El Plan de Dios.

Tu vida tiene un significado y un propósito.

La Biblia es tan realista que reconoce que todos nosotros somos pecadores que hemos caído de la gloria de Dios.

Pero a pesar de nuestras debilidades, Dios nos ama.

Estas son las buenas nuevas…

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16.

Cristo con su muerte en la cruz pagó la deuda de nuestros pecados y nos hizo capaces de cumplir el propósito para el cual fuimos creados. En Cristo estás justificado, reconciliado con Dios y declarado no culpable

 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Romanos 5:9
 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Romanos 5:10
 Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Romanos 5:18

Cuando vienes a Dios con un corazón arrepentido, creyendo que Jesucristo es tu Salvador y respondes a su maravilloso amor, sometiendo tu vida a él en la obediencia de fe, tendrás una nueva vida en él.

Confiesa el maravilloso nombre de Cristo delante de los hombres.

El bautismo simboliza su muerte, sepultura y resurrección y tu propia muerte a la antigua vida, el lavamiento de tus pecados y tu resurrección a esta nueva vida.

Nacido de agua y del Espíritu, vendrás a ser parte de su cuerpo -la iglesia-

 

Su constante gracia y perdón te capacitarán para hacer su voluntad y vivir gozosamente esta nueva vida en él.

“… Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Hechos 2:38.

“… Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. Hechos 2:47.

Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre”. Hechos 22:16.

“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Romanos 6:3, 4.

 

Otras escrituras que hablan del plan de Dios para ti, son:

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Juan 3:5

Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. Hechos 8:35-39

Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.  Hechos 17:30

Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.  Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.  Romanos 10:8-10

 los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.

El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo,  1 Pedro 3:20, 21.

… Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”. Apocalipsis 2:10.

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”. Apocalipsis 22:17.