Job (15-28)   Principal   Salmos Libro I

JOB (29-42)

| 29 | 30 | 31 | 32 | 33 | 34 | 35 | 36 | 37 | 38 | 39 | 40 | 41 | 42 |

Capítulo 29

Job recuerda su felicidad anterior

29:1 Volvió Job a reanudar su discurso, y dijo:
29:2 ¡Quién me volviese como en los meses pasados,
Como en los días en que Dios me guardaba,
29:3 Cuando hacía resplandecer sobre mi cabeza su lámpara,
A cuya luz yo caminaba en la oscuridad;
29:4 Como fui en los días de mi juventud,
Cuando el favor de Dios velaba sobre mi tienda;
29:5 Cuando aún estaba conmigo el Omnipotente,
Y mis hijos alrededor de mí;
29:6 Cuando lavaba yo mis pasos con leche,
Y la piedra me derramaba ríos de aceite!
29:7 Cuando yo salía a la puerta a juicio,
Y en la plaza hacía preparar mi asiento,
29:8 Los jóvenes me veían, y se escondían;
Y los ancianos se levantaban, y estaban de pie.
29:9 Los príncipes detenían sus palabras;
Ponían la mano sobre su boca.
29:10 La voz de los principales se apagaba,
Y su lengua se pegaba a su paladar.
29:11 Los oídos que me oían me llamaban bienaventurado,
Y los ojos que me veían me daban testimonio,
29:12 Porque yo libraba al pobre que clamaba,
Y al huérfano que carecía de ayudador.
29:13 La bendición del que se iba a perder venía sobre mí,
Y al corazón de la viuda yo daba alegría.
29:14 Me vestía de justicia, y ella me cubría;
Como manto y diadema era mi rectitud.
29:15 Yo era ojos al ciego,
Y pies al cojo.
29:16 A los menesterosos era padre,
Y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia;
29:17 Y quebrantaba los colmillos del inicuo,
Y de sus dientes hacía soltar la presa.
29:18 Decía yo: En mi nido moriré,
Y como arena multiplicaré mis días.
29:19 Mi raíz estaba abierta junto a las aguas,
Y en mis ramas permanecía el rocío.
29:20 Mi honra se renovaba en mí,
Y mi arco se fortalecía en mi mano.
29:21 Me oían, y esperaban,
Y callaban a mi consejo.
29:22 Tras mi palabra no replicaban,
Y mi razón destilaba sobre ellos.
29:23 Me esperaban como a la lluvia,
Y abrían su boca como a la lluvia tardía.
29:24 Si me reía con ellos, no lo creían;
Y no abatían la luz de mi rostro.
29:25 Calificaba yo el camino de ellos, y me sentaba entre ellos como el jefe;
Y moraba como rey en el ejército,
Como el que consuela a los que lloran.

Capítulo 30

Job lamenta su desdicha actual 30:1 Pero ahora se ríen de mí los más jóvenes que yo,
A cuyos padres yo desdeñara poner con los perros de mi ganado.
30:2 ¿Y de qué me serviría ni aun la fuerza de sus manos?
No tienen fuerza alguna.
30:3 Por causa de la pobreza y del hambre andaban solos;
Huían a la soledad, a lugar tenebroso, asolado y desierto.
30:4 Recogían malvas entre los arbustos,
Y raíces de enebro para calentarse.
30:5 Eran arrojados de entre las gentes,
Y todos les daban grita como tras el ladrón.
30:6 Habitaban en las barrancas de los arroyos,
En las cavernas de la tierra, y en las rocas.
30:7 Bramaban entre las matas,
Y se reunían debajo de los espinos.
30:8 Hijos de viles, y hombres sin nombre,
Más bajos que la misma tierra.
30:9 Y ahora yo soy objeto de su burla,
Y les sirvo de refrán.
30:10 Me abominan, se alejan de mí,
Y aun de mi rostro no detuvieron su saliva.
30:11 Porque Dios desató su cuerda, y me afligió,
Por eso se desenfrenaron delante de mi rostro.
30:12 A la mano derecha se levantó el populacho;
Empujaron mis pies,
Y prepararon contra mí caminos de perdición.
30:13 Mi senda desbarataron,
Se aprovecharon de mi quebrantamiento,
Y contra ellos no hubo ayudador.
30:14 Vinieron como por portillo ancho,
Se revolvieron sobre mi calamidad.
30:15 Se han revuelto turbaciones sobre mí;
Combatieron como viento mi honor,
Y mi prosperidad pasó como nube.
30:16 Y ahora mi alma está derramada en mí;
Días de aflicción se apoderan de mí.
30:17 La noche taladra mis huesos,
Y los dolores que me roen no reposan.
30:18 La violencia deforma mi vestidura; me ciñe como el cuello de mi túnica.
30:19 El me derribó en el lodo,
Y soy semejante al polvo y a la ceniza.
30:20 Clamo a ti, y no me oyes;
Me presento, y no me atiendes.
30:21 Te has vuelto cruel para mí;
Con el poder de tu mano me persigues.
30:22 Me alzaste sobre el viento, me hiciste cabalgar en él,
Y disolviste mi sustancia.
30:23 Porque yo sé que me conduces a la muerte,
Y a la casa determinada a todo viviente.
30:24 Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro;
¿Clamarán los sepultados cuando él los quebrantare?
30:25 ¿No lloré yo al afligido?
Y mi alma, ¿no se entristeció sobre el menesteroso?
30:26 Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal;
Y cuando esperaba luz, vino la oscuridad.
30:27 Mis entrañas se agitan, y no reposan;
Días de aflicción me han sobrecogido.
30:28 Ando ennegrecido, y no por el sol;
Me he levantado en la congregación, y clamado.
30:29 He venido a ser hermano de chacales,
Y compañero de avestruces.
30:30 Mi piel se ha ennegrecido y se me cae,
Y mis huesos arden de calor.
30:31 Se ha cambiado mi arpa en luto,
Y mi flauta en voz de lamentadores.

Capítulo 31

Job afirma su integridad 31:1 Hice pacto con mis ojos;
¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?
31:2 Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios,
Y qué heredad el Omnipotente desde las alturas?
31:3 ¿No hay quebrantamiento para el impío,
Y extrañamiento para los que hacen iniquidad?
31:4 ¿No ve él mis caminos,
Y cuenta todos mis pasos?
31:5 Si anduve con mentira,
Y si mi pie se apresuró a engaño,
31:6 Péseme Dios en balanzas de justicia,
Y conocerá mi integridad.
31:7 Si mis pasos se apartaron del camino,
Si mi corazón se fue tras mis ojos,
Y si algo se pegó a mis manos,
31:8 Siembre yo, y otro coma,
Y sea arrancada mi siembra.
31:9 Si fue mi corazón engañado acerca de mujer,
Y si estuve acechando a la puerta de mi prójimo,
31:10 Muela para otro mi mujer,
Y sobre ella otros se encorven.
31:11 Porque es maldad e iniquidad
Que han de castigar los jueces.
31:12 Porque es fuego que devoraría hasta el Abadón,
Y consumiría toda mi hacienda.
31:13 Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva,
Cuando ellos contendían conmigo,
31:14 ¿Qué haría yo cuando Dios se levantase?
Y cuando él preguntara, ¿qué le respondería yo?
31:15 El que en el vientre me hizo a mí, ¿no lo hizo a él?
¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz?
31:16 Si estorbé el contento de los pobres,
E hice desfallecer los ojos de la viuda;
31:17 Si comí mi bocado solo,
Y no comió de él el huérfano
31:18 (Porque desde mi juventud creció conmigo como con un padre,
Y desde el vientre de mi madre fui guía de la viuda);
31:19 Si he visto que pereciera alguno sin vestido,
Y al menesteroso sin abrigo;
31:20 Si no me bendijeron sus lomos,
Y del vellón de mis ovejas se calentaron;
31:21 Si alcé contra el huérfano mi mano,
Aunque viese que me ayudaran en la puerta;
31:22 Mi espalda se caiga de mi hombro,
Y el hueso de mi brazo sea quebrado.
31:23 Porque temí el castigo de Dios,
Contra cuya majestad yo no tendría poder.
31:24 Si puse en el oro mi esperanza,
Y dije al oro: Mi confianza eres tú;
31:25 Si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen,
Y de que mi mano hallase mucho;
31:26 Si he mirado al sol cuando resplandecía,
O a la luna cuando iba hermosa,
31:27 Y mi corazón se engañó en secreto,
Y mi boca besó mi mano;
31:28 Esto también sería maldad juzgada;
Porque habría negado al Dios soberano.
31:29 Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía,
Y me regocijé cuando le halló el mal
31:30 (Ni aun entregué al pecado mi lengua,
Pidiendo maldición para su alma);
31:31 Si mis siervos no decían:
¿Quién no se ha saciado de su carne?
31:32 (El forastero no pasaba fuera la noche;
Mis puertas abría al caminante);
31:33 Si encubrí como hombre mis transgresiones,
Escondiendo en mi seno mi iniquidad,
31:34 Porque tuve temor de la gran multitud,
Y el menosprecio de las familias me atemorizó,
Y callé, y no salí de mi puerta;
31:35 ¡Quién me diera quien me oyese!
He aquí mi confianza es que el Omnipotente testificará por mí,
Aunque mi adversario me forme proceso.
31:36 Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro,
Y me lo ceñiría como una corona.
31:37 Yo le contaría el número de mis pasos,
Y como príncipe me presentaría ante él.
31:38 Si mi tierra clama contra mí,
Y lloran todos sus surcos;
31:39 Si comí su sustancia sin dinero,
O afligí el alma de sus dueños,
31:40 En lugar de trigo me nazcan abrojos,
Y espinos en lugar de cebada.
Aquí terminan las palabras de Job.

Capítulo 32

Eliú justifica su derecho de contestar a Job 32:1 Cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo a sus propios ojos.
32:2 Entonces Eliú hijo de Baraquel buzita, de la familia de Ram, se encendió en ira contra Job; se encendió en ira, por cuanto se justificaba a sí mismo más que a Dios.
32:3 Asimismo se encendió en ira contra sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado a Job.
32:4 Y Eliú había esperado a Job en la disputa, porque los otros eran más viejos que él.
32:5 Pero viendo Eliú que no había respuesta en la boca de aquellos tres varones, se encendió en ira.
32:6 Y respondió Eliú hijo de Baraquel buzita, y dijo:
Yo soy joven, y vosotros ancianos;
Por tanto, he tenido miedo, y he temido declararos mi opinión.
32:7 Yo decía: Los días hablarán,
Y la muchedumbre de años declarará sabiduría.
32:8 Ciertamente espíritu hay en el hombre,
Y el soplo del Omnipotente le hace que entienda.
32:9 No son los sabios los de mucha edad,
Ni los ancianos entienden el derecho.
32:10 Por tanto, yo dije: Escuchadme;
Declararé yo también mi sabiduría.
32:11 He aquí yo he esperado a vuestras razones,
He escuchado vuestros argumentos,
En tanto que buscabais palabras.
32:12 Os he prestado atención,
Y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya a Job,
Y responda a sus razones.
32:13 Para que no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría;
Lo vence Dios, no el hombre.
32:14 Ahora bien, Job no dirigió contra mí sus palabras,
Ni yo le responderé con vuestras razones.
32:15 Se espantaron, no respondieron más;
Se les fueron los razonamientos.
32:16 Yo, pues, he esperado, pero no hablaban;
Más bien callaron y no respondieron más.
32:17 Por eso yo también responderé mi parte;
También yo declararé mi juicio.
32:18 Porque lleno estoy de palabras,
Y me apremia el espíritu dentro de mí.
32:19 De cierto mi corazón está como el vino que no tiene respiradero,
Y se rompe como odres nuevos.
32:20 Hablaré, pues, y respiraré;
Abriré mis labios, y responderé.
32:21 No haré ahora acepción de personas,
Ni usaré con nadie de títulos lisonjeros.
32:22 Porque no sé hablar lisonjas;
De otra manera, en breve mi Hacedor me consumiría.

Capítulo 33

Eliú censura a Job 33:1 Por tanto, Job, oye ahora mis razones,
Y escucha todas mis palabras.
33:2 He aquí yo abriré ahora mi boca,
Y mi lengua hablará en mi garganta.
33:3 Mis razones declararán la rectitud de mi corazón,
Y lo que saben mis labios, lo hablarán con sinceridad.
33:4 El espíritu de Dios me hizo,
Y el soplo del Omnipotente me dio vida.
33:5 Respóndeme si puedes;
Ordena tus palabras, ponte en pie.
33:6 Heme aquí a mí en lugar de Dios, conforme a tu dicho;
De barro fui yo también formado.
33:7 He aquí, mi terror no te espantará,
Ni mi mano se agravará sobre ti.
33:8 De cierto tú dijiste a oídos míos,
Y yo oí la voz de tus palabras que decían:
33:9 Yo soy limpio y sin defecto;
Soy inocente, y no hay maldad en mí.
33:10 He aquí que él buscó reproches contra mí,
Y me tiene por su enemigo;
33:11 Puso mis pies en el cepo,
Y vigiló todas mis sendas.
33:12 He aquí, en esto no has hablado justamente;
Yo te responderé que mayor es Dios que el hombre.
33:13 ¿Por qué contiendes contra él?
Porque él no da cuenta de ninguna de sus razones.
33:14 Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios;
Pero el hombre no entiende.
33:15 Por sueño, en visión nocturna,
Cuando el sueño cae sobre los hombres,
Cuando se adormecen sobre el lecho,
33:16 Entonces revela al oído de los hombres,
Y les señala su consejo,
33:17 Para quitar al hombre de su obra,
Y apartar del varón la soberbia.
33:18 Detendrá su alma del sepulcro,
Y su vida de que perezca a espada.
33:19 También sobre su cama es castigado
Con dolor fuerte en todos sus huesos,
33:20 Que le hace que su vida aborrezca el pan,
Y su alma la comida suave.
33:21 Su carne desfallece, de manera que no se ve,
Y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.
33:22 Su alma se acerca al sepulcro,
Y su vida a los que causan la muerte.
33:23 Si tuviese cerca de él
Algún elocuente mediador muy escogido,
Que anuncie al hombre su deber;
33:24 Que le diga que Dios tuvo de él misericordia,
Que lo libró de descender al sepulcro,
Que halló redención;
33:25 Su carne será más tierna que la del niño,
Volverá a los días de su juventud.
33:26 Orará a Dios, y éste le amará,
Y verá su faz con júbilo;
Y restaurará al hombre su justicia.
33:27 El mira sobre los hombres; y al que dijere:
Pequé, y pervertí lo recto,
Y no me ha aprovechado,
33:28 Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro,
Y su vida se verá en luz.
33:29 He aquí, todas estas cosas hace Dios
Dos y tres veces con el hombre,
33:30 Para apartar su alma del sepulcro,
Y para iluminarlo con la luz de los vivientes.
33:31 Escucha, Job, y óyeme;
Calla, y yo hablaré.
33:32 Si tienes razones, respóndeme;
Habla, porque yo te quiero justificar.
33:33 Y si no, óyeme tú a mí;
Calla, y te enseñaré sabiduría.

Capítulo 34

Eliú justifica a Dios 34:1 Además Eliú dijo:
34:2 Oíd, sabios, mis palabras;
Y vosotros, doctos, estadme atentos.
34:3 Porque el oído prueba las palabras,
Como el paladar gusta lo que uno come.
34:4 Escojamos para nosotros el juicio,
Conozcamos entre nosotros cuál sea lo bueno.
34:5 Porque Job ha dicho: Yo soy justo,
Y Dios me ha quitado mi derecho.
34:6 ¿He de mentir yo contra mi razón?
Dolorosa es mi herida sin haber hecho yo transgresión.
34:7 ¿Qué hombre hay como Job,
Que bebe el escarnio como agua,
34:8 Y va en compañía con los que hacen iniquidad,
Y anda con los hombres malos?
34:9 Porque ha dicho: De nada servirá al hombre
El conformar su voluntad a Dios.
34:10 Por tanto, varones de inteligencia, oídme:
Lejos esté de Dios la impiedad,
Y del Omnipotente la iniquidad.
34:11 Porque él pagará al hombre según su obra,
Y le retribuirá conforme a su camino.
34:12 Sí, por cierto, Dios no hará injusticia,
Y el Omnipotente no pervertirá el derecho.
34:13 ¿Quién visitó por él la tierra?
¿Y quién puso en orden todo el mundo?
34:14 Si él pusiese sobre el hombre su corazón,
Y recogiese así su espíritu y su aliento,
34:15 Toda carne perecería juntamente,
Y el hombre volvería al polvo.
34:16 Si, pues, hay en ti entendimiento, oye esto;
Escucha la voz de mis palabras.
34:17 ¿Gobernará el que aborrece juicio?
¿Y condenarás tú al que es tan justo?
34:18 ¿Se dirá al rey: Perverso;
Y a los príncipes: Impíos?
34:19 ¿Cuánto menos a aquel que no hace acepción de personas de príncipes.
Ni respeta más al rico que al pobre,
Porque todos son obra de sus manos?
34:20 En un momento morirán,
Y a medianoche se alborotarán los pueblos, y pasarán,
Y sin mano será quitado el poderoso.
34:21 Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre,
Y ve todos sus pasos.
34:22 No hay tinieblas ni sombra de muerte
Donde se escondan los que hacen maldad.
34:23 No carga, pues, él al hombre más de lo justo,
Para que vaya con Dios a juicio.
34:24 El quebrantará a los fuertes sin indagación,
Y hará estar a otros en su lugar.
34:25 Por tanto, él hará notorias las obras de ellos,
Cuando los trastorne en la noche, y sean quebrantados.
34:26 Como a malos los herirá
En lugar donde sean vistos;
34:27 Por cuanto así se apartaron de él,
Y no consideraron ninguno de sus caminos,
34:28 Haciendo venir delante de él el clamor del pobre,
Y que oiga el clamor de los necesitados.
34:29 Si él diere reposo, ¿quién inquietará?
Si escondiere el rostro, ¿quién lo mirará?
Esto sobre una nación, y lo mismo sobre un hombre;
34:30 Haciendo que no reine el hombre impío
Para vejaciones del pueblo.
34:31 De seguro conviene que se diga a Dios:
He llevado ya castigo, no ofenderé ya más;
34:32 Enséñame tú lo que yo no veo;
Si hice mal, no lo haré más.
34:33 ¿Ha de ser eso según tu parecer?
El te retribuirá, ora rehúses, ora aceptes, y no yo;
Di, si no, lo que tú sabes.
34:34 Los hombres inteligentes dirán conmigo,
Y el hombre sabio que me oiga:
34:35 Que Job no habla con sabiduría,
Y que sus palabras no son con entendimiento.
34:36 Deseo yo que Job sea probado ampliamente,
A causa de sus respuestas semejantes a las de los hombres inicuos.
34:37 Porque a su pecado añadió rebeldía;
Bate palmas contra nosotros,
Y contra Dios multiplica sus palabras.

Capítulo 35

35:1 Prosiguió Eliú en su razonamiento, y dijo:
35:2 ¿Piensas que es cosa recta lo que has dicho:
Más justo soy yo que Dios?
35:3 Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacaré de ello?
¿O qué provecho tendré de no haber pecado?
35:4 Yo te responderé razones,
Y a tus compañeros contigo.
35:5 Mira a los cielos, y ve,
Y considera que las nubes son más altas que tú.
35:6 Si pecares, ¿qué habrás logrado contra él?
Y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué le harás tú?
35:7 Si fueres justo, ¿qué le darás a él?
¿O qué recibirá de tu mano?
35:8 Al hombre como tú dañará tu impiedad,
Y al hijo de hombre aprovechará tu justicia.
35:9 A causa de la multitud de las violencias claman,
Y se lamentan por el poderío de los grandes.
35:10 Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor,
Que da cánticos en la noche,
35:11 Que nos enseña más que a las bestias de la tierra,
Y nos hace sabios más que a las aves del cielo?
35:12 Allí clamarán, y él no oirá,
Por la soberbia de los malos.
35:13 Ciertamente Dios no oirá la vanidad,
Ni la mirará el Omnipotente.
35:14 ¿Cuánto menos cuando dices que no haces caso de él?
La causa está delante de él; por tanto, aguárdale.
35:15 Mas ahora, porque en su ira no castiga,
Ni inquiere con rigor,
35:16 Por eso Job abre su boca vanamente,
Y multiplica palabras sin sabiduría.

Capítulo 36

Eliú exalta la grandeza de Dios 36:1 Añadió Eliú y dijo:
36:2 Espérame un poco, y te enseñaré;
Porque todavía tengo razones en defensa de Dios.
36:3 Tomaré mi saber desde lejos,
Y atribuiré justicia a mi Hacedor.
36:4 Porque de cierto no son mentira mis palabras;
Contigo está el que es íntegro en sus conceptos.
36:5 He aquí que Dios es grande, pero no desestima a nadie;
Es poderoso en fuerza de sabiduría.
36:6 No otorgará vida al impío,
Pero a los afligidos dará su derecho.
36:7 No apartará de los justos sus ojos;
Antes bien con los reyes los pondrá en trono para siempre,
Y serán exaltados.
36:8 Y si estuvieren prendidos en grillos,
Y aprisionados en las cuerdas de aflicción,
36:9 El les dará a conocer la obra de ellos,
Y que prevalecieron sus rebeliones.
36:10 Despierta además el oído de ellos para la corrección,
Y les dice que se conviertan de la iniquidad.
36:11 Si oyeren, y le sirvieren,
Acabarán sus días en bienestar,
Y sus años en dicha.
36:12 Pero si no oyeren, serán pasados a espada,
Y perecerán sin sabiduría.
36:13 Mas los hipócritas de corazón atesoran para sí la ira,
Y no clamarán cuando él los atare.
36:14 Fallecerá el alma de ellos en su juventud,
Y su vida entre los sodomitas.
36:15 Al pobre librará de su pobreza,
Y en la aflicción despertará su oído.
36:16 Asimismo te apartará de la boca de la angustia
A lugar espacioso, libre de todo apuro,
Y te preparará mesa llena de grosura.
36:17 Mas tú has llenado el juicio del impío,
En vez de sustentar el juicio y la justicia.
36:18 Por lo cual teme, no sea que en su ira te quite con golpe,
El cual no puedas apartar de ti con gran rescate.
36:19 ¿Hará él estima de tus riquezas, del oro,
O de todas las fuerzas del poder?
36:20 No anheles la noche,
En que los pueblos desaparecen de su lugar.
36:21 Guárdate, no te vuelvas a la iniquidad;
Pues ésta escogiste más bien que la aflicción.
36:22 He aquí que Dios es excelso en su poder;
¿Qué enseñador semejante a él?
36:23 ¿Quién le ha prescrito su camino?
¿Y quién le dirá: Has hecho mal?
36:24 Acuérdate de engrandecer su obra,
La cual contemplan los hombres.
36:25 Los hombres todos la ven;
La mira el hombre de lejos.
36:26 He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos,
Ni se puede seguir la huella de sus años.
36:27 El atrae las gotas de las aguas,
Al transformarse el vapor en lluvia,
36:28 La cual destilan las nubes,
Goteando en abundancia sobre los hombres.
36:29 ¿Quién podrá comprender la extensión de las nubes,
Y el sonido estrepitoso de su morada?
36:30 He aquí que sobre él extiende su luz,
Y cobija con ella las profundidades del mar.
36:31 Bien que por esos medios castiga a los pueblos,
A la multitud él da sustento.
36:32 Con las nubes encubre la luz,
Y le manda no brillar, interponiendo aquéllas.
36:33 El trueno declara su indignación,
Y la tempestad proclama su ira contra la iniquidad.

Capítulo 37

37:1 Por eso también se estremece mi corazón,
Y salta de su lugar.
37:2 Oíd atentamente el estrépito de su voz,
Y el sonido que sale de su boca.
37:3 Debajo de todos los cielos lo dirige,
Y su luz hasta los fines de la tierra.
37:4 Después de ella brama el sonido,
Truena él con voz majestuosa;
Y aunque sea oída su voz, no los detiene.
37:5 Truena Dios maravillosamente con su voz;
El hace grandes cosas, que nosotros no entendemos.
37:6 Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra;
También a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales.
37:7 Así hace retirarse a todo hombre,
Para que los hombres todos reconozcan su obra.
37:8 Las bestias entran en su escondrijo,
Y se están en sus moradas.
37:9 Del sur viene el torbellino,
Y el frío de los vientos del norte.
37:10 Por el soplo de Dios se da el hielo,
Y las anchas aguas se congelan.
37:11 Regando también llega a disipar la densa nube,
Y con su luz esparce la niebla.
37:12 Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor,
Para hacer sobre la faz del mundo,
En la tierra, lo que él les mande.
37:13 Unas veces por azote, otras por causa de su tierra,
Otras por misericordia las hará venir.
37:14 Escucha esto, Job;
Detente, y considera las maravillas de Dios.
37:15 ¿Sabes tú cómo Dios las pone en concierto,
Y hace resplandecer la luz de su nube?
37:16 ¿Has conocido tú las diferencias de las nubes,
Las maravillas del Perfecto en sabiduría?
37:17 ¿Por qué están calientes tus vestidos
Cuando él sosiega la tierra con el viento del sur?
37:18 ¿Extendiste tú con él los cielos,
Firmes como un espejo fundido?
37:19 Muéstranos qué le hemos de decir;
Porque nosotros no podemos ordenar las ideas a causa de las tinieblas.
37:20 ¿Será preciso contarle cuando yo hablare?
Por más que el hombre razone, quedará como abismado.
37:21 Mas ahora ya no se puede mirar la luz esplendente en los cielos,
Luego que pasa el viento y los limpia,
37:22 Viniendo de la parte del norte la dorada claridad.
En Dios hay una majestad terrible.
37:23 El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder;
Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá.
37:24 Lo temerán por tanto los hombres;
El no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio.

Capítulo 38

Jehová convence a Job de su ignorancia 38:1 Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo:
38:2 ¿Quién es ése que oscurece el consejo
Con palabras sin sabiduría?
38:3 Ahora ciñe como varón tus lomos;
Yo te preguntaré, y tú me contestarás.
38:4 ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?
Házmelo saber, si tienes inteligencia.
38:5 ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes?
¿O quién extendió sobre ella cordel?
38:6 ¿Sobre qué están fundadas sus bases?
¿O quién puso su piedra angular,
38:7 Cuando alababan todas las estrellas del alba,
Y se regocijaban todos los hijos de Dios?
38:8 ¿Quién encerró con puertas el mar,
Cuando se derramaba saliéndose de su seno,
38:9 Cuando puse yo nubes por vestidura suya,
Y por su faja oscuridad,
38:10 Y establecí sobre él mi decreto,
Le puse puertas y cerrojo,
38:11 Y dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante,
Y ahí parará el orgullo de tus olas?
38:12 ¿Has mandado tú a la mañana en tus días?
¿Has mostrado al alba su lugar,
38:13 Para que ocupe los fines de la tierra,
Y para que sean sacudidos de ella los impíos?
38:14 Ella muda luego de aspecto como barro bajo el sello,
Y viene a estar como con vestidura;
38:15 Mas la luz de los impíos es quitada de ellos,
Y el brazo enaltecido es quebrantado.
38:16 ¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar,
Y has andado escudriñando el abismo?
38:17 ¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte,
Y has visto las puertas de la sombra de muerte?
38:18 ¿Has considerado tú hasta las anchuras de la tierra?
Declara si sabes todo esto.
38:19 ¿Por dónde va el camino a la habitación de la luz,
Y dónde está el lugar de las tinieblas,
38:20 Para que las lleves a sus límites,
Y entiendas las sendas de su casa?
38:21 ¡Tú lo sabes! Pues entonces ya habías nacido,
Y es grande el número de tus días.
38:22 ¿Has entrado tú en los tesoros de la nieve,
O has visto los tesoros del granizo,
38:23 Que tengo reservados para el tiempo de angustia,
Para el día de la guerra y de la batalla?
38:24 ¿Por qué camino se reparte la luz,
Y se esparce el viento solano sobre la tierra?
38:25 ¿Quién repartió conducto al turbión,
Y camino a los relámpagos y truenos,
38:26 Haciendo llover sobre la tierra deshabitada,
Sobre el desierto, donde no hay hombre,
38:27 Para saciar la tierra desierta e inculta,
Y para hacer brotar la tierna hierba?
38:28 ¿Tiene la lluvia padre?
¿O quién engendró las gotas del rocío?
38:29 ¿De qué vientre salió el hielo?
Y la escarcha del cielo, ¿quién la engendró?
38:30 Las aguas se endurecen a manera de piedra,
Y se congela la faz del abismo.
38:31 ¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades,
O desatarás las ligaduras de Orión?
38:32 ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos,
O guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?
38:33 ¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos?
¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra?
38:34 ¿Alzarás tú a las nubes tu voz,
Para que te cubra muchedumbre de aguas?
38:35 ¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan?
¿Y te dirán ellos: Henos aquí?
38:36 ¿Quién puso la sabiduría en el corazón?
¿O quién dio al espíritu inteligencia?
38:37 ¿Quién puso por cuenta los cielos con sabiduría?
Y los odres de los cielos, ¿quién los hace inclinar,
38:38 Cuando el polvo se ha convertido en dureza,
Y los terrones se han pegado unos con otros?
38:39 ¿Cazarás tú la presa para el león?
¿Saciarás el hambre de los leoncillos,
38:40 Cuando están echados en las cuevas,
O se están en sus guaridas para acechar?
38:41 ¿Quién prepara al cuervo su alimento,
Cuando sus polluelos claman a Dios,
Y andan errantes por falta de comida?

Capítulo 39

39:1 ¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses?
¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo?
39:2 ¿Contaste tú los meses de su preñez,
Y sabes el tiempo cuando han de parir?
39:3 Se encorvan, hacen salir sus hijos,
Pasan sus dolores.
39:4 Sus hijos se fortalecen, crecen con el pasto;
Salen, y no vuelven a ellas.
39:5 ¿Quién echó libre al asno montés,
Y quién soltó sus ataduras?
39:6 Al cual yo puse casa en la soledad,
Y sus moradas en lugares estériles.
39:7 Se burla de la multitud de la ciudad;
No oye las voces del arriero.
39:8 Lo oculto de los montes es su pasto,
Y anda buscando toda cosa verde.
39:9 ¿Querrá el búfalo servirte a ti,
O quedar en tu pesebre?
39:10 ¿Atarás tú al búfalo con coyunda para el surco?
¿Labrará los valles en pos de ti?
39:11 ¿Confiarás tú en él, por ser grande su fuerza,
Y le fiarás tu labor?
39:12 ¿Fiarás de él para que recoja tu semilla,
Y la junte en tu era?
39:13 ¿Diste tú hermosas alas al pavo real,
o alas y plumas al avestruz?
39:14 El cual desampara en la tierra sus huevos,
Y sobre el polvo los calienta,
39:15 Y olvida que el pie los puede pisar,
Y que puede quebrarlos la bestia del campo.
39:16 Se endurece para con sus hijos, como si no fuesen suyos,
No temiendo que su trabajo haya sido en vano;
39:17 Porque le privó Dios de sabiduría,
Y no le dio inteligencia.
39:18 Luego que se levanta en alto,
Se burla del caballo y de su jinete.
39:19 ¿Diste tú al caballo la fuerza?
¿Vestiste tú su cuello de crines ondulantes?
39:20 ¿Le intimidarás tú como a langosta?
El resoplido de su nariz es formidable.
39:21 Escarba la tierra, se alegra en su fuerza,
Sale al encuentro de las armas;
39:22 Hace burla del espanto, y no teme,
Ni vuelve el rostro delante de la espada.
39:23 Contra él suenan la aljaba,
El hierro de la lanza y de la jabalina;
39:24 Y él con ímpetu y furor escarba la tierra,
Sin importarle el sonido de la trompeta;
39:25 Antes como que dice entre los clarines: ¡Ea!
Y desde lejos huele la batalla,
El grito de los capitanes, y el vocerío.
39:26 ¿Vuela el gavilán por tu sabiduría,
Y extiende hacia el sur sus alas?
39:27 ¿Se remonta el águila por tu mandamiento,
Y pone en alto su nido?
39:28 Ella habita y mora en la peña,
En la cumbre del peñasco y de la roca.
39:29 Desde allí acecha la presa;
Sus ojos observan de muy lejos.
39:30 Sus polluelos chupan la sangre;
Y donde hubiere cadáveres, allí está ella.

Capítulo 40

40:1 Además respondió Jehová a Job, y dijo:
40:2 ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?
El que disputa con Dios, responda a esto.
40:3 Entonces respondió Job a Jehová, y dijo:
40:4 He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé?
Mi mano pongo sobre mi boca.
40:5 Una vez hablé, mas no responderé; Aun dos veces, mas no volveré a hablar.

Manifestaciones del poder de Dios

40:6 Respondió Jehová a Job desde el torbellino, y dijo:
40:7 Cíñete ahora como varón tus lomos;
Yo te preguntaré, y tú me responderás.
40:8 ¿Invalidarás tú también mi juicio?
¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?
40:9 ¿Tienes tú un brazo como el de Dios?
¿Y truenas con voz como la suya?
40:10 Adórnate ahora de majestad y de alteza,
Y vístete de honra y de hermosura.
40:11 Derrama el ardor de tu ira;
Mira a todo altivo, y abátelo.
40:12 Mira a todo soberbio, y humíllalo,
Y quebranta a los impíos en su sitio.
40:13 Encúbrelos a todos en el polvo,
Encierra sus rostros en la oscuridad;
40:14 Y yo también te confesaré
Que podrá salvarte tu diestra.
40:15 He aquí ahora behemot, el cual hice como a ti;
Hierba come como buey.
40:16 He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos,
Y su vigor en los músculos de su vientre.
40:17 Su cola mueve como un cedro,
Y los nervios de sus muslos están entretejidos.
40:18 Sus huesos son fuertes como bronce,
Y sus miembros como barras de hierro.
40:19 El es el principio de los caminos de Dios;
El que lo hizo, puede hacer que su espada a él se acerque.
40:20 Ciertamente los montes producen hierba para él;
Y toda bestia del campo retoza allá.
40:21 Se echará debajo de las sombras,
En lo oculto de las cañas y de los lugares húmedos.
40:22 Los árboles sombríos lo cubren con su sombra;
Los sauces del arroyo lo rodean.
40:23 He aquí, sale de madre el río, pero él no se inmuta;
Tranquilo está, aunque todo un Jordán se estrelle contra su boca.
40:24 ¿Lo tomará alguno cuando está vigilante,
Y horadará su nariz?

Capítulo 41

41:1 ¿Sacarás tú al leviatáncon anzuelo,
O con cuerda que le eches en su lengua?
41:2 ¿Pondrás tú soga en sus narices,
Y horadarás con garfio su quijada?
41:3 ¿Multiplicará él ruegos para contigo?
¿Te hablará él lisonjas?
41:4 ¿Hará pacto contigo
Para que lo tomes por siervo perpetuo?
41:5 ¿Jugarás con él como con pájaro,
O lo atarás para tus niñas?
41:6 ¿Harán de él banquete los compañeros?
¿Lo repartirán entre los mercaderes?
41:7 ¿Cortarás tú con cuchillo su piel,
O con arpón de pescadores su cabeza?
41:8 Pon tu mano sobre él;
Te acordarás de la batalla, y nunca más volverás.
41:9 He aquí que la esperanza acerca de él será burlada,
Porque aun a su sola vista se desmayarán.
41:10 Nadie hay tan osado que lo despierte;
¿Quién, pues, podrá estar delante de mí?
41:11 ¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya?
Todo lo que hay debajo del cielo es mío.
41:12 No guardaré silencio sobre sus miembros,
Ni sobre sus fuerzas y la gracia de su disposición.
41:13 ¿Quién descubrirá la delantera de su vestidura?
¿Quién se acercará a él con su freno doble?
41:14 ¿Quién abrirá las puertas de su rostro?
Las hileras de sus dientes espantan.
41:15 La gloria de su vestido son escudos fuertes,
Cerrados entre sí estrechamente.
41:16 El uno se junta con el otro,
Que viento no entra entre ellos.
41:17 Pegado está el uno con el otro;
Están trabados entre sí, que no se pueden apartar.
41:18 Con sus estornudos enciende lumbre,
Y sus ojos son como los párpados del alba.
41:19 De su boca salen hachones de fuego;
Centellas de fuego proceden.
41:20 De sus narices sale humo,
Como de una olla o caldero que hierve.
41:21 Su aliento enciende los carbones,
Y de su boca sale llama.
41:22 En su cerviz está la fuerza,
Y delante de él se esparce el desaliento.
41:23 Las partes más flojas de su carne están endurecidas;
Están en él firmes, y no se mueven.
41:24 Su corazón es firme como una piedra,
Y fuerte como la muela de abajo.
41:25 De su grandeza tienen temor los fuertes,
Y a causa de su desfallecimiento hacen por purificarse.
41:26 Cuando alguno lo alcanzare,
Ni espada, ni lanza, ni dardo, ni coselete durará.
41:27 Estima como paja el hierro,
Y el bronce como leño podrido.
41:28 Saeta no le hace huir;
Las piedras de honda le son como paja.
41:29 Tiene toda arma por hojarasca,
Y del blandir de la jabalina se burla.
41:30 Por debajo tiene agudas conchas;
Imprime su agudez en el suelo.
41:31 Hace hervir como una olla el mar profundo,
Y lo vuelve como una olla de ungüento.
41:32 En pos de sí hace resplandecer la senda,
Que parece que el abismo es cano.
41:33 No hay sobre la tierra quien se le parezca;
Animal hecho exento de temor.
41:34 Menosprecia toda cosa alta;
Es rey sobre todos los soberbios.

Capítulo 42

Confesión y justificación de Job 42:1 Respondió Job a Jehová, y dijo:
42:2 Yo conozco que todo lo puedes,
Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.
42:3 ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento?
Por tanto, yo hablaba lo que no entendía;
Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
42:4 Oye, te ruego, y hablaré;
Te preguntaré, y tú me enseñarás.
42:5 De oídas te había oído;
Mas ahora mis ojos te ven.
42:6 Por tanto me aborrezco,
Y me arrepiento en polvo y ceniza.
42:7 Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job.
42:8 Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job.
42:9 Fueron, pues, Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamatita, e hicieron como Jehová les dijo; y Jehová aceptó la oración de Job.

Restauración de la prosperidad de Job

42:10 Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.
42:11 Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él, y le consolaron de todo aquel mal que Jehová había traído sobre él; y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro.
42:12 Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas,
42:13 y tuvo siete hijos y tres hijas.
42:14 Llamó el nombre de la primera, Jemima, el de la segunda, Cesia, y el de la tercera, Keren-hapuc.
42:15 Y no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra; y les dio su padre herencia entre sus hermanos.
42:16 Después de esto vivió Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación.
42:17 Y murió Job viejo y lleno de días.

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