CONFIAR EN LA PROVISIÓN DE DIOS

¿Quién en la vida cristiana nunca fue angustiado a causa de una necesidad apremiante? De hecho, tenemos muchos tipos de necesidades que deben ser satisfechas para que podamos vivir de una manera equilibrada.

La preocupación por el presente y el mañana nos roba la paz. Generalmente la inquietud se vuelca hacia acontecimientos que ni siquiera sabemos si ocurrirán. La búsqueda de respuestas a interrogantes como, ¿qué comeremos? O, ¿qué vestiremos?, nos desvían de la perspectiva de caminar con Dios. El Señor Jesús insiste en la importancia de volver la mirada al reino de Dios al permitir que gobierne sobre nuestro ser. Solo de esta manera desarrollaremos confianza en su ayuda, provisión y poder para llevarnos donde El quiere.

Cuando Dios nos da una promesa, siempre la cumple. Sin embargo, cada promesa de Dios requiere que nosotros seamos obedientes a sus mandatos.

Dios nos promete, por ejemplo, que El será nuestro Proveedor. El Señor Jesús, nos dice: “…buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Lucas 12:31). Lamentablemente, muchas veces cuando leemos esta porción de la Escritura el énfasis rápidamente lo ponemos en “todas estas cosas…” en vez de en buscar primeramente el reino.

Decimos que El es nuestro proveedor –Elohim-Jiréh- pero en la realidad diaria, tenemos serias dificultades para hacer carne esta verdad en nuestras vidas. Cuando necesitamos tomar decisiones financieras importantes sufrimos de amnesia temporal y se nos olvida todo lo que escuchamos, cantamos y dijimos en la iglesia durante el fin de semana anterior.

Apocalipsis 2:10 El Señor nos dice “Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida”.

Muchos de nosotros no experimentamos la provisión supernatural y milagrosa de Dios porque vivimos vidas financieras mediocres y sin compromiso con la Palabra.

Creemos que si no le “ayudamos” a Dios tomando atajos y manipulando cosas por debajo de la mesa, el pobre no podrá proveernos lo que queremos obtener. Claro… como El vivió hace 2.000 años tan lejos, en Israel, no sabe cómo se mueven las cosas en nuestro país… ¡A veces somos tan ignorantes!

Nuevamente el pasaje de Lucas: “Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas” (Lucas 12:30-31).

¿Estamos dispuestos a ser totalmente honestos en nuestros negocios y transacciones? ¿Estamos listos a obedecer la voz de Dios? ¿Estaríamos preparados para salirnos de una sociedad en la que estamos “unidos en yugo desigual con los incrédulos”? ¿Estamos comprometidos a no violar nunca más las leyes de derecho de autor pirateando música y materiales cristianos o no cristianos? ¿Vamos a cumplir nuestros votos? ¿Pondremos finalmente al Reino de Dios como una prioridad en nuestras vidas?

Cuando se acercaba el fin de la segunda guerra mundial, los ejércitos aliados iban reuniendo muchos huérfanos hambrientos que eran enviados a campamentos. Allí, a pesar de que los alimentaban bien, comenzaron a notar que los niños dormían mal. Se los veía nerviosos y asustados.

Por último un psicólogo ofreció una solución: se le dio a cada niño un pedazo de pan para que lo tuviera en sus manos cuando se fuera a la cama. Si tenía hambre se le daba más comida, pero ese pedazo de pan era solo para tenerlo apretado entre sus manos y no para comerlo. El pedazo de pan, obró maravillas: los niños se acostaban sabiendo instintivamente que tendrían comida al día siguiente.

Dios no nos ha dado solo un pedazo de pan, El nos dio El Espíritu Santo. quien nos da testimonio de que las promesas de Dios son “sí y amén”. Podemos descansar tranquilos y disfrutar de Su paz a medida que obedecemos a Dios y su Santa Palabra: no hemos visto un justo desamparado ni su simiente que mendigue pan. Vivir por fe es vivir en obediencia y dejar que El sea, realmente, nuestro Proveedor.

 

Lucas 12:22-26

12:22 Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis.
12:23 La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido.
12:24 Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves?
12:25 ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo?

12:26 Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás?

·     

       El Señor Jesús no dice que no debemos sembrar ni cosechar ni almacenar alimentos. Más bien nuestro llamado es a ser buenos administradores de todo lo que él nos ha dado. Nos dice que no debemos preocuparnos por estas cosas. Dios, nuestro Padre, conoce nuestras necesidades y proveerá lo suficiente para suplir nuestra necesidad. Jesús nos promete: "Busquen el Reino de Dios y estas cosas les serán añadidas".

 

·     ¿Confiamos en que Dios suplirá nuestras necesidades?

·     Pensemos en momentos en que esto nos ha resultado difícil. ¿De qué maneras se ha visto desafiada nuestra fe?

 

Juan 6. 1-13

6:1 Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias
6:2
Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. 
6:3
Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. 
6:4
Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos. 
6:5
Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? 
6:6
Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. 
6:7
Felipe le respondió: Doscientos denarios http://www.adonai.es/003biblia/SantaBiblia/tabla2.gif de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. 
6:8
Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: 
6:9
Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? 
6:10
Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. 
6:11
Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. 
6:12
Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. 
6:13
Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. 

6:14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. 
6:15
Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.
 

Confianza en la provisión humana. Juan 6: 1-7. Una multitud había seguido al Señor durante todo el día y ahora estaban hambrientos. Entonces Jesús le preguntó a Felipe, uno de sus discípulos, de dónde iban a conseguir el dinero para darle de comer a tanta gente. Jesús le preguntó esto para probar la fe de Felipe. La respuesta del discípulo mostró que todavía necesitaba aprender a confiar más en Dios. Su respuesta fue de incertidumbre. Necesitaban mucho dinero para dar de comer a un grupo tan grande. Felipe sólo creía en lo que podía ver y contar. Su visión sólo incluía la perspectiva humana, no la provisión sobrenatural de Dios. Esa es normalmente la actitud que la mayoría de los humanos tenemos hacia la vida y hacia la provisión de lo que necesitamos.

Desconfianza en la provisión de Dios. Juan 6: 8-9. Otro de los discípulos, Andrés, que oía la conversación, señaló que había un jovencito que tenía cinco panes y dos pececillos. Pero, ¿qué se podía hacer con algo tan poquito? La visión de Andrés no incluía tampoco la provisión de Dios. El podía ver que había algo, pero era demasiado poco para suplir las necesidades de tanta gente. No contaba con la posibilidad de un milagro de provisión. Muchas veces nosotros también tenemos esa misma actitud. Nos consideramos muy pobres, sin recursos, o sin la posibilidad de hacer grandes cosas para Dios. ¿Cómo me voy a ganar a una persona para Cristo? ¿Cómo voy a poder lograr este sueño? ¿Cómo puedo verdaderamente ayudar a mi hijo que necesita un milagro de Dios? Ahí hay algo de provisión. Pero en realidad no alcanza para lo que necesitamos. Entonces tenemos que buscar en la mejor alternativa de todas…

Confianza en la provisión de Dios. Juan 6:10-15. Con aquella pequeña provisión del muchacho, Jesús ordenó que sentaran a toda la multitud… y luego hizo el milagro de la multiplicación. No solamente Cristo multiplicó para que le dieran de comer a los miles de presentes, sino que sobreabundó. La verdad que Cristo le enseñó a sus discípulos aquel día es que Dios es el Dios de toda provisión. Cuando actuamos en fe, creyendo que El proveerá, Él hará el milagro. Lo que espera de nosotros es que le creamos, que tengamos confianza en que Él no nos fallará ni nos dejará avergonzados. De esta clase de fe y de esta experiencia de provisión, están llenas las páginas de la Biblia. Dios proveyó el sacrificio para Abraham (Elohim Jireh). El maná y las codornices en el desierto. A Salomón para la construcción del templo. A Rut y Noemí en los campos de Booz. A Elías en la cueva. A la viuda de Sarepta cuyo aceite no menguaba. Ester fue la provisión de Dios para el pueblo de Israel. Jesús mismo lo dijo: “¿Por qué os afanáis por lo que habéis de comer o de vestir?”. Y Pablo repitió, “Por nada estéis afanosos”. “Mi Dios pues suplirá todo lo que os falte conforme a sus riquezas en gloria”. Sólo tenemos que pedir. “El que pide recibe, el que busca encuentra, el que llama se le abrirá”: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”. “Elohim es mi pastor, nada me faltará”.

En medio de la crisis del mundo podemos decir, “Aunque el mundo esté en crisis, nosotros estamos en Cristo”? ¿Estamos confiando apenas en lo que producimos y ganamos? ¿Tenemos desconfianza, incredulidad en la provisión de Dios? ¿O quizá, como tantos hombres y mujeres de la Biblia, estamos dispuestos a creer y confiar en la provisión de Dios? Que podamos siempre decir como Samuel: “Ebenezer. Hasta aquí nos ayudó Elohim”, una expresión que está en constante presente: ¡Elohim siempre nos ayudará! ¿Lo crees tu?

Seguridad en Dios

Podemos ayudar a las personas a enfrentar grandes problemas en sus vidas, sin sentirnos inseguros, si recordamos que Dios está siempre en control. Su deseo es que la persona a la que estamos ayudando sea totalmente libre. Si hablamos con sinceridad sobre nuestra propia vida y nuestras debilidades, la otra persona puede sentirse en libertad para compartir con honestidad sobre su vida. La seguridad que tenemos en el amor de Dios también nos ayuda a tener la seguridad suficiente para permitir que otros fallen.

 

Mateo 19:16-23

19:16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?
19:17 El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.
19:18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás No hurtarás. No dirás falso testimonio.
19:19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
19:20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?
19:21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.
19:22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
19:23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.

·     

       ¿Qué hubiéramos hecho nosotros en esta situación?

·      ¿Cómo reaccionamos ante las personas que responden negativamente cuando compartimos nuestra fe con ellos?

·      ¿Por qué habrá dejado Jesús que el joven rico se alejara, en vez de tratar de persuadirlo de que siga sus enseñanzas?

Jesús sabía que Dios amaba a este hombre y que lo seguiría amando. Le había expresado claramente al joven las condiciones y las acciones necesarias para alcanzar la vida y el amor. Lo amó tanto que dejó que él mismo eligiera. Por nuestra propia cuenta, pocos de nosotros tendríamos el valor para actuar tan libremente como lo hizo Jesús en esta situación. Sin embargo, podemos aprender algo de este relato. Si con el amor y la gracia de Dios ya hemos tratado de mostrarle a alguien el camino correcto, entonces la decisión final debe ser de la otra persona. Tenemos que estar dispuestos a dejarla en libertad y ponerla en manos del amor y la justicia de Dios.

 

Dar fruto

Marcos 11:12-14, 20- 21 (Mt. 21. 18-19)

11:12 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre.
11:13 Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos.
11:14 Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos.

(Mt. 21. 19-22)

11:20 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.
11:21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.

Este relato parece no corresponder con el carácter de Jesús. Lo común es ver a Jesús dando ánimo a otros, así que nos parece sorprendente que maldiga a esta higuera. El árbol estaba cubierto de hojas sanas, que normalmente crecen al mismo tiempo que los frutos verdes, de los que luego se desarrollarán los higos. Los frutos verdes se parecen a los higos maduros. Pero Jesús no encontró ni estos frutos verdes ni higos maduros – solo encontró hojas.

·      ¿Maldijo Jesús al árbol porque estaba cansado y tenía hambre? ¿O tenía otro motivo para hacerlo?

·      ¿Cuál fue la enseñanza de Jesús acerca de la necesidad de que demos fruto?

·      ¿Qué tipo de fruto debemos estar dando como cristianos?

·      ¿Qué es lo que podría dar la apariencia de una vida cristiana plena – como abundantes hojas – pero no dar ningún fruto?

·      ¿A quién pensamos que Jesús le estaba hablando aquí: a sus discípulos, a la multitud, o a las autoridades religiosas?

Esta parábola nos provee una lección clara acerca de la necesidad de asegurarnos de que nuestras vidas no tengan simplemente una buena apariencia sino que produzcan la clase de fruto que Jesús quiere ver.

 

Vivir en obediencia

Deuteronomio 28:1-14

28:1 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Elohim tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Elohim tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.
28:2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Elohim tu Dios.
28:3 Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.
28:4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.
28:5 Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.
28:6 Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.
28:7 Elohim derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.
28:8 Elohim te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Elohim tu Dios te da.
28:9 Te confirmará Elohim por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Elohim tú Dios, y anduvieres en sus caminos.
28:10 Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Elohim es invocado sobre ti, y te temerán.
28:11 Y te hará Elohim sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Elohim juró a tus padres que te había de dar.
28:12 Te abrirá Elohim su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.
28:13 Te pondrá Elohim por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Elohim tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas,
28:14 y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.

 

Estos versículos nos dicen que si obedecemos a Dios y seguimos con cuidado todos sus mandamientos, él nos bendecirá. ¿Qué bendiciones se mencionan en estos versículos?

Proverbios 3:9-10

3:9 Honra a Elohim con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos;
3:10 Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.

También nos dice que si honramos a Dios con nuestras riquezas y los primeros frutos de nuestras cosechas, entonces nuestros graneros estarán llenos.

 

Sin embargo, la Biblia también nos advierte que si vivimos en desobediencia, perderemos esas bendiciones.

Deuteronomio 28:15-24

28:15 Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Elohim tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.
28:16 Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo.
28:17 Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar.
28:18 Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas.
28:19 Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir.
28:20 Y Elohim enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado.
28:21 Elohim traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.
28:22 Elohim te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas.
28:23 Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro.
28:24 Dará Elohim por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas.

Vemos aquí que si no obedecemos a Dios seremos malditos. Nos enviará confusión y problemas en todo lo que hagamos hasta quedar destruidos. La elección de obedecer o desobedecer a Dios puede tener consecuencias de gran alcance.

·      ¿Por qué nos parece que obedecer o desobedecer a Dios puede tener un impacto tan fuerte sobre nuestras vidas?

·      ¿Cómo podemos saber qué es lo que Dios quiere que hagamos?

·      ¿Estamos haciendo lo que es correcto?

 

Nuestro Padre, el labrador

El buen labrador cuida sus árboles, remueve la tierra, los abona, los poda y si e necesario los fumiga y así los árboles crecen mejor y producen más fruto.

Como cristianos debemos estar en las manos de nuestro hacedor de la misma forma que los para producir mucho fruto.

Este pasaje muestra a Dios como un labrador cuidadoso.

Juan 15:1-8

15:1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
15:2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
15:3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
15:4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
15:6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.
15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
15:8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

 

Jesús anhela que nuestras vidas den fruto para él.

¿Estamos creciendo a plena luz del amor de Dios?

¿Cómo se comparan nuestras vidas con el crecimiento de una vid o de un árbol frutal?

¿Estamos injertados firmemente en la vid para que su vida fluya a través nuestro?
¿Estamos cuidando nuestra relación con Jesucristo mediante el estudio de su palabra, la oración y la comunión con su pueblo?

¿Qué clase de fruto estamos dando para Dios?

¿Necesitamos que Dios pode alguna parte de nuestra vida para que podamos producir más fruto?

 

En el versículo 5, Jesús nos dice que no podemos hacer nada separados de él. Sólo podemos dar fruto para él si tratamos de parecernos más a él y si amamos a Dios con todo nuestro corazón, nuestra alma, nuestra mente y nuestra fuerza. Aquí la palabra clave es ‘todo’, – no sólo una ‘parte’ o ‘la mayor parte’. Cuando hacemos esto, nuestras vidas resplandecen con su amor por otros y producimos mucho fruto.

 

El apóstol Pablo sabía estas cosas, pero estaba seguro de que el Señor no lo dejaría desamparado.

Filipenses:

1:20 conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. 
1:21
Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. 

2:5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 
2:6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 
2:7
sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 
2:8
y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 

3:8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, 
3:9
y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; 
3:10
a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, 

4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias
4:7
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. 
4:9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.

4:10 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. 
4:11
No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 
4:12
Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 
4:13
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. 

 

APLICACIÓN PERSONAL: Uno de los mayores factores limitantes para las personas es el dinero. La falta recursos le hace que muchos renuncien a sus sueños. Cuando se piensa de esta manera es porque no existe la confianza en el proveedor, y como creyentes sabemos que nuestro proveedor es Dios. Si tu haces tu parte y Dios ya hizo la que le corresponde; lo natural y humano es para ti, lo extraordinario y sobrenatural es para Dios.
¿Estás dispuesto a hacer algo grande para Dios?

Seguramente has puesto los planes de este año delante de Dios, has orado y está empezando a actuar, ahora es necesario mantenerte firme, sabiendo que aun en medio de la dificultad, del reto, del obstáculo, sin duda, Dios está contigo y siempre lo estará.
Trabaja con esfuerzo, levántate a poner el día en las manos del Señor,  se fiel a Dios en todo, con las ofrendas, diezmos y pactos, no te rindas mantente firme, entonces la certeza, la seguridad y la provisión llegarán. Declara todos los días: Mi Dios pues, suplirá todo lo que falta conforme a sus Riquezas en gloria en Cristo Jesús

 

Oremos:Señor gracias por ser mi proveedor, confío en que siempre lo serás, gracias porque me das la revelación de mi dependencia de ti, me dispongo este año a ser fiel con los diezmos, ofrendas  y pactos, pongo en tus manos, cada día, la familia, los planes, el trabajo, la salud, la provisión, con la certeza de que eres tu quien por medio de Cristo me suples, lo creo y declaro en el nombre de Jesús, Amen”