LA PERSONA DE JESUCRISTO (Cristología I) Pasaje: Juan.1:1-18.

Jesucristo es el Dios eterno manifestado en carne (Jn.1:14). Conocerle a El es conocer a Dios (Jn.14:9). El es la piedra fundamental de la Iglesia (1.Cor.3:11),  también es su Cabeza y su Señor Absuluto (Ef.1:22-23). Tenerle a El es tener vida, no tenerle es estar bajo eterna condenación (1.Jn.5.12). Creer en su Persona es recibir la vida, rehusar creer en El, es perderse eternamente (Jn.3:36). El es Dios-hombre, por lo que concurren en su Persona Divino-humana, infinitud y limitación, eternidad y temporalidad, grandeza y humillación. Su Persona es irrepetible y no hay ningún otro ser como El Santo y Glorioso Señor Jesús. Hay, además, una razón fundamental para estudiar y persona y obra, la demanda de la escritura para cada creyente: "El que dice que está en El debe andar como El anduvo" (1.Jn.2:6), para lo cual hemos de caminar "con los ojos puestos en Jesús, el autor y consumador de la fe" (Heb.12:2).

 

I. LA PREEXISTENCIA DE CRISTO.

II. LA DEIDAD DE JESUCRISTO

 

III. LA HUMANIDAD DE JESUCRISTO

IV. JESUCRISTO ES UNA PERSONA DIVINO-HUMANA

V. LA IMPECABILIDAD DE JESUCRISTO

 

JESUCRISTO: MINISTERIO  (Cristología II)  Pasaje: Fil.2:5-11; Heb.7:25; 1.Jn.2:1

El estudio sobre la Persona de Jesucristo ha de pasar por la consideración de los "estados" del Hijo de Dios. A diferencia de la Persona, que es inalterable en el tiempo, el estado es una situación a la que se llega y que puede persistir o no. Así, pues, el Hijo de Dios llegó al estado de humillación cuando tomó la forma de "siervo", sin embargo, dicho estado no persiste ahora, al dejar paso al de "exaltación" desde su ascensión a la gloria, después de haber sufrido la muerte y "muerte de cruz". Estas situaciones por las que pasó el Señor, sirven de ejemplo al creyente en su carrera cristiana y le permiten experimentar el "vituperio de Cristo" (Heb.13:13) con gozo, seguro de la gloria que viene después del sufrimiento (1.P.5:10).

 

A) JESUCRISTO HUMILLADO

1. Lo que comprende.

2. La "forma de siervo" (Fil.2:7).

3. La encarnación del Verbo de Dios (Jn.1:14).

4. El nacimiento del Hijo de Dios.

5. La infancia y Juventud de Cristo.

6. El ministerio público de Cristo.

7. Los sufrimientos y muerte de Cristo.

8. El mayor grado de humillación del Hijo de Dios (Ef.4:9).

B) JESUCRISTO EXALTADO

1. Las fases de la exaltación del Hijo de Dios (Fil.2:9-11).

II. EL MINISTERIO ACTUAL

1. Lo que es Jesucristo ahora.

III. APLICACION PERSONAL

Jesucristo es el ejemplo para la vida cristiana (Heb.12:1-2).

Dios nos ha dado todo en Jesucristo, por lo que estamos completos en El (Col.2:9-10).

El creyente ha sido puesto en Cristo no sólo para salvación sino para santificación.

La vida cristiana es una identificación total con el Señor (Gal.2:20).

La vida cristiana auténtica consiste en vivir a Cristo.

El creyente no sólo ha de "hablar" de Cristo, sino más bien "vivir" a Cristo (1.Jn.1:6).

El propósito divino es que el Espíritu Santo reproduzca a Cristo en cada creyente (Rom.8:29).

Quien vive en oposición a Cristo está resistiendo al Espíritu Santo.

Vivir en la esfera del mundo y sus cosas es estar en enemistad con el Señor, que es santo, y separado de toda pecaminosidad (1.Jn.2:15-16; Stg.4:4).

El Señor nos amó de tal modo que se hizo hombre para morir en nuestro lugar (Heb.2:14-15).

Este amor exige una correspondencia en nosotros si realmente lo hemos probado (2.Cor.8:9).

El Señor espera un compromiso fiel de cada uno de los que han sido redimidos por Su sangre, en una entrega incondicional para servirle (Lc.14:26,27,33; Rom.12:1).

El creyente ha de procurar llevar una vida santa, apartada de todo pecado, ya que el pecado ha costado la vida del Señor.

El amor real se expresa en obediencia (Jn.14:15,21,23,24).

¿Amamos realmente al Señor?