EL MOVER DEL ESPÍRITU

Jeremías 1: 9 “Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. 10Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar

 

Dios puso Sus palabras en la boca de Jeremías de tal forma que pudiera arrancar y destruir, arruinar y derribar; pero también para edificar y plantar.

 

Yo se que Dios arrancara desde su raíz toda incredulidad, y borrara todo pensamiento negativo  que separa de las innumerables promesas de Dios y echara fuera todo pensamiento de pobreza, maldición, enfermedad, dolor, etc.

Además la Palabra de Dios, plantará hoy una semilla de fe y esperanza en cada persona para creer plenamente en Aquel que le compró con su precioso sangre.

 

1 Corintios 15: 54 “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo

2 Corintios 2: 14 “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento

 

Introducción.

Leyendo La Biblia en I Samuel capítulo 10 vemos como Dios puso a Saúl como rey sobre Israel, Pero él no obedecía a Dios completamente y fue desechado, y Dios dio por terminado su reinado y mandó al profeta Samuel para que ungiera a un joven de una familia de una pequeña aldea llamada Belén. Era el hijo despreciado de una familia desconocida de una pequeña población insignificante en la nación. En el Capítulo 16 vemos que, Dios no le escogió por ser una persona valiente sino por su corazón, porque David amaba al Señor

 

I Samuel 16:7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón;

 

Porque de allí Dios levantaba a un hombre para un nuevo mover del Espíritu que traería un nuevo Avivamiento a Su nación.

 

Ese nuevo líder para un avivamiento se dio a conocer ante el pueblo peleando contra un gigante a quien nadie quería enfrentar.

 

Cuando Saúl supo que ese pequeño muchacho quería pelear en contra del gigante le quiso poner “su” armadura.

 

David le dijo: “no puedo ni caminar con esa armadura, pues nunca lo practiqué”. Salió del palacio sin armadura, pero con sus instrumentos de batalla que si conocía: Una onda y cinco piedras lisas del río en su saco de pastor.

 

Si Dios había usado una vara para traer libertad a Su pueblo cuando Moisés fue llamado, pues ahora Dios también usaría una, dos o cinco piedras en manos del ungido de Dios para traer libertad.

 

1 Samuel 17: 33 “Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. 34David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, 35salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. 36Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. 37Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo. 38Y Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza. 39Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas. 40Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo

 

David no acepto andar en la armadura de otro, mucho menos de un hombre a quien Dios ha desechado.

 

El ciclo se había terminado y ya no era tiempo de la armadura  hecha por manos de hombres, era el tiempo de la Armadura de Dios, aunque parecen ineficaces tales como la honda y las piedras.

 

Pero no era la primera vez que ocurría, ya antes Dios había dado la victoria a Josafat tan solo con salir alabándole.

 

En este tiempo de avivamiento no podemos estar buscando las formas antiguas, sino usando lo que Dios nos ha dado.

 

Si dejamos que Dios nos use entonces de seguro Dios lo usará para derribar a los gigantes que desafíen a nuestras familias, tal vez sea con la oración, tal vez con la adoración.

Si enfrentamos a los gigantes que desafían al pueblo de Dios con nuestras fuerzas seremos derrotados pero si lo hacemos  con las armas de Dios, entonces saldremos victoriosos de todas partes a donde vayamos.

 

Era una pelea de paladines. El paladín vencedor le daría la victoria a su pueblo y el otro sería su siervo.

No era una batalla convencional en que se enfrentan dos ejércitos.

Pero David, el hombre ungido por Dios para un nuevo tiempo, supo enfrentar el desafío que el enemigo le lanzaba sobre la cara.

No lo enfrentó él, sino puso a Dios mismo como el paladín de Israel, actuando en David. No era David, sino Dios en David.

Goliat se burlaba al ver lo físico, veía a un muchacho joven, inexperto y nada formado; pero no sabía que dentro de él, estaba peleando el Creador del universo.

1 Samuel 17: 41 “Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él. 42Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer. 43Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses. 44Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo. 45Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. 46Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. 47Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos

 

Dios le daba a David la victoria sobre sus enemigos. El recuperó los territorios que el anterior rey Saúl había perdido y conquistó el resto de la tierra que Dios había prometido a su pueblo que les habría de dar.

Pero no solo recuperó los territorios perdidos, sino que recuperó el respeto de las naciones enemigas a quienes las hizo siervas conforme a la bendición que Dios le había dado a Jacob por las manos de su padre Isaac, y recuperó también el ánimo y la dignidad de toda una nación que había empezado a acostumbrarse nuevamente a perder en contra de sus rivales.

Tus enemigos y aun tus familiares pueden burlarse te tus atrevimientos, pero sus palabras no deben desanimarte ni desviarte a lo has sido llamado.

 

Por el contrario, ten la certeza de que ellos no ven que Dios mismo es el que pelea contra tus enemigos y los de tu familia. Es , El Saddai de los ejércitos que se ha vestido de guerra para pelear por su pueblo y darle la victoria.

 

Quizá el permiso de trabajo o de residencia, o las deudas, o un  problema familiar, o un vicio (drogas - alcohol - ludopatía) son los Gigantes que te desafían a diario y quieren derrotarte para que no alcances las promesas de Dios

 

Pero te puedes levantar con tu fe con las pocas o muchas  Palabras que conoces de la palabra de Dios, pero con la convicción de que Dios peleará en contra de ese gigante. El tiempo de victoria ha llegado para aquellas personas que viven dentro de las poderosas promesas de Dios.

David no tenía que ser como Saúl, tampoco Josué como Moisés, ni Eliseo tenía que ser como Elías. Cada uno tenía un llamado único que han sido utilizados por Dios para traer un nuevo Avivamiento a su pueblo.

 

Es muy importante pelear al lado del que Dios ha levantado para un nuevo mover del Espíritu. Es imprescindible ser un odre nuevo que pueda recibir lo nuevo, y no uno viejo que se rompa al recibir lo nuevo.

 

Hemos dado un ejemplo de David que era el hombre que Dios ha elegido  para ese nuevo avivamiento, pero los hombres que llegaron para pelear junto a David, aún y cuando eran despreciados de la sociedad: endeudados y amargados, fueron transformados en guerreros vencedores. David fue diestro con la honda, sus hombres era buenos para tirar con ambas manos con la honda; David mató un gigante, sus hombres a varios.

Juan el bautista tuvo un gran ministerio, preparar el camino del Señor. El cumplió su cometido, pero después de él venía el verdadero Avivamiento. Juan tan solo estaba preparando el camino del Avivamiento. Dos discípulos de Juan, cuando le escucharon decir que Jesús era el Cordero de Dios tomaron una buena decisión: Dejaron a Juan y siguieron a Jesús y se hicieron parte de sus discípulos. Supieron reconocer que un tiempo había terminado y uno nuevo había empezado.

Poco tiempo después los discípulos de Juan criticaban a los de Jesús porque ellos no ayunaban ni tampoco hacían largas oraciones. Hasta llegaron a preguntarle a Jesús si en verdad Él era a quien esperaban. Ellos se quedaron en un mover antiguo, no quisieron pasar al nuevo mover del Espíritu. Finalmente los dos discípulos de Juan más otros nueve que se añadieron pudieron ser enviados como apóstoles. Predicaron el evangelio por todas partes y Dios les dio la victoria.

 

Amado permite que Dios te use como lo hizo con Moisés, David, Elías, Eliseo para vencer a los enemigos de tu familia y obtener la bendición que les corresponde. No hay otro a quien esperar, tú eres el elegido de Dios.