Cristo viviendo en ti.

Introducción.

Romanos 8: 11Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su

Espíritu que mora en vosotros.

12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios

 

El poder de la resurrección está disponible para ti, pero no en la carne. Allí solo hay muerte.

Hablar de la carne, significa ocuparse de la carne y vivir guiados por lo que nuestros cinco sentidos perciben de la vida. Pero allí tan solo hay muerte.

 

1. Cristo en ti.

Romanos 8: 6 “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. 9 Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia

 

Nadie podrá agradar a Dios ocupándose de su carne, vamos, ni tratando de ser mejores y luchando todos los días contra sus propios pecados y debilidades, intentando tener la fuerza de voluntad para no hacer otra vez lo mismo. Cuando una persona vive una vida cristiana en su carne, su destino es muerte.

Nadie podrá ser un representante o ejemplo de Cristo en la tierra por su propio esfuerzo, esto es imposible, tan solo se dará cuenta de cuan débil es su carne y cuantos problemas tiene. Pero Dios nos ha dado a Su Espíritu Santo para que podamos por Él, y no por nuestro esfuerzo, ser transformados a Su Imagen y llevados hasta la estatura del varón perfecto, Cristo Jesús.

 

El Espíritu de Dios, el poder de la Vida, el poder que termina con la muerte y abre paso a la vida, hace habitar en ti a Cristo, tal como Él es. “Ya no vivo yo, dijo el apóstol Pablo, sino que ahora vive Cristo en mí” Gálatas 2:2

¿Has estado muy ocupado y preocupado porque no vives íntegramente en los caminos de Dios? ¿Te has hecho metas que no has podido cumplir por ti mismo? No te preocupes, nadie lo ha podido hacer por sus propios méritos. Sin Dios es imposible.

Si Dios no edifica la casa, dice el salmo, entonces los que trabajan en ella están perdiendo su tiempo. Es Dios quien tiene que edificar tu vida cristiana, siendo tu solo un colaborador, permitiendo que sea Él, en ti, quien haga la buena obra.

 

El versículo 10 del libro a los Romanos dice: "Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia"

Y escucha bien lo que dice este verso: Si Cristo está en ti, tu cuerpo está muerto a causa del pecado, pero tu espíritu vive a causa de la justicia. Esta es una noticia magnífica porque regularmente el espíritu de las personas está muerto,

dormido o desactivado, por lo cual tan solo viven de lo que sus cinco sentidos corporales les dan.

Consideran el mundo físico como el único mundo real, y son incapaces de poderse relacionar con otra realidad igual de verdadera, pero que no se percibe en la carne sino en el espíritu, me refiero al mundo espiritual.

La Palabra de Dios nos habla de un rey persa llamado Ciro a quien Dios despertó su espíritu para que las profecías de reconstrucción del templo fueran cumplidas. También despertó el espíritu de Zorobabel, Jesúa y de mucho pueblo para que hicieran aquella obra.

Pero solo cuando el espíritu está despierto, encendido, vivo; es que entonces podemos relacionarnos con el Espíritu de Dios, y es allí en donde la vida de Cristo se abre paso en nosotros. Se muere el primer Adán pero resucita el postrer Adán, Cristo Jesús, en nosotros.

 

2. Total Rendición.

Amigos, de lo que les hablo es de una total rendición ante el Poder de Dios.

Por tus fuerzas nada lograrás, pero rendido ante Dios entonces Él puede hacer lo que tú no has logrado.

En Dios está la fuente más grande de sabiduría que jamás hayas podido imaginar, pero en tanto que el hombre use sus conocimientos y pensamientos para alcanzar algo mejor, nunca lo logrará. Tu espíritu tiene la capacidad de conectarse con la fuente de sabiduría celestial para tú puedas decidir correctamente y lograr lo que nunca has podido.

EN Dios está el poder más grande de transformación que jamás hayas creído, pero en tanto que recurras a tu fuerza de voluntad no estará disponible. TU espíritu tiene la facultad de llegar hasta aquella fuente de Poder y ser transformado.

Es solo descansando en Dios que esto puede realizarse. Es cuando te humillas ante Dios sabiendo que eres incapaz, y entonces pides que tu espíritu sea despertado para alcanzar la sabiduría, poder, grandeza y santidad de Dios por Su Espíritu, que las cosas podrán lograrse.

 

3. Un sueño profundo.

Génesis 2: 21 “Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. 22Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre

Adán tenía un problema que no le permitía vivir feliz. No había una ayuda idónea para él. Estaba incompleto y por más que se esforzara las cosas no mejoraban. Pero Dios conocía el problema y se dispuso a resolverlo.

Yo creo que hoy puede ser un buen día en que tu problema o problemas puedan ser resueltos, ¿no crees? Tal vez, después de muchos años, te has dado cuenta que no has podido hacer mucho por cambiar las circunstancias de tu carácter o tus debilidades, pero sin duda, Dios si puede.

Dios hizo caer en un sueño profundo a Adán y de él mismo hizo una mujer, justo lo que Adán necesitaba. Al despertar del sueño se dio cuenta de que Dios se había hecho cargo de su problema y estaba totalmente resuelto. No tuvo que hacer nada, Dios lo hizo todo. Adán tan solo descansó en Dios su problema. Dios puede sacar de ti lo mejor, puede despertar tu espíritu, cumplir sueños, erradicar debilidades, si tan solo permites que el poder de la resurrección, Su Espíritu Santo, haga la obra.

 

4. El espíritu está dispuesto.

Marcos 14: 38 “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”

Jesús, semejante en todo a nosotros, sufrió tentaciones como todos nosotros.

Él comprobó en carne propia que la carne es débil. Justo cuando decía estas palabras Jesús mismo estaba padeciendo en su carne. Venían los días más terribles de su existencia en su carne, y ésta se rebelaba a continuar. Por lo tanto oraba al Padre para que aquellos momentos fueran evitados.

¿Te imaginas las consecuencias que hubiéramos tenido si Jesús hubiera sido vencido por esa tentación? Pero Jesús nos dejó unas importantes palabras que nos dan el secreto para vencer sobre la carne: Oren para que no entren en tentación dijo, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. Tu espíritu desea descansar en el poder y sabiduría de Dios, pero tu carne es débil y se niega a morir, se rebela a dejar de ser tú mismo.

Si Jesús se despojó de quien era para venir en forma de siervo y en condición de hombre para hacerse semejante a nosotros en todo, ahora nos toca a nosotros despojarnos de quienes somos en la carne, para venir a ser semejantes a Él en todo.

El poder de la resurrección que hoy celebramos puede hacer esto: Que tú mueras a ti mismo, pero que Jesús resucite en ti.