El Arrepentimiento Bíblico

Vamos a ver definiciones bíblicas del arrepentimiento, comenzando con la enseñanza de Jesús acerca de Jonás y los ninivitas:

Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación, y la condenarán;  porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar (Mateo 12:41). Vemos lo que Jesús quiso decir cuando dijo: “se arrepintieron”:

 

Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.  Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.  E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey  y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna;  no se les dé alimento, ni beban agua;  sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente;  y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos.  ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?  Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino;  y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo (Jonás 3:5-10).

 

El Ejemplo del Hijo Pródigo

Otro buen ejemplo de arrepentimiento es la enseñanza de Jesús acerca del hijo pródigo:

Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!  Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.  Ya no soy digno de ser llamado tu hijo;  hazme como a uno de tus jornaleros.  Y levantándose, vino a su padre...  el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo (Lucas 15:17-21). 

 

Jesús declaró que la humildad del hijo pródigo, su humillación, reconocimiento del pecado y regreso a su Padre, hicieron que el volviera de nuevo a la vida de su estado perdición: Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido;  se había perdido, y es hallado.  Y comenzaron a regocijarse (Lucas 15:24).  

 

¿Es Importante Arrepentirse?

Pedro enseñó que el arrepentimiento es el remedio para la muerte: 

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9)

 

La reacción de Pedro hacia su propio pecado (negar a Jesús tres veces) fue el llanto amargo: Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro;  y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.  Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente (Lucas 22:61,62). 

 

Santiago nos aconseja como se debe arrepentirse:

Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.  Pecadores, limpiad las manos;  y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.  Afligíos, y lamentad, y llorad.  Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza.  Humillaos delante del Señor, y él os exaltará (Santiago 4:8-10).

 

¿Cómo Obtener Perdón y Misericordia?

Para obtener perdón y misericordia del Señor, Isaías aconseja, “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Isaías 55:7). 

 

Y Daniel reconoce: Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión,...  hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas...  y no hemos implorado el favor de Jehová nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades y entender tu verdad (Daniel 9:4,  5, 13). 

 

Jeremías aconsejó a los oficiales y al pueblo: “mejorad ahora vuestros caminos y vuestras obras, y oíd la voz de Jehová vuestro Dios” (Jeremías 26:13).

 

El Remedio

En el libro de Ezequiel, el Señor ordenó para que el pueblo arrepintiese: Así dice Jehová el Señor: Convertíos y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones (Ezequiel 14:6). 

Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá;  no morirá.  Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas;  en su justicia que hizo vivirá.  ¿Quiero yo la muerte del impío?  Dice Jehová el Señor.  ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?  ...  Y apartándose el impío de su impiedad que hizo, y haciendo según el derecho y la justicia, hará vivir su alma.  Porque miró y se apartó de todas sus transgresiones que había cometido, de cierto vivirá;  no morirá. ...  Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina.  Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo.  ¿Por qué moriréis, casa de Israel?  (Ezequiel 18:21-23, 27, 28, 30, 31). 

 

No hay ningún cristiano que alguna vez haya vivido que no haya sido tentado al pecado, pero el Espíritu Santo dio una verdad relevante y consoladora a los cristianos de Corinto que se extiende hasta nosotros hoy: No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana;  pero fiel es Dios que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar (1 Cor. 10:13). 

 

Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne;  pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.  Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz (Romanos 8:5,6). 

 

El Perdón tiene Condiciones

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9). 

El que encubre sus pecados no prosperará;  mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia (Proverbios 28:13).  

Jesús está dirigiendo su enseñanza en Mateo: Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.  Mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre celestial os perdonará vuestras ofensas (Mateo 6:14,15). 

El Rey David escribió, “Bienaventurado aquél cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado” (Salmo 32:1) y dijo cómo él había obtenido el perdón:

Mi pecado te declaré y no encubrí mi iniquidad.  Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová, y tú perdonaste la maldad de mi pecado (Salmo 32:5).  

El perdón no viene en forma automática, como se evidenció en el versículo precedente.  David tuvo que hacer algo para obtener este perdón. 

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 1 Juan 1:9.

 

El consejo del Dios Soberano a través de Isaías fue:

Lavaos y limpiaos;  quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos;  dejad de hacer lo malo;  aprended a hacer el bien;  buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.  Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos;  si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana (Isaías 1:16-18).  

 

Dios es compasivo y misericordioso, no queriendo que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9)

Pero nosotros debemos hacer nuestra parte según está registrada en las Santas Escrituras.  La Biblia no enseña que los cristianos están ya perdonados aun antes de que sus pecados futuros sean cometidos.  No deje que los falsos maestros de nuestros días lo engañen.  Presten atención al mensaje de la Escrituras:

 

El Arrepentimiento es Fundamental para el Cristianismo

El escritor de Hebreos enseñó (entre otras enseñanzas elementales) que el arrepentimiento es un principio fundamental cristiano: 

Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección;  no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, y de la fe en Dios (Hebreos 6:1).  

Pronto examinaremos algunas de las “obras muertas”.  Pablo dijo a los cristianos romanos que el pecado lleva a la muerte espiritual (Romanos 6:16) y Santiago advirtió cómo ocurre esta "muerte": 

Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.  Entonces, la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado;  y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.  Amados hermanos míos, no erréis.  (Santiago 1:14-16)  

 

El Verdadero Arrepentimiento produce “Fruto”

En el momento del arrepentimiento y de la salvación inicial, pasamos de muerte a vida (1 Juan 3:14), de las tinieblas a la luz (Hechos 26:18, Efesios 5:8, 1 Pedro 2:9), y del poder de Satanás a Dios (Hechos 26:18). 

Juan el Bautista dio su entendimiento inspirado por el Espíritu Santo en cuanto a lo que Dios requiere del arrepentimiento, en Lucas 3:8 - 14:

Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento.  Y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre;  porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.  Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles;  por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego.  Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿Qué haremos?  Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene;  y el que tiene qué comer, haga lo mismo.  Vinieron también unos publícanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos?  El les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado.  También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos?  Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis;  y contentaos con vuestro salario.   (Lucas 3:8 – 14

 

Demuestra Tu Arrepentimiento y Manténgalo

Mientras que no éramos salvos, nosotros producíamos fruto para muerte (Rom 7:5).  Pero ahora debemos producir buen fruto para evitar el ser cortados y arrojados en el fuego (Mat. 3:10).  Esto requiere acción de nuestra parte que no puede ser una salvación por “obras” ya que Jesús encomió el mensaje de Juan (Mateo 11:11).  El mensaje estándar del evangelio de gracia del Apóstol Pablo también está de acuerdo con el de Juan:

 

... que anuncié...  que se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento (Hechos 26:20).  

 

Jesús nos hace libres de la esclavitud del pecado (Juan 8:34-36) pero después de la salvación inicial, Pablo enseñó a los cristianos a persistir en buscar la inmortalidad, a continuar en el Espíritu y a hacer morir el pecado para vivir:

 

Vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad (Romanos 2:7).  

 

Porque si vivís conforme a la carne, moriréis, mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis (Romanos 8:13).  

 

La responsabilidad humana y el libre albedrío están también claros en el consejo de Pablo al Pastor Timoteo cuando le dice “no participes en pecados ajenos.  Consérvate puro (1 Timoteo 5:22).

En forma similar, Juan aconsejó a sus hijos “guardarse de los ídolos” (1 Juan 5:21).

 

Escudriña Tu Corazón y Libérate

El consejo siguiente de los Salmos puede ser de gran beneficio para aquellos que desean mantener un camino santo delante de Dios:

Temblad y no pequéis;  meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad (Salmo 4:4).  

Confesaré mi maldad, y me contristaré por mi pecado (Salmo 38:18)  

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;  pruébame y conoce mis pensamientos;  y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno (Salmo 139:23,24).  

 

Pedro y Pablo nos dieron otras importantes salvaguardas y ordenanzas:

Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis en salvación (1 Pedro 2:1,2).  

 

Porque :  El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño;  apártese del mal, y haga el bien;  busque la paz, y sígala (1 Pedro 3:10,11).  

 

Por lo cual, oh amados, estando es espera de estas cosas (la morada de la justicia, 1 Pedro: 13), procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.  (2 Pedro 3.14).  

 

Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;  cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de la desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.  Pero ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.  No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno (Colosenses 3:5 - 10).  

 

Para liberarnos del pecado a fin de regresar a Dios ha existido desde hace mucho tiempo un mandato bíblico:

 

Si de todo corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a El servid (1 Samuel 7:3).  

 

Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo.  ¿Por qué moriréis, casa de Israel?  (Ezequiel 18:31).

 

El Verdadero Arrepentimiento Incluye Dolor Santo y Vergüenza

El verdadero arrepentimiento también se manifiesta en dolor, vergüenza por aquellos actos pecaminosos cometidos y en un deseo ferviente de hacer las cosas correctamente:

 

Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse;  pero la tristeza del mundo produce muerte.  Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación!  En todo os habéis mostrado limpios en el asunto (2 Corintios 7:10,11).  

 

Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;  al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios (Salmo 51:17). 

 

Actos que Llevan a la Muerte

Como fue mencionado previamente, Heb. 6:1 declara que hay obras que conducen a la muerte, pero ¿cuáles son ellas?  Los pecados listados en 1 Corintios 6:9,10,  Efesios 5:5,6,  Gálatas 5:19-21 y Apocalipsis 21:8 nos dan visión de las cosas de las que uno debe arrepentirse, ya que aquellos que las hacen no heredarán el reino:

 

 Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios. (Hebreos 6:1)
 

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios?  No erréis;  ni os fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios (1 Corintios 6:9,10).  

 

Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.  Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia (Efesios 5:5,6). 

 

Y manifiestas son las obras de la carne, que son:  adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas;  acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios (Gálatas 5:19-21).

  

Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago de fuego y azufre, que es la muerte segunda (Apocalipsis 21:8). 

 

Mas si el justo se apartare de su justicia y cometiere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo, ¿vivirá él?  Ninguna de las justicias que hizo le serán tenidas en cuenta;  por su rebelión con que prevaricó, y por el pecado que cometió, por ello morirá (Ezequiel 18:24).  

 

... La justicia del justo no lo librará el día que se rebelare;  y la impiedad del impío no le será estorbo el día que se volviere de su impiedad;  y el justo no podrá vivir por su justicia el día que pecare.  Cuando yo dijere al justo: De cierto vivirás, y él confiado en su justicia hiciere iniquidad, todas sus justicias no serán recordadas, sino que morirá por su iniquidad que hizo (Ezequiel  33:12,13).  

 

Porque si vivís conforme a la carne, moriréis, mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis (Romanos 8:13).  

Aquellos que son espirituales, pueden ayudar a restaurar a los hermanos caídos:

 

Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados (Santiago 5:19,20).  

 

Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado (Gálatas 6:1).