebello, Calif. s/f);

Wallis, W. B.: «1 y 2 Timoteo», en El Comentario Bíblico Moody - Nuevo Testamento (Ed. Moody, Chicago, 1971).

 TINAJA. Véase CÁNTARO.

 TINIEBLAS

vet,

En las Escrituras, este término se usa con diversos sentidos:

(a) Estado de la tierra antes de que Dios dijera: «Sea la luz» (Gn. 1:2).

(b) Ausencia temporal de luz en la noche (Gn. 1:5).

(c) Oscuridad extraordinaria traída por Dios (Éx. 10:21; 14:20; Mt. 27:45).

(d) Las tinieblas en cuyo seno Dios envolvía Su gloria (Éx. 20:21; Sal. 18:9, 11; 97:2; He. 12:18).

(e) Estado de la muerte comparado con la vida natural (Jb. 10:21, 22).

(f) Tinieblas morales. el estado del hombre como consecuencia de la caída (Sal. 82:5; Is. 9:2; Mt. 4:16; Jn. 1:5; 3:19; 2 Co. 6:14; 1 P. 2:9; Jud. 6, 13). Dios es luz, y Cristo vino al mundo como la luz verdadera; todo lo que es excluido de Dios, u opuesto a Él, participa de las tinieblas morales.

 TINTA, TINTERO.

tip, UTEN

vet,

De los hallazgos de los rollos de papiro en Egipto se conoce que la escritura con plumas o cañas se practicaba ya muy antiguamente. Jeremías dictó a Baruc para que él escribiera en un rollo con tinta las denuncias contra Israel y Judá (Jer. 36:18).

El «tintero» mencionado en Ez. 9:2, 3, 11, era un cuerno que se llevaba en el cinto.

 TIPO, TIPOLOGÍA

tip, TIPO

ver, TABERNÁCULO, SÁBADO, EZEQUIEL (Libro), POZO, ESPÍRITU SANTO

vet,

La Biblia, rica en parábolas y comparaciones, emplea con mucha frecuencia los tipos, símbolos y alegorías para ilustrar verdades abstractas o todavía lejanas cuando fueron dadas en forma de tipos. El término gr. es «typos», que en la versión de Reina-Valera no se traduce nunca como «tipo» las dieciséis veces que aparece, y sí

«señal» (Jn. 20:25);

«figura» (Hch. 7:43; Ro. 5:14);

«modelo» (Hch. 7:44; He. 8:5);

«en estos términos» (Hch. 23:25);

«forma» (Ro. 6:17);

«ejemplo» (1 Co. 10:6, 11; Fil. 3:17; 1 Ts. 1:7; 2 Ts. 3:9; 1 Ti. 4:12; Tit. 2:7; 1 P. 5:3).

Éstas traducciones son las de la revisión de 1960. En la de 1977 se cambia en algunos pasajes «ejemplo» por «modelo».

Pablo ve una alegoría en las dos mujeres de Abraham: Agar y Sara. Agar representa el Antiguo Pacto, la Jerusalén judaica, cuyos hijos siguen estando bajo servidumbre. Sara, al contrario, es el tipo del Nuevo Pacto, de la «Jerusalén celestial, de la que los creyentes en Cristo son los hijos libres, nacidos según el Espíritu» (Gá. 4:22-31).

El Tabernáculo, el culto y el sacerdocio levíticos estaban destinados a representar mediante símbolos todo lo que Cristo, nuestro sumo sacerdote, consiguió para nuestra salvación ante Dios (véase TABERNÁCULO).

Así, el ritual instituido por Moisés es «figura y sombra de las cosas celestiales» (He. 8:4-5).

El santuario terrestre era, en realidad, «figura del verdadero», copiado del modelo mostrado por Dios a Moisés en el monte Sinaí (He. 9:11, 24; Éx. 25:40); nos ofrece «figuras de las cosas celestiales» (He. 9:23).

Mediante la disposición detallada del Tabernáculo, la descripción de sus utensilios y el aislamiento del Lugar Santísimo, el Espíritu Santo daba a entender (cfr. He. 9:8) que Dios no podía aún admitir a los pecadores ante Su presencia; era todo ello una «figura» para todo el tiempo de observancia del ritual judío (He. 9:9).

Las ordenanzas acerca de los alimentos, fiestas, sábados, eran asimismo «sombra de lo que ha de venir», siendo el cuerpo el de Cristo (Col. 2:16-17).

Así, es perfectamente lícito buscar comprender, si hay lugar, el sentido simbólico de las Escrituras. Sin embargo, para evitar caer en nefastas exageraciones y ser conocidos por un mero subjetivismo guiado por la imaginación, es prudente observar los puntos siguientes:

(a) No se puede dar dogmáticamente un sentido de un tipo que no esté expresamente indicado por el NT.

(b) Si falta la confirmación del NT, tal tipo sólo puede ser utilizado como analogía o ilustración.

(c) Es bueno recordar asimismo que si un tipo del AT halla su cumplimiento en su antitipo en el NT, no tiene razón de subsistir por sí mismo, ni ser introducido así como así en el Nuevo Pacto. Por ejemplo, el sábado judío era la sombra del reposo de Cristo (Col. 2:16-17; He. 4:9-11; véase SÁBADO). Habiéndonos sido dada la realidad en el Evangelio, no hay ya más necesidad de «la sombra», que era la obligación legal. De la misma manera, las vestiduras sacerdotales, las abluciones del mar de bronce, los sacrificios de animales, el pan de la proposición consumido por los sacerdotes, todas estas «figuras» que hallaron su cumplimiento en Cristo, han cumplido su papel, y no tienen lugar en la presente era de la gracia (He. 9:9-10). Con respecto a los sacrificios y ritual presentado en el libro de Ezequiel para tener lugar en el templo milenial (Ez. 40-48), véase EZEQUIEL (LIBRO DE); Alexander, R.: «Ezequiel» (Pub. Portavoz Evangélico, Barcelona, 1979); Ryrie, C. C.: «Las Bases de la Fe Premilenial» (Pub. Portavoz Evangélico, Barcelona, 1984).

 

Se pueden añadir unos pocos ejemplos de tipos. Los estudiosos de las Escrituras tendrán gran provecho en el estudio de los tipos del AT con sus antitipos en el NT. Los tipos se clasifican bajo cuatro encabezamientos: (a) personas; (b) lugares; (c) cosas y animales; (d) sucesos.

 

1. PERSONAS.

Adán, como primer hombre, bajo quien se pusieron todas las cosas creadas, tipo de Cristo, el último Adán, que es cabeza sobre todas las cosas, el segundo hombre (Gn. 1:28; Ro. 5:14; He. 2:7).

Eva, formada de una costilla de Adán, y declarada hueso de sus huesos y carne de su carne, es tipo de la Iglesia, de aquéllos que en su relación con Cristo son miembros de Su cuerpo, de Su carne y de Sus huesos (Gn. 2:22, 23; Ef. 4:16; 5:30).

Caín, haciendo caso omiso de la caída del hombre, y allegándose a Dios con una ofrenda que era el fruto de la tierra por Él maldita, y dando muerte después a su hermano, vino a ser tipo del mal en el hombre natural al ofrecer al santo Dios aquello que Él no puede aceptar con justicia, y tipo también de su rechazo de Cristo (Gn. 4:3; Hch. 17:23, 25; He. 11:4; 1 Jn. 3:12).

Isaac, ofrecido y recibido como de entre los muertos, tipo de Cristo en Su muerte y resurrección (Gn. 22:1-18; He. 11:17-19; Ro. 4:25; Gá. 3:15, 16).

Otros que se pueden considerar son Enoc, Melquisedec, José, Moisés, Aarón, Josué, Booz, David, Salomón, Zorobabel, Ciro, Agar, Ahitofel, etc.

 

2. LUGARES.

Egipto, como lugar en el que los israelitas estuvieron sometidos a dura servidumbre por los egipcios. Es tipo del mundo en el que la humanidad está esclavizada por Satanás, el dios de este mundo (Éx. 2:23; 2 Co. 4:4; Gá. 1:4; 1 Jn. 5:19).

Sion, como lugar donde David erigió una tienda para el arca, y donde estableció su trono, rigiendo sobre el pueblo escogido por Dios. Es tipo de la gracia liberadora establecida en poder y bendición en Cristo. Sion ha de ser aún la sede del poder del Mesías sobre la tierra en bendición milenial (Sal. 2:6; 78:68-72; Ro. 5:21; He. 12:22; Ap. 14:1).

Babilonia, como centro de idolatría y apostasía pagana, dando la espalda a Dios, y siendo morada de corrupción en todo su poder. Tipo de Roma, núcleo de la cristiandad apóstata y terrena (Gn. 11:1-9; Is. 14:4-23; Dn. 4:30; Ap. 17; 18).

Otros que se pueden considerar son Sodoma y Gomorra, Jericó, Gilgal, Asiria, Tiro.

 

3 COSAS Y ANIMALES.

El maná dado por Dios del cielo y los israelitas. Es tipo de la gracia celestial para los que se hallan en el desierto, siendo Cristo el verdadero Pan que descendió del cielo (Éx. 16:15; Jn. 6:31-33).

La serpiente de bronce que fue levantada por Moisés, mirando a la cual se conseguía la vida. Es tipo de la condenación del pecado en la carne en la muerte de Cristo, levantado en la Cruz, que vino así a ser la puerta de la vida eterna (Nm. 21:8, 9; Jn. 3:14; Ro, 8:3).

El pozo de agua como provisión de Dios, cavado en el desierto, y ante el que Israel cantó: «Sube, oh pozo». Es tipo del Espíritu Santo, comparado con «una fuente (gr.: "un pozo") de agua que salte para vida eterna» (Nm. 21:17, 18; Jn. 4:14). (Véase POZO.)

La víctima expiatoria quemada fuera del campamento es tipo de Cristo, sufriendo por nosotros «fuera de la puerta»; el creyente debe, a su vez, seguirle «fuera del campamento, llevando su vituperio» (Lv. 4:11-12; He. 13:11-13).

El cordero de la Pascua, sin tacha, es tipo del verdadero y santo Cordero de Dios inmolado para nuestra redención (Éx. 12:5-7; 1 Co. 5:7; 1 P. 1:19-20; cfr. Jn. 1:29; Ap. 5:6-14, etcétera).

Los dos machos cabríos (que constituían una sola ofrenda por el pecado, cfr. Lv, 16:5), uno de los cuales era sacrificado y el otro llevado al desierto. Eran un tipo del doble efecto de la muerte de Cristo, que satisface todas las demandas de un Dios santo, de forma que no recuerda ya más los pecados de Su pueblo, y quita de ellos toda imputación de pecado (Lv. 16:8, 9, 21; He. 10:12, 17; 1 Jn. 1:7).

Otros que se pueden considerar son las varias ofrendas, el Tabernáculo y sus objetos, la roca golpeada, los cedros, la vid, etc.

 

4. SUCESOS.

El Diluvio (Gn. 7:11-24). Es tipo de la destrucción repentina que se abatirá sobre un mundo culpable (Lc. 17:26-27).

El éxodo y el paso del mar Rojo (Éx .12:14). Constituyen un tipo de la redención (Col. 1:13; He. 2:14-15).

Otros que se pueden considerar son los incidentes acaecidos a Israel en el desierto (cfr. 1 Co. 10:11), el paso del Jordán, el retorno del remanente de Babilonia, etc.

 

Si bien la mayor parte de los tipos presentados en los párrafos anteriores procede del Pentateuco es fácil encontrar en el resto de la Biblia otros ejemplos de simbolismo: el cinturón de Jeremías (Jer. 13:1-11), la vasija del alfarero (Jer. 18:2-10), las acciones simbólicas de Ezequiel que prefiguran de una manera tan dolorosa los sufrimientos de Israel (Ez. 2:2-3:3; Ez. 3:24-27; 4:1-17; 5:1-5, 12; 24:16-24). Cada uno de estos símbolos es interpretado en el mismo texto. Para los símbolos del Espíritu Santo, véase ESPÍRITU SANTO. En Apocalipsis, una buena parte del lenguaje es simbólico. Felizmente, la mayor parte de las imágenes son explicadas en el texto. Así, los siete candeleros de Ap. 1:12 «son las siete iglesias» de Asia (Ap. 1:20), la aguzada espada de dos filos que sale de la boca de Cristo es Su palabra de juicio (Ap. 1:16; 19:15, 21; Is. 11:4; 2 Ts. 2:8), el humo de los perfumes quemados sobre el altar de oro representa las oraciones de los santos que suben a Dios (Ap. 5:8; 8:4); el lino fino del que la iglesia se reviste «es las acciones justas de los santos» (Ap. 19:8). Hay muchos más símbolos y tipos que se podrían añadir.

Hay un gran campo para desarrollar las ricas enseñanzas y la multitud de imágenes de los tipos y símbolos bíblicos, manteniéndose bajo la conducción de la analogía de las Escrituras, y en sujeción al ministerio iluminador del Espíritu. Se debe recordar, sin embargo, el mantenerse dentro de los límites bíblicos, no dejando volar la imaginación «alegorizando», como lo hacían algunos de los Padres de la iglesia, y vaciando con ello de su sentido real y definitivo los hechos más concretos de la historia de la salvación y del mundo venidero.

 

Bibliografía:

Bayley, J. C.: «Scripture Imaginery», en Bible Treasury, enero 1884/diciembre 1892 (H. L. Heijkoop, Winschoten, Holanda, reimpr. 1969);

Bayley, J. C.: «Scripture Sketches», en Bible Treasury, enero 1893/abril 1895;

Habershon, A.: «The Study of the Types» (Kregel Pub., Grand Rapids, reimpr. 1981);

Habershon, A.: «Hidden Pictures in the Old Testament» (Kregel Pub., reimpr. 1982);

Kelly, W.: «Types of Scripture», en Bible Treasury, diciembre 1856/junio 1857);

Wilson, W. L.: «Wilson's Dictionary of Bible Types» (Wm. E. Eerdmans, Grand Rapids, 1957).

 TIPOLOGÍA. Ver TIPO.

 TÍQUICO

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

= «fortuito».

Cristiano de la provincia de Asia. Él y otros se adelantaron a Pablo para esperarlo en Troas (Hch. 20:4). El apóstol encargó a Tíquico, discípulo amado, que fuera el portador de las epístolas a los Efesios y a los Colosenses (Ef. 6:21; Col. 4:7). Se reunió probablemente con Tito en Creta (Tit. 3:12). Pablo, preso en Roma por segunda vez, escribe a Timoteo diciéndole que había enviado a Tíquico a Éfeso (2 Ti. 4:12).

 TIRANNO

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

= «tirano».

Probablemente un retórico griego; poseía una escuela, en la cual Pablo pudo predicar el evangelio durante dos años (Hch. 19:9-10).

 TIRAS

tip, PAIS TRIB

vet,

Territorio y sus habitantes, descendientes de Jafet (Gn. 10:2). Los antiguos lo identificaban con Tracia (Ant. 1:6, 1). También se ha propuesto el río Tiras y el pueblo de los tiritas (Herodoto 4:51). No obstante, la identificación más plausible parece ser con los Tyrsenoi (tirrenos), que vivían en las islas y costas del mar Egeo (Herodoto 1:57, 94).

 TIRHACA. Véase FARAÓN, (e).

 TIRO

tip, CIUD

ver, BAAL, DIVINIDADES PAGANAS

sit, a1, 335, 109

vet,

= «roca».

Ciudad fenicia cuyo origen se pierde en la más remota antigüedad (Is. 23:5-18; Ant. 8:3, 1). Según los datos bíblicos, la fundación de Tiro es posterior a la de Sidón, aunque la sobrepasó en importancia. Un texto de Herodoto permite situar la fundación de Tiro alrededor del año 2750 a.C. (Herodoto 2:44). Los historiadores y geógrafos de la antigüedad afirman que la ciudad antigua se hallaba sobre el continente. Para protegerse contra los invasores, fue trasladada a una isla rocosa separada de la ciudad antigua por un brazo de mar. De ahí proviene el nombre de Tiro: roca. Los autores antiguos hacen frecuentemente alusión a su posición en medio de las aguas (Éx. 26:17; 27:32). La ciudad continental recibió entonces el nombre de Palaetyrus: la antigua Tiro. Los textos sagrados que mencionan simultáneamente a Tiro y a Sidón sitúan a Tiro antes que a su rival; Israel se hallaba más cercana a Tiro que a Sidón, y Tiro no dejaba de cobrar más y más importancia. Era ya una ciudad fuerte en tiempos de Josué (Jos. 19:29), situada en la frontera con Aser. No fue asignada a ninguna tribu de Israel. Hiram, también llamado Huram, rey de Tiro, mantuvo relaciones amistosas con David y Salomón. Suministró materiales para la construcción del palacio de David (2 S. 5:11; 1 R. 5:1; 1 Cr. 14:1); también para la construcción del Templo de Salomón y otros edificios (1 R. 9:10-14; 2 Cr. 2:3-16). Un artesano fundidor muy diestro, también llamado Hiram, hijo de madre israelita y de padre tirio, llevó a cabo los trabajos de arte del Templo (1 R. 7:13, 14, 40, 45).

Los tirios, nación pacífica, fabricaban tinturas de púrpura, objetos de metal y de vidrio, y se enriquecían con el comercio marítimo con los pueblos más alejados (cfr. 1 R. 9:28). Los mercaderes tirios eran comparables a príncipes (Is. 23:8). En el siglo IX a.C., una colonia de tirios fundó Cartago, que durante mucho tiempo rivalizó con Roma.

A pesar de su pacífico espíritu, Tiro sufrió los rigores de la guerra. Hacia el año 724 a.C., Salmansar V, rey de Asiria, recibió la sumisión de la ciudad continental y asedió la marítima. Murió en el año 722 sin haber podido apoderarse de ella (Ant. 9:14, 2). Su sucesor, Sargón, logró tomarla. En esta época ya no había relaciones amistosas entre Tiro e Israel. La impía Jezabel, mujer de Et-baal, rey de Tiro, se había casado con Acab, rey de Israel. Hizo todo lo que estaba en su mano para introducir en Israel el corrompido paganismo de su patria (1 R. 16:31-33; 18:4, 19, véanse BAAL, DIVINIDADES PAGANAS), y fue muerta por orden de Jehú, que hizo además exterminar a toda su descendencia (2 R. 9:30-37, 14-26; 10:1-14 ss.). Por otra parte, los profetas acusan a Tiro de haber entregado israelitas a los edomitas (Am. 1:9), haber robado sus bienes, y vendido a israelitas como esclavos a los griegos (Jl. 3:5, 6). Esar-hadón asedió Tiro, y la hizo tributaria. En el año 664 a.C. se sometió a Assurbanipal. Un siglo más tarde, los prósperos mercaderes tirios comerciaban con todas las regiones del mundo conocido (Éx. 27). Jeremías profetizó que Nabucodonosor, rey de Babilonia, se apoderaría de Tiro (Jer. 27:1-11). El profeta Ezequiel lanzó una célebre profecía contra Tiro (Ez. 26:1-28:19; 29:18-20). Estas predicciones de Jeremías y de Ezequiel tienen que ver especialmente con el asedio de Tiro por parte de Nabucodonosor, que duró trece años, del 585 al 573 a.C. (Contra Apión 1:21). Se desconoce si Nabucodonosor se apoderó realmente de las dos ciudades. Posiblemente sí logró apoderarse de la marítima (cfr. Is. 26), pero sólo después que los tirios hubieran puesto a salvo sus riquezas por mar (cfr. Ez. 29:18-20). En el año 332 a.C., después de un asedio de siete meses, la ciudad insular cayó en poder de Alejandro Magno, que construyó un dique uniendo la ciudad con tierra. La ciudad continental desapareció totalmente, por cuanto todas sus ruinas fueron usadas para la construcción de este dique. La ciudad insular se recuperó después de esta conquista, y es mencionada posteriormente como «ciudad libre» en diversas obras de tiempos posteriores.

El Señor Jesús fue una vez a los territorios de Tiro y Sidón (Mt. 15:21-28; Mr. 7:24-31), cuyos habitantes buscaron beneficiarse varias veces de Su ministerio (Mr. 3:8; Lc. 6:17). Jesús afirmó que las ciudades paganas eran menos culpables que las localidades galileas, que habían tenido tantas ocasiones de oír Su predicación y de ver Sus milagros (Mt. 11:21, 22; Lc. 10:13, 14).

En Tiro surgió una comunidad cristiana, que fue visitada por Pablo (Hch. 21:3-6). El célebre Orígenes, que murió hacia el año 254 d.C., fue sepultado en la basílica cristiana de Tiro. En el año 323, Eusebio, historiador de la iglesia y obispo de Cesarea, pronunció el sermón de consagración de la nueva gran basílica erigida por el obispo Paulino.

Los musulmanes se apoderaron de Tiro en el año 638; los Cruzados, en 1124. El emperador Barbarroja fue sepultado allí. Cuando los Cruzados perdieron la ciudad, apenas si quedó otra cosa que piedras sueltas, que sirvieron para las construcciones de Beirut, Acre y Jafa. Tiro poseía dos puertos: uno al noreste de la isla, llamado sidonio porque miraba hacia Sidón; el otro, al sur, se llamaba puerto egipcio. El espigón construido por Alejandro continúa existiendo. Mide alrededor de 800 m. La mayor parte de las ruinas, incluyendo las de la catedral, datan de la época de las Cruzadas. Un acueducto llevaba agua del continente a la Tiro insular, procedente de las fuentes de Ras-el-Aîn. Las profecías de Jeremías y de Ezequiel acerca de Tiro se cumplieron. El emplazamiento de la antigua ciudad está deshabitado. El espigón de Alejandro y la acumulación de arenas han transformado la primitiva isla en una península. Hay una pequeña localidad que lleva el nombre árabe de Sour, que se levanta en la unión de la isla con el istmo. Palaetyrus, la ciudad continental, ha desaparecido casi enteramente. Apenas si quedan algunos hipogeos. El monumento que lleva el nombre de Hiram, aunque es muy antiguo, no es, seguramente, el sepulcro del soberano contemporáneo de Salomón.

 TIRSA

tip, BIOG CIUD MUJE MUAT

sit, a2, 349, 172

vet,

= «gracia», «encanto».

(a) La menor de las cinco hijas de Zelofehad (Nm. 26:33; 27:1; 36:11; Jos. 17:3).

(b) Ciudad renombrada por su hermosura (Cnt. 6:4). Josué la arrebató a los cananeos (Jos. 12:24). Jeroboam I hizo de ella su residencia (1 R. 14:17) y vino a ser la capital del reino del norte (1 R. 15:21, 33; 16:6, 8, 9, 15, 17), pero dejó de serlo cuando Omri hubo construido Samaria para establecer allí su residencia (1 R. 16:23, 24; 2 R. 15:14, 16). Identificación plausible: la gran colina de Tell el-Fãr'ah, a unos 11 Km. al noreste de Naplusa (Siquem).

 TISBE, O TISBI.

tip, LUGA

vet,

Nombre del lugar de origen del profeta Elías, situado en Galaad (1 R. 17:1). Josefo confirma que el adjetivo Tisbita se refiere a un lugar situado al este del Jordán (Ant. 8:13, 2), pero se desconoce su situación.

 TISBITA

ver, ELÍAS, TISBE

vet,

Apelativo de Elías. No parece ser nombre de familia, sino designando su procedencia (véanse ELÍAS, TISBE).

 TISRI. Séptimo mes del calendario hebreo. (Véase TIEMPO).

 TITO

tip, BIOG HOMB HONT

ver, PABLO

vet,

Discípulo del apóstol Pablo; su nombre no figura en Hechos, pero sí con frecuencia en las epístolas de Pablo. Tito, de origen pagano, formó parte de la delegación enviada por los cristianos de Antioquía a Jerusalén acompañando a Pablo y a Bernabé (Hch. 15:2; Gá. 2:3). Es posible que fuera originario de Antioquía e hijo espiritual de Pablo (Tit. 1:4). En Jerusalén, los judaizantes reclamaron que Tito fuera circuncidado, pero Pablo no cedió en este punto, al no ser Tito de origen judío, y la iglesia se pronunció asimismo por el principio de la libertad en cuanto a la circuncisión de los cristianos salidos de la gentilidad (Gá. 2:3-5). De varios pasajes (2 Co. 2:13; 7:6, 13; 8:6, 16; 12:18) se sabe que Tito fue enviado por Pablo a Corinto para que reprimiera abusos que se daban allí. Hay exegetas que han supuesto que estuvo entre los que llevaron la primera epístola de Pablo a los cristianos de la iglesia en Corinto (1 Co. 16:12). Sin embargo, lo que parece que sucedió es que Tito fue enviado allí con otro hermano (2 Co. 12:18) después del envío de la primera epístola a causa de noticias posteriores recibidas acerca de los cristianos de Corinto. Se trataba de una tarea delicada, y Pablo esperó anhelantemente el retorno de Tito (2 Co. 2:13). Al salir de Éfeso, el apóstol esperaba encontrar a Tito en Troas (2 Co. 2:12, 13). Decepcionado al no encontrarlo allí, se dirigió a Macedonia, a donde por fin llegó Tito con buenas nuevas de Corinto (2 Co. 7:6, 13, 14). Pablo le encargó que volviera de inmediato a Corinto para llevar la segunda epístola (2 Co. 8:6, 18, 23). No se sabe nada más de Tito hasta después del primer encarcelamiento de Pablo en Roma (véase PABLO). La epístola a Tito desvela que recibió el encargo del apóstol para organizar las iglesias en Creta y que después fue llamado a reunirse con Pablo en Nicópolis (Tit. 3:12). La última mención de Tito se da en 2 Ti. 4:10 con objeto de su viaje a Dalmacia.

 TITO (Epístola)

tip, LIBR LINT

ver, ANCIANOS, OBISPOS, TIMOTEO (Epístolas)

vet,

Fecha: Probablemente redactada en el año 65, después de la primera cautividad de Pablo en Roma y de su puesta en libertad.

Tema de esta carta: instrucciones análogas a las de la primera epístola a Timoteo, de carácter personal, con respecto a los problemas de la iglesia en Creta.

Estructura:

(a) Dirección, saludos, alusión a la grandeza del apostolado (Tit. 1:1-4).

(b) Instrucciones acerca de la elección de obispos (llamados asimismo ancianos o «presbíteros»; véanse ANCIANOS, OBISPOS). Conducta a seguir acerca de los falsos doctores (Tit. 1:5-16).

(c) Enseñanzas que Tito debía dar a diferentes clases de personas (Tit. 2).

(d) Deberes de los cristianos hacia las autoridades y la sociedad (Tit. 3:1-8).

(e) Puesta en guardia contra las falsas doctrinas (Tit. 3:9-11).

(f) Últimas recomendaciones. Bendición (Tit. 3:12-15).

Pensamiento central: Los que se llaman cristianos tienen que demostrar la realidad de su fe con buenas obras (Tit. 2:10-14).

Esta carta forma parte de las llamadas Epístolas Pastorales.

Con respecto a la cuestión de la autenticidad, véase TIMOTEO (EPÍSTOLAS A).

 TOB

tip, REGI

vet,

= «bueno».

Región al este del Jordán, a donde huyó Jefté al ser echado de casa por sus hermanos (Jue. 11:3-5).

Hanún, rey de Amón, provocó a David a ira, y consiguió soldados de Tob (2 S. 10:6).

Es probablemente la región de Galaad que en gr. recibe el nombre de Toubias (1 Mac. 5:13; cfr. 2 Mac. 12:17). Identificación plausible: et-Taiyibeh, a 26 Km. al sur de Gadara (Mukeis, o Umm Keis).

 TOBÍAS

tip, BIOG SACE HOMB HOAT

vet,

= «Jehová es bueno».

(a) Fundador de una familia que volvió del cautiverio babilónico, pero que no pudo demostrar su origen israelita (Esd. 2:60; Neh. 7:62).

(b) Amonita que se opuso a la restauración de las murallas de Jerusalén y ridiculizó a los que se dedicaban a esta tarea (Neh. 2:10; 4:3, 7).

(c) Levita que, por orden del rey Josafat, enseñaba la Ley por las ciudades de Judá (2 Cr. 17:8).

(d) Judío que llevó al profeta Zacarías, de parte de los judíos en el exilio, el oro y la plata destinados a las coronas de Josué, el sumo sacerdote (Zac. 6:10, 11, 14).

 TOBÍAS (Libro)

tip, LIBR

ver, APÓCRIFOS

vet,

Libro no perteneciente al canon de las Sagradas Escrituras, e integrante del grupo de los apócrifos (véase APÓCRIFOS).

 TOCADO. Prenda para cubrirse la cabeza. Se usaban de diversas formas. (Véase TURBANTE.)

 TODOPODEROSO. Véase DIOS, (d), (D).

 TOFEL

tip, LUGA

vet,

Posiblemente uno de los campamentos de los israelitas en el desierto (Dt. 1:1). Robinson y otros arqueólogos lo identifican con Tafileh, a 22 Km. al sureste del extremo suroriental del mar Muerto.

 TOFET

tip, LUGA DIOS

ver, BAAL, MOLOC, QUEMÓS

vet,

Nombre de etimología incierta.

Un lugar alto construido en el valle de Hinom. En tiempos de Isaías y Jeremías había muchos habitantes de Jerusalén que inmolaban a sus propios hijos, quemándolos vivos (Jer. 7:31) en honor de Moloc (2 R. 23:10). Para impedir el retomo de estas abominables prácticas, el rey Josías profanó Tofet. Jeremías profetizó enérgicamente con estas palabras: «Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual fue invocado mi nombre, amancillándola. Y han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hi para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón» (Jer. 7:30-31). Profetizó a continuación que multitudes, azotadas por el Señor, perecerían en este lugar (Jer. 7:32, 33; 19:6; 32:35); un lugar similar sería dispuesto para el rey de Asiria (Is. 30:33).

Esta costumbre desapareció completamente de entre los judíos, que quedaron liberados del pecado nacional de idolatrías después del cautiverio babilónico. Sin embargo, no desapareció de la civilización fenicia hasta muy tarde en la historia. Tertuliano (aprox. 160-225 d.C.) afirma que en sus propios días se seguían celebrando estos sacrificios en Cartago y en África en general, siguiendo el culto pagano a Baal. Las recientes excavaciones del Tofet de Cartago dan una sobrecogedora ilustración de esta degeneración del espíritu humano (cfr. «Child Sacrifice at Carthage», Biblical Archaeology Review, vol. X, n. 1, ene./feb. 1984, PP. 31-35). (Véanse BAAL, MOLOC, QUEMÓS.)

 TOGARMA

tip, PAIS

sit, a9, 604, 156

vet,

País en el límite septentrional (Ez. 38:6), habitado por un pueblo descendiente de Jafet y de Gomer (Gn. 10:3). Comerciaban con caballos y mulos (Ez. 27:14). Corrientemente se identifica con Armenia. Delitzsch, no obstante, cree reconocer Togarma en el nombre de Ti-garimmu, ciudad en la frontera occidental de Capadocia y que figura en las inscripciones asirias. Los asirios la destruyeron el año 695 a.C.

 TOI

tip, BIOG REYE HOMB HOAT

vet,

Rey de Hamat, sobre el río Orontes, que envió presentes de gran precio a David, felicitándolo por su victoria sobre Hadad-ezer (2 S. 8:9, 10; 1 Cr. 18:9, 10).

 TOLA

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

= «gusano».

(a) Hijo de Isacar. Fundador de un clan (Gn. 46:13; Nm. 26:23; 1 Cr. 7:1).

(b) Hijo de Fúa, de la tribu de Isacar; juzgó a Israel durante veintitrés años. Vivía en Samir, en el monte de Efraín (Jue. 10:1, 2).

 TOLEMAIDA

tip, CIUD

sit, a1, 280, 255

vet,

Ciudad así llamada en honor de Ptolomeo Filadelfo (285-246 a.C.). Éste era el nombre que tenía en los tiempos de Pablo. En la actualidad se llama Akkõ, como con anterioridad a este cambio de nombre. Los Cruzados le dieron el nombre de San Juan de Acre. Su nombre antiguo, Akkõ, significa «arenas ardientes». En ocasiones, los hebreos le daban el nombre de Acasaf (Jos. 11:1; 12:20; 19:25). Se halla situada sobre un pequeño promontorio de la costa palestina, a poco más de 40 Km. al sur de Tiro. La ciudad está frente al monte Carmelo, desde el otro lado de la bahía de Acre. Fue asignada a la tribu de Aser, que no la ocupó (Jue. 1:31). En los tiempos de Oseas se rindió a Salmansar, rey de Asiria (Ant. 9:14, 2). Durante el reinado de Assurbanipal sufrió hostigamientos asirios. El nombre de Tolemaida le fue dado casi un siglo a.C.

Ciudad clave para la entrada de la Galilea, puerto marítimo y terminal de las rutas comerciales de Decápolis y de Arabia, adquirió suma importancia política (1 Mac. 5:15, 21, 55; 10:1; Ant. 13:12, 2 ss.). Es en esta ciudad que Jonatán Macabeo fue pérfidamente asesinado (1 Mac. 12:48; Ant. 13:6, 2). Un gran número de judíos halló refugio dentro de sus murallas (Guerras 2:18, 5). En esta ciudad surgió pronto una comunidad cristiana. Pablo pasó allí un día con los hermanos durante su último viaje a Jerusalén (Hch. 21:7). Tolemaida vino a ser después la sede de un episcopado cristiano. Los árabes le restituyeron su antiguo nombre de Akkõ, que los Cruzados franceses corrompieron a Acre. En el año 1191, Felipe Augusto, rey de Francia, y Ricardo I, rey de Inglaterra, la conquistaron. Desde el año 1229 pasó a ser propiedad de los Caballeros de San Juan, por lo que fue frecuentemente conocida como San Juan de Acre. Más tarde cayó en manos de los turcos otomanos. Jazzar Pachá fue un notable gobernante por su ferocidad, mereciendo el titulo de «el matarife», y reforzó sus defensas en 1799. Aquel mismo año Napoleón la asaltó, pero fue vencido y se retiró rápidamente a Siria. Una flota británica contribuyó decisivamente a la derrota de Napoleón al acudir en auxilio de Jazzar. En 1832, San Juan de Acre fue arrebatada al sultán de Turquía por uno de sus súbditos, Ibrahim Pachá, hijo de Mohamed Alí, gobernador de Egipto. En 1840 una intervención anglo-austríaca devolvió la ciudad a Turquía. Durante la Primera Guerra Mundial, en 1917, los ingleses se apoderaron de la ciudad, pasando a formar parte de su administración de Palestina. Finalmente, en la guerra de la Independencia de Israel, en 1948, Akkõ, que había sido entregada por los ingleses a los árabes antes de retirarse de Palestina, fue tomada por las fuerzas del naciente Estado de Israel.

 TOLOMEOS Véase PTOLOMEOS.

 TOMÁS

tip, BIOG APOS HOMB HONT

ver, APÓCRIFOS, CANON

vet,

(del arameo «t'õmã, «mellizo»).

Uno de los doce apóstoles (Mt. 10:3), que también era conocido por el nombre gr. de Dídimo, «mellizo». Al saber que Jesús quería volver a Judea, donde lo habían querido apedrear (Jn. 11:7, 8), Tomás exclamó: «Vamos también nosotros, para que muramos con él» (Jn. 11:16). Respondiendo a una pregunta de este discípulo, Jesús le dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida» (Jn. 14:1-6). Cuando Cristo apareció a los discípulos, Tomás estaba ausente, y no creyó en la resurrección hasta que vio con sus propios ojos al Señor (Jn. 20:24-29). En su obstinación había afirmado que no creería hasta que no pusiera sus dedos en las llagas del Señor, y su mano en Su costado traspasado. Su confesión fue sin embargo sublime. Al ver al Señor, Tomás se postró ante Él, y clamó, diciéndole: «¡Señor mío y Dios mío!»

Junto con otros seis discípulos, fue testigo y actor de una pesca milagrosa en el lago de Galilea, en una aparición del Señor resucitado (Jn. 21:1-8). Después de la ascensión, Tomás y los otros apóstoles se retiraron al aposento alto (Hch. 1:13).

Según una tradición de gran antigüedad (siglo IV), anunció el evangelio a los partos y a los persas. Tomás habría muerto en Persia, según esta tradición. Otras tradiciones lo hacen el apóstol de la India, donde habría sufrido el martirio.

Circuló una diversidad de obras apócrifas a partir del siglo II en las que Tomás tiene un papel destacado. Varias de ellas son de carácter gnóstico y fantástico. Entre ellas se pueden destacar:

Los Hechos de Tomás,

El Apocalipsis de Tomás y

El Evangelio de Tomas.

Estas obras sin embargo dan evidencia de su falsedad, contrastando intensamente con las enseñanzas y el carácter de los escritos canónicos (véanse APÓCRIFOS, CANON).

 TOPACIO. Véase PIEDRAS PRECIOSAS.

 TOPO

tip, FAUN

vet,

El término heb. «hãpharphãrõth», «cavador de agujeros».

En Palestina se encuentra el topo-rata («Spalax typhlus»), que seguramente es el mencionado en Is. 2:20. Muy extendido, vive subterráneamente, en pequeños grupos. El «spalax», roedor que se alimenta de vegetales, especialmente de bulbos, se parece al topo, pero no es del mismo orden, porque el topo es insectívoro. Más grande que el topo, mide entre 20 y 25 cm. Es de color gris plateado. Carece de cola, y tiene unos ojos minúsculos, degenerados.

 TORÁ

ver, LEY, PENTATEUCO

vet,

(heb.: «instruir»).

Se refiere a la instrucción en la voluntad del Señor. En el judaísmo vino a significar específicamente la Ley de Moisés, pero se podía referir, también, a las enseñanzas de los profetas, como se utiliza en el judaísmo rabínico posterior y en el NT (cfr. 1 Co. 14:21, donde aparece una cita de Isaías, apostillando: «en la ley (gr. «nomos», trad. del heb. «torá») está escrito». (Véanse LEY, PENTATEUCO.)

 TORBELLINO

tip, TIPO CALE

vet,

Movimiento circular del aire causado cuando entran en contacto dos corrientes de aire procedentes de direcciones opuestas. En la zona de Oriente Medio son frecuentes al aproximarse la estación de las lluvias, y aparecen preferentemente no muy lejos de la costa. Son enormemente destructivos. Es mencionado con frecuencia en el AT como uno de los medios en que Dios se manifiesta en juicio (Sal. 83:15; Nah. 1:3; Zac. 7:14).

También se emplea figuradamente del castigo retributivo que recibirán los que han sembrado el mal (Os. 8:7). En dos ocasiones es relacionado con el sur (Jb. 37:9; Zac. 9:14). Elías fue arrebatado en un carro de fuego en el seno de un torbellino (2 R. 2:1, 11).

 TORO

tip, FAUN CUAD

ver, BUEY, APIS, BECERRO DE ORO

vet,

Macho de la especie «Bos Taurus» (Jb. 21:10; Sal. 68:31; Is. 34:7; Jer. 52:20) (Véase BUEY) En Basán se criaban toros particularmente fuertes y bravos (Sal. 22:13). Hay un término heb. distinto para designar al toro joven (Jue. 6:25).

Sometidos al yugo, los novillos servían de animales de tiro; también se ofrecían como sacrificio (Éx. 29:1; 1 Cr. 29:21).

Para la adoración pagana del toro, véanse APIS, BECERRO DE ORO.

 TORRE

(a) El guardián de las viñas tenía sólo una cabaña (Is. 1:8), pero el propietario consideraba con frecuencia que era necesario edificar una torre para defender su posesión contra los merodeadores (Is. 5:2; Mt. 21:33; Mr. 12:1). Había torres que llegaban a ser verdaderas fortalezas, para la protección de los pastores en los confines de los desiertos (2 R. 17:9; 2 Cr. 26:10). Las fortificaciones de las ciudades las incluían (2 Cr. 14:6; Neh. 3:1), flanqueando las puertas de la ciudad (2 Cr. 26:9). En ellas se situaban centinelas, máquinas de guerra (2 R. 9:17; 2 Cr. 26:15) y, al acercarse el enemigo, los pobladores se refugiaban en las torres (Jue. 9:51, 52; Sal. 61:3, 4), desde donde podían lanzar proyectiles con facilidad.

(b) TORRE ANTONIA. (Véase ANTONIA.)

(c) TORRE DE BABEL. (Véase BABEL.)

 TORRENTE

tip, RIOS

vet,

Por lo general, pequeño curso de agua que no se seca, como el Cisón (1 R. 18:40) y el Jaboc (traducido «arroyo», Gn. 32:23). Sin embargo, se designan también por este nombre avenidas impetuosas de agua en la estación de las lluvias, en invierno, pero que se secan en verano. Entre ellos están el torrente

de Egipto (Nm. 34:5; véase TORRENTE DE EGIPTO);

de Zered (Dt. 2:13), y

el Cedrón (2 S. 15:23; Jn. 18:1).

 TORRENTE DE EGIPTO

tip, RIOS

sit, a4, 149, 275

vet,

Gran wadi (heb. «nahal») que constituía el límite suroccidental de Canaán (Nm. 34:5; 1 R. 8:65; 2 R. 24:7) y el de Judá (Jos. 15:4, 47). Los asirios y hebreos le dieron el mismo nombre y lo identificaron como la frontera. Se conoce actualmente como Wadi el-Arish; por lo general está seco, pero cuando caen las fuertes lluvias del desierto es alimentado por muchos afluentes y adquiere gran caudal. Uno de estos afluentes atraviesa Cades-barnea. El torrente de Egipto desemboca en el Mediterráneo, a 80 Km. al sur de Gaza.

Véase RÍO DE EGIPTO.

 TÓRTOLA

tip, FAUN LEYE TIPO AVES

vet,

Ave migratoria que simboliza la dulzura y la debilidad (Sal. 74:19; Jer. 8:7); su llegada anuncia la primavera (Cnt. 2:12). Abraham sacrificó una tórtola, entre otros animales, al concertar pacto con el Señor (Gn. 15:9). La Ley de Moisés permitía a los pobres la ofrenda de tórtolas, en lugar de animales mayores (Lv. 1:14; 5:7; 12:6, 8; 15:14, 29, 30; Nm. 6:10, 11).

Eran abundantes. Tristram describió tres especies palestinas. La más extendida es la tórtola común, «Turtur vulgaris». En segundo lugar está la tórtola de collar, «Turtur risorius». Por último, una especie no migratoria, la tórtola de las palmas, «Turtur senegalensis», hace su morada en la zona del mar Muerto, de clima tropical.

 TRABAJO

tip, LEYE

ver, FIESTAS, PABLO

vet,

El trabajo ha sido desde el principio un propósito de Dios para el hombre (cfr. Gn. 1:28; 2:15). Dios mismo enseñó al hombre la actividad de la labranza (cfr. Is. 28:26-29). La misma creación trabaja (cfr. Pr. 6:6-8). El ejemplo más elevado de trabajo lo tenemos en Dios, tanto en Creación (cfr. Gn. 1 y 2) como en Redención (Jn. 5:17). Fue por la caída y la consiguiente maldición que el trabajo pasó de ser un gozo a constituir un agotador esfuerzo para asegurar la subsistencia (Gn. 3: 16-19). Por ello, el trabajo, en lugar de fuente de placer y creación, es, para la gran masa de la humanidad, una enojosa actividad esclavizadora, angustiosa, y sin certidumbre de conseguir una adecuada compensación. Ha llegado, en muchos casos, a ser un instrumento de explotación y opresión (cfr. Éx. 1:11-14; 2:23; Stg. 5:4).

Sin embargo, Dios muestra el trabajo y la diligencia en él como una virtud (Pr. 22:29). Se denuncia, sin embargo, el trabajo como un medio para conseguir más de lo necesario para la vida, al añadir ello un agobio innecesario (Ec. 4:6). La mujer diligente en el cuidado de la familia y en la dirección de la casa es cantada con gran alabanza (Pr. 31:10-31).

En la Ley se ordenan los períodos de trabajo y de descanso, con todo el ciclo de fiestas anuales, en las que, al igual que en los sábados, se debía dejar a un lado toda labor y dedicarla al descanso, oración, adoración, y fiesta, bien de gozo o de humillación (cfr. Dt. 16:11, 14, etc.; Lv. 23:27-32; véase FIESTAS).

El creyente es considerado colaborador de Dios (1 Co. 3:9). No estando bajo la maldición, sino gozando de la bendición de Dios, es exhortado a trabajar con fidelidad, «no sirviendo al ojo... sino con corazón sincero, temiendo a Dios» (Col. 3:22). La exhortación sigue así: «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres» (Col. 3:23). El cristiano fiel puede sentirse alentado, pues su trabajo «en el Señor no es en vano» (1 Co. 15:58). Los creyentes deben ocuparse en buenas obras (Tit. 3:8), viviendo en este siglo sobria, justa y piadosamente (Tit. 2:12) mientras espera la venida de su Señor (Tit. 2:13). Su trabajo debe tener un triple propósito: glorificar a Dios (1 Co. 6:20), subvenir a sus propias necesidades, para no ser carga a nadie (1 Ts. 4:11-12) y poder ayudar a los que padecen necesidad (Ef. 4:28). Este trabajo debe ser llevado a cabo sosegadamente (2 Ts. 3:12), sin ansiedad (1 P. 5:7) ni avaricia (He. 13:5), por cuanto el Señor ha prometido Su cuidado a todos los Suyos (cfr. Fil. 4:19). Por otra parte, hay la taxativa instrucción de que, por una parte, «si alguno no quiere trabajar, tampoco coma» (2 Ts. 3:10); por la otra: «El obrero es digno de su salario» (Lc. 10:7; 1 Co. 9:14; 1 Ti. 5:18).

El mismo Dios encarnado asumió una profesión: la de carpintero (Mr. 6:3), santificando así el trabajo común. Pablo mismo fue ejemplo de los creyentes, trabajando en su actividad para su sustento (véase PABLO).

Son numerosísimas las actividades mencionadas en la Biblia. La primera de ellas, dada al hombre para ejercerla en su estado paradisíaco, fue la labranza y cuidado de Edén (Gn. 2:15). En el estado eterno, en un contexto de reposo moral, los redimidos de Dios ejercerán su servicio ante Él (Ap. 22:4). Así, el reposo en el que el creyente entrará no será la cesación de la actividad, sino de la lucha, de la confrontación contra el enemigo en un sistema hostil, en un estado de cosas anormal desde la entrada del pecado en el mundo. En los cielos nuevos y tierra nueva donde morará la justicia (2 P. 3:13) no habrá inactividad, sino una armoniosa labor en una atmósfera de comunión y en plenitud de goce de la hermosura de la santidad del Señor.

 TRACONITE

tip, REGI

sit, a1, 614, 258

vet,

= «rocosa».

Al comienzo del ministerio de Juan el Bautista, la Traconite formaba, con Iturea, la tetrarquía de Felipe, hermano de Herodes Antipas, el tetrarca de Galilea (Lc. 3:1). Se extendía al sur de Damasco (Estrabón 16:2, 20), comprendiendo las rocas volcánicas que en nuestros días reciben el nombre de al-Laja'; al oeste incluía Ulatha y Paneas; al sur, los confines de Batanea y de Jebel Haurán (Ant. 15:10, 3; 17:2, 1 y 2).

 TRADICIÓN

tip, DOCT

ver, JUSTIFICACIÓN, LEY, OBRAS, SALVACIÓN

vet,

Gr. «paradosis», un «transmitir», ya sea oralmente, ya por escrito; una enseñanza transmitida de una a otra persona.

Se usa en el NT en sentido positivo y negativo. En el negativo, es usado en la disputa entre el Señor y los fariseos acerca de «la tradición de los ancianos» (Mt. 15:1-9; Mr. 7:1-13). La tradición oral judía parece haber sido de tres clases:

(a) Pretendidas leyes dadas por Moisés oralmente a los setenta ancianos, además de la Ley escrita, y que los fariseos consideraban tan vinculantes como ella;

(b) decisiones de jueces, que vinieron a sentar precedentes directores de futuras decisiones;

(c) interpretaciones de las Escrituras dadas por grandes rabinos, y que finalmente llegaron a ser consideradas con la misma reverencia que las Escrituras del AT.

De la comparación de los pasajes de Mateo y Marcos es evidente que el Señor Jesús atacó la pretensión de revelación adicional (esto es, «de los ancianos»). Al añadir a la Palabra de Dios se habían hecho culpables:

(a) Habían dejado los mandamientos de Dios (Mr. 7:8);

(b) habían desechado el mandamiento de Dios (Mr. 7:9, V.M.);

(c) habían quebrantado, o transgredido, el mandamiento de Dios (Mt. 15:3);

(d) habían invalidado el mandamiento de Dios (Mt. 15:6; Mr. 7:13).

Así, por la pretensión de una tradición oral suplementaria de la escrita, el mandamiento de Dios quedaba:

(a) echado a un lado o ignorado;

(b) desatendido en sus demandas;

(c) manipulado y violado; por último,

(d) quedaba invalidado, vaciado de todo contenido, al ser sustituido por una norma humana.

Otra mención de tradición en sentido negativo es en Col. 2:8. En este pasaje hay exegetas que ven las enseñanzas judaicas de los falsos maestros. Aunque puede haber algo de verdad en ello, es evidente que aquí el término se usa con mayor amplitud que en lo que respecta a la tradición judía. El término «tradiciones de los hombres» parece referirse al origen meramente humano, en contraste con el divino, de las falsas enseñanzas de Colosas, que parecen haber tenido características gnósticas, una mezcla de filosofía griega mezclada con conceptos populares del judaísmo de entonces.

El sentido positivo, se usa de la instrucción dada antes de que la revelación del NT hubiera finalizado (1 Co. 11:2, trad. «instrucciones»; 2 Ts. 2:15, «doctrina»; 2 Ts. 3:6, «enseñanza»). Aquí se refiere a la transmisión oral, al ministerio de enseñanza, mediante el cual transmitía el cuerpo de doctrina cristiana (2 Ts. 3:6) y las instrucciones concretas dadas a las iglesias de Corinto y de Tesalónica (2 Ts. 2:15; 1 Co. 11:2).

En todo caso, esta «tradición», esta enseñanza, es la dada por los apóstoles, y quedaría cristalizada en sus escritos. En las Escrituras no se contempla la transmisión oral de la revelación divina. La enseñanza, evidentemente, debe ser oral en muchos casos, pero debe sujetarse en todo a las Escrituras (1 Co. 4:6). El apóstol Pablo, en su despedida, encomienda a los fieles, no a las jerarquías de la iglesia y a sus enseñanzas y tradiciones, sino «a Dios, y a la palabra de su gracia» (Hch. 20:28-32). Los apóstoles eran los depositarios y transmisores de la enseñanza divina, y este depósito que ellos dejaron, la palabra apostólica, es lo que la Iglesia tiene que conservar, proclamar y vivir (cfr. Lc. 1:2; He. 2:3-4; 2 P. 1:12-20; 3:15-16; 1 Jn. 1:1-4; Jud. 3, 17.

En amplios sectores de la cristiandad actual se da un intenso paralelo con la situación del judaísmo oficial de la época del Señor. Apelando a una «tradición» que es transmitida por su «magisterio», por ejemplo, la Iglesia de Roma mantiene doctrinas como las del culto a María, «mediadora de todas las gracias», invalidando la clara declaración de que «hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1 Ti. 2:5); de la misa como repetición del sacrificio de Cristo en la cruz, por la cual Cristo es ofrecido, y los méritos de este sacrificio son aplicados «a los vivos y a los muertos», invalidando las claras declaraciones de las Escrituras acerca de la singularidad, irrepetibilidad y eficacia absoluta y eterna de la obra consumada de Cristo en la cruz (He. 7:24-28; 9:11-12; 24:28; 10:1-18), y muchas otras que no se pueden mencionar por falta de espacio (véanse JUSTIFICACIÓN, LEY, OBRAS, SALVACIÓN, etc.).

 

Bibliografía:

Gonzaga, J.: «Concilios» (International Publications, Grand Rapids, 1965);

Grau, J.: «El fundamento apostólico» (Ediciones Evangélicas Europeas, Barcelona, 1973);

Edersheim, A.: «The Live and Time of Jesus the Messiah» (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, reimpr. 1981);

Lacueva, F.: «Catolicismo Romano» (Clíe, Terrassa, 1972);

Stott, J. R. W.: «Las controversias de Jesús» (Certeza, Buenos Aires, 1975).

 TRADUCCIONES DE LA BIBLIA. Véase VERSIONES DE LA BIBLIA.

 TRANSFIGURACIÓN

ver, HERMÓN, TABOR.

vet,

(gr. metamorfosis).

Este término indica el cambio que tuvo lugar en la apariencia de Jesús en la visión en el monte santo. El Señor, rechazado ya de manera oficial por las autoridades del judaísmo, se dirigió con Sus discípulos hacia el extremo norte del país, a la zona de Cesarea de Filipos (Mt. 16:13). Allí, en contraste con la ceguera de Israel con respecto a Su persona (Mt. 16:13-14), recibió la confesión de Pedro de que Él era el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mt. 16:15-16). El Señor empezó entonces a anunciar a Sus discípulos la muerte que Él iba a sufrir en Jerusalén de manos de las autoridades judías (Mt. 16:21).

Fue en el contexto de esta crisis en el ministerio del Señor, cuando afrontaba la última etapa de Su humillación (cfr. Fil. 2:8), que tuvo lugar esta manifestación visible de la gloria del Señor que se ha de manifestar públicamente en el futuro (Fil. 2:9). El Señor, dirigiéndose a Sus discípulos antes de la transfiguración, les anunció que algunos de ellos verían «al Hijo del Hombre viniendo en su reino» (Mt. 16:28). Esta promesa no tardó en ser cumplida. Acompañado de Pedro, Jacobo y Juan, el Señor se dirigió al monte a orar. «Y en tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente» (Lc. 9:29); «resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz» (Mt. 17:2). Pedro afirma que vieron con sus propios ojos la majestad del Señor (2 P. 16). Fue así un breve atisbo del Señor Jesús investido de gloria, tal como ahora lo está en las alturas, y como se manifestará en Su reino. La Ley y los profetas estuvieron presentes en esta escena, representados por Moisés y Elías; cuando Pedro propuso hacer tres tabernáculos fue acallado por una voz del cielo diciendo: «Éste es mi hijo amado en quien tengo complacencia a él oíd» (Mt. 17: 5; Mr. 9:7; Lc. 9:35).

El evento de la transfiguración marca un punto de inflexión de suma importancia en el ministerio del Señor. Ya el tema de conversación del Señor con Moisés y Elías fue «su partida que iba Jesús a cumplir en Jerusalén» (Lc. 9:31). Desde entonces, la Cruz, el cumplí miento de su obra expiatoria, fue el centro de sus pensamientos: «Afirmó su rostro para ir a Jerusalén (Lc. 9:51). Éste fue un camino emprendido en gracia salvadora: «El Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino a salvarlas» (Lc. 9:56), y con una dolorida consciencia del rechazo que lo rodeaba (Lc. 9: 57-58). Del monte de Su glorificación, el Señor descendía así al valle de Su humillación, dirigiéndose a la Cruz.

La transformación del cristiano, por la renovación de su entendimiento (Ro. 12:2), y en la misma imagen del Señor, por Su Espíritu, al contemplar por la fe la gloria de Cristo (2 Co. 3:8), es expresada con el mismo término que el de la transfiguración del Señor (cfr. 1 Jn. 3:2).

Con respecto a la situación del monte de la Transfiguración, véanse HERMÓN, TABOR.

 TRANSGRESIÓN. Véase PECADO.

 TRES TABERNAS

tip, CIUD

sit, a9, 19, 101

vet,

Estación de posta sobre la Vía Apia, a unos 16 Km. del Foro de Apio, y a 43 Km. de Roma. Al dirigirse de Puteoli a Roma, Pablo fue recibido por cristianos en Tres Tabernas (Hch. 28:15).

 TRIBU

tip, TRIB

ver, ISRAEL, JUDÁ

vet,

La división en tribus se halla en numerosos pueblos antiguos, como entre los edomitas, ismaelitas, árabes, etc. (cfr. Gn. 36:15, 19, 40). Las doce tribus de Israel fueron fundadas por los doce hijos de Jacob, con la excepción de José, de quien surgieron dos tribus, al adoptar Jacob como hijos a sus nietos (Gn. 48:5). Así, hubo en realidad trece tribus, quedando doce en el reparto de la tierra al quedar considerada la de Leví como tribu dedicada al sacerdocio, y sin territorio propio, quedando esparcida por todo Israel. En la misma época de Jacob, la expresión «las doce tribus de Israel» incluía aún a Leví, en tanto que Efraín y Manasés eran consideradas como una sola tribu, bajo el nombre de José (Gn. 49:5, 22, 28; Nm. 26:28, cfr. v. 57). Al hacerse la división de la tierra, los hijos de José recibieron territorios distintos (Jos. 17:14, 17), en tanto que Leví recibía al mismo Señor como herencia (Jos. 13:14, 33). Desde el punto de vista material, Leví recibió su parte con la entrega de una porción de los sacrificios y de los diezmos (Nm. 18:20-21, 24; Dt. 18:1-5), y, por otra parte, recibió 48 ciudades con sus aldeas, repartidas entre todas las tribus (Jos. 21:1-2, 41).

La organización tribal estaba tan profundamente arraigada, que resistió todo el turbulento período de los Jueces (cfr. Jue. 20:2; 21:3, 17), y sobrevivió al establecimiento de la monarquía. Los ancianos y los príncipes de las tribus ejercieron una gran influencia en la elección de ciertos reyes (1 S. 8:4; 10:20; 2 S. 3:17; 5:1); los soberanos los consultaban para los asuntos de importancia (1 R. 8:1; 20:7; 2 R. 23:1). El cisma nacional tuvo como marco la estructura tribal, y fue dirigido tanto contra la prepotencia de Judá como contra un rey impopular (1 R. 12:20-21). Cuando tuvo lugar la caída de Israel, y durante el exilio, los ancianos siguieron desempeñando un importante papel (Jer. 19:1; Ez. 8:1; 14:1; 20:1), si bien la misma organización tribal había quedado quebrantada debido a la destrucción de ambos reinos (véanse ISRAEL, JUDÁ).

Las tribus de Israel son mencionadas en las visiones proféticas de Ez. 48 y de Ap. 7:1-8; 21:12. Jesús dijo a Sus apóstoles que en la renovación de todas las cosas ellos se sentarán en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Mt. 19:28).

 

Bibliografía:

Edersheim, A.: «Bible History Old Testament» (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, reimpr. 1982);

Keil-Delitzsch: «Commentary in the Old Testament - The Pentateuch» (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, reimpr. 1981);

Leupold, H. C.: «Exposition of Genesis» (Baker Book House, Grand Rapids, reimpr. 1981);

Schultz, S. J.: «Habla el Antiguo Testamento» (Pub. Portavoz Evangélico, Barcelona, 1976).

 TRIBULACIÓN

tip, DOCT ESCA

vet,

(gr. «thlipsis», «apretura», «opresión», también traducido «aflicción», «persecución» y «angustia»).

La tribulación es la experiencia general de los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús (cfr. 2 Ti. 3:12). Los primeros cristianos fueron esparcidos a causa de la persecución (gr.: «thlipsis», «tribulación», Hch. 11:19); viene a ser un medio por el que Dios produce en el creyente un más excelente peso de gloria (2 Co. 4:17), y es un medio de comunión con Cristo (Col. 1:24). El Señor mismo auxilia a los suyos en todas sus tribulaciones (Sal. 46:1), y serán finalmente librados de ellas (Pr. 12:13).

La tribulación y la angustia serán la parte de los impíos (Ro. 2:9; 2 Ts. 1:6; Ap. 2:22). Para el período escatológico de la gran tribulación, véase TRIBULACIÓN (GRAN).

 TRIBULACIÓN (GRAN)

tip, DOCT ESCA

ver, ARMAGEDÓN, VENIDA (Segunda), MILENIO, JUICIO, TESALONICENSES (Epístolas), APOCALIPSIS, ARREBATAMIENTO, DANIEL (Libro), ESCATOLOGÍA, IGLESIA, ISRAEL, RESURRECCIÓN

vet,

Breve período de terribles juicios, y que precederá inmediatamente a la gloriosa venida del Señor y coincidirá con el reinado del Anticristo. La expresión «gran tribulación» proviene de Ap. 7:14, pero las profecías hablan frecuentemente de la época de inusitada angustia por la que pasará el mundo al final de los tiempos (Dn. 12:1; Is. 26:20), el día terrible de Jehová (Is. 2:12, 17-19; 13:6, 9-13; Ez. 30:2-3; Jl. 1:15; 2:1-2, 11; Am. 5:18, 20; Sof. 1:14-18). Jesús, hablando no sólo de los sufrimientos de Jerusalén en el año 70, sino especialmente en el tiempo que precederá a Su retomo, dijo: «Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá» (Mt. 24:21).

Daniel y el Señor Jesús relacionan el Anticristo y la abominación desoladora con la gran tribulación (Dn. 7:25; 9:27; 12:1, 7; Mt. 24:15, 21). El Apocalipsis precisa que el reinado de este personaje estará caracterizado por terribles persecuciones (Ap. 13:7, 15-17) y por castigos de una terrible gravedad. La Gran Tribulación será, por una parte, «tiempo de angustia para Jacob» (Jer. 30:7); por otra, tribulación para la cristiandad apóstata (Ap. 2:22) y sobre toda la tierra (Ap. 16, etc.). La tribulación provendrá de la ira de Dios contra una humanidad rebelde y apóstata (Ef. 5:6; Ap. 6:15-17; 8:6-13; 9; 15; 16, etc.), y de la gran ira del diablo, arrojado del cielo, perseguidor de los testigos de Dios (Ap. 12:12-17) y enemigo y destructor de la humanidad. En su carácter de dragón, Satanás se hará adorar de los hombres (Ap. 13:4) y, junto con la Bestia y el falso profeta, ejercerá dominio sobre toda la humanidad (Ap. 13:7), dando muerte a los fieles testigos de Dios (Ap. 13:7; cfr. 7:14). Ocho veces, y usando cuatro expresiones diferentes, Daniel (Dn. 7:25; 9:27; 12:7) y Juan (Ap. 11:2, 3; 12:6, 14; 13:5) anuncian que este sombrío período durará tres años y medio. Dios no quedará sin testimonio; en medio de esta turbulencia se reservará un número señalado de israelitas (Ap. 7:3-8; cfr. Ez. 9:4-6) y salvará a través de ellos a una multitud que sufrirá el martirio por la fe (Ap. 7:9-14); suscitará además a dos testigos poderosos, con cuyo ministerio azotará a los habitantes de Jerusalén, donde el Señor fue crucificado (Ap. 11:1-12).

La Gran Tribulación alcanzará su clímax de violencia en la batalla de Armagedón (véase ARMAGEDÓN), que tendrá su fin con la gloriosa aparición del mismo Señor Jesucristo (véase VENIDA [SEGUNDA]).

La iglesia y la tribulación. Entre los expositores de convicción premilenial, esto es, los que sostienen que la Segunda Venida del Señor será anterior al Milenio (véase MILENIO), hay cuatro posturas principales:

(1) Postribulacionismo.

En este punto de vista, la Iglesia pasa a través de la tribulación. Sus defensores proclaman que es la fe histórica de la Iglesia cristiana. Se afirma además que el mismo hecho de que a la Iglesia le fue prometida tribulación sostiene esta postura. Por otra parte, identifican la resurrección de los justos de Israel, evidentemente al final de la Gran Tribulación, y seguramente coincidente con la de los santos muertos durante ella (cfr. Dn. 12:1-3, 13; Ap. 20:4) con el arrebatamiento de la Iglesia (1 Ts. 4:13-18). Es evidente que esta postura destruye la doctrina de la inminencia de la venida de Cristo en relación con los creyentes y que aparece en pasajes como Jn. 14:2-3; 1 Co. 1:7; Fil. 3:20-21; 1 Ts. 1:9-10; 4:16-17; 5:5-9; Tit. 2:13; Stg. 5:8-9; Ap. 3:10; 22:17-22). Además, a pesar de la pretensión de «historicidad» de los postribulacionistas, en la iglesia primitiva sí se sostenía la inminencia de la vuelta del Señor a recoger a Su iglesia. Entre los que la sustentan se hallan Clemente de Roma, Cipriano, y la misma Didaché.

(2) Mid-tribulacionismo.

En esta postura, la Iglesia es arrebatada a la mitad de la tribulación. Se asumen varios de los supuestos del postribulacionismo, pero se considera que el arrebatamiento está marcado en Ap. 11:12, 15, identificando a los dos testigos como un símbolo de los dos grupos de cristianos, los vivos y los muertos. Se asume también que la «última trompeta» de 1 Co. 15:52 es la misma que la séptima trompeta de Ap. 11:15, que suena en medio de la tribulación.

 

(3) Arrebatamiento parcial.

Los proponentes de esta postura defienden que sólo los creyentes que estén velando serán arrebatados antes de la tribulación, mientras que los creyentes tibios serán dejados para pasar por la tribulación. Sin embargo, la promesa del arrebatamiento es para todos los creyentes, con independencia de su estado (1 Co. 15:51-54; 1 Ts. 1:9-10; 2:19; 4:13-18; 5:4-11; Ap. 22:12). El estado del cristiano sí que tendrá que ver con las recompensas ante el tribunal de Cristo (véase JUICIO).

(4) Pretribulacionismo.

La postura de que la Iglesia será arrebatada antes de la Gran Tribulación se basa en los siguientes puntos:

(A) La doctrina de la inminencia. Antes de la venida del Señor en gloria a la tierra se darán muchas señales; sin embargo, la Iglesia es llamada a vivir en la espera del inminente retomo de Cristo a recogerla a Sí mismo (Jn. 14:2-3; 1 Co. 15:51-52; Fil. 3:20; Col. 3:4; 1 Ts. 1:10; 1 Ti. 6:14; Tit. 2:13; Stg. 5:8; 1 P. 3:3-4; Ap. 3:3).

(B) Las promesas dadas a la Iglesia. En Ap. 3:10 se afirma: «Yo te guardaré de la hora de la prueba» No se dice «durante» o «en me dio de», sino que se usa la preposición gr. «ek», «fuera de»; por otra parte, en 1 Ts. 1:9-10 se afirma que estamos para «esperar de los cielos a su Hijo, ... a Jesús, quien nos libra de la ira venidera»; en 1 Ts. 5:9 se insiste: «Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo». En 1 Ts. 5:10 se da una intimación de que la realidad de esta salvación de la ira no es condicional al estado de vela del creyente; reposa enteramente en los méritos de Cristo.

Siendo la Gran Tribulación el desencadenamiento de la ira de Dios sobre un mundo culpable, y para los «moradores de la tierra» (Ap. 11:10; 12:12, etc.), y siendo que la Iglesia no es moradora, sino peregrina y extranjera en este mundo (cfr. Fil. 2:10), es evidente que todas estas indicaciones acumulativas pueden dar seguridad al creyente de que la Iglesia no estará en la tierra durante la Gran Tribulación. Cierto es que le han sido prometidas tribulaciones, pero no las que se desprenden de los juicios que el Dios vengador arrojará sobre la tierra antes del establecimiento del reinado milenial, sino las que resultan de vivir en un medio hostil, blanco de las persecuciones del Enemigo. Para una consideración adicional, véase TESALONICENSES (EPÍSTOLAS A LOS).

Por otra parte, es evidente que los 144.000 señalados son el remanente israelita, que Dios suscitará previamente al establecimiento del reinado mesiánico sobre la tierra (Ap. 7). La multitud procedente de la Gran Tribulación es un fruto evidente de las labores del testimonio de los 144.000 (Ap. 7:9-17). Éste será el núcleo del remanente de Israel que recibirá la gracia del arrepentimiento nacional ante la manifestación de Aquel «a quien traspasaron» (Zac. 12:10 ss.). (Véanse APOCALIPSIS, ARREBATAMIENTO, DANIEL [LIBRO DE], ESCATOLOGÍA, IGLESIA, ISRAEL, RESURRECCIÓN, VENIDA [SEGUNDA].)

 

Bibliografía:

Este tema, apenas bosquejado aquí, puede ser estudiado a fondo en la excelente y extensa obra «Eventos del Porvenir» (Libertador, Maracaibo, 1977).

Obras adicionales:

Beechick, A.: «The Pretribulation Rapture» (Accent Books, Denver 1980);

Darby, J. N.: «The Hopes of the Church of God», en The Collected Writings of J. N. Darby, vol. 2, PP. 278-383 (Kingston Bible Trust, Lancing, Sussex, reimpr. 1974);

Darby, J. N.: «What saints will be in the Tribulation?», en The Bible Treasury, ago. 1857 (H. L. Heijkoop, Winschoten, Holanda, reimpr. 1969);

Hamilton, G.: «El discurso del monte Olivete» (Clíe, Terrassa, 1974);

Lacueva, F.: «Escatología II» (Clíe, Terrassa, 1983);

Lindsell, H.: «The Gathering Storm» (Tyndale, Wheaton, 1980);

Ryrie, C. C.: «Las Bases de la Fe Premilenial» (Pub. Portavoz Evangélico, Barna., 1984);

Ryrie, C. C.: «What You Should Know About the Rapture» (Moody Press, Chicago, 1981);

Trotter, W.: «Plain Papers on Prophetic and Other Subjects» (Bible Truth Publishers, Oak Park, Illinois, reimpr., s/f);

Walvoord, J. F.: «The Rapture Question» (Zondervan, Grand Rapids, 1979).

 TRIBUNAL. a) Véase PRETORIO. b) TRIBUNAL DE CRISTO. Véase JUICIO, (c)

 TRIBUNO

tip, FUNC

ver, CLAUDIO

vet,

Graduación militar romana. Estaba al mando de una cohorte. Es traducción del gr. «chiliarchos», lit. «capitán de mil». (Hch. 21:31-37; 22:24-29; 23:10-22; 24:7, 22; 25:23). (Véase CLAUDIO LISIAS.)

 TRIBUTO

tip, LEYE

ver, PUBLICANO

vet,

(a) ÉPOCA de los JUECES.

Bajo los Jueces no había ejército ni corte. Se entregaban los diezmos y las ofrendas para el mantenimiento del Tabernáculo y del sacerdocio. Los levitas disfrutaban de las tierras que les habían sido entregadas.

(b) ÉPOCA de la MONARQUÍA.

Bajo la Monarquía los recursos del Estado provenían de diversas fuentes:

(A) Impuestos en especie (1 R. 4:7-28; cfr. Am. 7:1).

(B) Contribuciones especiales a la accesión de un soberano (1 S. 10:27) o en tiempos de guerra (1 S. 16:20; 17:18).

(C) Tributos de los pueblos vencidos (2 S. 8:6, 14; 1 R. 10:15; 2 R. 3:4; Jue. 1:28, 30), y levas (1 R. 9:20, 21). Cuando los israelitas quedaron sometidos a un príncipe extranjero, se vieron obligados a pagar un tributo y a subvenir además los gastos de su propio gobierno.

(D) Impuestos sobre las operaciones comerciales (1 R. 10:15).

David no impuso exacciones, ni en especie. Repartió a los hombres capaces de llevar armas en doce divisiones de veinticuatro mil hombres cada una. Cada uno de ellos debía dar un mes al año de servicio militar (1 Cr. 27:1).

Salomón cargó al pueblo con muchos impuestos (1 R. 12:4). Ésta fue la causa externa del cisma nacional. La exención de impuestos era una recompensa (1 S. 17:25; Ant. 17:2, 1).

(b) ÉPOCA PERSA.

En la época persa, Darío Histaspes obligó a los sátrapas de cada provincia a que pagaran una suma fija al tesoro real (Herodoto 3:89). El pueblo tenía que mantener la casa del gobernador. Judá le entregaba los víveres diarios y cuarenta siclos de plata (Neh. 5:14, 15; Esd. 4:13, 20). Los sacerdotes, levitas y netineos estaban exentos de estos impuestos, mientras que, a fin de pagarlos, muchos israelitas se vieron obligados a hipotecar sus campos y viñas (Neh. 5:4; 9:37). En la época helenística, los soberanos egipcios y sirios sometieron a los judíos a fuertes cargas, y llegaron a apropiarse de una parte de los diezmos pagados al Templo de Jerusalén (Ant. 12:3, 3; 12:4, 1-5; 1 Mac. 10:29-31; 11:34, 35; 13:37, 39).

(c) ÉPOCA ROMANA.

En el año 63 a.C., los romanos impusieron a los judíos un tributo que pronto quedó fijado en más de diez mil talentos (Ant. 14:4, 4 y 5). Julio César lo aumentó (Ant. 10:5 y 6). Herodes el Grande gravó las mercancías (Ant. 15:9, 1; 17:8, 4). Bajo los procuradores, la recaudación se hacía por arrendamiento (véase PUBLICANO). Los judíos pagaban a los romanos las siguientes exacciones:

(A) Impuesto sobre el suelo: se podía pagar en especie o con dinero.

(B) Capitación (Mt. 22:17), que incluía además un impuesto sobre el patrimonio.

(C) Gravámenes sobre la exportación y la importación, que se percibían en las ciudades marítimas y en las puertas de las ciudades. Los habitantes de Jerusalén pagaban un impuesto de radicación (Ant. 19:6, 3).

Al volver del exilio, todo israelita mayor de veinte años se vio obligado a pagar anualmente medio siclo para el servicio del Templo (Mt. 17:24). Los recaudadores recorrían las ciudades en fechas determinadas. Los judíos de la diáspora hacían efectivo este pago en lugares determinados. Después de la destrucción de Jerusalén, Vespasiano ordenó que todos los judíos dispersados por el imperio romano enviaran a Roma, a Júpiter Capitolino, el medio siclo (dos dracmas) que habían pagado hasta entonces al Templo (Guerras 7:6, 6).

 TRIFENA

tip, BIOG MUJE MUNT

vet,

= «refinada».

Cristiana de Roma; había trabajado mucho por el Señor. Pablo la hace saludar (Ro. 16:12).

 TRIFOSA

tip, BIOG MUJE MUNT

vet,

= «delicada».

El nombre de esta cristiana romana acompaña al de Trifena. Es posible que fueran parientes, o compañeras diaconisas. Pablo aprecia su trabajo, y la saluda (Ro. 16:12).

 TRIGO

tip, ALIM FLOR TIPO

ver, TIEMPO

vet,

Esta planta era cultivada:

en Babilonia (Herodoto 1:193),

en Mesopotamia (Gn. 30:14),

en Egipto (Éx. 9:32),

en Palestina (Éx. 34:22; Dt. 8:8; Jue. 6:11)

y otros lugares desde la más remota antigüedad.

En Palestina se sembraba el trigo después de las primeras lluvias, en noviembre o diciembre. Se segaba en abril, mayo o junio; ello dependía de las regiones, del estado del sol, y del clima (véase TIEMPO). El pan ordinario de los hebreos era de flor de harina (Gn. 18:6; Éx. 29:2). Se comía también el grano tostado (Lv. 2:14, 16; Rt. 2:14). También se consumían las espigas frescas trituradas (Lv. 23:14; 2 R. 4:42).

Egipto era el granero del Mediterráneo, y su trigo, embarcado en Alejandría, llegaba a Roma (Hch. 27:6, 38). Según Plinio (His. Nat. 18:47), el mejor trigo era el proveniente del Alto Egipto (Tebas). Se distinguía por sus espigas barbadas y muy voluminosas («Triticum compositum»). Esta especie, que se menciona en Gn. 41:22 y se halla representada en los antiguos monumentos, sigue siendo cultivada en nuestros días. El trigo ordinario de Palestina era el «Triticum vulgare», de espiga recta.

El trigo es utilizado por el Señor como representante de los hijos del reino, el fruto de la buena semilla que Él estaba sembrando en la tierra, en contraste con la cizaña que Satanás sembró secretamente junto con la buena semilla (Mt. 13:25-30).

Por otra parte, el mismo Señor, el segundo Hombre, «del cielo», se compara al grano de trigo que hubiera debido quedar solo a no ser que muriera, pero que al morir llevaría mucho fruto. Esto muestra claramente que no puede haber unión de Cristo y el hombre natural por Su encarnación solamente, y que por la muerte de Cristo el fruto producido por Su resurrección es del mismo orden que el mismo Cristo (Jn. 12:24; 1 Co. 15:48, 49).

 TRILLAR

tip, LEYE AGRI

vet,

Esta operación se llevaba a cabo mediante bueyes que pisaban las espigas, como se ve de la disposición que prohíbe poner bozal al buey que trilla (Dt. 25:4). Había también instrumentos para trillar, con los que se golpeaba el grano. También se llevaba a cabo la trilla arrastrando sobre el grano una especie de trillo dentado con el conductor encima, con lo que la paja también quedaba aplastada (2 S. 24:22; Is. 41:15, etc.).

El incidente de Gedeón sacudiendo el trigo en el lagar muestra hasta dónde había llegado la opresión de los madianitas sobre los israelitas, que se veían obligados a los más penosos extremos para arrancar una mísera subsistencia bajo el yugo extranjero (Jue. 6:11).

 TRINIDAD

tip, DOCT

ver, ÁNGEL, VIRGEN, ESPÍRITU SANTO

vet,

Este término, empleado por primera vez por Tertuliano (siglo II d.C.), expresa una magna verdad bíblica. El Dios único se revela a nosotros en las tres Personas del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Hay dos facetas a considerar en base a los textos:

(a) la deidad esencial del Hijo y del Espíritu Santo, siendo innecesario tratar la del Padre;

(b) el hecho de que las tres Personas son un único y mismo Dios.

(a) Deidad de Cristo.

Véase DEIDAD DE CRISTO.

 

(b) Deidad del Espíritu Santo.

Véase DEIDAD DEL ESPÍRITU SANTO.

 

(c) La unidad de esencia de las tres Personas divinas.

Ya al revelar constantemente al Dios único, el AT hace presentir la pluralidad en el seno de la Deidad. En Gn. 1:1 se dice, lit.: «En el principio creó los Dioses» («Elohim», forma plural, con el verbo en singular), y Gn. 1:2 ya menciona al Espíritu de Dios presente en el acto creacional. En Gn. 1:26 dice: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza». Después de la caída, Dios dice: «He aquí el hombre es como uno de nosotros ...» (Gn. 3:22). El NT presenta constantemente a las Tres Personas unidas en la obra de la salvación de la misma manera en que se han manifestado unidas en la de la creación. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se manifestaron en el bautismo de Jesús (Mt. 3:16-17). Cristo ordenó que los discípulos sean bautizados en el nombre (singular) del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mt. 28:19). El nuevo nacimiento es posible por la regeneración obrada por el Espíritu Santo, el amor del Padre, y el don del Hijo, que murió en la cruz por nuestros pecados (Jn. 3:5-6, 14-16). El Padre, el Hijo y el Espíritu vienen a hacer Su morada en el corazón del creyente (Jn. 14:17, 23; cfr. 1 Co. 3:16-17; 6:19; Col. 1:27); comunican juntos la plenitud de la vida divina (Ef. 3:14, 16-19). La bendición apostólica se da en el triple nombre de la Deidad (2 Co. 13:13). La resurrección de Cristo es atribuida al Padre, al mismo Jesús, y al Espíritu (Hch. 2:24; Jn. 2:19; 10:17-18; Ro. 8:11); así será con la resurrección de los creyentes (Jn. 5:21; 6:40; Ro. 8:11; cfr. otros pasajes trinitarios: Hch. 2:33; 1 Co. 12:4-6; Ef. 4:4-6; 1 P. 1:2; Ap. 1:6, etc.).

Las Tres Personas de la sola Deidad están unidas de tal manera que manifiestan la plenitud del solo Dios viviente: Cada persona cumple las mismas obras y recibe la misma adoración; participan del único Ser indiviso de la Deidad, manteniendo al mismo tiempo una relación tripersonal de amor y comunicación en el seno de la Deidad, con una perfección y armonía infinitas, con una total unidad, un amor infinito, una sumisión perfecta al Padre, de quien proceden eternamente el Hijo y el Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo (Jn. 15:26; Ro. 8:9; Gá. 4:6). El estricto monoteísmo del AT no queda afectado en absoluto. Simplemente, al revelarse plenamente en la persona de Cristo, Dios nos ha dado a conocer más realidades acerca de la inefable naturaleza del Dios único y verdadero. En el AT, tenemos ante todo la revelación del Creador y Señor soberano, «Dios por nosotros»; en los Evangelios, el Señor se encarnó, llegando a ser «Dios con nosotros», Emanuel. Una vez obrada la redención, en Pentecostés vino a ser «Dios en nosotros» por el Espíritu Santo.

El dogma de la Trinidad ha suscitado numerosas controversias y ensayos de explicación. Sin embargo, el creyente debe aceptar que un ser finito no puede abarcar al Infinito. ¿Quién puede sondear tal hondura? Acerca de nuestro mismo ser, Pablo menciona el espíritu, el alma y el cuerpo (1 Ts. 5:23), y no nos es posible determinar cómo están unidos y cómo tres esencias llegan a formar una sola persona. El hecho revelado de Tres Personas en el único ser de la Deidad, manteniendo, en el contexto de este único ser, una relación interpersonal de amor y comunión mutuas, no puede ser rechazado como contrario a la razón. No hay ninguna contradicción. No se afirma que Dios sea «una persona en tres personas», sino «Tres Personas en un solo Ser». Esto no es contradictorio. Supera la razón humana, pero no milita contra ella. La negación de esta verdad no proviene de una imposibilidad lógica; nuestra incapacidad de comprenderlo se debe a nuestra limitación. Es una doctrina que debe ser aceptada aunque no pueda ser comprendida. Como tampoco puede ser comprendida la existencia eterna de Dios, la maravilla de Su creación; como el hombre no puede comprender su propia naturaleza. La misma realidad, ignorada por nuestra familiaridad con ella, es incomprensible. ¡Cuánto más las riquezas del Ser de Dios, que Él se ha placido en comunicarnos en cierta medida! La respuesta ante este misterio revelado en la Biblia es la adoración al Dios único y verdadero, Padre, e Hijo, y Espíritu Santo.

 

Bibliografía:

Bellet, J. G.: «The Son of God» (Bible Truth Publishers, Oak Park, Illinois, reimpr. S/f);

Carballosa, E. L.: «La Deidad de Cristo» (Pub. Portavoz Evangélico, Barcelona, 1982);

Chafer, L. S.: «Teología Sistemática» (Publicaciones Españolas, Dalton, 1974);

Chafer, L. S.: «Grandes Temas Bíblicos» (Pub. Portavoz Evangélico, Barcelona, 1976);

Flores, J.: «El Hijo Eterno» (Clíe, Terrassa, 1983);

Kelly, W.: «Lectures on the Doctrine of the Holy Spirit» (Bible Truth Publishers, Oak Park s/f);

Lacueva, F.: «Un Dios en Tres Personas» (Clíe, Terrassa, 1974);

Lacueva, F.: «Espiritualidad Trinitaria» (Clíe, 1983);

Lacueva, F.: «La Persona y la Obra de Jesucristo» (Clíe, 1979);

Ryrie, C. C.: «Síntesis de Doctrina Bíblica» (Pub. Portavoz Evangélico, Barcelona, 1979);

Pache, R.: «La Persona y la Obra del Espíritu Santo» (Clíe, Terrassa, 1982);

Palmer, E.: «El Espíritu Santo» (El Estandarte de la Verdad, Edimburgo s/f).

 TROAS

tip, PUEM

sit, a9, 329, 158

vet,

(gr. «Troade», la región vecina de Troya).

Puerto de Asia Menor, en la costa noroccidental de Misia. Pablo tuvo allí la visión de un varón macedonio que le pedía ayuda (Hch. 16:8-11; 2 Co. 2:12). Al volver de su tercer viaje misionero, el apóstol se quedó siete días en Troas (Hch. 20:6). Durante una de sus estancias, dejó un capote y pergaminos en casa de Carpo (2 Ti. 4:13).

Troas, próspera ciudad marítima, centro de comunicaciones entre Macedonia y Asia Menor, se hallaba a 24 Km. al suroeste de la antigua Ilión (Troya). Las ruinas de Troas se hallan en Esquistambul.

 TRÓFIMO

tip, BIOG HOMB HONT

vet,

= «que alimenta».

Efesio convertido a Cristo, procedente de la gentilidad. Acompañó a Pablo de Grecia a Jerusalén (Hch. 20:4), donde los judíos de Asia acusaron falsamente a Pablo de haberlo introducido en el Templo, violando la Ley (Hch. 20:4; 21:29).

En su última epístola, Pablo dice que había dejado a Trófimo enfermo en Mileto (2 Ti. 4:20).

 TROGILIO

tip, CIUD MONT

sit, a9, 353, 221

vet,

Ciudad y colina de la costa occidental de Asia Menor, frente a la isla de Samos. Al volver de su tercer viaje, Pablo, dirigiéndose a Jerusalén, se detuvo en Trogilio (Hch. 20:15). No lejos del promontorio hay un ancladero llamado «Puerto de San Pablo».

 TROMPETA

tip, UTEN MUSI ESCA

ver, TRIBULACIÓN, APOCALIPSIS

vet,

Se hacían con cuernos de carnero y, quizá, con los de otros animales. Se usaban en ocasiones de gozo y en las guerras. Había dos trompetas de plata para uso de los sacerdotes, dándose instrucciones para emitir diferentes llamadas para convocar a los príncipes, a toda la congregación, o para dar la alarma para la batalla (Nm. 10:1-10; cfr. 1 Co. 14:8). Más tarde, durante la dedicación del Templo, Salomón dispuso a ciento veinte sacerdotes tocando trompetas (2 Cr. 5:12).

Al ser promulgada la Ley en el Sinaí, se oyó el fuerte sonido de una trompeta que venía del monte; tan intenso que todo el pueblo se atemorizó (Éx. 19:16, 19; He. 12:19).

Cuando el Señor venga en busca de Sus santos lo hará con voz de arcángel y con la trompeta de Dios (1 Ts. 4:16). En la resurrección de los santos sonará «la última trompeta (1 Co. 15:52). En el ejército romano, cuando tenían que emprender la marcha, las trompetas tocaban tres veces: al oír la primera, desmontaban las tiendas, al oír la segunda, formaban para disponerse a marchar, cuando sonaba la tercera, emprendían la salida.

En los juicios que caerán sobre la tierra (véase TRIBULACIÓN [GRAN]), los siete sellos introducen la serie de las siete trompetas (Ap. 8:2-9:14). (Véase APOCALIPSIS.)

 TROMPETAS (Fiesta)

tip, CALE

ver, FIESTAS

vet,

Tenía lugar en el primer día del mes séptimo. Debía ser «día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación». No debían hacer aquel día trabajo servil alguno, y debían ofrecer ofrenda encendida a Jehová (Lv. 23:23-25). Indicaba una renovación de bendición, y era seguida por el día de la expiación y la fiesta de los tabernáculos aquel mismo mes. Constituye un tipo del futuro día del despertamiento de Israel, cuando será inminente el derramamiento de bendiciones sobre la nación. (Véase FIESTAS.)

 TRONO

tip, UTEN TIPO

vet,

(heb. «kissê»; gr. «thronos»).

Aparatoso asiento, muchas veces con dosel, desde donde los grandes personajes, como el sumo sacerdote, jueces, generales, gobernadores, reyes, ejercían su autoridad (Gn. 41:40; 2 S. 3:10; Neh. 3:7; Sal. 122:5; Jer. 1:15; Mt. 19:28). Los monarcas tenían asimismo tronos portables (1 R. 22:10). El trono de Salomón, sobre seis gradas, era de marfil, y estaba recubierto de oro (1 R. 10:18-20; 2 Cr. 9:17-19). Su magnificencia sobrepasaba a la de los otros soberanos.

El rey, con gran pompa, se sentaba en el trono para las audiencias, para juzgar, para promulgar los decretos (1 R. 2:19; 7:7; 22:10; 2 R. 11:19; Jon. 3:6).

Con frecuencia, el término «trono» simboliza la omnipotencia y el gobierno de Dios (Sal. 9:5, 8; Ez. 1:26; He. 1:8; Ap. 1:4).

 TRONOS. Nombre de un rango angélico (Col. 1:16). (Véase ÁNGEL.)

 TROPIEZO (Piedra de)

tip, LEYE

vet,

(Heb. «mikshol»; gr. «proskomma».)

Todo aquello que, puesto en el camino de otro, pueda hacerlo tropezar y caer. Estaba prohibido por la Ley, y tales cosas tenían que ser eliminadas de Israel (Lv. 19:14; Is. 57:14). Sin embargo, su propia iniquidad vino a serles piedra de tropiezo (Ez. 7:19; 14:3-7). En la Iglesia se debe ejercer cuidado, para que nada haga que otro tropiece (Ro. 14:13; 1 Co. 8:9).

Jehová de los ejércitos iba a ser un santuario para el residuo creyente, pero sería piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, a las dos casas de Israel (Is. 8:14; aquí el término usado es «negeph», que define el acto del tropiezo). Cuando el Señor estuvo sobre la tierra vino a ser esta piedra de tropiezo a los judíos, y sigue siéndolo, debido a su rebelde incredulidad (Ro. 9:32, 33; 1 P. 2:8). De entre ellos, los que reciben el evangelio vienen a ser cristianos, y quedan incorporados en la Iglesia. En relación con ello, el término empleado es «skandalon», lit.: «el cepo de una trampa» que, siendo tocado, atrapa (Ro. 9:33; 11:9; 1 Co. 1:23; 1 P. 2:8).

Este mismo término se usa del tropiezo que Balaam enseñó a Balac a poner a los israelitas (Ap. 2:14); de los «escándalos», o lazos, que por la misma naturaleza de las cosas en este mundo caído, amenazan a los santos en su andar (Mt. 18:7; Lc. 17:1). Se debe mencionar la ocasión en que el Señor dijo a Pedro que le era «tropiezo», cuando Pedro intentó desviar al Señor de Su camino de obediencia que debía llevarlo a la cruz (Mt. 16:23).

 TRUENO

tip, TIPO

vet,

Intensificó el horror de la séptima plaga de Egipto (Ex. 9:23).

El trueno era muy infrecuente en Palestina durante la estación seca; el que se oyó después de la oración de Samuel fue una señal (1 S. 12:17).

En heb. es «kol», «voz», «sonido». Los profetas hacen de él en ocasiones el símbolo de la voz de Jehová (Jb. 37:2-5; 40:4; Sal. 29:3-9; Jb. 28:26).

Acompañó a la manifestación aterradora de la presencia de Dios en Sinaí (Éx. 19:16; cfr. Ap. 4:5); simboliza también el juicio divino (1 S. 2:10; 2 S. 22:14,15; Sal. 77:18).

 TUBAL

tip, TRIB

ver, MESEC

vet,

Tribu surgida de Jafet (Gn. 10:2), y mencionada junto con Javán (Is. 66:19) y Mesec (Is. 32:26); comerciaba con esclavos y metales en los mercados de Tiro (Is. 27:13). Gog era príncipe de Ros, de Mesec y de Tubal (Is. 38:2, 3; 39:1).

Los Tibareni o Tibarenoi, descendientes de Tubal, trabajaban el hierro; son citados por los autores antiguos. (Véase MESEC.)

 TUBAL-CAÍN

tip, BIOG HOMB HOAT

vet,

Caín significa «artesano», o también forjador.

Hijo de Lamec (descendiente de Caín), fue el iniciador de la metalurgia del cobre y del hierro (Gn. 4:22). Según ciertos mitologistas, fue en torno a esta figura histórica que creció el mito de Vulcano.

 TUMBA

vet,

Los hebreos sepultaban a sus muertos bien en fosas cubiertas de losas, bien en cuevas naturales o artificiales, cuando las condiciones locales favorecían este tipo de sepultura (Gn. 23:9; Is. 22:16; Mt. 27:60; Jn. 11:38). Las cavernas y grutas naturales eran prolongadas excavándolas más profundamente (Gn. 50:5). Las formaciones rocosas de los alrededores de Jerusalén están llenas de estas tumbas. La entrada de la cueva o de sus cámaras sepulcrales se cerraba con una gran piedra redonda que se hacía descender rodando hasta encajar en su sitio (Mt. 27:60), impidiendo así la entrada de chacales u otros animales.

Por lo general, las tumbas se hallaban lejos de las viviendas; aunque algunas de ellas se hallaban en los jardines de algunas casas (2 R. 21:18, 26) o dentro de los muros de la ciudad (1 R. 2:10), por lo general estaban fuera de las ciudades, en ocasiones en recintos rodeados de árboles y de huertos (Jn. 19:41). También era frecuente que las cámaras funerarias, excavadas bien a lo alto de una escarpada pared rocosa, se abrieran muy por encima del suelo. Cada año, en el mes de Adar, se blanqueaba el exterior de los sepulcros, encalándolos (Mt. 23:27), no sólo para adornarlos, sino para advertir a los que pasaran por allí, a fin de que no los tocaran, lo que entrañaba una impureza legal. La tumba individual era cavada en el suelo de la cueva, y recubierta con una losa, o bien tallada como un nicho en la pared rocosa.

El interior de algunos sepulcros presentaba un banco circular, tallado en la pared para recibir los despojos mortales, que se ponían en ocasiones en dos pisos de nichos o cavidades. Las tumbas grandes podían contener ocho y hasta trece cuerpos. Por lo general, no se usaban féretros. Ocasionalmente, las tumbas de los ricos contenían sarcófagos de piedra. La entrada a la cueva era en ocasiones muy elaborada, o se erigía un monumento, como una sencilla columna (2 R. 23:17) o un mausoleo (1 Mac. 13:27). Los hebreos y las naciones vecinas poseían sepulcros familiares (Gn. 49:29-31; 2 S. 2:31; 1 R. 13:22; 1 Mac. 9:19; 13:25). Había un cementerio público para los pobres, y un lugar donde sepultar a los extranjeros (2 R. 23:6; Jer. 26:23; Mt. 27:7).

 TÚNEL DE SILOÉ o de GIHÓN. Véase SILOÉ.

 TURBANTE

tip, UTEN TEJI

ver, DIADEMA, TIARA

vet,

Es muy difícil distinguir entre los tres términos: turbante, tiara, diadema (véanse DIADEMA, TIARA). El hecho es que estos tocados estaban hechos por lo general de una banda de lienzo arrollada alrededor de la cabeza. El término «mitsnepheth» (Ez. 21:31) significa «arrollado todo alrededor».

En el Talmud se afirma que el turbante del sacerdote estaba hecho de una larga banda de lino fino de dieciséis codos de longitud (cfr. Éx. 28:39). Se menciona el atado o arrollado del turbante (Ez. 24:17), y de tener uno de varios colores (Ez. 23:15). Era también un tocado femenino (Is. 3:20).